Por Luis Manuel Aguana
Sin lugar a dudas, el evento de la semana de mayor importancia política en el país fue el regreso de María Corina Machado (MCM) a Venezuela. Este hecho era esperable y, aparte de lo noticioso, ya era obligante para ella, independientemente de si tuviera o no el visto bueno de los EEUU.
Los liderazgos políticos no son estáticos. Se mueven con el dinamismo de la situación política interna y externa, y no existen vacíos en la política. Muchos pensarán que la figura de MCM no es sustituible, pero yo no soy uno de ellos. Todo político es sustituible. El tema está en qué condiciones ocurre esa sustitución. Los mismos venezolanos lo hemos presenciado. Solo recuerden: primero fue Manuel Rosales, luego Henrique Capriles, después Leopoldo López y posteriormente Juan Guaidó. Ninguno tuvo permanencia y el tiempo y las condiciones de la política del país se encargaron de removerlos uno a uno. Esto no es una fotografía; es una película de proporciones de una superproducción de Hollywood.
Si MCM dejaba pasar más tiempo sin poder influir en algo en los eventos que definirán el futuro de Venezuela, se quedaba afuera de ellos.
A mi juicio, su regreso no contó con el visto bueno de la administración Trump y eso era natural. La querían —y todavía la quieren— lo más lejos posible de poder influenciar de manera negativa el plan de 3 fases. Y siempre dijeron oficialmente que ellos no habían intervenido para impedir su regreso y que podía hacerlo cuando quisiera, hasta que ella tomó su decisión de entrar sin permiso.
Creo que eso fue lo que debió hacer desde el primer momento porque nadie necesita permiso de nadie para entrar a su país. El tema es que deseaba una alfombra roja con periodistas para restregarle al régimen en su cara que entraba por la puerta grande con el respaldo norteamericano. Qué bueno que comprendió que la masa de los EEUU y el régimen con sus negociaciones todavía no estaban para bollos.
Con MCM en Venezuela se abren grandes interrogantes, que la dinámica de los acontecimientos nos revelará muy pronto. La primera de ellas es: ¿Qué hará MCM una vez en el país? ¿Contra quién hará oposición? Porque está muy claro que Delcy Rodríguez es la ficha principal de la administración Trump para producir los cambios que pretenden después de la extracción de Maduro el 3 de enero de 2026. Para bien o para mal, Delcy y su régimen son los protegidos de Trump y Rubio hasta que ellos consideren completo el desmontaje del castro-chavismo-madurismo.
Las recientes declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio dan fe de esta afirmación. En una reciente teleconferencia, Rubio respondió extensamente a Marc Caputo del portal Axios, en la parte referida a Delcy Rodríguez, que no deja lugar a ninguna duda de lo que pretenden hacer con ella:
“Muy bien, volvamos a tu pregunta sobre Delcy. Sí, no creo que Delcy se haya pronunciado a favor de la operación del 3 de enero. Dicho esto, hasta ahora, ¿cómo evaluamos todo este proceso? En última instancia, lo evaluamos no por la retórica, sino por los hechos, ¿de acuerdo? Y los hechos son los siguientes: Les hemos pedido que hagan ciertas cosas que son de interés para la seguridad nacional de Estados Unidos, y las han hecho; algunas de las cuales no voy a revelar ni comentar aquí, pero las han hecho. Puedo decir, baste decir, que hoy la influencia de iraníes y cubanos en Venezuela, y de otros, se ha reducido sustancialmente, si no eliminado.
Les hemos pedido que persigan a las organizaciones criminales, y lo han hecho. Les hemos pedido que deporten a personas buscadas por el sistema judicial de Estados Unidos, como Alex Saab, y lo han extraditado; hoy se ha declarado culpable y ahora es testigo colaborador en nuestro sistema. Les hemos pedido que se aseguren de que este proceso de transición avance, y lo están haciendo. Es decir, han aceptado estos acuerdos. Han aceptado el nuevo TSJ. Han aceptado que esto siga adelante.
Entonces, creo que la cuestión de la confianza —miren, la confianza— no se basa en la retórica. Se basará en acciones. Al fin y al cabo, eso es lo que realmente nos importa. Si al final tenemos una nueva TSJ, una nueva CNE, nuevas elecciones y un nuevo sistema de gobierno, eso es lo que queremos. Y sin importar lo que diga la gente en el camino, mientras suceda, este es un proceso basado en resultados. Y hasta ahora, francamente, todo lo que hemos pedido en este proceso, ya sean las reformas económicas o las políticas, se está cumpliendo. Y creemos que eso es bueno y demuestra cooperación, independientemente de lo que esté sucediendo” (ver en inglés Press Release, Departament of State, Secretary of State Marco Rubio on Venezuela, october 26,2026, en https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesman/2026/10/secretary-of-state-marco-rubio-on-venezuela/) (resaltado nuestro).
En otras palabras, mientras los Rodríguez cumplan, se quedarán.
Entonces MCM deberá medir con cuidado la oposición a Delcy (i.e. Trump-Rubio), en especial si los EEUU están está avanzando sin prisa pero sin pausa, en el desmontaje del aparato que ha destruido a Venezuela en casi de 30 años.
Por otro lado, ¿intentará MCM influir en la oposición que la traicionó en Panamá a cuya cabeza esta Dinorah Figuera trabajando en cercanía con los EEUU, como negociadora principal de la oposición? No lo creo, en especial si declaró que no desea involucrarse en esa negociación. Eso la excluye de cualquier fracaso -o éxito- que esos acuerdos tengan. Si son exitosos ella será una de los beneficiarios mas importantes.
Queda entonces lo electoral. Los recorridos al país, la candidatura presidencial para las elecciones que terminen saliendo de esos acuerdos entre la AN-2025 y la AN-2015. Sin embargo, aunque por más que se presione para unas elecciones para mediados de 2027, eso terminará decidiéndolo la administración Trump de acuerdo a sus propios cronogramas. Y en esa teleconferencia Rubio fue bastante claro respecto a eso a la pregunta de Vera Bergengruen de The Wall Street Journal:
VB: …. Usted ha expuesto todas las condiciones que deben cumplirse, obviamente, antes de que Venezuela pueda celebrar elecciones. Pero, ¿qué impide al gobierno actual —son muchas— utilizar estos requisitos para retrasar las elecciones indefinidamente? ¿Y cómo usaría Washington su influencia, como usted mencionó, para impedirlo?
MR: Bueno, lo que les impide hacerlo es que... permítame explicárselo de esta manera. Creo que su pregunta es, en realidad, ¿cómo sabemos que esto no es una táctica dilatoria? ¿Qué pasa si intentan esperar dos años? Eso no va a suceder. Tenemos plazos acordados y, hasta ahora, los han cumplido todos (ver en inglés Press Release, Departament of State, Secretary of State Marco Rubio on Venezuela, october 26,2026, antes referenciado) (resaltado nuestro).
Es importante la referencia de Rubio a “plazos acordados”, Esos plazos tienen necesariamente que incluir lo que el mismo Rubio responde a Olivia Gazis de la cadena CBS, acerca de la necesidad de cambiar la infraestructura electoral del país para celebrar elecciones, no simplemente nombrar a unos nuevos rectores: “Hay que cambiar la infraestructura electoral, no en 10 años, ni en 5, ni en 2; debe suceder rápidamente, dentro de los plazos que hemos establecido. Y creo que estamos logrando avances reales en ese sentido” (ver en inglés Press Release, Departament of State, Secretary of State Marco Rubio on Venezuela, october 26,2026, antes referenciado)
Lo anterior se refuerza por las declaraciones de un oficial senior del Departamento de Estado, el mismo día de la teleconferencia de Rubio:
“Venezuela y el régimen de Maduro procedieron entonces a celebrar elecciones en 2024, pero tuvieron elecciones con el antiguo TSJ, con el antiguo CNE; en esencia, con la infraestructura existente. No se pueden celebrar elecciones libres y justas que sean aceptadas por ambas partes y por todas las partes de un país mientras exista esa infraestructura. Por eso es necesario reemplazar esa infraestructura. Esa infraestructura necesita ser arrancada y reemplazada por algo nuevo. No se pueden tener elecciones creíbles en ese país sin eso” …. “Si hiciéramos una elección con la infraestructura actual de ese país –ellos saben cómo correr– quiero decir, tienen máquinas electorales. Pueden establecer lugares de votación y celebrar otras elecciones el próximo mes, pero no serán elecciones justas ni libres. A todo esto, se suma la atmósfera. Realmente no se pueden tener elecciones creíbles en un país – incluso si se tiene un nuevo CNE, incluso si se tiene un nuevo TSJ, no se pueden tener elecciones en un país si no se permite que los partidos políticos se formen y operen, si no se les permite hacer campaña, si no se tiene una prensa libre a la que puedan tener acceso, si no tienes la oportunidad de acceder a las ondas de radio del país, si no tienes acceso a Instagram y X y cualquier otra cosa que quieran usar en las redes sociales para comunicarse con los votantes, etc., si los candidatos no pueden moverse libremente por el país” (ver en inglés Press Release, Departament of State, Senior State Department Official on Venezuela, october 26,2026, en https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesman/2026/10/senior-state-department-official-on-venezuela/) (resaltado nuestro).
No podría destacar lo suficiente la importancia de estas declaraciones. Si ellos comienzan este proceso luego del nombramiento del nuevo TSJ —máximo a mediados de diciembre de 2026, como lo han declarado—, la transformación técnica comenzaría en enero 2027. Esto indicaría una fecha no precisa de elecciones porque eso dependería directamente de la transformación del CNE en una institución técnica y apolítica, como lo menciona el comunicado del oficial senior:
“El CNE se convertirá ahora básicamente en una plataforma técnica. Eliminará todos los – todos los aspectos políticos del CNE, lo que significa que ya no estarán en condiciones de eliminar candidatos de la boleta o decidir quién se presentará o quién no. Su único trabajo será equivalente a lo que hacen nuestros departamentos electorales en Estados Unidos en nuestros respectivos condados en los 50 estados y territorios, y es que son las personas que apagan las máquinas, cuentan los votos, abren los lugares de votación, cuentan los votos e informan los resultados. Y será un CNE apolítico” (ver en inglés Press Release, Departament of State, Senior State Department Official on Venezuela, october 26,2026, referenciada antes).
Una transformación estructural como la mencionada, no dura uno o dos meses y tendría que sumarse al cronograma para unas elecciones. En el neto, estaríamos hablando de al menos un año después de la decisión de cambios del ecosistema técnico, jurídico y procedimental electoral venezolano antes de proceder a una elección justa, libre y verificable, por lo que no sería creíble una elección para mediados del año 2027. Y mientras tanto Delcy y el resto del régimen seguirían en el poder.
Y si solo se tratara de esperar por elecciones sería aceptable. Es que el gobierno, el día a día de los venezolanos va en franco deterioro cada hora que pasa con estos delincuentes aun en el poder. No es que MCM se lance a hacer una campaña electoral hasta que ocurran las elecciones, es que hay que tener un discurso y propuestas concretas para HOY, no para dentro de más de un año, con todas las vidas de venezolanos que podrían estar en juego. Sí, vidas. Porque todavía tenemos el problema de los damnificados de los terremotos, la crisis asistencial, y muchísimas otras que contar, como la electricidad de la cual dependen muchísimas personas.
Hay que lograr de alguna manera que se resuelva la ilegitimidad indefinida de Delcy Rodríguez en una verdadera transición hasta que todo eso que los EEUU plantean desde su Departamento de Estado, con Marco Rubio a la cabeza, se haga realidad.
Es por eso la urgencia de acordar con los EEUU una transición SIN Delcy Rodríguez hasta que se produzcan las elecciones. Y esa es una labor de política de Estado que a mi juicio solo puede estar conducida por la Nóbel MCM desde la oposición y que ella busque y apoye fórmulas negociadas con los EEUU para eso, como la de una Junta de Gobierno de Transición sin estar ella allí. Así solo sería creíble.
Eso no sería estar en contra del plan de 3 fases de los EEUU, sino todo lo contrario, de asegurar que ese plan tenga éxito, incluyendo necesariamente a factores del régimen que ahora mismo están gobernando, en una fórmula conjunta y de transición entre gobierno y oposición, que salga de un TSJ legítimo, como ha ocurrido en otras tantas transiciones de otras partes del mundo. Sería una corrección de común acuerdo del plan de EEUU realizada sobre la marcha. El problema no es en sí Delcy Rodríguez, como lo pudieran percibir erróneamente los EEUU, sino su condición de gobernante ilegitima sin control alguno de los venezolanos, con un régimen de alta peligrosidad y del que desconfiamos todos en Venezuela. De eso es lo que se trata.
Si MCM dedica su esfuerzo a esa labor, en lugar de recorrer el país por enésima vez buscando unos votos que ya tiene, haría mucho más en favor del sufrimiento de los venezolanos AHORA que dentro de quien sabe cuántos meses cuando probablemente sea electa presidente. Si decide no hacerlo, al menos los venezolanos sabremos donde estamos parados…
Caracas, 28 de octubre de 2026
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