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lunes, 30 de octubre de 2017

La solución está en nosotros

Por Luis Manuel Aguana

Me imagino que al leer la propuesta de la Alianza Nacional Constituyente de convocar a un Referendo Consultivo para que sea el pueblo soberano quien decida qué hacer con este país (ver La Solución reside en el Pueblo Soberano, en http://ancoficial.blogspot.co.id/2017/10/la-solucion-reside-en-el-pueblo-soberano.html), la primera reacción de mucha gente fue: ¿Qué? ¿Otra Consulta? ¿Otra Constituyente? Dice el refrán popular que “el picado de culebra le tiene miedo al bejuco”, y es natural que esa sea la primera reacción. Pero cuando uno está en un laberinto es necesario treparse de alguna manera en algo para poderlo apreciar desde arriba para saber por dónde salir. Y eso fue lo que hicimos.

En la Alianza veníamos con un planeamiento claro que le hicimos a todos los sectores políticos del país: ¡convoquemos al Constituyente a través de los medios que nos da la Constitución! E impongamos el cumplimiento de lo que dicte el Soberano a través de toda la presión de calle que sea posible. Por eso si valía la pena morir en las calles, no para que alguien fuera Gobernador o Presidente. Si no fuera porque es patético daría risa: el único que escuchó fue el régimen y lo usó para huir hacia delante, convocando él mismo inconstitucionalmente a una Constituyente que ahora hasta juramenta Gobernadores de la oposición.

Nadie nos escucho. Y tal vez era imposible que la gente lo hiciera dado el ruido de los altavoces que tenían los principales líderes que pedían Referendo Revocatorio para “sacar a Maduro”. Es claro que nadie podía competir con eso. ¿Constituyente? ¿Unos loquitos pidiendo eso cuando lo que queremos es sacar al gobierno? En el paroxismo de lo que la gente quiere es muy difícil pensar si lo inmediato está allí mismito. Así es como el régimen y su oposición nos ha fastidiado, por no decir lo que corresponde.

Pero, ¿quiénes han salido fastidiados, para seguir con la misma palabra, de toda esta tragedia que todavía no termina? ¿Los partidos? ¿El régimen? ¿Los lideres políticos? No. Somos todos los venezolanos. Usted y yo. Los partidos siguen allí, intentando ver como sobreviven con unas nuevas elecciones de Alcaldes, y los presupuestos de esas Alcaldías para pagar militancia y mantenerse. ¿Y nosotros como quedamos allí? Los venezolanos tenemos que seguir calándonos al régimen con una inflación anualizada que de acuerdo al Fondo Monetario Internacional se estima cerrará el 2017 en 1.660% (Ver noticia del 4-10-2017, FMI estima que la inflación cerrará el 2017 en 1.660%, en http://www.finanzasdigital.com/2016/10/fmi-estima-que-inflacion-de-venezuela-cerrara-el-2017-en-1-660/). Se dice fácil, académico. Pero eso representa que desde ya no ganamos lo suficiente para comer. Simple. Eso sin contar con el grave problema de las medicinas y tratamientos que la gente enferma tiene que tomar todos los días y ya no puede adquirir.

Y como todos los venezolanos tenemos que comer y los enfermos tomar medicinas todos los días, no entendemos por cual razón los partidos y sus lideres nos siguen alargando la agonía indicando tercamente que con otra elección resolvemos este problema, que como se puede comprender no aguanta otro día. Entonces somos nosotros quienes tenemos el problema y debemos resolverlo. No podemos seguir esperando que otro lo resuelva. Pero hay algunos “detalles” que arreglar antes. Veamos.

Ya el régimen hizo una Constituyente. Es inconstitucional y a la vez es una realidad aun cuando no sea reconocida por eso, ni por nosotros ni por la comunidad internacional, y está allí haciendo cosas que deben ser revocadas al restituir el Estado de Derecho en el país. Pero el único que puede restituir constitucionalmente ese entuerto es el pueblo a quien el régimen conculcó ese derecho.

Podríamos hablar de un golpe de Estado para restituir la legalidad. Pero aquí no se trata de quien es más fuerte para imponerse. Porque si de eso se tratara el régimen tendría “la razón”. No es la razón de la fuerza, es la fuerza de la razón, que es en lo que se fundamentan las naciones civilizadas. Pero lo que si hace –o debe hacer- la fuerza es respaldar lo legal, lo constitucional, esto es, la razón.

Parece un juego de palabras pero no lo es. El hecho que los que tienen en este momento la fuerza, estén respaldando la “no razón” o lo ilegal e inconstitucional, no significa que la razón haya desaparecido y deba en algún momento imponerse con el respaldo de la fuerza, de cualquier fuerza. Por eso es que hay que decir qué es lo que se debe hacer en base a la razón, a lo legal y constitucional, aun cuando aquellos a quienes les compete cumplir lo que en razón les toca no lo hagan.

En base a lo anterior, en primer lugar concluimos que debe restituirse el derecho conculcado a los venezolanos de decidir si deseamos o no una Constituyente. Aquí la Alianza está siendo firme y diáfana: no estamos pidiendo que se haga constituyente al margen de la voluntad de los venezolanos. Lo que estamos pidiendo es que el pueblo decida si la quiere, que es una cosa muy diferente. Y nosotros particularmente la queremos por dos razones muy importantes: 1) iniciar un verdadero proceso de reconciliación y reencuentro nacional que garantice la paz y la unidad nacional, discutiendo un nuevo país donde convivir; y 2) darle el mandato a la Asamblea Nacional Constituyente para ejecutar lo ya decidido por el pueblo en la Pregunta No. 3 de la Consulta Popular del 16J: renovación de los Poderes Públicos y nombramiento de un Gobierno de Unión Nacional. De esta manera constitucional, una nueva Asamblea Nacional Constituyente no se atribuiría un derecho que solo tiene el pueblo de quitar o poner gobiernos y Poderes Públicos.

Sin embargo para poder llegar a ese punto, si queremos resolver este problema inmediatamente, la Asamblea Nacional de mayoría opositora debe realizar dos cosas a la brevedad: 1) designar un nuevo Consejo Nacional Electoral, equitativo y transparente, que garantice Elecciones Auténticas; y 2) utilizar la mayoría simple que tienen para convocar a un Referendo Consultivo en los términos que indica el Artículo 71 Constitucional para convocar a ese Referendo Consultivo con el nuevo CNE. Y cuando hablamos de un CNE equitativo y transparente que garantice Elecciones Auténticas no nos referimos a cualquier componenda que ponga ese CNE en manos del régimen sino una composición que le de confianza a los venezolanos para ir a votar.

Ustedes dirán, “eso es imposible. El régimen no permitirá un CNE equilibrado”.  Pero eso no debería detener a los ciudadanos diputados de designarlos como lo deben, de la misma forma como designaron a los Magistrados que ahora despachan desde la sede de la OEA en Washington, DC. Estoy seguro que habrá venezolanos capaces y decentes que se postulen para Rectores de un CNE legítimo. Esa es la lucha que los diputados deben seguir dando a favor del restablecimiento de la libertad y la democracia.

Una vez nombrados esos nuevos Rectores del CNE, se abrirán los caminos para ese Referendo Consultivo, si es que la Asamblea Nacional lo aprueba por mayoría simple. Pero si no lo hace, ni tampoco nombra a un nuevo CNE que nos garantice equidad y transparencia, elegiremos el camino constitucional para obligar a ese Referendo Consultivo, recogiendo el 10% de manifestaciones de voluntad, porque tenemos el derecho constitucional de hacerlo, y mantener esas firmas hasta que exista un CNE que si garantice nuestra voluntad. Ustedes dirán, ¿y cuándo sería eso? Y la respuesta sigue siendo la misma, cuando nosotros lo obliguemos cívicamente en las calles y por todos los medios constitucionales, o como se hizo el 16J, creando una situación política que ponga de manifiesto cual es la verdadera voluntad de la mayoría.

¿Estarán dispuestos los Diputados de la Asamblea Nacional a acompañarnos en esta ruta? Deberían hacerlo si entendieron el reciente mensaje de Luis Almagro, cuando le impusieron el Premio Francisco de Miranda en el Instituto Interamericano por la Democracia:“…el contar con un Poder Judicial independiente es el camino hacia delante. Tener una Asamblea Nacional constituida de acuerdo a sus poderes constitucionales, asumiendo sus poderes constitucionales, asumiendo sus responsabilidades institucionales, porque esa Asamblea Nacional tiene una responsabilidad hoy, luego de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, de nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral”  (ver Luis Almagro en el Instituto Interamericano por la Democracia, https://youtu.be/JBc1_f8CQAQ  minuto 8:18).

Si no la asumen, “Dios y la Patria os lo demandarán…” como dice el juramento que alguna vez hicieron. Aquí no se trata de quedarnos tranquilos esperando ver si los partidos asumen su responsabilidad, decidiendo con ello si nos morimos por hambre o por enfermedad. No podemos esperar más, se trata de nuestra vida. La solución, en consecuencia, está en nosotros…

Caracas, 30 de Octubre de 2017

Twitter:@laguana

viernes, 27 de octubre de 2017

Terremoto político

Por Luis Manuel Aguana

Luego de un terremoto, lo que siempre se recomienda en prudencia, es esperar tranquilo un breve tiempo que aparezcan las replicas del sismo para no quedar en peor situación, porque se supone que el terremoto ya ocasionó, por lo inesperado, un daño importante.

Lo que ocurrió en Venezuela con el fraude del régimen el 15-O fue un terremoto político de unas consecuencias que no podemos todavía sopesar en su magnitud ni despachar como un simple robo en las elecciones de gobernadores. Luego la réplica, representada por la juramentación de los gobernadores electos de Acción Democrática, se terminaron de caer las estructuras restantes que creímos que se sostendrían pese a lo fuerte del terremoto inicial.

El primer edificio en caerse fue el de la MUD. Muchos venezolanos creyeron de buena fe que aun cuando el terremoto del fraude se llevara el supuesto “triunfo” opositor ofrecido por la MUD de “mas 20 gobernaciones”, aun así los pocos gobernadores electos opositores que quedaran de pié “no se juramentarían ante una Constituyente fraudulenta”, como gritara la MUD en sus comunicados.

Vana ilusión. El férreo dominio del Secretario General de Acción Democrática sobre su partido prevaleció  sobre la voluntad de los electores de los gobernadores adecos electos. Esperaba esa conducta, no porque tuviera una bola de cristal sino porque es parte de un comportamiento consistente de la oposición oficial frente al régimen (ver mi nota ¿Quien será el ganador el 15-O? http://ticsddhh.blogspot.com/2017/10/quien-sera-el-ganador-el-15-o.html). Sin embargo deseaba haberme equivocado. Acción Democrática actuó a los ojos de los venezolanos a espaldas a su glorioso pasado histórico. Si no fue así, deberá entonces la base de ese partido corregir lo que haga falta corregir para que Venezuela no pierda lo que ha sido un importante bastión de la democracia venezolana.

Indicaba en esa nota que lo harían, y lo hicieron. Se fueron a postrar vergonzosamente frente a Delcy Rodríguez en la constituyente fraudulenta. Y no se equivoquen con el caso de PJ en el Zulia. Si la situación hubiera sido a la inversa, esto es, si le hubieran tocado a PJ esas 4 gobernaciones, Julio Borges hubiera tomado la misma decisión de Henry Ramos Allup. Así que esos supuestos golpes de pecho de honorabilidad de ese partido no son más que la toma de ventajas de posiciones políticas frente a su principal contendor en las Presidenciales que esperan tener con el régimen, ante una decisión que ambos partidos ya habían tomado muchísimo antes de las elecciones. Que Guanipa le venda ese discurso a los pendejos. Ya muchos salieron con posición adelantada lanzando al gobernador electo del Zulia como candidato presidencial. ¡Por favor, hasta cuándo se van a aprovechar de las inocentes ilusiones de cambio de los venezolanos!

Ahora bien, Henry Ramos Allup sale de la réplica de ese terremoto como una de sus principales víctimas. Y yo me pregunto ¿esperaban que brotara una naranja de una mata de mango? Me voy a atrever aquí a decir que Henry Ramos Allup no puede ser el chino de Recadi. Esto es, el único culpable de una tragedia que tiene muchísimo más fondo y responsables de los que vemos a simple vista. Si existe algún “culpable”, si es que lo podemos llamar asi, es una manera de hacer y concebir la política, que atropella todo lo moral, todo lo ético, toda la lógica, incluso hasta toda la racionalidad con tal de seguir conduciendo los destinos del país y administrar una ubre que pareciera que es inagotable en el medio de la mayor miseria material -y peor aún, moral- que ha vivido la Nación después de la Guerra de Independencia.

Podremos volcar en una sola persona toda nuestra “frustrachera” por lo sucedido el 23 de Octubre viendo los gestos de genuflexión de esos Gobernadores adecos electos frente a las cámaras y a la vista de todos. Ya ellos deberán responder por eso ante la historia. Pero lo que no se ha resuelto todavía es la razón por la cual los dirigentes políticos hicieron lo que hicieron, que no es otra cosa que un sistema de partidos incapaz de renovar su dirigencia y de poner por delante al país y a sus ciudadanos en lugar de sus propios apetitos de poder e influencia. Eso es lo medular de este problema.

Mientras un régimen corrupto, sea este o cualquier otro, maneje la caja y distribuya cargos a su antojo porque tiene control de la renta y el reparto de posiciones de poder mediante el control de la maquinaria electoral, en este estado de cosas ético y moral, habrá siempre alguien que haga el papel que hizo Henry Ramos Allup, que para su infortunio le correspondió a el en esta oportunidad. Si le hubiera tocado a Borges seria Ramos Allup quien se estaría rasgando las vestiduras como lo hace Guanipa.

Esto no indica que Ramos no tenga parte de esa responsabilidad, como también la tuvo el famoso chino de Recadi. Lo que digo es que nos tenemos que ver en todos retratados en este espectáculo. Los jefes de esos partidos políticos no podrían haber llegado tan lejos en una entrega del país de no haber mediado un apoyo popular masivo a sus actuaciones; y Ramos Allup no actuó por su sola cuenta en esta traición monumental al pueblo de Venezuela mas allá de lo que ha sido el sistema de complicidades que todavía existe en Venezuela.

¿Seguiremos tolerando que la competencia para resolver este gravísimo problema se base en carismas, en quien insulta mejor al régimen, echa mejores discursos en la Asamblea Nacional, o en si es un muchacho “echao pa'lante” que se bate en las marchas con la policía? Ya va siendo hora de EXIGIR PROPUESTAS, analizarlas y debatirlas, y ver con mucho cuidado quien las hace y porque las hace. Es hora de exigir a los liderazgos una ruta, no candidaturas ni salvadores de la patria. Cambiando a los choferes no arreglaremos este autobús destartalado donde viajamos todos. Esto dejó de ser desde hace mucho un debate electoral para todos los venezolanos para convertirse en  un camino espinoso y duro en el que se nos puede ir la vida, como ya lo hemos podido dolorosamente constatar.

Y es por eso que en la fase que se nos abre ahora en una Venezuela post-MUD, no se puede aceptar que se le pongan gríngolas al pensamiento de la gente permitiendo que las viudas y los herederos de Henry Ramos Allup nos lleven de nuevo como ganado al matadero electoral. Como quisiera una Venezuela que haya aprendido esa lección y sea mucho más exigente.

Como lo cerré en mi nota justo antes del megafraude del 15-O, “Abstención en tiempos de colaboracionismo” (verla en  http://ticsddhh.blogspot.com/2017/10/abstencion-en-tiempos-de.html): Si nos venden, tanto a los que votaron como a los que no, ya sabremos a qué atenernos Pues bien, ya nos vendieron. Comencemos ahora a actuar de acuerdo con eso, dando el primer paso para construir una oposición antisísmica. Se lo debemos a las nuevas generaciones...

Caracas, 27 de Octubre de 2017

Twitter:@laguana

viernes, 20 de octubre de 2017

Venezuela: cuestión de rutas

Por Luis Manuel Aguana

A partir del 15-O los venezolanos se comenzaron a plantear que no se puede seguir acompañando una posición absurda como la de seguir concurriendo a elecciones con un árbitro parcializado, por más que los liderazgos los lleven bozaleados a un matadero electoral. Tanto lo aprendieron, que aquellos a quienes siempre tratamos de convencer que el CNE era fraudulento y no se podía asistir sin condiciones a otra elección, son los primeros que ahora rechazan al organismo electoral aun siendo quienes siempre defendieron que ellos ganarían independientemente de las trampas del gobierno. Parece que ya cambiaron de posición y eso es un avance importante para lo que ocurra en el futuro.

Pero lo más importante que a mi juicio está comenzando a modificarse, es que ahora el tema del cambio político no se está centrando en candidatos, o cargos de elección popular. Se están empezando a discutir rutas, caminos, formulas para salir del régimen. ¿Y por qué digo esto? Porque precisamente se está poniendo en tela de juicio la famosa “ruta electoral” que la MUD nos había vendido como la panacea para salir de estos delincuentes que detentan el poder en Venezuela. Ya se está dejando de lado esa discusión maniquea de que solo con elecciones, y menos con unas trampeadas, podremos superar esta espantosa crisis.

Entonces ya estamos poco a poco cayendo en el debate correcto. Porque si hablamos de métodos, procedimientos, y rutas de acción, entonces quienes las van a ejecutar pasan a un segundo plano. Una vez que se decide qué hacer, se buscará luego al que mejor lo haga. Parece lógica simple pero sumamente complicada para quienes históricamente han hecho descansar toda la estrategia de la lucha opositora para contener al régimen solo en el cambio de las caras electorales. Tenía que llevarse al país a un fraude de proporciones nunca antes vistas como el del 15-O para que la población comenzara a entender la situación y a pensar de otra manera. Aunque todavía es muy pronto, podemos debatir algunas de esas rutas. Veamos.

La primera de ellas es la que llamaría la “ruta clásica” que se nos ha propuesto desde que se nos ha llevado a votar con este sistema corrupto del CNE. De acuerdo a esta ruta la oposición oficial nos vende que independiente de las trampas del CNE, si votamos en un porcentaje mayoritario y si se tienen todos los testigos en las mesas, entonces no hay manera de que se nos estafe.

El fundamento sobre la que se basa esa ruta está en el triunfo opositor en las elecciones Parlamentarias del 6D-2015. Aunque la “ruta clásica” parecía ser imbatible hizo aguas el 15-O, y ahora los voceros de la MUD achacan sin fundamento estadístico la derrota a la abstención. A mi juicio la oposición gano el 6D-2015 no precisamente porque el CNE no estuviera preparado para robarnos de nuevo las elecciones (ver Emili Blasco de ABC Internacional, “El Alto Mando militar fuerza a aceptar la gran victoria de la oposición en Venezuela”, http://www.abc.es/internacional/abci-alto-mando-militar-fuerza-aceptar-gran-victoria-oposicion-venezuela-201512070619_noticia.html?ref_m2w). Desde el 2004 hasta la fecha el CNE ha hecho fraude técnico en absolutamente todas las elecciones pero sistemáticamente la oposición oficial ha ignorado esa realidad…hasta ahora.

Los venezolanos probaron amargamente el 15-O que de insistir en esa ruta sin un cambio profundo en el sistema electoral, los resultados seguirán siendo invariablemente los mismos. De esta manera veo difícil que los electores vuelvan a concurrir a las urnas electorales si no se demuestra un cambio profundo que garantice los votos de la población. Si la MUD pretende insistir en la “ruta clásica” tendrán que cambiar a las autoridades del CNE desde la Asamblea Nacional, con una composición imparcial y que sea tragada por el régimen, algo que veo difícil –por no decir imposible- de hacer en dictadura. Esto sin contar que la MUD aun sigue en convivencia con el régimen. Incluso hicieron el amague de cambiar las autoridades del CNE pero saboteando abiertamente el proceso por la inasistencia a la Asamblea Nacional de un partido opositor claramente consustanciado con el régimen.

En contraposición a la “ruta clásica” electoral de la MUD, María Corina Machado del partido Vente Venezuela ha propuesto una ruta alternativa que pasa igualmente por el nombramiento de nuevas autoridades para el CNE por la Asamblea Nacional pero que deberá sesionar desde el exterior porque serán perseguidos como el TSJ en el Exilio que recientemente fue instalado en la sede de la OEA en Washington, DC (ver MCM: No existe una salida por la vía electoral con el CNE actual, en https://www.contrapunto.com/noticia/maria-corina-machado-o-existe-una-salida-por-la-via-electoral-165561/).

Esta ruta alternativa, que llamaremos “ruta del exilio”, pasa por que ese nuevo CNE nombrado por la Asamblea Nacional convoque a elecciones generales en la línea del cumplimiento del mandato de la Consulta Popular del 16J. Esta “ruta del exilio” sale como una respuesta a la crisis presentada por el desastre de la MUD evidenciado el 15-O, estableciendo una secuencia de eventos internacionales que eventualmente nos lleve a una transición por una vía diferente que seguir esperando el cambio por la “ruta clásica” electoral de convivencia con el régimen propuesta por la MUD.

En otras palabras, una vez que sea electo un Gobierno de Unidad Nacional por un CNE legítimo en el exilio lo que faltaría sería forzar el cumplimiento de ese escenario a través de la presión internacional. Esa presión internacional se podría manifestar desde profundizar sanciones que se están imponiendo al régimen desde hace algunas semanas hasta llegar a una fuerza multinacional de intervención humanitaria.

El escenario se asemeja, con sus obvias diferencias, al planteado en Panamá cuando Guillermo Endara ganó las elecciones frente al candidato del régimen panameño en mayo de 1989. Endara fue inmediatamente perseguido por Manuel Noriega, dictador en ese entonces del país. Eso y la muerte de un soldado estadounidense por fuerzas de Panamá fue la razón aducida para invasión por tropas norteamericanas. “El 20 de diciembre de1989, mientras los estadounidenses bombardeaban distintos puntos de la capital panameña, Endara fue juramentado como Presidente Constitucional de Panamá, en una ceremonia realizada dentro de una base militar de Estados Unidos, ubicada en la Zona del Canal” (ver Guillermo Endara, en https://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Endara).

Sin entrar en consideración de si eso fue bueno o malo para Panamá, ese país no se encontraba en la situación de la Venezuela actual, un país completamente dividido y destruido por fanáticos ideologizados, que aunque necesita con urgencia un cambio de Gobierno, también necesita que esas autoridades nazcan producto de un proceso de reconciliación de su población, y no salido de negociaciones a puertas cerradas sino de la decisión de sus propios ciudadanos. Y eso va mucho más allá de elegir o designar a un nuevo Presidente de la Transición ya que su estabilidad sería nula frente a un país desmantelado y con la gravedad de los problemas que nos aquejan.

El esfuerzo de llamar a elecciones vía un nuevo CNE en el exilio para provocar un Gobierno de Transición, es exactamente el mismo que el de convocar a la población a resolver su crisis a través de un Referendo Consultivo Constituyente que le pregunte al Depositario de la Soberanía: a) si desea o no un proceso Constituyente Originario en paz –con unas Bases Comiciales propuestas- para la reorganización del Estado y la re-institucionalización del país destruido; b) si desea o no revocar la Constituyente de Maduro y sus decisiones inconstitucionales; y c) si desea o no la renovación de todos los Poderes Públicos y la designación de un Gobierno de Unión Nacional hasta la promulgación de una nueva Constitución con elecciones generales. Esta ruta garantizaría la estabilidad política del país.

La última pregunta iría en consonancia con la pregunta No 3 de la Consulta Popular del 16J, solo que en este caso sería un mandato, no ya a la Asamblea Nacional, sino a los Constituyentes electos, con lo cual la Asamblea Nacional Constituyente no estaría disponiendo por si sola de los Poderes Públicos sino por mandato expreso en Referendo del Pueblo Depositario de la Soberanía.

Esta tercera ruta, que hemos llamado “ruta constituyente” partiría igualmente de unas nuevas autoridades del CNE como premisa fundamental, desde el exilio o no, pero también que la Asamblea Nacional llame a ese Referendo Consultivo Constituyente por vía del Artículo 71 Constitucional, al cual podría convocar con mayoría simple de sus integrantes por materia de especial trascendencia nacional.

Como verán, hay más de una propuesta de “rutas”. Y la última no es nueva. No es más que una variante de lo que hemos propuesto por años desde la Alianza Nacional Constituyente porque no es otra cosa que la convocatoria al Poder Constituyente Originario para resolver la crisis del país, haciendo énfasis que es desde su seno que debe nacer cualquier Gobierno de Transición, no de una simple decisión nacida de un conciliábulo político. Y ahora, luego de la Constituyente fraudulenta  del régimen, se hace más necesaria aún esa “ruta constituyente” luego de las decisiones ilegales que ya están tomando desde la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro.

No será cuestión de protagonismos personales sino de la solución política que mejor le convenga al país. Quedará de los venezolanos decidir por cual ruta continuar independientemente del conductor. Siempre me inclinaré por una solución que no tenga más protagonista que nosotros mismos, incluyendo a los que no piensan como yo. Pero esos procesos deberán conducirse por nuevos liderazgos que nacerán de las cenizas del desastre del 15-O. No solo hacen falta nuevas rutas sino quienes las planteen y las lleven a cabo. Empezamos a estar en la dirección correcta…

Caracas, 20 de Octubre de 2017

Twitter:@laguana