jueves, 9 de febrero de 2012

Lección de Política

Por Luis Manuel Aguana

Aclaro que no soy quien va a dar una clase, ni impartir aquí lecciones de política. En ésta disciplina sigo siendo un estudiante de aquellos que, ni se sientan al principio, pero tampoco al final del salón de clase. Me refiero con el título de la nota a aquellas lecciones que en el transcurso de la historia han marcado su curso; pero quienes como malos estudiantes al no estar pendientes de ellas, volvemos a repetirlas y repetirlas como tercas materias que son, duras de entender pero irremediablemente necesarias. Así son los tiempos de estudiante. Y siendo Venezuela un país en formación, no es de extrañar esa circunstancia.

Me encanta volver a leer los libros que me han gustado en el pasado porque cada vez que retorno a ellos me siento como si no los hubiera leído, al contrastarlos con mis nuevas experiencias, descubriendo cosas que no había captado antes por mi inmadurez o porque simplemente en aquel entonces no las consideraba importantes. Me pasa todo el tiempo. Creo que es como la tercera o cuarta vez que leo “En la Casa del Pez que Escupe Agua”, obra magistral de Francisco Herrera Luque, que retrata los estereotipos políticos de los venezolanos como nadie lo ha hecho nunca. Cada vez que releo libros descubro una nueva perspectiva que no había visto, que asemeja siempre a algo que pasa. Por ejemplo, en estos días volví a tomar el extraordinario recuento de Francisco Suniaga en “El Pasajero de Truman” que retrata un momento clave de la historia venezolana como lo fue la tragedia de Diógenes Escalante, contada de la voz de sus protagonistas novelados. De allí extraigo un párrafo que no entiendo cómo se me paso la primera vez- o si entiendo, por lo antes dicho-, y que tal vez pueda resumir o explicar mucho de lo que pasa en la Venezuela actual. Bauticé el párrafo como “La lección política de Raúl Leoni al Diputado Eloy Lares Martinez, Septiembre 1945”. Es un poco largo pero vale la pena, definitivamente polvo de oro:

“El primer derecho, el que priva por encima de todas las normas, incluyendo las constitucionales, es el que deviene de la realidad humana que te rodea. Sus reglas no están escritas en ninguna parte. A pesar de eso forman un código que te dice de manera exacta lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer en un contexto determinado, en una sociedad. Ese derecho primario, Lares, se llama política, y sus reglas, con todo y ser obvias, pocos las perciben y menos las respetan. Lo paradójico es que esas reglas son mucho más rígidas y sus sanciones mucho más duras que las normas del derecho penal más severo, por lo que los políticos deberíamos prestarle más atención. Un político, para ser bueno, tiene que conocer y respetar ese código porque, de no hacerlo, estará condenado a llevarse una derrota tras otra y sufrir duros golpes en el plano personal. ¿Tú no sabes lo que es un buen político, Lares? Bueno, te lo voy a explicar. Un buen político es aquel que mantiene el equilibrio entre lo que cree que se debe hacer y lo que reconoce que se puede hacer. En otras palabras, equilibrio entre su concepción de lo ético y sus emociones, por un lado, y el oficio político desapasionado, por el otro. Si solo cuentas con una de esas dos condiciones, serás un ingenuo o un cínico, jamás un buen político.”[1]

¡Qué verdades tan impresionantes encierra esa lección de Raúl Leoni! ¡Cuántos ingenuos y cuantos cínicos estarán pululando en la política venezolana pensando que están haciendo política y lo que nos están llevando es al propio matadero! De acuerdo al relato de Suniaga, los adecos callaron la situación de salud de Escalante hasta que esta fuera notoria y pública, en un acto que si bien puede pensarse de inhumano, ellos lo consideraron como una acción política necesaria dado que de ser ellos mismos quienes lo plantearan, se podrían desencadenar fuerzas imposibles de controlar. ¿Tuvieron razón los adecos? Tal vez, no lo sé. Pero lo que si se es que fueron fríamente políticos y calculadores. La situación de Escalante les dio una de las muchas razones para el golpe en Octubre de 1945.

Y remitiéndome a tiempos más actuales, ¿qué cosas nos estarán ocultando nuestros políticos del presente, equilibrando su “concepción de lo ético” con su “oficio político desapasionado”, de acuerdo a esa Lección? Esa es una posible conclusión con la cual encajo la situación del silencio cómplice que gira en torno al Registro en el CNE por parte de los políticos, ante las exigencias de transparencia que abiertamente clama la sociedad civil. Hay cosas que no sabemos pero que suenan como un gran rio subterráneo.

Pero otro aspecto interesante de la Lección es la que gira en relación acerca del “primer derecho” o aquel “que deviene de la realidad humana que te rodea”. ¿Cómo perciben los políticos de la actualidad esa realidad? ¿Cual será el cristal con el que miran, o los criterios que los mueven, para decidir que es más importante o menos importante en esta encrucijada? ¿Permitir deliberadamente y a conciencia que Chávez se robe las elecciones -así como ocultaron la situación de Escalante en 1945-, y dejar que se desencadene un proceso de acciones y reacciones? ¿Será eso? Esa respuesta es la clave de nuestras diferencias y la razón por la cual ese derecho primario se llama política. Es posible que anden en un juego de “alta política” pero somos los pendejos los que terminamos pagando los platos rotos, y a un precio muy alto, generalmente con la vida. Por ejemplo, alguien, dentro de muchos años, escribirá lo que verdaderamente paso el 11 de Abril…

En este tablero complejo que será la Venezuela después del 12F, definitivamente nosotros, el común de la gente, tenemos un enfoque diferente de la realidad y, consecuentemente, percibimos la razón política de una manera distinta. Estamos fuera del juego. Lo que sabemos es muy poco pero es mucho lo que exponemos. Está sobre la mesa lo que veremos pero no todos lo pueden apreciar. Quienes de alguna manera hemos sido persistentes en la denuncia del REP, el CNE y su tecnología, lo hacemos pensando, tal vez de manera ingenua -volviendo a la Lección-, que el mundo no está girando como debiera girar y confrontamos en algo que nos parece claro ante nuestros ojos, en el deber ser, en lo ético de nuestras convicciones. No están para nada presentes cálculos políticos o cinismos que no cabrían dentro de nuestra situación. Pero no conocemos el río subterráneo de aguas negras que si consideran aquellos que tienen ese oficio político del cual habla la Lección de Leoni. Podrán decir que somos un atajo de pendejos pero estoy seguro que no nos ignoran. Tal vez por eso logremos que en el justo equilibrio entre ingenuidad y cinismo que debe prevalecer en lo político, no se lleven por delante las justas aspiraciones de la mayoría.

Caracas, 9 de Febrero de 2012

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

[1] Francisco Suniaga, El Pasajero de Truman, Pags. 262-263, Mondadori 2008.

jueves, 2 de febrero de 2012

Los Bufones de Dios

Por Luis Manuel Aguana

Tomé prestado el título de esta nota de una novela del mismo nombre escrita por Morris West y publicada a principios de los años 80. El título original en inglés era “The clowns of God”, o Los Bufones de Dios, en el estricto sentido de la novela. El mensaje que transmitió me pareció fascinante al momento de leerlo, hace más de 30 años. Y la historia tan trascendental que la traigo a colación en este momento dadas las severas implicaciones que tendrá en el país una negativa de los partidos políticos de profundizar y radicalizar las denuncias de la sociedad civil en relación a la depuración del Registro Electoral, después de la elección del candidato de la Unidad Democrática el 12 de Febrero de 2012.

Para aquellos más jóvenes, que no conocieron la obra de Morris West, mismo autor de Las Sandalias del Pescador, la preocupación del novelista por la política mundial y su relación con la religión cristiana fue siempre el norte e inspiración fundamental de sus obras. Esta novela, Los Bufones de Dios, relata la visión de un Papa, acerca de lo que ocurriría luego de la destrucción atómica del mundo por parte de las potencias. El Papa intenta comunicar a todos su visión a través de una Encíclica Papal pero es obligado a abdicar y es internado en un monasterio con voto de silencio. Pero lo increíble del relato, no era la probabilidad cierta de que el mundo entrara en una vorágine destructiva, hecho que ciertamente era una posibilidad en esos años, sino sus posteriores implicaciones.

El centro de la historia era como iba la sociedad a afrontar un mundo destruido y el papel de la cristiandad después de que precisamente esa destrucción ocurriera. Todo el mundo se preocupaba por que el conflicto sucediera pero nadie se paseaba en lo que pasaría luego si efectivamente se daba. El tema no era lo que ocurriría- eso era dado como cierto-, sino lo que haríamos después de que esa fatalidad ya fuera un hecho. ¿Y quienes eran los Bufones de Dios? Todo el mundo a quien iba dirigido el mensaje de la destrucción y que debían ser informados de una manera precisa pero sencilla de cómo debía ser organizada la humanidad en un nuevo estado de cosas. Este mensaje fue dirigido por este Papa depuesto a través de unas cartas firmadas con el pseudónimo de Juanito el Bufón y distribuidas internacionalmente. ¡Es claro que al ser escrito el libro en la era pre-Internet, el mensaje era mucho más difícil de hacer llegar! Estoy seguro que en esta época Morris West hubiera utilizado el correo electrónico en su personaje.

Pues nos encontramos ahora en un predicamento semejante. Tal vez aquí no estamos hablando de que al mundo le caerán las bombas atómicas que avizoraba West en su novela. Sin embargo la bomba y no precisamente atómica será lo que caerá en la Venezuela del 8 de Octubre cuando el CNE declare que Chávez, o quién haga sus veces, ganó “limpiamente” las elecciones con una “mayoría” indiscutible.

La alusión al relato de Morris West viene por aquella pregunta que nos haremos entonces después que la tragedia ocurra. No pretendo erigirme en el Papa de la novela del afamado escritor al enviarles cartas a los venezolanos indicándoles que harán, pero si dedicaré este espacio que deja abierto mi blog en la red para seguir machacando, antes del 7 de Octubre, en las implicaciones de no insistir en la depuración del REP y la necesidad de que el candidato electo el 12F se abandere de esa cruzada y se dedique de una manera consistente a denunciar, e incluso no ir a los comicios, si ese REP no es depurado y auditado de una manera clara para todos los venezolanos. Eso no solo le daría credibilidad al mismo candidato, sino confianza al país de que saldremos con votos de la pesadilla chavista este año del Señor 2012. Luego, si son desoídas o ignoradas, como hasta ahora han sido, todas las angustias de esta válida preocupación, entonces nos veremos en el mismo predicamento del mencionado Papa: que es lo que haremos después…

Ahora bien, ¿estoy dando por cierta esta tragedia? No necesariamente. Depende de la actitud de los partidos políticos integrados en la MUD y el candidato electo el 12F. Tengan la seguridad los venezolanos que el REP está lo suficientemente viciado para que la Sala de Totalización del CNE de por ganador al oficialismo el 8 de Octubre en la madrugada. No voy a volver a citar a ESDATA y los cálculos técnicos de su gente. Están en la red para quien quiera buscarlos. Ese ya no es el tema en discusión. Olvídense que los programas y las máquinas de votación le pondrán los votos a Chávez, no es necesario. Lo hará el REP. Asimismo quítense de encima la ilusión de los testigos y las actas de la oposición. Para la cantidad de mesas nunca la oposición ha sido capaz de tener los suficientes testigos en todo el territorio nacional (esto nunca lo he entendido) y a la final sus credenciales no valen el cartón en que están escritos. El cobre se bate siempre en la madrugada a la apertura de los centros y el chavismo del CNE hará de las suyas. Y en esta oportunidad será más violento y pendenciero ya que se juega el cuello del máximo líder y tratarán de que haya los menos testigos opositores posibles reales y activos.

La tragedia sobrevendrá si el candidato y los partidos hacen una campaña “excesivamente normal” como si aquí estuviera jugándose una elección de la Cuarta Republica. Lo veremos en la actitud ante el CNE de parte de los partidos y el candidato opositor. Si ustedes la ven “excesivamente normal”, como si estuviéramos en 1988, 1993 o 1998, agárrense los pantalones y cómprense las alpargatas para bailar el joropo del chavismo por seis años más!

Las implicaciones de este juego macabro son muy profundas y sus ramificaciones extensas. Extraña el silencio cómplice ante el CNE de los precandidatos del llamado “estatus” político. Quiero darles el beneficio de la duda porque están en la precampaña y todos sus esfuerzos asumo deben estar dedicados a diferenciarse de los contendores, así estén utilizando el CNE para dirimir la candidatura opositora. Sin embargo, debemos ponerle el ojo a las actitudes después de declarar un ganador el 12F.

Volviendo a la novela de West, si esta “normalidad” ocurre- y eso lo veremos muy pronto después del 12F-, la premonición de las bombas atómicas de la novela, será un hecho. Y deberemos enfrentar con claridad y mucho cuidado lo que se nos viene encima, ya que los partidos políticos y sus dirigentes nos habrán vendido. Lo interesante es que guerra avisada no mata soldado. Deberán activarse entonces las alarmas de la sociedad civil porque el tren lleno de bufones ingenuos va directo al despeñadero con fecha cierta final el 7 de Octubre de 2012.

Caracas, 2 de Febrero de 2012

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