domingo, 27 de noviembre de 2011

Nos vemos en La Haya

Por Luis Manuel Aguana

Cuando Serenata Guayanesa cumplió sus 25 años, lo celebró con un hermosísimo espectáculo en el Teatro Teresa Carreño. ¡Qué tiempos aquellos! Eso no tenía nada que envidiarle al Teatro Kodak de Los Ángeles o un estreno en cualquier capital del primer mundo. ¡Qué orgullo! Aquellos quienes tuvimos la inmensa fortuna de estar allí escuchamos a Pedro Leon Zapata dar la bienvenida de introducción al grupo. Y lo que dijo Zapata aquella noche se me quedo grabado para siempre. Luego de echar un sabroso cuento de una persona que se atrevió a pedirle un papelito de recibido a un relojero de Paris por un reloj que dejaba para componer, paso la vergüenza de escuchar al dependiente: “Monsieur, nosotros tenemos 500 años componiendo relojes, como se atreve!...” La respuesta fue “es que somos venezolanos señor, y en nuestro país no estamos seguros que un local que es hoy una relojería mañana se transformará en una tintorería!...”. Tenia razón Zapata, había que celebrar a cualquier venezolano que hiciera lo mismo y cultivara una disciplina, no digo por un año, sino por 25 años! Y el hacerlo con la maestría que lo había hecho Serenata Guayanesa en aquel tiempo, no solo merecía el homenaje sino el inmenso respeto de todos los venezolanos. ¡Qué sabiduría encerraban aquellas palabras de Zapata!

Los venezolanos no nos distinguimos por nuestra persistencia en las cosas. Bien decía la Profesora Elena Granell, en su libro “Éxito Gerencial y Cultura” (Elena Granell de Aldaz, David Garaway y Claudia Malpica, Ediciones IESA 1997), que “los venezolanos tienen poca capacidad de concentración y mucha capacidad de dispersión…les cuesta llevar las cosas a la acción…se habla mucho…se dan rodeos pero les cuesta hacer las cosas, establecer fechas y atribuir responsabilidades”. Somos, como dice el estudio, gente orientada a “operativos”, acciones que tienen un principio y un fin; y una vez que se terminan, todo “vuelve a la normalidad” donde las cosas no funcionan y se violan las reglas. De allí la referencia de Zapata, que hay que hacerle siempre homenajes a los que rompen con ese modo estructural de ser del venezolano logrando cosas de las que todos podemos enorgullecernos.

Tenía varios años escuchando que a Hugo Chávez había que seguirle un proceso por delitos de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional con sede en La Haya. Solamente por el “apartheid” político creado por la llamada Lista de Tascón, de la cual el Presidente es responsable directo y la persecución y sometimiento de los presos políticos y su trato inhumano y cruel, daban razones suficientes para hacerlo. Pero eso no se hace solo. Requiere de tiempo, un equipo de trabajo, esfuerzo técnico jurídico, recopilación de pruebas, montar un expediente, ir a La Haya y lo que creo es lo fundamental, ¡estar dispuesto a hacerlo, sin importar el tiempo que tome y los riesgos que se corran! Como decía la Prof. Granell, se habla mucho…Los venezolanos hablamos mucho, y hacemos poco…

Y cuando un venezolano, no importa como se llame, si es precandidato o no lo es, se haya tomado 15 meses de su vida, puesto su nombre y prestigio en el ruedo, haya invertido su tiempo y sus recursos para hacer comparecer por delitos de lesa humanidad a Hugo Chávez en La Haya, eso hay que felicitarlo como decía Zapata en aquella celebración. Llevar a cabo esta acción por todo lo que ello implica merece de todos nosotros el firme respaldo, sin importar que se haya hecho ahora y no después como dicen algunos críticos. Lo importante es que efectivamente ¡alguien lo hizo!...

Y si además ese alguien tiene la calificación para hacerlo, mejor todavía. Diego Arria es el único venezolano con la experiencia política internacional suficiente en estos temas para llevar a la Corte Penal Internacional de La Haya a Hugo Chávez y juzgarlo por delitos de lesa humanidad. Independientemente de cualquier posición que tengamos en relación a su aspiración política, todos los venezolanos deben concordar que este personaje es el mejor calificado para llevar a cabo con éxito esta acción. Arria participó en el proceso de juicio en contra de Slobodan Milosevic de Serbia por crímenes de guerra, en los procesos de Somalia, Ruanda, Sierra Leona y el Congo, en los conflictos en Bosnia, Croacia y Kosovo. Arria conoce a fondo como se hace y como se instrumenta un proceso de esas características únicas. Ningún venezolano tiene esa experiencia acumulada, por más que no estemos de acuerdo con su posición política o su pasado cuartorepublicano.

Ahora bien, quiero diferenciar la posible utilización de este proceso en contra de Hugo Chávez con las aspiraciones o el uso político que este precandidato le pueda dar, si es ese el caso, o si lo está haciendo por razones personales o retaliativas. Arria deberá demostrar que aun en el caso de que no tuviera éxito en sus aspiraciones como precandidato de la Unidad Democrática, continuará su proceso en contra del Presidente, sin importar lo que pase, hasta llegar al final y sus últimas consecuencias, no solo porque esto es necesario para la salud de la República, sino porque el país necesita un cierre justo a toda esta iniquidad de la cual hemos sido testigos de excepción durante 13 años. Nunca antes se había visto tanta injusticia y persecución. Arria puede contribuir a darle al país esa tranquilidad, esa necesidad de justicia que tanto necesitarán los venezolanos para no matarnos entre nosotros una vez que Hugo Chávez ya no se encuentre al frente del gobierno.

Y dense cuenta de lo importante del proceso iniciado en la Corte de La Haya. Una vez que Chávez sea juzgado y puesto preso por la justicia internacional como lo fue Slobodan Milosevic, los venezolanos necesitaremos reconstruir el país juntos. Los chavistas entenderán que fue juzgado y sentenciado, no por los tribunales venezolanos manipulados por la oposición ni por el gobierno. Y los opositores deberán entender que se hizo justicia y que lo que quedará será mirar al futuro y no al pasado oprobioso que significó esta época para Venezuela y que deberemos, chavistas y no chavistas, trabajar conjuntamente. Es necesario que Chávez sea juzgado para que los venezolanos podamos pasar esta página y no seguir odiándonos o mirándonos como enemigos en diferentes bandos. Es por eso que no puedo menos que apoyar y respaldar este proceso que se inicia en La Haya por alguien que no se quedo en las palabras, como la mayoría de los venezolanos hacemos, sino que pasó a los hechos realizando lo que había que hacer desde hace tiempo. Y eso merece independientemente del resultado, el homenaje y el respeto de todos los venezolanos.

Y si hay todavía alguien con pruritos en contra de esa acción, que solamente se acuerde de la imagen de Franklin Brito llevado a la fuerza al Hospital Militar y sus últimas fotografías mostrando a un individuo esquelético muriendo de hambre pero lleno de la vida que da la honorabilidad y la reciedumbre. Solo por esa imagen gritaré también: ¡Chávez, nos vemos en La Haya!

Caracas, 26 de Noviembre de 2011

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jueves, 17 de noviembre de 2011

El Contrato “a dedo” del Metro de Caracas

Por Luis Manuel Aguana

Ex Gerente Corporativo de Tecnología de C.A. Metro de Caracas

Ya casi luego de sus 30 años de operación comercial las autoridades de la C.A. Metro de Caracas decidieron realizar una completa renovación de la Línea 1 del Metro. Años de olvido a este importante sistema se empezaban a sentir como un peso inaguantable para los caraqueños que no tienen un mejor sistema de transporte. Fue así como el 29 de diciembre de 2008 el Presidente del Metro firma el "Contrato de Rehabilitación de la Línea 1 del Sistema Metro de Caracas" ("CONVENIO Nº MC-4094") por un monto total de 1.851 millones de dólares, que debía ejecutarse en 48 meses, "contados a partir de la fecha de pago a cuenta (Cláusula 15)" de un adelanto de 100 millones de dólares, lo cual se materializó el 23 de diciembre de 2008, por cierto antes de la firma del contrato. Este contrato fue otorgado “a dedo”, sin mediar ningún proceso de Licitación Pública Internacional (LPI). Eso tendrá consecuencias impredecibles para los venezolanos, en especial los caraqueños, como ya lo estamos comenzando a ver.

Al margen de que creamos que hubo irregularidades en la contratación de la rehabilitación de la Línea 1, han pasado casi tres años de esta contratación y ¿hemos visto mejoría en la calidad de servicio del Metro para los caraqueños hasta ahora? Muy poco. Recientemente fueron colocados en servicio 4 trenes de nueva generación, que de acuerdo a denuncias de nuestra Asociación Civil, AC Familiametro, están circulando en un modo de conducción irregular, a contravía de la seguridad de las personas.

De acuerdo al comunicado a los medios de AC Familiametro del 27 de septiembre de 2011, el sistema de pilotaje automático de los nuevos trenes es incompatible con el pilotaje automático de los viejos trenes al provenir de proveedores diferentes. El sistema computarizado que controla todo el sistema es completamente distinto en cada proveedor. En consecuencia, para que el pilotaje automático de los trenes españoles pueda entrar en funcionamiento, la flota de trenes debe estar completa (48 trenes) y probada y los trenes franceses ya no deben estar en circulación a menos que lo hagan en modo Manual Liberado. Y esto técnicamente no es aconsejable por motivos de seguridad.”

Esta es una de las muchas consecuencias de no haber convocado a un proceso licitatorio. Una de las condiciones técnicas básicas que debió habérsele solicitado a los concursantes en una LPI para un nuevo sistema era que los nuevos trenes aceptaran ser controlados por el viejo sistema computarizado de control, del Centro de Control de Operaciones (CCO), de manera tal que se estableciera un modo de conducción mínima en automático, que pudiera garantizar una seguridad mínima en la velocidad y el frenado de los trenes nuevos en la vía. De esta forma, en la medida de que fueran llegando los nuevos trenes, estos irían sustituyendo los viejos sin poner en peligro la seguridad de los pasajeros, ya que es el sistema de pilotaje automático el que garantiza una operación total de conducción de los trenes sin fallas o errores humanos.

Otra de las consecuencias tiene que ver con la sustitución gradual de las subestaciones eléctricas de todo el sistema de la Línea 1. Estas subestaciones garantizan la electricidad para la tracción de los motores que impulsan los trenes. De acuerdo a las informaciones recibidas, el agravamiento de las fallas en el actual sistema eléctrico de la Línea 1 del Metro obedece a que no se ha procedido todavía a sustituir las viejas subestaciones eléctricas redundantes y todo el sistema eléctrico en general del sistema. En una LPI de esta naturaleza este elemento esencial debió haberse tenido en consideración como prioritario, dadas las fallas continuas que estaba sufriendo el Metro y que era necesario y mandatorio para la operación continua de los trenes, tanto para los viejos como para los nuevos. Es allí donde nos encontramos que el servicio continuamente es suspendido por fallas eléctricas, provocando el caos en la ciudad, dejando varadas a personas dentro de los túneles. El sistema de alimentación que proviene de la Electricidad de Caracas, ahora Corpoelec, es completamente redundante. Esto es, que la única manera que el Metro se quede sin electricidad es que haya un apagón completo en la ciudad. Las fallas eléctricas que han paralizado al Metro han sido consecuencia de la pobre operación de las viejas subestaciones que no están operando con la redundancia debida por fallas en su mantenimiento y que aun se encuentran a la espera de su sustitución por las subestaciones de nueva tecnología previstas en el nuevo contrato, luego de casi tres años de haberse iniciado. Esto es inaceptable.

Otro ejemplo técnico lo hemos notado en la sustitución del cambiavía de Palo Verde. Este elemento de vía ha causado numerosos problemas en la operación del sistema dado que su modo de ser manipulado dista mucho de los actuales cambiavías franceses. La sustitución de tecnologías no sería mayor problema pero era lógico solicitarle en una LPI a un proveedor que su tecnología no cambiara los modos de operación actuales y si esto iba a ser así mandatoriamente debían resguardarse los aspectos mínimos de seguridad en la operación. De acuerdo a informaciones suministradas, el cambiavía español instalado en Palo Verde ha tenido problemas de descarrilamiento de trenes, afortunadamente sin consecuencias que lamentar, como resultado de un modo de operación diferente al actual y que fuera rechazado por los técnicos de Metro antes de su instalación.

Estos son solo tres aspectos que salen como consecuencia de haber escogido “a dedo” al proveedor de un contrato tan importante como el de la Rehabilitación de la línea más transitada y vital del Metro de Caracas. No sabemos que otros aspectos oscuros tiene ese contrato pero esperamos que pronto salgan a la luz al acercarse su fecha de entrega contractual, que será en diciembre de 2012.

Por último una consideración de orden político pero que tiene un profundo impacto de orden técnico. A todos, al gobierno, a la oposición y los ciudadanos de Caracas, nos conviene que el Contrato MC4094 sea entregado con éxito en diciembre de 2012. ¿Y por qué lo digo? Porque si el gobierno lo completa favorablemente, así tenga muchos aspectos obscuros administrativamente, se anotará un éxito electoral. Si no lo llega a entregar, como nosotros creemos que ocurrirá, dada la forma en que se está ejecutando, la oposición democrática, que espera ser gobierno a partir del 2013, tendrá una “caja negra” de importante dimensiones que descifrar para poner en marcha el nuevo sistema, ya que no habrá manera de descubrir que fue lo que hicieron los administradores de Metro con ese contrato y su modo de ejecución, viéndose directamente afectada la ciudadanía al tener todavía un sistema Metro en las condiciones como el que se encuentra actualmente, y el retraso en el que indudablemente se habrá de incurrir para averiguar que pasó allí.

A los técnicos de la oposición que les toque la tarea de sacar adelante al Metro de Caracas les será difícil, pero no imposible, rescatar el desastre que se ha hecho con este contrato entregado “a dedo” por el gobierno. Nuestra exigencia permanente a la oposición democrática ha sido que se proceda a denunciar públicamente el Contrato firmado MC4094 con el Consorcio español y exigir su inmediata investigación técnica, con el objeto de sacar a la luz pública el porqué no se ha ejecutado adecuadamente, al no ver todavía los caraqueños una mejora sustancial en el servicio luego de tres años de haberse iniciado. Ojalá en el 2013 estemos todavía a tiempo de levantar ese desastre.

Caracas, 17 de Noviembre de 2011

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martes, 8 de noviembre de 2011

¡Libertad para los presos políticos!

Por Luis Manuel Aguana


Dedicado a todos los presos políticos de Hugo Chávez Frías

Pusieron preso a tu marí’o Guillermina / pusieron preso a tu marí’o Guillermina / y se lo llevaron para una fuerte prisión / y como Guillermina quería tanto a su marí’o / fue a la cárcel a cantarle una canción // Murió mi madre y yo ‘staba ausente / murió mi madre y yo ‘staba ausente / yo ausente ‘staba yo no la vi / pero me dijo mi padre que en su agonía de muerte / alzó su mano y me bendijo a mi / alzo su mano y me bendijo a mi…”. Debo confesar que se me aguaron los ojos y se me puso un nudo en la garganta y el corazón chiquito cuando escuché por primera vez estas estrofas de la malagueña venezolana en la voz del Maestro Simón Diaz, rememorando los presos y los muertos en las prisiones de Juan Vicente Gomez. No existe sensación que pueda compararse al sobrecogimiento que produce eso cuando eres joven y nunca habías visto los horrores de una cárcel como la Rotunda. Cada vez que oigo de los presos políticos me acuerdo de esas estrofas del Tío Simón; es un sentimiento muy hondo y difícil de olvidar.

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Siempre llamó mi atención el periodo histórico de Juan Vicente Gomez. Siento que en ese período se marcaron con mayor profundidad los mejores y los peores aspectos de los venezolanos. Entre los mejores puedo citar el surgimiento de una generación de venezolanos que dibujaron la Venezuela del futuro y la llevaron a cabo. Y de entre los peores, las torturas y los presos políticos. Ambos aspectos siguen vigentes en la Venezuela de hoy.

Cada época de oscurantismo en Venezuela produce presos políticos. Estamos en una de esas épocas. Y en cada una de ellas se trató siempre de inmortalizar el sufrimiento de esos seres, que no solo ubicaban en la realidad a los ciudadanos de su tiempo recordándoles tercamente que allí estaban, sino que eran una piedra en el zapato permanente del tirano que los producía. Andrés Eloy Blanco inmortalizó con su “Palabreo de la alegría perdida” el sufrimiento de los presos del Castillo de Puerto Cabello. Pero lo que en realidad estremecía sobresaliendo de esas coplas dirigidas al Compadre Venancio Laya era que esas almas sometidas jamás se doblegaron ante ningún tirano, como burlándose de que aún siendo torturadas tenían todavía los ánimos para cantarle a la vida. Y aun sigue siendo así.

De la misma forma José Vicente Abreu inmortalizó para los venezolanos de todas las generaciones el sufrimiento y las torturas de los presos de la Seguridad Nacional en la época de la dictadura de Marcos Perez Jimenez en su obra “Se llamaba SN” y que leí en mis primeros años de la universidad. En aquella época ni me podía imaginar que podrían de nuevo existir presos políticos en la Venezuela contemporánea y veía eso como si fuera historia antigua porque vivíamos un momento en que teníamos elecciones y cambiábamos gobiernos con votos. Veíamos las persecuciones políticas de los gobiernos del status de entonces pero también veíamos que existían los resortes de investigación en los tribunales y en el antiguo Congreso Nacional, que lograron poner en la cárcel a quienes perseguían y torturaron por razones políticas. Esas investigaciones eran conducidas por quienes yo pensaba en mi juventud que eran paladines de los Derechos Humanos en aquel tiempo y hoy son los grandes defensores de este régimen que tiene presos políticos enfermos y que se niega a ponerlos en libertad. Tarde me di cuenta que no defendían los Derechos Humanos sino que era una defensa al cómplice de una banda de delincuentes.

Los venezolanos de las últimas generaciones no habíamos visto de cerca este fenómeno. Solo nuestros abuelos o nuestros padres que vivieron en la dictadura de Perez Jimenez pudieron observar de cerca lo que significaba el sufrimiento de seres humanos presos y enfermos, producto de la persecución por motivos políticos. El cuerpo social venezolano había olvidado qué era eso. Y vino este gobierno a recordarnos de nuevo esa parte macabra de nuestra historia que debió haberse derrumbado y sepultado con los muros de la Rotunda o el cierre del Castillo Libertador de Puerto Cabello, como cárcel para los perseguidos políticos.

Así como las épocas oscuras de las dictaduras en Venezuela produjeron presos políticos, produjeron también los anticuerpos para que eso no volviera a suceder. Pero esos anticuerpos sociales duran poco tiempo generacional. Hace falta que todos nos hagamos presentes para que regímenes como el actual no vuelvan a ocurrir en Venezuela. Pero tercamente la historia se repite y se repite. Es como si los pueblos olvidaran y viene de pronto alguien y te pone en la realidad más cruda: ¡las tragedias pueden volver a ocurrir! Y si nosotros no escribimos, documentamos, cantamos esas historias como lo hicieron antes Leoncio Martínez contando la época de Gómez, Andrés Eloy Blanco y José Vicente Abreu contando la época de Perez Jimenez, esto nos va a volver a pasar. No se necesita tener la grandeza de esa gente para hacerlo, solo un poco de compasión humana.

Y lo más triste es que las tragedias personales se parecen tanto entre cada época que pareciera imposible que una sociedad las olvide. Porque esto no es algo que uno ve en la televisión y se conduele de la familia de Henry Vivas o de Iván Simonovis o del Comisario Mazuco a larga distancia. Son historias de gente de carne y hueso, como ustedes o como yo, a quienes sus familias lloran como podría ahora llorar yo por la mía, si me sucediera algo así. Es por eso que quiero traer aquí la historia de Gustavo Vaz, preso político de Juan Vicente Gomez en 1919, quien fuera torturado por una falsa denuncia y que luego murió muy enfermo a los pocos días de que Gomez lo soltara. Quiero contarla y contarla y pedirles a todos ustedes que la repliquen lo más que puedan porque eso le pasó a una familia venezolana como la mía o como la suya en este país, pero hace 92 años! Les invito a leer su historia completa (ver en el blog “Una Víctima de Gomez” en http://ticsddhh.blogspot.com/2011/11/una-victima-de-gomez.html) publicada en el semanario Fantoches del 11 de julio de 1936. ¡Qué increíble el parecido a la historia de nuestros actuales presos políticos! Un individuo acusado injustamente, sometido a los más barbaros tratamientos y luego soltado para morirse enfermo y desahuciado con su familia destruida y quebrada. ¡Han pasado 92 años del caso de Gustavo Vaz y la sociedad venezolana no ha aprendido nada! ¡Por Dios, no permitamos que eso pase de nuevo!

Y tal como dijera Fantoches en 1936, “Lúgubre cuadro de abandono y de siniestra saña, que hoy implora justicia ante los tribunales…. y que, no deberá caer del todo en el olvido, expedientes del juicio con que la posteridad ha de sentenciar al Gobierno de Gómez como una de las etapas inconcebiblemente bárbaras, infamantes y crueles que haya sufrido país alguno en el mundo.” No dudo ni un segundo en darle ese mismo tratamiento al gobierno de Hugo Chávez. La saña, la malicia, la crueldad y el tratamiento verdaderamente bárbaro e infame al cual han sido sometidos los presos políticos en el régimen de Hugo Chávez, le hacen responsable a él y a su gobierno, culpables de crímenes de lesa humanidad en contra de los Derechos Humanos de estas personas, con todas las consecuencias que ello tiene. Vale de nuevo la ocasión para exigir otra vez y desde aquí la visita de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos a nuestro país para verificar el estado de cumplimiento de los Derechos Humanos, así el gobierno la niegue las veces que quiera.

Pero lo peor para ellos no será la acusación ante el mundo de los desmanes cometidos contra los presos políticos y sus familias. Será el juicio que la posteridad venezolana les hará, como ahora nosotros se lo hacemos al régimen de Juan Vicente Gomez y que se refleja en esta referencia obligada que hago aquí al recuerdo de las torturas que en 1919 sufrió el doctor Gustavo Vaz; al honor y respeto que le damos los venezolanos de la actualidad y que merece su familia a los 92 años de esa tragedia. Y es por eso, en conmemoración a ellos y en conmemoración a todos los presos políticos de la historia venezolana, que no debemos dejar que eso se repita en Venezuela, ni en este gobierno ni en ningún otro en el futuro. No podemos dejar que haya presos políticos ahora, ni tolerar el sufrimiento de ellos ni el de su familia. ¡En honor a los presos políticos del pasado, no podemos dejar que haya presos políticos en el presente! Por eso todos los venezolanos debemos gritar ahora, siempre y de manera terca y consistente: ¡Libertad para Henry Vivas YA! ¡Libertad para los presos políticos!

Caracas, 8 de Noviembre de 2011

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Una Víctima de Gómez

Como se sacrificaba a un inocente, por un chisme. Suplicio y muerte del doctor Gustavo Vaz

Autor Anónimo

Revista Fantoches – 11 de Julio de 1936, No. 544, Pag. 2

Entre las más recientes demandas propuestas contra la herencia de Juan Vicente Gómez, fabulosa pirámide amasada con sangre de martirio y oro de rapiña, figura la propuesta por la señora viuda e hijo del doctor Gustavo Vaz, sacrificado en la Rotunda de Caracas.

Gustavo Vaz – “Guche”, como se le llamaba cariñosamente, fue nuestro amigo antes de la prisión y compañero, pared por medio, de nuestro director durante el año terrible del 19 en los lúgubres calabozos de la mazmorra que constituía un ultraje para la civilización y que hoy con íntima fruición, la vemos desmantelada desmoronarse al golpe de la piqueta sobre sus pétreos muros coloniales.

La Rotunda está casi ya en el suelo, para dejar sitio a la Plaza de La Concordia…¡Gloria a la hora feliz de las reivindicaciones! Y Así mismo se deberá ver desmantelarse y desmoronarse la inmensa fortuna de Gómez y las de aquellos que con él contribuyeron al escarnio y al despojo del pueblo venezolano, para que sus reliquias reivindiquen en parte a los que sufrieron y murieron en las cárceles, en muchas ocasiones injustamente perseguidos, como es el caso del doctor Vaz.

En recuerdo de la triste camaradería de secuestrados, pedimos a su hijo- que ya es todo un mozo y se llama Gustavo, como él- que nos suministrase detalles de la causa, suplicio y muerte de su padre, y el joven Vaz nos trajo escrito un breve memorial del cual transcribimos los puntos principales.

El doctor Gustavo Vaz ejercía en Caracas su profesión de dentista, con extensa clientela y y sólido aprecio social, como cabeza de un honorable hogar al que trascendía el júbilo de dos retoños.

Para 1918 resolvió ir a Puerto Rico en compañía de su esposa y de sus dos pequeños hijos, Josefina y Gustavo, en viaje de recreo y al desembarcar en la isla borinqueña encontróse con su antiguo y buen amigo el General Rafael María Carabaño, exilado de Venezuela como revolucionario, con el cual charló sin rodeos, como el que tropieza con un conocido al que se deja de ver por mucho tiempo y, luego, durante su permanencia en la isla, se les presentó de nuevo la oportunidad de avistarse varias veces…¡Qué tremendo delito significaba para un venezolano en el exterior saludar siquiera, bajo la mirada alerta de los espías, a un enemigo de Gómez! ¡Sentencia de muerte!

No tardaron los calumniadores en ejercer su triste misión; el Cónsul de Venezuela en Puerto Rico entonces, el doctor Diego Arcay Smith, esperó a que Gustavo Vaz regresara a Venezuela, para delatarlo como portador de “Correspondencia revolucionaria” y a los trece días de su arribo a la Patria, o sea en junio de 1919, el doctor Vaz fue encarcelado “por orden directa de Juan Vicente”, según expresó su tristemente célebre hermano don Juancho.

Trasladado a la Rotunda, fue sometido a todo género de torturas, para que “cantara” y-puesto que nada sabía de lo que se le imputaba no “cantó”. Después se le mantuvo “incomunicado” en el calabozo número 25 de la redoma nueva, sometido a las privaciones y vejámenes que se estilaban contra los presos “peligrosos”, y por fin puesto en libertad el 14 de noviembre del mismo año, gracias a la “magnanimidad” del “Jefe” dándosele por cárcel su casa de habitación.

Pero la piedad del sátrapa advino demasiado tarde para Gustavo Vaz. Los tormentos, el hambre, la carencia absoluta de medicación y la angustia del hogar en desamparo, habían aniquilado física y moralmente su humana contextura y el retorno a su casa fue al lecho de muerte, donde expiró diez y ocho días después, el 2 de diciembre de 1919.

El doctor Gustavo Vaz dejó a su viuda y los dos huerfanitos en la más espantosa miseria, pues los escasos ahorros obtenidos con el ejercicio profesional se disiparon en atender a los gastos de su prisión, contribuyendo a la codiciosa avidez de los carceleros de Gómez.

Para no perecer de hambre, la señora viuda, en compañía de su hijita de doce años, Josefina, tuvo que emplearse como empaquetadora en la fábrica de cigarrillos “Bandera Roja”, e irse a vivir con los dos huerfanitos, en la casa de vecindad más barata que encontraron. Pero tiempo después la pequeña Josefina moría de tuberculosis adquirida en los precarios corredores del hospedaje, en el mísero cuartucho donde se refugiaron y en la tarea diaria y dura para su endeble niñez.

Lúgubre cuadro de abandono y de siniestra saña, que hoy implora justicia ante los tribunales y que, como resultante del suplicio del compañero de cárcel, nos mueve a reanudar en próxima ocasión nuestros artículos sobre “la siniestra Rotunda”, dejados de la mano por imperativos del abrumador trabajo, pero cuya conclusión no deberá caer del todo en el olvido, expedientes del juicio con que la posteridad ha de sentenciar al Gobierno de Gómez como una de las etapas inconcebiblemente bárbaras, infamantes y crueles que haya sufrido país alguno en el mundo.