Por Luis Manuel Aguana
Sigue el ruido de la fotografía de María Corina Machado (MCM) en Panamá, junto con la clase política que desechó el país elector en octubre de 2023, dándole a ella todo el respaldo que necesitaba para acabar con una manera de hacer política que había defraudado a la nación por más de 20 años.
No solo había derrotado al régimen en su propio juego a través de realizar unas elecciones manuales para esas primarias y a una Comisión de Primarias que estaba lista para caer en los brazos de un CNE automatizado, sino también a una clase política que incluso se negó a medirse con ella en esas primarias. Estaban ya muertos incluso antes de esa medición electoral de 2023.
Al salir como ganadora y líder indiscutible de la oposición venezolana, MCM podía establecer los términos de cómo medirse con el régimen. Pero se comenzaron a cometer errores. Nadie sabe si producto de asesoramientos interesados por su fracaso o de la euforia de la posición triunfal de aquellos que se creen ganadores naturales ante cualquier obstáculo luego de una victoria fulgurante.
En primer lugar, someterse a las reglas de un régimen criminal, ir a un TSJ a las órdenes de Maduro a solicitar que le fuera suspendida la inhabilitación política para participar en unas elecciones con unas condiciones que el mismo régimen había decidido unilateralmente, después de que ese mismo atajo de malandros le había dado una patada pública a los acuerdos de Barbados.
Luego, aceptar ir con persona interpuesta —ni siquiera la que ella misma eligió— a un proceso electoral a todas luces amañado, y para colmo el que el régimen decidió conjuntamente con su propia oposición colaboracionista.
El 28 de julio de 2024 fue el pueblo venezolano el que le dio el triunfo a la oposición del régimen, ahora encarnada en la persona de MCM, no del que resultó el candidato, y sin la ayuda de quienes se decían opositores antes del triunfo en primarias de MCM. La gente espontáneamente le dio su respaldo a una campaña electoral que en su momento califiqué de admirable (ver La nuda propiedad de María Corina, en https://ticsddhh.blogspot.com/2024/05/la-nuda-propiedad-de-maria-corina.html).
Todas sabemos lo que ocurrió el 28J-2024, pero la lucha continuó. Pero los contextos cambiaron porque el juego político es largo. Llegó el 3 de enero de 2026 y resultó que estos “derrotados” del 2023 encontraron otra posibilidad de sobrevivir, cual insectos rastreros después de una explosión atómica.
Sin importar que resultara indiscutible el liderazgo opositor en la población de MCM, la capacidad de quienes resultaron desplazados por ella y su nefasto interinato para influir en las decisiones de factores importantes de la política norteamericana aún se encuentra “vivito y coleando”, como decimos en Venezuela, sin contar con la increíble habilidad de haber obtenido recursos importantes del gobierno norteamericano durante más de 4 años, periodo del que nunca presentaron cuentas de su gestión, ni de que viven todavía sus principales líderes en el exterior.
¿Será eso lo que está influyendo en esa nueva “unidad” que presenta la fotografía de Panamá?
Algunos mencionan que tal “unidad” sería presentada para dar un frente unido a una nueva posible negociación con el nuevo régimen de los Rodríguez en Venezuela. Que todo eso es “necesario” porque si no se hace, no vendrían los inversionistas. Pero, ¿no es eso lo que ha hecho la “oposición” con el régimen por un montón de años antes de la salida de Nicolás Maduro Moros? ¿De negociar otro proceso electoral “con condiciones”, pero esta vez esperando el tutelaje de los EEUU?
Y yo me pregunto: ¿Le importará a los EEUU o, mejor dicho, al presidente Donald Trump, quién gane unas elecciones en Venezuela, cuando lo realmente importante para ellos es que nuestro país deje de ser un problema para la seguridad nacional de los EEUU y sea un socio económicamente confiable? No estamos hablando aquí de personajes, sino de la situación del país. Hay un montón de gente fuera esperando para hacer negocios y eso no significa que sea con MCM en el gobierno. Y eso sería grandioso para las cucarachas post atómicas.
Siempre he pensado que son los líderes los que marcan la historia, no sus circunstancias. Las circunstancias cambian porque los líderes la conducen. Winston Churchill pudo haberles dicho a los ingleses en la II Guerra Mundial que era inminente una invasión y consiguiente derrota de ese país frente a la Alemania nazi y someterse. Pero no lo hizo. Todo apuntaba a que, si los nazis invadían el territorio británico, ganarían. Incluso existieron importantes voces diplomáticas inglesas en ese momento que indicaban que lo mejor era negociar con Hitler. Pero Churchill les planteó guerra si se atrevían a invadir la isla. Ese era su papel, ese era su liderazgo. Y ese coraje cambió el curso de la historia porque todo el mundo respaldó a su primer ministro, con una mayoría dispuesta a morir defendiendo su territorio con palos y azadones.
Pero sin ir muy lejos, en nuestra propia historia hay ejemplos más que notorios de esa actitud que demuestra que un liderazgo decidido no tiene que “doblarse para no partirse” —Ramos Allup dixit— y salir victorioso. La batalla de Boyacá estaba perdida hasta que “el coronel venezolano Juan José Rondón presenta a Bolívar la idea de realizar una carga de caballería ligera. A la voz de Bolívar de «Coronel, ¡Salve usted la patria!», Rondón, seguido inicialmente por 14 lanceros que respondieron de inmediato a la voz de «¡Que los valientes me sigan!» y de cerca por el resto de los llaneros, realizó una carga de caballería que se considera decisiva para desequilibrar la batalla a favor del ejército libertador” (ver Lanceros del Pantano de Vargas, en https://es.wikipedia.org/wiki/Lanceros_del_Pantano_de_Vargas). De ese evento existe un monumento espectacular en Paipa, Boyacá, Colombia, en homenaje al heroísmo de los lanceros del Pantano de Vargas, encabezados por el venezolano Juan José Rondón.
Allí estos combatientes descalzados, descamisados y hambrientos, que después de haber pasado el Páramo de Pisba, no se preguntaron si era posible o no ganarle a uno de los mejores ejércitos del mundo conocido; solo salieron y lo hicieron.
No todo puede ser “realpolitik”. Eso depende de la conducción política. MCM sigue siendo la líder indiscutible del proceso de cambios que debe venir en Venezuela. Pero si ella no alcanza a entender que es la circunstancia la que debe ser cambiada por ella y no al revés —precisamente porque es la llamada a hacerlo—, será una más de la larga lista de seudo lideres que nos han llevado a este matadero por más de 27 años. Siempre es posible corregir el rumbo y deslastrarse de lo que no sirve, pero no cuando es demasiado tarde…
Caracas, 5 de mayo de 2026
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