jueves, 4 de julio de 2013

Doce Ejes y un Destino: 2) El Municipio Fuerte

Por Luis Manuel Aguana

La señora Otilia, habitante desde los años 50 de su Municipio en el Estado Monagas, fue toda su vida militante del “partido del pueblo”. El caserío donde habitaba doña Otilia era uno de los primeros de Maturín, la capital del Estado. Venida del interior mismo de Monagas, llego a la capital y construyó con su esposo la casita donde vivió hasta su muerte.

Nacida en los primeros años del siglo pasado, no conoció otro partido que ese. Acudía a las reuniones convocadas por el "encargado de la calle" de su partido, donde se impartían las nociones de política a los militantes de base y otras propias de la militancia. Al final del evento, el encargado pasaba, cual monaguillo de iglesia, recogiendo las contribuciones que cada uno podía dar. Ella siempre apartaba "su mediecito pa'l partido". Y así como ella daba, también recibía pero en mayor proporción.

Al finalizar la reunión, "el encargado de la calle" hacia una relación de quienes habían contribuido y con cuanto, con recibo de por medio. Esa relación, con el dinero, iba a parar a las finanzas del partido para el sostenimiento de la "casa del partido" y de cualquier otra necesidad de la organización. Y así como eso ocurría en esa calle, también ocurría en todas las calles del caserío y del Municipio entero.

Cuando doña Otilia tenía un problema con su casita-un bloque o una lámina de zinc para el techo-, o su salud y necesitaba medicinas, o la calle estaba rota o tenía que reclamar algo a la administración del Municipio, le bastaba con llevar el caso al "encargado de la calle" donde vivía, a pocos metros de su casa. Y el partido siempre se encargaba de conectar ese requerimiento de la “compañerita de partido”. La relación con los años entre el partido y su familia fue tan solida como la naciente democracia.

Todos los militantes como doña Otilia sabían que eso era así. Ellos contribuían con su militancia y sus finanzas y el partido devolvía eso con ayudas y relaciones con la Administración. Sabían que si perdían las elecciones también perderían esa relación con el poder y también perderían en su calidad de vida. La relación era perfecta.

Pero el tiempo y la riqueza del Estado lo cambiaron todo. Los partidos dejaron de ocuparse de su parte del trato y su militancia de base los fue dejando. Eso aplicó también a la gran mayoría de los partidos. Las finanzas venían ahora de otras fuentes más frondosas. Los partidos prefirieron la relación que antes tenían con las doñas Otilia de todos los Municipios y Parroquias de todo el país por una mejor remunerada. Ellos ahora daban contratos del gobierno y las nuevas contrapartes ponían el dinero para campañas y militancia. Se constituyeron en corporaciones financiadas por corporaciones y grandes mecenas.

Pero aun necesitaban los voticos de las doñas Otilia para que el negocio siguiera funcionando. Pero esas doñas, al verse abandonadas en el tiempo por sus antiguos mentores, también se unieron y constituyeron liderazgos autónomos locales, Asociaciones de Vecinos, ONG’s vecinales y la relación con los partidos cambió de una manera sustancial también.

Ellos les darían sus votos pero a cambio de eso los partidos darían financiamientos para obras y tareas comunitarias, y en algunos casos también para financiar algunos dirigentes vecinales. Ese intercambio tendría un costo- nada es gratis-: los Concejales, los Alcaldes o cualquier cargo de representación debía salir de las filas partidistas “no questions to ask” (sin hacer preguntas), salvo que algunos de ellos se “convirtiera” al partido, eso en el caso de que trajeran consigo su influencia comunitaria como aval.

Esto resultó, por lo general, en que los representantes partidistas no “representaran” en realidad a sus electores, ya que esa “representación” caía en el mejor postor partidista entre esas comunidades, trayendo como consecuencia la poca consustanciación del “representante” con su “representado”, afectando de una manera directa a las comunidades que debían atender. El partido poco se ocupaba o no se ocupaba en su totalidad de los problemas de la gente. No ha habido forma de cambiar esa relación hasta ahora porque es un problema de sistema, de cómo se hacen las cosas.

¿Cuál puede ser una solución posible a esa situación estructuralmente viciada? La propuesta es que sean las mismas comunidades quienes designen a sus propios postulados a los puestos de representación, estableciendo un mecanismo que lo garantice. Pero no solo eso, sino que esas comunidades tengan su propio ingreso fiscal para hacer realidad las obras necesarias para mejorar su calidad de vida: salud, educación, seguridad, mantenimiento público, por lo menos. De esa forma a los partidos no les quedaría otra salida que hacer vida en las comunidades para lograr su representación ante la gente y en lugar de negociar fuera, regresar al trato original que tenían con doña Otilia, solo que esta vez en condiciones diferentes y más ventajosas.

De eso se trata el segundo Eje. El empoderamiento del Municipio. De acuerdo a este importante eje del Proyecto País de MID – Táchira “El municipio surge donde un grupo de personas ocupa un territorio, conforma su gobierno, se da sus leyes y resuelve por si mismo los problemas que le plantea el diario vivir”. Si la base poblacional de un territorio es tal que ya las autoridades  locales y nacionales se ven sobrepasadas para resolverles sus problemas más elementales, se debe repensar a qué nivel si se puede realizar.

Un ejemplo de esto es la propia ciudad capital. El proyecto contempla una propuesta de llevar de 5 a 28 la cantidad de Municipios en Caracas: 1) Libertador / Caracas-Centro; 2) Catia; 3) El Recreo; 4) El Valle; 5) Antímano; 6) Paraíso-La Vega; 7) Baruta; 8) Dos Caminos; 9) El Hatillo; 10) Petare; 11) Chacao;) 12) El Calvario; 13) La Pastora; 14) San Martín; 15) Caurimare; 16) Tamanaco; 17) Palo Verde; 18) Caucaguita; 19) Mariches; 20) La Dolorita; 21) El Junquito; 22) San Bernardino; 23) San Pedro; 24 Coche; 25) Bello Monte; 26) Macarao 27) Plan de Manzano; 28) Caricuao. Esta es una propuesta donde se determinaría la conveniencia de elevar a Municipio las actuales Parroquias atendiendo a su número actual de habitantes, su historia y su cultura

Esta es la base fundamental del Proyecto, el empoderamiento de la gente. No solo política sino administrativamente, dándoles a esas comunidades la posibilidad de recoger y administrar sus recursos- con la correspondiente responsabilidad política-, reivindicando al “Municipio como la estructura básica organizacional-funcional de la administración y de gestión política del sistema democrático venezolano” (ver Proyecto País – MID Táchira en https://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDLXdIMzljSFVtWmc/edit?pli=1).

Y así como para la capital, existe también una propuesta para cada Estado, Municipio y Parroquia a nivel nacional. Pero esto no se podría realizar si no se piensa uno por uno a cada Estado, a cada Municipio y a cada comunidad del país. Parece grande pero es indispensable. Es necesario reconstruir la Institución municipal a favor de la gente. Y eso no se puede realizar sin una Constituyente que reorganice territorialmente al país.

Esto se explica mejor, como ya había hecho antes, utilizando el modelo de “Instituciones, Sectores y Sistemas” de Juan Ignacio Jiménez [1]: “Las Instituciones constituyen las células primarias de la Administración. Su acción es microadministrativa y gerencial.”… “La acción de gobierno no es función administrativa, sino intrínsecamente política, en el sentido más vulgar del arte de lo posible y en el más técnico de asignación autoritaria de prioridades, de acuerdo a la captación por el gobernante de las demandas del grupo gobernado. Se administran Instituciones y se gobiernan sectores…”.

Indicaba en una nota anterior, explicando la institucionalidad el año pasado, que las Instituciones son las responsables de una sana administración de los recursos, constituyendo las células primarias y por tanto, la columna vertebral de la administración del Estado. Son ellas las que realizan la acción del gobierno, es decir, son las que HACEN QUE LAS COSAS PASEN. Con una institucionalidad carcomida por la corrupción y dominadas por criterios políticos y no técnicos, es imposible, léase bien, imposible, dar servicios o bienes de calidad en el largo plazo. (Ver  La Institucionalidad: ¿Cómo se come eso?

Con una Institución Municipal Fuerte, la acción administrativa se encontrará en el nivel correcto, acercando la presencia del Estado a la población, aumentando la calidad de vida y controlando los recursos del país. Solo así las doñas Otilia de todos los pueblos de Venezuela no tendrían más que negociar su calidad de vida con nadie, ni tampoco guardar “mediecitos pa’l partido”. Su bienestar sería por fin un derecho consagrado constitucionalmente y entregado bajo su responsabilidad. ¿Qué más democracia que esa?

Caracas, 4 de Julio de 2013

Twitter:@laguana

[1] Juan Ignacio Jiménez, Política y Administración, Cap 2. Modelo Tridimensional: Instituciones, Sectores y Sistemas, IESA 1970.


domingo, 30 de junio de 2013

Del Poder Originario, Constituciones y Constituyentes



Por Luis Manuel Aguana

Les agradezco a todos los amigos que me han manifestado su opinión en relación al tema constituyente y en especial aquellos que están en desacuerdo. Yo los entiendo. Bien reza el dicho que “aquel picao e’ culebra le tiene miedo al bejuco”. Chávez le dedicó su campaña electoral de 1998 a ese tema del cual nadie de esas generaciones había oído hablar sino en los textos de historia. Habían pasado 40 años desde 1958 y casi el mismo tiempo de la Constitución de 1961.

Sin embargo, lo que en realidad estaba intentando introducir era el cambio que tenía que pasar Venezuela para su reconstrucción, no solo institucional sino política y moral dado lo “bajo” que se había caído en su conducción. Un país que ya había perdido toda esperanza, con partidos políticos en su nivel más bajo de credibilidad, le dio a este golpista la oportunidad de la conducción de su destino. ¡Imagínense! ¡Quien se hubiera imaginado que después de 14 años estaríamos peor!

Pero así son las cosas de la historia. La promesa electoral se cumplió a cabalidad a pesar que constitucionalmente “la moribunda” –como así llamara Chávez a la Constitución de 1961-, no contemplara la figura de convocar al Poder Originario para redactar una nueva Constitución, que de acuerdo al golpista, era la madre de todos los males del país.

Sin embargo, lo hizo. El Presidente logró cambiar el curso de la historia constitucional de Venezuela como ya había sucedido en el pasado con otros gobiernos, que también cambiaron la constitución a su antojo. Solo que en este caso el gobierno del nuevo Presidente utilizó el expediente de manipular las bases comiciales ignorando la representación proporcional de las minorías, haciéndose con 125 constituyentes de 131 con solo el 52% de los votos. El 48% de los votos restantes fueron representados solo por 6 constituyentes. Así se trató en Venezuela el cambio de la Constitución. Con razón se le tiene miedo al bejuco.

La nueva Constitución, “la mejor del mundo”, nació con un pecado original. Pero más allá de eso y del hecho de haberse construido una nueva Carta Magna, Chávez perfeccionó el Golpe de Estado que no triunfó en 1992, imponiendo el Poder Originario sobre el Poder Constituido que se encontraba fundamentado en la Constitución de 1961. Pasó por encima de todos los poderes, torciendo el brazo de la Corte Suprema de Justicia, que en una sentencia histórica le dio paso al Poder Originario.

Muchos piensan que la Constitución de 1961 aun sigue vigente. No soy yo quien vaya a discutir eso y de hecho me atreví a analizarlo hace más de un año (ver La Moribunda y el Pecado Original en  http://ticsddhh.blogspot.com/2012/04/la-moribunda-y-el-pecado-original.html). Pero de que la Constitución de 1999 salió porque se le dio paso al Poder Originario por encima del Poder Constituido es un hecho real y legal en este país. Y Chávez es el responsable de eso.

Ahora bien, la Constitución de 1999 dejó la puerta abierta a la convocatoria del Poder Originario (Art. 347, 348 y 349). Ningún Poder Constituido, desde 1999, puede, de acuerdo a la lógica que impuso la actual Constitución, estar por encima de ese Poder Originario que invocó Chávez para realizarla. Ningún chavista podría estar en desacuerdo con eso.

Chávez en su intento de llevar esa misma idea a todos los países hermanos y exportar su modelo constitucional, sedujo a Zelaya en Honduras y éste al tratar de cambiar una Constitución que expresamente no podía cambiarse, terminó siendo destituido y exilado. Chávez pataleó gritando en la ONU que el Poder Constituido de Honduras no podía estar por encima del Poder Originario del pueblo hondureño. El fondo fue siempre imponer el mismo modelo que se impuso en Venezuela, solo que los militares de Honduras se le adelantaron a su Presidente e hicieron respetar su Constitución.

¿A dónde nos lleva esta discusión? Al punto fundamental, que en el fondo es el mismito del difunto Presidente Chávez: en un país donde la lógica que se impuso desde 1999 estableció que el Poder Originario estaba sobre el Poder Constituido, mal podría un CNE, o Poder Electoral Constituido, decirnos como contar los votos para elegir a los representantes del Poder Originario y menos aún establecer las bases para su elección. El Poder Originario se impone.

Una convocatoria del pueblo venezolano, constituida constitucionalmente por al menos 15% de los electores del Registro Electoral, y que indique cómo se deben contar los votos de quienes habrán de elegirse como sus representantes, no puede, basado siempre en la lógica del mismo Chávez, ser rebatido por un CNE o Poder Electoral Constituido. Este no podría decirle, por ejemplo a 3 millones de electores o pueblo convocante, que sus firmas son planas o que no valen, o que se contarán los votos de una manera diferente a la dispuesta por la convocatoria de EL SOBERANO, Chávez dixit.

Y si lo ignora o desobedece, no solo estará ignorando al pueblo que justifica su propia existencia, sino que estará dejando la puerta abierta a que cualquiera intente-justificadamente, a mi modo de ver-, restituir el derecho que les asistiría a esos millones de venezolanos a pedir democráticamente la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para reconstruir, no solo institucional sino política y moralmente al país, por las mismas razones por las cuales Chávez justificó su Golpe de Estado en 1992, ganó las elecciones en 1998 y cambió la Constitución en 1999.

Estaríamos utilizando exactamente los mismos argumentos que usó Chávez para convencer a Zelaya que cambiara la Constitución de Honduras, pasando por encima del Poder Constituido, y los mismos razonamientos que él mismo usó para pasar por encima de ese Poder Constituido en la Venezuela de 1999, haciendo letra muerta la Constitución de 1961, convocando al Poder Originario. Sin dudas creo que ese fue su mejor invento y que nuestra dura posición opositora no nos ha dejado ver y aprovechar.

Constituirnos en proponentes de una Asamblea Nacional Constituyente en esos mismos términos para hacer lo que no se hizo en 1999, es lo mínimo que deberíamos hacer los venezolanos que creemos que este desastre tiene una salida civil. ¿Y por qué? Porque los civiles no sabemos hacer otra cosa, en el entendido que la soberanía reside en el pueblo. Y si creemos que esa ANC quedará en manos del chavismo, como algunos piensan, estaremos dudando que la democracia es mayoría en Venezuela.

¿Y qué no se hizo en 1999? Respetar el derecho de las minorías a ser representadas para realizar una Constitución basada en un Proyecto País viable e incluyente, y que nos garantizara la calidad de vida que los venezolanos esperábamos en ese entonces. Deberemos realizar unas bases constituyentes que eviten una aberración como la del Kino de Chávez de 1999 e impedir que un CNE corrupto nos robe unas elecciones constituyentes. Todo eso es posible si se hace bien y responsablemente, con la ayuda de los factores verdaderamente democráticos.

Lo que definirá esta salida como una opción será el entendimiento preciso que el tema constituyente NO ES UN PROBLEMA LEGAL, SINO POLITICO. Chávez lo entendió así y con la inercia de su mayoría le torció el brazo a todo el mundo en 1999, convocando al Poder Originario a pesar del Poder Constituido. Y si los venezolanos, como lo han demostrado, no le temen a la democracia, podremos mejorar significativamente ese resultado. De lo contrario, Chávez nos ganó la partida después de muerto.

Caracas, 30 de Junio de 2013

Twitter:@laguana