domingo, 31 de julio de 2022

Las 4 etapas del artículo de Almagro

Por Luis Manuel Aguana

English version 

El impacto que ha producido el artículo publicado por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro el pasado 29 de julio, entre quienes aún continuamos resistiendo la tiranía abierta y criminal de Nicolás Maduro Moros en Venezuela, podría tal vez considerarse de una escala tal que deba estudiarse y tratarse como lo fue en su momento el estudio del duelo (ver Crónicas, Luis Almagro, El infierno del sendero que jamás se bifurca, 29 de julio de 2022, en https://www.cronicas.com.uy/contratapa/el-infierno-del-sendero-que-jamas-se-bifurca/).

En efecto, en 1969 la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, revolucionó el tratamiento del duelo por la pérdida de algo o alguien apreciado al presentar en su libro “Sobre la muerte y el morir”, un modelo general de 5 etapas de duelo para explicar el comportamiento de las personas al procesar un duelo ante el luto y la pérdida. El famoso modelo negación-ira-negociación-depresión-aceptación es ahora de uso común entre los profesionales de la salud mental.

Y no se equivoquen en la interpretación. No es que hayamos perdido a un amigo como Luis Almagro y vayamos a interpretar su nota como la pérdida de alguien apreciado. Todo lo contrario. Deseo utilizar el modelo como una construcción conceptual para analizar el porqué el mejor amigo de carácter internacional que hemos tenido en nuestra lucha en contra del régimen termina concluyendo como concluye en esa nota.

Cuando leí la primera vez el artículo (porque tuve que leerlo varias veces para comprender bien el punto de Almagro) mi primera reacción fue la misma que tiene alguien cuando le dice a un amigo que no se comporta como usualmente lo hace, preguntándole: “¿Y quién eres tú y que hiciste con Almagro?”. Esta fase la podríamos llamar Etapa de shock o impacto inicial.

En esta etapa la primera reacción siempre suele ser la misma: Almagro fue convencido por las fuerzas de la oposición oficial, convencidas que una cohabitación con el régimen es lo que más le conviene a los venezolanos, conformándose en las sobras que Maduro o quien haga sus veces, les arroje para sobrevivir. Triste final de una lucha donde han quedado muchos muertos y torturados en el camino.

Por supuesto, en el medio de esa etapa debemos pensar que si así cree el más aguerrido de nuestros defensores internacionales por un país libre, ¿qué nos queda a los demás? Dejemos esto así y aceptemos la siguiente fase que bien podríamos llamar Etapa de los bodegones, donde existe una paz fingida de normalidad mientras las mayorías mueren de mengua.

¿Qué viene después de eso en esa etapa? El encuentro del hambre con las ganas de comer. Un país entregado a un régimen destructor, asociado a su oposición cómplice, tan corrupta como ellos. Vendrán generaciones de esclavos malnutridos que jamás podrán levantar la cabeza, como lamentablemente aún siguen siendo los cubanos, protagonistas de la esclavitud del siglo XXI, negociados como médicos a quien quiera comprarlos. En cierta medida ya nos encontramos allí.

Pero como en todo lo que escribe Almagro hay allí una gran verdad: si el objetivo de un diálogo con ellos es sacar a Maduro, desde su propia concepción el objetivo está destinado al fracaso, porque como bien indica “…como objetivo estratégico probablemente no fuera el más viable, ni realizable ni realista”. Nadie aceptaría a ir a un proceso limpio si el resultado es que sean excluidos del poder. Eso no existe para ellos y tiene razón.

Y ciertamente, El objetivo de la salida de Maduro transformó a cada negociación en un juego de suma cero que terminaba siendo imposible: ni la salida de Maduro en una negociación ni una elección que pudiera significar su salida”. ¿Y por qué? Porque ¡NO SE ESTÁ NEGOCIANDO LO CORRECTO! Y allí es donde el argumento de Almagro acierta, pero al mismo tiempo falla. El objetivo NO PUEDE SER SACAR A MADURO. Pero tampoco puede ser uno que termine cohabitando con su régimen. Eso iría en contra de todo, por lo que el mismo Almagro ha luchado -y todos con él- durante tantos años de sufrimiento ininterrumpido.

Almagro propone una cohabitación CON contrapesos que impidan la complicidad con el régimen. En un contexto de diferencias entre políticos, yo le daría la razón. Pero en el contexto de una negociación con unos delincuentes que han secuestrado la institucionalidad del país para su propio beneficio, la cosa es completamente diferente.

Almagro en su condición de garante de la Carta Democrática de la OEA no puede proponer la cohabitación con delincuentes, aun con el elevado y sublime propósito de proteger el futuro de los venezolanos. Esta fase yo la llamaría Etapa de desesperación. La nobleza de alguien que ante el cierre de todas las salidas prefiere el mal menor. Sin embargo, sería un mal menor entre políticos, pero uno infinitamente mayor entre delincuentes, tanto de la oposición como del régimen.

Entonces, ¿si no son unas elecciones, que se debería negociar con ellos? No es la primera vez que respondo esa pregunta, y mi respuesta sigue siendo la misma: un proceso en el que TODOS los venezolanos participen fuera del perímetro de la institucionalidad corrupta del régimen y que les dé a ambas partes exactamente la misma participación, no para sacar a Maduro, sino para reiniciar la institucionalidad de Venezuela. Eso está en nuestra Constitución y se llama ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE.

Y algunos me preguntarán, incluyendo Almagro, ¿pero eso no sería lo mismo que elecciones? Y mi respuesta seguiría siendo la misma: NO. En unas elecciones existe la disputa del quítate tú para ponerme yo, generando el mismo juego suma cero mencionado por Almagro. En el contexto Constituyente, Maduro se quedaría en su puesto hasta que los Constituyentes –partidarios y no partidarios del régimen- DECIDAN qué hacer con su gobierno, para luego proceder a reparar la institucionalidad del país, porque ellos serían la máxima representación legítima de los venezolanos, en la más avanzada expresión de Autodeterminación de los Pueblos.

Se estarían negociando también las bases de esa elección Constituyente (Bases Comiciales) y lo que pasaría después sería materia de la representación legítima de los venezolanos. No se trata de negociar unas elecciones para un cargo que no representa ya nada para los venezolanos y menos aún si Maduro continúa en el poder durante ese proceso electoral. En pocas palabras, se estaría negociando que se le permita al pueblo venezolano decidir qué hacer con su futuro; y la salida o no de Maduro del poder, que sea una consecuencia de esa decisión.

La Comunidad Internacional, como la OEA, colaboraría en ese contexto a proporcionar las garantías electorales suficientes para que el mandato popular de los venezolanos se materialice, a través de un Tribunal Electoral Ad-Hoc donde participarían todas las partes, los países interesados en apoyar al pueblo venezolano, la oposición oficial, el régimen, y la sociedad civil. Asimismo, ella aportaría la fuerza necesaria para lograr que el régimen acepte esa negociación (presión creciente de sanciones) y garantizar que se cumpla lo que el pueblo decida. Esta fase la llamaría Etapa del apoyo internacional, y a la que todavía no hemos llegado. En el año 2020, más de 300 personalidades de la Sociedad Civil venezolana, le dirigimos al Dr. Almagro una carta abierta fechada el 16 de junio de 2020, donde describimos esta fórmula electoral como Solución Humanitaria de Carácter Electoral (ver Comunicado ANCO, 25-06-2020, https://ancoficial.blogspot.com/2020/06/comunicado-anco-nuevas-adhesiones-la.html).

Es en esa etapa de apoyo internacional donde la Comunidad Internacional, incluyendo al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, terminan plenamente de comprender que este grave asunto, que involucra a todos los pueblos del continente americano, escapa a una solución entre políticos o delincuentes. La solución la tiene el pueblo de Venezuela y lo que hay que lograr es poner en funcionamiento el mecanismo idóneo para que ese pueblo pueda expresarse limpiamente a través de su representación legítima. Solo hay que darle la oportunidad al pueblo para que sea el que finalmente decida su destino, haciendo que sea este, y no otro sin representación, el que logre que se bifurque el sendero hacia su libertad.

Caracas, 31 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065

martes, 26 de julio de 2022

Presidente Guaidó, Maduro es simplemente un tirano

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Tiene mucho sentido la campaña iniciada en las redes sociales por el Presidente Encargado Juan Guaidó, en un intento de calificar por el adjetivo correcto, y que le corresponde, a Nicolás Maduro Moros (ver campaña en Change.org, “No lo llames Presidente, llámalo Dictador”, en https://www.change.org/p/no-lo-llames-presidente-ll%C3%A1malo-dictador-jguaido-asambleave). Efectivamente, a Maduro no se le puede llamar Presidente de la República, de acuerdo a los hechos ocurridos alrededor de su acceso al poder de manera ilegítima, que hemos presenciado todos los venezolanos a partir de 2018, razón por la cual no es reconocido por nosotros, ni por la mayoría de países que componen la Comunidad Internacional.

Sin embargo, Maduro tampoco es dictador, tanto por la definición clásica, como en la moderna. De acuerdo a la definición clásica, “Un dictador era un magistrado de la República romana al que se le confería la plena autoridad del Estado para hacer frente a una emergencia militar o para emprender una tarea específica de carácter excepcional” (ver Dictador (Antigua Roma), en https://es.wikipedia.org/wiki/Dictador_(Antigua_Roma)).

Según esta definición, ningún poder colegiado o Parlamento legítimo se ha reunido para conferirle poderes dictatoriales a Nicolás Maduro Moros, como si lo hizo el Senado romano varias veces, hasta la eliminación de la figura tras la muerte de Julio César. Esta definición se corresponde con la tercera acepción del DRAE de la palabra dictador: “3. m. Entre los antiguos romanos, magistrado supremo y temporal, que se nombraba en tiempos de peligro para la república” (ver DRAE, Dictador, en https://dle.rae.es/dictador?m=form).

Tal vez el caso más cercano de nuestra historia latinoamericana que asemeja a esa definición clásica de dictador, se corresponde a la dictadura de El Libertador en 1824 en Perú, cuando el Congreso peruano, mediante Decreto, lo designa dictador en 1824: “Considerando...que sólo un poder dictatorial depositado en una mano fuerte, capaz de hacer la guerra, cual corresponde a la tenaz obstinación de los enemigos de nuestra independencia, puede llenar los ardientes votos de la representación nacional...Decreta: La suprema autoridad política y militar de la República queda concentrada en el Libertador Simón Bolívar” (ver Congreso del Perú, 17 de febrero de 1824, Decreto disponiendo que el Libertador Simón Bolívar asuma la suprema autoridad política y militar de la República, en https://www.congreso.gob.pe/Docs/participacion/museo/congreso/files/mensajes/1822-1840/mensaje-1824-1.pdf).

La definición moderna de dictador, establecida en el DRAE, no es lo suficientemente amplia para definir el caso de Maduro. Allí en las dos primeras acepciones se define dictador como: 1. m. y f. En la época moderna, persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos y, apoyada en la fuerza, los ejerce sin limitación jurídica.” “2. m. y f. Persona que abusa de su autoridad o trata con dureza a los demás”.

En Venezuela, Nicolás Maduro Moros no se arrogó ni recibió todos los poderes políticos (1ra acepción), y ha ido muchísimo más allá de abusar de su autoridad (2da. acepción). El poder lo usurpó a la fuerza, obteniéndolo  mediante un fraude a la Constitución, por lo que la definición de tirano, en sus dos acepciones, se ajusta más extensamente a su caso y la situación de los Derechos Humanos en Venezuela.

El DRAE define tirano como: “1. adj. Dicho de una persona: Que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad. U. t. c. s.” y “2. adj. Dicho de una persona: Que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que, simplemente, del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario. U. t. c. s.” (ver tirano, en https://dle.rae.es/tirano?m=form).

En este caso, los hechos demuestran que el usurpador Nicolás Maduro Moros ha obtenido contra derecho el gobierno de Venezuela, rigiéndolo especialmente sin justicia y a la medida de su voluntad (1ra. acepción). Por otro lado, ha abusado e impuesto ese poder y superioridad obtenida ilegítimamente, en grado extraordinario (2da. acepción), al punto de provocar un éxodo masivo de la población, encarcelamiento y torturas, tanto a civiles como militares, para su sostenimiento en el poder. Eso excede de largo la definición moderna de dictadura, por lo que la petición del Presidente Encargado de llamar dictador a Nicolás Maduro Moros se queda corta y no se ajusta a la actual realidad política de Venezuela.

La costumbre de llamar dictaduras a aquellos gobiernos que no han nacido del voto popular se encuentra enraizada en nuestros países desde hace mucho tiempo. Yo mismo he usado erróneamente ese término de manera corriente en mis notas, pero es un error y hay que precisarlo en su justa medida. Al final, todo se reduce a que esos gobiernos se sostienen mediante el uso de la fuerza, con el apoyo de las armas que los ciudadanos una vez confiaron a sus Fuerzas Armadas, y de allí que simplemente les llamemos dictaduras, cuando la definición correcta es tiranía, que es el gobierno ejercido por un tirano (ver Tiranía, en DRAE, en https://dle.rae.es/tiran%C3%ADa?m=form). Es el cómo se aplica a la población esa fuerza por parte de los delincuentes que ejercen el poder, lo que hace la diferencia. Las palabras y precisión en el lenguaje son importantes, como lo indica el Presidente Encargado en su petición:

“…No lo llames “mandatario”, ¡llámalo dictador!

Llamar a Maduro “mandatario” es un eufemismo que se aleja de la meta principal del periodismo: la búsqueda de la verdad.”

Pero Nicolás Maduro Moros tampoco es un “mandatario”, porque no ha recibido el MANDATO del pueblo en elecciones justas, libres y verificables, para ejercer como Presidente de la República. En este contexto, donde Maduro por ningún lado calza las definiciones corrientes, si el Presidente Encargado y los venezolanos desean precisar el lenguaje, y ajustarse a la dolorosa realidad, conservando la verdad histórica de nuestro país, simplemente llámenlo tirano

Caracas, 26 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065

jueves, 21 de julio de 2022

Las horas contadas del nuevo gomecismo

Por Luis Manuel Aguana

English versión

“Los que han sido educados bajo la férula militar sucumben a la psicosis de una orden, como fuerza irresistible”

Stefan Zweig

Hoy más que nunca, los venezolanos necesitamos revisar dentro de nosotros mismos, y en nuestra manera de actuar como sociedad, escudriñando dentro de nuestro pasado, cuáles sucesos nos pueden ayudar a encontrar las respuestas de lo que nos pasa, y estimar –así sea en líneas gruesas- lo que vendrá. Eso se hace más patente en el orden político, porque el comportamiento de quienes se han sucedido una y otra vez en el poder no deja de repetirse una y otra vez, siguiendo algún patrón de comportamiento. Y que mejor manera de hacerlo que revisar en nuestra  historia de periodos disruptivos, que han representado cambios importantes para la vida del país, y que en una sucesión de eventos nos ha traído a este punto crucial donde se debate el futuro de Venezuela.

Lo que sigue es parte de la descripción que hace Rómulo Betancourt, de su primera reunión con los militares con los que posteriormente se uniría Acción Democrática para desplazar del poder el 18 de octubre de 1945, al gobierno encabezado por Isaías Medina Angarita:

“Roto el hielo -después de apagarse los ecos de la vagarosa oración perezjimeniana- conocimos detalles más concretos y precisos. Otros de los asistentes nos pintaron el cuadro de un Ejército donde no se habían realizado ni siquiera las modificaciones superficiales introducidas en la administración civil, a partir de 1936. Los métodos arbitrarios de los días de Gómez para la conducción de las Fuerzas Armadas, y la selección de Jefes y Oficiales, seguían vivos y actuantes. Y en cuanto a las finalidades mismas de la organización formada por los oficiales jóvenes del Ejército, con el nombre de “Unión Patriótica Militar”, estaban definidas en el acta por ellos suscrita. Allí declaraban de que “era hora de acabar para siempre con la incompetencia, el peculado y la mala fe que presiden los actos de nuestros gobiernos”; invocaban “la responsabilidad histórica que reclama el momento, a las juventudes del mundo”, y hacían profesión de fe democrática “declarando enfáticamente que no defendían intereses personales ni de clase y que propiciaban la formación de un Gobierno que tenga por base  el voto universal y directo de la ciudadanía venezolana, una reforma de la Constitución que sea asimismo expresión de la voluntad nacional y la creación de un Ejército verdaderamente profesional” (1) (Pág. 225).

Y más allá sigue a continuación Betancourt: “Teníamos firmes convicciones civilistas y rechazábamos por arraigadas normas doctrinarias toda clase de intervención del Ejército en la vida política del país. Pero el desarrollo dinámico de nuestra propia acción agitativa de consignas apasionadamente sentidas por el pueblo nos condujo al contacto con un numeroso grupo militar, contacto que ya se ha visto fue por ellos solicitado y por nosotros recibido por sorpresa, porque nunca pudimos imaginar que fuese tan débil el arraigo en las fuerzas armadas de un régimen jefaturado por Generales-Presidentes(1) (Pág. 226)(resaltado nuestro).

Podría resultar sorpresivo para un gran número de venezolanos poco aficionados de la historia, que los adecos -de acuerdo al relato de Betancourt- no buscaran a los militares para derrocar al gobierno antes de ese contacto realizado en la casa  del Dr. Edmundo Fernández en la noche del 6 de julio de 1945. Esto se confirma en una nota publicada relativa a la historia de conformación de la Unión Patriótica Militar, donde se indica: “Después de algunas consideraciones, los conjurados militares llegaron a la unánime conclusión que lo más conveniente era procurar asociarse con el partido Acción Democrática, dirigido por los famosos escritores Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco y cuyo secretario general, Rómulo Betancourt, tenía prestigio de aguerrido luchador revolucionario, miembro de la generación de estudiantes que en 1928 se habían alzado en contra de Gómez, y cuyos artículos diarios en El País eran leídos por ellos. Para establecer relación con Acción Democrática, se decidió que el teniente Francisco Gutiérrez hiciera contacto con su amigo Luis Beltrán Prieto Figueroa, y el teniente Horacio López Conde buscaría concertar una reunión con Rómulo Betancourt” (ver La Unión Patriótica Militar, su papel protagónico en el golpe 18 de octubre de 1945, en http://elfarodigital68.blogspot.com/2018/07/la-union-militar-patriotica.html).

De lo anterior se puede deducir entonces, que la iniciativa para el desplazamiento del poder del gobierno encabezado por Medina, no fue de los civiles sino de los militares, y que ante intereses comunes del momento histórico, decidieron emprender las acciones comunes necesarias para llegar a ese objetivo. Y no deja de llamar la atención las razones que aducen los militares para dar ese paso en su reunión con Betancourt: “un Ejército donde no se habían realizado ni siquiera las modificaciones superficiales introducidas en la administración civil...”, “Los métodos arbitrarios de los días de Gómez para la conducción de las Fuerzas Armadas…”,”la selección de Jefes y Oficiales…”, “acabar para siempre con la incompetencia, el peculado y la mala fe que presiden los actos de nuestros gobiernos”. ¿Les parece conocido? Por supuesto también éstas y otras razones adicionales fueron esgrimidas por los mismos militares para desplazar el gobierno, esta vez electo por el voto popular, de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948.

Mucho se ha escrito en relación con ambos momentos históricos, pero a mi juicio lo que se desprende de allí es la interrogante de quien uso a quien, y cuál terminó siendo el resultado neto de algo que partió de lo militar con resultados importantes para el país en lo civil, como lo fue el proceso Constituyente de 1946-1947. En otras palabras estamos hablando DEL MISMO PROCESO cívico-militar que comienza en 1945, pero con dos hitos, uno civil y otro militar.

Por un lado, se logra un avance importantísimo en lo civil, reflejado en el sufragio universal directo y secreto, y otras importantes mejoras en los derechos civiles de los venezolanos, establecidos en la Constitución de 1947, que aunque fueron opacadas por el golpe de 1948, ya eran unas conquistas logradas y pendientes de recuperación 10 años después.

Los militares lograron por su parte, después de octubre 1945, una mejora importante en sus condiciones tal y como lo exigía la Unión Patriótica Militar, siendo un primer paso la situación social de los uniformados: “Aumentó en un 37%  los sueldos de los oficiales, en un 57% el de las tropas y en un 50% lo destinado a la alimentación de las mismas. Los suministros en productos de farmacia para la Sanidad Militar fueron aumentados en un 250%. Se destinaron 4 millones de bolívares como aporte del Estado para fortalecer la Caja de Previsión de las Fuerzas Armadas, la cual solo había recibido desde su fundación el aporte único de un millón de bolívares”. (1)(Pág. 551).

Señala Betancourt: “Demostramos visible interés en el mejoramiento profesional y técnico de las Fuerzas Armadas, pero les reconocíamos solo la función que les asignan los ordenamientos legales democráticos: la de institución de carácter profesional y técnico, subordinada al Poder Ejecutivo, sustraída a toda injerencia en la forma como se orientara la gestión política y administrativa. Actitud está enraizada en la más ortodoxa tradición bolivariana. Es del Libertador aquella frase que resume toda una doctrina de permanente vigencia: “Desgraciado el pueblo donde el hombre armado delibera”. (1) (Pag.552) (resaltado nuestro).

Y ciertamente, como rescata mi estimado amigo Alfredo Coronil Hartmann, del General Roberto Vargas a Betancourt en Ortiz: “… El 18 de octubre de 1945, fue el día en que realmente murió Juan Vicente Gómez”, en alusión a la eliminación de las reminiscencias del gomecismo en lo político y en lo militar (ver Alfredo Coronil Hartmann, 18 de octubre de 1945, en https://pararescatarelporvenir.wordpress.com/2019/10/21/el-18-de-octubre-de-1945-por-alfredo-coronil-hartmann-para-rescatar-el-porvenir/). Los militares, con una acertada conducción política, en un proceso que está lejos todavía de terminar, en esa época movieron hacia adelante el reloj de la historia de Venezuela.

Estuvo claro, incluso a pesar del golpe de 1948, que el país se había movido hacia otra era. Sin embargo, en aquella época 10 años fueron más que suficientes para macerar el regreso de la civilidad al país. Y sin entrar en el detalle de los sucesos militares que dieron origen a la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez en 1958, no cabe duda que de nuevo se dio curso a la unión de intereses comunes entre militares y civiles, como en 1945, para engendrar el período más largo de paz y crecimiento político, económico y social de la historia de Venezuela.

Otra vez la historia nos coloca en el medio de un nuevo gomecismo retrógrado, mucho peor que el de 1945, que animó a jóvenes militares a motorizar, un cambio que requirió de muchos períodos de convulsión política antes de estabilizarse. Y lo que sucede ahora en las Fuerzas Armadas es de lejos mucho peor que lo que ameritó el cambio político de 1945. Existirán, como antes, las ambiciones de civiles y militares que hagan abortar o retrasar los intentos de levantar la cabeza en la búsqueda de la estabilidad política. Sin embargo, lo importante es entender el proceso. Dense cuenta de que la frase del Libertador citada por Rómulo Betancourt, no tuvo vigencia real, sino 10 años luego de 1948.

Los militares, por su estructura y formación, responden a la frase de Stefan Zweig, citada al comienzo, debido a algo que les inculcan desde el principio en la médula de sus huesos: en la institución armada hay un superior que manda y un subordinado que obedece, y punto. De allí que la reunión con Betancourt del 6 de julio de 1945, quien llevara la voz cantante fuera Marcos Pérez Jiménez, así como quien presidiera la Junta Militar del golpe de 1948 fuera Carlos Delgado Chalbaud, para luego ser asesinado por las ambiciones de Pérez Jiménez porque nunca iba a poder imponerse de otra manera. Por esa misma razón, el comandante de la guarnición de Maracay, Tcnel. José Manuel Gámez Arellano, no atiende la defensa del gobierno legítimo de Gallegos, poniendo presos a quienes lo buscaron para organizar un nuevo gobierno encabezado por el Presidente del Senado Valmore Rodríguez, acatando las órdenes de los insurrectos desde el Ministerio de la Defensa. Obedecer las órdenes sin preguntar, aun cuando no provengan de una autoridad legítima. Hay que entender eso muy bien, porque de eso tenemos mucho en nuestra historia, pasada y presente.

En algún momento, -espero que sea pronto- después de 22 años de este nuevo gomecismo retrógrado, se repetirá el proceso, con nuevos actores civiles y militares, simplemente porque la historia reincide permanentemente cuando los actores no han aprendido de ella. El país no está bien y eso lo saben tanto los civiles y militares. Ojalá que las horas estén contadas para que la historia purgue de nuevo el sistema, no solo para restaurar a unas verdaderas Fuerzas Armadas en su rol original donde el Libertador las colocó, sino para restituir la institucionalidad y los derechos de un país, tal y como se hizo en 1946-1947 a través de un proceso Constituyente, reponiendo así los valores de libertad y cambio democrático que los venezolanos necesitamos urgentemente.

Caracas, 21 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065

(1)   Rómulo Betancourt, Venezuela Política y Petróleo, Obras Selectas, Primera Edición 1978 en Ed. Seix Barral, S.A., ISBN 84-322-9513-2

jueves, 14 de julio de 2022

FFAA, hacia otra perspectiva del problema

Por Luis Manuel Aguana

English versión

No seré yo quien deje de responsabilizar a la institución armada de no haber cumplido con su deber constitucional de garantizar la institucionalidad del país. Son responsables y siguen siendo responsables, así sus jefes hayan distorsionado el objetivo de esa institución. Pero de allí a hacer leña del árbol caído a los únicos que pueden hacer algo para salir de esta tragedia política, hay mucho trecho. Ya están lo suficientemente desprestigiadas para eso. Sigo estando en la acera de quienes todavía piensan que son necesarias unas Fuerzas Armadas dignas, defensoras del territorio y garantes verdaderos de la Constitución, y que en esa institución aún existe el germen para el necesario cambio de actitud que haga posible un giro en el actual estado de cosas.

En las FFAA, cómo en todas las instituciones, hay gente valiosa que efectivamente si entiende el problema del país y la necesidad de un cambio estructural. Eso lo han demostrado con creces las cárceles militares llenas de oficiales que han disentido del régimen, e incluso que han dado su vida en las mazmorras, debido a que los delincuentes que gobiernan tienen terror a que ese sentimiento sea masivo en las Fuerzas Armadas. Eso no se ha terminado y creo que en lo que debemos insistir los venezolanos, no es en lo terrible que ha sucedido con la Fuerza Armada -que es evidente y que debe desaparecer- sino en lo bueno que todavía queda, manteniendo en lo posible, mensajes para que lo rescatable que quede allí no se extinga definitivamente.

Desde mucho antes de llegar Hugo Chávez al poder, existían indicadores ciertos del proceso de descomposición existente en las FFAA. El hecho mismo de la existencia de un sujeto como Chávez dentro de la institución armada era un síntoma claro de la necesidad de cambios, no solamente en las FFAA sino en toda la estructura política del Estado venezolano. Cómo se demostró posteriormente, Chávez fue parte de una estrategia de infiltración ideológica de largo plazo en la institución, de la cual lamentablemente fuimos víctimas, además de la institución armada, todos los venezolanos.

La sociedad en su conjunto debe seguir exigiendo a la Fuerza Armada el fiel cumplimiento de su obligación Constitucional. ¿Y por qué? Porque los militares son los únicos profesionales a los que la Nación mantiene desde que estudian su carrera hasta que fallecen. No salen a la calle a buscar trabajo después de graduarse al tener su vida garantizada, e incluso tienen la oportunidad de cursar y ejercer carreras civiles. La Nación les otorga ese trato preferencial precisamente por eso, porque ellos son el último bastión en la defensa de su institucionalidad. Los militares y policías que han cumplido ese juramento a la Nación deben ser honrados y reconocidos, como deberán serlo en algún momento todos aquellos que han sufrido por haberlo hecho efectivo.

Sigo creyendo, como lo he afirmado desde hace muchos años, que cualquier Fuerza Armada, institucional, militar y policial, tiene la obligación de intentar algo para el desplazamiento de un régimen que ha violado la Constitución. Esa es la esencia del Art. 333 Constitucional. Y como ya sabemos, hay militares y policías que lo han intentado, cumpliendo con su juramento, al costo de sus vidas o de su libertad. Hay todavía oficiales presos en las mazmorras del régimen. Eso no puede ser dejado de lado por más que la crítica justifique que la institución, como un todo, todavía responda y mantenga, por razones ideológicas o de corrupción, al régimen en el poder.

Allí todavía hay oficiales dignos, y a mi juicio lo que debemos hacer todos, civiles y militares, es plantear caminos para cambiar esa situación que no solo les compete a los militares. De modo, pues, que en lugar de quemar un pedazo del árbol caído de la FFAA, haciendo catarsis justificada por nuestra frustración acerca del cómo las han destruido y por qué todavía no se han pronunciado a favor de un cambio, la sociedad en su conjunto más bien debería estar buscando cauces en positivo para que los militares que si deseen cumplir con su juramento, en este momento tan difícil del país, lo puedan efectivamente hacer.

Pero esta corresponsabilidad no es nueva, como lo reseñe hace un tiempo. En el trabajo de mi padre para optar el Doctorado en Derecho en la Universidad de Carabobo, en los años 60’s (ver Raúl Aguana Figuera, Consideraciones sobre el Derecho Militar Venezolano, en https://tinyurl.com/y4kw78s2), el Dr. Aguana establecía que la concepción ampliada de la Defensa Nacional incluía a todos los venezolanos, no solo a los militares: “… La continuidad del Estado en el orden del tiempo y del espacio descansa en la defensa de su existencia, protegiéndose de los agentes de descomposición que de manera constante inciden sobre el mismo, poniendo en peligro la comunidad organizada en Estado en cuanto a su seguridad interna y a su seguridad externa. Defensa nacional corresponde a todos los miembros de esa comunidad, esto es, a toda la ciudadanía compete, al igual que a los órganos públicos, la realización de los llamados grandes objetivos de carácter permanente de la defensa, que abarcan los campos políticos, económicos, social, militar, la promoción del bienestar ciudadano y de la sociedad en general, la supervivencia de nuestra cultura y los objetivos estratégicos (resaltado nuestro).

Esa conceptualización, dada en el contexto de la Constitución de 1961, se renueva en el marco de la Constitución de 1999, donde todos estamos involucrados en el problema de defender la Nación, no solo los militares. La Constitución de 1999 les asigna a ellos responsabilidades muy claras en su Artículo 328, pero también al resto de los sectores en el Artículo 326. Si la institución armada se encuentra en estado de coma, porque se perdieron todos los valores morales, cívicos e institucionales, provocado –no hay que olvidar eso- por la decisión de los venezolanos de elegir a un golpista ideologizado en el poder, no queda solo de ellos la carga de su rescate y de la defensa de la Nación.

En este sentido, siempre nos hemos preguntado por qué el Gobierno Encargado y los partidos del G4 que lo sostiene, nunca designaron un Alto Mando Militar con oficiales de alta graduación (que existen y están en el exilio), profundamente conocedores del problema militar, capaces de diseñar una estrategia de rescate institucional, que le dé curso a las muchas inquietudes que aún existen dentro de las filas militares. Ese es un paso eminentemente civil –y crucial- con implicaciones a lo profundo de las FFAA, y es algo que se puede hacer ahora mismo.

Sin embargo, las motivaciones políticas de muchos dinosaurios existentes en los partidos políticos de la Asamblea Nacional de 2015, lo han impedido consistentemente. Le tienen terror a que algo diferente de ellos, que no puedan controlar, pueda entorpecer sus ambiciones de poder. Prefieren la continuidad del desastre del castro-chavismo-madurismo que afecta ahora mismo –no para el 2024- en hambre y destrucción al pueblo venezolano, apostando a unas elecciones que nunca los llevarán al poder, en su deseo absurdo de coexistencia con el régimen. No hay que olvidar tampoco que muchos de quienes ahora se sientan en esa Asamblea Nacional de 2015 hablando de “democracia y libertad”, e impiden cualquier acción estratégica de recuperación, fueron cómplices de la conspiración en contra del Presidente Carlos Andrés Pérez y responsables indirectos de la creación del engendro Chávez, destructor de las FFAA.

Lo que está pasando allí no es solo responsabilidad de la FFAA. No en vano la conseja militar según la cual no habría ningún incentivo de los uniformados para salir del régimen si el resultado termina siendo entregar el poder a individuos peores en corrupción y valores de los que existen en Miraflores. Hay que seguir haciendo un análisis mucho más profundo y menos superficial acerca de las razones verdaderas del porqué esa institución se autoflagela dejando que sus peores delincuentes la conduzcan. No es razón suficiente esgrimir la corrupción de los Altos Mandos cuando hay oficialidad media y alta honesta, pasando hambre como el resto de los venezolanos.

Esto en si mismo representa una calamidad mucho más grande que la destrucción conocida de toda la institucionalidad de las FFAA y del país: que se pueda hacer algo para que los militares puedan cumplir con su juramento y no se haga. Que nos quedemos en seguir culpando a los militares felones, sin profundizar en el problema, y sin decir una palabra de aliento a quienes si cumplieron y están presos y torturados; sin una condolencia a los familiares de los militares han asesinado en los calabozos del régimen por haber cumplido su parte del trato. Si hacemos eso, tal vez, solo tal vez, tengamos en algún momento de vuelta a unas FFAA que nos defiendan y rescaten al país. Eso es precisamente lo que habría que hacer de ahora en adelante.

Caracas, 14 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065

viernes, 8 de julio de 2022

Mi reino por un muñeco

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Los venezolanos simplemente no podemos dejar pasar para la historia la representación de opereta que hizo Nicolás Maduro Moros al hacerse representar por un muñeco inflable en los actos protocolares y militares del 5 de julio de 2022 en el Paseo de Los Próceres. Hasta qué punto podría haberse degradado este régimen de cabezas múltiples, siendo la más visible la del ilegítimo Maduro, los militares que todavía lo siguen, toleran y festejan como una gracia, una falta de respeto de semejante tamaño a la memoria de nuestros libertadores, representada en por el Monumento a Los Próceres.

El solo hecho de imaginar que los 11 héroes militares representados en las estatuas de Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta, Santiago Mariño, Francisco de Miranda, José Antonio Páez, Manuel Piar, José Félix Ribas, Luis Brión, Juan Bautista Arismendi, y José Francisco Bermúdez, conjuntamente con todos los bravos que hicieron valer con sus vidas el Acta de Independencia firmada el 5 de julio, y cuyos nombres están tallados en piedra en los monolitos de Los Próceres, conmemorando las 4 batallas que sellaron la independencia de los países bolivarianos, Ayacucho, Boyacá, Pichincha y Carabobo, deban contemplar desde donde estén que todo ese esfuerzo inimaginable habría sido en balde, al terminar su glorioso ejército libertador adorando en el 2022 a un muñeco inflable, representando en ese espectáculo lo que queda de Venezuela, debe al menos revolcarlos de sus tumbas.

De hecho, contemplar ese insulto a los héroes que son la razón de que tengamos un país, les debe dar mucho que pensar a quienes todavía sostienen con las armas de la República, a Nicolás Maduro Moros y su pandilla de delincuentes en el poder, y mucho más aún a quienes dentro de las Fuerzas Armadas no participan del festín y pasan hambre como el resto de nosotros. ¿Es que no les dio la misma vergüenza ajena, igual que al resto de los venezolanos, ese deplorable espectáculo que dimos ante el mundo?

Esta situación me hizo recordar una historia que leí recientemente acerca de la frase del Rey Ricardo III en la batalla de Bosworth, citada por Shakespeare, cuando al caer del caballo quedó completamente indefenso a las tropas enemigas, gritando: “Un caballo, mi reino por un caballo”, mencionada en un excelente artículo de Pablo Regent (ver, El Observador, Mi reino por un caballo, en https://www.elobservador.com.uy/nota/mi-reino-por-un-caballo-20219195023) donde refiere que este suceso se explicó en un poema escrito por George Herbert en 1651:

“Por la falta de un clavo, fue que la herradura se perdió, por la falta de una herradura fue que el caballo se perdió, por la falta de un caballo, fue que el caballero se perdió, por la falta de un caballero fue que la batalla se perdió, y así como la batalla fue que un reino se perdió, y todo porque fue un clavo el que faltó”.

El Rey Ricardo III creyó que perdía su reino por un caballo, cuando en realidad lo pierde por una cadena de eventos insignificantes que comenzando por un clavo tuvieron como final trágico la pérdida de su reino. Cuando Maduro pierda su “reino” se dirá equivocadamente que fue por culpa de su muñeco inflable, y todos lo imaginaremos exclamando “Mi reino por un muñeco”, cuando en realidad eso no será más que la culminación de una cadena de hechos que terminarán por reventar por dentro la podredumbre que ya todos contemplamos por fuera.

Maduro es con mucho la representación de un poder que ya no es tal. No es más que un agente intermediario ante nosotros de una entrega que ya ha sido consumada al extranjero. Rusia, China, Irán y Cuba, son los verdaderos mandantes de ese muñeco que vimos en Los Próceres. Día a día, y error tras error Maduro se está haciendo imposible de sostener. Ya no puede siquiera mantener a salvo a sus socios del negocio con las FARC y el ELN en territorio venezolano, y se esconde culpando al gobierno colombiano.

Mientras, por un lado, Maduro negocia con una misión de los EEUU el aumento de la producción de petróleo a cambio de sanciones, al mismo tiempo envía a su canciller a arrodillarse ante Putin en Rusia avalando los crímenes que está cometiendo esa tiranía en Ucrania, el día 4 de julio, día de la Independencia norteamericana. ¿Qué mensaje cree que les está enviando a los norteamericanos?

Las contradicciones de esa cúpula que ha avergonzado la nacionalidad venezolana este 5 de julio, serán cada día irremediablemente mayores. Ese clavo que dejo de ponerle el herrero a la herradura del caballo del Rey Ricardo III no ocurrió por azar. Es que ya se estaban haciendo las cosas mal desde mucho antes y acabó con una dinastía de 300 años. Un error no puede tapar otro error indefinidamente, sin que eso tenga consecuencias. Tal vez lo que los venezolanos debamos hacer es esperar lo que irremediablemente debe pasar en Venezuela. Pero un empujón nunca está de más.

Insistir a quienes corresponda que un insulto como el que el ilegítimo le propinó a las mismas raíces de nuestra nacionalidad, al escupir sobre la memoria de nuestros héroes, no se puede tolerar. Es como si los militares permitieran a alguien el 5 de julio orinarse sobre la bandera de Venezuela en el patio de honor de la Academia Militar, día de su graduación, y que eso no tenga consecuencias.

Pero tal vez eso sea lo que pienso yo, que crecí en el contexto de un país diferente, donde la memoria de nuestra nacionalidad era sagrada, tanto para civiles, y mucho más para los militares. Un país que les repetía sin cansar a sus niños la frase del Libertador “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”, en su afán de formar ciudadanos íntegros.

Todavía mantengo la esperanza que el próximo 5 de julio, el desfile de celebración no sea solo militar, sino civil, y encabezado, no por una parodia de presidente o su copia inflable, sino por un Presidente verdadero y legítimo, producto de la voluntad popular del país que soñaron aquellos que derramaron su sangre por eso, y que fueron representados dignamente en Los Próceres para no ser nunca más olvidados.

Caracas, 8 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065

miércoles, 6 de julio de 2022

Por una nueva Declaración de Independencia

Por Luis Manuel Aguana

English versión

No es la primera vez que insistimos que en Venezuela las fechas patrias han sido militarizadas por la mayoría de gobiernos que hemos tenido en Venezuela. Y como la mayoría de ellos han sido militares, no es para nada extraño que se le dé una connotación militar a esa fecha, razón por la cual los venezolanos debemos reivindicar su carácter especialmente civil, cuando se logre rescatar la libertad y la democracia (ver Presidentes de Venezuela (1811-2012) un análisis estadístico-descriptivo, por José Gregorio Petit Primera, UCV-Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, abril 2015, en, https://www.redalyc.org/journal/364/36448449003/html/). Entre esas fechas se destaca la del 5 de julio de 1811, que considero de la mayor importancia, al ser ésta la que declara la Independencia de Venezuela.

Sin embargo, en la Venezuela de 2022, ya no se le concede la relevancia que tenía en el pasado la celebración de la declaración de la independencia, lo cual me parece muy consistente de un régimen que ha pisoteado los valores de libertad que esa fecha representa para los venezolanos y aquellos que creemos que hay que seguir luchando por la independencia, pero esta vez no del imperio español, sino de aquellos que entregaron Venezuela –sin disparar un tiro- a los imperios ruso y chino, y sus asociados iraní y cubano.

Y como efectivamente indicamos que la fecha 5 de julio tiene una connotación militar histórica en Venezuela, tradicionalmente existe un desfile militar, presidido por el Presidente de la República. Sin embargo, en esta oportunidad, Maduro se quedó encerrado en Miraflores y sin presidir el desfile, envió su discurso grabado “previo al desfile militar para conmemorar el Día de la Independencia este martes 5 de julio, en la supuesta “maldición santanderista” que amenazaría a la cúpula chavista de la FANB” (ver La Patilla, Maduro envió discurso grabado y se quedó encerrado en Miraflores durante el desfile militar del 5 de julio, en https://flikt.bltlydns.com/2022/07/05/maduro-encerrado-en-miraflore/).

Y esto sí me llamó la atención. Maduro, al esconderse de una supuesta amenaza que llama “maldición sandanderista”, no hace más que resaltar el maniqueísmo con el que consistentemente la “robolución” castro-chavista-madurista ha tergiversado la historia de ambas naciones. ¡Ojalá que Venezuela hubiera seguido después de la independencia la tradición republicana y civilista de Santander! A Francisco de Paula Santander se le puede señalar por haberle dado la espalda al Libertador, pero también a José Antonio Páez, siendo ambos los protagonistas de la disolución de la Gran Colombia; pero nunca de imponer el militarismo sobre el civilismo en su país. Santander, como primer Presidente de la República de la Nueva Granada, se le considera responsable del primer sistema de educación pública de Colombia.

No era comparable la formación de los primeros presidentes que tuvimos tanto en Colombia como en Venezuela. Eso hizo la diferencia en la orientación de sus gobiernos después de la separación de ambos países en 1830. De allí pueden ustedes derivar nuestra accidentada historia presidencial militarista desde ese año, si se toman unos minutos para leer el análisis estadístico-descriptivo del profesor Petit Primera.

Por otro lado, Colombia se le considera la democracia más antigua de América Latina (ver ¿Por qué se dice que Colombia tiene la democracia más antigua de América Latina, en  https://www.colombia.co/marca-pais/politicas/por-que-se-dice-que-colombia-tiene-la-democracia-mas-antigua-de-america-latina/). La historia de nuestras naciones no se puede esconder porque es parte de nuestro patrimonio universal, por mucho que el castro-chavismo-madurismo quiera cambiar los libros de nuestros niños y grite consignas para predisponer a dos pueblos hermanos.

Si Maduro teme por su vida y se esconde durante el desfile del 5 de julio, no será por una “maldición santanderista”, sino quizás por la traición de sus asociados en los múltiples negocios criminales que lleva a cabo su régimen, entre ellos el oscuro negocio del narcotráfico. No es difícil imaginar que Maduro este teniendo dificultades con sus socios para responder por el asesinato en Venezuela de Iván Márquez, quien supuestamente gozaba de la protección de su régimen. De allí que “Tan pronto se supo que Márquez estaba muerto, el régimen de Maduro inició una cacería interna para pedir explicaciones a este hecho y encontrar a los responsables. Por esta razón, lanzó una “alerta” a sus fuerzas y comenzó una serie de acusaciones falsas contra el gobierno Duque sobre supuestos ataques que se estarían planeando en Colombia en su contra. Solo un sofisma de distracción” (ver Semana.com, La muerte de Iván Márquez tiene “revoloteándo a Nicolás Maduro y a su régimen”, en https://www.semana.com/nacion/articulo/atencion-la-muerte-de-ivan-marquez-tiene-revoloteando-a-nicolas-maduro-y-a-su-regimen-aqui-estan-los-detalles-secretos/202206/). La situación del régimen de Maduro se parece cada vez más a una película de gánsteres matándose entre sí por un negocio. No es de extrañar entonces que esté escondido.

La reafirmación que hemos hecho desde ANCO al llamar “a luchar por la libertad al celebrar la Declaración de Independencia de 1811” (ver Comunicado ANCO del 5 de julio, en https://ancoficial.blogspot.com/2022/07/comunicado-anco-anco-llama-luchar-por.html), no es un asunto retórico. Los venezolanos hemos retrocedido en la apreciación de los valores de libertad que nos legaron quienes murieron por esa Declaración de Independencia. Fue una declaración civil que asumieron en serio nuestros libertadores al defenderla con las armas frente al ejército español. Aquí no había soldados venezolanos entrenados, salvo los que nos enviaron los pocos países que nos apoyaron, como la Brigada Británica de Daniel Florencio O’leary. Esas batallas las pelearon los campesinos descamisados del llano y de todas las regiones de Venezuela, lo que las hace más dignas y merecedoras del recuerdo imperecedero de los venezolanos.

Si Maduro y su régimen han convertido a Venezuela este 5 de julio de 2022 en un territorio de delincuentes que se disputan un negocio, escondiéndose de sus perseguidores, nosotros en ANCO en contraposición, hacemos un nuevo llamado a la liberación de Venezuela de la ignominia totalitaria, destructora de la nación y sus instituciones, violadora de nuestra soberanía y de los derechos humanos de los venezolanos”, convocando a los venezolanos a imitar el valor de las acciones de nuestros libertadores para “alcanzar la libertad de nuestro pueblo, así como la de reafirmar los valores de una República Federal y Descentralizada, con Estados y Municipios autónomos, como lo establecieron quienes declararon la independencia en 1811 y dieron sus vidas por ese sueño”. Estoy convencido de que algún día nuestros descendientes celebrarán esta nueva declaración de libertad profundamente civil, como ahora nosotros celebramos la que realizaron las 7 Provincias el 5 de julio de 1811. Seguiremos trabajando para hacer realidad ese sueño…

Caracas, 6 de Julio de 2022

Blog: https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Telegram: https://t.me/TICsDDHH

Linkedin: www.linkedin.com/in/luis-manuel-aguana-bb9231

Facebook: https://www.facebook.com/TICs-Derechos-Humanos-102169239041065