domingo, 8 de febrero de 2026

Estado de soberanía suspendida

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Difícilmente podemos entender lo que está ocurriendo en la Venezuela post-Maduro si no le echamos una mirada a lo que ha ocurrido en el pasado en situaciones similares. Al examinar una retrospectiva solicitada a una IA, surgieron ejemplos claros de otros Estados que han sido sometidos como lo ha sido Venezuela desde el 3 de enero. Observen la siguiente aproximación:

“Si usamos “Estado tutelado” en el sentido amplio de una entidad política formalmente autónoma pero subordinada en la práctica a otro Estado por coerción militar, ocupación, amenaza permanente o imposición institucional, hay ejemplos de sobra a lo largo de la historia”. La respuesta también incluyó una larga experiencia desde la antigüedad y el mundo clásico hasta el siglo XXI de Estados subrogados a otros por la vía de la fuerza, incluyendo la tutoría de la desaparecida Unión Soviética (URSS) de la antigua Alemania Oriental (RDA) (ver ChatGPT, Ejemplos de Estados tutelados, en https://chatgpt.com/s/t_6988bb05899081919c8c071378ab68e0).

Lo más interesante de la respuesta fueron los rasgos comunes en todos los casos y en toda la historia desde la antigüedad, desde que existe el concepto de tutelaje por la vía de la fuerza, y en especial uno de ellos que resalta por fundamental: la soberanía formal es distinta a la soberanía real. Y esto es lo que parece no haber entendido todavía el liderazgo político al pretender convencer a la población de que “existirán” elecciones para ellos en un supuesto corto plazo. Veamos.

“La soberanía formal es la que existe en el papel y en el discurso jurídico. La soberanía real es la capacidad efectiva de un Estado para decidir y ejecutar sin que otro actor pueda vetar, imponer o revertir esas decisiones. En los Estados tutelados por coerción, ambas se separan deliberadamente” (ver IA ChatGPT, La soberanía es el núcleo central de la tutela, en https://chatgpt.com/s/t_6988bd982dd4819187027aa6539d5418).

Analicemos el “Indicador práctico (regla empírica)”: “Un Estado no es soberano en sentido real si: No puede cambiar de rumbo político, militar o geopolítico sin riesgo inmediato de intervención, sanción decisiva o colapso inducido. No importa cuántas elecciones celebre ni cuántas embajadas tenga”.

La respuesta finaliza: “En síntesis: La tutela no elimina la soberanía: la vacía donde importa y la conserva donde legitima. Por eso es tan estable: Reduce resistencia, externaliza costos y preserva la apariencia de orden internacional”.

Y eso es exactamente lo que están haciendo los EEUU en Venezuela. Han vaciado nuestra soberanía, conservándola según sus intereses. La Constitución de 1999, y por consiguiente la soberanía del país, está suspendida hasta nuevo aviso. Ninguno de los actores políticos locales tiene decisión alguna en lo que ocurre u ocurrirá en el país hasta tanto cese la situación de tutela. Y esa es otra historia que habrá que analizar en algún momento, ya que no hay ninguna garantía de que la tutoría finalizará luego de que la tiranía castro-chavista-madurista haya cesado completamente, porque eso dependerá del interés político del tutor en ese momento. Y esto no tiene nada que ver con si nos gusta o no lo que está sucediendo. Son simplemente los hechos.

Entonces, ¿con cuál autoridad o respaldo puede cualquier político hablar de que en Venezuela existirán elecciones de cualquier naturaleza en algún momento, si no es porque el tutor así lo haya decidido?

En ANCO sugerimos respetuosa y públicamente al tutor, el presidente Donald J. Trump y a su Secretario de Estado, Marco Rubio, que ante una situación completamente inédita de un régimen sin ningún sustento legítimo, que el plan de 3 fases ideado por su Administración podía “ser mejorado sustantivamente con la inclusión de este  proceso constitucional (el proceso Constituyente), luego de la denominada fase de Estabilización, para que el pueblo venezolano pueda elegir en paz a sus representantes en toda la geografía del país, para que luego la Asamblea Nacional Constituyente electa, pueda designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347, 348 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de las fuerzas políticas y sociales del país que deseen una solución democrática y electoral para Venezuela” (ver Carta Pública al Presidente Donald, J. Trump, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html)

Creemos, al publicar esta sugerencia, que ese curso de acción es muy ventajoso para ambas partes, y que realizar elecciones en un contexto de ilegitimidad extrema del país y sus instituciones sería agravar la situación de los venezolanos, si en realidad el tutor desea devolver al país su soberanía plena.

Un estado de soberanía suspendida podría ser beneficioso para la ejecución del plan hasta su fase de estabilización, pero operar las dos fases restantes -Recuperación y Transición- con los 5 poderes públicos del Estado completamente ilegítimos desde hace más de 27 años, para intentar enderezar la legitimidad institucional del país eligiendo nuevas autoridades, no haría legítimo lo que venga, sino todo lo contrario. Ahora mismo, las leyes que están saliendo de una Asamblea Nacional ilegítima están naciendo con ese pecado original y pueden ser objetadas por cualquiera en un país con Estado de derecho. En otras palabras, esas leyes serían irritas al recuperar Venezuela su soberanía plena. Ningún inversionista correría el riesgo de colocar a largo plazo su dinero en un país en semejante situación.

Sin embargo, si la idea de los EEUU es extender el tutelaje a largo plazo, la situación sería diferente. El tutor -EEUU- defendería por encima de la soberanía formal del país cualquier inversión realizada como demostración de su control o tutelaje, ejerciendo la soberanía real.

El planteamiento que hemos hecho de devolver la soberanía del país a quien le pertenece, el pueblo de Venezuela, no solo podría darle respaldo popular formal a los EEUU por la acción realizada, sino que le daría sustento legitimo -político y jurídico- a cualquier acción que venga, y que vaya en un sentido acordado y conjunto, que respete la libertad y progreso de ambas naciones libres y autónomas, sin necesidad de tutela alguna, dando el tiempo y seguridad necesarios para la inversión estable de largo plazo y beneficio mutuo, que al final es lo que todos deseamos.

Caracas, 8 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 1 de febrero de 2026

Tecnócratas y Transición en Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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No hay ejercicio que nos encante más a los venezolanos que devanear sobre lo que pudo haber sido y no fue. Nos montamos unas disquisiciones profundas sobre cómo debió haber ocurrido un hecho, y mientras hacemos eso, las consecuencias reales del hecho mismo ocurrido nos llevan a nuevas situaciones que no percibimos, lo que nos coloca siempre en la cola de los acontecimientos, y en la posición de ser sujetos pasivos y no activos de las cosas que nos pasan.

Sí, los EEUU se metieron en Venezuela, se llevaron a Maduro y a Cilia, dejando en su lugar a Delcy Rodríguez como encargada de la presidencia de la República, nos guste o no. Y no, no dejaron a quienes deseábamos. Pudo haber sido, pero no fue. Dejaron la estructura del régimen intacta porque no vinieron a eso, en primer lugar. Si hubieran venido a eso, como lo hicieron en Panamá en 1989, desembarcan completamente y traen más soldados para controlar completamente el país.

Impusieron un plan de tres fases, del que ya comenté en una nota pasada, y que no me gustó porque puso primero a la economía antes que a los derechos humanos, la recuperación de las libertades y las instituciones (ver De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/01/de-nuevo-la-primacia-de-las-libertades.html).

Pusieron primero poner orden a los locos armados (Fase Estabilización), luego la recuperación económica del país (Fase de Recuperación) y de último la normalización política (Fase de Transición), donde incluyeron elecciones. Es en realidad un plan muy pragmático, muy a la forma en que piensan los norteamericanos. Le ponen una pistola en la cabeza a la presidente encargada para que lo ejecute, quiera o no, y listo.

Claramente, hay factores dentro de los EEUU, como los petroleros, que indican que poner dinero en las cantidades solicitadas ahora a largo plazo en un país sin seguridad jurídica, cosa que el plan de Trump asegura en la tercera fase del plan, no es conveniente para sus intereses. Pero esa contradicción la resuelve el gobierno de Trump a la fuerza, porque su excusa es que no son los venezolanos quienes asegurarán esas inversiones, sino el poderío de los EEUU. Y tal vez tienen razón en eso…

Entonces, aunque no me guste el orden de cómo lo están haciendo, las cosas se miden por resultados y el movimiento se demuestra andando. Ayer el presidente de la Asamblea Nacional oficialista anunció que atenderán “la solicitud de la Presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para trabajar en una Ley de Amnistía General”… “que abarque el período político que va desde 1999 hasta el presente” (ver AN incorpora Ley de Amnistía General en su agenda, en https://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/an-incorpora-ley-de-amnistia-general-en-su-agenda).

La mencionada Ley de Amnistía sería parte del proceso de estabilización que busca encontrar una paz social para el logro de las fases posteriores del plan de tres fases de Trump, apuntando fundamentalmente a la liberación de los presos políticos. Nadie en este país podría estar en desacuerdo con eso.

Ante el anuncio del régimen de Delcy Rodríguez, el Foro Penal, organización de la sociedad civil venezolana dedicada fundamentalmente a la defensa de las personas privadas de libertad por razones políticas, publicó una propuesta titulada “Anteproyecto de Ley de Amnistía General - Foro Penal, Enero 2026” para ser sometido a la consideración del país y del mundo, que además de proponer la “Amnistía General de toda persona presa o perseguida política, investigada, imputada, procesada, acusada, condenada, multada, obligada a pagar indemnizaciones, privada de sus bienes o sancionada en general, en relación con delitos, faltas o infracciones de cualquier naturaleza, “cuando tales actuaciones hayan derivado, estén vinculadas o sean consecuencia directa o indirecta de hechos de naturaleza política”, ocurridos en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela desde el primero (1º) de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente Ley”, de manera amplia y precisa exhorta a la derogación y revisión de la normativa existente montada por años por el régimen para la persecución política, como la Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, y otras que le han servido al régimen para encarcelar opositores políticos (ver Foro Penal, Anteproyecto de Ley de Amnistía, en https://foropenal.com/wp-content/uploads/2026/01/ANTEPROYECTO-DE-LEY-DE-AMNISTÍA-GENERAL-FORO-PENAL-CON-EXPOSICIÓN-DE-MOTIVOS-Enero-2026.-GHS-LAB-ARM.pdf).

Este es un claro ejemplo de cómo la sociedad civil podría plantearle al mundo y, en especial a los EEUU, cómo se debe proceder para ayudar, sin sesgos políticos e intereses escondidos, al desmontaje de la estructura que ha construido el régimen de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, por casi 30 años, para sojuzgar al país y a la oposición política venezolana.

Sin embargo, para que estas iniciativas puedan ser escuchadas y aplicadas, se requiere que el plan de tres fases de Trump sea exitoso, pero eso dependerá de la estabilidad de Delcy Rodríguez, y que esta pueda convencer a los más radicales que ella del régimen, de que “no está entregándose a los EEUU” y que todo lo que realiza a instancias del norte va en beneficio de la famosa “revolución”, cosa que cada día que pasa le está resultando más cuesta arriba.

Si se lograra que este proyecto de Ley de Amnistía del Foro Penal fuera aprobado sin cambio alguno por la Asamblea Nacional del régimen heredado por Delcy Rodríguez, sería un buen indicador de que el plan de Trump está funcionando y va por buen camino. Pero si, por el contrario, la Ley de Amnistía que Jorge Rodríguez y sus diputados terminen aprobando no es más que una burla inaplicable, como ya han hecho en el pasado, hecha con el fin de ganarle tiempo a Trump, se demostrará que el plan requiere una revisión.

En ese caso, al parecer ya los EEUU están previendo una situación como esa y “se estudian mecanismos alternativos para el caso de que ese puente se rompa por presión interna, por una huida de la propia Delcy o por un golpe que la deje sin capacidad de mando”, como se ha dejado conocer, de acuerdo a un artículo del ABC de España, reseñado por AlbertoNews (ver ABC de España, Trump sopesa un gobierno de tecnócratas para Venezuela si Delcy no se afianza en el poder, en https://albertonews.com/principales/abc-de-espana-trump-sopesa-un-gobierno-de-tecnocratas-para-venezuela-si-delcy-no-se-afianza-en-el-poder/).

De acuerdo a esta versión, se tomaría “como referencia un modelo que Trump ha elevado a doctrina internacional: el precedente de Gaza. La Casa Blanca lo presentó como una arquitectura ejecutiva con miembros responsables de carteras definidas —gobernanza, reconstrucción, atracción de inversión, financiación— orientadas a estabilizar y levantar estructuras en un territorio devastado”. Esto es: “Se habla de perfiles con experiencia en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica; gente capaz de firmar decretos, reordenar ministerios y garantizar continuidad de servicios básicos. No se busca un «gobierno de unidad» con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia”.

¿Es esto posible sin un piso político previamente construido? ¿Que se le imponga al régimen post-Maduro un gabinete de especialistas, con experiencia en diferentes áreas del sector público, que hagan que la implementación del plan de Trump tenga éxito hasta el traspaso de la fase de Transición? Muchas preguntas surgen de este esquema, como, por ejemplo, ¿quiénes estarían dispuestos? ¿Tendrían luz verde y respaldo para hacer lo que hay que hacer, con un régimen agresivo en contra? ¿Dispondrían de seguridad y plenos recursos? ¿A quién responderían esos tecnócratas? Definitivamente, no al régimen…

En el gabinete del gobierno de transición del general Eleazar López Contreras (1935-1941), después de 27 años de una férrea tiranía, hubo figuras históricas como Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri, Manuel Egaña, Enrique Tejera Guevara, José Rafael Pocaterra, Diógenes Escalante y Tulio Chiossone, entre otros brillantes venezolanos. Nadie podría decir que estas lumbreras de nuestra reciente historia republicana no sirvieron a otra cosa sino a los intereses del país legítimos, y no a la continuidad del gomecismo, al margen de la historia pasada del general López Contreras (ver Anexo: Gabinete de Eleazar López Contreras, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Gabinete_de_Eleazar_López_Contreras).

Difícilmente ha existido en Venezuela mejor pléyade de tecnócratas juntos trabajando para el país en Hacienda Pública y Economía, Educación, Salud, Agricultura, y Trabajo, a pesar de la existencia de mucha gente en ese gobierno que deseaba volver a las tinieblas del pasado. Fueron ellos los principales artífices de poner al país en el siglo XX.

No existe comparación alguna entre los Rodríguez del siglo XXI y el general López Contreras de inicios del siglo XX, pero sí la situación histórica donde se encuentran, con dos tiranías dejadas detrás frente al futuro. Si López hubiera optado por ejercer una continuidad del gomecismo, la historia lo hubiera enterrado o ahogado junto con los grillos de Puerto Cabello. Pero decidió bien. Queda todavía por saber si sus sucesores históricos harán lo mismo.

Sigo creyendo que Venezuela necesita un cambio en las estructuras políticas fundamentales y en el balance del poder del centro a la periferia con plena autonomía regional, y eso no lo pueden discutir los venezolanos sino en una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, que produzca una nueva constitución que corrija las graves distorsiones provocadas por 27 años de la dupla Chávez-Maduro, bajo la influencia del castrismo cubano, y que finalmente convoque a elecciones bajo una nueva Constitución. Y que esas graves distorsiones no se corregirán, sin convocar al Constituyente, con unas simples elecciones en un contexto de destrucción de los partidos políticos. Eso lo deben entender los EEUU, en especial para su fase final de Transición.

Si Venezuela tiene que pasar por dos duras fases impuestas antes de llegar a eso, lo mejor que podemos hacer quienes nos hemos manifestado en contra de esta tiranía que va de salida es aligerar lo que sea necesario para que ese tránsito sea lo más rápido y exitoso posible en beneficio de los más afectados y perseguidos por tantos años.

Hay demasiados peligros gravitando sobre el plan aplicado por los EEUU, pero estoy seguro de que seremos muchos los que no apostaremos por su fracaso, sin pensar más en el pudo haber sido y no fue, así sea tragándonos el sapo desagradable del residuo de un régimen sobre el que no existe ninguna seguridad de que se autodesmonte a favor de los venezolanos. Dios con nosotros…

Caracas, 1 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 25 de enero de 2026

El dilema venezolano: Institucionalidad o colapso

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Por años, la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO) ha intentado explicar sin éxito los alcances y los beneficios al país de un proceso constituyente originario en diferentes contextos políticos que ha vivido Venezuela, desde la creación de la norma constituyente en la Constitución vigente.

Pero un proceso constituyente transparente, limpio, verdadero, con la representación legítima de todos los sectores de la vida nacional, no solo los políticos. Y que ellos, reunidos, tomen las decisiones necesarias, por encima de los poderes públicos constituidos, porque sería el pueblo y solo el pueblo, el legítimo dueño de la soberanía popular de los venezolanos, el único que puede decidir qué hacer con el país.

Esa ha sido la invocación honesta de un grupo de venezolanos que, en todo el país, sin intereses escondidos, han prestado su concurso para convencer de este concepto al país nacional, de que sea el pueblo el que decida su porvenir. Ni la oposición, ni el gobierno, ni los partidos, solo el pueblo venezolano llano de todas las corrientes políticas y sociales. No es tan difícil de comprender.

Pero esta Asamblea, la madre de todas las reuniones políticas, tendría el más alto poder sobre cualquiera de los poderes públicos, capaz de hacerlos desaparecer y reconstruirlos con otro funcionamiento, y disponer de un nuevo balance de poder dentro del país.

Un grupo de personas con semejante poder es temido por mucha gente, en especial por aquellos que han usufructuado el presente status quo, tanto quienes están en el poder como quienes lo pretenden desde la oposición, en especial cuando ambos se han coludido para beneficiarse de los venezolanos.

En ANCO decidimos emprender el difícil camino de convencer a los ciudadanos directamente de lo que Bolívar tenía clarísimo, y que deliberadamente colocamos al final de cada comunicado que publicamos, y que en sus propias palabras expresó en una carta al general Santander en 1826: “En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce”.

En otras palabras, que sea el mismo pueblo el que componga a la brevedad lo que destruyó a partir de 1999, y rehaga su pacto social. Bolívar se preguntaba, y con razón, lo mismo que nos preguntamos nosotros: ¿qué delito se puede cometer al recurrir a la fuente de las leyes, el pueblo, para que remedie el mal que este mismo conoce? En octubre habrán pasado 200 años de esta lección básica del Padre de la Patria, y aún los venezolanos no la hemos aprendido, cuando más necesidad tenemos de ella, en especial si hemos destruido como sociedad toda institucionalidad conocida, reventando nuestro propio pacto social.

Comprendiendo que se requiere con urgencia la construcción de un nuevo pacto social que sustituya el presente deformado e inservible, cómo podría ser posible concurrir a unas nuevas elecciones en el marco de ese pacto demolido, precisamente con quienes fueron los responsables de esa acción por casi 30 años? Sería como ayudar a pintar una casa destartalada para engañar a sus ocupantes, haciéndoles creer, junto con el responsable de su destrucción, que estarán seguros. ¿Cuánto más podría resistir la casa antes de matarnos a todos?

Con ocasión de la nueva situación política creada en el país tras la ausencia provocada de Nicolás Maduro Moros, y el plan de 3 fases de los Estados Unidos, ANCO vuelve a plantear lo mismo, pero dentro del nuevo contexto político del país (ver Comunicado ANCO: Carta Pública al Presidente Donald J. Trump y Secretario de Estado Marco Rubio (Español/Inglés) - 23 de enero de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html). Pero ahora hay una diferencia muy grande con el planteamiento. Ya no se trata solo de Venezuela.

EEUU se ha mostrado muy diligente en el plano internacional en algo que bien podría catalogarse como de conquista territorial, en una política de intervención que incluye a Groenlandia, Canadá y Venezuela (ver Mapa de Estados Unidos publicado por Trump añade a Canadá, Venezuela y Groenlandia, en www.bloomberglinea.com/actualidad/mapa-de-estados-unidos-publicado-por-trump-anade-a-canada-venezuela-y-groenlandia/).

Y el hecho de ayudar a Venezuela a deshacerse de quienes han destruido al país, no solo pasa por liberar a los venezolanos de una tiranía, sino por aprovecharse en el camino de nuestra situación de minusvalía política e institucional, producto de 27 años de destrucción masiva y continua, controlando el petróleo y riquezas adicionales que ni los venezolanos conocemos de nuestro país.

No niego que muchos venezolanos pudieran estar de acuerdo con ese “takeover” del presidente norteamericano. De hecho, muchos podrían estar contentos de convertirse en un nuevo orden de Occidente, en parte de la Unión norteamericana. No seré yo quien discuta eso. Pero lo que sí discutiría es que no se someta a la discusión soberana del pueblo de Venezuela, mediante los mecanismos que nuestra institucionalidad tiene previstos.

Si los EEUU, bajo la presidencia de Donald J. Trump, quieren ponerle las manos al gobierno y las riquezas de Venezuela, que sea bajo un régimen de mutuo acuerdo y beneficio, aprobado por una representación legítima del pueblo venezolano -de nuevo- a través de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, y no a través de cualquier gobierno manejado a distancia, especialmente cuando no existe legitimidad alguna en quienes están conduciendo el país después de Nicolás Maduro Moros. Y mucho menos que la oposición concurra a unas elecciones con ellos, sin resolver el grave tema de la legitimidad de todos los poderes públicos. ¿Se dan cuenta de que ya no es solo el problema de “una Constituyente”? Ya es hora de que la dirigencia política opositora comience a ver este tema como un problema de Estado.

En la Carta Pública que ANCO le dirige al presidente Trump y a su secretario de Estado Rubio, se hace énfasis especial en que una Constituyente es la manera idónea y más conveniente para preservar los intereses y la soberanía de ambos Estados, y que no existe en absoluto ningún problema de aceptar una colaboración conjunta con los EEUU. Que le conviene más al presidente Trump para el éxito de su plan de 3 pasos, que Venezuela recupere, posterior a la fase de “Estabilización” y antes de la segunda fase de “Recuperación”, todas sus instituciones políticas a través del proceso Constituyente Originario, y que ambas fases sean llevadas a cabo por un gobierno designado por una representación legítima del pueblo venezolano.

Una constituyente es la manera de que su plan de 3 fases pueda tener éxito porque solo a través de ella se puede construir toda una institucionalidad capaz de generar la confianza requerida por todos los factores externos e internos, una vez se culmine la fase de “Estabilización” del plan. Su segunda fase de “Recuperación” nunca tendrá éxito sin una nueva institucionalidad política que solo el Constituyente reunido puede establecer. Eso sería imposible con unas elecciones que cambien tan solo uno de los poderes públicos, realizadas en el marco de todos los poderes constituidos, corrompidos e ilegítimos del régimen.

Creo que Venezuela debe pertenecer a la órbita de los países de Occidente en libertad y autodeterminación. Decidir libremente con quien establecer alianzas de largo plazo y en cuáles términos. Eso ya lo habíamos hecho en el pasado, siendo uno de los proveedores de petróleo más confiables de los EEUU durante sus conflictos, pero como una decisión nuestra, no de alguien más, así ese alguien sea el presidente de los EEUU.

En palabras del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney en el Foro de Davos: “Permítanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transición” (ver El texto completo del discurso que sacudió Davos, en https://www.lanacion.com.ar/ideas/el-discurso-que-sacudio-el-foro-de-davos-nid22012026/). Estados Unidos rompió el orden mundial establecido y hará lo que desee en Venezuela, con o sin nuestra aprobación. Pero estoy seguro de que su diplomacia convendría que sería mucho más conveniente para ambos, en aras de la mejor relación, que sea con la aprobación de nuestras legítimas autoridades, y que nuestra parte sea representada por un gobierno legítimo con instituciones plenamente recuperadas.

Estoy consciente de que Venezuela, en este particular momento histórico de su existencia como nación, no está en la mejor posición de resistir las pretensiones que sobre nuestros recursos están imponiendo los EEUU, bien sea con lo que quede del régimen, o de un nuevo posible gobierno. 27 años de ignominia lo han permitido.

El problema está en cuál tipo de gobierno descansará esa relación con los EEUU, si sobre un gobierno democrático y plural, producto de las decisiones de la soberanía popular después de refundar la nación, o en las sobras de un régimen cuya cabeza está frente a un tribunal norteamericano. Si es esto último, nada cambiará para los venezolanos, salvo el pronto colapso del espejismo de una mejora económica. Paradójicamente, eso lo decidirá la primera democracia del mundo occidental. Espero, en beneficio de las próximas generaciones, que prevalezca en su decisión la impronta y los principios de sus Padres Fundadores…

Caracas, 25 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


lunes, 19 de enero de 2026

De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Si alguna situación puso en evidencia la debilidad del plan de los EEUU para la recuperación de las libertades en el país, fue la respuesta clara que le dio al presidente Donald Trump, el director ejecutivo (CEO) de ExxonMobil Corp, Darren Woods, al calificar a Venezuela como “no apta para invertir”, como lo reportara la agencia Bloomberg el mismo día de la reunión con 20 representantes de la industria petrolera en la Casa Blanca (ver Bloomberg, Exxon califica a Venezuela como “no apta para invertir” pese a la presión de Trump, en https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/petroleras-se-muestran-cautelosas-ante-el-regreso-a-venezuela-pese-a-la-presion-de-trump/).

Y esto resulta lógico si se le mira desde los zapatos de un individuo que responde ante una junta directiva por el dinero de sus accionistas. Trump habló de una inversión en Venezuela de alrededor de 100.000 millones de dólares, que no saldrán de sus bolsillos, ni del tesoro norteamericano, sino de las 20 empresas petroleras reunidas en esa ocasión.

Si bien es cierto que ellas serían las beneficiadas de cualquier plan petrolero favorable a los EEUU, no es menos cierto que Trump estará en la Casa Blanca solo 3 años más (si es que no ocurre un cambio en contrario para las próximas elecciones de medio término en los EEUU), y ellos seguirán lidiando con cualquier gobierno que termine quedándose en Venezuela. Y, por supuesto, es lógico suponer que el presidente de una empresa como ExxonMobil crea mucho más conveniente meter su dinero en un país donde funcione la justicia y no se violen los derechos de los ciudadanos, en especial, en su caso, los de aquellos que invierten desde afuera. Eso se conoce internacionalmente como “Rule of Law”, o Estado de Derecho.

Pero el Plan de 3 fases de Trump para Venezuela pone primero la economía que la recuperación de la libertad y la democracia. En otras palabras, antes de la recuperación de ese Rule of Law en el país.

En efecto, la primera fase la llamaron “Estabilización”, la segunda “Recuperación” y la tercera “Transición” (ver Runrunes, ¿Cómo es el plan de tres fases de Estados Unidos para Venezuela?, en https://runrun.es/noticias/596576/claves-como-es-el-plan-de-tres-fases-de-estados-unidos-para-venezuela/?tztc=1).

La primera fase de “Estabilización” tiene que ver, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el secretario de Estado, Marco Rubio, con poner orden al “caos” que los EEUU concluyeron que se puede crear en el país tras la “extracción” de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero. Sin embargo, el país ya estaba en un caos político, económico y social. Y lo que realmente EEUU llama estabilización es la presión de fuerza ejercida sobre lo que quedó del régimen de Nicolás Maduro Moros para que actúe conforme a sus intereses. La gran pregunta aquí es qué tanto se podría sostener ese estado de cosas.

La segunda fase, llamada de “Recuperación”, garantizará “que las empresas estadounidenses, occidentales y de otro tipo tengan acceso al mercado venezolano de manera justa”, de acuerdo a las palabras del secretario de Estado norteamericano.

Esta es la fase económica del plan, que incluye la supuesta inversión de las compañías del mundo occidental, en especial las empresas petroleras norteamericanas, en un entorno de Estado de Derecho completamente incierto. Sin embargo, a la preocupación de algunas de ellas acerca de eso, como ExxonMobil, el presidente Trump ha respondido que “Estados Unidos podría gobernar Venezuela y aprovechar sus reservas de petróleo durante años”. "Sólo el tiempo lo dirá" (ver EuroNews, Trump se autodenomina presidente interino de Venezuela en su red de Truth Social, en https://es.euronews.com/2026/01/12/trump-se-autodenomina-presidente-interino-de-venezuela-en-su-red-social-truth-social). Claramente, eso no es aceptable para los inversionistas.

Algo importante mencionado por Rubio: la fase incluye “un proceso de reconciliación nacional, excarcelaciones y reconstrucción de la sociedad civil”. Todo eso ANTES de resolver el problema político del país. En otras palabras, los caballos detrás de la carreta…

La tercera fase, denominada “Transición”, es aquella en donde vendrían los cambios políticos a través de un llamado a elecciones “que piden las fuerzas democráticas” venezolanas. Es claro que, al ser esta la última fase, no se verá a corto plazo. De hecho, todos piden paciencia (como si no la hubiéramos tenido en 27 años). Pero Rubio no dio mayores explicaciones de esta fase, que por cierto el presidente Trump descarta a priori.

Este es el plan que está en ejecución. Es un excelente plan para los EEUU, porque controla desde afuera el remanente de la tiranía venezolana, que se somete a la fuerza de la potencia que demostró de lo que es capaz el 3 de enero. Detienen de inmediato los envíos petroleros a países competidores y enemigos de los EEUU, y usan el dinero de su venta en los mercados internacionales en beneficio de la economía norteamericana y luego de la venezolana, asegurando el control del país con las mayores reservas de petróleo del planeta. Envían una clara señal a todo el mundo de que, si no se someten, les podría pasar lo mismo.

Es un plan excelente para lo que quedó del régimen porque, si no se salen del riel señalado por los EEUU, vivirán en paz y protegidos, incluso con una promesa de supervivencia futura. Mantienen la represión, las cárceles, y los presos políticos, en especial a los militares, ante la vista gorda de los EEUU, que luce más interesado en que se cumpla el sometimiento económico. Reciben dinero fresco y mejor pagado, de la escasa producción petrolera del país, ya que los chinos pagaban el petróleo con descuento por la deuda descomunal que tenemos con ellos. Ese dinero le permitirá a la nueva inquilina de Miraflores reforzar su posición frente a quienes la adversan internamente, al tiempo que se mejoran de cara al público los indicadores económicos del país, comenzando por el tipo de cambio. Pero lo más importante: les da tiempo para acomodarse ante una nueva situación y salir airosos del ataque.

¿Pero y la población venezolana? ¿Les parece que el venezolano común se verá beneficiado con ese plan de Donald Trump, de tiranía tutelada desde los EEUU de manera indefinida, con el incentivo general de una mejora efímera? A las primeras de cambio parecería que sí, pero es un espejismo en medio de un desierto.

Al voltear las prioridades de su plan, al plantear que la recuperación económica precede a la recuperación de las libertades políticas, los EEUU cometen un error porque se ha demostrado que es precisamente todo lo contrario. Solo con libertades políticas es posible la recuperación económica. No dicho por mi persona, sino por un Premio Nobel de Economía:

En efecto, en su obra fundamental “Desarrollo y Libertad”, Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998, se pregunta y responde: “¿Es razonable esta manera de enfocar los problemas de las necesidades económicas y las libertades políticas basada en una dicotomía elemental que parece que socava la importancia de las libertades políticas debido a que las necesidades económicas son urgentes? Yo diría que no, que es una manera errónea de ver las necesidades económicas o de comprender la importancia de las libertades políticas. Las verdaderas cuestiones que hay que abordar se encuentran en otro lugar e implican prestar atención a las extensas conexiones que existen entre las libertades políticas y la comprensión y satisfacción de las necesidades económicas. Las conexiones no sólo son instrumentales (las libertades políticas pueden contribuir de manera extraordinaria a dar incentivos y a suministrar información para solucionar las necesidades económicas acuciantes) sino también constructivas. Nuestra conceptualización de las necesidades económicas depende fundamentalmente de las discusiones y debates públicos abiertos, cuya garantía requiere la insistencia en las libertades políticas y en los derechos humanos básicos.” (1)

Entonces, mal podría EEUU, en especial cuando se trata de poner a funcionar a Venezuela en la órbita económica de Occidente, hacer caso omiso al orden de cómo se debe enfrentar el grave problema político por el que atraviesa el país. Amartya Sen llamó a esto la Primacía de las Libertades Políticas.

El enfoque de Sen de las capacidades básicas del ser humano, que le valiera un Premio Nobel de Economía, indica que “las acuciantes necesidades económicas se suman a –no se restan de- la urgente necesidad de reconocer las libertades políticas…”.

Entonces, como lo señalé hace más de 10 años (ver La Primacía de las libertades políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2015/07/la-primacia-de-las-libertades-politicas.html), si queremos tener comida en la mesa del venezolano, lo primero que debemos garantizar es un sistema político que respete las libertades civiles y los Derechos Humanos, en insistir de nuevo en la Primacía de la Libertades Políticas de Sen, y que todos entiendan que sin tener eso resuelto antes, no es posible que resolvamos el problema económico. Por lo tanto, ese plan de Trump no resolverá el problema de Venezuela; lo profundizará, con el agravante de la perpetuidad del régimen que sigue vivo, aunque le hayan cortado la cabeza.

¿Y por qué? Porque el régimen está contando que Donald Trump no tendrá el mismo poder para dañarlos en Venezuela en la medida en que pierda poder político dentro de los EEUU durante el transcurso del año, apostando que 2026 será determinante con las elecciones de medio término del próximo mes de noviembre. Para el momento en que se planteen unas nuevas elecciones en Venezuela, como contempla el plan, de continuar previsiblemente el régimen con las cabezas conocidas en el poder, ocurrirá exactamente lo mismo que en el 2024, con la ayuda del sistema electoral del hermano de la presidente interina. Si algo ha perfeccionado el régimen en 27 años es el manejo del tiempo y la ingenuidad de los EEUU. Este peligro es muy cierto y ya ha sido abordado en medios internacionales por importantes analistas políticos:

“Tampoco se puede subestimar al chavismo, o lo que queda de él. Aunque todos estén cooperando, no dejan de tener bajo la manga la carta que mejor han sabido jugar durante estos 26 años: la de ganar tiempo. Un revés electoral para los republicanos en las elecciones de medio término de noviembre podría representar algo de oxígeno para el régimen, que intentará extender la transición más allá del final del mandato de Trump, aprovechando los vacíos jurídicos en la Constitución para declarar la ausencia absoluta y la convocatoria a elecciones, e imponiendo el dominio casi total que hoy tienen en la Asamblea Nacional” (ver Panam Post, ¿Saldrá impune la cúpula chavista con el plan de Trump para Venezuela?, en https://panampost.com/jose-marcelo/2026/01/16/saldra-impune-la-cupula-chavista-con-el-plan-de-trump-para-venezuela/).

¿Existe manera de evitar eso? En la opinión de la Alianza Nacional Constituyente, ANCO, la respuesta es sí. Nuestra propuesta ha sido publicada en tres oportunidades: el 6 de octubre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html), el 17 de noviembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html) y el 23 de diciembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/12/comunicado-anco-propuesta-de-solucion.html), al proponer la solución Constituyente como paso inmediato posterior a la materialización de la situación sobrevenida que se acaba de producir el 3 de enero de 2025, con la falta absoluta de Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de la Presidencia de la Republica.

Pero es muy importante que primero el gobierno de los EEUU comprenda que el orden del plan que están aplicando es erróneo. Lo primero que debe existir en ese plan, luego de su fase de “Estabilización”, es la recuperación de las libertades políticas de los venezolanos. Y eso no se puede ni se debe realizar mediante elecciones, sino a través de la convocatoria inmediata de la soberanía popular, a través de una Asamblea Nacional Constituyente para “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”, de acuerdo a la actual Constitución venezolana de 1999, en su Artículo 347. La actual inquilina de Miraflores puede convocarla a instancias del gobierno de los EEUU, pero previa y necesariamente controlada en sus términos y condiciones (Bases Comiciales limpias y transparentes, con un Tribunal Electoral ad hoc Independiente, supervisado internacionalmente por EEUU).

La materialización de esa convocatoria le permitiría a una Asamblea Nacional Constituyente electa, en representación legítima del pueblo venezolano, destituir al gobierno interino, organizar y designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de todas las fuerzas políticas y sociales del país, incluidos quienes desde el partido del régimen crean en una salida democrática para Venezuela. Las elecciones generales vendrían posteriores a la promulgación de una nueva Constitución por parte de esa Asamblea Nacional Constituyente, que recuperaría toda la institucionalidad dañada por el régimen castro-chavista-madurista en 27 años, con la creación de nuevos Poderes Públicos.

Ese Gobierno de Transición establecería las bases de funcionamiento de la economía, sería completamente legítimo y respaldado por la fuerza de los EEUU. De esa manera existiría el comienzo de un nuevo Estado de Derecho o Rule of Law que requieren los inversionistas de petróleo y otras áreas, pudiéndose promulgar las leyes para darles el piso jurídico necesario a sus inversiones e intereses en el país. Esta manera de proceder les daría a los venezolanos un cambio en libertad, y a los EEUU lo que desean, pero dentro del marco de un estricto cumplimiento de la ley venezolana y la soberanía de nuestros recursos.

Esta salida le sería más conveniente y mucho más beneficiosa al gobierno de Donald Trump que mantener funcionando en Venezuela una mala copia del régimen de Nicolás Maduro Moros, y a los venezolanos presos sin libertad ni democracia. Y aquellos que no lo crean posible, los reto a que copien esta nota y se la envíen al mismísimo Donald Trump o Marco Rubio. Estoy seguro de que al menos se darán la oportunidad de estudiarla, que es lo mínimo que merece esta propuesta, privilegio que lamentablemente hasta ahora no se le ha dado en Venezuela….

Caracas, 19 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

(1)  Amartya Kumar Sen, Desarrollo y Libertad, La importancia de la Democracia, La Primacía de las Libertades Políticas y la Democracia, Cap. 6, Págs. 184-185, Ed. Planeta, ISBN 84-08-03524-X, 1999

domingo, 11 de enero de 2026

Venezuela: El botín de Yalta 2.0

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Debo confesar que nunca había tenido tanta cantidad de sentimientos encontrados en relación con lo que está pasando en Venezuela. Es una mezcla rara de alegría, sorpresa,  indignación, frustración, esperanza, expectativas, rabia y, finalmente, aceptación, por algo de lo que todos en este país somos responsables de una manera u otra. El país se hizo inviable para todo el mundo, propios y extraños, al punto que los extraños, al ver que sería imposible que se pudiera alcanzar el orden y eliminar la amenaza que significábamos para ellos, y la situación los afectara, decidieron actuar por encima de nuestra autodeterminación, por encima de lo que los venezolanos decidimos soberanamente el 28J-2024.

Como sociedad enferma, fuimos responsables por la llegada de un golpista al poder en 1998. Fuimos responsables como país de la aprobación de una nueva Constitución en 1999 que atropelló y centralizó el poder en una sola persona, sin control alguno de los demás poderes públicos del Estado. Fuimos responsables. Me siento aludido como venezolano, como el propio muchacho regañado que no supo cómo hacer su trabajo y se lo quitaron por la fuerza para enseñarle cómo se hace. Algunos estarán muy contentos por lo que ha sucedido, pero lo que realmente significa en el fondo es el completo fracaso de una sociedad que generó demonios amenazantes para el resto del mundo.

Y uno tiene que preguntarse primero por qué es así. Es así porque la gente que desgobierna desde hace 27 años no vino del espacio exterior ni de otro país; es lo peor de la misma gente que gobernó al país por 40 años hasta 1998 y fueron responsables directos de la aparición de un fenómeno como Chávez. En la medida en que los verdaderos liderazgos de 1958 se fueron extinguiendo, fueron tomando el control del país con su más genuina creación. Hugo Chávez Frías.

Los venezolanos por fin llegamos al extremo de la Fábula de Esopo, “Las Ranas pidiendo Rey” que describí hace muchos años: Aún estamos sintiendo lo que deseamos como país en 1998, a alguien que pusiera orden. Pareciera que todos los venezolanos fuimos a pedírselo juntos en cola al dios Júpiter de la fábula. Y nuestra suplica fue concedida cuando nos llegó alguien que se está comiendo a las ranas en el más absoluto desorden. Pero este país merece algo más que el lapidario designio de Júpiter acerca del reinado eterno de ese rey (ver Fabulas de Esopo en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/03/fabulas-de-esopo.html).

Me siento en la obligación moral y política de ser consistente, luego de más de 12 años de haber escrito lo anterior, al no unirme al “coro de ranas” (con perdón de la expresión, que no es mía sino de la fábula y que uso solo por motivos explicativos) que todavía le piden orden al “dios Júpiter”, y este nos envió un depredador, y que luego, como depredador que es, terminará comiéndoselas a todas una por una. ¿Nos encontramos ahora en esa situación? Hagan una visión introspectiva y cada cual respóndase a sí mismo.

La vorágine de los acontecimientos posteriores al 3 de enero apunta a que los venezolanos de los dos bandos perdimos totalmente el control de lo que sucederá en el país, porque EEUU lo tomó por tiempo indefinido. Los norteamericanos, al solicitar a la oposición política si tenía algún plan para lo que terminó sucediendo la madrugada del 3 de enero, no hubo para nuestra desgracia ninguna respuesta. Y ellos no deseaban seguir perdiendo tiempo.

Pero si nosotros los venezolanos no teníamos ningún plan, confiando en un deslave de las FFAA, como lo aseguraron asesores de la oposición, EEUU definitivamente sí lo tenía y nos lo está aplicando. Que eso sea bueno o malo, aunque brille como los espejitos de los españoles de la conquista, no lo sabemos todavía. No estoy aquí haciendo una apreciación de si la situación es buena o mala para los venezolanos. Eso solo lo dirá el tiempo. Para los efectos de la presente nota, sigo haciendo abstracción deliberada de si los hechos ocurridos serán positivos o negativos para el país.

Técnicamente, Venezuela es objeto ahora de una ocupación formal sin “ocupantes” en el terreno…todavía. Algunos no lo querrán admitir de esa manera, pero ahora estamos como los países que perdieron la guerra después de la II Guerra Mundial. Venezuela es ahora el botín preciado de los EEUU en una guerra que se está llevando a cabo en varios tableros del mundo por la dominación de bloques continentales. Somos solo una ficha vital en un juego de Monopolio mundial, donde está jugando gente a la que tal vez le importe un carajo lo que nos pase ahora a los venezolanos.

En agosto del año pasado señalaba que la movilización de los buques de guerra de los EEUU al Caribe, más que obedecer al combate del narcotráfico o la extracción de sus jefes, se debía mayormente a marcar territorio, en una suerte de repartición del mundo, que llamé Yalta 2.0, y que se estaba operando a beneficio de las principales potencias (ver Yalta 2.0, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/yalta-20.html).

Pero me equivoqué parcialmente; eran las dos cosas. Extraer también a Nicolás Maduro Moros de Venezuela no solo trajo como consecuencia los resultados que obtuvieron muy fácilmente del control del país, sino que también aseguraron el dominio en esta zona del mundo para la influencia de los EEUU, en un área absolutamente clave que se estaba deslizando peligrosamente hacia China y Rusia: el petróleo.

Al tomar el control del petróleo venezolano, los EEUU cambian la ecuación energética mundial a su favor. No más envíos de petróleo a China con descuento, alimentando las fábricas de su principal rival comercial, no más envíos gratis a Cuba, asfixiando la tiranía cubana,  no más compra de chatarra rusa con petróleo venezolano. Todo irá a las cuentas de los EEUU, que lo utilizarán en parte para pagar las deudas contraídas por Chávez y Maduro con compañías norteamericanas. Me recordó el tristemente célebre episodio de Cipriano Castro de diciembre de 1902, cuando los norteamericanos nos salvaron de los alemanes, ingleses e italianos que bloquearon las costas de Venezuela para cobrar compulsivamente sus deudas, para que luego ellos hicieran exactamente lo mismo, pero exitosamente 123 años más tarde. Las vueltas que da la historia…

Administrar la industria petrolera venezolana es el primer paso, no solo para controlar el país, sino la posición estratégica de la energía en los EEUU y el mundo occidental. Si bien es cierto que los venezolanos ganamos a través de la reactivación futura de nuestra principal industria, no es menos cierto que dejó de ser nuestra…

Durante muchos años, los compañeros de ANCO en todo el país y mi persona, a través de este rincón de la red, le pedimos al sector político opositor que tomara la iniciativa de convocar al pueblo venezolano para que decidiera su propio destino directamente a través de la convocatoria constitucional a una Asamblea Nacional Constituyente, incluso cuando fueron mayoría en la Asamblea Nacional hace 10 años. Sin embargo, decidieron hacer caso omiso a esa petición, y finalmente ese destino lo resolvió Donald Trump en solo una noche, decidiendo por todos nosotros. ¿Nos merecemos eso? Muchos dirán que sí. Que nos quitaron esta plaga de encima. Que incluso prefieran que los EEUU gobiernen el país para siempre como un estado más de la unión americana (“We’re going to run the country”, Trump dixit).

Algunos me dirán que “esto es solo temporal”, que EEUU gobernó Japón después de la destrucción ocasionada a ese país por la II Guerra Mundial (igual que ocurre aquí, pero sin la guerra) y que en solo 6 años tuvieron su propia plataforma para el despegue al desarrollo. Pero los venezolanos no somos suizos ni japoneses. De hecho, no hay nada más alejado de esas culturas que nosotros. Hay personas que a estas alturas en Japón opinan lo contrario:

“Ahora bien, ¿debemos quedarnos con la idea de que la hoja de ruta de americanización que tomó Japón tras la guerra, que vino a suceder a la occidentalización promovida por la Restauración Meiji del siglo XIX, fue una bendición para Japón que dejó solo un legado positivo? La respuesta de quien suscribe estas líneas es un “no”. Me veo obligado a decir que, con esta fase de ocupación, los japoneses y la sociedad japonesa cometieron un error histórico de grandes proporciones. ¿A qué me refiero? A la pérdida de autonomía e iniciativa ocasionada por la forma en que Japón pudo eludir las responsabilidades de la guerra” (ver Nippon.com, Masuda Hiroshi, El otro legado de la ocupación, en https://tinyurl.com/mwchysmc). Será interesante seguir abordando posteriormente el gobierno de un país sobre otro y sus consecuencias, con mayor profundidad.

Destruimos entre todos (régimen y oposición) el país que nos legaron, y aparentemente lo que comienza a suceder es lo que nos corresponde al final de un camino para comenzar uno nuevo. No prefiero que se queden quienes destruyeron el país, ni sus socios que aún siguen en Venezuela con responsabilidades políticas activas, sobreviviendo dentro de la oposición, y que seguirán existiendo como lo hacen las cucarachas después de una explosión atómica.

No se equivoquen. Por supuesto que celebro las consecuencias positivas que se hayan comenzado a sentir, como la libertad de algunos presos políticos en todo el país y el cierre del Helicoide. Pero aún esperamos que TODOS los presos políticos sean liberados, incluyendo a los Policías Metropolitanos de 2002. Esa es una condición innegociable, como lo señalara María Corina Machado (MCM). Habrá que esperar para ver qué tan lejos llegarán las consecuencias del 3 de enero, y si esta distensión no es más que la muy conocida búsqueda de tiempo para ver hasta dónde es capaz de llegar Donald Trump, o si su poder disminuye en los EEUU, para seguir permaneciendo en el poder.

En ANCO lo que siempre deseamos, solicitamos y gritamos a los 4 vientos a través de nuestros múltiples comunicados fue que los venezolanos decidieran su propio destino, como lo hicimos en 1811, y lo reafirmamos en 1821 con Bolívar a la cabeza de una guerra en Carabobo. La libertad en ese entonces costó mucho para haber llegado a este lamentable punto en el 2026. No soy antinorteamericano y creo profundamente en el modelo democrático de sus Padres Fundadores. Pero no creo en concesiones gratuitas de libertad de nadie, en especial cuando se queda en deuda con quien la consiguió por ti. Lo que pasó el 3 de enero, aunque sea motivo de festejo general, tendrá un costo altísimo que pagaremos los venezolanos con intereses por muchos años. Por ahora será con petróleo, ¿y después? Eso es lo que pasa cuando la libertad la consigue otro por ti. Y con ella ocurre algo importante: solo funciona bien y a tu favor cuando tú mismo la obtienes producto de tu esfuerzo. Lamentablemente, así no ocurrió aquí a pesar del sacrificio de muerte, prisión y torturas de muchos venezolanos. Simplemente, como sociedad en su conjunto, no pudimos…

Y sí, es verdad, Maduro está preso y la estructura que quedó será sometida en algún momento por los EEUU. Y la gente podrá estar feliz por eso. Después de la tragedia castro-chavista-madurista, otro pondrá orden, no el pueblo venezolano con sus legítimos representantes. ¿Será que estamos condenados al sometimiento para poder vivir bien y en paz? No lo logro tragar y no lo acepto. Prefiero comerme un pan hecho por mí, buscando que sea mejor cada día. Y no será el mejor como el de cualquier país que no haya sufrido lo que nosotros, pero será el mío, el nuestro. Y no, no es una muestra de nacionalismo retro, sino el lamento legítimo de un venezolano, parte de un pueblo al que le quitaron las opciones para que decidiera su destino, porque otro lo decidió por él. Los venezolanos no recuperamos la libertad, solo cambió el administrador.

Espero no encontrarme en algún momento futuro –si todavía me queda vida para eso– en la misma acera de los independentistas de Puerto Rico, solo con la diferencia de que esa hermosa isla no tiene ni de lejos la riqueza que tenemos en Venezuela, tan ansiada por todas las potencias, y que al parecer su futuro ya fue definido en otro Yalta 2.0, lo que hará que ese nuevo esfuerzo libertario sea extraordinariamente más difícil. Veamos ahora cuál será el resultado de todo esto y qué papel jugaremos en ese nuevo escenario. Por eso, más nos vale comenzar temprano a movernos allí… Que Dios bendiga el futuro de Venezuela…

Caracas, 11 de enero de 2026

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