viernes, 7 de agosto de 2026

Venezuela: La fuerza de la coacción

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Mucho ha sucedido en este medio año sin Nicolás Maduro Moros en el poder. Y a la luz de los acontecimientos de estos meses, confieso que me he equivocado en la apreciación de la realidad; y que era necesario que las aguas se tranquilizaran un poco para ver el fondo. Deseo comenzar explicando que la palabra “tutelaje”, tal y como la hemos venido utilizando, no es la que mejor se aplica actualmente a la situación venezolana y la hemos usado erróneamente. Veamos porqué.

Desde el 3 de enero, fecha de la extracción de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores por la fuerza militar de los Estados Unidos, los venezolanos hemos estado creyendo que los EEUU habían “intervenido militarmente” en nuestro territorio; y a partir de ese momento Venezuela se había convertido en un país ocupado por una fuerza extranjera y el régimen gobernante impuesto por la fuerza invasora se había automáticamente convertido en títere de los EEUU, y este en consecuencia en su tutor. Y esto, aunque en la práctica haya sido así, no es en realidad lo que sucedió.

Ciertamente, los militares venezolanos depusieron sus armas ante una fuerza imposible de detener, y cuya amenaza clara y abierta seguía pendiendo sobre las cabezas de quienes sucedieron a Maduro en el poder. El mismo presidente de los EEUU declaró ante los medios el mismo día de la Operación Resolución Absoluta que su gobierno “administraría a Venezuela” (“We're going to run the country”, Trump dixit).

Ahora bien, esas palabras del presidente de los EEUU se quedaron en la mente de todos como si en realidad los EEUU nos hubiera invadido, cuando en realidad lo que sucedió técnicamente, de acuerdo a las explicaciones que le dieron a su propio Congreso, fue “una operación de aplicación de la ley respaldada por fuerzas militares (law enforcement/military extraction operation)”. Y que “Se enmarcó dentro de las acciones de la Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear) y la lucha antinarcóticos del Comando Sur y el Departamento de Justicia”.

Si en realidad se hubiera ejecutado una operación militar como la realizada en Irak en 2003, con el respectivo permiso del Congreso norteamericano, esto es, si hubiera existido para Venezuela una AUMF como la de 2002 en contra de Irak (Authorization for Use of Military Force Against Iraq, Resolution of 2002), ese cuento de “We’re going to run the country” fuera legalmente válido en los EEUU.

¿A dónde quiero llegar? Que la única manera que tienen los EEUU de forzar a las autoridades venezolanas a cumplir sus órdenes desde la Casa Blanca es la coacción. De acuerdo al DRAE: “Coacción: 1. f. Fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo”. En otras palabras, en Venezuela no hay tutelaje, lo que hay es coacción.

Imagino las toneladas que deben pesar los expedientes de cada uno de quienes conforman la trilogía del poder en Venezuela, que ya son públicos, notorios y comunicacionales, para que no les pase lo mismo que a Maduro y la razón por las que Delcy Rodríguez y sus delincuentes en su gabinete aún se encuentren en el poder.

Y esta también es la razón por la cual cualquier alternativa distinta al poder ejecutivo en Venezuela, como la que muchos hemos solicitado públicamente de una Junta de Gobierno de Transición, no tiene en absoluto ningún sentido para los EEUU, porque ella no estaría en la misma posición de recibir las mismas órdenes, ni estarían sujetas a la misma coacción. Y la explicación es simple y se resume en el siguiente párrafo:

“La extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, por sí sola, no implica automáticamente que Estados Unidos pueda jurídicamente actuar en Venezuela como si hubiera realizado una invasión y una ocupación militar. Si la Administración fundamentó la operación como una misión limitada de aplicación de la ley, esa caracterización restringe las facultades que puede derivar de ella. Para justificar acciones equivalentes a las de una potencia ocupante, sería necesario apoyarse en hechos y fundamentos jurídicos adicionales, cuya suficiencia seguiría siendo objeto de debate tanto en el derecho constitucional estadounidense como en el derecho internacional” (ver conversación con ChatGPT, en https://chatgpt.com/share/6a7524a6-cf10-83ea-8f3b-7928c368b16b).

En otras palabras, la Administración Trump no se puede justificar legalmente en los EEUU como si hubiera invadido militarmente el país, pero si puede coaccionar a los actuales gobernantes venezolanos de aplicarles lo mismo que le hicieron a Maduro, respaldados por el mismo razonamiento jurídico. Pero si lo hacen, la coacción termina. Tremendo problema para nosotros.

Pero también es esa la razón de la “fuerza” que mantiene semi amarrados a los perros de la represión política dentro del país y sentados en la misma mesa a los restos del régimen de Maduro con una oposición que no representa a nadie, porque ellos también están tan coaccionados como el régimen. Después de haberse llevado los reales del USAID, ustedes me dirán si también la “oposición” del dúo PJ-VP no deben también rendir cuentas a la Administración Trump por eso.

Resulta paradójico que la razón de la corrupción y crímenes de ambas partes sea el pegamento que los tiene unidos para “resolver” la crisis política de Venezuela en una mesa de negociación, que definitivamente no es tal. Es una mesa de cumplimiento de órdenes bajo coacción.

¿Es esa la única vía para resolver el problema de Venezuela? ¿Reuniendo a la fuerza a los delincuentes responsables y corresponsables del desastre y dictarles lo que tienen que hacer? Aunque pueda verse válida, esa no puede ser una buena manera de comenzar una nueva era de democracia y libertad. Pero los EEUU no podrían, por las razones antes expuestas, decidir un curso político diferente, salvo que se decidan formal y abiertamente a intervenir militarmente en el país, buscando en su país la legalidad de tal acción.

Pero la coacción ha servido también para otra cosa: cambiar las leyes para favorecer los intereses de los EEUU en Venezuela, en especial los petroleros. Era lógico suponer ese curso de acción, aunque eso haya hecho resurgir el sarampión antinorteamericano, siempre latente en una Latinoamérica históricamente izquierdosa. No deja igualmente de ser paradójico que esa decisión favoreciera indirectamente al país frente al regalo de crudo que el régimen había decidido hace años a los cubanos y los chinos. Al menos los EEUU pagan el precio de las facturas petroleras, aunque estén administrando los fondos por esa misma coacción al régimen, sin que los venezolanos tengamos vela en ese entierro. En algún momento estarán obligados a dar cuenta de eso.

Y aprovecho este momento para indicar que los norteamericanos no están aquí por petróleo y otros recursos más allá de las mismas razones por las que estuvieron los cubanos, los chinos, rusos e iraníes. Es claro que desean que las empresas norteamericanas tengan ventajas sobre cualquier otra en nuestros recursos petroleros. Y si los acuerdos realizados con ellos de acuerdo a las leyes son aceptables para las partes y PAGAN por el crudo y los impuestos, ¿cuál es el problema? Creo que esa es una discusión que tomo sesgos ideológicos interesados y que requiere de un marco de negociación aceptado entre ambos países una vez recuperada la legitimidad de todos los poderes públicos venezolanos.

A la luz de esta realidad, donde la coacción es la verdadera razón que sostiene lo que ha sucedido en el país desde el 3 de enero, difícilmente podremos exigirle a los EEUU otra cosa que no sea que termine de llevarse a la justicia norteamericana, por diferentes razones, los restos del régimen de Maduro y a la oposición que los encubrió por 27 años, y que su fuerza en el país se limite a proteger, por convenio y por solicitud, al gobierno venezolano que decidan dejar mientras se realizan elecciones libres, justas y verificables. La Constitución de 1999 habilita a la Asamblea Nacional para realizar tal cosa (Artículo 187.11 CRBV: Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país). De hecho, quizás eso sea lo que tengan en sus planes con los que están siendo coaccionados en una mesa de cumplimiento y yo solo me haya adelantado…

Caracas, 7 de agosto de 2026

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jueves, 30 de julio de 2026

Ley o sabiduría, el dilema venezolano

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Si alguien me hubiera dicho hace un mes que vería a la Dra. Blanca Rosa Mármol de León convocando a un paro petrolero nacional, me hubiera muerto de la risa. Pero la política venezolana de hoy es tan inestable que cualquier cosa, incluso una como esa, puede pasar, como en efecto pasó (ver Manifiesto público de la Dra. Blanca Rosa Mármol de León en https://www.instagram.com/reel/DbRvbioIEgA/).

Antes de continuar, debo aclarar primero que respaldo en todas sus letras y firmemente las declaraciones que ha hecho la Dra. Mármol de León en relación a su solicitud de una Junta de Gobierno de Transición y al rechazo a las negociaciones entre dos entidades completamente ilegítimas, la Asamblea Nacional presidida por Jorge Rodríguez y la Asamblea vencida de 2015, presidida por Dinorah Figuera, que no representan en absoluto a los venezolanos para llegar a ningún acuerdo en nombre de nosotros.

La interpretación jurídica de la Dra. Mármol a la situación del país es absolutamente clara y constitucional, y así se lo manifesté personalmente. Y esa debería ser la interpretación de todo jurista como ella. Sin embargo, la política pone las cosas dentro de una perspectiva diferente. La ley, tal y como la interpretan los jueces como la Dra. Mármol, solo tiene una salida: elecciones inmediatas ante la ausencia de un mandatario, aunque este sea ilegítimo. Y esto puede tener múltiples interpretaciones.

Sin embargo, las leyes las escriben los seres humanos, y como producto de ellos tampoco son infalibles. La realidad nos sobrepasó. No había manera de prever lo que sucedió en Venezuela en los últimos 27 años. Nadie podía, nadie tampoco se imaginó que, desde el mismo comienzo del régimen de Hugo Chávez Frías, se pervertiría el sistema electoral venezolano para permanecer en el poder, al punto de hacer imposible cualquier llamado electoral sin resolver antes ese problema. Pero eso no lo dice la ley. De allí el juicio claro de mi querida amiga y juez intachable, la Dra. Mármol de León.

La pregunta es: ¿se aplica la ley o la sabiduría? Si partimos del hecho de que en Venezuela dejó de aplicarse la ley y la Constitución desde hace tanto tiempo que ya todos olvidamos qué significa eso, el llamado a cumplir la ley que hace la Dra. Mármol luce completamente coherente e inobjetable.

El caso más emblemático entre ley y sabiduría nos lo relata la propia Biblia con el rey Salomón:

“Según el relato bíblico de 1 Reyes 3:16-28, dos mujeres se presentaron ante el rey Salomón, ambas reclamando la maternidad de un niño vivo mientras acusaban a la otra de haber intercambiado a su hijo fallecido. Salomón resolvió el conflicto ordenando partir al niño vivo con una espada, lo que reveló a la verdadera madre, quien prefirió entregar a su hijo antes que verlo morir, demostrando así su sabiduría”.

¿Qué les daba a las dos mujeres el derecho de reclamar cada una al niño como su hijo?

“En el contexto de la historia bíblica, el derecho de las mujeres a reclamar legalmente al bebé se basaba en la falta total de pruebas físicas y la ausencia de testigos que pudieran desmentir o confirmar la palabra de alguna de ellas. El relato detalla varias condiciones específicas que ponían a ambas en igualdad de condiciones ante la ley:

Maternidad simultánea: Ambas mujeres dieron a luz con apenas tres días de diferencia. Físicamente, ambas estaban en etapa de lactancia y tenían la capacidad biológica de amamantar y criar al recién nacido.

Aislamiento total: Vivían solas en la misma casa. El pasaje de 1 Reyes 3:18 enfatiza textualmente: "ningún extraño estaba en la casa, fuera de nosotras dos". No había vecinos ni parteras que hubieran visto el intercambio nocturno.

Rasgos físicos idénticos: Al tratarse de dos bebés recién nacidos de pocos días, era imposible para los jueces o la corte identificar rasgos físicos definitivos que determinaran a quién se parecía el niño vivo.

Estatus social marginal: La Biblia aclara que ambas eran prostitutas. En la antigüedad, las personas de este estatus no contaban con el respaldo de esposos o familias respetables que sirvieran como avales legales de su palabra.

Al ser la palabra de una contra la de la otra sin ninguna evidencia material, el caso era legalmente un callejón sin salida. Por esta razón, el conflicto escaló directamente hasta el tribunal del rey, requiriendo un nivel superior de discernimiento para resolverse”. (ver chat con IA Gemini en https://share.google/aimode/ahuw6rYC2bOZy2Uwv).

¿Y qué hizo Salomón? Decidió un acto extremo: picar en dos con una espada al niño, una parte para cada demandante. ¿Eso estaba en la ley? Obviamente NO. Pero hizo salir a la luz a la verdadera madre que prefirió la vida del niño antes que su posesión. La sabiduría frente a la ley.

Ojalá pudiéramos contar con un Salomón para decidir que hacer frente a este caso. ¿Qué le da derecho a Delcy Rodríguez a permanecer en Miraflores después del 3 de julio? A todas luces el derecho que le asiste es el respaldo de la fuerza militar de los EEUU porque intervinieron militarmente el país desde el 3 de enero, mismo respaldo que alegamos en ANCO para sustituirla con una Junta tecnocrática, dado que en Venezuela no existe ahora otra ley que esa.

Pero la Dra. Mármol insiste en unas elecciones inmediatas y constitucionales en derecho, que no se pueden realizar en la práctica por mas elecciones manuales que se aleguen por la compleja magnitud del problema técnico previo a resolver. Y mientras eso se resuelve, ¿Quién gobierna? ¿Delcy Rodríguez y los mismos que destruyeron Venezuela junto con Maduro? Eso es inaceptable para el pueblo venezolano. Y esto es lo que hay que resolver en la práctica.

De allí que la solicitud expresada por la Dra. Blanca Rosa Mármol de León de poder conversar con la delegación norteamericana en el país es plenamente objetiva. Sin embargo, si se le acompaña con amenazas de huelgas y paro petrolero, disminuye las posibilidades de poder hacerlo, así eso sea imposible de concretar en la práctica. PDVSA esta muy lejos de ser lo que algún día fue en el 2002 y lo poco que queda en el país de la producción petrolera, está completamente en manos de las empresas extranjeras.

Los EEUU deberían conversar con la Dra. Mármol de León, no solo como representante legítima de la sociedad civil de Venezuela, sino como venezolana íntegra y profunda conocedora de las leyes y la Constitución venezolana, para buscarle una solución salomónica al problema, aunque ya ellos hayan decidido comenzar unas conversaciones a todas luces irritas a partir del 1ro. de agosto.

No creo que exista otro venezolano con mayor legitimidad para hacerlo como la Dra. Blanca Rosa Mármol de León. Ella transversaliza a todos los sectores, aunque lamentablemente algunos políticos opositores radicalizados la hayan visto ahora como “competidora” en el macabro juego del poder, y paguen campañas para insultarla y desacreditarla como lo han hecho. Ese comportamiento avergüenza y rebaja a la oposición y no apunta hacia una solución del problema.

Y digo salomónica porque se requiere de una solución de compromiso entre la legalidad constitucional venezolana, la realidad del país y la fuerza que ellos representan. Creo que a los EEUU les es mucho más conveniente para sus fines expuestos llevar este tango en paz con el país, conciliando a todas las partes, y les toca jugar el difícil papel del rey Salomón.

El llamado chavismo, o como se le llame ahora, ya murió. Lo que ahora falta es sepultarlo. Pero para lograr eso se requiere la sabiduría necesaria para encontrar la manera correcta de hacerlo sin pasarse por alto las leyes del país, porque fue la Administración Trump la que alegó en su Congreso que no invadieron militarmente a Venezuela, sino que ejecutaron una operación policial. Pues bien, si eso fue así y no sostienen a Delcy Rodríguez por su fuerza, entonces que produzcan la solución legal y legítima precisa para todas las partes sin llegar a picar al muchacho en dos. Si resuelven eso, estaremos en el buen camino de recuperar la soberanía.

Caracas, 30 de julio de 2026

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domingo, 26 de julio de 2026

Colapso institucional y soberanía en Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

En un reciente mensaje dirigido al presidente Donald Trump y su secretario de Estado Marco Rubio, el recientemente excarcelado Cnel. (GN) José de Jesús Gámez Bustamante, después de 14 años de prisión, y aún mantenido en custodia de casa por cárcel, posiblemente le haya dado la solución al gobierno de los EEUU en relación a qué hacer con las Fuerzas Armadas venezolanas, reducidas ahora a su mínima expresión tras 27 años de continuo desmantelamiento como cuerpo integrado para la defensa del país.

Utilizando la misma Constitución de 1999, el Cnel. (GN) Gámez Bustamante razona la última parte del Artículo 329 que indica que “La Fuerza Armada Nacional podrá ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal que le atribuya la ley” (ver Justia Venezuela, Artículo 329, en https://venezuela.justia.com/federales/constitucion-de-la-republica-bolivariana-de-venezuela/titulo-vii/capitulo-iii/#articulo-329). Esta orden puede provenir perfectamente de quien ejerza la presidencia de la República como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional:

“Además, y lo más importante es que en el mismo artículo (Artículo 329 CRBV), por mandato constitucional, la Fuerza Armada Nacional cumplirá (podrá ejercer) funciones de policía administrativa; entiéndase, como parte del orden interno mediante tal mandato no hay discusión, sino el cumplimiento, no por convicción, sino por coerción de tal mandato. Por ello, lo que le estoy diciendo se torna axiomático, indiscutible. Los militares pasarán a ser parte de la fuerza de una policía nacional con sus dos órganos doctrinarios: un órgano de investigación judicial para investigar los delitos y un órgano de policía uniformada para reprimir y prevenir el delito, no a la población. Y expreso todo esto para no retardar, esperando que un grupo de pusilánimes, oportunistas, corruptos, malformados, sean llamados a exponer su ignorancia…” (ver República TV, ¡Rompe el silencio! El coronel Gámez Bustamante lanza un mensaje que nadie esperaba, en https://www.youtube.com/live/r4_he42J5wE?si=dcTXtyGajt8aDwKZ).

De ser establecido así, la Fuerza Armada Nacional podría desaparecer tal y como la conocemos en la actualidad, dejándole el campo libre a las fuerzas militares de los EEUU para custodiar y defender las fronteras de Venezuela, lo que de manera irresponsable desapareció de la lista de actividades prioritarias de nuestros militares desde hace poco más de un cuarto de siglo.

Nuestras fronteras fueron abandonadas por el régimen o negociadas por ellos con grupos paramilitares y de la guerrilla colombiana dedicados al tráfico de narcóticos, oro y otras riquezas extraídas de zonas entregadas en consignación.

El nivel de destrucción organizativa de nuestras Fuerzas Armadas es tal que difícilmente pueda ser el sostén de cualquier gobierno democrático que pueda construirse posterior a esta tragedia de destrucción masiva institucional de Venezuela.

El lamentable estado de nuestra institución militar se demostró de manera abierta al no poder ser de ayuda alguna a la población tras los dos terremotos del 24 de junio, no solo por la incapacidad técnica y organizativa de poder asistir a la población ante una tragedia natural, sino porque demostraron que no se encontraban allí para cuidar de los venezolanos, sino al régimen que azota a Venezuela desde hace 27 años, lo que ha originado un repudio generalizado de la población.

Esta situación obliga a los EEUU, como regente y tutor de las actuales autoridades interinas, a tomar una dura decisión en relación a qué hacer con una institución que ha sido convertida de una organización para la defensa nacional a otra dedicada a ser guardia pretoriana de un régimen corrupto, que se ocupó de corromper a sus mandos principales para permanecer en el poder. No existe NADIE activo en esa institución capaz de sostener cualquier gobierno futuro. Así de simple.

Y esto es parte de la grave discusión acerca del futuro de nuestro país.

No solo se trata de que exista una Junta de Gobierno de Transición que sustituya el desprestigiado y corrupto interinato de Delcy Rodríguez, se trata de quién sostiene lo que venga, porque al final el último bastión del gobierno de cualquier país es la punta de la bayoneta de sus soldados, como me lo solía recordar el desaparecido Gen. (Ej) Jacobo Yepez Daza, representante insigne de esa institución (ver Jacobo Yépez Daza, Réquiem por un General civilista, en http://ticsddhh.blogspot.com/2015/12/jacobo-yepez-daza-requiem-por-un.html).

Escribo esta nota con mucha tristeza en recuerdo del General Yepez Daza y todos los oficiales y miembros de nuestra Fuerza Armada, como representantes de una oficialidad digna que pasaba por encima de los políticos, poniendo primero en todos los órdenes la defensa de los venezolanos. Debo suponer que eso fue progresivamente desapareciendo e hizo su crisis terminal el 24 de junio de 2026, paradójicamente el día de la conmemoración de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército. Solo Dios sabe cuándo poner final a las cosas.

Ahora, un miembro de esa oficialidad digna, tras haber sido torturado por 14 años al punto de haber perdido la vista por esas torturas, indica una salida para limpiar y, por qué no, comenzar de nuevo. Pero, ¿y mientras tanto qué?

Los venezolanos aún no salimos del trauma, porque aún existe el régimen de Maduro en funciones, así sea tutelado por los EEUU, de toda la iniquidad contenida en estos malvivientes que aún desgobiernan el país. Y eso no lo digo yo. Pregúntenles a los sobrevivientes del Estado Vargas en la todavía penosa búsqueda de sus familiares bajo los escombros. Las humillaciones inimaginables de las que han sido objeto podrían llenar innumerables novelas de horror. Personas que tienen que pagar por maquinarias para remover escombros para encontrar a sus familias enterradas, cuando eso debe ser responsabilidad del ESTADO, que tiene la obligación fundamental de proteger y asistir a sus ciudadanos. Y el brazo inmediato que tiene para eso son las Fuerzas Armadas.

El desastre humillante para la identificación y búsqueda de cadáveres en las morgues improvisadas, la inminente epidemia producida por millones de insectos debido a los miles de cadáveres que aún están bajo toneladas de escombros, debería darle vergüenza a cualquier gobierno. Pero a esta gente no. A estas alturas, La Guaira debería ser fumigada completamente desde el aire para evitar que los familiares también mueran frente a los escombros donde se encuentran sus familias.

En el estado de indefensión y postración en el que se encuentran los venezolanos, no estamos en capacidad ahora de reclamar soberanía. Eso es como pedirle a un enfermo hospitalizado por múltiples heridas que se mueva por sus propios medios. Ese enfermo requiere ayuda y tratamiento. Venezuela fue quebrada, así como es quebrado física y psicológicamente un preso en una cárcel por sus carceleros. Eso hizo el régimen de Maduro y aún continúa haciéndolo el trío en el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez. Tengo que expresarlo dolorosamente de esa manera.

Venezuela, luego de sacarnos de encima a Delcy y sus cómplices con la ayuda de los EEUU, y mientras se encuentre en el hospital, deberá ser tratada para que pueda valerse por sí misma de nuevo. Eso hay que comprenderlo en su lamentable profundidad. A este país lo destrozaron y se encuentra en COLAPSO. Y tuvo que venir Dios el 24 de junio a hacerlo comprender en su descarnada magnitud.

A consecuencia de toda esta iniquidad, los EEUU nos están echando una mano, pero a un costo que todavía no estamos al punto de conocer. Pero todos debemos comprender que NADIE nos había ayudado en nuestra desgracia. Que por la razón que fuera se llevaron al capo mayor el 3 de enero y trasladaron de emergencia a Venezuela a un hospital con un plan de recuperación de 3 fases. Y eso no tiene precio.

No estamos en posición de decidir nada en este estado de colapso terminal, pero en la medida en que nos recuperemos de casi 30 años de maltratos, estaremos en mejores condiciones para mejorar los términos de la ayuda prestada. En ese momento podremos hablar otra vez de soberanía. Y cuando eso ocurra, podremos decidir soberanamente si requerimos o no de una Fuerza Armada que la defienda.

Caracas, 26 de julio de 2026

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martes, 21 de julio de 2026

Venezuela: Ilegitimidad, fraude y transición electoral

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), Legitimidad: “1. F. Cualidad de legítimo. Sinónimos o afines de “legitimidad”: legalidad, validez, licitud, autenticidad, veracidad” (ver DRAE, en https://dle.rae.es/legitimidad).

Quise primero establecer el significado del término que hemos estado usando en Venezuela acerca del régimen que encabeza Delcy Rodríguez, en el Poder Ejecutivo y el resto de los Poderes Públicos de Venezuela. Porque, ¿era legítimo Nicolás Maduro Moros el 3 de enero de 2026, solamente examinando esa condición desde el 28 de julio de 2024? ¿Era, de acuerdo a esa definición de legitimidad, legal, válido, lícito, auténtico y veraz? Claramente NO. Maduro, como todos sabemos, se robó de manera burda las elecciones del 28 de julio de 2024. Entonces, su sucesora, luego de su extracción el 3 de enero de 2026, es aún menos legítima al haber sido designada como vicepresidente de la República por un funcionario ilegítimo.

Sin embargo, esa sucesora plenamente ilegítima tenía, de acuerdo a la Constitución de 1999, 90 días prorrogables por otros 90, que convocar a unas elecciones para sustituir al supuesto funcionario “legítimo” debido a una ausencia absoluta.

Ahora bien, resulta que han aparecido versiones según las cuales, si se declara el vacío de poder por falta absoluta del presidente (artículo 233 constitucional) y se hace un llamado a elecciones por parte de su sucesora también ilegítima, TRANSFORMARÍA la ilegitimidad de origen de Maduro en legitimidad, sin desaparecer el hecho de que se robó unas elecciones. Y esta sería la razón que aducirían los EEUU para dejar a Delcy Rodríguez en el poder hasta concluir el plan de tres fases norteamericano.

Esta explicación me pareció tan absurda como dejar al dúo Rodríguez a la cabeza del poder ejecutivo y legislativo, así como a Diosdado Cabello en su puesto, para que sean ellos quienes se encuentren al mando del país durante unas elecciones supuestamente libres, justas y verificables. Zamuro cuidando carne, pues.

El gobierno de Maduro desde la misma noche del 28 de julio de 2024 era un gobierno de facto (se robó las elecciones) y fue sustituido por otro igualmente de facto la misma madrugada del 3 de enero de 2026. Entonces, según la versión norteamericana, seguir la regla constitucional no tiene ningún sentido, ni llamar a elecciones en 180 días, ni declarar vacíos de poder, ni falta absoluta o ninguna de esas “pequeñeces constitucionales” venezolanas, porque según su criterio se estaría “legitimando” a Maduro. ¡Acabazón de mundo!

Entonces, los EEUU solo están prorrogando, con asistencia de su fuerza militar, el gobierno de facto de Maduro, solo que a través de su alter ego Delcy Rodríguez sin la asistencia de la Constitución venezolana.

Ante ese hecho, ANCO ha planteado al regente o tutor la sustitución de las cabezas de ese gobierno de facto por otras que no representen los 27 años de corrupción, crimen, destrucción y atraso, hasta que se produzca un proceso electoral que garantice unas elecciones manuales justas, libres y verificables en concordancia con los estándares internacionales. Esas cabezas, de acuerdo al nuevo estado de cosas en Venezuela, no podrían ser sustituidas siguiendo la constitución venezolana suspendida desde el mismo 28 de julio de 2024, de acuerdo con el razonamiento del tutor. Solo podrían ser cambiadas por quien tiene la fuerza para sostener un gobierno en Venezuela, y ese no es otro que los EEUU.

Lo anterior hace que, por más que se digan discursos de calle o invoquemos la soberanía del artículo 5 constitucional, las cosas difícilmente cambiarán sin una orden del presidente de los EEUU. Hacen falta todavía muchas pastillas de “Ubicatex” en Venezuela, y es por eso que lo que hay que hacer más bien es intentar convencer al tutor de que es más conveniente económica y políticamente para los EEUU sacar a los delincuentes del poder en Venezuela antes que mantenerlos.

¿Y por qué hay que convencer a los EEUU? Porque nuestro problema no se resuelve aquí, sino allá. Que existen fuerzas muy poderosas, que incluyen el pago de lobistas en Washington, que mantienen el convencimiento a la Administración Trump de dejar al régimen de los Rodríguez en el poder. Esas son las mismas que antes sostuvieron las operaciones de Chevron en Venezuela, aunque existieran sanciones, y que lograron que el gobierno de turno de los EEUU soltara a Alex Saab y los narcosobrinos. Pero también existen fuerzas que están a favor de un cambio radical de las cabezas en el poder en Venezuela. A esas hay que apoyarlas con argumentos a favor de nuestro planteamiento. Y eso no se logra con cualquiera, sino con estadistas de peso en cada una de sus áreas, como los propuestos por ANCO.

A la luz de los últimas revelaciones producidas en los EEUU por parte del presidente Trump por la desclasificación de documentos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA), que ratifica en cada una de sus parte mi nota publicada del 22 de marzo de 2026 titulada “A confesión de fraude relevo de pruebas”, donde se establece claramente y con testigos, el fraude técnico-electoral del régimen en todas las elecciones desde el año 2004 (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/03/a-confesion-de-fraude-relevo-de-pruebas.html).

En efecto, la demoledora declaración del presidente Trump no deja ninguna duda, para todos aquellos que insistieron hasta hoy en la supuesta transparencia de ese sistema corrupto de contar votos:

“Hoy estamos publicando documentos que muestran que la CIA obtuvo informes sobre un complot específico para hacerle un gran favor al corrupto régimen de Maduro en Venezuela. Y eso es exactamente lo que sucedió conspirando para manipular digitalmente las elecciones de su propio país en 2020. Y eso fue lo que hicieron. Estos informes incluían detalles precisos sobre los métodos que el régimen desarrolló para alterar digitalmente los totales de votos, de manera que no pudieran ser detectados incluso con una auditoría, sin importar cuán profunda fuera. Esta información de inteligencia resalta por qué debemos tomar medidas urgentes para asegurar que nuestro propio sistema nunca jamás pueda ser hackeado o comprometido como lo fue en el pasado” (ver Declaraciones del presidente Donald Trump, Ultima hora: Trump revela un enorme encubrimiento que sacude a EEUU, 16-07-2026, en https://youtu.be/Ylb82E8tw1s?t=1094).

Entonces, difícilmente es sostenible en Venezuela renovar el uso del sistema electoral de Jorge Rodríguez en cualquier futuro cercano, en especial luego de esa declaración del presidente de los EEUU. Esto nos lleva irremediablemente a establecer una nueva ingeniería electoral para el CNE y el cambio en los procedimientos de elecciones para Venezuela, estableciendo el voto manual con auxilio de la tecnología para la transmisión de las actas, una vez contados y verificados por verdaderos testigos todos y cada uno de los votos. Esto de ninguna manera se puede hacer ni en uno ni en dos meses, cualquiera que sea quien asuma esa responsabilidad, si la asume con seriedad y responsabilidad, salvo, claro, que lo hagan con las máquinas del CNE, cosa muy apropiada para el régimen de Jorge Rodríguez.

Aunque la elección sea manual, se deberá realizar previamente entre muchas tareas, una depuración a fondo del Registro Electoral, con cuadernos acordes con el verdadero padrón electoral del país, garantías para la votación manual de la diáspora regada por todo el mundo y su representación en Venezuela, una nueva distribución de los circuitos electorales acorde con la realidad poblacional, la desaparición de centros de 1 y 2 mesas en lugares donde el régimen coaccionaba a los electores (por ejemplo las Misiones Vivienda), la reforma de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) y eliminación y/o modificación de todos los reglamentos que le hacen el juego para evadir la voluntad popular, una nueva sistematización con tecnología de transmisión segura, únicamente para el envío y publicación de actas al centro de totalización luego del cierre de cada una de las mesas electorales.

Estas son, como mínimo, las tareas que le correspondería realizar a una comisión técnica que se ocupe de poner en funcionamiento unas nuevas elecciones en Venezuela, luego de la comprobación del fraude del que fuimos objeto en todas las elecciones por poco más de 20 años. Y como es simple de entender para los EEUU, estas labores no pueden ser coordinadas por los autores y cómplices de ese fraude a los venezolanos, que son precisamente los que se estarían sentando a negociar nuevas elecciones a partir del 1ro de agosto. 

A raíz de los terremotos que asolaron el país, los EEUU están planeando desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela. En efecto en noticia titular del ABC de España “La Casa Blanca estudia movilizar 3.000 millones de dólares (2.600 millones de euros) para reconstruir las infraestructuras y preparar unas elecciones democráticas” (ver EE.UU. planea desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela, en https://www.abc.es/internacional/eeuu-ultima-plan-multimillonario-ayuda-elecciones-venezuela-20260715015509-nt.html).

De acuerdo a la noticia del ABC de España, “No se trataría de un contingente militar ni de una fuerza de combate. Una parte importante del equipo procedería del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, acompañada por especialistas civiles en infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial. Su misión sería participar en la recuperación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de agua y edificios públicos dañados por los seísmos. También asumirían tareas de coordinación de la ayuda y de planificación de las prioridades para reconstruir las zonas más afectadas”.

De producirse esta decisión, los EEUU tomarían bajo su control directo el proceso electoral en Venezuela, así como otros procesos críticos administrativos para el funcionamiento básico del país, por lo que parecería que los temores arriba señalados de permanecer en el poder lo que queda del régimen, serían infundados. Eso sería un gran error y un espejismo para quienes tomen esa decisión en los EEUU.

La percepción de los venezolanos siempre será que quienes se encuentren al frente del poder en Miraflores son los que conducen el país, así lo hagan los técnicos norteamericanos por mampuesto. Y un cambio de quienes finalmente le den la cara a Venezuela e informen al país de los progresos en la administración de los recursos que reciba para su reconstrucción, sería determinante en el avance y la cooperación de los venezolanos. Sería un error de la administración de Trump dejar en el poder a la gente que tanto daño le causó a la población.

Creemos que ese cambio en las caras de la conducción política traería mayor seguridad al mundo para regresar a Venezuela la confianza necesaria para avanzar en la recuperación y en el avance con rapidez del plan de 3 fases norteamericano. Dejar el interinato ilegítimo de Delcy Rodríguez más bien lo retrasaría, e incluso lo entorpecería. Aún no es tarde para cambiar esa decisión.

Caracas, 21 de julio de 2026

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viernes, 17 de julio de 2026

Venezuela: Negociar qué y con quién

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Cuando los Estados Unidos se llevaron a Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores por la fuerza a través de una incursión militar la madrugada del 3 de enero de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de emergencia y el embajador de los EEUU ante la ONU, Mike Waltz en su intervención declaró: “Como ha dicho el secretario Rubio, no hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando un país, eso fue una operación policial” (ver France 24 Español, Consejo de Seguridad de la ONU se reúne tras ataque de EEUU en Venezuela, en https://youtu.be/4CwUwRynIZ4?t=79).

Ciertamente, fue una operación policial, pero montada sobre una intervención militar en toda regla. Sin embargo, así no lo consideró la ONU, cuya Carta fundamental establece en el Artículo 2, inciso 4, como principio rector para todos los miembros firmantes, que “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas” (ver Carta de las Naciones Unidas, en https://www.un.org/es/about-us/un-charter/chapter-1). Por ningún lado de ese texto se indica o infiere que están exceptuadas las “operaciones policiales” o de otra índole para buscar delincuentes con militares.

Sin embargo, para todos los efectos políticos y militares, a partir del 3 de enero existe un control de facto de los EEUU sobre Venezuela. Todas las decisiones del alto gobierno son autorizadas por los EEUU. Sin necesidad de poner posteriormente a esa fecha ni un soldado en el territorio venezolano, lo que no era necesario al disponer EEUU de la tecnología militar suficiente para un control a distancia, las fuerzas militares venezolanas se entregaron ante ese control. Posteriormente, luego de los terremotos que asolaron el país del 24 de junio de 2026, los EEUU hicieron presencia militar en el Estado Vargas (a mi juicio no existe un “Estado La Guaira”) con más de 2000 efectivos para ayuda humanitaria, lo que consolida ya su presencia y control en el país.

Todo esto se está produciendo al margen de cualquier normativa nacional e internacional. A partir del 3 de julio, Delcy Eloína Rodríguez Gómez está ejerciendo el poder ejecutivo en el país sin ningún sustento legal ni legítimo, ni siquiera el de las armas de la República como cualquiera que hubiera dado un golpe de Estado. Si ya era ilegitima su condición, heredada por la ilegitimidad Nicolás Maduro Moros, ahora solo sigue en el cargo por la fuerza de los EEUU.

Entonces, estamos en presencia de una situación de intervención directa de una potencia, los EEUU —solo que realizada de una manera diferente y no convencional—, y en virtud de esa condición se ha convertido en tutor o regente del país, demostrando en la práctica al sostener a Delcy Rodríguez, que puede dejar, poner y quitar gobernantes en Venezuela, tal y como lo ha realizado en el pasado en otras latitudes del mundo.

Habiendo llegado hasta este punto, la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, desde la sociedad civil ha propuesto a los EEUU que, en virtud de su regencia y fuerza militar, y atendiendo la grave situación del país agravada por las consecuencias de 2 terremotos, proceda a remover el régimen, colocando en su lugar una Junta de Gobierno de Transición, que se encargue del poder ejecutivo y el resto de los poderes públicos, por un periodo que permita rehacer el sistema electoral venezolano, acoplando al plan de 3 fases de los EEUU, libere los presos políticos, y que se ocupe al mismo tiempo de gobernar y atender la grave crisis humanitaria que Venezuela está sufriendo, permaneciendo en el poder hasta que le entregue el mando a un gobierno legítimo nacido de la soberanía popular en elecciones (ver ANCO RATIFICA ANTE LA NACIÓN Y LA ADMINISTRACIÓN DEL PRESIDENTE DONALD J. TRUMP SU PROPUESTA DE UNA JUNTA DE GOBIERNO TRANSICIÓN - 14 de julio de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/07/comunicado-anco-anco-ratifica-ante-la.html).

De acuerdo a las últimas informaciones recibidas, todo apunta a una vuelta a las negociaciones paralizadas por los terremotos, entre los “diputados” de la vencida Asamblea Nacional de 2015 presidida por Dinorah Figuera y la ilegítima Asamblea Nacional del régimen, presidida por Jorge Rodríguez.

Debemos recordar que la MUD/PU, previo a la tragedia de los terremotos, resolvió pasar por encima de María Corina Machado (MCM) y la promesa del Manifiesto de Panamá de dejar las negociaciones en sus manos. La “unidad” negoció directamente con los EEUU para lograr volver a participar en una mesa de negociación con el régimen, ahora de los Rodríguez, como antes lo hicieron con Maduro, y que produjo el Acuerdo de Barbados, acuerdo que recordamos el régimen violó a sus anchas, impidiendo la candidatura de MCM. Recuerden que los venezolanos tenemos poca memoria política.

Ahora bien, podría no objetar lo irregular de una situación donde dos partes sin legitimidad alguna deciden el destino de los venezolanos, porque nadie en el actual estado de cosas del país, incluyendo una Junta de Gobierno puesta por los EEUU, tampoco la tendría. El problema se encuentra en que Delcy Rodríguez y sus ladrones, con toda la historia delictiva del régimen, se encuentran gobernando el país indefinidamente y a instancias de los EEUU. A esos delincuentes NO SE LE PUEDE CONFIAR la ayuda mil millonaria que ya en este momento está recibiendo Venezuela, que de una u otra manera terminarán administrando finalmente las manos criminales del régimen, ni mucho menos la recuperación de un país que comprobadamente han destruido.

Hasta que concluyan esas negociaciones y el tiempo correspondiente a los cambios estructurales necesarios en el poder electoral, que no se pueden limitar solo al nombramiento de unos rectores para el CNE, Venezuela seguirá en la ruta de desmantelamiento y destrucción, empeorada por un régimen más que ilegítimo. Esto es, permanecerán allí todo el tiempo que requerirán las múltiples tareas necesarias para cambiar la ruleta cargada en que el régimen castro-chavista-madurista, con su creador a la cabeza, Jorge Rodríguez, convirtió al CNE, para transformarlo en un sistema decente, confiable y transparente y con voto manual, que garantice unas elecciones auténticas en el país. Esto es lo que se estaría negociando claramente sin la presencia de alguien que represente verdaderamente a los venezolanos.

Ahora bien, veamos quién negocia. En este momento ya los partidos de MUD/PU se encuentran acordando las cuotas de cuántos negociadores por partido tendrán de los 10 puestos por parte de la oposición. Esa es la manera tradicional en que la oposición venezolana aborda una materia como esta, el reparto. Después también habrá las cuotas con los rectores del CNE. Y las preguntas que me surgen: ¿Creen ustedes que los resultados serán diferentes después de 27 años de tener el régimen en su bolsillo a la dirigencia opositora? Y saben bien a lo que me refiero con “bolsillo”. ¿Cambiarán real y estructuralmente esos negociadores el sistema electoral a favor de los ciudadanos, cuando la mejor defensa que tuvo ese sistema automatizado que se utilizó hasta el 28J-2024 fue precisamente de la MUD/PU? Tengo mis dudas razonables después de escribir por 15 años la misma historia sin cambio alguno.

Un enfoque que beneficie una negociación con el régimen SIEMPRE ha perjudicado a los venezolanos porque entre estos delincuentes siempre ha existido la cohabitación. El régimen tiene mucha experiencia en esta materia y estará muerto de la risa con esta negociación entre bandas, aunque veamos a un Jorge Rodríguez aparentemente molesto porque lo obligaron a sentarse con la AN-2015.

Algunos dirán que en esta oportunidad será diferente porque el árbitro será los EEUU. A ese argumento responderé que los EEUU darán el visto bueno a cualquier cosa que AMBAS partes acuerden. Ellos no están allí para velar por los intereses de los venezolanos sino por los suyos. Y lo que salga de allí les dará estabilidad hemisférica que necesitan, así los venezolanos salgamos con las tablas en la cabeza.

El solo hecho de una negociación entre las bandas que manejaron el interinato de Guaidó, que no ha rendido cuentas de los millones de dólares que les entrego la administración de los EEUU, y la banda que destruyo a Venezuela en 27 años, no presagia nada bueno para nosotros. Antes de eso prefiero mil veces que el regente ponga una Junta a dedo respaldada por los fusiles norteamericanos que decida un sistema electoral confiable en el menor lapso posible para los venezolanos, y esos mismos fusiles obliguen a los militares venezolanos a respetar la decisión del pueblo en unas elecciones que esa Junta organice. Esto al parecer, como van las cosas, pareciera un sueño de una noche de verano. Pero algunas veces los sueños también se cumplen, y soñar no cuesta nada… 

Caracas, 17 de julio de 2026

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