domingo, 26 de agosto de 2012

Amuay

Por Luis Manuel Aguana

Es imposible ser venezolano y al mismo tiempo ser indiferente ante lo sucedido en la Refinería de Amuay, llamado ahora Complejo Refinador Paraguaná. Nos duele lo que sucedió, mucho más allá de las vidas que se perdieron miserable e injustificadamente. No es más que la crónica de una muerte anunciada por los petroleros al llegar debajo de su nivel mínimo tolerable el profesionalismo necesario para manejar una empresa de ese tamaño bajo los estándares técnicos de seguridad y eficiencia necesarios que hicieron de PDVSA una empresa petrolera de clase mundial.

Nos dolió como venezolanos que El Saliente botara con un pito a todos los gerentes que sabían conducir ese negocio. Nos dolió como venezolanos que El Saliente botara más de 20.000 personas que garantizaban que esa empresa, la gallina de los huevos de oro de este país, pusiera eficientemente esos huevos para el alimento de todos los venezolanos. No, El Saliente tenía que acabar con eso.

Al Saliente, de personalidad fuertemente resentida tal vez por sus años de privaciones en Barinas, le desagradaba la meritocracia y la tecnocracia, no solo la de PDVSA sino la de toda la administración del Estado. Los venezolanos no somos culpables de sus privaciones pero nos las ha cobrado una a una. Es por eso que una personalidad como la suya no puede ver gente educada y honorable sin sentirse disminuido. No podía tolerar que gente de nivel no se le arrodillara y le dijera en su cara que el negocio petrolero es para gente capaz.

Y vino el Paro Cívico del 2002 que fue seguido por los petroleros. No podía tolerar que personas capaces defendieran un régimen de vida basado en el conocimiento y el mérito. Y los boto a todos sin parar en mientes que esa gente que alegremente despachó eran los responsables de una PDVSA sin explosiones y sin muertos, con una producción de petróleo sostenida y sin accidentes. Pero para él eso no fue importante. Lo importante era que cualquiera que estuviera allí obedeciera sus designios, como en una barraca cuartelera.

Diez años pasan rápido y destruir es mucho más fácil que construir. Conocer el negocio petrolero no es tan fácil como disfrazar a alguien con una franela roja que le diga que “todo está bien Micomadantepresidente”. El Saliente y sus sigüises se apoderaron de la gallina de los huevos de oro venezolana y la fueron descuartizando poco a poco hasta que ayer les explotó en la cara en Amuay. Decir como lo afirma el sigúí Rafael Ramirez que la refinería operará en dos días luego de declarar la zona segura es una bofetada a la inteligencia del venezolano. Así será lo que sabrá este payaso que el dueño del circo no lo ha botado todavía.

Lo sucedido en la Refinería de Amuay no es solo un crimen en contra de aquellos que murieron lamentablemente allí. Es un crimen en contra del país. Una cosa es dejar por desidia y corrupción que una carretera se llene de huecos porque te robaste el dinero y las competencias de los Estados y otra muy diferente es dejar por desidia que una refinería “se llene de huecos” porque le quitaste el dinero para operar y mantenerse. En el primer caso lo que pasaría es que la gente no pasaría por la carretera, como está pasando en Cúpira, pero en el segundo caso las refinerías no son tan pacientes como las carreteras. Ellas explotan llevándose vidas por delante conjuntamente con la producción de derivados del petróleo. Vaya diferencia, ¿verdad?

Esperar que una industria como la petrolera funcione luego de despedir a la gente que sabe operarla y dedicar sus recursos a hacer fiesta, robártelo y regalárselo a los países que te viven cual compañero de juerga rico, es completamente insano. Nadie en su sano juicio haría eso. Pero El Saliente está llevando a cabo una destrucción deliberada y sistemática de nuestra principal industria. De allí a regalársela a los chinos está a solo un paso, culpando a la oposición de que tuvo que hacerlo porque la “sabotearon”. ¡Infeliz!

No tengo palabras para describir la impotencia e indignación que se siente ver como esta gente está destruyendo lo que este país le costó décadas construir. El retroceso es monstruoso. No saben trabajar, no saben hacer, son corruptos, todo lo que tocan lo destruyen. ¡No tienen el más mínimo resquicio de vergüenza de decir que Venezuela ha avanzado! ¿Avanzado adonde? ¿Al mar de la felicidad cubano? La infraestructura del país en ruinas y El Saliente cual Nerón viendo a Roma ardiendo, tocando y cantando.

A los venezolanos no nos queda otra alternativa pacífica que los votos del 7 de Octubre para detener esta destrucción. Es inmoral ver a Venezolana de Televisión-VTV y al sistema nacional de medios del gobierno satanizar a quienes afirmamos abiertamente que esos muertos de Amuay tienen un solo responsable y que estaba en Cuba cuando esa tragedia sucedió. La naturaleza le jugó una mala pasada con el huracán y no pudo salir de la isla a tiempo para presentarse en el sitio de la destrucción. Estaba allí para probar la plataforma tecnológica que Tibisay Lucena iba a poner el día de hoy y ver los resultados con los hermanos Castro a través del cable submarino, en estreno mundial, de un simulacro torcido aceptado por la oposición política. De eso hablaremos muy pronto.

Hemos retrocedido en petróleo, ni siquiera a los tiempos de las concesiones, sino a una época anterior. Nunca se había visto eso en el país. Nunca los trabajadores petroleros habían sentido pánico real de trabajar dentro de las instalaciones de una compañía petrolera en Venezuela. Nunca se había llegado antes a tal estado de extremo abandono de la infraestructura de petróleo.

La destrucción del mayor complejo refinador del mundo es uno de los legados más tristes y lamentables que nos dejará el régimen de El Saliente. ¡Como nos enorgulleció tener en nuestro país la mayor y mejor gerenciada Refinería del mundo! Y Hugo Chávez Frías, el Presidente Saliente, nos la destruyó…No permitamos que así como destruyó la Refinería que fue orgullo de los venezolanos, destruya nuestras vidas y la de nuestras próximas generaciones y siga desmantelando lo poco que aún queda en pié. Démosle el 7 de Octubre el parao que corresponde. De nosotros depende que haya un camino…

Caracas, 26 de Agosto de 2012

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