martes, 21 de julio de 2026

Venezuela: Ilegitimidad, fraude y transición electoral

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), Legitimidad: “1. F. Cualidad de legítimo. Sinónimos o afines de “legitimidad”: legalidad, validez, licitud, autenticidad, veracidad” (ver DRAE, en https://dle.rae.es/legitimidad).

Quise primero establecer el significado del término que hemos estado usando en Venezuela acerca del régimen que encabeza Delcy Rodríguez, en el Poder Ejecutivo y el resto de los Poderes Públicos de Venezuela. Porque, ¿era legítimo Nicolás Maduro Moros el 3 de enero de 2026, solamente examinando esa condición desde el 28 de julio de 2024? ¿Era, de acuerdo a esa definición de legitimidad, legal, válido, lícito, auténtico y veraz? Claramente NO. Maduro, como todos sabemos, se robó de manera burda las elecciones del 28 de julio de 2024. Entonces, su sucesora, luego de su extracción el 3 de enero de 2026, es aún menos legítima al haber sido designada como vicepresidente de la República por un funcionario ilegítimo.

Sin embargo, esa sucesora plenamente ilegítima tenía, de acuerdo a la Constitución de 1999, 90 días prorrogables por otros 90, que convocar a unas elecciones para sustituir al supuesto funcionario “legítimo” debido a una ausencia absoluta.

Ahora bien, resulta que han aparecido versiones según las cuales, si se declara el vacío de poder por falta absoluta del presidente (artículo 233 constitucional) y se hace un llamado a elecciones por parte de su sucesora también ilegítima, TRANSFORMARÍA la ilegitimidad de origen de Maduro en legitimidad, sin desaparecer el hecho de que se robó unas elecciones. Y esta sería la razón que aducirían los EEUU para dejar a Delcy Rodríguez en el poder hasta concluir el plan de tres fases norteamericano.

Esta explicación me pareció tan absurda como dejar al dúo Rodríguez a la cabeza del poder ejecutivo y legislativo, así como a Diosdado Cabello en su puesto, para que sean ellos quienes se encuentren al mando del país durante unas elecciones supuestamente libres, justas y verificables. Zamuro cuidando carne, pues.

El gobierno de Maduro desde la misma noche del 28 de julio de 2024 era un gobierno de facto (se robó las elecciones) y fue sustituido por otro igualmente de facto la misma madrugada del 3 de enero de 2026. Entonces, según la versión norteamericana, seguir la regla constitucional no tiene ningún sentido, ni llamar a elecciones en 180 días, ni declarar vacíos de poder, ni falta absoluta o ninguna de esas “pequeñeces constitucionales” venezolanas, porque según su criterio se estaría “legitimando” a Maduro. ¡Acabazón de mundo!

Entonces, los EEUU solo están prorrogando, con asistencia de su fuerza militar, el gobierno de facto de Maduro, solo que a través de su alter ego Delcy Rodríguez sin la asistencia de la Constitución venezolana.

Ante ese hecho, ANCO ha planteado al regente o tutor la sustitución de las cabezas de ese gobierno de facto por otras que no representen los 27 años de corrupción, crimen, destrucción y atraso, hasta que se produzca un proceso electoral que garantice unas elecciones manuales justas, libres y verificables en concordancia con los estándares internacionales. Esas cabezas, de acuerdo al nuevo estado de cosas en Venezuela, no podrían ser sustituidas siguiendo la constitución venezolana suspendida desde el mismo 28 de julio de 2024, de acuerdo con el razonamiento del tutor. Solo podrían ser cambiadas por quien tiene la fuerza para sostener un gobierno en Venezuela, y ese no es otro que los EEUU.

Lo anterior hace que, por más que se digan discursos de calle o invoquemos la soberanía del artículo 5 constitucional, las cosas difícilmente cambiarán sin una orden del presidente de los EEUU. Hacen falta todavía muchas pastillas de “Ubicatex” en Venezuela, y es por eso que lo que hay que hacer más bien es intentar convencer al tutor de que es más conveniente económica y políticamente para los EEUU sacar a los delincuentes del poder en Venezuela antes que mantenerlos.

¿Y por qué hay que convencer a los EEUU? Porque nuestro problema no se resuelve aquí, sino allá. Que existen fuerzas muy poderosas, que incluyen el pago de lobistas en Washington, que mantienen el convencimiento a la Administración Trump de dejar al régimen de los Rodríguez en el poder. Esas son las mismas que antes sostuvieron las operaciones de Chevron en Venezuela, aunque existieran sanciones, y que lograron que el gobierno de turno de los EEUU soltara a Alex Saab y los narcosobrinos. Pero también existen fuerzas que están a favor de un cambio radical de las cabezas en el poder en Venezuela. A esas hay que apoyarlas con argumentos a favor de nuestro planteamiento. Y eso no se logra con cualquiera, sino con estadistas de peso en cada una de sus áreas, como los propuestos por ANCO.

A la luz de los últimas revelaciones producidas en los EEUU por parte del presidente Trump por la desclasificación de documentos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA), que ratifica en cada una de sus parte mi nota publicada del 22 de marzo de 2026 titulada “A confesión de fraude relevo de pruebas”, donde se establece claramente y con testigos, el fraude técnico-electoral del régimen en todas las elecciones desde el año 2004 (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/03/a-confesion-de-fraude-relevo-de-pruebas.html).

En efecto, la demoledora declaración del presidente Trump no deja ninguna duda, para todos aquellos que insistieron hasta hoy en la supuesta transparencia de ese sistema corrupto de contar votos:

“Hoy estamos publicando documentos que muestran que la CIA obtuvo informes sobre un complot específico para hacerle un gran favor al corrupto régimen de Maduro en Venezuela. Y eso es exactamente lo que sucedió conspirando para manipular digitalmente las elecciones de su propio país en 2020. Y eso fue lo que hicieron. Estos informes incluían detalles precisos sobre los métodos que el régimen desarrolló para alterar digitalmente los totales de votos, de manera que no pudieran ser detectados incluso con una auditoría, sin importar cuán profunda fuera. Esta información de inteligencia resalta por qué debemos tomar medidas urgentes para asegurar que nuestro propio sistema nunca jamás pueda ser hackeado o comprometido como lo fue en el pasado” (ver Declaraciones del presidente Donald Trump, Ultima hora: Trump revela un enorme encubrimiento que sacude a EEUU, 16-07-2026, en https://youtu.be/Ylb82E8tw1s?t=1094).

Entonces, difícilmente es sostenible en Venezuela renovar el uso del sistema electoral de Jorge Rodríguez en cualquier futuro cercano, en especial luego de esa declaración del presidente de los EEUU. Esto nos lleva irremediablemente a establecer una nueva ingeniería electoral para el CNE y el cambio en los procedimientos de elecciones para Venezuela, estableciendo el voto manual con auxilio de la tecnología para la transmisión de las actas, una vez contados y verificados por verdaderos testigos todos y cada uno de los votos. Esto de ninguna manera se puede hacer ni en uno ni en dos meses, cualquiera que sea quien asuma esa responsabilidad, si la asume con seriedad y responsabilidad, salvo, claro, que lo hagan con las máquinas del CNE, cosa muy apropiada para el régimen de Jorge Rodríguez.

Aunque la elección sea manual, se deberá realizar previamente entre muchas tareas, una depuración a fondo del Registro Electoral, con cuadernos acordes con el verdadero padrón electoral del país, garantías para la votación manual de la diáspora regada por todo el mundo y su representación en Venezuela, una nueva distribución de los circuitos electorales acorde con la realidad poblacional, la desaparición de centros de 1 y 2 mesas en lugares donde el régimen coaccionaba a los electores (por ejemplo las Misiones Vivienda), la reforma de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) y eliminación y/o modificación de todos los reglamentos que le hacen el juego para evadir la voluntad popular, una nueva sistematización con tecnología de transmisión segura, únicamente para el envío y publicación de actas al centro de totalización luego del cierre de cada una de las mesas electorales.

Estas son, como mínimo, las tareas que le correspondería realizar a una comisión técnica que se ocupe de poner en funcionamiento unas nuevas elecciones en Venezuela, luego de la comprobación del fraude del que fuimos objeto en todas las elecciones por poco más de 20 años. Y como es simple de entender para los EEUU, estas labores no pueden ser coordinadas por los autores y cómplices de ese fraude a los venezolanos, que son precisamente los que se estarían sentando a negociar nuevas elecciones a partir del 1ro de agosto. 

A raíz de los terremotos que asolaron el país, los EEUU están planeando desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela. En efecto en noticia titular del ABC de España “La Casa Blanca estudia movilizar 3.000 millones de dólares (2.600 millones de euros) para reconstruir las infraestructuras y preparar unas elecciones democráticas” (ver EE.UU. planea desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela, en https://www.abc.es/internacional/eeuu-ultima-plan-multimillonario-ayuda-elecciones-venezuela-20260715015509-nt.html).

De acuerdo a la noticia del ABC de España, “No se trataría de un contingente militar ni de una fuerza de combate. Una parte importante del equipo procedería del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, acompañada por especialistas civiles en infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial. Su misión sería participar en la recuperación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de agua y edificios públicos dañados por los seísmos. También asumirían tareas de coordinación de la ayuda y de planificación de las prioridades para reconstruir las zonas más afectadas”.

De producirse esta decisión, los EEUU tomarían bajo su control directo el proceso electoral en Venezuela, así como otros procesos críticos administrativos para el funcionamiento básico del país, por lo que parecería que los temores arriba señalados de permanecer en el poder lo que queda del régimen, serían infundados. Eso sería un gran error y un espejismo para quienes tomen esa decisión en los EEUU.

La percepción de los venezolanos siempre será que quienes se encuentren al frente del poder en Miraflores son los que conducen el país, así lo hagan los técnicos norteamericanos por mampuesto. Y un cambio de quienes finalmente le den la cara a Venezuela e informen al país de los progresos en la administración de los recursos que reciba para su reconstrucción, sería determinante en el avance y la cooperación de los venezolanos. Sería un error de la administración de Trump dejar en el poder a la gente que tanto daño le causó a la población.

Creemos que ese cambio en las caras de la conducción política traería mayor seguridad al mundo para regresar a Venezuela la confianza necesaria para avanzar en la recuperación y en el avance con rapidez del plan de 3 fases norteamericano. Dejar el interinato ilegítimo de Delcy Rodríguez más bien lo retrasaría, e incluso lo entorpecería. Aún no es tarde para cambiar esa decisión.

Caracas, 21 de julio de 2026

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viernes, 17 de julio de 2026

Venezuela: Negociar qué y con quién

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Cuando los Estados Unidos se llevaron a Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores por la fuerza a través de una incursión militar la madrugada del 3 de enero de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de emergencia y el embajador de los EEUU ante la ONU, Mike Waltz en su intervención declaró: “Como ha dicho el secretario Rubio, no hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando un país, eso fue una operación policial” (ver France 24 Español, Consejo de Seguridad de la ONU se reúne tras ataque de EEUU en Venezuela, en https://youtu.be/4CwUwRynIZ4?t=79).

Ciertamente, fue una operación policial, pero montada sobre una intervención militar en toda regla. Sin embargo, así no lo consideró la ONU, cuya Carta fundamental establece en el Artículo 2, inciso 4, como principio rector para todos los miembros firmantes, que “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas” (ver Carta de las Naciones Unidas, en https://www.un.org/es/about-us/un-charter/chapter-1). Por ningún lado de ese texto se indica o infiere que están exceptuadas las “operaciones policiales” o de otra índole para buscar delincuentes con militares.

Sin embargo, para todos los efectos políticos y militares, a partir del 3 de enero existe un control de facto de los EEUU sobre Venezuela. Todas las decisiones del alto gobierno son autorizadas por los EEUU. Sin necesidad de poner posteriormente a esa fecha ni un soldado en el territorio venezolano, lo que no era necesario al disponer EEUU de la tecnología militar suficiente para un control a distancia, las fuerzas militares venezolanas se entregaron ante ese control. Posteriormente, luego de los terremotos que asolaron el país del 24 de junio de 2026, los EEUU hicieron presencia militar en el Estado Vargas (a mi juicio no existe un “Estado La Guaira”) con más de 2000 efectivos para ayuda humanitaria, lo que consolida ya su presencia y control en el país.

Todo esto se está produciendo al margen de cualquier normativa nacional e internacional. A partir del 3 de julio, Delcy Eloína Rodríguez Gómez está ejerciendo el poder ejecutivo en el país sin ningún sustento legal ni legítimo, ni siquiera el de las armas de la República como cualquiera que hubiera dado un golpe de Estado. Si ya era ilegitima su condición, heredada por la ilegitimidad Nicolás Maduro Moros, ahora solo sigue en el cargo por la fuerza de los EEUU.

Entonces, estamos en presencia de una situación de intervención directa de una potencia, los EEUU —solo que realizada de una manera diferente y no convencional—, y en virtud de esa condición se ha convertido en tutor o regente del país, demostrando en la práctica al sostener a Delcy Rodríguez, que puede dejar, poner y quitar gobernantes en Venezuela, tal y como lo ha realizado en el pasado en otras latitudes del mundo.

Habiendo llegado hasta este punto, la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, desde la sociedad civil ha propuesto a los EEUU que, en virtud de su regencia y fuerza militar, y atendiendo la grave situación del país agravada por las consecuencias de 2 terremotos, proceda a remover el régimen, colocando en su lugar una Junta de Gobierno de Transición, que se encargue del poder ejecutivo y el resto de los poderes públicos, por un periodo que permita rehacer el sistema electoral venezolano, acoplando al plan de 3 fases de los EEUU, libere los presos políticos, y que se ocupe al mismo tiempo de gobernar y atender la grave crisis humanitaria que Venezuela está sufriendo, permaneciendo en el poder hasta que le entregue el mando a un gobierno legítimo nacido de la soberanía popular en elecciones (ver ANCO RATIFICA ANTE LA NACIÓN Y LA ADMINISTRACIÓN DEL PRESIDENTE DONALD J. TRUMP SU PROPUESTA DE UNA JUNTA DE GOBIERNO TRANSICIÓN - 14 de julio de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/07/comunicado-anco-anco-ratifica-ante-la.html).

De acuerdo a las últimas informaciones recibidas, todo apunta a una vuelta a las negociaciones paralizadas por los terremotos, entre los “diputados” de la vencida Asamblea Nacional de 2015 presidida por Dinorah Figuera y la ilegítima Asamblea Nacional del régimen, presidida por Jorge Rodríguez.

Debemos recordar que la MUD/PU, previo a la tragedia de los terremotos, resolvió pasar por encima de María Corina Machado (MCM) y la promesa del Manifiesto de Panamá de dejar las negociaciones en sus manos. La “unidad” negoció directamente con los EEUU para lograr volver a participar en una mesa de negociación con el régimen, ahora de los Rodríguez, como antes lo hicieron con Maduro, y que produjo el Acuerdo de Barbados, acuerdo que recordamos el régimen violó a sus anchas, impidiendo la candidatura de MCM. Recuerden que los venezolanos tenemos poca memoria política.

Ahora bien, podría no objetar lo irregular de una situación donde dos partes sin legitimidad alguna deciden el destino de los venezolanos, porque nadie en el actual estado de cosas del país, incluyendo una Junta de Gobierno puesta por los EEUU, tampoco la tendría. El problema se encuentra en que Delcy Rodríguez y sus ladrones, con toda la historia delictiva del régimen, se encuentran gobernando el país indefinidamente y a instancias de los EEUU. A esos delincuentes NO SE LE PUEDE CONFIAR la ayuda mil millonaria que ya en este momento está recibiendo Venezuela, que de una u otra manera terminarán administrando finalmente las manos criminales del régimen, ni mucho menos la recuperación de un país que comprobadamente han destruido.

Hasta que concluyan esas negociaciones y el tiempo correspondiente a los cambios estructurales necesarios en el poder electoral, que no se pueden limitar solo al nombramiento de unos rectores para el CNE, Venezuela seguirá en la ruta de desmantelamiento y destrucción, empeorada por un régimen más que ilegítimo. Esto es, permanecerán allí todo el tiempo que requerirán las múltiples tareas necesarias para cambiar la ruleta cargada en que el régimen castro-chavista-madurista, con su creador a la cabeza, Jorge Rodríguez, convirtió al CNE, para transformarlo en un sistema decente, confiable y transparente y con voto manual, que garantice unas elecciones auténticas en el país. Esto es lo que se estaría negociando claramente sin la presencia de alguien que represente verdaderamente a los venezolanos.

Ahora bien, veamos quién negocia. En este momento ya los partidos de MUD/PU se encuentran acordando las cuotas de cuántos negociadores por partido tendrán de los 10 puestos por parte de la oposición. Esa es la manera tradicional en que la oposición venezolana aborda una materia como esta, el reparto. Después también habrá las cuotas con los rectores del CNE. Y las preguntas que me surgen: ¿Creen ustedes que los resultados serán diferentes después de 27 años de tener el régimen en su bolsillo a la dirigencia opositora? Y saben bien a lo que me refiero con “bolsillo”. ¿Cambiarán real y estructuralmente esos negociadores el sistema electoral a favor de los ciudadanos, cuando la mejor defensa que tuvo ese sistema automatizado que se utilizó hasta el 28J-2024 fue precisamente de la MUD/PU? Tengo mis dudas razonables después de escribir por 15 años la misma historia sin cambio alguno.

Un enfoque que beneficie una negociación con el régimen SIEMPRE ha perjudicado a los venezolanos porque entre estos delincuentes siempre ha existido la cohabitación. El régimen tiene mucha experiencia en esta materia y estará muerto de la risa con esta negociación entre bandas, aunque veamos a un Jorge Rodríguez aparentemente molesto porque lo obligaron a sentarse con la AN-2015.

Algunos dirán que en esta oportunidad será diferente porque el árbitro será los EEUU. A ese argumento responderé que los EEUU darán el visto bueno a cualquier cosa que AMBAS partes acuerden. Ellos no están allí para velar por los intereses de los venezolanos sino por los suyos. Y lo que salga de allí les dará estabilidad hemisférica que necesitan, así los venezolanos salgamos con las tablas en la cabeza.

El solo hecho de una negociación entre las bandas que manejaron el interinato de Guaidó, que no ha rendido cuentas de los millones de dólares que les entrego la administración de los EEUU, y la banda que destruyo a Venezuela en 27 años, no presagia nada bueno para nosotros. Antes de eso prefiero mil veces que el regente ponga una Junta a dedo respaldada por los fusiles norteamericanos que decida un sistema electoral confiable en el menor lapso posible para los venezolanos, y esos mismos fusiles obliguen a los militares venezolanos a respetar la decisión del pueblo en unas elecciones que esa Junta organice. Esto al parecer, como van las cosas, pareciera un sueño de una noche de verano. Pero algunas veces los sueños también se cumplen, y soñar no cuesta nada… 

Caracas, 17 de julio de 2026

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lunes, 13 de julio de 2026

ANCO: El mensaje que se distorsionó

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

A continuación, un ejemplo clásico de cómo se puede tergiversar un mensaje a lo largo de una cadena de comunicación. Y aunque les parezca jocoso, el asunto es sumamente serio porque quien debería recibir sin ningún problema el mensaje al final de la cadena, claramente solo recibe basura: 

“Una anécdota de cuartel

El teniente al sargento:

Por orden del capitán, la tropa asistirá mañana al campo de ejercicios en uniforme de campaña, para presenciar el eclipse de Sol que, según los periódicos, ocurrirá a las 11 en punto. Más tarde, y en propio campo, un astrónomo explicará a los soldados la causa del raro fenómeno, pero si llegara a llover, la explicación tendría lugar en el comedor del cuartel.

El sargento a los cabos:

Por orden del capitán, mañana habrá un eclipse de Sol en el campo de ejercicios. Seguidamente empezará a llover, por lo que la tropa pasará al comedor del cuartel, donde un astrónomo en uniforme de campaña dirá a los soldados lo que dicen los periódicos acerca del fenómeno.

El cabo a los soldados:

Mañana a las 11 el capitán eclipsará al sol con unos periódicos en el campo de ejercicios. Más tarde, un astrónomo hará llover en el comedor, pero, para que el raro fenómeno se produzca, la tropa deberá vestirse en uniforme de campaña.

Los soldados entre sí:

Mañana a las 11 el sol eclipsará al capitán, quien por la tarde volverá a aparecer en el comedor del cuartel en uniforme de campaña. Los astrónomos tratarán de explicarle las causas del raro fenómeno, pero, si no lo entiende, irá a ver un especialista. Los soldados llevarán periódicos para taparse si acaso llueve” (Compañía Shell de Venezuela, 1990). El Arte de Supervisar (3.ª ed.). Caracas: Departamento de Adiestramiento y Desarrollo Organizacional).

A mi juicio, cuando llegó finalmente el mensaje de ANCO de una Junta de Gobierno de Transición al ciudadano común, cada persona, como en el ejemplo anterior, entendió el mensaje a su propia manera. El sargento y los cabos entendieron a su manera un mensaje diferente y lo que finalmente llegó al receptor final, los soldados, no tuvo nada que ver con el mensaje original.

Lo que estoy leyendo y escuchando en las redes sociales acerca de la propuesta original de ANCO no tiene nada que ver con lo que la organización ha planteado al país y a los EEUU, en su comunicado del 3 de julio, pocos días después de la tragedia de los terremotos del 24 de junio de 2026 (ver Manifiesto a la Nación y a la Administración del presidente Donald Trump JUNTA DE GOBIERNO DE TRANSICIÓN YA - 03-07-2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/07/comunicado-anco-manifiesto-la-nacion-y.html).

Y en esencia, ¿qué dijo ANCO en ese comunicado a Venezuela y los EEUU?

  • Que, en atención al vacío de poder producido el 3 de julio, el régimen ya no era sustentable, no solo por causa de su ilegitimidad histórica demostrada, sino porque la crisis producida por la tragedia más grande que ha tenido el país en un siglo hacía imperativa su sustitución, debido al rechazo aún mayor en la población, haciéndolo insostenible, lo que constituía una bomba de tiempo social de imprevisibles consecuencias.
  • Que en virtud de lo anterior ANCO propone al tutor, los EEUU, que sustituya ese gobierno írrito por una Junta de Gobierno de Transición para el restablecimiento del hilo constitucional. ¿Y por qué se lo pedimos a los EEUU? Porque para nadie es un secreto que son ellos los que militarmente y por la fuerza de las armas, desde el 3 de enero de 2026, controlan al régimen y que luego del 3 de julio son su ÚNICO sostén y razón para seguir en el gobierno. No existe fundamento de ninguna naturaleza que justifique legalmente la presencia de Delcy Rodríguez como “presidente interino” de Venezuela.
  • Que esa nueva Junta, justificada y designada igualmente por la fuerza de las armas de los EEUU, asumiera todos los poderes del Estado y estableciera un Estatuto Electoral especial, para conducir a unas elecciones libres, justas y verificables, en los tiempos del plan de 3 fases de los EEUU, para restituir el carácter soberano y democrático del pueblo de Venezuela a la brevedad posible. En otras palabras, un simple quita a Delcy y su camarilla de criminales, y pon a gente honorable para que conduzca el proceso.
  • Que hasta que las elecciones del plan de 3 fases se produzca hay que gobernar a Venezuela con “ciudadanos venezolanos de reconocidos méritos, solvencia moral y alta experticia técnica en la gestión pública, plenamente desvinculados de intereses partidistas o corporativos, con poderes amplios y suficientes para asumir de inmediato la atención, recuperación y firme normalización que la emergencia sísmica ha producido y ejecutar las medidas extraordinarias y necesarias para recuperar el país, así como la ejecución de los cambios indispensables de las instituciones ilegítimas y frenar la disolución del Estado”.
  • Que esa Junta de Gobierno de Transición debía también en el menor tiempo posible establecer una ruta para la convocatoria a un proceso Constituyente de carácter originario (Art. 347 CRBV) con el fin de refundar la nación.

Posteriormente el 6 de julio, 3 días después del referido Manifiesto, le hicimos una Carta pública al presidente de los EEUU, Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, ratificándole nuestra anterior propuesta, pero proponiendo a la Dra. Blanca Rosa Marmol de León para encabezar esa Junta de Gobierno de Transición, como referente ETICO Y MORAL de Venezuela, dos muy importantes factores para este muy golpeado país (ver Carta Pública al presidente de los EEEUU, Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio - 6 de julio de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/07/comunicado-anco-carta-publica-al.html). La Dra. Marmol transversaliza ese sentimiento de cambio moral y de justicia en todos los sectores, que el país requiere con urgencia en estos momentos, y antagoniza directamente con la claque criminal que gobierna ahora Venezuela. Ese es el mensaje que deseamos que los EEUU advierta en estos momentos oscuros de Venezuela.

En ningún lado de esta propuesta se dice o sugiere utilizar el mecanismo de las Asambleas de Ciudadanos para “decidir” integrantes de esa Junta de Gobierno, entre otras razones porque el proceso de decisión ciudadana por excelencia para poner gobernantes, que son las elecciones, está suspendido por la destrucción de nuestro sistema electoral y la revisión necesaria por esa Junta propuesta de todo el sistema técnico, jurídico y procedimental para la elección de cargos públicos, por el tiempo que sea necesario. Eso definitivamente no puede ni debe hacerlo el régimen actual en el poder, autores principales de dos décadas de fraude electoral.

ANCO SOLO ESTÁ PROPONIENDO UNA JUNTA DE GOBIERNO DE TRANSICIÓN PARA ESTA CRISIS EN LOS TÉRMINOS ANTES DESCRITOS, Y SUS POSIBLES INTEGRANTES, como igualmente los puede proponer cualquier venezolano u organización dentro o fuera del país. No estamos “poniendo” gobernantes.

Queda en las manos de quien ahora tiene la fuerza para sostener gobernantes en Venezuela, los EEUU, decidir la composición de esa Junta, en caso de aceptar esta propuesta, como ahora está decidiendo por Delcy Rodríguez y sus cómplices en el saqueo de Venezuela por 27 años. Lo demás son sueños trasnochados de quienes creen que aún existe la soberanía del pueblo en Venezuela cuando desapareció toda la estructura que puede sostener un Estado, y que precisamente buscamos reconstruir con esta propuesta, con el auxilio, querámoslo o no, del regente que tiene la fuerza de las armas y que en este momento, y a través de un intermediario descalificado, EJERCE EL PODER.

ANCO es una organización de la sociedad civil, como existen muchas en Venezuela. Cada persona que comparta la idea de la necesidad de refundar el país sobre bases diferentes, como las establecidas en nuestra propuesta acerca de la convocatoria a un proceso constituyente de carácter originario, es libre de hacerlo (ver Proyecto de ANCO en https://ancoficial.blogspot.com/p/documentos-fundamentales.html), así como de pensar de qué manera debe plantearse la solución de la situación crítica que tiene el país en este momento, de la misma manera como lo que terminaron comunicándose entre sí los soldados de nuestro ejemplo, anunciando que el sol eclipsará a su capitán a las 11 de la mañana. Nadie debe ni puede impedir eso. Pero nuestro mensaje original fue tan claro como el del teniente a su sargento, y esta es la posición institucional de ANCO al país y a los EEUU, no otra.

Si la quieren tomar estaremos más que gustosos de colaborar. Si no, continuaremos en nuestra lucha por lograr que el pueblo decida, como lo hemos hecho por más de una década, para que en algún momento futuro cambiemos el destino de Venezuela.

Caracas, 13 de julio de 2026

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miércoles, 8 de julio de 2026

Por un gobierno de transición para Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Intervención en la reunión nacional extraordinaria de Coordinadores ANCO

7 de julio de 2026

Buenas tardes a todos. Les hablo hoy como ciudadano venezolano, en nombre de un clamor al que ANCO se ha sumado y que ya no admite más espera. Debo disculparme por anticipado de comenzar esta intervención por algo que creo que la gente ya sabe pero que la experiencia previa me ha enseñado que no debo dar por descontado y que es importante destacar.

Venezuela lleva veintisiete años de destrucción institucional sistemática. El régimen instaurado en 1999 desmontó la Fuerza Armada como institución al servicio del país, vació de contenido al Poder Judicial, anuló al Poder Electoral y convirtió al Estado en un mecanismo de enriquecimiento para unos pocos. El 3 de enero de este año, fuerzas de los Estados Unidos extrajeron de Venezuela a Nicolás Maduro Moros. Ese hecho, aunque bienvenido por millones de venezolanos, no significó la caída del régimen: significó apenas un golpe a su cabeza visible. Quien lo sucedió, Delcy Rodríguez, no representa una ruptura con ese pasado, sino su continuidad. Y su legitimidad, ya frágil por sucederle a un presidente que nunca fue reconocido como tal, se agotó formalmente el 2 de julio, al vencerse la prórroga constitucional de noventa días que la propia Constitución de 1999 le otorgaba para convocar elecciones. Desde entonces, Venezuela no tiene, en sentido estricto, gobierno constitucional.

Este no es un vacío inédito en la historia. Cuando una potencia extranjera como EEUU interviene y desplaza a un régimen, el camino de regreso al Estado de derecho ha tenido, en otros países, una ruta reconocible: en el Japón de 1945, los aliados gobernaron por persona interpuesta hasta redactar una nueva Constitución y devolver la soberanía plena. En el Irak de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU reconoció la ocupación, y en apenas dos años se transfirió el poder a un gobierno provisional, se convocó una Asamblea Constituyente y se eligieron autoridades legítimas. Venezuela no tiene hoy ni las Fuerzas Armadas institucionales de Japón, ni el respaldo de Naciones Unidas que tuvo Irak. Lo que tenemos es un cuerpo pretoriano sin valores y una clase política —oficialista y opositora— incapaz de administrar un Estado. Por eso insistimos: se necesita una fórmula propia, adaptada a nuestra realidad, y se necesita ahora.

Y digo ahora, porque el 24 de junio de 2026 Venezuela sufrió la mayor tragedia sísmica de su historia reciente. Dos terremotos —de magnitud 7,2 y 7,5— sacudieron el país, y en cuestión de segundos, La Guaira, Caracas y otras ciudades vieron colapsar edificios completos, muchos de ellos con familias adentro, en un día feriado. Las cifras oficiales reconocen ya varios miles de fallecidos y más de once mil heridos, y muchos de nosotros sabemos por experiencia propia, que, dada la opacidad histórica de este régimen para informar, la cifra real será sin ninguna duda considerablemente mayor. Se paralizó el aeropuerto principal del país. Y durante las horas más críticas, las que deciden entre la vida y la muerte de quienes quedan atrapados bajo los escombros, el país comprobó algo que ya sabía: no hubo Estado que respondiera.

Los hospitales no tenían equipos ni presupuesto. Los cuerpos de bomberos y protección civil, desmantelados durante años, no pudieron desplegarse. La Fuerza Armada Nacional, la misma que durante veintisiete años se dedicó a perseguir venezolanos, estuvo prácticamente ausente en las primeras horas, cuando cada minuto contaba. Y cuando aparecieron finalmente fue para entorpecer y aprovecharse políticamente de la ayuda. Y quienes debían coordinar el auxilio a la ciudadanía son, en buena parte, las mismas autoridades señaladas internacionalmente por represión y corrupción.

Miles de familias buscaron con sus propias manos a sus seres queridos bajo los escombros, mientras funcionarios del régimen se limitaban a recorrer las zonas devastadas sin prestar auxilio efectivo. Esa imagen —la del abandono absoluto— es la que ha terminado de convencer a millones de venezolanos de que este gobierno interino, y ahora mas inconstitucional que nunca, no puede, ni debe, seguir un minuto más al frente del país. Y esto lo debemos hacer un grito nacional e internacional tan alto para que lo escuchen todas las naciones.

No podemos permitir que la ayuda humanitaria que hoy llega generosamente desde decenas de países —con los Estados Unidos al frente, con sus equipos de rescate y su asistencia— termine, como ha ocurrido antes con las medicinas enviadas a nuestros hospitales, en manos de quienes han hecho del saqueo su forma de gobierno. Eso sería añadir una segunda tragedia a la primera.

Por todo esto, ANCO dirigió formalmente al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, solicitando con carácter de urgencia y en su condición de tutores del proceso político venezolano, que procedan al desplazamiento definitivo del régimen y a la instalación de una Junta de Gobierno de Transición en Venezuela, encabezada por la Dra. Blanca Rosa Mármol de León, Magistrada Emérita del Tribunal Supremo de Justicia. Su trayectoria de independencia, integridad y compromiso democrático la distingue en un país donde esas cualidades escasean entre quienes han ejercido el poder.

No hablamos de un cálculo político ni de un reparto partidista. Hablamos de entregarle la conducción del país, en su hora más difícil, a alguien en quien los venezolanos —más allá de sus diferencias— puedan reconocer autoridad moral. No creo que exista en Venezuela otra persona con mayor reconocimiento, prestigio moral y empatía en esta hora menguada y difícil del país. Solicito desde aquí su ayuda y colaboración para distribuir nuestra petición para que todo venezolano con un celular pueda firmarla (pueden suscribirla en Carta Pública al presidente de los EEUU, Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, en https://www.gopetition.com/petitions/carta-pública-al-presidente-de-los-eeeuu-donald-trump-y-al-secretario-de-estado-marco-rubio.html).

Esta Junta, además, deberá estar además integrada por otros venezolanos de reconocida solvencia moral y capacidad técnica, ajenos a intereses partidistas y económicos, dispuestos a comprometerse de manera inequívoca a no participar en el proceso electoral que ellos mismos convoquen. Debe tener las facultades necesarias para atender la emergencia humanitaria sin interferencia política, restablecer el hilo constitucional roto desde el 2 de julio, y conducir al país hacia un proceso constituyente originario y hacia elecciones libres, transparentes y verificables, con un sistema electoral renovado que garantice el voto manual y el sufragio de los venezolanos en el exterior.

Esa es, en definitiva, la única forma de ejercer plenamente lo que consagra el artículo 5 de nuestra Constitución: que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo. Los venezolanos debemos generar la máxima presión cívica que podamos en cada rincón de Venezuela a través de los mecanismos de expresión establecidos constitucionalmente, para hacer realidad esta propuesta frente a los EEUU.

Estoy consciente que esta solicitud implica una decisión difícil para el gobierno de los Estados Unidos, que ha optado hasta ahora por sostener una transición negociada a través de las estructuras remanentes del régimen. Pero esa vía, pensada antes del 24 de junio, ya no responde a la realidad venezolana. Pretender resolver una emergencia de esta magnitud dialogando con instancias profundamente deslegitimadas, incapaces incluso de sacar a sus muertos de los escombros, solo prolongaría el sufrimiento del pueblo venezolano y pondría en riesgo el propio éxito de la política que los EEUU han impulsado.

Esta no es la petición egoísta de un grupo cualquiera de la sociedad civil. Es la exigencia de un grupo como el nuestro en ANCO, con la suficiente autoridad ética y moral para hacerla, cosa que pocos en la Venezuela actual pueden exhibir. Pero también es el clamor de un país que ha llorado a sus muertos sin que nadie viniera a rescatarlos a tiempo, y que hoy exige que la reconstrucción de lo que la naturaleza y el régimen destruyeron no quede, ni un día más, en las mismas manos que llevan casi 30 años destruyéndolo.

Venezuela necesita, con carácter de urgencia, una conducción firme, honesta y técnica, capaz de garantizar que la ayuda internacional llegue de verdad a quien la necesita, de abrir el camino a la libertad, y de devolvernos, por fin, la soberanía que nuestros fundadores conquistaron para nosotros hace 215 años. Y creo que ustedes como integrantes y coordinadores de ANCO a nivel nacional son los mejores mensajeros y protagonistas de esa exigencia.

Muchísimas Gracias….

Caracas, 8 de julio de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 5 de julio de 2026

Gobierno interpuesto: De la ilegitimidad al orden constitucional

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

A la memoria de los fundadores de Venezuela

El día 3 de julio de 2026, Venezuela se quedó sin gobierno constitucional. Aunque se podría argumentar que, desde mucho antes de la extracción de Nicolás Maduro Moros del poder por las fuerzas militares de los EEUU, el gobierno de Maduro era ilegítimo, y muchos venezolanos estábamos -y aún estamos- luchando por el restablecimiento constitucional de la República, la acción de los EEUU precipitó la necesidad de ese restablecimiento.

Se impuso desde el mismo 3 de enero la ficción de un gobierno, ya doblemente ilegítimo, de Delcy Rodríguez porque, al ocupar el lugar del ilegítimo Maduro, se sumaba una segunda ilegitimidad, porque al reemplazar Rodríguez a Maduro como la vicepresidente del país según la Constitución de 1999, se hizo a instancias del país invasor, constituyéndose de facto en la cabeza de un gobierno títere de los EEUU.

Luego entonces, la presidencia de Delsy Rodríguez después del 3 de julio de 2026, luego del vencimiento de los dos lapsos constitucionales de 90 días cada uno que le otorgó la Constitución venezolana de 1999, tal vez justifique la primera ilegitimidad heredada, pero su segunda solo se puede sostener por la fuerza de los EEUU, como la representante de un país que invadió Venezuela por la fuerza militar, y que la puede sostener allí por la fuerza, encima del ordenamiento jurídico del país.

Ahora bien, esta no es la primera vez que los EEUU transitan por una situación semejante, y en cada caso encontraron la manera de regresar a los países involucrados a la normalidad constitucional y al regreso a la normativa del Derecho Internacional.

Los ejemplos de Japón en 1945 y de Irak en 2003, de acuerdo a las consultas realizadas, son los dos casos más estudiados de cómo una potencia ocupante, los EEUU, desmantela un régimen y reconstruye el orden constitucional de un país (ver IA Gemini: Derecho Internacional ante Invasión y Ocupación, en https://share.gemini.google/xea8pR2P1qOI).

Veamos primero el caso de Japón:

“El caso de Japón es peculiar porque, a diferencia de Alemania o Irak, el Estado japonés nunca se disolvió y el gobernante (el Emperador) no fue depuesto, aunque sí despojado de su poder político real.

La ocupación aliada, dirigida por el General Douglas MacArthur (SCAP), operó bajo una ficción de continuidad legal para evitar el colapso del país.

El mecanismo de transición:

  • La Declaración de Potsdam y la Rendición: El gobierno de jure de Japón aceptó formalmente las condiciones de los aliados en septiembre de 1945. Esto otorgó una base legal contractual a la ocupación.
  • Mantenimiento del aparato estatal: Los estadounidenses no gobernaron a Japón directamente. En su lugar, dieron órdenes directas al gobierno japonés existente, el cual las ejecutaba formalmente a través de su propia burocracia.
  • La Constitución de 1947: El regreso formal al Estado de Derecho se logró mediante la redacción de una nueva Constitución. Aunque fue redactada en gran medida por el equipo de MacArthur, se aprobó siguiendo estrictamente los pasos de enmienda legal que exigía la antigua Constitución Meiji de 1889 (aprobación de la Dieta y sanción imperial). Esto le dio una apariencia de legalidad interna ininterrumpida.
  • El Tratado de San Francisco (1951): El Estado de Derecho internacional se restauró plenamente con la entrada en vigor de este tratado en 1952, donde la comunidad internacional y Japón firmaron la paz, devolviéndole formalmente su soberanía plena.” (resaltado nuestro)

Véase lo interesante de este ejemplo en sus semejanzas con el caso venezolano. Al igual que en Japón, en Venezuela nunca se disolvió el Estado y se continuó con una ficción de continuidad real. Los EEUU ganan la guerra con Japón y su gobierno acepta las condiciones de los aliados firmadas en Potsdam, acerca de la rendición de los países derrotados en la II Guerra Mundial.

En Venezuela, el gobierno nunca firmó (al menos que sepamos públicamente) ninguna rendición posterior a la declaración del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, capitulando públicamente ante la fuerza armada de los EEUU, pero en la práctica el régimen se comportó como un Estado derrotado militarmente bajo las órdenes de los EEUU, exactamente como ocurrió en Japón.

Tal y como está pasando en Venezuela, los EEUU gobernaron Japón por persona interpuesta. El Gral. Douglas MacArthur no gobernó directamente a Japón, sino que lo hizo a través del gobierno del país, como lo está haciendo en este momento con Delsy Rodríguez el secretario de Estado de los EEUU, Marco Rubio, bajo las órdenes del presidente Trump, conjuntamente con su secretario de Guerra, Pete Hegseth.

La manera como lograron regresar a Japón al Estado de derecho fue redactar una nueva Constitución siguiendo los pasos de la propia Constitución japonesa de 1889 "para aparentar legalidad interna ininterrumpida". Finalmente, se restaura el Estado de derecho internacional mediante un Tratado de San Francisco en 1951 que le devolvió la soberanía plena al país.

¿Se les hace conocida la ruta? MacArthur no se desvió ni un milímetro de ese plan y gobernó por gobierno interpuesto en un país que habían destruido moral y físicamente con dos bombas atómicas. Luego hicieron lo necesario para restaurar su Constitución.

El ejemplo de Irak en 2003 fue algo diferente. EEUU invadió el país como lo hizo en Venezuela —por cuenta propia, por encima de la normativa del Derecho Internacional—, no por la ocurrencia de una guerra. Ocuparon el país, buscaron a Sadam Husein y lo capturaron, al igual que hicieron con Maduro, pero en el camino le dieron legitimidad al proceso a través de las Naciones Unidas. Veamos:

"A diferencia de Japón, en Irak la invasión del 2003 no contó con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU y destruyó por completo las instituciones del régimen de Sadam Huseín. Aquí hubo una ruptura total del ordenamiento jurídico.

Para evitar un vacío legal catastrófico y dar legitimidad al proceso, se tuvo que construir un andamiaje jurídico internacional sobre la marcha.

El mecanismo de transición:

1. Reconocimiento de la Ocupación (Resolución 1483 de la ONU): Semanas después de la caída de Bagdad, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1483. Esta resolución otorgó un marco legal a la realidad de facto, reconociendo formalmente a EE. UU. y el Reino Unido como "Potencias Ocupantes" bajo la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA).

2. Traspaso de Soberanía (Resolución 1546): En junio de 2004, la CPA se disolvió y transfirió el poder formal a un Gobierno Provisional Iraquí interino. La ONU, mediante la Resolución 1546, respaldó este paso y declaró oficialmente el fin de la ocupación, devolviéndole la soberanía legal a Irak, aunque las tropas extranjeras permanecieron a petición del nuevo gobierno.

3. Proceso Constituyente (2005): El regreso al Estado de Derecho interno se consolidó en tres pasos ejecutados por los propios iraquíes bajo supervisión internacional:

·       Elección de una Asamblea Nacional Constituyente (enero de 2005).

·       Redacción y aprobación en referéndum popular de una nueva Constitución democrática (octubre de 2005).

·       Elección del primer gobierno constitucional bajo la nueva carta magna (diciembre de 2005)."

A pesar de no contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno de George W. Bush de los EEUU técnicamente remendó el procedimiento inicial respecto a Irak. Lograron el reconocimiento formal de EEUU y el Reino Unido como "Potencias Ocupantes", a través de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, para luego el siguiente año, transferirle la soberanía a un Gobierno Provisional Iraquí interino. ¿Por qué eso no se hizo así en Venezuela? La respuesta a eso es el presidente Trump, quien con razón o sin ella está desmontando el sistema de relaciones entre los Estados fundamentado en la ONU, sin nada que lo reemplace.

En otras palabras, somos el conejillo de indias del regreso en la práctica al sistema del país militarmente más fuerte en las relaciones internacionales, como ocurría en el siglo antepasado y antes de la II Guerra Mundial.

Una vez restaurada la soberanía en el concierto de las naciones, el Gobierno Provisional Iraquí Interino procedió como lo hemos proclamado en ANCO innumerables veces: a) Convocar a una Asamblea Constituyente; b) Redactar y aprobar en referendo una nueva Constitución; y c) Elegir un nuevo gobierno plenamente constitucional basado en una nueva Carta Magna. No es tan difícil de entender.

La situación venezolana, a pesar de tener los mismos rasgos que los ejemplos anteriores en cuanto a su posible solución, difiere en su historia. Nuestro país trae una ilegitimidad de origen antes de la intervención de los EEUU. Ya éramos un Estado fallido y los EEUU solo vinieron a abrir y desparramar la olla putrefacta del régimen de Maduro. No pueden de ningún modo pretender reconstruir el proceso que ya conocían de Japón e Irak para llegar a una posible institucionalidad, utilizando como gobierno interpuesto a lo que quedó del régimen de Maduro con Delcy Rodríguez. Es simplemente imposible.

No existen Fuerzas Armadas institucionales. Delcy Rodríguez y sus predecesores se dedicaron a destruir y pervertir esa institución que ya traía enormes fallas estructurales. Lo que hay allí es un cuerpo pretoriano sin valores, dispuesto a matar y saquear. No existen partidos políticos, ni del régimen ni de la oposición, solo bandas de delincuencia organizada peleándose por llegar al poder, de ninguna manera entrenadas para las labores de la administración de un Estado. EEUU no puede allí aplicar ninguna de las fórmulas antes descritas para que el país retome su soberanía, por lo que van a tener que crear una nueva fórmula no aplicada en el pasado.

Y lo anterior se ve muy agravado ante la tragedia de los terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela.

Para lograr colocar al país en el riel de Japón e Irak, se debe traspasar ejecutivamente el poder del intermediario a quienes verdaderamente puedan tener la credibilidad necesaria ante la población para proceder posteriormente a realizar lo mismo que la historia ha registrado en los países mencionados para el regreso de la soberanía del país. Esto es, un gobierno interino válido que sirva de intermediario válido de los EEUU, y que pueda convocar al Constituyente y a un proceso electoral auténtico, libre, justo y verificable para generar autoridades legítimas. Esta es la modificación que le deben realizar al proceso histórico que ya conocen perfectamente.

La propuesta al país y a los EEUU de una Junta de Gobierno de Transición a la brevedad, en sustitución del desgobierno de Delcy Rodríguez,  conducida por los venezolanos más reconocidos de la población, es la respuesta que reclama la sociedad después de la tragedia de dos terremotos que destruyeron ciudades completas con la fuerza de bombas atómicas, como ocurrió en La Guaira, y como sucedió en Japón, con la consiguiente pérdida de miles de vidas en Venezuela, con la diferencia de que muchos de ellos no pudieron ser rescatados por la destrucción institucional creada tras 27 años de un régimen que no está en capacidad real de hacer el papel de gobierno interpuesto. 

Hoy 5 de julio de 2026, en conmemoración al aniversario 215 de nuestra primera Constitución y la firma del Acta de la Declaración de Independencia venezolana, no puedo menos que intentar hacerle ver al tutor que debe actualizar con nosotros el plan que históricamente conoce para que Venezuela recupere la soberanía que nuestros fundadores lograron con el sacrificio de vidas venezolanas. ¡Estamos cansados de poner más vidas! EEUU tiene ahora en sus manos lo que se logró en Venezuela hace 215 años. Ojalá que el mundo sepa reconocerles en el futuro la rectificación por todos esperada de lo que ya han realizado en el pasado en situaciones semejantes en beneficio de la historia de los venezolanos.

Caracas, 5 de julio de 2026

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