domingo, 30 de agosto de 2020

Devolver al pueblo su soberanía primitiva

Por Luis Manuel Aguana

El 16 de Julio de 2017 no se le pregunto al pueblo venezolano acerca de la presencia o no de Maduro en Miraflores. Esa consulta, a sugerencia de ANCO, fue diseñada y propuesta para parar la convocatoria de una Constituyente convocada el 1ro de Mayo de 2017 por Nicolás Maduro Moros de manera inconstitucional, para el 30 de julio de ese mismo año. Entonces, ¿por qué insiste María Corina Machado en su carta pública del 29 de Agosto de 2020 al Presidente Encargado, de que “El país fue consultado el 16 de Julio de 2017”? ¿Qué se le consultó realmente al país? Veamos la siguiente secuencia histórica.

A mediados de Mayo de 2017 no estaba planteada una solución pacífica a la crisis del país, habiéndose agravado las protestas en las calles. No se vislumbraba una salida a la protesta cívica plateada por la ciudadanía y a la cual el régimen reprimió brutalmente con el saldo de muertes que todos conocemos. La MUD-G4 se empeñaba en las 4 condiciones conocidas para detener las protestas, pero la calle se extinguía al no conseguirse que el régimen cediera. Estaban planteadas unas elecciones constituyentes el 30 de Julio basadas en el llamado inconstitucional del régimen de Maduro, y la MUD no había encontrado manera de detener esa elección.

Fue en ese momento que una comisión de la Directiva de ANCO, integrada por el Ing. Enrique Colmenares Finol y el Cnel® Luis Alfonso Dávila le plantearon en nombre de nuestra Alianza a la Directiva de la Asamblea Nacional accionar el dispositivo constitucional establecido en el Art 71 de la Constitución de convocar al pueblo a un Referendo Consultivo por materia de especial trascendencia nacional (ver comunicación formal del 25 de Mayo de 2017 en https://tinyurl.com/yd8w2dqy).

La Directiva de la Asamblea Nacional rechazo inicialmente la propuesta pero luego flexibilizó la posición al agravarse el problema en las calles y no tener una propuesta válida que ofrecerles a los venezolanos, sometiéndola a consulta de organizaciones de la sociedad civil. Luego de muchas reuniones, la AN decide no usar la vía solicitada de un Referendo Consultivo propuesto por ANCO y anunciado en el Teatro Chacao (Art. 71), modificando el planteamiento hacia una Consulta Popular basada en el Art. 70 constitucional.

Es de hacer notar que nuestra propuesta inicial iba solo en el sentido de parar a como diera lugar el proceso constituyente convocado inconstitucionalmente por el régimen el 30J. La Asamblea Nacional fue más allá e incorporó dos preguntas adicionales, en especial la relativa a la renovación de los poderes Públicos y a la designación de un Gobierno de Unión Nacional para restituir el orden constitucional. Esta propuesta fue aceptada por todo el país después de su anuncio oficial el 5 de Julio de 2017.

Luego del 16J fue indiscutible para todo el mundo que la consulta al pueblo de Venezuela fue lo más acertado que ha hecho la oposición desde que impera el chavismo-madurismo en el país, al punto que todo el mundo ha asumido la defensa de lo decidido por los venezolanos ese día.

El 17J el régimen de Nicolás Maduro estaba técnicamente caído y lo que debió pasar por mandato de esa consulta no se materializó, pero trajo como resultante política colateral una alineación del mundo entero a favor de la situación del pueblo venezolano. Aun cuando la Asamblea Nacional no haya cumplido el mandato del pueblo el 16J, los resultados políticos de esa Consulta fueron tangibles en las reacciones concretas de la Comunidad Internacional a favor de los venezolanos y en contra del régimen de Maduro. No culpemos al mecanismo que puso a los venezolanos en el ojo del huracán político del mundo el 16J-2017. No confundan la gimnasia con la magnesia.

Lo que proponemos ahora tiene ese mismo sentido y propósito político y va en la misma dirección. El 16J demostró que la fuerza de los ciudadanos puede cambiar el curso de los acontecimientos políticos y puede movilizar fuerzas que hasta ahora han permanecido al margen. Lo que estamos proponiendo ahora como Sociedad Civil a los venezolanos es convocar el poder y la fuerza que solo reside en la voluntad del Soberano Pueblo de Venezuela para desplazar al régimen y hacer que se cumpla esa voluntad con el concurso y la ayuda de la Comunidad Internacional, que precisamente a partir del 16J-2017 comenzó a entender que es el pueblo venezolano el único capaz de decidir el destino de Venezuela. Eso se le llama internacionalmente el Principio de Autodeterminación de los Pueblos. Afortunadamente el Gobierno Encargado entendió finalmente que si no es buscando las maneras que el pueblo venezolano se exprese contundentemente al mundo, no podremos lograr el ansiado desplazamiento del régimen criminal de Nicolás Maduro Moros.

Entonces la Consulta Popular que ahora se plantea tiene otros objetivos completamente diferentes a los del 16 de Julio de 2017 así como otros mecanismos para hacer que se cumpla el mandato del pueblo de Venezuela. Insistir que “El país fue consultado el 16 de Julio de 2017” es una manera de desconocer y limitar que el pueblo venezolano se exprese las veces que se considere necesario ante una realidad absolutamente diferente de lo que ocurría en la Venezuela de mediados del año 2017. No hay limitaciones constitucionales para pedir el pronunciamiento del pueblo de Venezuela en cualquier momento si ello es necesario para salvar a la República.

El 16J-2017 el pueblo de Venezuela ordenó en la tercera pregunta de la Consulta histórica de ese día, con una mayoría aplastante, a sus representantes de la Asamblea Nacional “la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y la realización de elecciones libres y transparentes así como la conformación de un Gobierno de Unión Nacional para restituir el orden constitucional”, y los Sres. Diputados decidieron desatender esa orden. En esta oportunidad será el pueblo mismo el que firme el despido de Nicolás Maduro Moros en ejercicio directo de su Soberanía. Esa es una diferencia arrolladora entre lo que se ordenó el 16 de Julio de 2017 y lo que se pretende hacer ahora, y que no acaban de entender quienes todavía recitan como María Corina Machado que “El país fue consultado el 16 de Julio de 2017”. Y para aquellos que aun dicen que Maduro no es Presidente porque fue electo inconstitucionalmente o porque fue condenado por un tribunal, deben entender que lo que hay en Venezuela no es un problema jurídico. ES UN PROBLEMA POLITICO, en especial para las naciones que todavía reconocen a ese delincuente como Primer Mandatario de Venezuela. Y eso solo lo puede decidir definitivamente el Pueblo de Venezuela DIRECTAMENTE.

En casi todos los comunicados de ANCO cerramos con un texto de la carta del Libertador a Santander en Octubre de 1826: “En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.”.

Lamento que todavía existan dirigentes políticos en Venezuela que se empecinen en negar lo que ni el mismo Libertador se atrevió a negar. Así como Bolívar, no podemos entender que delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes y devolver al pueblo su soberanía primitiva. Eso debería estar metido en el ADN de todo demócrata venezolano, en especial en estas horas aciagas en las que se hunde la República, para que sea el pueblo el que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Eso es lo que proclamamos, exigimos y seguiremos exigiendo, a pesar de quien sea, para la salvación de Venezuela.

Caracas, 30 de Agosto de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

miércoles, 26 de agosto de 2020

Solución ya

Por Luis Manuel Aguana

A estas alturas del problema del país, los venezolanos comienzan a pedirles a los políticos una solución ya a sus graves problemas. No importa que Guaidó se haya pasado más de año y medio sin resolver el mantra, todo el mundo en su desesperación pide a la oposición una solución inmediata a la grave crisis política y económica. Y en la medida en que pasan los días para una elección parlamentaria a todas luces fraudulenta, los políticos de la oposición oficial quieren hacer la tarea que ya tenían que haber hecho en año y medio, en tres meses. De allí que pidan ayuda a quienes nunca convocaron para ayudar, para que les brinden el apoyo en una tarea sumamente compleja en un tiempo muy corto. Y las reacciones no se hicieron esperar: se le echaron encima al Presidente Encargado.

Sin contar que el aparato “unitario” que se fabricaron en febrero de 2019 con el Acuerdo para la Transición, suerte de camisa de fuerza que difícilmente le permite a Guaidó moverse como un verdadero Presidente de la República en funciones con sus atribuciones completas, reemplazándolo con una melcocha colegiada de 4 partidos, el Presidente Encargado se encuentra que ahora faltan los apoyos políticos necesarios para que su “nueva ruta” arranque, precisamente porque lo que se inventaron en febrero no funcionó.

Por un lado requiere de los apoyos de una oposición radical a la que nunca escucharon en la Asamblea Nacional (Fracción 16J) así como de más de medio país que no cree ahora en nada de lo que diga porque parte de la dirigencia principal de esa “unidad” del Gobierno Encargado tiene vínculos demostrados con el régimen (AD y UNT). ¿Cómo hace el Presidente Encargado para rescatar la credibilidad necesaria para su “nueva ruta”?

Por un lado está un grupo que grita que Venezuela necesita ya una intervención militar internacional (no entraremos a discutir si eso es posible o no), y por otro lado una Comunidad Internacional que no está convencida de hacer eso, insistiendo en una salida constitucional, pacífica y electoral. Ambas soluciones parecieran no ser inmediatas ya que ambas rutas pasan por el único que tiene el respaldo internacional suficiente para promover una solución: Juan Guaidó Márquez.

Aunque les pueda doler a todos los que presionan una solución, cualquiera que esta sea, para que pueda ser posible, tienen que pasar por convencer –hasta ahora- al Gobierno Encargado que preside Juan Guaidó Márquez. Punto. Dicho de otra manera: los que quieren una intervención militar multinacional tienen que convencer al Gobierno Encargado de eso PRIMERO antes de salir a convencer a ningún país afuera. Ningún dirigente político nacional que proponga eso será escuchado afuera si no lo propone primero el Presidente Encargado y su Gobierno legítimamente reconocido. ¿Es tan difícil de entender?

Hay algunos que no se tragan esa verdad y están desesperadamente buscando recovecos y salidas diferentes de representación internacional con miras a hacer un “bypass” a esa realidad que la Comunidad Internacional ya resolvió reconociendo a Juan Guaidó Márquez como Presidente Encargado. Buena suerte con eso, pero eso no nos resolverá el problema inmediatamente a los venezolanos. Pareciera que si queremos salir de Maduro a la brevedad posible, tendremos que ponernos de acuerdo con el Gobierno Encargado, por más desagradable que eso parezca para que pueda existir una solución que se pueda aplicar y todos la apoyen para que sea una realidad. De resto, jugar al divisionismo por el “quítate tu para ponerme yo” para dirigir la oposición, es a estas alturas un crimen de lesa humanidad.

Sin embargo existe una oposición que prefiere reventar a Guaidó antes que salir de Maduro. Supongo que pensarán que es imposible una solución final opositora que incluya a los 4 partidos por los que votaron la mayoría de los venezolanos el 6D-2015. Difícilmente puedo calificar eso porque ese remedio es peor que la enfermedad, además de ser criminal. A ellos les pediría que esperen por unas elecciones libres y que convenzan a los venezolanos a que voten por ellos.

La suma de todo eso le está impidiendo al Gobierno Encargado llegar a un acuerdo con el resto de la oposición. ¿Será posible pedirles a todos un ejercicio de tolerancia, aunque sea por unos meses?

La solución que está asomando el Presidente Encargado en su “nueva ruta” presume la convocatoria al pueblo a una gran Consulta Popular. Como saben los venezolanos, ANCO lleva muchos años solicitándole a la oposición oficial la convocatoria de la Soberanía Popular para que los venezolanos decidamos el destino de Venezuela. Que no sean los políticos sino nosotros quienes resolvamos esta crisis. No es retorica populista. Lo hemos explicado en reiterados comunicados desde que Maduro convocó ilegalmente a una Constituyente el 1ro de Mayo de 2017. Sin embargo, aparentemente el Gobierno Encargado se hizo eco de esta solución.

Sin embargo, no me llamo a engaño de las razones que pudieron tener para llegar a esa conclusión, y que apuntan a renovar el mandato de la Asamblea Nacional legitima de Juan Guaidó con el voto de los venezolanos. Lamento que hayan llegado a decidir la Consulta Popular por esa razón politiquera, pero igualmente la acepto si con ello se puede expresar el pueblo venezolano en los términos de definir el cese de la usurpación de Nicolás Maduro Moros, un Gobierno de Transición y el aseguramiento del cumplimiento del mandato del pueblo.

En ANCO creemos que la Consulta Popular es la solución política más inmediata a la crisis, ajustada a las condiciones internacionales actuales, y que podría contar con el apoyo de toda la Comunidad Internacional si se les explica claramente que tienen que participar activamente para que funcione y se cumpla. No creemos que haya obstáculos para que lo hagan. Va en el sentido de lo que han pedido todos los países, y es de implementación inmediata. Podemos defender esa solución política, jurídica y técnicamente en cualquier escenario, con la gran ventaja de que implica una movilización dentro y fuera del país. No estamos hablando de una Consulta por Internet como lo han sugerido los enemigos de la Consulta Popular.

Pero lamentablemente la Consulta Popular se ha asociado con el fracaso del Gobierno Encargado de convocar a una oposición que ya no cree en Juan Guaidó ni tampoco en la Consulta Popular, con la excusa pueril de que “ya se hizo el 16 de julio de 2017”. Ya me encargue de explicar eso en mi nota anterior (ver Cartucho quemado o bala de plata, en  https://ticsddhh.blogspot.com/2020/08/cartucho-quemado-o-bala-de-plata.html).

Los invito a separar ambas cosas. Una cosa es que la oposición oficial haya comprado una solución por el interés de sobrevivir, y otra muy diferente que la solución sea válida y pertinente desde el primer momento en que fue formulada hace un montón de años, independientemente que la hayan asumido a pocos meses de unas elecciones fraudulentas. De hecho ni siquiera necesitan extender el período constitucional de la Asamblea Nacional con el voto de los venezolanos, si decidimos en una Consulta Popular darle todas las atribuciones ejecutivas a una Junta de Gobierno de Emergencia que presida Juan Guaidó por un periodo definido de tiempo hasta el llamado a unas elecciones libres y auténticas. Invito también a la oposición a tener un poco mas de creatividad y amor por Venezuela, tal vez así se pueda llegar a un acuerdo con una solución ya que nos pueda salvar a todos…

Caracas, 26 de Agosto de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana