Por Luis Manuel Aguana
Pocas profesiones tienen asociado el concepto de emergencia en su desempeño. El DRAE define la palabra “emergencia” en su tercera acepción como “3.f Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata”. Pareciera obvio que la palabra está asociada a la profesión médica, o a profesiones como bomberos o paramédicos. Si alguien sufre un accidente grave, lo urgente es proporcionarle los primeros auxilios y llamar a un servicio de ambulancias para trasladarlo a un hospital. A nadie se le ocurre decir que hay que esperar que aparezca un familiar para trasladar a la persona. ES UNA EMERGENCIA y se toman las medidas que haya que tomar para que la persona no muera.
Hay personas que no están acostumbradas a accionar en emergencias. Se quedan congeladas o se ponen nerviosas, incluso tratan de ignorar el problema. Pero la emergencia está allí y se agrava conforme pasa el tiempo. Los médicos saben qué hacer cuando ocurre un accidente; está en la estructura de su formación profesional abordar esas situaciones. Los bomberos saben qué hacer cuando se presenta un incendio. Están entrenados para eso. Pero definitivamente en otros oficios la emergencia no se siente de la misma manera.
¿Siente de verdad un político qué hacer cuando un país está en ruinas y la gente muere de mengua en los hospitales? ¿Sabe qué hacer cuando la población, en especial la más vulnerable, no tiene cómo comprar el mínimo para subsistir? ¿Están entrenados debidamente para tomar las medidas necesarias ante una hiperinflación? ¿Saben cómo hacer frente al colapso generalizado de los servicios públicos o la falta de agua en comunidades enteras?
Los políticos europeos de la época de la postguerra tuvieron que lidiar con crisis de esas magnitudes y supieron qué hacer. Sin embargo, parece demasiado pedir semejante cosa a los políticos venezolanos, no solo por su inexperiencia inocultable en el manejo de este tipo de crisis, sino porque ni siquiera los vemos en otro intento que no sea ocupar un cargo electoral.
Después de la guerra no declarada del régimen en contra de la población, que ha producido una situación de destrucción generalizada semejante a la de un conflicto armado, ya es obvio que el oficio de la política en Venezuela no ofrece la experiencia necesaria para abordar la emergencia venezolana. ¡Ni siquiera la sienten! Tanto es así que lo único que han sido capaces de ofrecer a la población ante el desastre que vivimos es que espere meses y años a unas nuevas elecciones. Mientras tanto, Venezuela está tirada en el pavimento desangrándose, esperando que alguien se sensibilice y entienda que el país no puede esperar más y que hay que meterla en una ambulancia y llevarla a un hospital, porque el “desastre que requiere una acción inmediata”, y es por eso que se trata de una emergencia.
Habiendo explicado la acción básica necesaria, hay que pasar a explicar quién puede llevarla a cabo. No habiendo nadie en el sector político del país capaz de entender el concepto de emergencia nacional, solo me queda apelar a quienes tuvieron la iniciativa de llevarse a Nicolás Maduro Moros y su esposa, y dejar en su lugar a quienes fueron sus cómplices en el saqueo generalizado de Venezuela.
Es un hecho notorio y comunicacional que los EEUU han asumido a la fuerza el control del país, como bien lo dijo el presidente Donald Trump en varias de sus intervenciones después del 3 de enero, en especial la primera, en su conferencia de prensa el mismo día de llevarse a Maduro, donde afirma que administrará a Venezuela:
“P: Señor presidente gracias ¿Usted está diciendo que el presidente, el secretario Hegseth y Rubio van a administrar a Venezuela y que enviarán tropas militares estadounidenses a Venezuela…?
DT: Ellos van a ser un equipo que va a trabajar con el pueblo venezolano para asegurarnos de que las cosas se hagan bien en Venezuela. Si nosotros nos vamos, ¿quién se va a encargar? Hay una vicepresidenta que fue designada por Maduro. Bueno, en ese momento ella es la vicepresidente; me imagino que la presidente, ella acaba de asumir el mando. Ella tuvo una conversación con Marco (Rubio). Ella dijo: "Vamos a hacer lo que ustedes necesiten". Creo que ella fue bastante, eh, bastante cortés. Vamos a hacer esto bien. No vamos a hacer esto como Maduro y sencillamente irnos. No vamos a hacer lo que hacen todos los demás, irnos y que todo se vaya al demonio. Si nos vamos, entonces eh va a ser lo mismo. Esto se va a administrar correctamente, profesionalmente; las compañías petroleras van a administrar todo, van a ser correctamente beneficiados van a ser de los venezolanos…” (ver CNN en español, Conferencia de prensa de Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro, en https://youtu.be/6qegCqTn9gA?t=2808).
No hay mas que decir. Si ellos se van “todo se va al demonio”. Cinco meses han sido más que suficientes para dejar claro que no existirán inversiones ni mejoras en cualquiera de los aspectos económicos del país mientras permanezca en el poder la misma gente que acompaño a Maduro hasta el 3 de enero de 2026.
Y lo peor de todo es que de acuerdo a la información que comienza a circular, la gente comienza a culpar a la tutela de este desastre cuyo único responsable en primer lugar es el régimen que nos trajo esta peste socialista: “El malestar por la intervención estadounidense crece en Venezuela: Esto no mejora, empeora cada día” (ver titular de La Patilla, 16-06-2026, en https://lapatilla.com/2026/06/16/el-malestar-por-la-intervencion-estadounidense-crece-en-venezuela-esto-no-mejora-empeora-cada-dia/). Ya el régimen comienza a manipular lo que está sucediendo.
Lo anterior, aunado a la presión de la oposición al presidente Trump en el Congreso de los EEUU exigiéndole a su administración un cronograma electoral para Venezuela, a sabiendas de que no es posible tal cosa si no se concluyen las dos primeras fases del plan dado a conocer por el secretario de Estado, Marco Rubio, la operación de Venezuela se convertirá en un fracaso, luego del éxito que exhibieron al mundo y a los electores norteamericanos el 3 de enero.
Tanto a la administración del presidente Trump como a nosotros los venezolanos de a pie nos conviene que se resuelva de manera inmediata la situación de emergencia generada tras 27 años de saqueo continuo y tragedia de muerte generalizada del régimen que encabezaba Nicolás Maduro Moros y su peste narco socialista.
Sí, como se anunció, el gobierno de los EEUU está administrando Venezuela, como lo declaró el presidente Trump el 3 de enero, ya es hora de corregir el rumbo y definir un nuevo Gobierno de Emergencia para Venezuela, para llevar al país a las condiciones que se requieren para terminar las dos primeras fases del plan Trump-Rubio, dando el tiempo óptimo necesario para llegar a la fase de la transición electoral del plan. Esa es en realidad la consecuencia inmediata de una intervención militar en cualquier país.
Un Gobierno de Emergencia Nacional designado por los EEUU y compuesto por venezolanos íntegros, tecnócratas en todas las áreas del grave problema venezolano, y solo interesados en el bienestar del país, recogería a Venezuela del pavimento y la llevaría a un hospital de emergencia para someterla a los tratamientos que sean necesarios para su crisis económica y social. Y solo cuando sea capaz de responder a su tratamiento, podría tolerar unas elecciones libres, justas y verificables con un nuevo sistema de contar votos.
Les aseguro que nadie objetaría tal decisión, solo aquellos del régimen y su oposición que se vean afectados por las fechorías cometidas. Y creo que el ejemplo de lo que le sucedió al jefe del Tren de Aragua en el Estado Bolívar debería ser suficiente disuasorio para que lo piensen dos veces.
Solo espero que el presidente Trump y sus colaboradores entiendan que existen intereses comunes entre los ciudadanos de su país y la Venezuela mayoritaria que no obedece a líneas de partido ni a intereses electorales de ninguna naturaleza, y que solo deseamos vivir en paz, prosperidad y calidad de vida. Pero eso solo se logra atendiendo la urgencia de la emergencia grave que vivimos en Venezuela. Y si el presidente Trump, en nombre de sus ciudadanos, dio un primer paso para terminar con la tragedia venezolana, creo que bien podría terminar lo que comenzó para conseguir esas aspiraciones comunes que todos deseamos. Lo demás sería perder, lamentablemente, para todos lo que se ha conseguido hasta ahora…
Caracas, 16 de junio de 2026
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