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viernes, 27 de enero de 2012

El Limbo Democrático: Anti política y Sociedad Civil

Por Luis Manuel Aguana

Es difícil entrarle a un tema que podría catalogarse como escabroso y difícil en la actualidad. ¿Y porque difícil? Porque en las actuales circunstancias podría distinguirse como anti político que los ciudadanos le reclamen a los partidos políticos acciones y responsabilidades que en cualquier sociedad democrática civilizada del mundo sería de lo más común y hasta considerado como un deber e incluso un derecho.

Sin embargo, es importante hacer previamente algunas apreciaciones. Desde antes de asumir Hugo Chávez como Presidente de la República se desató en la Venezuela contemporánea un feroz ataque a los partidos políticos por parte de muchos sectores considerados como de la “sociedad civil”, los medios de comunicación, personalidades influyentes provenientes de los más diversos círculos, académicos, culturales e intelectuales. Inclusive, uno de los líderes de la democracia puntofijista, Rafael Caldera, hizo como Saturno devorando a sus hijos, cavando así la fosa de su partido político, a favor de lo que el mismo llamó “el chiripero”, que no era otra cosa que una masa descontenta del actuar de los partidos aglutinada alrededor de este liderazgo que fue precisamente el último de la democracia cuartorepublicana.

¿Que nos dejó esta actuación? La terrible herencia del actual régimen, cuyos inicios se sustentaron en la eliminación de toda estructura partidista en el país. La gente no votó por Chávez en 1998, votó en contra del actuar de los partidos que habían socavado todo rasgo de institucionalidad. La reconstrucción del tejido partidista ha sido una labor muy difícil dada la pérdida de la necesaria credibilidad y el error de la población que no supo que al matar la alternativa partidista estaba también matando la democracia. El remedio llamado Hugo Chávez fue peor que la enfermedad.

Pero hubo otro subproducto macabro de ese fenómeno: el temor irracional a que la sociedad civil ponga en tela de juicio la actuación de los partidos y sus desviaciones. O dicho de otro modo: la falsa creencia que la crítica fundamentada a la actuación de los partidos por su comportamiento, puede perpetuar el régimen, o peor aún, acallar a aquellos quienes reclamamos comportamientos como los que precisamente nos llevaron a él. Entonces nos encontramos en el peor de los dos mundos: aquellos quienes no pertenecemos a ningún partido y que como sociedad civil organizada exigimos una mejor y más transparente actuación de los partidos políticos, no podemos levantar la voz porque nos señalan como destructores de la democracia y favorecedores del régimen. De acuerdo a ese criterio no nos encontramos en ninguno de los dos bandos. Es decir, nos encontramos en lo que llamo un Limbo Democrático.

Esta condición hace que los partidos políticos ignoren completamente muchas exigencias consideradas justas por un grueso segmento de la población, concediéndoles una clara patente de corso para realizar cualquier cosa que ellos consideren conveniente a sus intereses. Y en algunos muy importantes casos, muy distantes de los de la mayoría. Un ejemplo claro de esta situación es la que se está presentando con la transparencia exigida en el venidero proceso electoral del 7 de Octubre. Organizaciones de la sociedad civil especializadas en el tema electoral, como ESDATA, han señalado con conocimiento de causa y respaldo técnico la existencia de graves discrepancias en el Registro Electoral. Se ha denunciado la presencia en el RE de más de 5 millones de votos “virtuales” que estarían listos para ser puestos al servicio del régimen castrochavista para su perpetuación. ¿Y los partidos políticos? Bien gracias. Cero exigencias a la depuración del REP, serias irregularidades denunciadas en relación a los representantes de la MUD en el CNE (ver Informe Guácharo en http://venezuelavetada.blogspot.com/2011/11/ludwin-moreno-informe-guacharo.html), desconocimiento del país acerca del nuevo sistema electoral, su contratación e implicaciones técnicas. La política del aquí no pasa nada y después resolvemos, ha privado en los partidos, con el grave riesgo de que el candidato que resulte de las primarias del 12F, quien quiera que este sea, le levante la mano a Hugo Chávez como vencedor, como sucedió en las anteriores elecciones del 2006. Esto nos ha llevado a muchos muy justamente a pensar en la existencia de intereses subterráneos muy fuertes que involucran a los partidos en una conveniencia para ellos de la continuidad del régimen que actualmente azota a los venezolanos, más allá de lo que indican públicamente.

Desde aquí no levantamos las banderas de la anti política. Los partidos son necesarios para que la democracia funcione. Pero necesitamos más y mejores partidos, porque ya es imposible acallar la urgencia de la gente que estos no vuelvan a sus viejas prácticas y a las andadas del pasado. La gente desea un cambio verdadero. Sin embargo ya existe el convencimiento general que los partidos no cambiarán solos y seguirán sus prácticas pasadas si no existe una fuerza desde adentro y desde afuera que los haga cambiar.

Participo, como muchos otros, de la creencia que una sociedad civil muy fuerte es capaz de cambiar el curso de la historia. Lo demostró el 11 de Abril de 2002 cuando puso su sangre en las calles, pero fue manipulada por intereses subalternos. Lo está demostrando el Movimiento de los Indignados en Europa, obstinado de que la claque institucionalizada siga ignorando sus necesidades. Desde este momento la sociedad civil ha aprendido que además de fuerte debe estar organizada y luchar por sus intereses sectoriales para poder tener éxito en sus exigencias sociales. Los estudiantes, los médicos, los maestros, los comerciantes informales, los gremios profesionales en general, solo por mencionar algunos, ya desde hace mucho rato se convencieron que los partidos políticos no resolverán sus problemas. Lo harán ellos mismos haciendo la presión social necesaria, eligiendo naturalmente a sus propios liderazgos. Esto ha traído como consecuencia que a esa lucha se sumen los partidos de acuerdo a sus intereses. Pero en esta oportunidad, las condiciones no las impondrán ellos. Y esto no es un fenómeno que terminará con el régimen de Hugo Chávez. Seguirá consistentemente y con más razón para cualquier cosa que venga para el futuro, ya bien sea que Chávez se quede o se vaya. El único anticuerpo que ha demostrado tener la democracia para protegerse de los desmanes del poder es una sociedad civil fuerte y organizada.

De esta manera la anti política del pasado la convertimos en un movimiento positivo, no en un instrumento para acabar con los partidos, como en el pasado, sino para reconducir su comportamiento a favor de lo que en realidad son las aspiraciones de la mayoría. Si los partidos creen que las críticas que hacemos desde la sociedad civil están dirigidas a desmontar el sistema de partidos, desde ya les digo que están equivocados; así como también lo están si creen que nos quedaremos tranquilos ante su indiferencia. No deseamos estar en un Limbo Democrático, lo que deseamos es más y mejor democracia, representatividad y transparencia de parte de ellos. Que exigimos respeto y que se oigan seriamente los planteamientos en relación a la cuestión electoral y se den los correctivos necesarios. En la medida que la sociedad civil y los partidos estén sintonizados en relación a las exigencias sociales, mayor será la probabilidad de salir con bien de este régimen oprobioso. Pero lo contrario es peor y muy valido también: en la medida en que estemos más alejados no saldremos del atolladero. En todo caso, para cualquier decisión que tomen, encontrarán a una sociedad civil fortalecida y consciente del momento histórico en que nos encontramos.

Caracas, 27 de Enero de 2012

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

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miércoles, 11 de enero de 2012

La Otra Lista

Por Luis Manuel Aguana

La Mesa de la Unidad Democrática nos ha informado a través de los diferentes medios de comunicación que el mecanismo previsto para las Primarias con el CNE requerirá, como es natural, la implementación de los cuadernos electorales para la identificación de los electores que se presenten a las mesas de votación para elegir al candidato de la oposición el venidero 12 de Febrero. Lo que no ha logrado hacer hasta este momento la MUD es convencer a la mayoría opositora a retratarse con su firma y huella en esos cuadernos desconfiando, por lo demás muy justamente, en que el CNE y el gobierno de alguna manera le ponga las manos a esos cuadernos para la manufactura de otra lista, esta vez muy actualizada, de las recordadas Listas de Tascón y Maisanta.

Por muy seria que nos parezca la Sra. Teresa Albanes y todas las personas que integran la Comisión Electoral de la MUD, al indicarnos que “quemaran” (esas fueron sus palabras) los cuadernos luego del proceso electoral, es imposible que factores ajenos o infiltrados puedan ponerse, por filtraciones del mismo proceso, en algunos o muchos de los nombres o cedulas de las personas que votaran el 12F. De alguna manera lograran, si no la reedición de las Listas, al menos una buena actualización de ellas. Pueden tener la seguridad que ya el G2 Cubano y la Sala Situacional de Miraflores ya están trabajando en eso. Y los medios tecnológicos no les faltan para ello. Teléfonos celulares con cámaras, SMS’s desde mesas no controladas, sobornos del gobierno, solo para indicar que cualquier cosa puede pasar allí. Recuerden que el proceso es en todo el país y todos los que estarán allí pueden no ser químicamente puros. Tal vez estas palabras les resulten ofensivas a algunas personas de la oposición, pero aún hay gente que todavía se chupa los dedos ante lo que puede hacer este régimen de matones y delincuentes. Y con exhortaciones blancas de los dirigentes de la MUD no se calmarán las angustias de una población tremendamente golpeada por lo que se puede llamar el mayor apartheid político en la historia de la humanidad.

Estimo que los organizadores de este proceso electoral se deben haber paseado por esta eventualidad, confiando en que este será pulcro desde la perspectiva de nuestra gente involucrada en ello. Más sin embargo, y aunque esas suposiciones de los organizadores sean ciertas, siempre estarán a la orden del día las eventualidades no previstas, como por ejemplo violencia y secuestro de material electoral por parte de grupos anárquicos de afectos al proceso chavista, que podrían ser parte de lo que presenciemos el 12F. Nunca hay que dejar de tener presente que este régimen esta signado por la violencia de grupos anárquicos armados por el gobierno. Recuerden la UCV. Aquí el gobierno se lavaría las manos, como en otras ocasiones lo ha hecho. ¿Y como quedarían las personas que de buena fe concurrieron a ese proceso y firmaron los cuadernos? Habría un mar de denuncias que posteriormente haría la MUD y quedarían en nada, como siempre ha ocurrido con el régimen delincuencial de Hugo Chávez. ¿Y el resultado? Cuadernos electorales secuestrados por el gobierno para la fabricación y/o actualización de las Listas existentes.

Esto no lo escribo con la intención de atemorizar a la gente para que no asista a votar en las Primarias. Ya la gente que, como a este escribidor, no le pondrán mas rayas porque no hay papel que no haya firmado, iremos a votar. Lo escribo precisamente para las personas que les atemoriza el destino de esos cuadernos y para la MUD, con la intención de que en lugar de indicar candorosa e inocentemente que el “proceso esta blindado” de que se haga otra Lista, aterrice y más bien se ocupe de pensar que es lo que hará el gobierno para hacerse de esos nombres y cuáles deben ser nuestras estrategias para que precisamente no lo haga.

Gracias a Dios que en Venezuela hay mucha gente muy inteligente, y eso nos distingue. A mi mesa de trabajo ha llegado una propuesta de parte de alguien muy técnico y conocedor de los asuntos electorales, que se la cede sin ningún costo a la MUD, para que la analice y la piense como una salida elegante al tema de la posibilidad de Otra Lista. Y es tan simple, como brillante su autor. No tienen que modificar los procedimientos, ni entrenamientos a la gente de las Mesas de Votación, ni nada de lo que han hecho, sino simplemente un anuncio de la MUD a todo el mundo: QUE EL ELECTOR NO FIRME EL CUADERNO DE MANERA OBLIGATORIA. Que este cuaderno simplemente sea para chequear si el ciudadano vota en la mesa. Y que luego sea obligatoria la tinta indeleble en el dedo para evitar que pueda volver a votar en el mismo lugar. Al finalizar el proceso, los cuadernos estarán COMPLETAMENTE EN BLANCO o con las firmas de aquellos que no les importe que al gobierno los tenga en sus Listas, como a este escribidor. Si la MUD no tiene segundas intenciones con estos cuadernos, como esperamos, no le debería importar que tengan o no tengan firmas ya que la finalidad del cuaderno es saber si el elector efectivamente vota en una mesa. Las estadísticas de votación saldrán de las máquinas, no de los cuadernos electorales.

Es posible que alguno diga, “si soy empleado público me van a ver el dedo manchado y me despedirán”. Bueno, esa es una posibilidad, pero se elimina completamente a las 48 horas que dura la tinta y evita realmente el riesgo de que la persona esté en otra Lista para que no vuelva a conseguir empleo. La idea aquí es anunciarle al G2 Cubano, al gobierno y su Sala Situacional que van a perder su tiempo si intentan ponerse en unos nombres que no están reflejados en ningún lado.

Este es solo un aporte de ideas que se pueden movilizar para aumentar significativamente la cantidad de personas que concurran al proceso, aumentando la confianza en el mismo y no decirles simplemente que no pasará nada porque todos sabemos que si puede pasar. Ojalá la MUD oiga a los ciudadanos de a pié y a sus ideas, que a veces suelen ser tan buenas, como suelen a veces ser sordos los oídos de quienes deben escucharlas.

Caracas, 11 de Enero de 2012

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La Institucionalidad: ¿Cómo se come eso?

Por Luis Manuel Aguana

Comencé el año con una inquietud acerca del lenguaje que usan los políticos para referir propuestas electorales y que tan lejos llega al común de la gente. Lo he notado por varias discusiones que he leído desde hace poco que indican o sugieren a ciertos precandidatos que bajen el nivel de las propuestas y del lenguaje que utilizan para que sean más “comprables” por el electorado. Por ejemplo, cuando un candidato dice: “Hay que recuperar las Instituciones” ¿qué es lo que en realidad entiende la gente por eso? Es preocupante, porque al tener más del 80% de nuestra población en un estado educativo deplorable por las innumerables causas que todos sabemos y que se han agravado en estos últimos 13 años, he advertido con mucha preocupación que las mejores ofertas electorales, o mejor dicho pre-electorales de los precandidatos de la Unidad Democrática, se pierden al no lograr ser entendidas por la gran masa de electores. ¿Hay que bajar el nivel del lenguaje que se habla o más bien subir el nivel de entendimiento de la gente? O mejor dibujado, buscar la mejor manera de expresarse para que ese más del 80% de la gente pueda entender y comprar el mensaje de un precandidato que ofrezca algo más que casitas y carreteras.

He visto como candidatos de mucha talla política e intelectual han desistido en sus aspiraciones por aquello de que los números de las encuestas no les daban. ¿Más bien no sería que el mensaje que enviaban no era entendido a cabalidad y la gente prefería oír el mensaje sencillo del candidato más populista? No es posible saber el peso que esta variable tiene en esta ecuación, pero sin duda debemos pasearnos por el hecho cierto de que a medida que pasan los años nos enfrentamos con ofertas electorales de peor calidad, en lugar de ser todo lo contrario, habida cuenta de contar con proponentes mejor educados, pero con ofertas electorales que bien pudieran compararse con aquellas hechas hace mas de 50 años, siendo estas últimas incluso mucho mejores para el nivel de la población de entonces.

Esa es quizá la razón por la que históricamente han ganado elecciones aquellos candidatos que ofrecen más casitas, o más seguridad en las calles, o mejores carreteras, o tal vez más empleo. Eso es lo que entiende de verdad el común de la gente, porque ese es el lenguaje que les llega, que comprenden, y que pueden procesar de una manera sencilla. Compran el discurso de las ofertas sencillas porque eso es lo que se entiende más rápido. Pero cuando alguien llega con construcciones intelectuales más complejas y un lenguaje más elaborado, la cosa se pone cuesta arriba, y teniendo en cuenta que para llegar a realizar lo que el común de la gente necesita- casitas, empleos, carreteras, escuelas-, hay que pasar justamente por arreglar lo que precisamente no es entendido a cabalidad por la gran mayoría. ¿Cómo le explicas a ese 80% de la población, deliberadamente dejada en manos de la ignorancia por la dirigencia política de turno, que primero hay que construir intangibles, que son los que precisamente hacen que esos tangibles luego sean perdurables en el tiempo? Es una tarea sumamente difícil.

Y en el caso de la Institucionalidad, la cosa tiene ribetes de imposible. Para poder explicar en términos sencillos la importancia de la Institucionalidad para que se hagan posibles y perdurables las casitas, las carreteras, los servicios hospitalarios, y pare usted de contar, echaré mano, con el permiso de ustedes, de la definición de uno de los mejores clásicos del área, el modelo de “Instituciones, Sectores y Sistemas” de Juan Ignacio Jimenez [1]: Las Instituciones constituyen las células primarias de la Administración. Su acción es microadministrativa y gerencial. A su frente existe, por lo tanto, un órgano, personal o corporativo, que ejerce las funciones de dirección y que es responsable ante el poder público por los resultados de su gestión. La organización institucional, se descompone a partir de la cabeza directiva, en dos tipos de órganos: auxiliares y de línea. Los órganos de línea elaboran el producto-bien o servicio- que constituye el fin de la entidad o razón por la que fue creada por el poder político. Los auxiliares la proveen de recursos de todo tipo, necesarios para que la línea produzca sus fines….La acción de gobierno no es función administrativa, sino intrínsecamente política, en el sentido más vulgar del arte de lo posible y en el más técnico de asignación autoritaria de prioridades, de acuerdo a la captación por el gobernante de las demandas del grupo gobernado. Se administran Instituciones y se gobiernan sectores…”.

¿Que está tratando de decir el texto clásico? Que hay una frontera bien definida entre administración y gobierno. En otras palabras, que las Instituciones son las responsables de una sana administración de los recursos, constituyendo las células primarias y por tanto, la columna vertebral de la administración del Estado. Son ellas las que realizan la acción del gobierno, es decir, son las que HACEN QUE LAS COSAS PASEN. Con una institucionalidad carcomida por la corrupción y dominadas por criterios políticos y no técnicos, es imposible, léase bien, imposible, dar servicios o bienes de calidad en el largo plazo. Servicios como la Administración de Justicia así como todo lo que tiene que ver con el Sistema Judicial, Policial y Carcelario son imposibles de mejorar si su administración no obedece a criterios técnicos en sus áreas respectivas. Consecuentemente tendremos mayor criminalidad y nuestra seguridad personal se irá al cuerno. La acción del gobierno, como dicen los clásicos, no es la función administrativa, es la asignación de prioridades de acuerdo a las demandas del grupo que se gobierna. Jamás se podrán construir las casitas y carreteras si la institucionalidad de los órganos de la administración está carcomida por los manejos y negocios de los administradores, dejando afuera los fines últimos de los gobernados.

¿Se dan cuenta que sin Instituciones sanas, las casitas, las carreteras y cualquier otra cosa, bien o servicio público, como por ejemplo la seguridad, que se plantee cualquier precandidato es imposible en el largo plazo y estaremos siempre comenzando de nuevo? Eso hay que explicárselo a la gente en los términos más sencillos posibles para que puedan darse los pasos necesarios para el rescate de la institucionalidad del país.

Cuando llegó al gobierno el delincuente que está en Miraflores, ya la Institucionalidad del país estaba boqueando. Más sin embargo aun eran posibles ciertos servicios del Estado. No mataban a la cantidad de personas en las calles que se contabilizan ahora. Más mal que bien los desposeídos podían ir a un hospital público y obtener mala atención, porque ya estaban abarrotados y sin servicios. Y con todo y eso el país medio funcionaba. Mal, pero funcionaba. Ese fue el cambio por el que la gente votó en 1998. Luego de 13 años de desgobierno, la Institucionalidad está muerta. Y hay que revivirla a como de lugar. Hay que darle un vuelco de 180 grados al aparato administrativo del Estado para que comiencen a funcionar las cosas. Y todavía oigo a los precandidatos ofrecer casitas y carreteras. Incluso los oigo ofrecer que habrá más seguridad! ¡¡¡Por Dios!!!! ¿Se dan cuenta ahora de lo que digo? Es necesario reconstruir y hacerle reingeniería a la producción de bienes y servicios del Estado como fase primaria a cualquier intento de nada. Con el delincuente de Miraflores le cayó una bomba nuclear a la Administración. Si antes la Administración se encontraba haciendo cola en un hospital público y estaba grave, ahora yace en la calle moribunda y casi muerta.

Al próximo gobierno democrático no le quedará otro camino que ser profundamente institucionalista y rehacer todo el marco institucional del país casi desde cero. Y lo mas difícil- como si ya no fuera difícil esa tarea- será la creación de mecanismos que eviten que las instituciones lleguen al estado de 1998 o peor aún, al actual estado. Si la gente no logra entender que antes que se produzcan los bienes y servicios que el país necesita es necesario realizar cambios profundos en la Administración del Estado, estaremos en graves problemas y repetiremos en un futuro previsible la presente pesadilla. Hagamos algo para que eso cambie…

Caracas, 11 de Enero de 2012

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[1] Juan Ignacio Jimenez, Política y Administración, Cap 2. Modelo Tridimensional: Instituciones, Sectores y Sistemas, 1970.