lunes, 27 de noviembre de 2023

La cuestión de fondo del Esequibo

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Existe una cuestión de fondo en el caso del referendo acerca del Esequibo que me ha hecho mucho ruido desde que el régimen se sacó esa carta patriotera debajo de la manga para, de acuerdo a ellos, medir quien está o no con la “robolución”, y a la vez poner en circulación cifras diferentes que superen de cara al mundo que todavía tienen la fuerza suficiente en la calle para poner en duda un resultado electoral que claramente no tienen, como lo demostraron las primarias del 22 de octubre, pero que justifiquen una diferencia fraudulenta mínima a favor del régimen en las elecciones del 2024.

Y esa cuestión de fondo no es otra que la respuesta a la siguiente pregunta: ¿puede un régimen comprobadamente ilegítimo, no reconocido por propios y extraños, tomar decisiones que afecten el futuro de los venezolanos? ¿Puede alguien que se metió en nuestra casa a la fuerza y se la apropió como suya, venderla y que todo el mundo reconozca esa operación como válida?

Lo que pasa con ese referendo me recuerda, una nota que escribí hace casi 10 años donde describo que un extraño se metió en nuestra casa y ha permanecido en ella por la fuerza por más de 20 años (ver País secuestrado, en https://ticsddhh.blogspot.com/2014/04/pais-secuestrado.html). Y ahora el vecino, para remate, se mete también en nuestro patio trasero, y este usurpador que se adjudica ilegítimamente una propiedad que no es suya, pretende ahora preguntarnos a nosotros, los dueños legítimos, si el patio es nuestro o no, o si tenemos derechos sobre ese terreno para él tomar decisiones. ¿¡Qué vaina es esa!?

La principal cuestión de fondo aquí es si ese usurpador tiene el derecho de encarar ese problema con el vecino, porque esta casa no es suya desde un principio, y luego de recuperar los derechos sobre nuestra casa, entonces demostrar a las autoridades, con los documentos de propiedad en la mano, que el patio trasero es nuestro. ¡Pero primero es lo primero!

Pero nos hemos metido en una discusión tan completamente estéril como fuera de lugar, que pareciera que somos víctimas colectivas del Síndrome de Estocolmo, siguiéndole el juego a quienes como secuestradores, en principio, no tienen ningún derecho de disputar absolutamente nada sobre nuestra propiedad. Hasta que los venezolanos no resolvamos la cuestión primaria de una representación legítima de gobierno que presentarle al mundo, no es posible resolver con ningún país una situación de límites, y menos aún uno de la trascendencia que tiene el territorio Esequibo en la vida del país.

Hasta ahora el régimen ha tenido éxito en dividir las posiciones de la oposición política entre ir a votar o no en ese referendo, cuando lo que deberíamos estar haciendo todos es rechazar la calificación de un régimen ilegítimo para decidir sobre ese tema, que es en lo que si coincidimos todos los venezolanos, enviándole un mensaje al gobierno de la República Cooperativa de Guyana, y a la Comunidad Internacional en general, que será completamente desconocido cualquier arreglo que se determine durante el transcurso de la gestión del régimen de Nicolás Maduro Moros, o cualquier otro, que no provenga de la representación legítima del pueblo venezolano.

Desde el 22 de octubre los venezolanos logramos finalmente una representación digna de la oposición. La condición fundamental que nos unió ese día de octubre fue decidir a favor de alguien que no estuviera subrogado al régimen y trabajara únicamente para desplazarlo, y no que conviviera con él. Desde ese momento los venezolanos tenemos una dirección opositora distinta y asimismo esperamos de ella conducción política clara y firme. No es cualquier cosa lo que esperamos luego de años de entrega opositora al régimen.

Quienes hemos, de una u otra forma, criticado abiertamente lo que han hecho por años los partidos seudo opositores, cuyas decisiones, por acción u omisión, han atornillado aún más al régimen, tampoco dejaremos de hacer las respectivas observaciones de la mejor buena fe, a esta nueva oposición en las materias que consideremos clave, como un aporte al objetivo común que al fin y al cabo tiene una oposición verdadera, que no es otro que salir a la brevedad posible de los criminales que gobiernan a Venezuela.

El 23 de noviembre, María Corina Machado (MCM) se pronunció, como conductora política de una nueva oposición, en torno al referendo Esequibo, solicitando la suspensión de la consulta en los términos siguientes: “…el referendo sobre el Esequibo es un error que no solo no aporta nuestros mejores argumentos a la defensa de nuestro territorio, sino que incluso nos puede perjudicar ante nuestra defensa en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Frente a esta realidad inminente, yo quiero apelar a la sensatez de todos los venezolanos, civiles y militares, y plantear la siguiente consideración: en primer lugar el referendo sobre el Esequibo debe suspenderse. En segundo lugar, conformemos el mejor equipo, con los mejores expertos, venezolanos y de todo el mundo, historiadores, juristas, diplomáticos, militares, sin importar sus preferencias políticas, y crear un equipo que fortalezca nuestros argumentos y alinee todos los insumos para la defensa de Venezuela y nuestro territorio. Y en tercer lugar presentemos a la Corte Internacional de Justicia una contra memoria inobjetable, que demuestre los derechos de Venezuela al oeste del río Esequibo…” (ver María Corina Machado en X (antes Twitter), “Si el régimen no sabe o no quiere defender el #Esequibo, nosotros sí”, en https://twitter.com/MariaCorinaYA/status/1727665517597446283) (resaltado nuestro).

Ante esa posición es obligante opinar, porque esto forma parte, como ya he comentado en líneas anteriores, de dejar a un lado la cuestión de fondo de toda esta discusión, que no es otra que la competencia de estos criminales para dirimir la propiedad de todos los venezolanos sobre el territorio Esequibo, siguiéndole la narrativa al régimen.

MCM tiene completa razón en solicitar la suspensión de esa jugada del régimen de Maduro que no va dirigida a resolver el problema limítrofe con Guyana. Sin embargo, si hemos de aceptar, como lleva implícita esa declaración, el consejo de los mejores juristas del país, la jurisdicción de la CIJ, “conformando el mejor equipo con los mejores expertos”, es claro que eso no podrá salir de una decisión que tome el régimen actual, y menos aún cuando este ha decidido desconocer tal jurisdicción como política de Estado.

Esa posición supone, en primer lugar, un régimen abierto a ir a la CIJ, y en segundo lugar pensar que sea posible “apelar a la sensatez de todos los venezolanos, civiles y militares”, como en una suerte de tregua entre régimen y oposición política, donde unidos se decidan equipos multidisciplinarios, “sin importar sus preferencias políticas”.  Conociendo, como conocemos, a este régimen criminal, estamos hablando de una situación poco realista, alejada de lo que debería ser ahora la contundencia de una oposición política frente a un régimen que impulsa una estratagema criminal que pone en riesgo el territorio venezolano.

Los opositores venezolanos no solo debemos exigir la suspensión del referendo como lo propuso MCM, sino también desconocer cualquier medida y sus consecuencias, que este régimen autoritario e ilegítimo tome en relación con nuestra reclamación del Esequibo, hasta tanto no exista en Venezuela un gobierno legítimo, y verdadero representante de los venezolanos. Esa declaración debe ser contundente y dada a conocer en todas las instancias e instituciones internacionales, y en especial al gobierno de la República Cooperativa de Guyana.

Es posicionamiento político, le enviaría un claro mensaje a todo el mundo que la mayoría de los venezolanos estamos dispuestos a someternos a la decisión de la CIJ pero cuando exista en Miraflores un gobierno democrático producto de unas elecciones libres, justas y verificables. Eso va en consonancia con las presiones de la Comunidad Internacional al régimen de Nicolás Maduro Moros para el levantamiento de sanciones, y sería un elemento adicional para congelar ese juicio que no puede tener, por parte de Venezuela, a una banda de criminales en el poder.

El trabajo arduo que se impone desde la legítima oposición política, es la descalificación completa del régimen para dirimir este grave asunto frente a Guyana en representación de los venezolanos, desconociendo sus decisiones a nivel nacional e internacional en la materia, que incluye su ausencia ante la CIJ para defender nuestra causa, y lograr que ese juicio se paralice hasta que Venezuela recupere su legítima representación. De otra manera vamos rumbo a perder de nuevo “soga y cabra”, como lo vaticinó acertadamente Alejo Fortique en 1845.

Caracas, 27 de Noviembre de 2023

Blog: TIC’s & Derechos Humanos,

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Twitter:@laguana

martes, 21 de noviembre de 2023

Soga y cabra del diferendo Esequibo

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Intervención en la Cátedra Pío Tamayo de la UCV el 21-11-2023, “El Esequibo: ¿una pelea ganada o perdida?

Buenos días,

Como siempre, en primer lugar, deseo agradecer a la Cátedra Pío Tamayo y al Prof. Agustín Blanco Muñoz, la gentil invitación a debatir sobre los temas de importancia que atañen a los venezolanos. Nunca como ahora, Venezuela necesita que los temas se traten con la necesaria profundidad y seriedad, y en especial en las universidades y centros de investigación. Esta Cátedra de la UCV ha sido ejemplo de esa conducta por 40 años. Valgan mis felicitaciones al Prof. Blanco Muñoz y a todos los que lo han hecho posible.

El tema de la Cátedra que nos reúne hoy es uno de los pocos que unifican a todos los venezolanos de todas las tendencias, razón por la cual debe ser tratado con la mayor seriedad y rigurosidad. La pregunta de la Cátedra, “El Esequibo: ¿una pelea ganada o perdida?”, nos enfrenta, sin lugar a dudas en el análisis político, a una grave situación que puede afectar el futuro de las próximas generaciones de venezolanos.

Una advertencia antes de continuar. No pretendo de ninguna manera presentarme aquí como un experto en el tema de delimitación de fronteras, y en especial el que nos ocupa hoy, del diferendo con la República Cooperativa de Guyana. Mi interés, y razón por la cual creo que se podría justificar mi presencia el día de hoy para aportar algo en una discusión sobre esta materia, tiene que ver con el cómo se ha tratado este particular tema en el ámbito político desde sus inicios, y que de una discusión que se originó en la pretensión expansionista del imperio británico de una de sus colonias en América, termino siendo la excusa de un régimen autoritario para permanecer en el poder.

¿Cómo pudo pasar eso? Mi tesis es que la respuesta puede estar en algo que no ha cambiado desde que somos país: la manera en que los políticos venezolanos han conducido las decisiones relativas a lo que en Venezuela llamamos, desde el principio de los tiempos, “el sagrado suelo de la patria”, concepto que no tiene nada que ver con realidades sino con un sentimiento común de los venezolanos, y que ha sido –y todavía sigue siendo- manipulado de manera persistente por los gobernantes desde nuestra fundación. Y el caso del Esequibo no escapa a esa realidad.

Hagamos un breve viaje al pasado de la mano de Enrique Bernardo Núñez (1895-1964), periodista, narrador y ensayista, quien llegara a ser Cronista Oficial de Caracas en 1945. Núñez fue, y cito, “uno de los escritores venezolanos más importantes y menos conocidos de todos los tiempos” fin de la cita, dicho esto en conmemoración de los 45 años de su fallecimiento en el año 2009 (ver Fuentes Documentales para el Estudio de la Vida y Obra de Enrique Bernardo Núñez, Serie Catálogos de Biblioteca Nacional, en https://tinyurl.com/yd8ytdxp).

Núñez relató en detalle para las futuras generaciones, en un ensayo publicado en 1945, titulado “Tres Momentos en la controversia de límites de Guayana – Cleveland y la Doctrina de Monroe” (ver Enrique Bernardo Núñez, Tres Momentos en la controversia de límites de Guayana – Cleveland y la Doctrina de Monroe, Capítulo I, El Doctor Fortique y Lord Aberdeen - La Carta Shomburgk (1841-1845), Editorial Elite, Caracas, 1945, descargar en https://tinyurl.com/2ujbtsdt), las peripecias del Dr. Alejo Fortique, diputado al Constituyente de 1830, ex ministro de la Corte Suprema de Justicia y Ministro Plenipotenciario de Venezuela frente al Gobierno de su Majestad Británica, y venezolano de excepción, que tuvo la responsabilidad de representar por primera vez a Venezuela frente a la Gran Bretaña, en la demarcación de límites con su colonia, la Guayana Británica.

En el primero de esos tres momentos, Núñez nos cuenta, como solo lo puede describir un cronista de ciudad, el relato de la primera aproximación al problema, que comienza con la demarcación unilateral realizada por el Comisionado de la corona británica y agrimensor, Robert Shomburgk, y cito, “encargado del estudio de la Colonia inglesa de Guayana (quien) ha procedido a plantar postes y señales en las mismas bocas del Orinoco…”… “La sorpresa es tanto mayor en Caracas cuanto unos meses antes, al saberse el nombramiento de Shomburgk, el gobierno de Venezuela ha propuesto por medio del Cónsul Interino de Gran Bretaña, Daniel F. O’Leary, la celebración de un tratado de límites por medio de Plenipotenciarios especiales, y luego ambas partes nombrarían comisionados para fijar de común acuerdo los límites de Venezuela y la Guayana Británica” fin de la cita (Núñez, Pág.11).

Desde ese mismo momento se podría considerar que Gran Bretaña, a través de su colonia, no actuó de buena fe con su vecino al ignorar el nombramiento conjunto acordado previamente de comisionados para la fijación de límites.

Al conocerse públicamente estos hechos en Venezuela, y cito, “la opinión popular…señala el abandono de nuestras fronteras y una destrucción festinada de nuestras fortalezas”… “A Cagigal (refiriéndose al experto de la época Juan Manuel Cagigal, que en ese momento se encontraba en Francia “a fin de perfeccionar sus conocimientos en las ciencias exactas”) lo han enviado “a un honorífico ostracismo” en vez de comisionarlo para levantar el plano de Guayana como han hecho en Inglaterra con Shomburgk”. La crítica, y cito, “recuerda el faro de Barima que no se ha construido en más de trescientos años. “Es lástima, concluye, la ignorancia que en todo lo que está afuera de Caracas, demuestran ciertos hombres”, fin de la cita, en una clara alusión a la desidia demostrada de los gobernantes de turno ante el paso dado por Gran Bretaña (Núñez, Pág. 12).

Esto significaba que luego de haber acordado con los británicos la celebración de un tratado de límites, Venezuela no se preparo adecuadamente para afrontar la tarea y la Gran Bretaña se aprovechó de eso.

Fortique, luego de un titánico trabajo diplomático, logra que la colonia británica, a través de su Ministro de Colonias, removiera los postes de demarcación de Shomburgk en 1842. Y cito, “El 31 de enero Lord Aberdeen (Ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña) informa a Fortique que con el fin de satisfacer los deseos del Gobierno de Venezuela se enviarán instrucciones al Gobernador de la Guayana Británica, Henry Leight, para quitar los postes colocados por Shomburgk en el Orinoco, pero eso no significa, declara, “que el Gobierno de Su Majestad abandona ninguna porción de los derechos de Gran Bretaña sobre el territorio que fue anteriormente poseído por los holandeses en Guayana” fin de la cita (Núñez, Pag. 15). 

Propuesta de Arbitraje

El 29 de julio de 1843, Alejo Fortique y Lord Aberdeen se reúnen de nuevo. Núñez reseña, y cito, “En esa entrevista Lord Aberdeen propone someter en último caso el asunto a la decisión de una tercera potencia que fije como árbitro la línea divisoria” fin de la cita (Núñez, Pág. 17).

Fortique, el hombre que Venezuela tiene al frente en el campo, y cito, “decide que no conviene aceptar la proposición de discutir a base de la carta de Shomburgk, pues sería exponerse a que se justifique de algún modo esa demarcación” fin de la cita. Sin embargo, el Secretario de Relaciones Exteriores de Venezuela, o lo que ahora se llamaría el entonces ministro del gabinete, Francisco Aranda, encuentra, por el contrario, conveniente la proposición de arbitraje, autorizando a Fortique para aceptarla en caso de ser imposible un arreglo amistoso. Y aquí se demuestra el poco valor que consistentemente le han dado los políticos a sus representantes diplomáticos y técnicos.

Núñez apunta lo siguiente, y cito,“Fortique no es partidario del arbitraje. Conviene meditar si un soberano extranjero acordaría las Bocas del Orinoco, empeñada como está Inglaterra en poseerlas, y si concedidas estas no las compensaría en el interior con una gran parte de lo que pertenece a Venezuela” fin de la cita (Núñez, Pág.18). Nótese aquí las diferencias que Fortique tiene con su superior en este delicado tema. Años después, en 1899, se demostraría con el Laudo Arbitral de París que Fortique estaba en lo cierto. En Venezuela ya se culpa a Fortique, y cito, “de falta de diligencia y de no haber dirigido bien las negociaciones” fin de la cita (Núñez, Pág. 19).

¿Y cuál fue el origen de tales acusaciones? Fortique paga los platos rotos de la falta de resultados como consecuencia de la poca o ninguna disposición política de destinar recursos para resolver un asunto de trascendencia nacional. Fortique se encontraba solo en Londres, y la poca ayuda para la investigación requerida, donde debió trabajar un equipo especializado, lo realizaba en Madrid únicamente Rafael María Baralt, el insigne escritor y poeta zuliano. Baralt, y cito, “ha extractado todo el expediente relativo a los limites de Guayana. Trabaja en la Biblioteca Real de Madrid y en el Archivo de Indias, en Sevilla“Baralt explica que trabaja desde las doce hasta las cinco, las horas hábiles del archivo, y desde las nueve hasta las doce en el Instituto de Cartas Hidrográficas. Además dedica parte de la noche a redactar sus informes para Fortique”… “En otra ocasión informa que lo extenso de los estudios emprendidos lo han privado de la salud y se encuentra enfermo”… “Manifiesta una y otra vez su deseo de regresar a Venezuela a reunirse con su familia” fin de la cita. Pero el Gobierno, y cito, “ha decidido eliminar el cargo (de Baralt) a fin de hacer las necesarias economías e instruye a Fortique que le fije término a su trabajo” fin de la cita (Núñez, Pág. 19).

Y yo me pregunto, ¿cómo es posible una política reduccionista en una materia de semejante importancia? Es realmente impresionante comprender que hayamos llegado hasta aquí solo por el esfuerzo de venezolanos ilustres que lo han dado todo por Venezuela, y no por una legítima voluntad de ningún gobierno para resolver asuntos de la importancia descrita. Este relato demuestra cómo han sido las cosas desde nuestra misma fundación, sin que eso haya cambiado un ápice desde ese entonces.

La propuesta de Venezuela

El Subsecretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, el vizconde Canning,  propone a Fortique, y cito, “que dé principio a la negociación por medio de una nota en la cual exponga algunas de las razones que apoyan el derecho de Venezuela. Podría entonces el Gobierno de Su Majestad reducir en la contestación la esfera de sus pretensiones con algún viso de fundamento” fin de la cita (Núñez, Pág. 18).

El 31 de enero de 1844, Fortique presenta su nota al Gobierno de Gran Bretaña, en los siguientes términos, y cito, “Después de un largo recuento de los derechos que asisten a Venezuela como sucesora de España, establece como base de un arreglo fijar en el Esequibo, la línea divisoria entre los dos países. “No hay duda, concluye, que el Esequibo es el río formado como al intento por la naturaleza; y pues nada o casi nada ocupan hoy los colonos británicos entre él y el Orinoco, estando sus plantaciones del otro lado, un arreglo bajo esta base llenaría el objeto, y aseguraría a la Gran Bretaña aun los más remotos derechos que pudieran corresponderle como sucesora de Holanda” fin de la cita (Núñez, Pág. 20).

Respuesta de la Gran Bretaña

La nota de Lord Aberdeen fechada 30 de marzo de 1844 concluye de la siguiente manera, y cito, “Persuadido, pues, de que el objeto más importante para los intereses de Venezuela es la posesión exclusiva del Orinoco, el Gobierno de Su Majestad esta pronto a ceder a la República una parte de la costa suficiente para asegurarle el libre dominio de la boca de este su río principal, e impedir que esté al mando de una potencia extranjera. Con esta mira, y en la persuasión de que hace a Venezuela una concesión de la mayor importancia, el Gobierno de Su Majestad está dispuesto a prescindir de su derecho sobre el Amacuro como el límite occidental del territorio británico y a considerar la boca del río Guaima como término de la posesión de Su Majestad por el lado de la costa. Consentirá además, que se fije el límite en el interior trazando una línea desde la boca del Moroco al punto en que se une el río Barama con el Guaima: de allí por el Barama aguas arriba, hasta el Aunama, por el cual se ascenderá hasta el lugar en que este arroyo se acerca más al Acarabisi hasta su confluencia con el Cuyuní, seguirá por este último río aguas arriba hasta llegar a las tierras altas a inmediaciones del monte Roraima, en que se dividen las aguas que afluyen del Esequibo de las que corren hacia el río Branco” fin de la cita (Núñez, Pág. 22).

¿Cuál fue la reacción de Fortique a esta nota? Lord Aberdeen al reunirse con él le pregunta y cito, “¿Qué le ha parecido la nota? No tan buena como antes de recibirla, responde Fortique. Se me había dicho que la línea sería el Moroco. Si es así, responde Aberdeen, haga usted otra proposición y la línea se fijará en el Moroco, más a condición de que el territorio entre el Orinoco y el Moroco no sea luego cedido a nación alguna… “En la entrevista del 16 de abril Aberdeen se encuentra dispuesto a acceder en los términos propuestos anteriormente” fin de la cita (Núñez, Pág. 22).

Efectivamente, Fortique hace las modificaciones pertinentes a favor de la proposición venezolana porque, y cito, “la promesa de no enajenar el territorio intermedio no le parece costosa. Las Bocas del Orinoco quedan libres. El Gobierno inglés renuncia al Amacuro, Barima y Guaima hasta el Moroco” fin de la cita (Núñez, Pág.23).

Respuesta del gobierno venezolano

Acordada ya con el gobierno de Gran Bretaña una propuesta acorde con nuestra reclamación, y cito, “La nota de Aberdeen y la correspondencia de Fortique son pasadas al Consejo de Gobierno. Este cuerpo encuentra deprimente para la dignidad nacional el compromiso de no enajenar el territorio a potencia alguna extranjera”…. “Fortique aduce las razones por las cuales encuentra nada humillante la clausula dicha...” y “Hace ver que se trata de una transacción amistosa. No de una discusión en derecho”  fin de la cita (Núñez, Pág.23) (resaltado nuestro).

Pero ganó la “dignidad nacional”, esa tara política que nos acompaña desde nuestra fundación. Desde Madrid Fortique en 1845, y cito, “comunica a Soublette  (Carlos Soublette, Presidente de la República en ese entonces) sus temores “de que perdamos soga y cabra”. No hay enemigo mayor de lo bueno que lo mejor, añade, y por desecharlo se dejan de hacer cosas que después sentimos haber perdido” fin de la cita (Núñez, Pág. 24).

Un trabajo increíble, titánico e impecable, realizado sin recursos y por lo más brillante del servicio civil venezolano de la época, fue perdido por un gabinete de políticos desconocedores del tema, que se aferraron a lo único que si entendían: la dignidad nacional. De haber confiado al menos un poco en el esfuerzo de quienes lo llevaron a cabo, no estuviera hoy esta generación lidiando con este problema.

Efectivamente, como dijo Alejo Fortique, perdimos “soga y cabra” en ese primer momento de esta larga historia, y vaya que hemos sentido haber perdido en esa oportunidad, y no por no haber tenido razón. ¿Volveremos a perder ahora? A la pregunta de la Cátedra respondo que seguramente perderemos esa pelea si insistimos en ese patrioterismo paralizante de 1845, sin colocar todos los recursos humanos y técnicos necesarios en esa tarea, sumado a la vergonzante ignorancia culposa en el tema que han tenido nuestros sucesivos gobernantes, y que perdura hasta nuestros días.

Muchísimas gracias…

Caracas, 21 de Noviembre de 2023

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sábado, 11 de noviembre de 2023

Esequibo, juicio o negociación

Por Luis Manuel Aguana

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Es difícil separar lo racional de lo emocional ante un problema territorial, porque entre otras cosas se mezclan factores explosivos que agudizan la confrontación, razón por la cual las naciones históricamente han ido a guerras para resolverlos. De allí que sea considerada en este momento de la historia del mundo poco menos que una irresponsabilidad de los gobiernos manipular a la opinión pública de acuerdo a lo que  consideran debería ser la solución de la controversia.

Y eso es precisamente lo que intenta realizar el régimen de Nicolás Maduro Moros al convocar a un referendo el 3 de diciembre de 2023, intentando, no solamente tapar la entrega por razones políticas que realizara Hugo Chávez Frías en el año 2004, a través de una Declaración Conjunta que permitió a Guyana desarrollar y poblar la Zona en Reclamación, sino crear una situación de efervescencia política en el país que impida la realización de las elecciones pautadas para el 2024, elecciones que desde ahora mismo ya tiene perdidas. Tal es la desesperación del régimen de aferrarse al poder, que es capaz de provocar un conflicto limítrofe con Guyana, alegando con ese referendo que “es el pueblo el que reclama”.

De allí que sea para los venezolanos de una importancia capital comprender a cabalidad, sin necesidad de ser abogados especialistas en Derecho Internacional, y en sus partes fundamentales, el alcance de esta compleja trama que comenzó a ser pública a partir de la firma del Laudo Arbitral de 1899, firmado en París entre los representantes de Venezuela y el Reino Unido e Irlanda del Norte, donde nos robaron “en descampado” el territorio Esequibo.

Desde ese momento de 1899 hasta la firma del Acuerdo de Ginebra en 1966 entre Venezuela y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, no se reconoció en todo el mundo lo sucedido en París, al punto que el Reino Unido firmó allí que ese Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y Guayana Británica (como posesión británica para ese entonces) era NULO E IRRITO. La historia para todos nuestros efectos comienza desde ese mismo momento.

¿Y porque los británicos tuvieron que reconocer eso? Eso nos lo responde el Dr. Allan R. Brewer Carías:

"La frontera establecida en el tribunal de arbitraje de 1899 se consideró zanjada durante el siguiente medio siglo, hasta que un memorando escrito por Severo Mallet-Provost (11 de agosto de 1944), un abogado que había actuado como asesor junior de Venezuela en el tribunal de París, se publicó póstumamente en el número de 1949 del American Journal of International Law (O Schoenrich 'The Venezuela-British Guiana Boundary Dispute' (1949) 43 AJIL 523, 528-30). El memorando aducía que el presidente del tribunal arbitral había coaccionado a varios miembros para que aprobaran la decisión final, resultado de un acuerdo político entre Gran Bretaña y Rusia. Al parecer, este memorándum había sido dictado cinco años antes por Mallet-Provost al juez Otto Schoenrich, su socio en el bufete estadounidense Curtis, Mallet-Prevost, Colte and Mosle, con instrucciones de que no se publicara hasta después de su muerte, e incluso entonces, sólo a discreción del juez Schoenrich. Mallet-Prevost murió el 10 de diciembre de 1948, y su memorándum apareció impreso unos seis meses después" (ver traducción propia de Guyana-Venezuela border dispute, en https://allanbrewercarias.net/Content/449725d9-f1cb-474b-8ab2-41efb849fea8/Content/Guyana-Venezuela%20Border%20Dispute.%20Max%20Planck%20EPIL,%202006.pdf) (resaltado nuestro).

En otras palabras, el juicio arbitral había tenido vicios de nulidad confesados de manera póstuma por uno de sus protagonistas, donde los jueces se coludieron para darle al Reino Unido la posesión de nuestro territorio. Eso hace insostenible la posición británica, quedando abierta de nuevo la controversia.

¿Juicio nuevo o negociación?

Como decimos en Venezuela, “quien es picado de culebra, le tiene miedo al bejuco”. Y eso es lo que está pasando aquí. Históricamente Venezuela se ha negado de forma consistente a un nuevo juicio, alegando la negociación directa entre las partes como mecanismo para resolver esa controversia con Guyana. Y esto fue así hasta que Guyana nos demandó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 29 de marzo de 2018 “respecto a una controversia relativa a “la validez jurídica y el efecto vinculante del Laudo relativo a la frontera entre la colonia de la Guayana Británica y los Estados Unidos de Venezuela, de 3 de octubre de 1899” (ver Sentencia de la CIJ del 18 de diciembre de 2020, en https://revistas.urosario.edu.co/xml/4295/429566597007/index.html). ¡Nos demandan porque pretenden que el Laudo Arbitral de 1899 todavía es válido!

¿Y por qué pasó eso? Porque el Artículo IV, párrafo 2, del Acuerdo de Ginebra de 1966, establece que si las partes no se ponían de acuerdo sobre la elección de uno de los medios de solución previstos en el Artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, estos referirán la decisión sobre el medio de solución  a un órgano internacional que acuerden, y si no acuerdan alguno, al Secretario General de las Naciones Unidas (ver Acuerdo de Ginebra 1966, en  http://www.consulvenevigo.es/subido/ACUERDO%20GINEBRA%20ONU%201966.pdf

Y finalmente ocurrió eso. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, decidió de manera unilateral enviar el conflicto a la CIJ. El Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas establece: “1.- Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección” (ver Carta de la ONU, en https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/carta_nu.pdf).

Dado que la negociación también está contenida (y encabeza) como medio de solución de conflictos el Artículo 33 de la Carta de la ONU, Venezuela siguió negando la competencia de la CIJ, al punto que la misma Asamblea Nacional de 2015, considerada legítima por la Comunidad Internacional, promulga el 6 de febrero 2018 un “Acuerdo en rechazo a la decisión del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres de enviar la controversia sobre el Esequibo y la fachada Atlántica de Venezuela a la Corte Internacional de Justicia” coincidiendo en la actualidad con la posición del régimen de Maduro (ver Acuerdo en  https://www.asambleanacionalvenezuela.org/actos/detalle/acuerdo-en-rechazo-a-la-decision-del-secretario-general-de-la-onu-antonio-guterres-de-enviar-la-controversia-sobre-el-esequibo-y-la-fachada-atlantica-de-venezuela-a-la-corte-internacional-de-justicia--240).

Pero la CIJ no se quedó atrás después de la decisión del Secretario General de la ONU. El 18 de diciembre de 2020 decidieron que esa instancia sí era competente para decidir la controversia entre Venezuela y Guyana, interpretando que la decisión del Secretario General de la ONU tenía carácter vinculante porque las partes habían dado efectivamente su consentimiento a su decisión en el Acuerdo de Ginebra de 1966: Si las Partes dieron su consentimiento al arreglo judicial de su controversia en virtud del párrafo 2 del artículo IV del Acuerdo de Ginebra–Decisión del secretario general vinculante para las Partes–El párrafo 2 del artículo IV se refiere al artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, que incluye el arreglo judicial como medio de resolución de controversias–Los medios de solución de controversias a disposición del secretario general, al que las Partes dieron su consentimiento, incluyen el arreglo judicial. Si el consentimiento otorgado por las Partes para la solución judicial de su controversia estaba sujeto a alguna condición–Si el secretario general debería seguir un orden particular al elegir los medios de solución de controversias enumerados en el artículo 33 de la Carta–La no obligación para el secretario general para seguir un orden particular o consultar con las Partes sobre su elección(ver Sentencia de la CIJ del 18 de diciembre de 2020, referida supra).

En otras palabras, estamos metidos en el juicio. Sin embargo, esto no significa que tengamos necesariamente que seguirlo. De acuerdo al Dr. Nicolás Boeglin Naumovic, experto en Derecho Internacional, consultor en temas relacionados en la implementación de normas que derivan del Derecho Internacional para entidades, nacionales, regionales e internacionales, “La estrategia seguida por Venezuela ante la demanda interpuesta por Guyana en marzo de 2018 en su contra en La Haya intenta hacer valer un principio angular en derecho internacional: el consentimiento previo de un Estado a la justicia internacional. Se trata de una regla según la cual ningún Estado puede ser llevado ante un juez internacional sin su consentimiento. Por su parte, Guyana recurre al tratado suscrito en 1966 entre Reino Unido y Venezuela y a la carta emitida por el secretario general en enero de 2018 para establecer la competencia de la CIJ en aras de dirimir esta controversia” (ver Guyana/Venezuela: La Corte Internacional de Justicia anuncia que fijó plazos, en https://ciarglobal.com/guyana-venezuela-la-corte-internacional-de-justicia-anuncia-que-fijo-plazos/).

Pero –y este es un pero importantísimo- Boenglin concluye que es preferible estar que no estar en ese juicio: “Cabe precisar que la estrategia que ha escogido Venezuela no está exenta de todo riesgo: en efecto, la no participación de Venezuela la priva de la posibilidad de presentar sus argumentos legales en la etapa preliminar en la que puede precisamente cuestionar la competencia de la CIJ en el marco del procedimiento contencioso: la etapa de las excepciones preliminares. Dicho en otras palabras, al optar Venezuela por no participar, la base de competencia usada por Guyana (que se limita a una recomendación del actual Secretario General de Naciones Unidas) no será cuestionada ante los jueces de la CIJ“.

 

Entonces, volviendo a la estrategia de Venezuela, sería una soberana estupidez lesiva a los intereses del país no concurrir a ese juicio, y esta vez, y a diferencia de 1899 representando nosotros mismos nuestros intereses, armados hasta los dientes con los mejores historiadores, abogados, expertos en Derecho Internacional, documentos de nuestra fundación como República, para probar de una vez por todas nuestra soberanía sobre ese territorio, porque la razón nos asiste y nos ha asistido siempre. Si creemos que los jueces se van a coludir de nuevo, entonces nos encontrarán como una nación unida capaz de defender su territorio en esta nueva oportunidad. Las condiciones no son las mismas que en 1899.

 

Pudiéramos todos pensar que la solución directamente negociada con Guyana podría conducía a una solución y eso estaría bien. Pero creo que ese tren partió desde hace tiempo desde el momento que los costos del juicio que nos está montando Guyana en la CIJ lo está financiando para ellos la Exxon Móbil de una manera interesada: El año 2018 se titulaba: “Guyana empieza a cobrar la prima de fichaje de ExxonMobil para cubrir gastos legales en la CIJ. Guyana ha iniciado el proceso preliminar con el fin de ciclar los fondos de un bono de firma de US$18M recibido de ExxonMobil en 2016, para defender su caso de controversia fronteriza en la Corte Internacional de Justicia (CIJ)” (ver Oil Now, 26 de abril de 2018, Guyana begins to cash in ExxonMobil signing bonus to cover legal fees at ICJ , en https://oilnow.gy/news/guyana-begins-cash-exxonmobil-signing-bonus-cover-legal-fees-icj/).  ¿Creen ustedes que ellos estén pensando en una solución negociada con Venezuela? Ya se derramó el vaso, o mejor dicho, el pozo de petróleo, no hay vuelta atrás…

Porqué nos oponemos al referendo

Las preguntas dadas a conocer públicamente a los venezolanos apuntan a manipular abiertamente a la opinión pública para fundamentar la línea política del régimen en relación con este delicado problema de orden generacional (ver CNE aprueba por unanimidad cinco preguntas para el referendo consultivo, en https://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/cne-aprueba-por-unanimidad-cinco-preguntas-para-referendo-consultivo) y que van en la dirección de manipular a los venezolanos:

Preguntas:

1. ¿Está usted de acuerdo en rechazar, por todos los medios, conforme a derecho, la línea impuesta fraudulentamente por el Laudo Arbitral de París de 1899, que pretende despojarnos de nuestra Guayana Esequiba?

Está perfectamente demostrado ese fraude, al punto que fue aceptado y reconocido por el Reino Unido en su oportunidad. No tienen ningún sentido volver atrás sobre eso como si los venezolanos fuéramos un atajo de ignorantes desconocedores de la historia.

2. ¿Apoya usted el Acuerdo de Ginebra de 1966 como el único instrumento jurídico válido para alcanzar una solución práctica y satisfactoria para Venezuela y Guyana, en torno a la controversia sobre el territorio de la Guayana Esequiba?

Es irrelevante la pregunta. Como ya vimos, es montados en el Acuerdo de Ginebra de 1966 sobre el que partimos para una nueva solución del problema.

3. ¿Está usted de acuerdo con la posición histórica de Venezuela de no reconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia para resolver la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba?

Pregunta manipulada. Acabamos de demostrar que Venezuela puede insistir en su posición de no participar en el juicio en la CIJ, pero es lo más alejado para nuestros intereses.

4. ¿Está usted de acuerdo en oponerse, por todos los medios, conforme a derecho, a la pretensión de Guyana de disponer unilateralmente de un mar pendiente por delimitar, de manera ilegal y en violación del derecho internacional?

Pregunta manipulada para predisponer a los venezolanos a una conducta agresiva. Es precisamente por esa razón que deberíamos estar planteando nuestro caso en la CIJ para una solución pacífica de esta controversia.

5. ¿Está usted de acuerdo con la creación del estado Guayana Esequiba y que se desarrolle un plan acelerado para la atención integral a la población actual y futura de ese territorio, que incluya entre otros el otorgamiento de la ciudadanía y cédula de identidad venezolana, conforme al Acuerdo de Ginebra y el Derecho Internacional, incorporando en consecuencia dicho estado en el mapa del territorio venezolano?

De nuevo pregunta manipulada. Claramente, luego de solucionar a nuestro favor esta controversia en la CIJ, el Estado venezolano podrá disponer de la ahora Zona en Reclamación como un territorio más del concierto de estados federados establecidos en la Constitución.

Mis disculpas anticipadas a quienes hayan llegado hasta aquí por lo extenso de esta nota. El conocimiento es, a mi juicio, el mejor antídoto para no caer en las manipulaciones de un régimen que pretende con ese referendo utilizar con fines políticos, como lo hizo Chávez en el año 2004, esta reclamación histórica buscando el respaldo de los venezolanos para permanecer en el poder.

En 1957 el dictador Marcos Pérez Jiménez pretendió igualmente con un plebiscito quedarse en el poder. El 15 de diciembre de 1957 “ganó” ese plebiscito con una mayoría aplastante del 86,7% (ver Wikipedia, Plebiscito de Venezuela de 1957, en https://es.wikipedia.org/wiki/Plebiscito_de_Venezuela_de_1957), dando la percepción que nunca se iría porque el “pueblo lo acompañó”. Pero pocas semanas después, el 23 de enero de 1958, salió corriendo del país, con ese mismo pueblo celebrando en las calles su caída. Una Venezuela en resistencia le decía al país al mismo tiempo, a través de los medios que disponían, con papelitos entregados en las calles y en las casas, que todavía existía honor y dignidad, a través de mensajes como el que acompaña esta nota:

Venezolanos: El honor, la dignidad, la libertad y los derechos de los venezolanos están en juego!! No permitas el ultraje del plebiscito!! No permitas la burla a la Constitución Nacional!!

A la lucha contra la tiranía!! Todos los venezolanos como un solo hombre contra el plebiscito!! Salvemos a Venezuela del deshonor!!

La lucha no cesará hasta no obtener un Gobierno que rescate a la Nación y se someta a la Ley!!

La JUNTA PATRIOTICA

(original del panfleto cortesía de la familia de la Arq. Lourdes Colmenares Maldonado, Directora de ANCO)

Ese mensaje pareciera haber sido escrito hoy y aplica perfectamente a este momento que vive Venezuela. Utilicemos ese mismo valor, dignidad y conciencia que tuvieron nuestros mayores, demostrados en 1957, para hacer lo que corresponde hacer para resistir democráticamente luchando para desalojarlos del poder: “La lucha no cesará hasta no obtener un Gobierno que rescate a la Nación y se someta a la Ley”. Así será, Amén…

Caracas, 11 de Noviembre de 2023

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lunes, 6 de noviembre de 2023

¿Pudo Chávez entregar el Esequibo?

Por Luis Manuel Aguana

English versión 

La nota publicada en el semanario La Razón del domingo 5 de noviembre de 2023, No. 1485, titulada “Hugo, testigo de Guyana en La Haya” del periodista Noel Gómez Herrera nos informa que “…el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en declaración conjunta con el Presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, el día 19 de febrero del año 2004, en la ciudad de Georgetown, manifestó su consentimiento en nombre del gobierno de Venezuela, para la explotación minera en el territorio en reclamación, “siempre y cuando vaya en beneficio de sus habitantes”, refutando de esa forma los señalamientos de la contraparte, sobre el otorgamiento de licencias de explotación petrolera en el Territorio Esequibo”, convirtiendo al mismísimo jefe supremo de la “revolución bolivariana” en testigo ausente en contra de los intereses de Venezuela y a favor de Guyana en el juicio por reclamación de territorio que se lleva a cabo entre ambos países en la Corte Internacional de Justicia.

Efectivamente, bajo el titular “Georgetown esgrime en La Haya declaración conjunta Chávez-Jagdeo del año 2004” semanario La Razón indica que: El Gobierno de Guyana, al impugnar en la Corte Internacional de Justicia el referéndum consultivo convocado por Nicolás Maduro, alega que la entrega de licencias petroleras en el territorio en reclamación tiene su origen en el consentimiento otorgado públicamente por el presidente Hugo Chávez, el 19 de febrero de 2004, en la ciudad de Georgetown, conjuntamente con el entonces presidente Bharrat Jagdeo (resaltado nuestro).

Pero, ¿podía Chávez en su condición de Presidente de la República, por su sola voluntad, permitir el uso, para los fines que fueran, de parte de un territorio considerado venezolano, a otra Nación? Definitivamente no. Y esto tampoco se lo recordaron los militares, por lo cual son también corresponsables de la firma de esa Declaración Conjunta con Guyana.

Por ningún lado, la Constitución venezolana le da al Presidente de la República esa potestad. Al contrario, la prohíbe expresamente: “Artículo 13: El territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional…”. Incluso, el Presidente tiene la obligación expresa de proteger la soberanía del territorio: Artículo 232: El Presidente o Presidenta de la República…está obligado u obligada a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República….”. Por otro lado la Constitución no establece que el Presidente consulte a los venezolanos lo que tiene expresamente establecido en la Constitución como su obligación.

Muchos de ustedes estarán diciendo “pero si ellos no respetaron nunca la Constitución, comenzando por Chávez”. Cierto, pero el territorio no le pertenecía a Chávez, ni ahora le pertenece a Maduro y su régimen de criminales, sino a todos los venezolanos, y la única referencia incontrastable para defendernos de lo que están haciendo es ese texto constitucional.

En la Declaración Conjunta de Venezuela y Guyana, Hugo Chávez dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “…Yo me he comprometido con el presidente Jagdeo y con Guyana. Primero que el gobierno venezolano no va a oponerse a ningún proyecto en esta región que vaya en beneficio de sus habitantes; beneficio directo, como me decía el presidente, como es un proyecto de agua, vías de comunicación, energía, proyectos agrícolas…” (ver transcripción completa de la Declaración Conjunta de los presidentes de Venezuela y Guyana, Hugo Chávez Frías y Bharrat Jagdeo respectivamente, el día 19 de febrero de 2004, en la ciudad de Georgetown, Guyana, en https://larazon.net/2023/09/19-de-febrero-de-2004-el-dia-que-hugo-chavez-entrego-el-esequibo-a-guyana/) (resaltado nuestro).

¿Podríamos decir que esa “magnanimidad” del Galáctico, en el 2004 con lo que no le pertenecía, entregó nuestro territorio a Guyana? En mi opinión, definitivamente SI. Permitió nada menos que la OCUPACIÓN del territorio que estamos reclamando, a través de proyectos, dándole el permiso abierto al gobierno de Guyana para construir carreteras, asentamientos con servicios de supervivencia de agua y agrícolas en la Zona, sin contar con el más importante, “proyectos de energía”, dando luz verde a lo que se podía perfectamente interpretar como la explotación petrolera de la Zona en Reclamación.

La manera fáctica de ejercer soberanía es ocupando un territorio, por lo que desde ya Guyana nos lleva una ventaja incalculable de 20 años. En otras palabras, llevan dos décadas trabajando en la ocupación del Esequibo con el permiso de Hugo Chávez Frías escrito en una Declaración Conjunta. Con razón, Guyana está utilizando eso como prueba de su ocupación ilegítima en la Corte Internacional de Justicia. Y si nos hemos dado cuenta de esa aberración, es porque las compañías petroleras norteamericanas están haciendo un ruido importante extrayendo petróleo para Guyana, en el marco de las negociaciones de los EEUU con el régimen de Maduro.

Por otro lado, el Estado venezolano y sus actuales administradores del régimen, que ahora pretenden convocar un referendo sobre el Esequibo, ha hecho todo lo contrario en relación con la ocupación de ese territorio, que es nuestro y que dicen defender de la boca para afuera. En fecha 31 de mayo de 2015, un grupo de venezolanos, llamados esequibanos por ser nacidos en la Zona en Reclamación, presentaron ante el Tribunal Supremo de Justicia venezolano una acción de Amparo Constitucional a fin de exigir la ciudadanía al ser venezolanos por nacimiento. En esa acción, estos venezolanos exigen “que el estado venezolano ejecute un plan de cedulación en todo el país para que los habitantes del Esequibo puedan obtener su cédula y la nacionalidad al ser venezolanos por nacimiento, al nacer en un territorio donde Venezuela mantiene su soberanía conforme al artículo 10 de la Constitución Nacional. Hay que recordar que el Esequibo no es solo tierra y mar, es su gente”. Allí denuncian claramente que:

“Hechos públicos, notorios, comunicacionales y actos administrativos donde se ignora o niega el derecho a la ciudadanía de las personas nacidas en la Guyana Esequiba, Territorio Esequibo en donde se evidencia palmariamente la violación de los derechos humanos y la discriminación hacía estos venezolanos de manera excesiva y continuada por parte de funcionarios públicos tanto civiles o militares. Cabe destacar que los nacidos en la Guyana Esequiba o Territorio Esequibo son víctima de atropello, detenciones, expropiaciones de sus bienes de trabajo, vejaciones y humillaciones, además de la exclusión del sistema educativo, sanitario, protección social, económico y sobre todo en el aspecto moral y psicológico por el solo hecho de no tener una identificación venezolana” (ver Cedulación de esequibanos, una tarea pendiente, en http://esequibonuestro.blogspot.com/2015/06/cedulacion-de-esequibanos-una-tarea.html). Como verán, Chávez le dio el permiso a Guyana en 2004 para el desarrollo del territorio Esequibo, y por el otro lado, el Estado que el régimen administra desde 1999 todavía le niega a quienes nacieron allí su condición de venezolanos por nacimiento. Mayor contradicción imposible.

De nuevo el régimen nos pretende aplicar la estrategia del “divide y vencerás” de una manera artera y manipuladora, queriendo significar que quien no vaya al referendo del 3 de diciembre “está en contra” del reconocimiento de la Zona en Reclamación como territorio venezolano. Desde aquí rechazo de la manera más contundente tal interpretación. Ningún gobierno tiene el derecho de preguntarles a los venezolanos si debemos o no salir en la defensa de la condición del Estado Zulia, o el Estado Apure, o el Estado Miranda, como territorios venezolanos, de la misma manera como no lo tiene para preguntar por esa condición sobre el territorio Esequibo. Ellos TIENEN LA OBLIGACIÓN CONSTITUCIONAL de defender el territorio, y lo que sí han hecho hasta ahora es entregarles el permiso para su ocupación.

Dubenson Manzanilla, experto en tema del Esequibo, en un extraordinario trabajo sobre el tema, expresa lo siguiente: “Maduro pretende con este referendo una contramedida para desvirtuar la reciente elección primaria organizada por la oposición, donde resultó ampliamente victoriosa María Corina Machado. Sabemos que pretende desconocer a la CIJ y que contempla la aventura de tomar el Esequibo por la fuerza, como una falsa acción de nacionalismo, al mejor estilo de Leopoldo Gatieri con la guerra de las Malvinas. Fuera de sus pretensiones y sabiendo que el referendo no tendrá incidencia en CIJ, considero, como alguien que lleva muchos años promoviendo en la sociedad el interés por la recuperación del Esequibo, que esta consulta representa una gran oportunidad para unificar una conciencia nacional en torno a la preservación de nuestra integridad territorial, que de por sí ya ha sido violada por la dictadura de Maduro, al ceder espacios a grupos narcoguerrilleros de otro país, como las FARC y el ELN…” (ver PanamPost, El despojo del Esequibo no puede ocurrir otra vez, en https://panampost.com/editor/2023/11/06/el-despojo-del-esequibo-no-puede-ocurrir-otra-vez/).

No podemos caer en la manipulación del régimen. Lejos de unificar a los venezolanos “en torno a la preservación de nuestra integridad territorial”, el efecto será totalmente el contrario. De nuevo caeremos en su juego divisionista si los venezolanos no nos unificamos en rechazar tal pretensión, no concurriendo como una sola persona a ese referendo. La solución de esa controversia deberá ser pacífica y en sintonía con el Derecho Internacional. Pero no es eso lo que está manifestando el régimen al desconocer la vía de la Corte Internacional de Justicia. Como indica el experto “…es imperativa la conformación de un frente de venezolanos expertos en derecho internacional y sus necesarios pronunciamientos ante organismos internacionales para abordar esta situación. Pero tal y como están las cosas, pareciera que antes será indispensable la salida de los criminales del poder, que agravaron de manera superlativa esta situación, con la entrega del Esequibo que hizo Hugo Chávez Frías.

Caracas, 6 de Noviembre de 2023

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viernes, 3 de noviembre de 2023

El “galtierazo” del Esequibo y la patineta de los venezolanos

Por Luis Manuel Aguana

English versión

No es la primera vez que el régimen amenaza a los venezolanos si no votamos en todos los eventos electorales que realiza para su permanencia en el poder. “Quien no vote, está botado” gritaban llamando a votar por su constituyente ilegítima en el año 2017 (ver El Mundo, Así amenaza el chavismo para forzar el voto, en  https://www.elmundo.es/internacional/2017/07/28/597a328e468aebf7708b46e7.html). “Quien no vota, no come” vociferaba Diosdado Cabello en diciembre de 2020 para sus elecciones legislativas igualmente ilegítimas (ver El Mundo, en https://www.elmundo.es/internacional/2020/11/30/5fc54328fc6c83306a8b45bf.html). Siempre nos han amenazado para que hagamos colas “democráticas” en sus elecciones trucadas para darle la sensación al mundo de que consultan a la población, para luego manipular los resultados con sus máquinas de lotería.

Sin embargo, han circulado profusamente en las redes sociales memes y otras informaciones que apuntan a amenazarnos nuevamente con negarnos derechos que, de acuerdo a la Constitución, nos deben garantizar. Por ejemplo, el derecho a identificarnos, impidiéndonos sacar la cédula y el pasaporte, multarnos con cientos de dólares, el derecho a la alimentación, suspendiendo selectivamente la criminal bolsa de comida, si se nos ocurre no asistir al referendo sobre el Esequibo. Aunque el portal EsPaja desmienta esas informaciones, los venezolanos ya estamos curados de espantos, y no es para nada extraño que el régimen intente hacer efectivas esas amenazas. (ver EsPaja ¿Los que no voten en el referendo sobre el Esequibo recibirán multas de $500 y otras sanciones?, en https://espaja.com/verifications/los-que-no-voten-en-el-referendo-sobre-el-esequibo-recibiran-multas-de-500-y-otras-sanciones).

Lo anterior me hizo recordar el chiste popular del mendigo que amputado de las dos piernas, y movilizándose en una patineta, insultaba amargamente a Dios frente a una iglesia, culpándolo de su desgracia. Una señora devota que salía de misa lo reprimió severamente diciéndole: “¡Cállese, que Dios lo va a castigar!", a lo que el mendigo respondió: “¡Aja! ¿Y qué va a hacer? ¿Quitarme la patineta?”…

Así, como ese mendigo, nos encontramos todos los venezolanos. ¿Qué nos va a quitar el régimen? ¿Una cédula y un pasaporte imposibles de conseguir? ¿Una bolsa de alimentos, que aunque se paguen, vienen –cuando vienen- con productos de ínfima calidad, muchas veces en estado de descomposición, y que llega solamente a quienes ellos deciden? ¿Una multa impagable como la canasta básica alimentaria? ¿Botarnos de una administración pública de salarios y pensiones miserables de $3 mensuales, cuando solo sobrevivimos a través de los familiares que se han marchado del país? ¡Por favor! 

¿Por qué cree el régimen que toda la Venezuela arrecha e indignada salió a votar en masa por María Corina Machado (MCM) el 22 de octubre? ¿Es que todavía no han comprendido que no los queremos? ¿Qué diferencia habrá si no salimos a votar de la misma manera en ese referendo sobre el Esequibo? NINGUNA.

¿Que se van a fabricar otra Lista de Tascón con ese referendo? Pues ya la tienen, no necesitan hacer una nueva lista. Existe una probabilidad comprobada en esa gran encuesta realizada el 22 de octubre, que el 92,35% de los venezolanos nos encontramos en contra de cualquier cosa que haga el régimen, incluido un referendo. Esto significa que si paras a un venezolano en cualquier calle del país, existe una probabilidad de un 92,35% de que sea opositor al régimen de Nicolás Maduro Moros. En otras palabras, toda Venezuela.

Entonces, este “galtierazo” que el régimen venezolano pretende aplicar para el Esequibo, imita la solución de Leopoldo Galtieri, ex Jefe de la Junta Militar de Argentina en 1982, cuando al ver que el país rechazaba su gobierno por la crisis económica y los desaparecidos políticos, se inventaron una invasión a las Malvinas, islas en reclamación de Argentina, con los resultados que ya el mundo conoce (lo similar de esa sola comparación aterra) (ver Galtieri y su última jugada, en https://casadelaindependencia.cultura.gob.ar/noticia/galtieri-y-su-ultima-jugada/).

El régimen de Galtieri cayó posteriormente, pero se llevó por delante a 650 personas que murieron en esa guerra inútil debido al mismo nacionalismo que pretenden crear con el Esequibo, todo eso sin contar que perdieron la guerra (ver Bajas argentinas de la guerra de las Malvinas, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bajas_argentinas_de_la_guerra_de_las_Malvinas#cite_note-FOOTNOTELandaburu1989222-1).

Cualquier pregunta que quieran hacernos en ese referendo no disculpa en forma alguna la entrega del territorio Esequibo a Guyana por el régimen, cuando Hugo Chávez Frías, “prácticamente renunció al reclamo sobre el Esequibo al decirle su homólogo guyanés durante una visita a Georgetown que “el gobierno venezolano no va a oponerse a ningún proyecto en esta región que vaya en beneficio de sus habitantes”” (ver PanamPost, La Trampa del Esequibo, en https://panampost.com/jose-gregorio-martinez/2023/11/02/el-esequibo-reclamo-legitimo-arma-politica/).

Tampoco el régimen puede escapar de su obligación de ejercer el gobierno del país y por esa misma condición, defender nuestras fronteras históricas. Si ellos ejercen de facto el poder, no tiene ninguna justificación preguntarnos si los venezolanos deseamos la recuperación de ese territorio. Ese territorio le pertenece por límites históricos a los venezolanos sin preguntarle a nadie. Punto.

Pero así como Galtieri, Maduro tampoco está preparado para una guerra y la perderá. Le han entregado no solo el territorio Esequibo a los guyaneses, sino que ya han cedido control territorial a la FARC y ELN en territorios de los estados Táchira, Apure y Zulia: “La presencia de estos grupos de origen colombiano en nuestro territorio tiene un significado primario y es la clara pérdida de la soberanía nacional”… “ esa soberanía no ejercida por Venezuela, tiene graves consecuencias sociales, el ELN y las FARC ejercen gobernanza criminal en los territorios que controlan, en otras palabras: imponen reglas sociales, de comportamiento y ejercen el control sobre las comunidades, cobran vacunas y reclutan a sus integrantes en nuestro territorio, o sea en los estados Táchira, Apure y Zulia” (Ver El Universal, 26-02-2023, La guerrilla colombiana, un cáncer que hizo metástasis en Venezuela, en https://www.eluniversal.com/sucesos/149667/la-guerrilla-colombiana-un-cancer-que-hizo-metastasis-en-venezuela). No existe ninguna diferencia de eso a permitir a una compañía petrolera extranjera explote el territorio venezolano bajo su control.

Pretender involucrarnos a los venezolanos en una obligación que solo le compete a quien ejerce el gobierno y su irresponsabilidad previa de permitir a grupos guerrilleros administrar territorios en el país, es otra razón de peso más, no solo para salir de los delincuentes que nos desgobiernan, sino para darle la espalda a cualquier referendo que les permita justificar una maniobra militar en el territorio Esequibo, como lo hizo Leopoldo Galtieri en Las Malvinas en 1982, aunque sepamos que luego caerán como ese infeliz. Preferiremos siempre dejarlos solos, aunque nos quedemos sin patineta…

Caracas, 3 de Noviembre de 2023

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