jueves, 27 de julio de 2023

Las dos caras de una renuncia

Por Luis Manuel Aguana

English versión

“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”

Simone de Beauvoir

La renuncia de la vicepresidente de la Comisión Nacional de Primarias (CNP) dice mucho más de lo que no dice, más aún viniendo de una persona formada como Ingeniero de Información de una universidad tecnológica (Universidad Tecnológica del Centro, UNITEC) (ver El Político, Renuncia de la vicepresidenta de la Comisión Nacional de Primaria, María Carolina Uzcátegui, en https://tinyurl.com/2w3d9hh9).

Los técnicos tenemos ciertamente una deformación profesional: queremos que las cosas estén en su lugar antes de comprometernos en algo. Y si el compromiso es del tamaño generado por las expectativas de la población de elegir a la persona que efectivamente tenga los votos de los opositores venezolanos para hacerle frente al régimen, no podemos equivocarnos en demandar de nuestros mandantes lo que sea necesario exigir para que se cumpla efectivamente lo que técnicamente se requiera para tener el éxito esperado.

Hay dos caras importantes a considerar en la misiva de renuncia de la Ing. Uzcátegui, la  técnica y la política.

En la cara técnica cabe resaltar la confesión según la cual, “Hoy, no están dadas las condiciones técnicas y logísticas para que el proceso de primaria sea una consulta amplia y al alcance de la mayoría de los venezolanos independientemente de su estrato social. La meta establecida sobre el número de centros de votación no ha podido ser alcanzada y luce cuesta arriba dado los tiempos del cronograma. El tratamiento que se ha dado a los votantes en el exterior no ha sido sincero, pues no se cuenta con las capacidades necesarias para atender a una diáspora que, en su mayoría, no podrá participar en el proceso electoral del 2024 gracias a la  política sistemática de exclusión sostenida en los últimos años por parte del Gobierno Nacional. No existen las garantas necesarias, con el proceso de voto manual, para que los resultados que se desprendan de esta consulta sean un fiel reflejo de la voluntad de los venezolanos con deseo de participar (resaltado nuestro).

En algún momento destacamos en este blog la importancia de los aspectos técnicos y logísticos necesarios para llevar el voto a la mayor cantidad de opositores, y más aún cuando se trata de que ninguno de esos aspectos se pueden llevar a cabo sin dinero. Hoy los venezolanos deberíamos saber, al menos de modo general, como se va a llevar a cabo ese proceso de cara al país opositor, incluyendo los procedimientos de participación de la sociedad civil, como por ejemplo en las mesas electorales, cuantos centros se habilitarán y donde –tanto dentro como fuera del país-, y en especial cuando se anunció la realización de un voto manual que exige la masiva participación de la gente. Todo esto sin contar con cuál Registro Electoral se trabajará para esas elecciones primarias.

Si se desea que el país opositor participe en ese proceso, lo más lógico es que desde mucho antes se haya iniciado una campaña de llamado para la articulación de todo aquel que desee participar desde la sociedad civil, porque tal y como lo han vendido, las primarias no solo convocan a los partidos políticos sino a todo el país opositor dentro y fuera de Venezuela. Y esa ha sido la historia lamentable de la participación ciudadana con los partidos, cada uno de ellos queriendo tomar un pedazo de una torta que no existe y que más bien hay que trabajarla para que todos podamos comer. Eso ya lo vivimos en la Consulta Popular de 2020.

La gravedad de la afirmación de la insinceridad con la cual se ha conducido el proceso para los venezolanos de la diáspora dice mucho de cómo se concibió esa participación en primer lugar. El Reglamento para la participación de electores venezolanos en el exterior en la elección primaria de 2023, aprobado el 6 de mayo de 2023 por la CNP, indica en su Artículo 4 lo siguiente: Podrán votar en la elección Primaria en el exterior en alguna de las ciudades o localidades que a tal fin disponga la Comisión Nacional de Primaria, de conformidad con este Reglamento, los venezolanos ya inscritos en el Registro Electoral del CNE para votar en el exterior y los que, estando o no en dicho Registro, actualicen sus datos para votar en dichas ciudades o localidades”. Eso ya pone un límite al número de electores venezolanos porque eso no incluye a los millones que migraron del país y que jamás pudieron inscribirse en el exterior porque el régimen elimino desde hace años esa posibilidad. Entonces, ¿a que jugaba la CNP desde un comienzo? ¿A trabajar con el régimen? ¿Se dio cuenta de eso ahora la Ing. Uzcátegui?

Por otro lado, los partidos no se mueven, al verse perdedores ante una opción que luce claramente vencedora. De allí a que definitivamente se retirara la candidatura de Manuel Rosales y otras vean el proceso como gallina que ve sal. No juegan a que gane el país. Y eso nos lleva a la siguiente cara de la renuncia de la Ing. Uzcátegui, la política:

Me duele asumir que este proceso de primara está siendo utilizado por intereses que, lejos de creer en la fortaleza del proceso democrático electoral, hoy juegan a enrumbamos por proyectos personales y no colectivos”….“Mi llamado es a los candidatos participantes en el proceso, depongan los intereses individuales y partidistas que lejos de fortalecer la primaria, la han fracturado. Es momento de pensar en el país y en la gente, en los mecanismos que nos permitan fortalecer el voto como instrumento para alcanzar los cambios sociales, políticos y económicos demandados por la mayoría del pueblo venezolano” (resaltado nuestro).

Me extraña que una persona de esa posición no haya pensado en eso antes de asumir una responsabilidad como esa. Los partidos de la oposición oficial no están interesados en lo que Venezuela gane, sino en lo que ellos ganen. Lamentablemente es así. Pero en una pelea donde se decidirá la legitimidad de una tiranía ante la Comunidad Internacional, cualquiera podría pensar que dejarán de lado eso y trabajarían juntos por el país. Craso error, y es lamentable que los venezolanos lo vean escrito en blanco y negro de las manos de una protagonista de la historia que ojalá sea que haya sido utilizada como tantos otros de buena fe, a los fines de la perpetuación del régimen.

Pero hay algo más grave que subyace en la renuncia de la Ing. Uzcátegui: que sean los mismos opositores los que estén implosionando a la CNP desde adentro antes que el régimen se haga cargo y asuma el costo político, nacional pero aun más internacional, que eso conlleva. ¿Será eso lo que está pasando? Debe estar lista la sentencia del TSJ de Maduro para darle un hachazo a la cabeza de la CNP pero prefieren que sea ella misma la que haga los honores, como “chacumbele” que el mismito se mató. De esa manera, todos los interesados quedarán contentos. ¡Cuánta razón tenía Simone de Beauvoir…!

Caracas, 27 de Julio de 2023

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jueves, 20 de julio de 2023

De vuelta a los principios constituyentes

Por Luis Manuel Aguana

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No me queda otra que volver a apelar a los principios cuando noto que mucha gente –incluso de convicciones firmes- ha sido seducida por el carnaval electoral del régimen, confiando en que esa puede ser una solución a la gravísima situación del país. Cuando tengas dudas, regresa a los principios. Esa ha sido mi brújula fundamental y piedra filosofal de pensamiento ante la montaña de basura que se nos echa encima, capaz de convencerte de cualquier cosa.

Porque no se puede olvidar algo en todos estos años: la ruta electoral ha sido desde hace décadas la ÚNICA solución que nos han planteado los factores de la oposición política a los venezolanos para salir del error monumental que cometimos al elegir un golpista en 1998. Desde el Referendo Revocatorio amañado del 2004 hasta las próximas elecciones de 2024, han sido casi 20 años de intentar lo mismo, hasta ahora, con el mismísimo resultado.

Sin embargo, un grupo de venezolanos, agrupados bajo la idea de un proyecto de país concreto y diferente (ver El Gran Cambio, una propuesta para la Refundación de Venezuela, en https://ancoficial.blogspot.com/p/documentos-fundamentales.html), le planteamos al país una suerte de borrón y cuenta nueva, partiendo de invocar la soberanía popular que reside en el pueblo venezolano y que la puede ejercer directamente mediante los mecanismos políticos establecidos en la constitución y no indirectamente a través de sus representantes electos. Le planteamos al país la convocatoria –de nuevo, porque ya había sido convocada en 1999- a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario.

Los venezolanos nos quedamos en el pasado con el Artículo 5 de la Constitución de 1961, donde solo podía ejercerse soberanía a través de los representantes que fueran electos mediante el sufragio. Eso cambió en 1999 con el ejercicio directo de la soberanía mediante la incorporación de los mecanismos políticos establecidos en el Artículo 70, donde está prevista la convocatoria constituyente de la mano del pueblo venezolano, sin la intermediación de los Poderes Públicos.

Al plantear la salida constituyente no lo hacíamos con el fin de tumbar ningún gobierno, por más horrible que fuera, como lo es el actual, sino con exactamente la misma idea por la cual el pueblo voto en 1998: fijar un rumbo diferente para el país. Pero, como debemos aceptar todos los venezolanos, resulto en una equivocación monumental, que hay que corregir.

Ahora, en esta disputa en la que nos encontramos los venezolanos, donde estamos en el medio de una guerra con el régimen para lograr un candidato que efectivamente represente el sentir del pueblo opositor, pareciera –porque es solo una percepción que todos consideran una realidad- que si se logra ese hito, entonces estaremos a las puertas de hacer que se caigan definitivamente las barreras que impiden que se alcance la democracia y la libertad. Pero, ¿es eso cierto? Tengo 20 años de dudas en relación con eso.

Pero yo no soy el dueño de la verdad, nadie lo es. No sé si al tener un candidato(a) que ejerza el liderazgo adecuado, este conduzca una lucha que logre efectivamente demostrar, sin lugar a dudas y ante todo el mundo, que los votos de unas elecciones amañadas se transformen en una victoria sobre la tiranía y esta huya finalmente del país. Pero como bien dice el dicho popular, “los deseos no preñan”, por lo que si algo se puede garantizar con eso es ponerle rostro a quienes de verdad si desean cambiar las cosas, con la promesa de lograr la victoria en ese objetivo, si demuestran que lo hacen de una manera honesta y consistente.

Pero al margen de este razonamiento, como mencioné antes, el cambio de un gobierno no es el objetivo de un proceso constituyente. El objetivo de ese mecanismo es la revisión a fondo del pacto entre gobernantes y gobernados, discutir el sistema institucional del país para que este pueda ser gobernable de nuevo, estableciendo un sistema que le dé oportunidades y mejor calidad de vida a los venezolanos, con todos los seguros necesarios para que no vuelva a ocurrir una tragedia como la vivida en Venezuela por más de 20 años. En palabras de la Iglesia Católica, Refundar la Nación.

Si la visión de cualquiera que aspire y logre desplazar al régimen que encabeza el delincuente y condenado por un tribunal, Nicolás Maduro Moros, es solo ocupar su puesto para desplegar un “programa de gobierno”, se habrá perdido toda la sangre derramada por los jóvenes venezolanos en las calles, así como las torturas padecidas por los militares que si cumplieron con su juramento y se mueren en las mazmorras de Maduro. Si la visión es esa, su gobierno durará muy poco, ya que desde el punto de vista de la gobernabilidad con el resto de los poderes secuestrados, su viabilidad sería imposible. La única esperanza para la continuidad de su esfuerzo sería que convoque al Constituyente al acceder al poder.

Por otro lado, la recuperación de la confianza para producir algo en Venezuela, para aspirar volver a ser lo que fuimos una vez, pasa por la participación del pueblo convocado en Constituyente para rehacer con la participación de todos lo que fue destruido, no para aplicar el programa de gobierno de nadie que llegue a ser Presidente, o Presidenta, como lo llaman ahora.

Todo el mundo está preocupado por salir del régimen. Yo también lo estoy. Pero más preocupado estoy en que un cambio prometido y logrado sea gatopardiano, cambiar para no cambiar nada. En el quítate tú para ponerme yo, y que arribe una nueva nomenclatura que deje a la gente afuera, prometiendo cambios que no se podrán dar sin que se produzca una inflexión en la realidad actual, y que solo un proceso constituyente puede garantizar, donde el nuevo gobernante esté de acuerdo en ponerle límites al poder que ejercerán quienes gobiernen después de él en el futuro, en el marco de una nueva institucionalidad que necesitamos desesperadamente.

Si se trata de ir a unas elecciones con esos principios en mente, puede ser que tal vez valga la pena el esfuerzo de romper las barreras de la participación política frente a una tiranía. Pero si se trata de lo contrario, será más de lo mismo, y peor aún, con los mismos resultados…

Caracas, 20 de Julio de 2023

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viernes, 14 de julio de 2023

Primarias clandestinas

Por Luis Manuel Aguana

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Tengo la impresión de que no ha sido lo suficientemente analizada la diferencia expresada por la precandidata María Corina Machado (MCM) y sus seguidores, acerca del resultado que debe arrojar el proceso de primarias opositoras. Una cosa es ir a ese proceso con la intención de demostrar con votos la preferencia del pueblo opositor venezolano acerca de su dirigencia opositora y otra muy distinta que de ese proceso salga un candidato opositor que ponerle al régimen al frente para unas elecciones presidenciales. Son dos cosas muy distintas y así lo traté de diferenciar en mi nota pasada (ver Primarias: ¿Liderazgo versus candidato? En https://ticsddhh.blogspot.com/2023/07/primarias-liderazgo-versus-candidato.html).

Nadie puede negar que haya sido exitosa la estrategia de MCM de usar ese proceso para aglutinar la fuerza popular necesaria para arrodillar políticamente al actual liderazgo opositor representado por los partidos del status quo político, actuales poseedores de la representación política opositora en Venezuela y el exterior.  

De producirse las primarias, con los números actuales de las encuestas, MCM debería alzarse con el liderazgo de la oposición política y representante indiscutible de la población opositora, respaldada con los votos de la mayoría. Y para que eso ocurra solo debería esperar que se realicen las primarias y se materialice de manera definitiva lo que indican las encuestas, y la percepción política de quienes hasta ahora han apoyado el fenómeno de su precandidatura.

Pero como siempre hemos indicado, el diablo también juega, y sin la necesidad de usar una bola de cristal o tener las dotes adivinatorias de cualquier vidente, todo indica que el proceso de primarias va rumbo de ser saboteado por el régimen, para evitar precisamente eso: que MCM se convierta en un fenómeno electoral indetenible, capaz de poner en tela de juicio cualquier resultado electoral favorable a la tiranía, fraguado en las pailas de un próximo CNE escogido por Cilia Flores.

De esta manera, los enemigos tradicionales de las aspiraciones de MCM, estarán trabajando duramente en alianzas abiertas o encubiertas con el régimen, para que esas primarias no se realicen. Eso no significa que luego de ese paso no exista un “candidato de la oposición”, producto de cualquier arreglo. Pero, ¿coincidirá ese candidato con la opción a la que apuntan todas las encuestas, apoyos y preferencias? Esa es la gran pregunta. Si después de un sabotaje de esa magnitud, toda la oposición coincide en que sin importar primarias, MCM es la que debería conducir la oposición frente a la tiranía de Maduro, habría una posibilidad de salir del régimen, así intenten la trampa que sea.

Pero si la oposición se diluye después de un sabotaje a las primarias, hasta allí llegará la esperanza del pueblo opositor en unas elecciones. De las declaraciones categóricas de MCM en el sentido de no aceptar ningún “consenso”, esa posibilidad estaría cerrada: Aquí nadie va a aceptar ningún consenso alrededor de nadie, alrededor de nadie. Y que no se les ocurra ni planteármelo a mí, porque aquí quien tiene que decidir, es el pueblo de Venezuela” (ver @elpoliticove, 4-07-2023, Declaraciones de MCM, en https://twitter.com/elpoliticove/status/1676399359246606337).

¿Y qué pasaría entonces si el régimen no permite que el pueblo opositor de Venezuela se exprese en unas primarias? Juego trancado. Y el régimen estaría esperando precisamente eso para evitar un candidato con la fuerza política necesaria para tambalear el montaje que están preparando.

Si no hay primarias, y en consecuencia, no hay contaje efectivo de los votos opositores, la posibilidad de marcar de manera oficial ese liderazgo opositor que busca MCM queda en una aspiración. El régimen ha sido especialista en todos estos años de evitar que eso suceda. Recuerden el fallido intento de Referendo Revocatorio de 2016. Cuando saben que van a perder, siempre se las ingenian para evitar un contaje determinante que haga muy difícil que la gente se crea un fraude abierto, en especial en este caso con todos los ojos del mundo puestos sobre Venezuela.

Como ya he comentado, existen dos dimensiones en esta situación política, que giran alrededor del para qué son estas primarias opositoras: La primera dimensión define a las primarias como la vía para la elección de un candidato frente al régimen. En esta dimensión, sin primarias quedan tres opciones para los que aspiran: a) que los precandidatos acuerden designar a MCM como la candidata opositora, basados en las encuestas y la percepción de la gente. Esta opción luce cuesta arriba, en especial para aquellos precandidatos que todavía creen que pueden ganarle a MCM en unas primarias, aunque generaría una plataforma de lucha opositora respaldada dentro y fuera del país, para plantearle una buena pelea al régimen y lograr finalmente su participación pese a la inhabilitación; b) que MCM acepte negociar con el resto una opción distinta sobre la cual volcar el capital político de todos para enfrentar al régimen en el 2024. Esta opción sería diferente a un “consenso entre todos”, ya que se buscaría a un personaje distinto de los 14 precandidatos existentes, pero requeriría una negociación conjunta que MCM rechaza; y c) que cada precandidato no inhabilitado vaya solo frente al régimen a inscribir su candidatura al CNE. Esta última es suicida para todos, y es la que espera el régimen.

Ahora bien, en la otra dimensión, si las primarias son para la elección de un nuevo líder político de la oposición, como ha sido la intención de MCM desde el principio, la probable desaparición del mecanismo de primarias deja en punto muerto la posibilidad de materializar en votos puros y duros ese nuevo liderazgo, salvo que se busquen otros alternativos para realizar esa elección, como en una pasada oportunidad lo planteara la misma MCM. Eso ameritaría la participación de todas las fuerzas políticas verdaderamente opositoras, y que estas acepten de buena gana el resultado. Serían algo así como unas “primarias” entre opositores reales frente al régimen (entre comillas porque ya no serían para buscar un candidato presidencial) que yo no vacilaría en calificar como clandestinas, como una forma de resistencia civil, que daría como resultado la instalación y activación de un comando de lucha permanente con un liderazgo claro por el rescate de la democracia y la libertad.

A mi juicio, esta probablemente sea una dimensión más realista que la anterior, y estoy seguro de que aglutinaría gran parte de la población opositora del país. Quedaría hacerla realidad de parte de aquellos que creemos en la necesidad de un nuevo liderazgo, y que traería los mismos resultados de unas primarias fallidas, solo que sin la necesidad de ocultarlo detrás de la participación en unas elecciones frente aquellos que cuentan los votos en una tiranía.

Caracas, 14 de Julio de 2023

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sábado, 8 de julio de 2023

Primarias: ¿Liderazgo versus candidato?

Por Luis Manuel Aguana

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La evolución dinámica de la situación política en Venezuela comienza a perfilar un escenario más claro para el día después de la celebración de las primarias opositoras del próximo octubre 2023. De aquí a la celebración de primarias, si la situación política no cambia (ceteris paribus de acuerdo a la jerga económica), María Corína Machado (MCM) debería alzarse con la candidatura presidencial de la oposición.

Los últimos resultados de la encuestadora Meganálisis publicada el 4 de julio de 2023, indican que sobre el 75,5% que NO votaría por Maduro y el chavismo en una elección Presidencial, MCM se lleva el 35,1% de la intención frente a su más cercano contendor, Henrique Capriles, con 7,3%. A ese resultado le compite el 19,9% de los encuestados que indica que no votará en las primarias (ver Encuesta CATI Verdad Venezuela, del 23 al 30 de junio 2023 Meganálisis, Intención de voto opositor en primarias, en https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345479607533579/photo/1).

Igualmente, las tendencias de la preferencia al voto por MCM van en alza, saltando de un 24,2% en mayo a ese 35,1% en junio, mientras que aquellas que no votarían por ninguno o no saben, van claramente a la baja, lo que indica una mejor definición de la preferencia de la gente. El resto de los candidatos se encuentran estancados y muy alejados de los porcentajes de MCM (ver Meganálisis, Tendencias intención de voto en primarias, en  https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345479607533579/photo/2).

Pero como dije antes, esa tendencia se mantendrá en tanto y en cuanto los factores políticos continúen sin variación (ceteris paribus político), esto es, si los enemigos del régimen o de la oposición entregada a esa candidatura no hacen nada para cambiarla. La medida de inhabilitación política exacerbó los ánimos triunfalistas de los seguidores de la candidatura de MCM, a mi juicio, como el régimen esperaba, afianzando el camino anunciado de las elecciones primarias.

Ahora bien, como indiqué en una pasada nota, el objetivo fijado de la primaria de la Plataforma Unitaria, suerte de conglomerado partidista que la diseño y designó a la Comisión Nacional de Primaria (CNP), tiene un único y sólido resultado: un candidato único que enfrentarle al régimen para unas elecciones, NO OTRO. Pero las intenciones de MCM siempre fueron concurrir a las primarias para que el pueblo opositor decidiera en un proceso eleccionario a un nuevo liderazgo opositor.

Ambos objetivos no son necesariamente compatibles. Dicho de otra manera, MCM está usando deliberadamente ese proceso para aglutinar la fuerza política necesaria para pasarle por arriba al actual liderazgo opositor representado por los partidos del G4, actuales poseedores de la representación política opositora en Venezuela y el exterior. La percepción de todo el mundo sugiere que está logrando ese objetivo.

De ser electa candidata opositora única del proceso de primarias, MCM reclamaría para sí el apoyo sin discusión del resto de las fuerzas políticas que concurrieron a ese proceso, independientemente que el régimen haya puesto sobre ella una inhabilitación política.

Pero surge en ese momento una interrogante definitoria: ¿sería ella declarada como candidata frente al régimen, como lo indica la regla de la mayoría, sobre la base de su liderazgo ganado en las urnas, o la CNP como árbitro, al pesar sobre ella una inhabilitación política, decide conforme a lo esperado por el régimen señalando al siguiente candidato con más votos y no inhabilitado, para enfrentarlo en el 2024? ¿La CNP de la Plataforma Unitaria decidirá por el criterio del liderazgo de los votos, o por candidato, doblándose al régimen por el siguiente no inhabilitado? En otras palabras, ¿decidirá conforme al planteamiento de MCM o a la regla de los partidos de la oposición oficial? Menuda diferencia.

Lo correcto sería lo que todos piensan, que sean los votos opositores los que decidan la candidatura y que los que perdieron la apoyen con todo su poder de organización. Pero, ¿estarían todos los partidos de la oposición oficial de acuerdo en acompañar la candidatura de MCM a pesar de la negativa del régimen en aceptarla, y luchar hasta el final por eso? No lo diré aquí, ya que cada uno tiene una respuesta para eso.

¿Podría MCM ganar con un amplio margen e indiscutiblemente, como se requiere, sin el apoyo de las maquinarias del resto de los partidos del G4, en el caso hipotético de que el régimen acepte por presión externa su participación en las elecciones de 2024? Esa es la gran pregunta que se deberían estar haciendo quienes impulsan la candidatura de MCM. Si no vamos todos en contra del régimen, los partidos con sus respectivas organizaciones y el pueblo de Venezuela con sus votos, la cosa será cuesta arriba. Los que conocen de materia electoral saben que las maquinarias importan, y mucho…

No creo que el régimen se quede de brazos cruzados frente al hecho electoral que indica que a la fotografía de hoy MCM duplica la intención de voto nacional con un 26,5%, frente a un Maduro con 11,9% (ver Meganálisis, Intención de voto valores absolutos, Junio 2023, en https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345482870681600/photo/1). Tratarán, como ya lo están logrando, de atomizar el voto opositor con las candidaturas que no acompañen a MCM, en especial la de aquellos partidos de la oposición oficial que no compran el liderazgo opositor de MCM. Le bastará al régimen un pequeño porcentaje diferencial creíble para que el CNE haga su magia fraudulenta.

El primer paso de toda esta cruzada pasa, en primer lugar, porque la CNP declare a MCM vencedora indiscutible de las primarias, y exhorte al resto de las fuerzas políticas a acompañarla en su lucha por lograr medirse con el régimen a pesar de su inhabilitación política. El rechazo internacional a esta medida es necesario, pero no suficiente. Ya el Departamento de Estado de EEUU reiteró el 30 de junio, en respuesta a la medida en contra de MCM “responsabilizar a quienes buscan frustrar la voluntad del pueblo venezolano”. De acuerdo al Consejo Editorial del Washington Post, “como mínimo, eso debería significar descartar más alivio de las sanciones hasta que se restablezcan los derechos políticos de todos los candidatos de la oposición, el régimen haya dado pasos verificables hacia el establecimiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral creíble y se hayan reanudado las conversaciones de buena fe con la oposición”. (ver Washington Post, Mientras Maduro pisotea la democracia, Biden necesita un nuevo plan para enfrentarlo, en https://www.washingtonpost.com/opinions/2023/07/06/maduro-democracy-venezuela-biden-plan/). Ustedes dirán si eso será posible. El camino no luce tan fácil como nos lo están vendiendo. Amanecerá y veremos…

Caracas, 8 de Julio de 2023

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miércoles, 5 de julio de 2023

El reino de la libertad

Por Luis Manuel Aguana

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 “Bienaventurados los que tienen el valor de cambiar porque de ellos será el reino de la libertad”

(A la memoria de) Carlos Alberto Montaner

Noviembre, 2016

Es difícil navegar en las aguas de la oposición en Venezuela. Hay demasiados espejismos. Por falta de agua creemos, repetidamente, como náufragos que no logramos llegar a tierra firme, que viene en la distancia el barco que por fin nos recogerá. Y cuando no pasa, viene el desencanto y la depresión, volviendo a las ganas de terminar con todo.

Pareciera que se nos hubieran olvidado las multitudes que nos congregamos en Chacaíto el 18 de febrero de 2014 solo para mirar cómo se llevaban detenido a Leopoldo López, el entonces principal líder de la oposición venezolana, sin que nada pudiéramos hacer para evitarlo. ¿Hemos aprendido algo de eso? Ahora vemos como la principal líder opositora, María Corina Machado (MCM), enfrenta los mismos embates del régimen. Y la respuesta sigue siendo la misma, como si no hubiéramos aprendido nada en todos estos años: “¡Ganaremos! ¡El régimen está asustado! ¡Los derrotaremos porque somos mayoría!”.

Y no tengo ninguna duda de que a la larga así será. Mientras tanto el régimen acciona y nosotros reaccionamos. Nunca ha sido lo contrario. Algunos lectores me han reclamado, y no sin cierta razón, que mis planteamientos son pesimistas. Y claro que lo son porque veo ese mismo aire de triunfalismo frente a la misma maquinaria demoledora que nos tiene completamente tabulados, y que conoce claramente como reaccionaremos ante cualquier barbaridad que hagan.

La inhabilitación de MCM va dirigida a exacerbar los ánimos de la oposición para aferrarse al mecanismo de primarias, llevándola precisamente al sitio más conveniente para el régimen. Victimizando a la “candidatura salvadora” de la oposición (ver nota anterior del mismo nombre en https://ticsddhh.blogspot.com/2023/06/candidatura-salvadora.html) como efectivamente lo han hecho, logran que ella se comprometa a insistir por esa vía con el respaldo de todo el mundo, y medirse en octubre aunque no sea la candidatura de MCM la que finalmente lo enfrente en el 2024. El régimen con eso gana 3 largos meses, tiempo suficiente para que toda la oposición esté metida en una elección estéril y sin sentido, que no mostrará a quien finalmente sea el verdadero contendor al candidato del régimen, sino hasta finales de octubre.

Una vez conformado el nuevo CNE -cosa que ocurrirá a la brevedad- el régimen podrá adelantar las elecciones lo más cercano posible, y el candidato que verdaderamente pueda competir no tendrá ni una fracción del respaldo que necesita para ir en contra de ellos, no solamente porque la mayoría estará lamentándose de lo que le hicieron a MCM y le negarán su apoyo, sino porque a este no le quedará tiempo suficiente para aglutinar las alianzas necesarias para lograr un bloque ganador creíble frente al régimen.

El régimen al victimizar a MCM conocía muy bien cuál sería la reacción. MCM seguiría "triunfante hasta el final" como esperaba el régimen, y si la estrategia sigue siendo la misma, difícilmente la candidatura de primarias escogida ganará esas elecciones. Y sus enemigos del G3, que son aún mayores que los del régimen, estarán encantados y no moverán un dedo para evitar eso, aunque perdamos todos.

¿Qué cosa debería estar estudiando una verdadera oposición, si realmente cree que la solución pasa por un enfrentamiento electoral con el régimen? Replantear la estrategia de las primarias y encontrar un candidato(a) INMEDIATAMENTE que reúna la suficiente adhesión opositora, y que no es ninguno de los que están en la papeleta de las primarias, incluida MCM. En otras palabras, llamar AHORA MISMO a una concertación política entre toda la oposición participante, incluido el G3, para poner todo el capital político de todo el mundo opositor en una figura indiscutible que todos acuerden. Esto es, encontrar una figura unificadora, moral y políticamente, como lo fue en su oportunidad Ramón J. Velásquez, capaz de montar y negociar entre toda la oposición, una transición a tres años con todos los sectores políticos, después de ser electo presidente en el 2024.

En este punto ustedes se preguntarán ¿y cuál es la diferencia? Esa nueva figura también sería objeto de inhabilitación política, como lo es ahora MCM, o cualquier otra medida que le impida competir electoralmente con el régimen. La diferencia estaría en que luego de un esfuerzo como ese de toda la oposición, al agotar todos los caminos democráticos posibles para dirimir la crisis con el régimen, quedaría demostrado definitivamente ante el mundo, en especial ante los países que siguen insistiendo en eso,  que no existe camino electoral posible en Venezuela.

Creo que establecer esa diferencia sería lo racional si los actores políticos de verdad desean una salida electoral que defendamos todos sin apasionamientos por nadie. Pero lamentablemente estamos, de nuevo, en un juego de emocionalidades y egos. Y cualquiera que asome lo contrario de “ir de frente hasta el final” será etiquetado de “pesimista”, “conformista” o “derrotista”. Y no es una crítica, es una realidad. No soy más que un analista político que aporta ideas frente a lo que sucede, dejando de lado las pasiones que puedan surgir de lo que hagan los delincuentes que nos desgobiernan.

En esta pelea, a diferencia de nosotros, estos criminales se están jugando la vida, y harán todo lo que tengan que hacer para quedarse. Y nosotros seguimos siendo reactivos frente a lo que consideramos un "encuentro electoral" que ganaremos porque somos mayoría, poniéndole el pecho a las balas con cartones. MCM es el personaje más estudiado de la oposición en estos momentos, así como el sentimiento de apoyo que genera. Es por eso que será muy fácil para unos criminales entrenados en operaciones psicológicas con los cubanos y rusos, realizar acciones y predecir los movimientos reactivos de ella y sus seguidores ante cualquier cosa que emprendan, si no es que no son los mismos cubanos y rusos quienes las están aplicando.

Escribo esta nota en homenaje a la memoria de Carlos Alberto Montaner, considerado el mejor analista político latinoamericano de nuestro tiempo, cuyo fallecimiento ha pasado por debajo de la mesa por todo este escándalo montado por el régimen por la inhabilitación política de MCM. Montaner descartaba la salida electoral a la crisis venezolana, a pesar de que conocía muy bien que no había espacio político para una intervención militar en Venezuela.

Cuando el Grupo de Lima descartó el uso de la fuerza para resolver el problema de la tiranía de Maduro, Montaner insistió, argumentando un texto de Humberto Belli, ex ministro de Educación de Nicaragua, en estos términos contundentes: “El problema es que el chavismo ha constituido una dictadura dedicada al narcotráfico y a expandir el terrorismo islamista. De ahí que Humberto Belli, el ex ministro de Educación de Nicaragua, ha planteado la necesidad de ponerle fin al régimen de Maduro por medio de las armas colectivas. Sus argumentos son impecables: si existe el “internacionalismo revolucionario”, y si la izquierda aplaude “la divina presencia del Comandante Che Guevara”, nadie puede oponerse a la existencia del “internacionalismo democrático”, especialmente cuando se estaría actuando a favor de la soberanía venezolana y por invitación de un gobierno legítimo presidido por Guaidó. Su texto termina con una salutación a “La Legión del Caribe” creada por José Figueres para luchar contra las tiranías de la época. Fue una magnífica iniciativa” (ver Carlos Alberto Montaner, ¿Qué pasará ahora con Venezuela y Juan Guaidó? en https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/carlos-alberto-montaner/article227023009.html).

Pero Humberto Belli, fue incluso más allá: “Seguramente, también, se escucharán voces criticando de injerencistas o contrarios a la soberanía nacional, a los gobiernos o instituciones que decidan tomar medidas concretas contra los que atropellan a sus pueblos. Al respecto es preciso recordar que la soberanía no reside en los gobiernos o estados, sino en los ciudadanos, y que cualquier régimen que niegue a ellos el derecho de elegir y quitar libremente a sus autoridades, no puede alegar a su favor un principio que pisotea en su propia casa. Respeto sólo merecen los gobiernos que respetan a sus pueblos; los que acatan la voluntad popular y protegen sus derechos” (ver Humberto Belli Pereira, Es hora de la solidaridad democrática, en http://www.elblogdemontaner.com/es-hora-de-la-solidaridad-democratica/). Nada más cierto que eso.

Si hemos de forzar una situación que nos conduzca a ese escenario concreto a través de unas elecciones que abiertamente se robe el régimen de Maduro en presencia de la Comunidad Internacional, será claro que todos los actores políticos deberán previamente cambiar sus posiciones inflexibles creando una posición electoral única frente al régimen de Nicolás Maduro Moros, con el máximo apoyo de todos los sectores de la oposición, dando un paso inusitado hacia la libertad. De ser así, se harán en ese momento realidad las palabras, ahora inmortales, de Carlos Alberto Montaner: Bienaventurados los que tienen el valor de cambiar porque de ellos será el reino de la libertad”. En ese caso, si encuentran el valor, el reino no solo será de ellos, sino de todos nosotros. Ojalá que así sea…

Caracas, 5 de Julio de 2023, un año más de la Declaración de Independencia de Venezuela, pero sin independencia…

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sábado, 1 de julio de 2023

Un nuevo juego político

Por Luis Manuel Aguana

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Como en un gran tablero de ajedrez, el régimen movió una de sus piezas, la Contraloría General de la República, y decidió la inhabilitación política de María Corina Machado (MCM) por 15 años. Son irrelevantes las opiniones jurídicas de si eso era legal o no, o los desgarramientos de vestiduras y los golpes de pecho de sus más fervientes seguidores nacionales e internacionales. Lo hizo y punto porque mandan y pueden hacerlo, porque si todavía no se han enterado, estamos en una TIRANÍA, y ellos deciden quién puede y quién no puede medirse con el régimen en unas “elecciones”. Como lo he mencionado antes, tal vez fue una buena dosis de “ubicatex” para los que todavía piensan que estamos en un clásico carnaval electoral, donde el que tiene más votos gana. Y lamentablemente en la Venezuela actual no es así. 

No esperaron siquiera la conformación del nuevo CNE para accionar en contra de las primarias –eso tardaría mucho en un juego político donde cada hora cuenta- aunque eso no significa nuevas jugadas posteriores utilizando su mejor pieza, el Poder Electoral, en contra de que se abra siquiera alguna posibilidad de que se unifique una oposición  alrededor de alguien antes de las elecciones de 2024.

Sin embargo, quiéranlo o no, esa jugada del régimen cambió el escenario político, y las posibles decisiones de sus actores frente a esa nueva realidad. Estamos ante un nuevo juego político. Y si esos actores piensan que pueden seguir tomando las mismas decisiones después de haber ocurrido esa jugada, están pensando con otro órgano diferente del cerebro, y tienen una altísima probabilidad de perder definitivamente el juego.

Hasta ahora, el arrollador avance de la precandidatura de MCM en las primarias, daban por descontado su triunfo para convertirse en la candidata opositora indiscutible frente al régimen. Todos los demás candidatos metidos en una licuadora no daban los números frente a ella. Ahora bien, después de esto, ¿irá alguien a votar en unas primarias por MCM a sabiendas de que aun así no podrá medirse con el régimen en las elecciones? ¿Eran por MCM los números arrasadores de ella en las encuestas, o, por el contrario, obedecían a que logró convencer, aun a aquellos que no la seguían antes de las primarias, de que era posible un triunfo electoral frente al régimen? Ahora que esa posibilidad se desvanece, ¿seguirán igualmente dispuestos a ir a unas primarias?

La inhabilitación política de MCM no le impide seguir en su camino de primarias y efectivamente convertirse en la vencedora de ese proceso. PERO -y aquí el pero es importante- ese proceso es para elegir a un candidato frente al régimen, aunque MCM insista tercamente que el resultado es para definir un nuevo liderazgo opositor. Y dada esa nueva condición impuesta a ella por el régimen, el proceso de primarias no arrojará al mejor candidato que refleje la preferencia de la mayoría del pueblo opositor venezolano, lo que en esencia DESNATURALIZA el mismo proceso de primarias.

En otras palabras, el régimen ha logrado, con la jugada en contra de MCM, meterle basura al sistema de primarias, trayendo como consecuencia que las primarias den como resultado no al mejor candidato opositor, sino al mejor bate quebrado de la oposición.

Entonces, a sabiendas de esa situación, la pregunta que deben hacerse los partidos de la oposición oficial, y mucho más importante todavía, el pueblo opositor venezolano, es si continuar por el camino de las primarias logra el objetivo de poner al mejor candidato al frente, con posibilidad cierta de vencer al candidato del régimen.

Al balancear a su favor el juego, el régimen logra dos cosas importantes: 1) que sea creíble internacionalmente un triunfo del régimen frente a cualquier bate quebrado de una oposición atomizada que salga de las primarias; y 2) aumentar considerablemente la abstención electoral para un proceso que sabemos estará arreglado a favor del régimen, con un CNE que vendrá peor que cuando vivía Tibisay Lucena.

Visto lo anterior, ¿cuál debería ser la respuesta opositora a eso? ¿Lanzarse a las calles insistiendo en MCM para que con ayuda exterior –la única posible- se logre que el régimen acepte medirse con alguien a quien le bloqueó el paso? ¿Funciono eso con la oposición a la tiranía de Daniel Ortega en Nicaragua? De nuevo, ESTAMOS EN UNA TIRANÍA. No olviden nunca esa realidad. Sería una pérdida de un tiempo valioso necesario para que se estructure una nueva estrategia que sí pueda utilizar ese valioso recurso de la calle, pero no salido de una reacción emocional inmediata desde las entrañas a una jugada previsible del régimen, sino como una acción bien pensada en el momento preciso, dirigida a ganar definitivamente este juego.

Lo que debería estar pensando el pueblo opositor venezolano es que el objetivo final de esta lucha es deponer al régimen, por mucha indignación que nos causen las acciones que tomen en contra de alguien. Y si de verdad creen que el mecanismo a utilizar son esas elecciones del 2024, independientemente de que vaya a existir un CNE claramente parcializado, entonces el candidato opositor ya no debería salir de entre quienes están la papeleta de primarias, porque de acuerdo a las encuestas la gente se había decantado a favor de alguien que el régimen decidió excluir, y ese alguien ya no correrá en las elecciones.

Aún todavía ganando las primarias, MCM ya no estará en la carrera electoral definida por el régimen. Y si se pretende seguir por ese camino, la apuesta de la oposición oficial continuará siendo por un candidato “válido” al régimen. Esa es la triste realidad de la oposición oficial cuando decidieron el camino electoral con una tiranía. Y dudo mucho que eso cambie por más presión internacional que se exija fuera del país, porque aun así ellos aceptaron el camino electoral.

A estas alturas debería estar surgiendo una pregunta: ¿y si no son unas primarias, qué? ¿Un consenso? Un consenso entre bates quebrados opositores no daría otra cosa que un candidato opositor perdedor. Por eso era que la presencia de MCM en las primarias era muy importante para la Plataforma Unitaria, y todavía sigue siéndolo aún inhabilitada. Y un consenso intentado con una precandidata clara ganadora de ese proceso no sería viable. Resultado: juego trancado. Conociendo su trayectoria, ¿creen ustedes que MCM negociaría otro candidato que no sea ella y menos aún endosarle sus votos?

A estas alturas el tiempo corre rápido en este nuevo juego político. La siguiente jugada del régimen vendrá con el nuevo CNE en funciones. Si se espera a octubre para definir un candidato opositor que ya no será MCM, se habrá perdido un tiempo precioso, importantísimo para lograr posicionar a otra persona que aglutine el sentimiento opositor, dándole al régimen la oportunidad de oro para que ese nuevo CNE adelante las elecciones, agarrando a la oposición con los pantalones abajo, solo teniendo en las manos a un candidato mediocre pero válido al régimen, producto de esas primarias.

Si eso es lo que desean, adelante con el plan de insistir que solo puede ser MCM después de las primarias. Y todos esos precandidatos, incluyéndola a ella, deberán seriamente evaluar, para lo que venga más adelante, si lo que quieren en realidad es una Venezuela libre, o sus propios intereses y egos de llegar a ser Presidentes de la República…

Caracas, 1ro. de Julio de 2023

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