sábado, 2 de enero de 2016

Indisoluble como el café con leche

Por Luis Manuel Aguana

Empezamos el 2016 temprano, después del trasnocho del 31. El país no espera. Ese es el problema de quienes no tenemos vacaciones en fecha alguna sino cuando podemos. La paga o recompensa aquí es un mejor país, y eso amigos no tiene precio, MasterCard dixit. Los acontecimientos no paran aunque intentemos descansar.

Resulta que antes del 3 de enero se están cocinando los procedimientos para la elección de la Directiva de la Asamblea Nacional, y ahora resulta que hay fuertes diferencias en relación con la elección de quien la presidirá, no solo por la importancia de quien estará al frente de esa responsabilidad sino porque es el sucesor inmediato del Ilegitimo en caso de falta del Presidente y su Vicepresidente.

La Asamblea Nacional es el órgano político del Estado por excelencia en Venezuela. Al parecer hay desacuerdo en la unión de partidos de la MUD por la conformación de la Directiva y lo van a dirimir por votos. Y allí hay un primer error que podría reflejarse en una contradicción de fondo por la forma en que salieron electos esos diputados. Cuando los nuevos diputados se plantean resolver cuál será la directiva por votos de facción política, dejan de lado la razón misma de su propia existencia. Veamos.

No se puede hablar de partidos opositores oficiales en la Asamblea Nacional. Hay uno solo y se llama MUD. La gente no voto por los candidatos de los partidos de la unión sino por los candidatos de la unidad establecida en la MUD. Y hay allí una diferencia sustancial entre una cosa y la otra.

En la primera si cada partido hubiera conservado su tarjeta, probablemente ni Ramos ni Borges hubieran salido electos Diputados, así como un montón de especímenes por los cuales la gente votó con un pañuelo en la nariz por salir del régimen. Y probablemente el partido de Leopoldo López hubiera sacado más diputados que los que le otorgó la “unidad” al ser el único líder preso por defender lo que la MUD nunca ha defendido.

Pero ellos decidieron subrogar su representación a una sola oferta política, representada por la MUD; y sin importar cual fuera el partido del candidato, este iría, ya bien por lista o nominal, a conformarse en tal o cual circunscripción de acuerdo al pacto que internamente ellos realizaron. Ese pacto obedeció a un criterio y negociación política en cada Estado del país, dejando en las listas o nominales a aquellos candidatos producto de ese acuerdo. Y eso tiene como veremos, un costo.

En la segunda van todos sin identidad política y por esa suerte de “unidad” tantas veces vendida como una panacea paradigmática, no se pueden despegar y deberán seguir pegados indisolublemente como el café con leche. Si se comienzan a tomar decisiones como el café y como la leche, despegados, y no como la unión por la que la gente votó, entonces empezará a distorsionarse la razón por la cual el pueblo les dio en primer lugar la confianza para actuar como una sola entidad única, el café con leche.

El haber ido unidos les funcionó porque a nadie le importó cual fuera el partido del candidato, o el candidato mismo, para canalizar su voto-castigo a favor de la oposición. De eso estuvo consciente el pueblo de Venezuela no al votar por ellos, sino en contra del régimen.

Pero si por cualquier razón ya empiezan desde ahora a intentar despegar el café de la leche de un todo como el café con leche, se deja de ser la entidad nueva creada, distorsionando la razón del porqué fueron unidos. ¿Y porque eso es tóxico? Porque la minoría mayor de esa Asamblea es el Gran Polo Patriótico y que obedece a una sola voz: el régimen. Ninguno de los partidos de la MUD sacó más votos por separado que el gobierno, y si ahora el comportamiento a lo interno apunta a decisiones tomadas por separado perderán las propiedades que ganaron precisamente por ir unidos.

Al comenzar a tomar decisiones basadas en las preferencias de cada una de las partes que componen el todo, como por ejemplo a quien se favorece en la nueva Directiva, no solo se habrá roto la razón misma del porque todos llegaron allí, sino que se abre la Caja de Pandora de posibles negociaciones en el futuro con el pedazo mayor que es el régimen mismo, por parte de aquellos que no salgan favorecidos en esa Directiva y que se sentirán apartados de la “unidad”. ¿Les parece eso descabellado? Solo esperen un poco y verán.

En consecuencia lo que se impone no es una medición de fuerzas a lo interno de la MUD sino un gran consenso unitario y verdadero –no de la boca para afuera- de esos 112 diputados opositores para conducir ese proceso juntos. Espero equivocarme pero tengo muy poca confianza que esa “unidad” pueda durar mucho, solamente por las primeras muestras que han dado al someter a votación quien será el próximo Presidente de la Asamblea Nacional entre las diversas facciones de la “unidad”.

Si eso no lo tienen claro y tienen que llevar a votación de las partes algo que solo puede hacer el todo, a consecuencia de los apetitos personales y políticos de alguno de esos partidos, desoyendo el clamor de cambio que el pueblo de Venezuela le endosó a esa “unidad” el 6D, no me cabe la menor duda que alguna de esas facciones “opositoras” negociará posiciones en algún momento futuro CON el régimen, desnaturalizando la esencia de esa unidad indisoluble como el café con leche, por la que voto el pueblo venezolano. Les pido por favor que vayan anotando quien es la primera, porque esa será la que desea continuar cohabitando con el régimen, negociando para mantener a Leopoldo López preso hasta el 2019 por conveniencia política.

De ser ese el caso, deberemos como venezolanos darle a esa facción una lección, no solo de humanidad sino de decencia y ética en el manejo de los asuntos políticos, retirándoles absolutamente todo el capital político entregado a sus militantes el 6D para futuros encuentros electorales. Venezuela debe cambiar, no solo de forma de gobierno y de sistema político a través de una nueva Constitución, nacida de un nuevo Pacto Social entre los venezolanos, sino también en la forma de conducir la política; y eso no se podrá lograr sin que nuestra dirigencia política comprenda que el mandato de sus electores no es dinero para traficar poder. Y los ciudadanos deben ser garantes con su voto de ese estricto cumplimiento.

Los partidos de la oposición oficial inventaron esa “unidad” que les vendieron a los venezolanos, y ellos la compraron completa, dándoles un mandato claro de cambio político inmediato. Ya es hora que asuman el costo de ir juntos y las consecuencias de ese hecho aunque no les guste, no tratando de separar lo que es indisoluble como el café con leche, so pena de agotar lo que ya de por si está absolutamente agotado, que no es precisamente la comida y las medicinas, sino la paciencia de los venezolanos.

Caracas, 2 de Enero de 2016

Twitter:@laguana

jueves, 31 de diciembre de 2015

2016: A contrapelo de una profecía autocumplida

Por Luis Manuel Aguana

Escuché por primera vez el concepto en el IESA hace mas de 20 años: “Una profecía autocumplida o autorrealizada es una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad” (ver Profecía Autocumplida en https://es.wikipedia.org/wiki/Profec%C3%ADa_autocumplida). Y creo que nos estamos metiendo en una jaula autocumplida y botando la llave.

En efecto, los titulares de los analistas y economistas predicen para el año que viene cosas como esta: Luis Vicente León: “El 2016 será un año de crisis severa” (http://www.noticierodigital.com/2015/12/luis-vicente-leon-el-2016-sera-un-ano-de-crisis-severa/); José Guerra: “En 2016 la situación puede deteriorarse todavía más” (http://www.el-nacional.com/politica/Jose-Guerra-situacion-deteriorarse-todavia_0_764323604.html); Economista Ricardo Hausmann proyecta default en Venezuela para 2016 (http://www.el-nacional.com/economia/Economista-Ricardo-Hausmann-proyecta-Venezuela_0_673132776.html); El Universal: “¿El colapso de la economía en 2016?” (http://www.eluniversal.com/opinion/151220/el-colapso-de-la-economia-en-2016).

Así, un sinfín de sombras se predice caerá sobre los venezolanos como si no pudiéramos hacer nada para evitarlas. Pero el pasado se fue, el presente es ahora y el futuro está por construir. Y salvo que tengamos las habilidades de Reinaldo Dos Santos, NADIE sabe qué es lo que verdaderamente pasará en Venezuela el 2016.

Es claro que si “ceteris paribus” las cosas permanecen igual, concepto economista que indica que si todas las variables permanecen estables se puede predecir un resultado probable de una situación determinada, no solo tendremos eso sino más que eso que predicen los economistas. Esto es, si se quedan estos delincuentes que están en el poder, si no hay un giro de 180 grados en la política económica, si no se le regresa al BCV su autonomía para manejar la política monetaria, si se sigue a contravía de lo que se hace en todas partes del mundo cuando hay problemas de reservas internacionales, si el país sigue regalando su dinero y no estabiliza su economía con garantías jurídicas para la inversión extranjera y nacional, entonces la profecía se cumplirá.

¿Pero eso tiene que ser así? Algunos pensamos que NO TIENE QUE SER ASI. Que si los votos que le dieron el mandato político a una nueva Asamblea Nacional no se invierten de manera adecuada en ocuparse INMEDIATAMENTE de resolver el problema político, entonces la profecía se cumplirá. Que si la Asamblea Nacional consume un tiempo valiosísimo en comprender tarde, al tratar activar leyes que no se pondrán nunca en práctica porque los delincuentes que controlan el poder lo impedirán, que sin tener el control del resto de los Poderes, igualmente se cumplirá la profecía pero a un costo innecesariamente elevado, porque habrán pasado meses valiosísimos para resolver la economía el año 2016, que es lo que nos urge a los venezolanos. Incluso, visto desde esa perspectiva, una Ley de Amnistía caería en esa misma diatriba porque con un Poder Ejecutivo diferente se haría innecesaria.

Entonces, el problema más grande, más grave, más inmediato, más urgente, a resolver una vez instalada el 5 de Enero la Asamblea Nacional ES RESOLVER EL PROBLEMA POLITICO, con la sustitución del resto de los Poderes Públicos de manera constitucional, creando las condiciones necesarias para llegar a un consenso con la base chavista que aun cree en la repartición de una riqueza petrolera que ya dejó de existir. Esto no es otra cosa que reconstruir el Pacto Social que se diluyó con la llegada de Chávez al poder.

Al ver la noticia “Ramos Allup: Promulgaremos el cambio de gobierno si Maduro no rectifica” (ver http://www.noticierodigital.com/2015/12/ramos-allup-promulgaremos-el-cambio-de-gobierno-si-la-crisis-economica-continua-y-si-maduro-no-rectifica/) noto que lo que es necesario y urgente hacer inmediatamente se está condicionando a la conducta del Ilegitimo. ¿Qué vaina es esa? ¿Es que la MUD cree en las rectificaciones del régimen? Si hubiera capacidad de rectificación en primer lugar, no estaríamos en el estado de crisis de las profecías de los economistas. ¿O es que pretenden seguir cohabitando con el régimen, aun con el mandato del pueblo de Venezuela de un cambio inmediato?

Aquí ya no valen las amenazas: “Maduro, si no rectificas te  cambiamos”, telegrafiando los golpes como en una pelea de boxeo. El que hace eso sobre un ring lo noquean de largo a largo. Simplemente ¡háganlo y punto! Pareciera que los cogió por sorpresa lo que hicieron los delincuentes en el TSJ impugnando la mayoría calificada, en un intento de ganar con jueces corruptos lo que no pudieron con los votos. Si no los conociera pensaría que son amateurs en pelea de profesionales.

En lugar de estar discutiendo que Comisiones se van a repartir en una Asamblea que en la práctica no le servirá al país para nada si el régimen se dedica a sabotearla, deberían estar discutiendo en bloque y ya, cómo se cambian inmediata y constitucionalmente los Poderes Públicos para resolver de una buena vez el estado de necesidad de los venezolanos.

Todo el que me ha medio leído en estos años sabe cuál es mi posición en relación al cambio constitucional que he defendido, y que creo es el mejor para Venezuela en la actual coyuntura política que vive el país: la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, para llamar a todo el mundo –chavistas y opositores- de una manera transparente y clara a reconstruir el Pacto Social, como una forma de reconciliación y cambio.

Sin embargo, es a la nueva Asamblea quien le corresponde decidir qué camino iniciará porque para eso votó la gente. El punto es que deben entrar YA a esa discusión de como lo van a hacer, so pena de una decepción masiva del pueblo que votó por ellos de una manera determinante. Si se entrampan en discusiones inútiles, sin medir la real dimensión del problema que tienen al frente, se desharán en días como una galleta bajo un palo de agua, perdiéndose el importante efecto político del 6D.

Entonces, la profecía no tiene porqué cumplirse en el 2016. Depende de muchos factores, pero sobre todo de que tanto esos representantes que se eligieron el 6D abandonan sus apetencias políticas a favor de salir todos juntos de este atolladero, entendiendo de verdad que pueden y que no pueden hacer en esa Asamblea Nacional.

Y si los nuevos Diputados conscientes de su rol, actúan como uno solo desde el comienzo, olvidando el color único de su franela política, poniéndose el tricolor de Venezuela, estoy seguro que podremos abandonar el fatalismo para el 2016, a contrapelo de una profecía autocumplida. Haré votos porque eso sea así, para poder decir honestamente hoy, en la Noche Vieja, ¡Feliz Año 2016!, mis queridos amigos…

Caracas, 31 de Diciembre de 2015

Twitter:@laguana