domingo, 30 de octubre de 2016

Bienvenidos a la transición

Por Luis Manuel Aguana

Tomo prestado el sugestivo título de un artículo mi estimado amigo Diego Arria, publicado en la prensa nacional, donde invitaba a los venezolanos, a avalar su propuesta de cambio estructural del sistema político de Venezuela, a una semana de producirse las elecciones primarias de comienzos de 2012, para elegir al candidato presidencial de la oposición que enfrentaría a Hugo Chávez en diciembre de ese año (ver Bienvenidos a la transición, en https://twitter.com/laguana/status/792533503787368448). Luego de más de 4 años de ese llamado los venezolanos deberíamos, en su conjunto, al menos convenir que la escogencia realizada ese año no fue la más afortunada.

Ciertamente Diego, como bien indicaba en su nota, era –y sigue siendo- la opción de mayor “experiencia acumulada y capacidad demostrada en acciones reales en los ámbitos público y privado, nacional e internacional” en el manejo de conflictos de las magnitudes que presentaba y presenta todavía Venezuela. Si usted se va a someter a una operación quirúrgica de corazón abierto, no busca a un cirujano recién graduado, busca el que mayor experiencia tiene. No busca al más simpático o al más juvenil, busca al más experimentado, que haya hecho lo mismo muchas veces y con éxito. ¡Es su vida la que está en riesgo! Y si la República en el año 2012 estaba en condiciones precarias, cualquiera puede constatar el estado de coma en el que está ahora, a más de 4 años de esa desafortunada escogencia.

Pero los partidos metieron al país en el tubo de la escogencia electoralista, sin tomar en cuenta que el grave estado en que se encontraba el país requería algo más allá que “un candidato” que derrotara a Chávez. Venezuela necesitaba a un cirujano de muchísima experiencia en conflictos. Como bien decía Diego en su nota, era un serio riesgo: “nos estamos jugando el país, no una candidatura”. Y realmente resultó así. Nos jugamos el país con una candidatura y lo perdimos. Y lo más grave de todo es que todavía los partidos de la MUD no aprenden esa lección, e insisten en el error. Todavía piensan que el problema es de candidaturas, del “quítate tú para ponerme yo”, de la próxima elección.

De allí que su próxima negociación, después que el régimen les quitara el Referendo Revocatorio como un caramelo a un niño, se basará exactamente en lo mismo que en el 2012: otra elección. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuando los venezolanos serán conducidos al matadero cual rebaño sin raciocinio por una dirigencia irresponsable? Difiero en el Diego Arria del 2012 que decía en ese artículo que “el país maduró”. Obviamente no lo había hecho al escoger un candidato que posteriormente no supo defender los votos que le dimos los venezolanos. Pero tal vez pueda ser que luego del agravamiento de la situación humanitaria, del hambre, las muertes, la violencia criminal del régimen y el resto de las penurias que estamos pasando ahora, mucha gente este despertando. Tal vez ahora si estemos madurando. Madurando a golpes y con carburo, como decían los viejos de antes.

La improvisación demostrada en la tarima opositora de Caracas el 26 de Octubre no pasó desapercibida por la gente que pedía a gritos ir a Miraflores, mientras su dirigencia le anunciaba esa marcha con una semana de anticipación al régimen. Tengo el íntimo convencimiento de que lo anunciaron así adrede precisamente para no ir a Miraflores, sino para negociar con el régimen. ¿Y por qué harían eso? Porque se les acabó la política. Se les acabaron las excusas. Ya no hay Referendo Revocatorio. Y necesitan embarcarse de nuevo –ellos y el régimen- en otra vorágine electoral para llegar ambos, unidos, al 2019.

Entonces le dirán a la masa el chantaje de siempre: “¡tenemos que ganar espacios!”. Por alguna oscura razón olvidaron la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario, como lo habían anunciado al publicar la ruta que seguirían cuando anunciaron la vía del Referendo Revocatorio. Y mientras tanto los venezolanos sin medicinas y sin comida, con una moneda que se devalúa 30 a 50% todos los meses, con un Plan comunista en plena ejecución. Eso es una estrategia suicida y criminal por no perder “espacios” políticos a costillas del hambre y la muerte de los venezolanos.

Diego Arria decía en su nota del 2012: “No he querido contribuir en el montaje de una comedia que podría devenir en drama si no relegitiman los poderes, que solo podrá ser posible con una Asamblea Constituyente. El país amerita seriedad y firmeza. También esperanza…”.  Pues más allá de eso, premonitoriamente devino en tragedia. Recuerdo que en esa campaña Arria indicaba que su gobierno, de ganar las primarias y la elección de diciembre, sería de una transición de tres años, dejándoles a los jóvenes, luego de reordenar el país con una Asamblea Constituyente, una Venezuela institucionalizada y libre para las nuevas generaciones políticas. ¡Menuda promesa electoral! Eso no lo entendió el país en ese entonces. Pero creo que ahora si está en capacidad de entenderlo.

Da lástima contemplar que el país se debate entre el mensaje de un individuo que tiene secuestrado su propio partido, ignorando su democracia interna, y un muchacho que no acaba de entender que no puede seguir siendo candidato presidencial. Pareciera que hemos perdido la brújula. Y ahora esos mismos líderes con sus respectivos partidos nos están conduciendo a una negociación con el régimen para seguir en la parranda electorera para llevarnos, no al 2019 sino al dos mil siempre. Pues entonces tenemos que poner las cosas en estos términos: o es esa dirigencia política con su agenda electorera particular o es Venezuela. ¿Qué será al final? Eso lo decidimos nosotros, los venezolanos.

Un grupo de venezolanos apostamos por Venezuela. La Alianza Nacional Constituyente acaba de publicar un mensaje a esa dirigencia y a los venezolanos (ver LA ALIANZA NACIONAL CONSTITUYENTE  A LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRATICA MUD Y A LOS VENEZOLANOS, en http://ancoficial.blogspot.com/2016/10/la-alianza-nacional-constituyente-la.html) donde se indica “Diálogo Si, pero entre los venezolanos”. Más claro imposible. El dialogo debe y tiene que ser entre los venezolanos reunidos en una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario. Entre más personas nos sumemos a la idea, será menos posible que el régimen ejecute su plan de supervivencia a costillas de una población que respalda ciegas los planes electoralistas de una oposición extraviada. Hay que exigirle a la dirigencia de la MUD que respete su propia ruta y se sume a la convocatoria del Poder Constituyente Originario.

Cuando Diego Arria escribió su artículo y lo tituló tan sugestivamente dándole la bienvenida a los venezolanos a una transición evidentemente necesaria, lo hizo bajo la premisa equivocada de una supuesta maduración del país a una idea que no había sido realmente entendida en su profundidad en la Venezuela del 2012. Pues bien Diego, ahora sí creo que puedes dar esa bienvenida, pero ya no a una transición de gobierno sino de modo de pensar el país después de más de 4 años de duro aprendizaje. Estuviste, como generalmente le ocurre a la gente fuera de su tiempo, haciendo anuncios adelantados. Y espero que así como está ocurriendo esa transición de pensamiento, los venezolanos también corrijan contigo en un futuro cercano, el error de esa desafortunada escogencia de las primarias del 2012. Y a propósito de bienvenidas, bienvenido a la Alianza Nacional Constituyente, donde al parecer siempre estuviste…

Caracas, 30 de Octubre de 2016

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