jueves, 4 de febrero de 2010

Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC’s) para el Control Político: Una Nueva Modalidad de Violación de los DDHH

Por Luis Manuel Aguana

De acuerdo a Mordos (Catherine Mordos, Nuevas Tecnologías para el Control Político. http://www.derechos.org/nizkor/doc/articulos/mordos.html) la modalidad de utilización de las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones (TIC’s) se esta poniendo de moda en países cuyos gobiernos tienen tendencias autoritarias. Estos gobiernos han descubierto en ellas que con un mínimo esfuerzo de inversión técnica son capaces de vigilar y manipular socialmente a la población civil. Las nuevas tecnologías de la comunicación y la informática no solo están permitiendo la aparición de legiones de sofisticados computadores y teléfonos cada vez más refinados, sino que también sirven para tener bajo control a la población civil, dejando atrás por puramente obsoletos los antiguos métodos de represión violenta propios de las dictaduras.

Escribía N. Méndez en 1996 (Nelson Méndez, Estado, capitalismo y tecnologías de vigilancia y control social: Hacia el Panóptico del Siglo XXI, FACES UCV): “la reseña de casi cada persona en el mundo desarrollado (y de cada vez más gente en el Tercer Mundo) esta archivada en un conjunto de bases de datos recogidas, analizadas y accesibles para gobiernos y grandes empresas. Más y más, estas computadoras están conectadas y comparten sus insidias cibernéticas. Usando redes de alta velocidad con inteligencia avanzada y números de identificación tales como el Social Security Number en Estados Unidos, las computadoras pueden crear instantáneamente completos dossiers de millones de personas sin necesidad de un sistema centralizado. Nuevos adelantos en genética, en investigación biométrica, avanzados sistemas de registro telemático, de "transporte inteligente de datos", y de cotejo de transferencias financieras han aumentado dramáticamente la cantidad de detalles disponibles. Diversos convenios internacionales facilitan el intercambio de información a través de las fronteras, y al igual que las legislaciones nacionales, con el pretexto de "garantizar la seguridad" frecuentemente impiden que la sociedad civil pueda enfrentar, o incluso reconocer, tales invasiones a la vida de las personas” . Esta situación no ha cambiado en absoluto y al contrario se ha agravado significativamente.

Sin embargo, existe un aspecto pocas veces abordado en esta discusión. El hecho de que un gobierno al incurrir en la utilización de estas tecnologías para el control, la manipulación, la amenaza, el chantaje u otro delito de orden político sobre una sociedad, estaría incurriendo también en una abierta violación de los Derechos Humanos de los individuos que componen esa sociedad. Y esas violaciones deberán contar de igual manera que los otros delitos contra la persona humana, con las consecuentes penas sin prescripción para aquellas personas que los cometan. En otras palabras, la utilización impropia de las TIC’s para el control político de los individuos por parte de un gobierno, constituye un delito contra los Derechos Humanos.

Reseñaba Mendez el caso de Tailandia, en donde el banco de datos central de la población del país y su sistema de documentos de identidad, constituían los elementos claves de un procedimiento de información múltiple que ha sido usado por el ejercito tailandés para fines de represión política (parecidos sistemas de tarjetas inteligentes de identidad han sido comercializados en mas de una docena de países del Tercer Mundo, y en muchos otros se oyen propuestas al respecto, incluyendo Venezuela en la actualidad). Dichas tarjetas de identidad tienen huellas dactilares electrónicas e imágenes del rostro, y hay la posibilidad de confrontarlas por enlace telemático con una base de datos que cubre la totalidad de la población. La base abarca casi todas las agencias del gobierno y está controlada por el poderoso Ministerio del Interior tailandés, dominado por la policía y el ejército.
La intención de este Blog no es el desarrollo técnico-legal de la naturaleza del delito arriba expresado (aunque son importantes algunas referencias de orden legal), sino advertir y denunciar, entre otras cosas, no sólo a los realizadores de políticas públicas de los gobiernos, sino a todos aquéllos involucrados, técnicos o no en el área de las TIC’s, de la naturaleza de los delitos en los que estarían incurriendo al coadyuvar y prestar su conocimiento tecnológico a esta nueva modalidad de represión gubernamental. Asimismo, estudiar a profundidad aquellos casos en diferentes países en donde esta modalidad se está poniendo en práctica, con los ejemplos respectivos, incluyendo el caso venezolano.