viernes, 21 de marzo de 2014

MENSAJE A LA NACIÓN

CONCIUDADANOS:


Nuestra patria está viviendo uno de los momentos más tristes y oscuros de toda su historia. Hemos tenido en el pasado muchos regímenes dictatoriales, pero ninguno tan destructivo y maligno como el de Nicolás Maduro. Nunca antes un mandatario venezolano había sido tan servil a un país extranjero, como lo es Nicolás Maduro con Cuba.

La rebelión pacífica que estamos viendo en todas las ciudades de nuestro país, es la reacción natural de un pueblo que ha sido maltratado y humillado de la manera más vil, y que se niega a ser sometido por el garrote comunista cubano. En respuesta, el Régimen ha desatado una represión como jamás se había visto; ni Castro, ni Gómez, ni Pérez Jiménez, ni ningún otro dictador en el pasado, se había atrevido a disparar a quemarropa contra jovencitas desarmadas.

Realmente, parece que Nicolás Maduro no es venezolano. Siente odio por nuestra patria. Utiliza a la Guardia Nacional como una milicia asesina, al estilo de las SA hitleristas para aplastar a un pueblo pacífico, que solo pide seguridad, alimento, vivienda, empleo y tranquilidad, y cual Nerón tropical, baila mientras son enterradas sus víctimas inocentes.

Antes de los acontecimientos sangrientos del pasado 12 de febrero, Día de la Juventud, diversos sectores del país pedían solamente el cese de la represión, el desarme de los grupos violentos y un cambio de rumbo en la economía; pero luego de lo que ha ocurrido en estos días, luego de la embestida cruel y despiadada contra los estudiantes, luego de los muertos, heridos, torturados y detenidos, luego de ver el ensañamiento de grupos paramilitares y guardias nacionales contra gente indefensa, luego de ver aviones de guerra y tanques artillados amedrentando nuestras ciudades, ya no podemos conformarnos con esas peticiones.

Está demostrado que el llamado Gobierno no está en capacidad de resolver la crisis política, social y económica que vive el país. Por el contrario, lo que ha quedado evidenciado en estos días es que ese presunto Gobierno, es la principal causa de la crisis y por lo tanto, todos los venezolanos tenemos el deber constitucional y el derecho moral de exigir la separación de Nicolás Maduro del cargo que ocupa, y junto con él, la del Vicepresidente y de todo el tren ejecutivo.

Quizá haya quienes sientan temor de que Maduro se vaya. Podrían pensar que si lo hace, entonces vendrá alguien peor. Pero no se trata de sustituir una dictadura por otra, sino de cumplir la Constitución que es muy clara al respecto. El artículo 233 establece que “Si la falta absoluta del Presidente de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta”.

Por supuesto, antes debe producirse una transición, que sirva para depurar todos los poderes públicos, y en especial el Poder Electoral, para que sea posible realizar unos comicios libres y transparentes, distintos a los que se han llevado a cabo durante los últimos años.

Queremos transmitirles un mensaje de confianza y de esperanza, sobre todo a los más jóvenes, cuya gesta heroica con su enorme saldo de muertos, heridos, torturados y detenidos, supera con creces todas las protestas juveniles anteriores. Confíen en la vocación pacífica y democrática de nuestro pueblo. Tenemos todas las herramientas jurídicas, intelectuales y técnicas, para rescatar la democracia, e iniciar un proceso de reconstrucción nacional, que le tocará desarrollar a ustedes.

Igualmente queremos dirigirnos a los militares. Ustedes también están obligados por el artículo 350 de la Constitución a desconocer autoridades y leyes que contraríen los valores democráticos, y menoscaben los derechos humanos. El artículo 328 les obliga a no tener militancia partidista, y a defender nuestra soberanía, que está amenazada por la injerencia cubana. Y el artículo 333, que nos ordena a todos los ciudadanos y a ustedes en especial a restablecer la vigencia de la Constitución que, como nos consta a todos, ha sido violada en más de 180 de sus artículos. No se presten a defender a un régimen ilegítimo, usurpador, totalitario y subordinado a Cuba. La obediencia debida no cabe cuando se ordena violar los DDHH, la Constitución y las leyes; allí procede la desobediencia debida. No olviden la frase de Bolívar: “Maldito el soldado que vuelva las armas de la República contra su pueblo”.

Finalmente nos dirigimos a todos los familiares de las víctimas de la represión, para hacerles llegar nuestras más sinceras palabras de consuelo, condolencia y solidaridad. Su pérdida es dolorosa e irreparable, sus hijos y hermanos serán recordados como los mártires de la democracia. Sigamos luchando sin desfallecer. Confiamos que muy pronto caerá sobre los asesinos todo el peso de la justicia nacional e internacional. Esperamos presenciar un merecido cambio en nuestro país, que nos traiga a todos paz, justicia y desarrollo. No olvidemos que “Dios concede la victoria a la constancia”.

Enrique Aristeguieta Gramcko
Enrique Tejera Paris
Pompeyo Márquez
Miguel Henrique Otero
Germán Carrera Damas
Gaby Arellano
Julio César Rivas
Evaristo Medina Castillo (Táchira)
Jackson Oswaldo Vera (Táchira)
Oswaldo Alvarez Paz
Asdrúbal Aguiar
Diego Arria
Marcel Granier
Alfredo Coronil Hartmann
Antonio Sánchez García
Gustavo Tarre
Nelson Ramírez Torres
Luis Betancourt
Alfredo Weil
Maruja Tarre
Cecilia García Arocha
Benjamin Scharifker
Eddie Ramírez
Marco Tulio Bruni Celli
Octavio Lepage
Gustavo Sosa Izaguirre
Aníbal Romero
Jesús Antonio Petit da Costa
Pedro Palma
Anibal Latuff
Humberto Maio
Alfredo Garcia Deffendini
Pedro Pablo Badillo
Teodoro Díaz Zavala
R. Chacón Mogollón
Milos Alcalay
Gustavo Briceño Vivas
Antonio Pasquali
Alfredo Coronil Hartmann
Gustavo Sosa Izaguirre
Genaro Mosquera
José Vicente Carrasquero
G/D Rafael Montero Revette
V/A Rafael Huizi Clavier
G/D Fernando Ochoa Antich
G/D Carlos Julio Peñaloza
G/D Manuel Andara Clavier
V/A Carlos Ramos Flores
C/A Elías Buchszer
G/B Luis José Hernández Campos
G/B Eduardo Cabrera
G/B Néstor Sánchez Toro
G/B Bernardo Díaz Castillo
G/B Miguel Aparicio
C/A Eddie Guerra
Cnel. Fernando Magallanes
Cnel. Asdrúbal Ramos Balza
Iván José Ballesteros Peña
Manuel Rachadell
Nitu Pérez Osuna
Cristal Montañez
Nelson Ramírez Torres
Luís Betancourt
Humberto Maio
Luis Manuel Aguana
Bernardo Conde
Santiago José Guevara García
Luis Enrique Garantón Lopez
Edgar Reggeti
Antonio Suels Aranda
Oswaldo Páez Pumar
Marisol Sarría
Nelson Socorro
Jorge Dugarte
José Rafael Herrera
Antonio Sánchez García
Carlos Blanco
Marisol Aguilera Meneses
Manuel Malaver
Gustavo Tovar Arroyo
Gabriel Reyes
Raúl Leoni
Macky Arenas
Iruña Urriticoechea
Manuel Malaver
Leonardo Azparren
Alberto Troconis
Amada Dittmar
Adolfo Salgueiro
Carlos Canache Mata
Demetrio Boersner
Eddie Ramírez
Francisco Egloff
Eduardo Rodríguez Weil
María Cristina Weil de Rodríguez
Clarisa Weil de Egloff




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domingo, 16 de marzo de 2014

¡Venezuela, Señor!

Por Luis Manuel Aguana

Impresiona como luego de más de un mes de esta insurrección civil del pueblo de Venezuela en protesta a este régimen oprobioso, todavía existan liderazgos políticos en la oposición que se auto engañen tratando de aparecer como “iniciadores” o “representantes” de algo que está a kilómetros de distancia de ellos. Eso lo que denota es la poca conexión o desconocimiento de lo que en realidad está pasando en el país.

Tal vez algunos dirán, ¿entonces usted sí? Es posible que yo tampoco sepa lo que pasa pero definitivamente si se lo que NO pasa. No pasa que fuera Leopoldo Lopez, ni María Corina Machado, ni Antonio Ledezma quienes iniciaron la protesta nacional en todo el país. Estos líderes opositores supieron interpretar el justo momento de descontento y se pronunciaron en relación a eso el 23E y luego en la Plaza Brión de Chacaíto el 2F buscando explicar La Salida, que al final dejaron a la libre interpretación de los ciudadanos. O sea, se montaron en la ola que los demás no vieron.

Menos pasa que la MUD, ni mucho menos Henrique Capriles sean quienes se constituyan en representantes de algo que ellos mismos trataron de evitar a toda costa, siendo sus principales detractores. Mal podrían ser ellos quienes lideren lo que pasa o menos aun, se sienten a discutir con el régimen “condiciones” para que cesen las protestas callejeras.

Entonces, ¿quién está en control? Bien pudiera decirse que la protesta la lidera el Movimiento Estudiantil y nueva Junta Patriótica Estudiantil y Popular, en términos del llamado a la protesta cívica y nuevas acciones, como justos iniciadores de ella. Pero, seamos honestos, si el Movimiento Estudiantil en pleno se reuniera y decidiera que “todo el mundo a su casa” ¿la gente obedecería ese llamado? Este modesto escribidor no lo cree así…

Esto no tiene el control de nadie. Es como en aquellos pueblos hastiados de un azote de barrio todos deciden darle caza y someterlo, y algunos llegan hasta a ajusticiarlo. ¿Y quien fue? ¡Fuenteovejuna, Señor!

La obra del inmortal Lope de Vega lo explica a plenitud. “El tema principal es el levantamiento del pueblo contra el abuso de poder del Comendador. Se plantea un conflicto social entre el señor feudal y sus vasallos…. La unidad de todo el pueblo es la base del triunfo. No hay ningún vecino que, aun bajo tortura, señale al autor directo de las muertes, es el pueblo el que se rebela y ejerce la justicia...La respuesta a la pregunta del juez se mantiene «¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, Señor / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todo el pueblo, a una». Llegan los reyes y restablecen el orden al reconocer la justicia del proceder del pueblo de Fuente Ovejuna” (Fuenteovejuna http://es.wikipedia.org/wiki/Fuenteovejuna).

Y aquí estamos en el clásico caso de Fuenteovejuna, todo el pueblo a una. El Ilegitimo está tratando de buscar desesperadamente con quien negociar y obviamente no lo puede encontrar porque NO EXISTE, somos todos a una. Y aún así vemos liderazgos opositores que con el mayor desparpajo indican que “ellos” son Fuenteovejuna.

La dinámica de esta situación es irreversible. Nadie se detendrá hasta que no haya la justicia que esperamos, como la consiguió al final Fuenteovejuna de los Reyes Católicos al estos reconocer la justicia de quien despachó al Comendador, quien al final resultó ser todo el pueblo de Fuenteovejuna.

¿Y cuál es la justicia que este pueblo arrecho espera? Bien la sabe el Comendador que vive en Miraflores, quien todavía tiene la suerte que no tuvo el Comendador de Fuenteovejuna, pero que llora y patalea frente a un pueblo hastiado de su nefasto proceder de matar jóvenes para permanecer en el poder. La historia recordará este tiempo histórico cuando a la pregunta ¿y quién hizo renunciar a Maduro? se responda: ¡Venezuela, Señor! ¡Todo el pueblo, a una!

Caracas, 16 de Marzo de 2014

Twitter:@laguana

miércoles, 12 de marzo de 2014

El Operativo Libertad



Por Luis Manuel Aguana

No es la primera vez que referencio en el blog el extraordinario trabajo de investigación de Elena Granell, David Garaway y Claudia Malpica publicado por el IESA en 1997 (1). De ese trabajo he extraído varias conclusiones que les he expuesto en estas notas, aplicadas a la situación política que vive el país, con la intención de explicar como somos, aun cuando esa investigación no fue precisamente realizada para ese contexto.

La investigación de estos profesores estaba orientada a ser una guía para explicar a los gerentes extranjeros que venían a Venezuela, sin tener conocimiento de nuestra manera de ser o trabajar, como debían manejarse con una masa laboral, una cultura y una manera de hacer las cosas muy sui generis.

El libro de hecho está escrito en dos idiomas, español/inglés, con la intención de que fuera una suerte de manual para extranjeros de cómo manejarse entre los venezolanos. Muy pocas veces he visto una obra así porque es como si alguien hubiera escrito un manual de cómo entendernos desde afuera, cuando ni nosotros mismos logramos hacer eso desde aquí adentro.

De este trabajo he extraído un rasgo de los venezolanos, de los muchos explicados en la investigación, que considero muy significativo en relación a lo que estamos viviendo ahora, y es el siguiente: Nos encantan los operativos.

“¿Por qué nos encantan los operativos? Un operativo tiene varias características estrechamente asociadas a los rasgos del venezolano. Es un reto (somos sensibles al reto), requiere de un esfuerzo conjunto con otra gente (nos gusta trabajar en grupos), tiene un tiempo limitado, (entusiasmo y energía pero poca perseverancia) y es un esfuerzo de todos. En resumen, la combinación de la necesidad de afiliación y de calor humano, visión del día a día y la sensibilidad hacia lo novedoso, el reto y las nuevas ideas, generan las condiciones para que se dé un rasgo cultural fundamental en el venezolano: el del trabajo intensivo, concentrado en el tiempo, con la colaboración y entusiasmo de todos para lograr u resultado concreto en muy poco tiempo” {(1) Pág. 103-104, subrayado nuestro}.

Y no es que no haya excepciones a esta regla. Por supuesto que las hay, pero estamos hablando de cultura. Un conglomerado humano que tiene una manera de ser y actuar de una manera natural. Es el “como vaya viniendo vamos viendo” del famoso Eudomar Santos que resume una forma de comportamiento sin planificación, a la espera de lo que nos depare la vida.

En Venezuela hay operativos de todo tipo, para sacarse la cédula, sacarse la licencia de conducir, de Semana Santa y de Carnaval, estos últimos realizados para evitar que la gente se mate y cumpla con las leyes de tránsito pero solo por esos días. Luego todo vuelve a nuestra “normalidad” desordenada y no-funcional.

Ya ustedes se estarán preguntando ¿y qué tiene que ver esto con lo que estamos viviendo? Pues bien, que Venezuela a partir del 12F entró sin darse cuenta en un operativo para recuperar el país de la misma manera como  el 11 de abril de 2002 Caracas entró en un operativo para sacar a Chávez. De hecho ese operativo duró menos de 24 horas y la población salió a las calles de Caracas-y ni siquiera en todas las ciudades que están protestando ahora en el interior-, marchó, el régimen agredió y asesino a la población-como lo están haciendo ahora-, y acto seguido cayó.

Y esto es muy importante saberlo porque están dadas todas las premisas que acompañan a esta manera única de hacer las cosas entre los venezolanos, solo que ESTE particular operativo tiene el tiempo abierto desde el 12F, con la diferencia que NO se puede ni se debe regresar a nuestra “normalidad” desordenada y no-funcional de hacer las cosas hasta haber resuelto el principal problema que nos llevó a realizarlo. Este particular operativo podría denominarse el Operativo Libertad.

Y así como hemos tenido toda clase de operativos que involucran a muchos ciudadanos, con un inicio y con un fin cierto para cosas mucho menos trascendentes, los venezolanos debemos internalizar que este es el operativo MAS IMPORTANTE que se ha llevado a cabo nunca en el país porque va por el rescate de la libertad y la soberanía de Venezuela.

En la medida que pasan los días, el régimen recrudece su agresión a través de sus hordas armadas asesinas sin ningún control, que disparan a la cabeza para asegurar la muerte. Más les vale a los militares profesionales intervenir y acabar con esa matanza del régimen, deteniendo al Ilegitimo y al resto de los responsables de estos asesinatos que todos los días contabilizan más muertes, defendiendo a un régimen que ya no tiene defensa posible. Ellos serán al final, quiéranlo o no los responsables de estas muertes si no los detienen.

Y aunque el Operativo Libertad se haya hecho interminable, un mes todavía luce muy poco tiempo para detener 15 años de destrucción del país, a sabiendas que el saldo es y sigue siendo sangriento porque el régimen está usando su versión de los tristemente célebres Tonton Macoutes (guardia paramilitar de los Duvalier en Haiti) para detener las protestas. Pero los venezolanos y principalmente su juventud, sigue resuelta a terminar el operativo que se inició el 12F. Esperamos ahora por nuestros militares para finalizarlo…

Caracas, 12 de Marzo de 2014

Twitter:@laguana

(1)  Exito Gerencial y Cultura, Retos y Oportunidades en Venezuela / Managing Culture for Success, Challenges and opportunities in Venezuela, Granell, Graraway, Malpica, Ediciones IESA 1997, 234p, ISBN 980-217-189-1