jueves, 2 de febrero de 2012

Los Bufones de Dios

Por Luis Manuel Aguana

Tomé prestado el título de esta nota de una novela del mismo nombre escrita por Morris West y publicada a principios de los años 80. El título original en inglés era “The clowns of God”, o Los Bufones de Dios, en el estricto sentido de la novela. El mensaje que transmitió me pareció fascinante al momento de leerlo, hace más de 30 años. Y la historia tan trascendental que la traigo a colación en este momento dadas las severas implicaciones que tendrá en el país una negativa de los partidos políticos de profundizar y radicalizar las denuncias de la sociedad civil en relación a la depuración del Registro Electoral, después de la elección del candidato de la Unidad Democrática el 12 de Febrero de 2012.

Para aquellos más jóvenes, que no conocieron la obra de Morris West, mismo autor de Las Sandalias del Pescador, la preocupación del novelista por la política mundial y su relación con la religión cristiana fue siempre el norte e inspiración fundamental de sus obras. Esta novela, Los Bufones de Dios, relata la visión de un Papa, acerca de lo que ocurriría luego de la destrucción atómica del mundo por parte de las potencias. El Papa intenta comunicar a todos su visión a través de una Encíclica Papal pero es obligado a abdicar y es internado en un monasterio con voto de silencio. Pero lo increíble del relato, no era la probabilidad cierta de que el mundo entrara en una vorágine destructiva, hecho que ciertamente era una posibilidad en esos años, sino sus posteriores implicaciones.

El centro de la historia era como iba la sociedad a afrontar un mundo destruido y el papel de la cristiandad después de que precisamente esa destrucción ocurriera. Todo el mundo se preocupaba por que el conflicto sucediera pero nadie se paseaba en lo que pasaría luego si efectivamente se daba. El tema no era lo que ocurriría- eso era dado como cierto-, sino lo que haríamos después de que esa fatalidad ya fuera un hecho. ¿Y quienes eran los Bufones de Dios? Todo el mundo a quien iba dirigido el mensaje de la destrucción y que debían ser informados de una manera precisa pero sencilla de cómo debía ser organizada la humanidad en un nuevo estado de cosas. Este mensaje fue dirigido por este Papa depuesto a través de unas cartas firmadas con el pseudónimo de Juanito el Bufón y distribuidas internacionalmente. ¡Es claro que al ser escrito el libro en la era pre-Internet, el mensaje era mucho más difícil de hacer llegar! Estoy seguro que en esta época Morris West hubiera utilizado el correo electrónico en su personaje.

Pues nos encontramos ahora en un predicamento semejante. Tal vez aquí no estamos hablando de que al mundo le caerán las bombas atómicas que avizoraba West en su novela. Sin embargo la bomba y no precisamente atómica será lo que caerá en la Venezuela del 8 de Octubre cuando el CNE declare que Chávez, o quién haga sus veces, ganó “limpiamente” las elecciones con una “mayoría” indiscutible.

La alusión al relato de Morris West viene por aquella pregunta que nos haremos entonces después que la tragedia ocurra. No pretendo erigirme en el Papa de la novela del afamado escritor al enviarles cartas a los venezolanos indicándoles que harán, pero si dedicaré este espacio que deja abierto mi blog en la red para seguir machacando, antes del 7 de Octubre, en las implicaciones de no insistir en la depuración del REP y la necesidad de que el candidato electo el 12F se abandere de esa cruzada y se dedique de una manera consistente a denunciar, e incluso no ir a los comicios, si ese REP no es depurado y auditado de una manera clara para todos los venezolanos. Eso no solo le daría credibilidad al mismo candidato, sino confianza al país de que saldremos con votos de la pesadilla chavista este año del Señor 2012. Luego, si son desoídas o ignoradas, como hasta ahora han sido, todas las angustias de esta válida preocupación, entonces nos veremos en el mismo predicamento del mencionado Papa: que es lo que haremos después…

Ahora bien, ¿estoy dando por cierta esta tragedia? No necesariamente. Depende de la actitud de los partidos políticos integrados en la MUD y el candidato electo el 12F. Tengan la seguridad los venezolanos que el REP está lo suficientemente viciado para que la Sala de Totalización del CNE de por ganador al oficialismo el 8 de Octubre en la madrugada. No voy a volver a citar a ESDATA y los cálculos técnicos de su gente. Están en la red para quien quiera buscarlos. Ese ya no es el tema en discusión. Olvídense que los programas y las máquinas de votación le pondrán los votos a Chávez, no es necesario. Lo hará el REP. Asimismo quítense de encima la ilusión de los testigos y las actas de la oposición. Para la cantidad de mesas nunca la oposición ha sido capaz de tener los suficientes testigos en todo el territorio nacional (esto nunca lo he entendido) y a la final sus credenciales no valen el cartón en que están escritos. El cobre se bate siempre en la madrugada a la apertura de los centros y el chavismo del CNE hará de las suyas. Y en esta oportunidad será más violento y pendenciero ya que se juega el cuello del máximo líder y tratarán de que haya los menos testigos opositores posibles reales y activos.

La tragedia sobrevendrá si el candidato y los partidos hacen una campaña “excesivamente normal” como si aquí estuviera jugándose una elección de la Cuarta Republica. Lo veremos en la actitud ante el CNE de parte de los partidos y el candidato opositor. Si ustedes la ven “excesivamente normal”, como si estuviéramos en 1988, 1993 o 1998, agárrense los pantalones y cómprense las alpargatas para bailar el joropo del chavismo por seis años más!

Las implicaciones de este juego macabro son muy profundas y sus ramificaciones extensas. Extraña el silencio cómplice ante el CNE de los precandidatos del llamado “estatus” político. Quiero darles el beneficio de la duda porque están en la precampaña y todos sus esfuerzos asumo deben estar dedicados a diferenciarse de los contendores, así estén utilizando el CNE para dirimir la candidatura opositora. Sin embargo, debemos ponerle el ojo a las actitudes después de declarar un ganador el 12F.

Volviendo a la novela de West, si esta “normalidad” ocurre- y eso lo veremos muy pronto después del 12F-, la premonición de las bombas atómicas de la novela, será un hecho. Y deberemos enfrentar con claridad y mucho cuidado lo que se nos viene encima, ya que los partidos políticos y sus dirigentes nos habrán vendido. Lo interesante es que guerra avisada no mata soldado. Deberán activarse entonces las alarmas de la sociedad civil porque el tren lleno de bufones ingenuos va directo al despeñadero con fecha cierta final el 7 de Octubre de 2012.

Caracas, 2 de Febrero de 2012

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viernes, 27 de enero de 2012

El Limbo Democrático: Anti política y Sociedad Civil

Por Luis Manuel Aguana

Es difícil entrarle a un tema que podría catalogarse como escabroso y difícil en la actualidad. ¿Y porque difícil? Porque en las actuales circunstancias podría distinguirse como anti político que los ciudadanos le reclamen a los partidos políticos acciones y responsabilidades que en cualquier sociedad democrática civilizada del mundo sería de lo más común y hasta considerado como un deber e incluso un derecho.

Sin embargo, es importante hacer previamente algunas apreciaciones. Desde antes de asumir Hugo Chávez como Presidente de la República se desató en la Venezuela contemporánea un feroz ataque a los partidos políticos por parte de muchos sectores considerados como de la “sociedad civil”, los medios de comunicación, personalidades influyentes provenientes de los más diversos círculos, académicos, culturales e intelectuales. Inclusive, uno de los líderes de la democracia puntofijista, Rafael Caldera, hizo como Saturno devorando a sus hijos, cavando así la fosa de su partido político, a favor de lo que el mismo llamó “el chiripero”, que no era otra cosa que una masa descontenta del actuar de los partidos aglutinada alrededor de este liderazgo que fue precisamente el último de la democracia cuartorepublicana.

¿Que nos dejó esta actuación? La terrible herencia del actual régimen, cuyos inicios se sustentaron en la eliminación de toda estructura partidista en el país. La gente no votó por Chávez en 1998, votó en contra del actuar de los partidos que habían socavado todo rasgo de institucionalidad. La reconstrucción del tejido partidista ha sido una labor muy difícil dada la pérdida de la necesaria credibilidad y el error de la población que no supo que al matar la alternativa partidista estaba también matando la democracia. El remedio llamado Hugo Chávez fue peor que la enfermedad.

Pero hubo otro subproducto macabro de ese fenómeno: el temor irracional a que la sociedad civil ponga en tela de juicio la actuación de los partidos y sus desviaciones. O dicho de otro modo: la falsa creencia que la crítica fundamentada a la actuación de los partidos por su comportamiento, puede perpetuar el régimen, o peor aún, acallar a aquellos quienes reclamamos comportamientos como los que precisamente nos llevaron a él. Entonces nos encontramos en el peor de los dos mundos: aquellos quienes no pertenecemos a ningún partido y que como sociedad civil organizada exigimos una mejor y más transparente actuación de los partidos políticos, no podemos levantar la voz porque nos señalan como destructores de la democracia y favorecedores del régimen. De acuerdo a ese criterio no nos encontramos en ninguno de los dos bandos. Es decir, nos encontramos en lo que llamo un Limbo Democrático.

Esta condición hace que los partidos políticos ignoren completamente muchas exigencias consideradas justas por un grueso segmento de la población, concediéndoles una clara patente de corso para realizar cualquier cosa que ellos consideren conveniente a sus intereses. Y en algunos muy importantes casos, muy distantes de los de la mayoría. Un ejemplo claro de esta situación es la que se está presentando con la transparencia exigida en el venidero proceso electoral del 7 de Octubre. Organizaciones de la sociedad civil especializadas en el tema electoral, como ESDATA, han señalado con conocimiento de causa y respaldo técnico la existencia de graves discrepancias en el Registro Electoral. Se ha denunciado la presencia en el RE de más de 5 millones de votos “virtuales” que estarían listos para ser puestos al servicio del régimen castrochavista para su perpetuación. ¿Y los partidos políticos? Bien gracias. Cero exigencias a la depuración del REP, serias irregularidades denunciadas en relación a los representantes de la MUD en el CNE (ver Informe Guácharo en http://venezuelavetada.blogspot.com/2011/11/ludwin-moreno-informe-guacharo.html), desconocimiento del país acerca del nuevo sistema electoral, su contratación e implicaciones técnicas. La política del aquí no pasa nada y después resolvemos, ha privado en los partidos, con el grave riesgo de que el candidato que resulte de las primarias del 12F, quien quiera que este sea, le levante la mano a Hugo Chávez como vencedor, como sucedió en las anteriores elecciones del 2006. Esto nos ha llevado a muchos muy justamente a pensar en la existencia de intereses subterráneos muy fuertes que involucran a los partidos en una conveniencia para ellos de la continuidad del régimen que actualmente azota a los venezolanos, más allá de lo que indican públicamente.

Desde aquí no levantamos las banderas de la anti política. Los partidos son necesarios para que la democracia funcione. Pero necesitamos más y mejores partidos, porque ya es imposible acallar la urgencia de la gente que estos no vuelvan a sus viejas prácticas y a las andadas del pasado. La gente desea un cambio verdadero. Sin embargo ya existe el convencimiento general que los partidos no cambiarán solos y seguirán sus prácticas pasadas si no existe una fuerza desde adentro y desde afuera que los haga cambiar.

Participo, como muchos otros, de la creencia que una sociedad civil muy fuerte es capaz de cambiar el curso de la historia. Lo demostró el 11 de Abril de 2002 cuando puso su sangre en las calles, pero fue manipulada por intereses subalternos. Lo está demostrando el Movimiento de los Indignados en Europa, obstinado de que la claque institucionalizada siga ignorando sus necesidades. Desde este momento la sociedad civil ha aprendido que además de fuerte debe estar organizada y luchar por sus intereses sectoriales para poder tener éxito en sus exigencias sociales. Los estudiantes, los médicos, los maestros, los comerciantes informales, los gremios profesionales en general, solo por mencionar algunos, ya desde hace mucho rato se convencieron que los partidos políticos no resolverán sus problemas. Lo harán ellos mismos haciendo la presión social necesaria, eligiendo naturalmente a sus propios liderazgos. Esto ha traído como consecuencia que a esa lucha se sumen los partidos de acuerdo a sus intereses. Pero en esta oportunidad, las condiciones no las impondrán ellos. Y esto no es un fenómeno que terminará con el régimen de Hugo Chávez. Seguirá consistentemente y con más razón para cualquier cosa que venga para el futuro, ya bien sea que Chávez se quede o se vaya. El único anticuerpo que ha demostrado tener la democracia para protegerse de los desmanes del poder es una sociedad civil fuerte y organizada.

De esta manera la anti política del pasado la convertimos en un movimiento positivo, no en un instrumento para acabar con los partidos, como en el pasado, sino para reconducir su comportamiento a favor de lo que en realidad son las aspiraciones de la mayoría. Si los partidos creen que las críticas que hacemos desde la sociedad civil están dirigidas a desmontar el sistema de partidos, desde ya les digo que están equivocados; así como también lo están si creen que nos quedaremos tranquilos ante su indiferencia. No deseamos estar en un Limbo Democrático, lo que deseamos es más y mejor democracia, representatividad y transparencia de parte de ellos. Que exigimos respeto y que se oigan seriamente los planteamientos en relación a la cuestión electoral y se den los correctivos necesarios. En la medida que la sociedad civil y los partidos estén sintonizados en relación a las exigencias sociales, mayor será la probabilidad de salir con bien de este régimen oprobioso. Pero lo contrario es peor y muy valido también: en la medida en que estemos más alejados no saldremos del atolladero. En todo caso, para cualquier decisión que tomen, encontrarán a una sociedad civil fortalecida y consciente del momento histórico en que nos encontramos.

Caracas, 27 de Enero de 2012

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