miércoles, 11 de marzo de 2026

Venezuela: ¿Cambio real o gatopardismo trasnacional?

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

El reconocimiento al gobierno interino de Delcy Rodríguez por los EEUU no fue más que la formalidad que faltaba a la nueva etapa política que vive Venezuela después de la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa, pero una muy peligrosa para los venezolanos: “«Me complace decir que esta semana, hemos formalmente reconocido al Gobierno venezolano. De hecho, lo hemos reconocido legalmente», indicó Trump en su discurso inaugural de su iniciativa ‘Escudo de las Américas’ en Miami, a donde invitó a más de una decena de líderes de derecha de la región” (ver Efecto Cocuyo, Trump reconoce formalmente, durante cumbre americana, al gobierno de Delcy Rodríguez, en https://efectococuyo.com/internacionales/trump-reconoce-formalment-gobierno-delcy-rodriguez/).

Con este reconocimiento, lo que quedó del régimen de Maduro, es exhibido por el gobierno de Donald Trump como un modelo a seguir para otros países: “Trump presenta a Venezuela como un triunfo en política exterior. Para Estados Unidos mantener a Delcy en el poder por más tiempo podría ser una estrategia útil para proyectar una imagen de éxito”, afirma el analista Imdat Oner, del Jack D. Gordon Institute y académico de la Universidad de Florida (ver Versión Final, Trump intenta vender relación con Delcy como modelo replicable en Irán y Cuba, en https://diarioversionfinal.com/politica-dinero/trump-intenta-vender-relacion-con-delcy-como-modelo-replicable-en-iran-y-cuba/).

En ese contexto ganador de Trump, donde el régimen de Delcy Rodríguez es exhibido internacionalmente como un trofeo, ¿creen ustedes que Trump estará pensando soltar o cambiar el “status quo” de la situación política de Venezuela en el corto plazo? Definitivamente no.

Y si este es el claro panorama que se nos presenta al frente, la siguiente pregunta es obligante: ¿Qué papel nos correspondería a la oposición política de ese gobierno recién reconocido, que sigue siendo a todas luces el mismo régimen que teníamos con Nicolás Maduro Moros? Como decía la expresión coloquial venezolana de nuestros abuelos, “Mismo musiú con diferente cachimbo”. O más intelectualmente, una situación “gatopardiana”, en atención a la novela de Giuseppe Tomasi, El Gatopardo, que significa, “aparentar transformaciones profundas sin alterar realmente las estructuras de poder o las condiciones de fondo”.

Todos los poderes públicos, eran y siguen siendo todavía ilegítimos. Delcy Rodríguez era la vicepresidente de un poder ejecutivo ilegítimo, cuyo titular era Nicolás Maduro Moros. Jorge Rodríguez sigue presidiendo una Asamblea Nacional absolutamente írrita, sin hablar del TSJ, el CNE y el Poder Ciudadano, que ostenta un “Defensor del Pueblo” interino, responsable de las mayores iniquidades a los presos políticos.

¿Cuál es la diferencia ahora con lo que había antes? Que a partir del 3 de enero el régimen responde a diferentes intereses geopolíticos. No responde ahora a Cuba, Rusia, China, e Irán, responde solo a los EEUU, con la aprobación y agradecimiento del 82,9% de los venezolanos, de acuerdo a la Encuesta CATI Meganalisis Verdad Venezuela del 18 al 25 de febrero de 2026 (ver Resultados Meganalisis febrero 2026, ¿Se siente usted agradecido con Donald Trump?, en https://x.com/Meganalisis/status/2029958228834984161/photo/1).

Lo anterior dibuja un problema que la gente parece no percibir. Resulta que, después de ese reconocimiento, tenemos un régimen obediente, pero respaldado por la potencia militar y económica más importante del mundo. Ya no se trata solo de un tutelaje a la espera de un reemplazo en cualquier momento. Se trata de que el régimen de Maduro, ahora representado por Delcy Rodríguez, puede quedarse en el poder por el tiempo que defina EEUU, como GOBIERNO LEGAL DE VENEZUELA, con la tranquilidad que les da el agradecimiento de la mayoría de la población.

Y esto en sana lógica configura una contradicción. Por un lado, estamos agradecidos con Donald Trump por sacarnos de encima a Maduro, pero, por el otro, el 90,1% de los venezolanos no está de acuerdo con que Delcy Rodríguez esté al frente de la transición (ver Resultados Meganalisis febrero 2026, ¿Está usted de acuerdo con que Delcy Rodríguez esté al frente de la transición?, en https://x.com/Meganalisis/status/2029958239320744305/photo/1).

Pese a todo esto, los venezolanos están plenamente conscientes de que a Trump le importa más hacer negocios con el país que la libertad de los venezolanos. A la pregunta cerrada de Meganalisis, “¿Qué le importa más al presidente Trump, la libertad completa e inmediata de los venezolanos, o hacer negocios petroleros con Venezuela?”, el 61,1% de los encuestados respondió que a Trump lo que le interesa es hacer negocios. ¿Pero con quién? Claramente, con quienes manejan el país a su antojo desde hace más de 27 años. Esto configura un delicado cuadro de tolerancia del venezolano común ante la nueva situación que comenzó el 3 de enero con la alegría de la extracción de un delincuente, pero sin que cambiara el régimen.

A pesar de que la opinión del venezolano común se inclina a creer una estafa la nueva Ley de Amnistía de la Asamblea Nacional del régimen (68,4% considera una estafa la nueva Ley de Amnistía de acuerdo a la encuesta de Meganálisis) el ambiente generalizado del país es positivo ante los cambios que implican quedar en la órbita de los EEUU, y no en la de Cuba, Rusia, China e Irán.

Pero, ¿cuánto tiempo más se podrá sostener la contradicción? Si bien es cierto que al régimen se le ha ordenado la libertad total de los presos políticos, han hecho lo imposible para no cumplirla a cabalidad con una Ley de Amnistía condicionada, sin ninguna objeción por parte de los EEUU. Solo están saliendo en libertad y a cuentagotas los presos que los mismos verdugos consideran procedentes, en una situación de ironía macabra, donde los que ordenaron las persecuciones, los encierros y las torturas son los mismos que deciden a quién liberar.

Asimismo, ¿serán los mismos que saquearon el erario público por 27 años, los mismos que administrarán la nueva bonanza petrolera del país en ocasión de la guerra en Irán? ¿Serán los mismos que destruyeron PDVSA, las Fuerzas Armadas, el sistema de salud pública, el sistema eléctrico, el suministro de aguas, el sistema productivo, etc., corrompiendo el resto de las instituciones, los que resolverán la crisis y administrarán la ayuda humanitaria, poniendo orden en un nuevo estado de cosas económico? Porque esos siguen allí, vivitos y coleando, mientras Maduro está preso en Nueva York. Me permito ser escéptico respecto a eso. Y así pudiera hacer un sinfín de preguntas más a esa contradicción sin respuestas.

A los venezolanos se les está pidiendo paciencia. Que esperen a que las decisiones que se vayan tomando en los EEUU y cuya aplicación se ordene a los hermanos Rodríguez, uno en la presidencia de la República y otro en la presidencia de la Asamblea Nacional, vayan en beneficio directo y rápido a la población. Pero, ¿podrán los venezolanos, y más aún los EEUU, lidiar con esa contradicción? ¿Tuvieron los mismos personajes, ahora reconocidos como gobierno por la Administración de Donald Trump, esa diligencia y capacidad para enfrentar los problemas de los venezolanos en casi 30 años acompañando al delincuente extraído? Son preguntas interesantes para quienes esperan que las cosas cambien. Como decía un viejo profesor del IESA, eso es como esperar que Las Chicas del Can administren con eficiencia la Funeraria Vallés, con mis disculpas por lo viejo de la comparación.

Espero que los EEUU se hayan percatado de esa situación, porque si yo que soy una minúscula opinión en el océano de las redes sociales, me he dado cuenta de eso, una potencia como ellos con sus sistemas de inteligencia tan sofisticados debería venir de vuelta con una solución clara a esa contradicción evidente, más allá de decirnos que pronto las cosas se resolverán con unas elecciones.

A estas alturas deberíamos estar viendo ministros y técnicos de alto nivel (tecnócratas) impuestos por los EEUU y que solo respondan a ellos, manejando los problemas como la electricidad, factor fundamental para que la industria petrolera funcione, la salud, los impuestos y otros que incidan directamente sobre la calidad de vida de los venezolanos.

Deberíamos ver nuevos directivos de instituciones clave como el SAIME y CORPOELEC, solo por dar dos ejemplos. En el SAIME para poner orden en el desastre-trampa que montaron los cubanos en la identificación de venezolanos. Esta institución es pieza clave en la apertura que se pretende dar a la nueva fase de relaciones diplomáticas de Venezuela con los EEUU, y que incluiría reconocer a quienes se les entregaron pasaportes venezolanos que todavía forman parte de las redes criminales del terrorismo por el cual se está juzgando a Nicolás Maduro Moros en Nueva York.

Si se comienzan a dar pasos en la dirección anterior, los venezolanos comenzaremos a ver “el queso a la tostada” en esta nueva fase, a casi 3 meses de haberse ido Nicolás Maduro Moros y su esposa, y se justificaría tolerar la presencia de Delcy Rodríguez y su hermano, obedeciendo órdenes de Marco Rubio y Donald Trump, hasta que ocurra una nueva solución que definitivamente devuelva la soberanía a los venezolanos.

En este sentido, cabe señalar que finalmente los venezolanos han caído en cuenta de cuál es el tipo de elección más urgente a realizar para abordar la crisis del país. A la pregunta de la encuestadora Meganalisis, “¿Cuáles de los siguientes tipos de elecciones, son los más urgentes a realizar en Venezuela?”, los venezolanos contestaron en un 70,6% “Referéndum para cambiar la Constitución” y en 73,4% “Elecciones presidenciales” (ver Resultados Meganalisis febrero 2026, “¿Cuáles de los siguientes tipos de elecciones, son los más urgentes a realizar en Venezuela?”, en https://x.com/Meganalisis/status/2029958237034852612/photo/2). Eso se podría interpretar como un llamado Constituyente primero y elecciones después.

Lo he mencionado antes, el pueblo no es pendejo. Sabe que la soberanía reside en sus manos, y la única manera de resolver que se le devuelva, es convocando al pueblo venezolano, al Poder Constituyente Originario, a poner las cosas en orden. Aquí no existe Mesias que resuelva una crisis de este tamaño, donde perdimos hasta la capacidad de resolver sobre nuestros recursos y nuestra soberanía. ¿Cómo podrían unas simples elecciones que cambian un solo poder, por más vigiladas que sean, abordar las gravísimas distorsiones de todo un país, en su estructura social, política, económica y moral de un pueblo, creadas en casi 30 años de destrucción masiva? De nuevo, si los políticos no han entendido todavía que hay que Refundar a Venezuela, no hay problema. Lo importante es que el pueblo ya lo entendió…

Caracas, 11 de marzo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

martes, 3 de marzo de 2026

Después de todo, no somos comunistas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Hay una escena del clásico de Hollywood El Padrino, que por lo realista siempre me ha llamado la atención. Y es cuando, en la reunión de todos los jefes de la mafia, luego del asesinato del hijo mayor del Padrino, todos se quejaron amargamente de que El Padrino, Don Corleone, no compartía con el resto del grupo su red de políticos y jueces corruptos.

El Padrino respondió indicando que nunca se había negado a eso, con excepción del negocio de las drogas. El jefe mafioso Don Barzini, quien presidía la reunión, le respondió: “Los tiempos cambian. No es igual que hace años, que hacíamos lo que queríamos. Un rechazo no es actitud de un amigo. Si Don Corleone tiene a todos los jueces y los políticos de Nueva York, entonces debe compartirlos con nosotros, permitirnos sacar agua del pozo. Claro que puede presentar una cuenta por tal servicio. Después de todo, no somos comunistas…” (Traducción tomada de la película El Padrino).

Me vino a la mente esa escena al mirar al Presidente Donald Trump en un discurso en Corpus Christi, Texas, afirmando al lado de un tanquero petrolero venezolano que los EEUU “se encargará de refinar y comercializar el crudo procedente de Venezuela tanto en el mercado interno como a nivel mundial” (ver Versión Final, Trump anuncia que EE. UU. controlará la refinación y exportación del petróleo venezolano, en https://diarioversionfinal.com/mundo/trump-anuncia-que-ee-uu-controlara-la-refinacion-y-exportacion-del-petroleo-venezolano/).

Si por razones de la capitulación y arresto de Nicolás Maduro Moros, los EEUU ya controlan nuestra producción petrolera y deciden cuánto de eso destinar de NUESTRO petróleo al país, lo menos que cabría preguntar, de existir alguna soberanía en Venezuela, es cuánto sería la cuenta por tal servicio, como lo requirió Don Barzini, porque “después de todo, no somos comunistas”.

Pero en la actualidad no podemos presentar la cuenta que consideremos pertinente por el servicio, no solo porque ya están a cargo de todo, incluyendo de nuestro principal recurso de exportación, sino porque desde el 3 de enero somos un país tutelado, cuya soberanía fue desaparecida ese día por la fuerza militar de los EEUU.

No voy a entrar aquí en una discusión ideológica antimperialista, sería ridículo. Lo sucedido no es más que la resultante de una sucesión de eventos lamentables que comenzaron desde el mismo momento en que Hugo Chávez Frías se posesionó como presidente de la República y terminó sacándose la máscara después del 11 de abril de 2002, en una alianza ya abierta con la Cuba castrocomunista. El resto lo hicieron Chávez y sus sucesores, conjuntamente con sus asociados internacionales, que atornillaron el mal llamado socialismo del siglo XXI, y destruyeron literalmente la infraestructura productiva del país, sumiendo en la pobreza a más del 90% de la población venezolana, y causando el éxodo de más de 8 millones de compatriotas.

Pero el hecho de que hubieran existido razones válidas para extraer al jefe del narcotráfico de Venezuela, y que este coincidiera con la persona que ejercía ilegítimamente la presidencia de la República, no desaparece por obra de Trump, la soberanía que los venezolanos poseemos sobre nuestro territorio y los recursos que existen en él. Los venezolanos aún seguimos siendo dueños del petróleo y el resto de los recursos que se encuentran en el subsuelo, y que no han pertenecido nunca a ningún gobierno, sino al pueblo venezolano en su conjunto.

Sin embargo, la representación que la soberanía popular le concede a los gobiernos del país, la están ejerciendo ahora “temporalmente” los EEUU como resultado de un acto de fuerza, a través de su designada presidencia interina, que obedece a un plan trazado para el país, so pena de que le ocurra lo mismo que a su predecesor.

Ahora bien, la pregunta que muchos nos hacemos en Venezuela, incluyendo, por supuesto, la ambición de toda la dirigencia política, es cuándo la soberanía “regresará” a manos de los venezolanos. Y la pregunta se manifiesta en ellos con la solicitud al tutor de elecciones a la brevedad posible. Sin embargo, es muy prematuro para una respuesta clara. Todavía los EEUU tienen mucho que desmontar de la bomba dejada por el régimen tras 27 años de tiranía, en especial la estructura militar y de represión para su sostenimiento en el poder.

Pero es aquí donde se presenta la verdadera interrogante: ¿a quién se le regresaría después de ese desmontaje la soberanía? ¿A los políticos de unos partidos disueltos y destruidos por años de cohabitación con una tiranía? ¿A los dirigentes políticos corresponsables de la situación de miseria a la que nos han sumido por 27 años? Y es allí donde deben poner la lupa los EEUU, si en realidad, como yo lo deseo creer de cualquier administración de los EEUU (aunque dicen que me enterrarán en una urna blanca), desean regresarla a los venezolanos a la mayor brevedad posible.

Pero cada vez que leo o veo una declaración del presidente Donald Trump, pareciera que no es de su interés regresarnos la soberanía del país. Que los EEUU permanecerán manejando y administrando nuestros recursos -y al país en general- por tiempo indefinido, a pesar de la euforia inicial de habernos sacado de encima el yugo del socialismo del siglo XXI.

En este contexto, unas elecciones para entregar el país a quienes nunca lo han administrado bien y lograron quebrar la nación más rica de Latinoamérica —y aquí hablo en términos generales y poniéndome en los zapatos de los norteamericanos— pareciera no ser la mejor alternativa para EEUU en el corto ni mediano plazo. Y que incluso tal vez los venezolanos preferirían que los norteamericanos manejaran los asuntos del país por encima de estos políticos. A este lamentable estado nos ha llevado esta desgracia.

Cualquier presidente norteamericano con la suficiente audacia podía ver a distancia que quitarle el país a una parranda de delincuentes era de lejos como despojar a un niño de un caramelo, pero regresarlo a sus legítimos dueños es otra cosa muy diferente. Y aprovechar en el proceso lo que los delincuentes ya llevaban años explotando, y de paso contar con el agradecimiento de todo el mundo por habernos quitado de encima esa pesadilla, porque al final tendríamos, económicamente hablando, mucho más que con los anteriores.

Estas son realidades demasiado incómodas, pero hay que enfrentarlas porque está en juego el futuro de la Nación. Desde esta minúscula tribuna de la red hemos abogado siempre por que sea el pueblo venezolano el que decida su destino. De allí que haya que explicarle a los EEUU que una alternativa a no entregarle la soberanía a los políticos sería entregarla al pueblo venezolano en su más genuina expresión, una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, para que esta decida el futuro de Venezuela.

Es solo a través de la convocatoria del Constituyente donde mejor se materializaría el regreso de esa soberanía. Y solo sería a través de ella que se le entregue a la genuina representación del pueblo venezolano —contando previamente con un sistema electoral limpio— la posibilidad de designar un Gobierno de Transición legítimo, refundar el Estado y generar un nuevo texto constitucional que le dé inicio a un nuevo periodo político de la Nación. Las elecciones tendrían lugar después, bajo los términos de una nueva Constitución, una vez resuelta la reconstrucción del tejido de los partidos políticos destruidos tras 27 años de tiranía castro-chavista-madurista, en la Asamblea Nacional Constituyente Originaria.

Ese debería ser el proceso para regresarle la soberanía al pueblo venezolano. Pero también reconocemos que este paso no sería gratis, por lo que en su momento una legítima representación del pueblo venezolano tendrá que discutir abiertamente con el tutor, los Estados Unidos, los términos de ese regreso. Pero como bien apuntaron en El Padrino, los tiempos cambiaron, y claro que podrán presentarles la cuenta a esos representantes legítimos de la soberanía popular, por la apreciada ayuda desde el 3 de enero, con nuestro mayor agradecimiento. Después de todo, no somos comunistas…

Caracas, 3 de marzo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana