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jueves, 26 de noviembre de 2015

Los seis meses de la MUD

Por Luis Manuel Aguana

Llama la atención lo desapercibidos que pasaron para los venezolanos los acuerdos firmados los partidos de la MUD, anunciados por Jesús Torrealba el 23 de Julio de 2015 (ver El Universal, http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150723/mud-acordo-unificar-tarjeta-estrategia-y-campana-para-elecciones-del-6), y que recientemente recordara un video publicado el 18 de noviembre por Leopoldo López (que no su partido VP) con locución de su esposa, donde remarcaban a una solución del problema político de los venezolanos, en un término máximo de 6 meses (ver ¿La mayoría para qué? en https://youtu.be/PgxfF3C3Auc).

Y aunque los acuerdos fueron condicionados a lo que haría esa agrupación opositora en su posible condición de triunfadores el 6D, no indica que esos acuerdos no sigan en pie si el gobierno logra imponerse por trampas en las elecciones, o peor aun si ellos las aceptan, como ha venido ocurriendo consistentemente desde el año 2004.

Y esto lo digo porque ese acuerdo, según Torrealba indica: “Si cualquier otro poder intenta bloquear las soluciones a la crisis que promoverá la Representación Nacional encarnada en la nueva AN, el Soberano por ella representada activará los mecanismos previstos en la Constitución para resolver tal situación. Tales mecanismos son la enmienda constitucional, la reforma constitucional, el referendo revocatorio o la Asamblea Nacional Constituyente….”, debería justificarse precisamente mucho más en la circunstancia que le sea arrebatado el triunfo por fraude del régimen, cosa por lo demás absolutamente previsible, ahora contando con el visto bueno de una UNASUR a favor de de cualquier cosa que diga Tiby.

Me llama la atención ahora el tema y no en julio cuando se anunciaron los acuerdos, porque al recordárselos López en su condición de preso político, les está diciendo que el no va aguardar al 2019, como si pueden esperar Ramos o Borges con un whisky en la mano en cualquier restaurant de Las Mercedes, para que se resuelva la crisis política, económica y social que revienta a los venezolanos de todas las clases del país. Les da 6 meses como ellos mismos firmaron en julio 2015.

Pero la cosa va más allá. Venezuela pudo haber salido de este estado de cosas agravado, no solo si Capriles y la MUD hubieran defendido su triunfo el 17 de abril del 2013, arrebatado por un fraude evidente, sino porque también pudieron, ante ese atraco en descampado, convocar al Constituyente Originario como está previsto constitucionalmente, para reestructurar el sistema político a través de una Asamblea Nacional Constituyente. No solo se hubieran conseguido en ese momento de “frustrachera” (disculpen el anglicismo) generalizada el 15% que indica el Artículo  348 de CRBV sino mucho más del 50% del padrón electoral, en un indiscutible mandato de cambio para cualquier gobierno del planeta.

Pero no, prefirieron bajar la cabeza ante los delincuentes electorales, metiendo corresponsablemente al país en uno de los peores infiernos que jamás se hubieran imaginado los venezolanos, demostrando la máxima que indica que siempre puede haber una situación peor a la que ya se tiene. Maduro hizo la hazaña imposible: ser peor que Chávez.

Sin embargo, la situación se nos presenta otra vez para el 6D y hay de nuevo las dos opciones, pero con una diferencia. Se firmó un papel que dice que se dan 6 meses para arreglar la vaina a través de los mecanismos que la Constitución establece, pero ahora a diferencia del 2013, con uno de los firmantes preso. Menudo problema para los que pueden esperar sentados con un whisky en la mano negociando con José Vicente Rangel el próximo paso de la Unidad para el período 2016-2019.

Quiéralo o no la MUD tendrá que entrar en la discusión del mejor mecanismo Constitucional para resolver la crisis política, no solo porque lo firmaron como bien dice Leopoldo en su video, sino porque el país esta reventando por los cuatro costados y ya no espera más. Pero si recuerdan, ese fue el mismo dilema de “La Salida”, discutir en las Asambleas de Ciudadanos la misma cosa y que terminó como saben todos que terminó, en una Mesa de Diálogo entregada al régimen en bandeja de plata por esos mismitos señores. ¿Serán los mismos que echaron a perder la vaina quienes la vayan a arreglar? Lo dudo mucho, esa máxima ejecutiva es demasiado contundente.

Así que el término de 6 meses no solo es un imperativo de un Acuerdo firmado sino una urgencia política que el país reclama para resolver la crisis, por encima de los intereses grupales de los partidos políticos. Es por eso que es también un debate que tenemos la obligación de abordar todos los venezolanos, civiles y militares, más allá de los partidos políticos, independientemente de los resultados del 6D; y que se hace más obligante si el régimen al aplicar un fraude masivo, se alza con las elecciones legislativas, o las distorsiona de tal manera que no cambie para nada el panorama que conocemos. Pues bien, desde ya convoco la sabiduría del Poder Constituyente Originario del Depositario de la Soberanía para comenzar esa discusión, y que solo puede dirimir el soberano Pueblo de Venezuela…

Caracas, 26 de Noviembre de 2015

Twitter:@laguana

lunes, 23 de noviembre de 2015

La Constituyente como Derecho Humano

Por Luis Manuel Aguana

Una de las facetas menos respetadas de la extraña “colcha de retazos” en que resulto la Constitución vigente, es la de nuestros derechos humanos de naturaleza política. Y digo menos respetadas porque si bien sabemos es uno de los aspectos más atropellados por el régimen, es significativo que resulte ser uno de los más resaltados en todos los convenios firmados por la Republica, en especial aquellos firmados por el difunto Comandante Galáctico.

En efecto, la Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, firmada por el Comandante Eterno el 26 de Julio de 2002 (verla en http://www.sice.oas.org/labor/Carta%20Andina.pdf), conjuntamente con los Presidentes de Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú, paradójicamente después de la masacre de su régimen el 11 de abril, da cuenta de esa locura de proteger afuera lo que atropellaba adentro. En esa Carta se reafirmaba el compromiso de la Carta Democrática Interamericana del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales en los países andinos.

Y otra vez digo “colcha de retazos”, porque si por un lado nuestra Constitución tiene bien definidos los derechos políticos de los venezolanos, también permite un desafuero tan descomunal como la disolución del Poder Legislativo por parte del Presidente de la República (Art. 236.21), actuando como un monarca, en una de las super atribuciones concedidas al personaje que elegimos como un rey constitucional, por ordenes del mismo Comandante Supremo a la mayoría del Constituyente electo en 1999.

Estos desbalances tan pronunciados hacen que, por un lado el régimen se aproveche de esa posición de fortaleza monárquica y autoritaria, y por otro lado hagan que la oposición diga que es la "mejor constitución del mundo".  El peor de los mundos, pues. No puede ser que en nuestro Pacto fundamental la mitad de los artículos vayan de acuerdo con un país respetuoso de los derechos humanos y la otra mitad permita que el Presidente los atropelle. La resultante no puede ser una buena constitución.

De allí que en lugar de quejarnos por lo que no podemos cambiar por ahora -Chávez dixit-, como por ejemplo que el Presidente pueda constitucionalmente nombrar más Generales para Venezuela de los que tiene toda la OTAN junta, nos enfoquemos en lo que si podemos hacer con el lado civilista de nuestra Constitución, como por ejemplo el derecho que tenemos en ella de convocar al Poder Constituyente Originario, haciendo uso del dispositivo consagrado en el Artículo 70, como lo es el derecho humano de carácter político de los venezolanos para activar la iniciativa constituyente.

Si un Presidente puede, en virtud de sus atribuciones, desajustar una institución que debe mantener un equilibrio que nos afecta a todos, y que estaba garantizado en la Constitución de 1961 al dejarle a un Senado la decisión última de su crecimiento armónico, entonces estamos frente a una situación de una gravedad extrema que debe ser corregida a la brevedad posible.

Luego entonces la Constituyente, no solo se establece en nuestra Constitución como un Derecho Político al cual podemos concurrir si se ignoran las consecuencias de mantener este estado de cosas para el futuro, como el caso de los Generales sin control, sino que no depende de mas nadie sino de nosotros mismos, sin gobierno alguno que pueda impedirlo, al ser un derecho humano garantizado para los venezolanos.

Es interesante que estando allí al frente de todos, sin más requisito que la aplicación de la Constitución vigente,  muchos venezolanos todavía insistan en soluciones a la crisis del país que pasan por los Poderes Constituidos, como la renuncia, el revocatorio o las enmiendas constitucionales.

Lo que sucede es que hace falta aterrizar la iniciativa constituyente, cosa que la tradicional dirigencia política no estaría interesada en realizar, por aquello de perder los “espacios” conquistados. Pero la verdad es que resulta una suerte mucho peor para ellos porque sería un borrón y cuenta nueva para todos, permitiendo el surgimiento de nuevos actores y nuevas propuestas políticas muy necesarias para un país en estas circunstancias. Pero los venezolanos lo necesitan, por encima de cualquier circunstancia política egoísta. A mucho dirigente le hace falta la grandeza y la estatura de Estado necesaria para pensar y decidir a favor de la Nación.

Sin embargo, los acontecimientos en pleno desarrollo en Venezuela pueden cambiar la situación de los actores políticos de un momento para otro. La iniciativa Constituyente continuará allí, esperando, como un derecho humano al que tenemos acceso y derecho todos los venezolanos sin distingo de condición política, para todo aquel que quiera verla, o mejor dicho activarla....

Caracas, 23 de Noviembre de 2015

Twitter:@laguana