lunes, 25 de mayo de 2026

Masas populares, ilusión y soberanía

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés.

Intervención en la Catedra Pío Tamayo 25 de mayo 2026: Foro: ¿Vamos hacia la conversión de Venezuela en otra Estrella del imperio yanqui?

De nuevo, muchas gracias a la Cátedra Pio Tamayo y al profesor Agustín Blanco Muñoz, por la oportunidad de participar en la discusión de temas de especial trascendencia para Venezuela, como lo es ciertamente el caso que origina esta pregunta de la Cátedra, que bien pudiera considerarse una de las muchas consecuencias trágicas del desmantelamiento ético y moral del país —o ex país, como bien lo llama el Prof. Blanco Muñoz— luego de casi 30 años de destrucción sistemática.

En el contexto de las jornadas, “¿Qué pasó, dónde está y hacia dónde va el 03E-2026?”, la pregunta que hoy se formula la Cátedra es si vamos o no “hacia la conversión de Venezuela en otra estrella del imperio yanqui”. En una Venezuela completamente desnaturalizada políticamente, eso sería como preguntarse hacia dónde se dirige una embarcación que perdió el timón y el motor en el medio del océano. La respuesta no depende de la embarcación, sino de fuerzas externas ajenas a ella: el clima, las corrientes o las mareas. Dependerá de todo menos de quienes están dentro de ese barco.

Si en ese estado lamentable, alguien del barco se preguntara al divisar una isla cercana —o quizás algún espejismo— si el navío en esas condiciones, sin motor y sin timón, tomará ruta hacia allí, ¿cuál creen ustedes que sería la respuesta? Solo Dios lo sabe, pero sería muy improbable que ocurra, y dependerá —de nuevo— de los factores externos de los cuales la tripulación no tiene ningún control. Esto es, alguna corriente perdida, o algún viento que lleve el barco hasta allí. Pero aun en el caso de que no sea un espejismo y en realidad sea una isla, ¿qué seguridad existiría de que lo que hay en esa isla no sea peor de lo que se vive en el barco a la deriva? Ninguna. Podrían encontrarse con una isla llena de caníbales…

Esa sería en principio mi respuesta de si vamos o no a formar parte del famoso “imperio”. En todo caso, la pregunta pertinente sería: una vez que los norteamericanos ganaron la invasión del 3 de enero, pasándole por encima al existente “imperio” cubano, ruso, chino e iraní, sin contar con la ocupación del territorio fronterizo venezolano por parte de los grupos paramilitares colombianos, si ellos desean o no soltar ahora el tutelaje que inmediatamente después se estableció para Venezuela. Ya perdimos la soberanía frente a las fuerzas que de hecho ocuparon el territorio por unos minutos y se llevaron a Nicolás Maduro Moros y su esposa, situación que muchos aún se niegan a aceptar.

Sin embargo, no es solo la decisión de un “imperio” que quiera devorarnos como Estado, sino también una componente de deseo o decisión local de aceptar eso. Y es allí donde deseo enfocar esta breve intervención.

Para comenzar, la pregunta de hoy no es la correcta. La pregunta correcta es si los venezolanos deseamos o no esa condición. La pregunta formulada de la manera señalada deja afuera nuestro libre albedrío. Pareciera que debiéramos discutir acerca de si vamos a ser o no la “otra estrella del imperio yanqui”. El tema es que ya lo somos en la práctica, sin la necesidad de que haya ocurrido ningún trámite formal, porque ya ocurrió hace pocos días en China lo que denominé el año pasado el Yalta 2.0 (ver Yalta 2.0, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/yalta-20.html).

Entonces, ¿desean los venezolanos ser parte de la unión norteamericana? Muchos podrían decir que existe la percepción generalizada de que efectivamente estamos interesados. Incluso escuché una declaración del presidente Trump que podría lanzarse como presidente de Venezuela y ganaría las elecciones. Y ese es el espejismo. Algunos dicen que, si se sometiera a referendo tal posibilidad, el pueblo venezolano votaría masivamente a favor de eso.

Pero hay que tomar en cuenta el momento y el contexto para preguntar a las masas algo de semejante magnitud. Si le preguntas ahora mismo a una población mayoritariamente hambrienta y enferma si desea comida y calidad de vida en un contexto de destrucción generalizada del país, ¿qué creen ustedes que respondería la masa popular? Sin importar lo que se le pida a cambio, la respuesta sería un contundente SÍ. Por lo que hay que mirar con mucho cuidado quiénes están empujando esa propuesta, porque seguramente —y fuera de cualquier consideración ideológica— están buscando un beneficio concreto con esa posibilidad. Así los interesados estarían recogiendo los mangos bajitos, como decimos en Venezuela, sin importarles que el barco esté atracando en una isla llena de caníbales.

Y hablando de masas populares, Leoncio Martínez, Leo, periodista de comienzos del siglo pasado, director del Semanario Fantoches, posiblemente conocido por esta cátedra y los distinguidos invitados a este foro, escribió un editorial memorable hace casi 90 años, en septiembre de 1936, titulado “El Significado de las Masas Populares” que me permito citar en dos pasajes fundamentales, porque pienso que su esencia tiene mucha relación con esta discusión:

“Alguien ha dicho que “los pueblos son como los niños que no saben lo que quieren”, y esta ha sido otra afirmación empleada para constatar la teoría que ahora interesa a algunos; pero con esta afirmación ocurre algo tan descabellado como con la anteriormente expuesta. Puede que los pueblos no sepan lo que quieren, pero sí conocen sus necesidades, y cuando hay alguien capaz de traducir en palabras ese sentimiento popular, alguien que redacte y relate esas necesidades, el pueblo le acompaña decididamente, como acompañó a Boves primero y a Bolívar después”.

 Y más adelante añadió:

“Los pueblos no siguen a sus agitadores sino a quienes encarnen a una aspiración unánime de la mayoría. Los pueblos no conocen agitadores sino intérpretes, por eso siguen a quien les promete alimento cuando tienen hambre, a quien les habla de justicia cuando se sienten oprimidos, y hasta a aquellos que les prometen venganza cuando se sienten víctimas Fin de las citas (ver Leoncio Martínez, El Significado de las Masas Populares, Editorial del Sábado 26 de Septiembre de 1936, Semanario “Fantoches”, Año XIV, No. 55, en https://ticsddhh.blogspot.com/2011/06/el-significado-de-las-masas-populares.html).

El sufrido pueblo venezolano ha caído en el transcurso de su historia en los extremos, encarnados por muchos agitadores e intérpretes. Todos conocimos al intérprete de 1998 y la resultante de su propuesta de “venganza cuando se sintieron víctimas”: casi 30 años de destrucción sistemática del país. Y como resultado volvió a creer en otro intérprete el 28 de julio de 2024, cuya promesa todavía no se ha concretado por razones que escapan a esta discusión.

Pero en el medio de todo eso apareció la operación del 3 de enero de 2026, generando una nueva promesa de liberación a manos de un nuevo actor. ¿Será este nuevo actor un agitador o un intérprete? Todos los indicadores apuntan que al parecer es un agitador que busca ganancia de rio revuelto. Y sería muy triste que los venezolanos confundan ambas definiciones por desconocimiento de su propia historia.

Como indique en una nota pasada, el Estado 51 sería un mal negocio para nosotros (ver Estado 51: un mal negocio, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/05/estado-51-un-mal-negocio.html). Y el enfoque fundamental es que ahora estamos parados sobre el mismo dilema del intercambio desequilibrado que siempre tuvimos como pueblo frente aquellos que nos vienen a ofrecer algo supuestamente mejor. Deseamos ahora lo que creemos de valor, no solo por nuestra inédita situación de destrucción criminal, sino porque tenemos la percepción, a mi juicio errónea, de que lo que nos ofrecen como modo de vida superior -la norteamericana- no es más que un “espejito” actualizado que intentan intercambiar por la riqueza sobre la que nos encontramos sentados.

En estos días me enviaron un video titulado “Venezuela, el cofre del mundo”, que enumera en 3 minutos la grandiosidad en recursos que ya conocemos de nuestro país, pero también la resiliencia de nuestra gente. Me llamó la atención el nombre y las razones que aducen del porqué, de acuerdo a ese mensaje, la narrativa petrolera pretende esconder el resto del tesoro que existe en el cofre y la razones por las cuales las potencias se pelean por nuestro país (ver Venezuela, el cofre del mundo, en https://youtu.be/9vQVO_r7IfE). Y luego del 3 de enero ese cofre cayo en la influencia de los EEUU, como corolario de la cadena de errores cometidos por los venezolanos.

Pareciera que, geopolíticamente hablando, se están definiendo los bloques de influencia del mundo y quienes se encuentran al frente de cada uno de ellos, como ocurrió en Yalta y Potsdam en 1945, pero sin la necesidad de una guerra de por medio. Y Venezuela se encuentra en el bloque norteamericano. Y si alguno del resto de los bloques está interesado en algo nuestro, solo será posible con el consentimiento de los norteamericanos.

Aunque los EEUU regresen la soberanía y la conducción estratégica de nuestros asuntos a quienes desean unas elecciones inmediatas, difícilmente eso se hará sin estar condicionado a un alineamiento al bloque decidido mundialmente, con una garantía de no salirse de ese riel, so pena de una intervención militar.

Finalmente, no creo que Venezuela termine como un Estado Libre Asociado o un Estado de la Unión norteamericana, pero hay algo que sí puedo asegurar. Difícilmente, los factores que pretendieron ignorar el peso de la principal potencia del hemisferio en los asuntos latinoamericanos, a partir del 3 de enero deberán reevaluar utilizar nuestros territorios para organizar acciones en contra de la seguridad nacional de los EEUU. Esos tiempos ya forman parte del pasado. O dicho en venezolano para que todos lo entiendan: donde ronca tigre, no hay burro con reumatismo…

Muchísimas gracias…

Caracas, 25 de mayo de 2026

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viernes, 22 de mayo de 2026

Mas allá de una sentencia electoral

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés.

2da. Intervención en el episodio No 4 de la serie “Elecciones Soberanas 202x”, del Canal Sin Filtros, el 14 de mayo de 2026, en https://youtu.be/-PoHMgLfY0k

Yo quisiera, en esta parte, después de haber conversado en relación con el tema de la sentencia del 13 de junio de 2018, conversar un poco acerca de lo que realmente significa esa sentencia para los venezolanos. Todos los involucrados desde el punto de vista electoral, los partidos, los políticos, todo el mundo, ha dejado esa sentencia de lado y yo creo que es sumamente importante (ver texto completo de la sentencia electoral del TSJ en el exilio que anula el uso del voto automatizado para elecciones en Venezuela, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/tribunal-supremo-de-justicia-declara.html).

Al día siguiente de publicarse la sentencia del 13 de junio de 2018, escribí mi artículo que titulé "Más que una sentencia electoral" por una razón muy poderosa. Quienes solo leen el dispositivo legal solo ven un fallo jurídico. Yo veo algo mucho mayor. Y me permito explicar un poco por qué (ver Más que una sentencia electoral, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/mas-que-una-sentencia-electoral.html).

Primero: Esto no es una victoria, es un punto de partida. No quiero llamar a esto una victoria que ocurrió el 2028 con esa sentencia porque para hacerla efectiva todavía hay que seguir trabajando muchísimo. Y quiero en este momento aprovechar para recordar a quienes han estado en esta lucha desde el comienzo, sin los cuales no se hubiera avanzado hasta este punto, comenzando por Adriana Vigilanza García, quien, después de 2 procesos electorales aquí en Venezuela, llevó el caso venezolano al Tribunal Supremo en el exilio y logró esta sentencia. Y por supuesto gente como Guillermo (Salas), gente como Iñaki (Gainzaraín), gente como Maibort (Petit). Mucha gente, de la cual no me atrevería a hacer un listado y que prefiero no enumerar en este corto espacio porque sería injusto que dejara por olvido a alguno afuera, pero que contribuyó para que pudiéramos generar esta escena del crimen como la estamos planteando ahora.

Segundo: La oposición oficial ha decidido ignorar esta sentencia, como lo mencioné antes. Los políticos opositores aún siguen empeñados en convencer a los venezolanos de que la salida es pedir "elecciones con condiciones", sin explicar que esas condiciones son imposibles de alcanzar dentro del mismo sistema que fue declarado nulo en el 2018. Hablan del nombramiento de "otros rectores" como si el problema fuera quién opera la trampa y no la trampa misma. Todos, sin excepción, piden elecciones sin pasearse por el pequeñísimo detalle de que el sistema no sirve y debe ser sustituido. Espero que eso sea a partir de hoy un clamor de todos los venezolanos.

Tercero: En Venezuela no se pueden realizar más elecciones. Así de claro. La sentencia lo establece sin ambigüedad: no se pueden celebrar nuevos comicios hasta que no se cambie el sistema, se reforme la legislación electoral y se garantice un árbitro genuinamente independiente. A eso hay que sumarle un dato que la discusión política sistemáticamente ha querido ignorar: para el momento de esta sentencia, existían más de tres millones de venezolanos en la diáspora. Hoy hay más de 9 millones de venezolanos en la diáspora. 9 millones de personas inhabilitadas para votar, excluidas de hecho de cualquier proceso. Eso solo ya hace imposible hablar de unas elecciones legítimas.

Cuarto, y más importante: el orden correcto es Gobierno de Emergencia, u otro gobierno, un nuevo gobierno, luego reforma electoral y luego elecciones.

Esta es la conclusión que más incomoda a quienes viven de administrar la derrota. La salida de Venezuela no pasa por elecciones bajo lo que queda del régimen de Nicolás Maduro Moros, llámese Delcy, o los Rodríguez o como quiera que se llame. Pasa primero por un Gobierno de Emergencia Nacional que tenga la legitimidad suficiente y la voluntad de ejecutar plenamente esta sentencia: depurar el Registro Electoral, como bien ordenó la sentencia, implementar el voto manual, designar árbitros independientes y estabilizar el país.

Solo después de ese proceso de reinstitucionalización se puede convocar a nuevas elecciones con credibilidad. Invertir ese orden —esto es, ir a las elecciones primero dentro del mismo sistema fraudulento, esperando que algo cambie por arte de magia— es exactamente la trampa en la que hemos caído durante más de dos décadas.

Esta sentencia no está dirigida a los políticos que nos han frustrado. Está dirigida a nosotros, los ciudadanos. Por eso debemos comprenderla a cabalidad, difundirla y lograr hacerla valer, no permitiendo que sea enterrada por quienes tienen interés en que nada cambie.

Para concluir, la sentencia del Tribunal Supremo legítimo me enseñó, o más bien me confirmó, algo que ya sabía desde el punto de vista técnico: que el derecho al voto sin garantías reales de autenticidad no es democracia, sino su simulacro. Que una sociedad puede ser sometida no solo a través de la fuerza bruta, sino a través de la ingeniería electoral: registros inflados, máquinas opacas, árbitros militantes. Y que el Derecho Internacional ya tiene las herramientas para nombrar y combatir exactamente eso.

Esto no es una simple sentencia electoral. Es un pronunciamiento sobre lo que significa vivir en democracia. Y nosotros, los venezolanos, todos los ciudadanos, tenemos la obligación de hacerla cumplir.

Gracias Maibort….

Caracas, 22 de mayo de 2026

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jueves, 14 de mayo de 2026

Estado 51: un mal negocio

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en ingles

Lo primero que me vino a la mente cuando escuché por primera vez esta especie de “Venezuela, Estado 51 de los EEUU” fue preguntarme hasta dónde había llegado la destrucción física, moral y espiritual de los venezolanos, que le hiciera aspirar a cualquier persona nacida en este país formar parte de otro, olvidando en un momento todo lo que ha sucedido en el territorio que hoy conocemos como Venezuela en más de 500 años de historia, así como toda la sangre derramada desde ese entonces para ser considerada una república independiente, a la par de cualquier nación.

Cuando los españoles llegaron a estas tierras que luego se conocieron como “americanas”, existían ya civilizaciones como los Mayas y los Incas que poseían conocimientos matemáticos, astronómicos, de ingeniería hidráulica, medicina, cultivos agrícolas, alimentación, higiene pública, planificación urbana que las potencias europeas alcanzaron siglos después.

Existen evidencias de que las principales etnias indígenas de la región norte de la actual América del Sur no estaban aisladas y sostenían un intercambio comercial intenso que conectaba las civilizaciones del norte (Mayas-Mesoamérica) y sur (Incas-Región Andina) de la actual América.

Los Caribes, nuestra ascendencia indígena más directa, y que fuimos los que les dimos más guerra a los españoles, participamos activamente en esa red de intercambio en el Caribe, sirviendo de enlace para productos desde el Delta del Orinoco hasta las Antillas Mayores (ver investigación corta de todo lo anterior en https://gemini.google.com/share/d3dd86d333b3).

¿Por qué hago este breve recuento precolombino? Para recordar que los pueblos considerados hoy latinoamericanos teníamos civilizaciones en muchos aspectos mucho más adelantadas al fenómeno cultural europeo y que, por su mejor tecnología de guerra e inclinación a la dominación, trajeron a estas tierras sus disputas territoriales y de conquista, destruyendo culturas y civilizaciones ya establecidas por siglos e imponiendo un modo de vida considerado “civilizado”. Eso costó millones de vidas y la imposición de un mundo por otro.

Podríamos debatir años si lo que vino era mejor que lo que existía, pero la historia nos confirma que tal vez no lo fue porque siglos después vinieron las guerras de los descendientes de esos invasores para independizarse de las potencias conquistadoras originales, con más sangre en el camino. La combinación de todo ese proceso es lo que en esencia somos.

La cronología de la conquista revela una serie de intercambios desiguales marcados por la subjetividad del valor. El ejemplo de los “espejitos” ilustra un encuentro entre dos cosmovisiones: cada grupo cedía lo que en su contexto sobraba por aquello que deseaba. Así, la entrega de oro no fue un acto de candidez, sino el reflejo de una diferencia cultural profunda; para el indígena, el metal precioso tenía una función sagrada o decorativa, a diferencia del valor pecuniario que le otorgaba el europeo.

Los locales no entendieron la magnitud del peligro hasta que la codicia de los extraños se tornó violenta. Al priorizar el oro sobre la vida humana, estos últimos justificaron el exterminio de la población local tratándolos como bestias, movidos únicamente por el valor material de los metales preciosos.

Sin importar la época, ahora estamos parados sobre el mismo dilema del intercambio desequilibrado. Deseamos ahora lo que creemos de valor, no solo por nuestra inédita situación de destrucción criminal, sino porque tenemos la percepción, a mi juicio errónea, de que lo que nos ofrecen como modo de vida superior no es más que el “espejito” actualizado por el lingote de oro sobre el que nos encontramos sentados.

Si nos hubieran ofrecido el mismo trato en los 50s o 60s, cuando nuestra moneda era más dura que el dólar y el modo de vida norteamericano era muy superior al actual, nos hubiéramos muerto de la risa de esa oferta del Estado 51 en la cara de su presidente.

Pero ahora la desesperación nos está moviendo a tan siquiera considerar ese mal negocio. Y no solo porque nuestras riquezas siguen siendo incalculables, a pesar del mayor y criminal robo que ha sufrido país alguno en la humanidad, sino porque nuestra cultural manera de desear arreglar los problemas a la brevedad posible nos empuja a aceptarlo sin pensar.

No entraré aquí a considerar, como ya lo han hecho otros, los pasos, afuera y adentro, para que pueda concretarse semejante aberración de borrar de un plumazo nuestra historia y cultura a favor de semejante despropósito, sino que mi reflexión va dirigida al porqué se prefiere ese camino que trabajar para salir de esta situación por nuestros propios medios y, por supuesto, con cualquier ayuda que nos puedan brindar —incluso los mismos EEUU— utilizando esos recursos que pretendemos entregar por un “espejito”.

Los caribes fuimos guerreros desde antes que aparecieran los españoles en nuestras costas. No fuimos particularmente trabajadores de la tierra o gente pacífica. Por eso fuimos arrasados y obligados a adoptar el modo de vida español, incluso a cambiar nuestros nombres y apellidos al imponerse la religión católica.

Al decir de mi padre, el Dr. Raúl Aguana Figuera, historiador, ante esa agresión, nuestros ancestros en el oriente del país se negaron a cambiar su apellido indígena por uno castellano. Somos pocas las familias de origen indígena venezolano las que aún lo conservamos hasta nuestros días, como se demuestra en una lista publicada hace más de 40 años por el Centro Virtual Cervantes: “…una lista de apellidos indígenas que, sorprendentemente, ha resultado bastante nutrida, si se considera la destrucción masiva de indígenas que, debido a guerras y epidemias, tuvo lugar durante la Conquista y la Colonia” (ver Notas sobre apellidos venezolanos, Apellidos indígenas, pág. 149, Thesaurus, Tomo XL, Num. 1 (1985), Jaime Tello, en https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/40/TH_40_001_130_0.pdf).

Es posible que estas líneas estén movidas por la pasión venezolanista de un descendiente indígena originario de estas sufridas tierras, y no puedo negar que el “espejito” de Trump luzca atractivo, pero tampoco podemos negar que es un hecho históricamente comprobado que estos intercambios han resultado un mal negocio para nuestros pueblos.

El costo de haber obtenido la libertad de los españoles para considerarnos una República independiente es tan comparable como el costo que pagaron los mismos norteamericanos en conseguir la suya de los ingleses.

¿Estamos dispuestos a canjear nuestra bien ganada condición de República independiente, forjada en más de 500 años de lucha y sangre, por el “espejito” de un “sueño americano” en decadencia? Resulta insólito que estemos listos para entregar nuestras riquezas —consideradas de las más valiosas y grandes del mundo— por una promesa que ya no tienen e intentan recuperar sin éxito. No hace falta ser un descendiente de los caribes para comprender que estamos ante una repetición de la historia: un intercambio profundamente desigual y un pésimo negocio para nuestra nación.

Caracas, 14 de mayo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

lunes, 11 de mayo de 2026

¿Empadronamiento privado o riesgo ciudadano?

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés.

Voy a comenzar por disculparme de antemano por “autocitarme”. Y no es que no lo haya hecho antes. Tengo acostumbrados a mis lectores a las concatenaciones de alguna reflexión o argumento hecho en el pasado en mi blog, citando pasajes de artículos anteriores. Pero en esta ocasión la “autocita” es especial porque se refiere a una de las bases fundacionales de mi tesis doctoral: la protección de datos y la privacidad de la información de carácter personal.

“Históricamente, antes de la llegada de sistemas automatizados de manipulación de datos masivos, siempre fueron las autoridades estadísticas de los países los guardianes de los datos masivos de las personas por las obvias razones de planificación. Sin embargo, no siempre su uso fue ese. La información estadística de los ciudadanos de los Países Bajos (Netherlands) estaba tan pormenorizada antes de la ocupación alemana que les permitió a los nazis el registro de la población judía y gitana para su deportación a los campos de exterminio ((1) Seltzer y Anderson, 2001, Pág. 486). Las mayores cifras de exterminio de “grupos vulnerables” se registraron en lugares donde mejor estaban catalogados los datos de los ciudadanos”.

“Tomando en consideración la grave historia de brutales violaciones y abusos a los Derechos Humanos señalada, se pone expresamente de manifiesto la importancia de la conservación y regulación de los datos de los ciudadanos, ya que su mal uso puede conducir a violaciones masivas de los Derechos Humanos, como indica la misma historia en el mundo, independientemente que se hayan usado o no sistemas automatizados de manipulación de datos, como en el caso de Rwanda, donde se procesaban reportes estadísticos y listados mensuales de nacimientos, muertes, matrimonios y listas anuales de la población clasificados por etnia, lo que permitió las operaciones de exterminio ((2) Seltzer y Anderson, 2001, Pág. 493). Esta posible utilización agrava notablemente el problema, teniendo una incidencia directa en el desarrollo de los países” (Luis Manuel Aguana, Tesis Doctorado: El uso de las Tecnologias de Informacion y comunicaciones (TIC) para el control político y la limitacion al derecho a la privacidad: desarrollo de indicadores para su medición y su aplicación en America Latina, Pág. 166, en https://tinyurl.com/mkwvan4m)

¿Por qué me remito al pasado sangriento del exterminio en Europa? Porque la gente olvida la razón por la cual surgió el concepto de la protección de los datos de las personas en el mundo, y en especial en aquellos países que vivieron el horror persecutorio en carne propia. Es por eso que nacen las regulaciones férreas de protección de datos, especialmente en el viejo continente, y que aún no se comprenden completamente en nuestros países, incluyendo los EEUU, a pesar de haber vivido en Venezuela episodios traumáticos como el de las listas de Tascón y Maisanta.

Cuando escuché las explicaciones acerca del empadronamiento a la población dentro y fuera del país que ya están llevando a cabo desde el partido Vente y su coordinador electoral, el Arq. Humberto Villalobos, en nombre de María Corina Machado (MCM), me parecieron bien intencionadas y técnicamente viables, aun cuando a mi juicio se encuentren mal orientadas (ver Programa Venezuela Late – Entrevista a Humberto Villalobos, en https://youtu.be/vVCIn0Nkgr4).

¿Y por qué afirmo lo anterior? Veamos unos pasajes importantes de la conversación del Arq. Villalobos en el citado programa para comentarlo en cada parte:

“…nuestra legislación tiene el concepto de grupos de electores y la realidad es que prácticamente ningún partido está validado. Entonces, es casi como empezar de nuevo, pero resulta que estamos montando un sistema de identidad para todos los venezolanos y a mucho nos va a tocar a ir a o a hacerlo vía digital colocar nuestra firma, colocar nuestro rostro, colocar nuestras huellas” (resaltado nuestro).

La responsabilidad de la identificación ciudadana no le corresponde a un particular o entidad privada. Debido a que el ente del Estado responsable es el Consejo Nacional Electoral, CNE, poder que se encuentra en la actualidad en situación de ilegitimidad y en las manos de criminales electorales, la respuesta no puede ser que un privado haga o “adelante” ese trabajo, así sea por la mejor causa y buenas intenciones que demuestre. Simplemente no le corresponde.

Vente Venezuela, con el Arq. Villalobos al frente, se ha atribuido una labor —la identificación ciudadana nacional e internacional— que solo puede realizar el Estado venezolano, con todos los recursos que tal labor amerita. Ciertamente, la identificación de los ciudadanos venezolanos que se ha hecho hasta hoy en Venezuela ha sido completamente desnaturalizada, con registros de datos distorsionados y adecuados a los intereses políticos del régimen. Aun así, ningún particular puede asumir esa tarea por su cuenta en lugar del Estado. Eso es como tomar las armas como lo hicieron las autodefensas de Colombia porque el Estado colombiano fue incapaz de proteger a los dueños de fincas de la guerrilla.

El orden correcto es liberar primero al Estado del secuestro de sus captores (que todos sabemos quiénes son) para que un gobierno legítimo y con todo el poder constitucional ubique e identifique correctamente a los ciudadanos venezolanos en donde se encuentren, no solo para ir a una elección con un Registro Electoral limpio, sino para toda aplicación donde el Estado requiera conocer de los datos de los ciudadanos, con un Registro Nacional de Venezolanos Cedulados, completamente saneado de toda la basura que el régimen le inyectó en casi 30 años en el poder. Esto es, los datos necesarios para áreas fundamentales como salud, vivienda, seguridad, elecciones, etc. Es por eso que será necesario realizar un nuevo Censo Nacional de Población y Vivienda con todas las garantías, intervenir al SAIME y rehacer el Registro Electoral cuando Venezuela sea liberada de estos bárbaros.

El plan técnico que presenta el Arq. Villalobos luce perfectamente válido para el Registro Electoral, aunque lo que correspondería de un grupo que pretende el poder  como Vente Venezuela, es que ejerciendo posteriormente el gobierno, procedan a elaborar las especificaciones técnicas en un requerimiento de propuesta (Request For Proposal, RFP) para reconstruir el Registro Electoral, tal y como se necesita para realizar unas elecciones justas, libres y verificables, sometiendo ese RFP a una Licitación Pública Internacional (LPI). O bien no hacerlo si se decide que se pueden realizar los cambios con recursos técnicos propios, siguiendo esos requerimientos.

“Ese día que tomemos esos datos, lo vamos a aprovechar para que adicionalmente cada venezolano diga en todos los ámbitos que tenemos a nivel de municipio, a nivel de Estado, a nivel de nación, a qué partido o grupo de electores tú quieres apoyar y solo se aceptarán a aquellos que cumplan las condiciones mínimas establecidas en el reglamento donde se regirá esta elección. Entonces, eso lo vamos a resolver. ¿Qué estamos haciendo para que el resto se pueda resolver? Estamos tratando de adelantar procesos. Estamos aprovechando estos cuatro meses, no solo para adelantar lo del registro, sino para dar soluciones tecnológicas que les faciliten el trabajo al nuevo CNE. No estamos diciendo que nosotros vamos a hacer lo que hagamos eso porque sería muy loco que un partido fuera el que lo hiciera”.

Es importante que el Arq. Villalobos reconozca que ese trabajo para un “nuevo CNE” no es tarea de un partido. El problema es que desde ahora se está adelantando una labor que no le corresponde a un privado. Y aquí me remito a la acumulación de datos por parte de una entidad que aún no ejerce el gobierno, y los peligros que los ciudadanos están corriendo si esos datos caen en manos criminales.

Independientemente de que podamos creer —y yo lo creo seriamente— que las personas que están en esa labor son honorables, no existe ninguna garantía de que esos datos no sean violentados externamente o que el régimen, con la ilimitada cantidad de dinero que dispone, pueda obtenerlos corrompiendo personas. Todo esto sin contar que cualquiera pueda poner en duda el proceso, y que lo que se acusa al régimen al tergiversar los datos, también pueda ser atribuido ahora a quienes los levantan por ser parte interesada. No existe un tercero o garante en el medio que dé fe cierta de que eso no sea así. Es por eso que existen limitaciones en el mundo para que los privados y los públicos puedan almacenar información de las personas, y en especial sus preferencias políticas o de otra índole.

El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea es tajante a ese respecto en su Artículo 9 “Tratamiento de categorías especiales de datos personales”: “1. Queda prohibido el tratamiento de datos personales que revelen el origen racial o étnico, las opiniones políticas, las creencias religiosas o filosóficas, o la afiliación sindical, así como el tratamiento de datos genéticos, datos biométricos destinados a la identificación unívoca de una persona física, datos relativos a la salud o datos relativos a la vida sexual o la orientación sexual de una persona física” (ver RGPD de la UE, en https://tinyurl.com/v26kxjvw).

El Estado fallido donde nos encontramos puede dar lugar a que la advertencia que nos ha dado la historia de los Países Bajos o Rwanda reseñada al comienzo no pueda ser desestimada en estos tiempos. Aún no hemos salido de la barbarie del régimen castro-chavista-madurista que nos ha desgobernado por casi 30 años. Una pérdida de datos como los que se están recolectando en ese empadronamiento tendría implicaciones gravísimas que no deseo ni comentar en esta nota. En Venezuela no existen leyes de protección de datos y menos aún un respeto por la Constitución.

“Ok, punto número uno, no hay forma de que sea una lista Tascón, porque está dirigido a todos los venezolanos. O sea, no está dirigido a los azules, está dirigido a azules a rojos y a todos los venezolanos. Está dirigido a 31,6 millones de cédulas, las cuales ya están identificadas. O sea, la ventaja del arranca de empadronamiento es que arrancó contra una base de datos. O sea, cuando tú trabajas, si no estás en esa base de datos, nosotros no tomamos en cuenta tu dato para esto, Ok? La segunda parte que te estamos pidiendo, ubicación, una mejor ubicación, si está fallecido la persona, le estamos dando la oportunidad de que nos digan sus familiares que está fallecido. Y el último dato son tus datos filiatorios para darle una puntuación a cada ficha que creamos. Nosotros podemos recibir 10 fichas de la misma persona. Entonces, eso nos permite definir cuál fue la que obtuvo la mejor información y esa es la que usamos. Esto que estamos usando, básicamente, va a servir para generar un estudio que nos permita hacer la actualización del registro. Estos datos no son la modificación del registro, pero si nos van a permitir prepararnos para lo que eso significa”.

Lo que nos está indicando el Arq. Villalobos es que ya están en posesión de un Registro Electoral de 31,6 millones de personas que están depurando, intentando establecer datos que no se conocen, como ubicación actual de una persona y datos filiatorios, estableciendo que la operación es generalizada, sin color político. Pero el uso que se le puede dar a esa información depende de quien la posea. Y si el que la tiene decide ir contra alguien en especial y su familia, ya podría ubicar toda la cadena filiatoria.

En la actualidad existen 9 millones de venezolanos exiliados que no se sabe dónde están porque el registro de venezolanos está en ruinas. Pero eso paradójicamente es una protección para la gente en el contexto de un régimen autoritario que ha demostrado tener una mano muy larga para hacerse cargo de personas en otros países. Incluso dentro del mismo territorio venezolano es imposible conocer la ubicación de las personas porque han existido migraciones internas no detectadas porque no se ha realizado ningún censo desde hace poco más de 15 años. En estos momentos nadie puede saber si la muestra de una encuesta es representativa de una población porque esta se ha movido de lugar en todo ese tiempo. Nadie sabe con exactitud el número de personas en ninguna población del país. Este es un país sin estadísticas de ningún tipo desde hace más de una década. Imaginen lo grave de este asunto.

Cualquier grupo de datos de ciudadanos con direcciones actualizadas, afiliaciones políticas y conectores filiatorios sería un arma de incalculable valor para un régimen que persigue personas, las encierra, las tortura y las desaparece. Un régimen de la naturaleza del que tenemos esperaría que la depuración de ese registro avance para buscar apropiárselo porque tienen los recursos para lograrlo. Y nosotros le estamos haciendo el favor para avanzar en esa tarea con la ayuda de venezolanos llenos de buenas intenciones.

“Entonces, todos esos estudios son los que se van a resolver mediante este empadronamiento. Es un estudio. Es una encuesta gigantesca, porque es uno a uno. Y yo he aprendido en el tiempo que las encuestas uno a uno son como contar palitos. Cuando uno cuenta palitos, no hay apelación. O sea, tengo tanto rojo, tengo tantos azules, tengo tantos verdes. No es una encuesta estadística. Y eso es uno de los grandes formatos que nos va a permitir exigir. Cuando discutamos con el gobierno de los Estados Unidos, con la actual régimen venezolano, cómo debe ser la modificación, cómo debe ser la elección, vamos a tener un conteo de palitos que nos va a permitir decir con muchísima decisión lo que hay que hacer es esto, para tranquilidad de las personas”.

Es claro que un empadronamiento no es una encuesta estadística, pero se estaría utilizando como tal porque permitirá, como indica el Arq. Villalobos, discutir con el gobierno de los EEUU y el régimen venezolano cómo sería la elección. Pero hay un detalle que pareciera no haber entendido todavía después de más de una docena de pasadas negociaciones con quienes detentan el poder: el régimen no discute condiciones con la oposición, las impone. Lo hizo para el 28 de julio de 2024, donde obligó a MCM a presentarse a su Tribunal Supremo de Justicia para que le fuera revocada su inhabilitación, burlándose de ella y de los venezolanos, y que ni siquiera le fuera inscrita la candidatura a la persona por ella escogida para esas elecciones.

Si en realidad lo que desean en ese punto es información para una negociación con quien sea, conviertan ese empadronamiento en una encuesta anónima para ubicar venezolanos en todo el mundo para poder establecer con cierto grado de certeza la ubicación de los centros electorales necesarios en los países con mayor cantidad de venezolanos. Pero seguir la ruta de actualizar el registro sin ser un órgano del Estado venezolano pone en peligro a quienes huyeron de Venezuela y a los que aún se encuentran en el país.

Fuera de lo comentado, lo restante de la entrevista del Arq. Villalobos, que plantea elecciones manuales y transparencia del voto, se corresponde con la decisión del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo en el exilio del 13 de junio de 2018, que lamentablemente no he oído citar del Arq. Villalobos en sus intervenciones públicas. Sin importar que las organizaciones políticas y sus liderazgos no reconozcan el trabajo de la sociedad civil, celebro que MCM, como la principal líder opositora del país, y su partido hayan entendido la necesidad de un cambio en el sistema electoral y se encuentren trabajando para obedecer esa sentencia, que en 6 puntos resume lo que hay que hacer con el sistema electoral venezolano desde ya casi 8 años:

PRIMERO: Declaró nulo e inaplicable el sistema automatizado de votación y escrutinio para toda elección de cargos de representación popular.

SEGUNDO: Declaró la inconsistencia del Registro Electoral y ordenó al CNE depurarlo y actualizarlo, con participación obligatoria de universidades, partidos y la academia, antes de cualquier nuevo proceso electoral.

TERCERO: Ordenó al CNE diseñar e implementar un sistema de votación fundamentalmente manual, donde la tecnología sea auxiliar —no protagónica— en beneficio de la transparencia y la confianza pública.

CUARTO: Exhortó a la Asamblea Nacional a designar nuevos Rectores del CNE, independientes e imparciales, no vinculados a organizaciones políticas.

QUINTO: Ordenó al Ministerio Público iniciar investigaciones penales contra Rectores y funcionarios del CNE, así como por los delitos cometidos en los contratos con Smartmatic y Bitza.

SEXTO: Remitió copia a la Sala Constitucional para el control de constitucionalidad de los artículos de la Ley Orgánica de Procesos Electorales que imponían la automatización obligatoria.

(ver Sentencia Electoral, Expediente No. SE-2018-001 de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo en el exilio de fecha 13 de junio de 2018, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/tribunal-supremo-de-justicia-declara.html).

Mis disculpas adelantadas por lo extenso de esta nota, pero consideré necesario alertar a quienes sin saberlo pueden estar cayendo en una trampa. Sin esperarlo, ojalá que los protagonistas políticos de esta nueva etapa electoral del país tomen en cuenta esta larga historia en beneficio y protección de los venezolanos, y no acepten por razones políticas participar nunca más en unas elecciones con el sistema electoral automatizado del régimen. Espero de verdad no equivocarme en esa aspiración… 

Caracas, 11 de mayo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

(1)(2) Seltzer, William y Anderson, Margo (2001). The Dark Side of Numbers: The Role of Population Data Systems in Human Rights Abuse. Social Research, Vol. 68, No.2 (Summer 2001). Ver referencia en https://tinyurl.com/y9fzdpcr


martes, 28 de abril de 2026

El No-Fraude del 28J

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Mucho se ha comentado en las redes sociales acerca de lo que en realidad sucedió el 28 de julio de 2024. De hecho, todo lo que se ha dicho podría completar un libro que podría titularse “28J: Mitos y Realidades”.

Por un lado, el régimen indicó un “hackeo” del sistema electoral por parte de la oposición, que de acuerdo a su versión dio como resultado unas actas a favor de Edmundo González Urrutia (EGU). Y por el otro lado, la oposición liderada por María Corina Machado (MCM), atribuye el triunfo a la organización de los “comanditos” en la recolección de todas las actas y la presencia de técnicos externos que “evitaron”, de una u otra forma, que el régimen realizara un fraude técnico. Al final, el fraude se terminó consumando cuando el presidente del CNE salió con su famosa “servilleta” anunciando el “triunfo” de Nicolás Maduro Moros.

Sin embargo, la versión más ajustada a la realidad de toda esta historia, y que hemos comenzado a compartir públicamente un grupo de técnicos que hemos trabajado este tema por años, y dentro de los que me honra participar, refiere a una tesis fundamentada en la declaración jurada de un testigo protegido por las autoridades federales de los EEUU, y que referí en una nota pasada, titulada “A confesión de fraude, relevo de pruebas” (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/03/a-confesion-de-fraude-relevo-de-pruebas.html).

El testigo refiere en sus declaraciones (ver Texto Completo Declaración del Testigo Caso Tina Peters, en https://tinyurl.com/2k38ed86) que un grupo de técnicos dentro del CNE de Venezuela manipuló el sistema automatizado del CNE para cambiar el resultado electoral desde su implantación original en el año 2004, con el Referendo Revocatorio de Hugo Chávez Frías, y que fueron ellos los autores materiales de ese crimen electoral, mencionando también con nombres y apellidos a sus autores intelectuales.

En esta confesión, referida a un caso de investigación criminal de fraude técnico en los EEUU, el testigo comienza explicando que el sistema nació en Venezuela con Smartmatic, la compañía creada para realizar dicho fraude, y que por una u otra causa llegó a parar a los EEUU, a la compañía norteamericana Dominion Voting Systems, para ser utilizado en las elecciones de ese país. La trama es muy compleja y la mencionamos  en el segundo episodio de la serie “Elecciones Soberanas 202X”, en el canal Sin Filtros de la periodista Maibort Petit (ver Apartheid Electoral, con Guillermo Salas, Iñaki Gainzarain y Luis Manuel Aguana, en https://youtu.be/eI0Zjlxi8Zo?si=8GSHftHGwSNLt7fu).

Ahora bien, al juzgar por los resultados obtenidos, estos técnicos, por alguna razón desconocida públicamente, NO REALIZARON los cambios que esperaba el régimen en el momento correspondiente el día de la elección del 28J, con el consiguiente resultado numérico REAL en todas las Actas emitidas por el sistema al cierre de la elección del 28 de julio de 2024, a diferencia de la manipulación que siempre había presentado el CNE desde el año 2004. Estamos entonces ante la presencia, no de un fraude electoral, sino más bien de un NO-fraude técnico-electoral para el día 28J.

Estos “ángeles”, como los refiere el matemático Guillermo Salas en el segundo programa de la serie, fueron en realidad los héroes anónimos de toda esta tragedia, porque de haber estado operando y consumando los cambios en los resultados desde los servidores del CNE, como estaba previsto por el régimen, las actas del 28J no hubieran reflejado la verdadera voluntad popular, y la oposición no hubiera podido reclamar absolutamente nada. Los testigos y la operación de recolección de la oposición habrían recogido papeles basura cambiados, esto es, el triunfo de Nicolás Maduro Moros, exactamente como había ocurrido en Venezuela desde el año 2004.

No me detendré a explicar aquí cómo estos técnicos han realizado los cambios desde el año 2004. Ya lo hice en una nota anterior, pero fundamentalmente se centra en la manipulación de los resultados en las máquinas que no se auditan, o como lo dice el CNE en su lenguaje, no son objeto de la verificación ciudadana descrita por la ley electoral venezolana y su reglamento, como efectivamente lo teoricé hace 13 años (ver Cuando una teoría se convirtió en evidencia, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/04/cuando-una-teoria-se-convirtio-en.html). Esto es, el 46% de las máquinas electorales. Es allí donde ocurre la manipulación de los resultados. Ya no se trata de indicios de fraude como lo hemos consistentemente denunciado, sino de la confesión del crimen electoral del régimen venezolano.

Y lo anterior tiene que tener consecuencias políticas, comenzando por la imperiosa necesidad y urgencia de cambiar a fondo, estructural, técnica, jurídica y procedimentalmente, el sistema electoral venezolano antes de realizar otra elección en nuestro país. Se confirma ahora a través de esa declaración que HUGO CHÁVEZ FRÍAS NO GANÓ EL REFERENDO REVOCATORIO DE 2004, COMO LO HEMOS EXPUESTO A TRAVES DE INDICIOS. AHORA LO PODEMOS AFIRMAR CON CERTEZA ABSOLUTA.

Aprovechando las increíbles herramientas técnicas a la disposición de cualquier persona en la red, le solicité a una IA —Claude, modelo Sonnet 4.6 específicamente— que tomara mi presentación del año 2013 y la cruzara con la declaración de más de 30 páginas referida anteriormente, presentada por el testigo protegido, y que calculara qué tanta cercanía tenía esa teoría a la realidad, cuantificándola en un porcentaje, y que presentara un informe completo comparativo. La cercanía entre lo que presenté en 2013 y la realidad es del 93% de acuerdo al análisis comparativo (ver Informe – Teoría vs evidencia – Cuando la teoría se convierte en evidencia – 25-04-2026, en https://tinyurl.com/2s35fccz).

Para aquellos que no tengan tiempo de mirar el informe, procesé el documento anterior de Claude con una segunda IA -Google NotebookLM- para generar una presentación en video corta, sencilla y fácil de comprender. Pueden ver el video corto disponible “Una profecía técnica”, que espero me ayuden a difundir entre sus contactos (ver Dr. Luis Manuel Aguana, Una profecía técnica, en https://youtu.be/iNxIjGN13nI).

Todo este esfuerzo técnico de revelar lo que en realidad pasó en Venezuela y las consecuencias que está teniendo fuera de nuestro país debería tener un resultado que se manifieste en un cambio de actitud de los factores políticos. Pero paradójica y asombrosamente, nada se encuentra más lejano de la realidad en este momento.

Se sigue transmitiendo a la población el mensaje equivocado de lo sucedido el 28 de julio de 2024, atribuyendo el éxito de esa jornada a factores que, si bien efectivamente tenían que estar presentes -los testigos y su organización-, en la realidad no tuvieron una incidencia directa en la resultante final de ese evento. Es claro que sin las Actas recogidas no se podía mostrar el resultado al mundo, por lo que reconocemos y felicitamos a la organización opositora de MCM, pero si el contenido de esas Actas no hubiera reflejado la realidad, el 28J hubiera sido otro día más de frustración para los venezolanos.

Si efectivamente las Actas revelaron lo que en realidad fue la voluntad del pueblo venezolano, ocurrió porque unos demonios, trastocados en “ángeles” a última hora, no estaban allí para modificar los resultados de la elección del 28J. Posteriormente, esos “ángeles” aparecieron en los EEUU declarando en una causa de fraude electoral ocurrido en ese país, con el mismo software electoral pero en las máquinas de la empresa Dominion Voting Systems dentro del sistema electoral norteamericano.

Lo más importante a destacar aquí es que, desde el comienzo de toda esta historia, el Referendo Revocatorio de Hugo Chávez Frías del año 2004, lo que siempre presentamos los técnicos que advertimos de este fraude del régimen fueron indicios matemáticos de manipulación del fraude (ver Guillermo Salas, video resumen de su libro, El Poder de la matemática, en https://youtu.be/dCBCfc3z0H8), pero nunca una prueba tan directa como la declaración de un autor material.

En este punto, lo que deberíamos estar escuchando a los políticos opositores de Venezuela declarar por todos lados no debería ser precisamente un llamado a “elecciones ya”, o ni siquiera unas disculpas a quienes les advertimos por más de 20 años que el sistema automatizado del régimen en el CNE era un fraude que nos robaba elecciones cuando entregaba resultados inconsistentes. Deberíamos estar escuchando propuestas serias acerca de lo que van a hacer para comenzar a corregir el sistema electoral de Venezuela antes de ir a otra elección, entre otras cosas, porque ese sistema fue convertido en el principal pilar de sustentación de una tiranía que destruyó al país. Y, contrario a lo que esperábamos, lo que hicieron históricamente fue respaldarlo técnica y políticamente una y otra vez de una manera cómplice y descarada.

Sin embargo, lo que seguimos escuchando de la oposición en esta coyuntura, una y otra vez, es más de lo mismo: un llamado electoral, con la misma estructura técnica, jurídica y procedimental existente, convenciendo a la población para ir de nuevo a elecciones con el régimen, con el argumento impropio de que se repetirá la victoria opositora del 28 de julio de 2024. Aunque los diablos, transformados en “ángeles”, ya no se encuentren manipulando el sistema que inicialmente era operado por Smartmatic (y ahora por Ex-Clé), gracias al sistema judicial norteamericano, tengan la plena seguridad de que ya tienen sustitutos a la espera de otra elección, pero esta vez con una tiranía preparada para dejar al “Rodrigato” en el poder. Si les dan la oportunidad, la próxima vez no habrá un No-Fraude…

Caracas, 28 de abril de 2026

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