domingo, 11 de marzo de 2018

Dos actos, un mismo propósito: el relanzamiento de la MUD

Por Luis Manuel Aguana

Muy difícil ignorar lo que ocurrió el martes 6 de marzo de 2018 en la UCV y el relanzamiento de la MUD dos días después con otro nombre. Más difícil todavía es creer que ambos actos no estén relacionados, por más que se lo quiera negar. La habilidad política con la cual la vieja MUD se mueve para no morir es espeluznante, por decir lo menos. Primero, generar la matriz de opinión de un lanzamiento de la sociedad civil de las manos de dos pilares fundamentales de la conciencia creíble de Venezuela: la Iglesia Católica y la Universidad venezolana; y luego, el relanzamiento de la MUD en unión con esa misma sociedad civil que se expreso en la UCV dos días antes, pero rebautizándola como Frente Amplio Venezuela Libre, para volver a plantear la salida electoral en la agenda del país.

Es de hacer notar que en los Manifiestos de ambos actos se insiste en elecciones como la salida al problema venezolano: el de la UCV se plantea como el “ejercicio libre del derecho al voto, con un árbitro imparcial y en las condiciones y plazos previstos en la ley, que permita votar para elegir…”, y el del nuevo Frente Amplio Venezuela Libre: “Proponemos una amplia alianza que exige elecciones libres y justas para cambiar y reconciliarnos…”. Y en ambos casos ir a elecciones sin resolver el fondo que no es otro que una Constituyente inconstitucional sobre todos los Poderes Públicos. ¿Qué fue lo que hicieron? Primero se bañaron de sociedad civil legítima en la UCV y luego se relanzaron pública y muy hábilmente dos días después. El resto lo hicieron los medios y las redes sociales.

Y si leemos en detalle ambos Manifiestos, descubriremos entre líneas los mismos puntos que la MUD le exigía al régimen antes de irse corriendo a República Dominicana a negociar con Maduro: apertura del canal humanitario, liberación de los presos políticos, reconocimiento a la Asamblea Nacional y…elecciones generales. Es impresionante como los venezolanos caemos de nuevo con estos vendedores de espejitos.

Quiero dejar algo claro: a la sociedad civil puede convocarla cualquiera–hasta la MUD-, incluso se puede auto convocar, y ciertamente es necesario que lo haga en esta hora crítica del país. Pero de allí a una manipulación de factores encubiertos de la MUD para usar posteriormente ese acto en la UCV para el refrescamiento de aquellos que persistentemente nos han llevado al fracaso, pretendiendo lograr que la “sociedad civil olvide” el pasado reciente, yendo “todos juntos” al rescate del país, es pedir demasiado. Si dejamos pasar eso, entonces dejamos pasar los muertos, dejamos pasar la traición del 16J, dejamos pasar el fracaso de esos factores que insisten en una solución que pretende validar al régimen de Nicolás Maduro mediante elecciones. Eso es inaceptable.

Pero hay algo peor que sale de toda la manipulación de ese nuevo Frente MUD+“sociedad civil”: que todos aquellos que no estamos de acuerdo con esa nueva máscara, somos divisionistas, los que no quieren una solución “unitaria” a los problemas del país, los radicales, los malos de la película que son necesario excluir, con una matriz de opinión creada con los reales de la MUD. La percepción general es que nadamos a contracorriente de una matriz de opinión, que luciría “mayoritaria” porque la “Iglesia Católica y las Universidades” bendijeron en un acto en la UCV a una sociedad civil que ahora trabaja “unida” a esa MUD, y que ahora se lava la cara tranquilamente cuando nos llevo a un barranco durante todo el año pasado. De nuevo, eso es inaceptable.

Pero la realidad dista mucho de ser la percepción de esa matriz de opinión. La Conferencia Episcopal Venezolana no es el Padre Ugalde o el Rector Virtuoso, personajes muy respetables, quienes tienen todo el derecho de respaldar a la MUD en su pretensión que las elecciones son la solución del país o que Maduro sale con votos. O incluso que la solución está en el “chavismo light” en el poder.

La posición oficial de la CEV está por escrito desde el 12 de Enero de 2018 en su Exhortación Pastoral “Dios Consolará a su Pueblo” del 12 de Enero de 2018 y el Comunicado de la CEV ante la convocatoria a elecciones presidenciales adelantadas: donde establecieron claramente: “5.- Debemos recordar lo que dice la Constitución Nacional: "La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo..." (Art. 5), por tanto, es el pueblo el que debe asumir "su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71)" (n.6). Es el propio pueblo, y no una instancia espúrea el que sitúe las cosas en su justo lugar.”

Por otro lado tampoco puede afirmarse que la posición oficial de los Rectores universitarios que conforman la Asociación de Rectores Universitarios-AVERU concuerda con la salida electoral de la MUD (y ahora la de su nuevo Frente) tolerando la Constituyente del régimen. Muchos Rectores de universidades muy importantes tienen una opinión muy diferente, aunque respeten por mucho la posición de algunos de sus colegas que si están de acuerdo. Todos están tan divididos en opinión como el resto de los venezolanos.

El acto de UCV aun cuando haya sido concurrido y respetable en su Manifiesto final, no representa la posición final de la sociedad civil y mucho menos la opinión oficial de la CEV y la AVERU en su conjunto, ni de allí se pueden derivar matrices de opinión que nos lleven a pensar que la sociedad civil venezolana apoye esta nueva iniciativa de la MUD, llamada ahora Frente Amplio Venezuela Libre, ni a sus descalificados dirigentes políticos. Asimismo, es difícil disociar un acto del otro, o que el segundo sea consecuencia de una manipulación del primero. Podrán manipular a algunos pero no a todos. Ese chantaje “unitario” fue descarado y pretende llevar de nuevo la situación política del país al estado previo de República Dominicana.

En consecuencia, la posición de la Alianza Nacional Constituyente-ANCO sigue imperturbable y consecuente con la posición oficial ya expresada de la Iglesia Católica: “…que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71)" (n.6). Es el propio pueblo, y no una instancia espúrea el que sitúe las cosas en su justo lugar”.  Esto solo se traduce en nuestra única y categórica afirmación a la sociedad civil venezolana: Que el pueblo venezolano decida.

Caracas, 11 de Marzo de 2018

Twitter:@laguana