Por Luis Manuel Aguana
Del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), Legitimidad: “1. F. Cualidad de legítimo. Sinónimos o afines de “legitimidad”: legalidad, validez, licitud, autenticidad, veracidad” (ver DRAE, en https://dle.rae.es/legitimidad).
Quise primero establecer el significado del término que hemos estado usando en Venezuela acerca del régimen que encabeza Delcy Rodríguez, en el Poder Ejecutivo y el resto de los Poderes Públicos de Venezuela. Porque, ¿era legítimo Nicolás Maduro Moros el 3 de enero de 2026, solamente examinando esa condición desde el 28 de julio de 2024? ¿Era, de acuerdo a esa definición de legitimidad, legal, válido, lícito, auténtico y veraz? Claramente NO. Maduro, como todos sabemos, se robó de manera burda las elecciones del 28 de julio de 2024. Entonces, su sucesora, luego de su extracción el 3 de enero de 2026, es aún menos legítima al haber sido designada como vicepresidente de la República por un funcionario ilegítimo.
Sin embargo, esa sucesora plenamente ilegítima tenía, de acuerdo a la Constitución de 1999, 90 días prorrogables por otros 90, que convocar a unas elecciones para sustituir al supuesto funcionario “legítimo” debido a una ausencia absoluta.
Ahora bien, resulta que han aparecido versiones según las cuales, si se declara el vacío de poder por falta absoluta del presidente (artículo 233 constitucional) y se hace un llamado a elecciones por parte de su sucesora también ilegítima, TRANSFORMARÍA la ilegitimidad de origen de Maduro en legitimidad, sin desaparecer el hecho de que se robó unas elecciones. Y esta sería la razón que aducirían los EEUU para dejar a Delcy Rodríguez en el poder hasta concluir el plan de tres fases norteamericano.
Esta explicación me pareció tan absurda como dejar al dúo Rodríguez a la cabeza del poder ejecutivo y legislativo, así como a Diosdado Cabello en su puesto, para que sean ellos quienes se encuentren al mando del país durante unas elecciones supuestamente libres, justas y verificables. Zamuro cuidando carne, pues.
El gobierno de Maduro desde la misma noche del 28 de julio de 2024 era un gobierno de facto (se robó las elecciones) y fue sustituido por otro igualmente de facto la misma madrugada del 3 de enero de 2026. Entonces, según la versión norteamericana, seguir la regla constitucional no tiene ningún sentido, ni llamar a elecciones en 180 días, ni declarar vacíos de poder, ni falta absoluta o ninguna de esas “pequeñeces constitucionales” venezolanas, porque según su criterio se estaría “legitimando” a Maduro. ¡Acabazón de mundo!
Entonces, los EEUU solo están prorrogando, con asistencia de su fuerza militar, el gobierno de facto de Maduro, solo que a través de su alter ego Delcy Rodríguez sin la asistencia de la Constitución venezolana.
Ante ese hecho, ANCO ha planteado al regente o tutor la sustitución de las cabezas de ese gobierno de facto por otras que no representen los 27 años de corrupción, crimen, destrucción y atraso, hasta que se produzca un proceso electoral que garantice unas elecciones manuales justas, libres y verificables en concordancia con los estándares internacionales. Esas cabezas, de acuerdo al nuevo estado de cosas en Venezuela, no podrían ser sustituidas siguiendo la constitución venezolana suspendida desde el mismo 28 de julio de 2024, de acuerdo con el razonamiento del tutor. Solo podrían ser cambiadas por quien tiene la fuerza para sostener un gobierno en Venezuela, y ese no es otro que los EEUU.
Lo anterior hace que, por más que se digan discursos de calle o invoquemos la soberanía del artículo 5 constitucional, las cosas difícilmente cambiarán sin una orden del presidente de los EEUU. Hacen falta todavía muchas pastillas de “Ubicatex” en Venezuela, y es por eso que lo que hay que hacer más bien es intentar convencer al tutor de que es más conveniente económica y políticamente para los EEUU sacar a los delincuentes del poder en Venezuela antes que mantenerlos.
¿Y por qué hay que convencer a los EEUU? Porque nuestro problema no se resuelve aquí, sino allá. Que existen fuerzas muy poderosas, que incluyen el pago de lobistas en Washington, que mantienen el convencimiento a la Administración Trump de dejar al régimen de los Rodríguez en el poder. Esas son las mismas que antes sostuvieron las operaciones de Chevron en Venezuela, aunque existieran sanciones, y que lograron que el gobierno de turno de los EEUU soltara a Alex Saab y los narcosobrinos. Pero también existen fuerzas que están a favor de un cambio radical de las cabezas en el poder en Venezuela. A esas hay que apoyarlas con argumentos a favor de nuestro planteamiento. Y eso no se logra con cualquiera, sino con estadistas de peso en cada una de sus áreas, como los propuestos por ANCO.
A la luz de los últimas revelaciones producidas en los EEUU por parte del presidente Trump por la desclasificación de documentos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA), que ratifica en cada una de sus parte mi nota publicada del 22 de marzo de 2026 titulada “A confesión de fraude relevo de pruebas”, donde se establece claramente y con testigos, el fraude técnico-electoral del régimen en todas las elecciones desde el año 2004 (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/03/a-confesion-de-fraude-relevo-de-pruebas.html).
En efecto, la demoledora declaración del presidente Trump no deja ninguna duda, para todos aquellos que insistieron hasta hoy en la supuesta transparencia de ese sistema corrupto de contar votos:
“Hoy estamos publicando documentos que muestran que la CIA obtuvo informes sobre un complot específico para hacerle un gran favor al corrupto régimen de Maduro en Venezuela. Y eso es exactamente lo que sucedió conspirando para manipular digitalmente las elecciones de su propio país en 2020. Y eso fue lo que hicieron. Estos informes incluían detalles precisos sobre los métodos que el régimen desarrolló para alterar digitalmente los totales de votos, de manera que no pudieran ser detectados incluso con una auditoría, sin importar cuán profunda fuera. Esta información de inteligencia resalta por qué debemos tomar medidas urgentes para asegurar que nuestro propio sistema nunca jamás pueda ser hackeado o comprometido como lo fue en el pasado” (ver Declaraciones del presidente Donald Trump, Ultima hora: Trump revela un enorme encubrimiento que sacude a EEUU, 16-07-2026, en https://youtu.be/Ylb82E8tw1s?t=1094).
Entonces, difícilmente es sostenible en Venezuela renovar el uso del sistema electoral de Jorge Rodríguez en cualquier futuro cercano, en especial luego de esa declaración del presidente de los EEUU. Esto nos lleva irremediablemente a establecer una nueva ingeniería electoral para el CNE y el cambio en los procedimientos de elecciones para Venezuela, estableciendo el voto manual con auxilio de la tecnología para la transmisión de las actas, una vez contados y verificados por verdaderos testigos todos y cada uno de los votos. Esto de ninguna manera se puede hacer ni en uno ni en dos meses, cualquiera que sea quien asuma esa responsabilidad, si la asume con seriedad y responsabilidad, salvo, claro, que lo hagan con las máquinas del CNE, cosa muy apropiada para el régimen de Jorge Rodríguez.
Aunque la elección sea manual, se deberá realizar previamente entre muchas tareas, una depuración a fondo del Registro Electoral, con cuadernos acordes con el verdadero padrón electoral del país, garantías para la votación manual de la diáspora regada por todo el mundo y su representación en Venezuela, una nueva distribución de los circuitos electorales acorde con la realidad poblacional, la desaparición de centros de 1 y 2 mesas en lugares donde el régimen coaccionaba a los electores (por ejemplo las Misiones Vivienda), la reforma de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) y eliminación y/o modificación de todos los reglamentos que le hacen el juego para evadir la voluntad popular, una nueva sistematización con tecnología de transmisión segura, únicamente para el envío y publicación de actas al centro de totalización luego del cierre de cada una de las mesas electorales.
Estas son, como mínimo, las tareas que le correspondería realizar a una comisión técnica que se ocupe de poner en funcionamiento unas nuevas elecciones en Venezuela, luego de la comprobación del fraude del que fuimos objeto en todas las elecciones por poco más de 20 años. Y como es simple de entender para los EEUU, estas labores no pueden ser coordinadas por los autores y cómplices de ese fraude a los venezolanos, que son precisamente los que se estarían sentando a negociar nuevas elecciones a partir del 1ro de agosto.
A raíz de los terremotos que asolaron el país, los EEUU están planeando desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela. En efecto en noticia titular del ABC de España “La Casa Blanca estudia movilizar 3.000 millones de dólares (2.600 millones de euros) para reconstruir las infraestructuras y preparar unas elecciones democráticas” (ver EE.UU. planea desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela, en https://www.abc.es/internacional/eeuu-ultima-plan-multimillonario-ayuda-elecciones-venezuela-20260715015509-nt.html).
De acuerdo a la noticia del ABC de España, “No se trataría de un contingente militar ni de una fuerza de combate. Una parte importante del equipo procedería del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, acompañada por especialistas civiles en infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial. Su misión sería participar en la recuperación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de agua y edificios públicos dañados por los seísmos. También asumirían tareas de coordinación de la ayuda y de planificación de las prioridades para reconstruir las zonas más afectadas”.
De producirse esta decisión, los EEUU tomarían bajo su control directo el proceso electoral en Venezuela, así como otros procesos críticos administrativos para el funcionamiento básico del país, por lo que parecería que los temores arriba señalados de permanecer en el poder lo que queda del régimen, serían infundados. Eso sería un gran error y un espejismo para quienes tomen esa decisión en los EEUU.
La percepción de los venezolanos siempre será que quienes se encuentren al frente del poder en Miraflores son los que conducen el país, así lo hagan los técnicos norteamericanos por mampuesto. Y un cambio de quienes finalmente le den la cara a Venezuela e informen al país de los progresos en la administración de los recursos que reciba para su reconstrucción, sería determinante en el avance y la cooperación de los venezolanos. Sería un error de la administración de Trump dejar en el poder a la gente que tanto daño le causó a la población.
Creemos que ese cambio en las caras de la conducción política traería mayor seguridad al mundo para regresar a Venezuela la confianza necesaria para avanzar en la recuperación y en el avance con rapidez del plan de 3 fases norteamericano. Dejar el interinato ilegítimo de Delcy Rodríguez más bien lo retrasaría, e incluso lo entorpecería. Aún no es tarde para cambiar esa decisión.
Caracas, 21 de julio de 2026
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