miércoles, 28 de septiembre de 2016

Negocios diferentes

Por Luis Manuel Aguana

Hubo un momento en la práctica gerencial del siglo pasado en el cual los ejecutivos y consultores de negocios, ante la duda de qué camino y estrategia seguir por la situación de incertidumbre que presentaba el entorno donde se desenvolvía la empresa, se hacían a sí mismos la siguiente pregunta: ¿en qué negocio estamos?

Pienso que esa misma pregunta, por supuesto hecha desde una perspectiva diferente,  debemos hacérnosla ante la incertidumbre que le ha generado a los venezolanos la decisión de la MUD de ir al RR “a como de lugar” a sabiendas de cuál puede ser el probable resultado de recoger el 20% de las manifestaciones de voluntad en las condiciones inconstitucionales y perversas del régimen.

Lo primero que debo señalar es que la MUD y la Alianza Nacional Constituyente estamos en “negocios” diferentes. En la ANC no estamos en el “negocio” de “sacar” a Maduro o a quien sea del gobierno. ¿Les parece sorprendente? En la ANC estamos en el “negocio” de transformar el sistema político venezolano, con la consiguiente discusión profunda del sistema que debería tener Venezuela para encarar los retos actuales y futuros de las próximas generaciones, aunque eso –y es necesario remarcar el “aunque”- signifique la remoción de los Poderes Públicos, incluyendo a Maduro al momento de instalarse una Asamblea Nacional Constituyente. Esto es, inmediatamente… ¿Ven la diferencia? Bastante apreciable.

Se entiende entonces que la MUD como grupo de partidos políticos pretenda seguir en el juego, aplicando mecanismos que nosotros podamos considerar descabellados y poco ortodoxos, generando dudas e incertidumbre en quienes nos siguen. Y la aclaratoria es que ambos estamos en “negocios” diferentes.

Desde la perspectiva de un grupo de partidos políticos que no se pasean por la idea de cambiar la forma en que se ha hecho política en Venezuela desde los últimos casi 60 años, puedo entender que se pretenda llevar a la población a ese RR en un acto de “heroísmo” como el de la película “300”, que relata el acto épico trascendental de la Batalla de las Termópilas. Valiente, épico, heroico, pero igualmente suicida.

En la dinámica que lleva el tema, la MUD tal vez esté obligada hacerlo, porque de acuerdo a esa visión del mundo, su “negocio” es sacar a Maduro (pero con nuestro sacrificio), para luego continuar en el ejercicio político “as usual”, tal y como lo han llevado quienes manejan los partidos políticos desde que Venezuela inauguró la era democrática. Están en su negocio. Pero ese no es nuestro negocio. Y es precisamente lo que no queremos para Venezuela: volver a esa política “as usual” que tanto daño le causó al país y que trajo como lluvia estos lodos en los que perecemos ahora.

Nuestro “negocio” o mejor dicho, el “negocio” del movimiento Constituyente que impulsamos un grupo de venezolanos en todo el país, es llevar de principio a fin la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario. Eso conlleva a explicar a mucha gente, convencer, buscar aliados de nuestra tesis en comunidades, gremios, universidades, academias, estudiantes, partidos políticos (grandes y pequeños), y en general a todos los venezolanos que deseen oír, para que nos ayuden en esta cruzada de divulgación de nuestro Proyecto Constituyente y cómo lo llevaríamos a cabo.

Eso comienza por entender que los problemas de Venezuela no terminan con la finalización del régimen de Nicolás Maduro –absolutamente necesario- y que hay que discutir cómo recomponer el país con una nueva propuesta que le de esperanza a millones de venezolanos, de que si es posible una Venezuela diferente. Esta propuesta fue  presentada a la consideración del país desde hace más de 12 años, y fue  denominada Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (pueden descargar la versión digital en http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/).

Recientemente, y a raíz de la profundización de la crisis política en Venezuela, fundamos la Alianza Nacional Constituyente, un movimiento de movimientos, para hacer efectiva esta propuesta de discusión del Proyecto País Venezuela, que le diera una organización a nivel nacional, una metodología y una hoja de ruta que efectivamente nos lleve a la convocatoria del Poder Constituyente Originario (ver http://ancoficial.blogspot.com/).

De manera pues que al estar en “negocios” diferentes, mal se pudiera concluir que estamos “dividiendo a la oposición” con una propuesta como esta. Al contrario, las propuestas serían complementarias en el entendido de que es absolutamente necesaria la salida del régimen con la convocatoria del Poder Constituyente Originario, exista o no un Referendo Revocatorio exitoso en Venezuela. Y los factores opositores deberían entender que la propuesta no les afecta negativamente, salvo a aquellos que entienden la política como una manera de vivir del Estado y de aprovechar la chequera de la Nación cuando ejercen funciones de gobierno.

Nuestro planteamiento entonces se basa en que la sustitución del régimen de Nicolás Maduro sea por una decisión del pueblo legítimamente representado en una Asamblea Nacional Constituyente, que le de piso político a un Gobierno de Transición acordado en su seno constitucionalmente, y a la vez reordenar el sistema político para refundar con reconciliación y entre todos a este país roto por una dictadura. Ese es nuestro “negocio”. El otro “negocio” luce “más fácil” pero tiene un costo escondido para el venezolano sumamente alto. Tanto, que podríamos repetir la experiencia de Maduro a la vuelta de la esquina.

Habiendo dicho lo anterior, es lógico pensar que este Proyecto tenga enemigos –abiertos y encubiertos- que no desean bajo ningún concepto un cambio estructural en la manera de concebir la política en Venezuela. Ningún Jefe de Partido que entienda la política de la manera tradicional aceptaría no poder controlar a los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, o no tener decisión sobre enviarle o no los recursos a un Gobernador que no siga las líneas del partido, o que los Alcaldes manejen su propio presupuesto de una manera autónoma, percibiendo por derecho y por construcción constitucional el 100% de los recursos que necesita para darle calidad de vida a sus comunidades a lo largo y ancho de Venezuela.

No puede caerle bien a un Alcalde de Caracas, formado en la manera tradicional de hacer política, y que ha manejado toda la vida el presupuesto de 2 millones de habitantes, que su Alcaldía se dividirá en 22 Municipios autónomos porque sus Parroquias se convertirán en Municipios por decisión de una Constituyente.

No podría caerle bien a un nuevo Presidente de la República, formado en la manera tradicional de hacer política, que ahora no manejará los ascensos militares ni tendrá el poder de regalar nuestro dinero a quien le de la gana, sin pasar por una Cámara del Senado, compuesta por los representantes legítimos de los Estados. No podría caerle bien a ningún Jefe de Partido no decidir a “quien poner” de candidatos a diputados para el Congreso en cualquiera de los Estados, porque ahora eso saldría, en una autonomía federal ganada en una Constituyente, de la decisión del pueblo de esos mismos Estados.

Entonces, nuestro “negocio” no es sacar a Maduro, es cortar la manera de fabricar “Maduros” o tiranos para el futuro. ¿Menuda diferencia, no? Ojalá que el pueblo de Venezuela se meta pronto en nuestro “negocio”, porque así no tendríamos que estar discutiendo si vamos o no a firmar por un RR, defendiendo el “negocio” de la MUD, por culpa de la decisión inconstitucional de unas funcionarias que defienden un régimen. Si todo el mundo se metiera en nuestro “negocio”, ya tuviéramos las firmas necesarias para lograr inmediatamente que eso no pase nunca más…

Caracas, 28 de Septiembre de 2016

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