sábado, 15 de noviembre de 2014

Los grillos de la cabeza



Por Luis Manuel Aguana

"Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a las escuelas a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos. Y maldito el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla en la carne de un hijo de Venezuela". Andrés Eloy Blanco, 1ro. de Febrero de 1936, Puerto Cabello. Acto de arrojar al mar los grillos de la dictadura gomecista.

El título de la nota es como llamó el poeta de Venezuela a la ignorancia, a la falta de conocimiento, a la falta de escuela que sufría el pueblo venezolano sometido a una dictadura. Varias cosas desempolvo de ese mensaje: la primera es que está más vigente que nunca; la segunda es que no se le han quitado todavía los grillos de la cabeza a los venezolanos y como consecuencia llegamos a la tiranía, como lo advirtió el poeta; y la tercera- y todavía más grave-, la maldición está vigente porque no se han extinguido quienes han de nuevo fabricado grillos para la carne de un hijo de Venezuela.

Inferimos de este discurso que la maldición de Andrés Eloy ha caído sobre los responsables de las prisiones injustas de los presos políticos. Malditos los jueces y funcionarios- civiles y militares-, responsables de la prisión de Leopoldo López, Daniel Ceballos, Enzo Scarano, Salvatore Lucchese y demás presos políticos. Aun los grillos de la carne no han caído todos al fondo del mar de Puerto Cabello. Pero lo más grave, aunque no lo parezca, es que todavía los grillos de la cabeza siguen estando allí, y si no nos deshacemos de ellos, continuaremos siendo víctimas de los grillos de los pies.

En un extraordinario discurso, conocido por todos a través de las redes sociales, ante el Parlamento Iberoamericano de la Juventud, la joven politólogo guatemalteca Gloria Álvarez (verlo en http://youtu.be/xkYEXS16dZA) nos sugiere que uno de los principales males de nuestros pueblos latinoamericanos, el populismo, puede ser vencido a través las nuevas tecnologías. Brillante enfoque.

Quiero usar la misma definición de populismo señalada por Álvarez y tomada de otro ponente, el Sr. Florentino Portero: “El atajo por el cual jugamos con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente, para prometer lo que es imposible aprovechándose de la miseria de la gente dejando fuera absolutamente toda la razón y la lógica en la toma de decisiones. Juega con la necesidad para sencillamente imponer una dictadura...”. Lo que le faltó indicar a Portero es que eso solo se puede hacer con un pueblo ignorante. Gloria Álvarez lo complementa cuando en su discurso señala que “…los cambios que están surgiendo en nuestros países y que están surgiendo con la tecnología no van acompañados de la educación necesaria. Y qué pasa si yo empiezo a recibir nuevos insumos, nuevas formas tecnológicas de comunicarme con el mundo pero al mismo tiempo no me educo, no tengo prioridades claras…”.

Esto último, señala, es aprovechado por los populistas “levantando pasiones”, y a eso hay que contraponer lo que Andrés Eloy señaló en 1936 a la orilla del mar en Puerto Cabello y volvió a decir de una manera actualizada Gloria Álvarez en Zaragoza: “una pasión por la educación, una pasión por el intercambio de ideas, una pasión por el conocimiento, por querer ser personas e individuos empoderados…”. Y ese es el antídoto para rechazar a cualquier loco que se ponga por delante de un micrófono y engañe a la población indicando que el solo podrá con la complejidad de los problemas que afrontamos en esta época, solo con su voluntarismo apasionado. Chávez no hubiera pasado de ser un loquito más con un micrófono de haber tenido un pueblo culto por delante. Por eso la prioridad extrema de cualquier sistema que venga debe ser educar, educar y educar a la población, empoderándola con conocimiento y transformando habitantes en ciudadanos. ¡Cuando vamos a terminar de entender lo que ya nos dijeron en los momentos más críticos de nuestra historia!

Lamentablemente esto también lo tienen tan claro los comunistas que nos desgobiernan al punto que quieren trastocar eso con adoctrinamiento en las escuelas, llegando a decir que si educan mucho al pueblo lo convierten en “escuálidos”. Lo saben porque un pueblo educado le serrucharía inmediatamente las patas a cualquier mono con uña que llegue a gobernar. Necesitan multiplicar a la gente pobre e ignorante, como señalaba también Álvarez en su discurso y que ya hemos comprobado en carne propia en Venezuela.

Claro está, todo el panorama se complica con la corrupción y el establecimiento de los mecanismos para garantizarse el mantenimiento en el poder en el largo plazo, entre ellos la educación. Pero quiero retomar el tema de la tecnología al que Gloria Álvarez dedico menos tiempo de su discurso al tratar de establecer las razones por las cuales el populismo se ha enseñoreado en Latinoamérica. Decía Gloria finalizando la intervención que “las herramientas que nos proporcionan la era del conocimiento son la clave”, y tiene razón. Pero esa clave pasa por educar a la gente en esas tecnologías enmarcado en empoderarlas primero como ciudadanos conscientes de sus derechos.

Pero la tecnología también tiene su lado obscuro: el del sometimiento. El uso de la tecnología, en especial los datos masivos de la gente, sirve también para someter a la población y violentar sus derechos humanos. Los latinoamericanos debemos estar conscientes que la tecnología como cualquier bien complejo debe saber usarse para que contribuya con el desarrollo, de lo contrario puede resultar muy perjudicial utilizada por regímenes autoritarios y dictatoriales. Los malos también juegan… Ya lo vimos con las Listas de Tascón y Maisanta en Venezuela. También los regímenes populistas y dictatoriales descubrieron que es eso y para que se usa.

Los venezolanos sabemos desde hace muchísimo tiempo el azote que puede representar tener a un pueblo ignorante. Solo recuerden a Bolívar en Angostura: “Un pueblo ignorante es el instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”. Discurso ante el Congreso de Angostura, 15 de Febrero de 1819.

Nuestra lucha en Venezuela en contra del populismo, no solo el del presente dictatorial sino el del pasado que quiere regresar a como de lugar a seguir abusando del bolsillo y la credulidad del venezolano, pasa por enseñar al pueblo primero a ser ciudadanos, comenzando por quitarle los “grillos de la cabeza”. Tomará tiempo y la tecnología nos ayudará en la labor, pero lo imprescindible es que a diferencia de Simón Bolívar en el Siglo XIX y Andrés Eloy Blanco en el Siglo XX, los venezolanos del Siglo XXI no nos olvidemos de eso y terminemos de aplicar el consejo de una buena vez…

Caracas, 15 de Noviembre de 2014

Twitter:@laguana