martes, 25 de febrero de 2020

Las marchas como complemento

Por Luis Manuel Aguana

Quisiera hacer una pregunta que suena obvia: ¿A quien no le gustaría un cambio de Presidente de manera pacífica a través de unas elecciones libres, justas y transparentes? Eso es como decía mi abuela, ¿muerto, quieres misa? Todo el mundo quiere eso desde la primera vez que intentamos destituir a Hugo Chávez con un revocatorio en el 2004 cuando correspondía en el 2003.

Después de cientos de muertos en las calles y en los hospitales producto de la violencia que se nos ha impuesto en todas sus formas, resulta que ahora esa es la oferta de la oposición oficial. Esto es, Maduro diría simplemente ¡me voy, no aguanto mas las sanciones gringas! Y ya. ¡Ceso la usurpación! y se acabaron los problemas. Lamentablemente el mundo no funciona así y menos con narcoterroristas.

La oposición oficial se apresta a designar los nuevos rectores de un CNE negociado con el régimen en una Comisión de Postulaciones Preliminar designada con diputados de los dos bandos, ambos buscando diferentes objetivos. Los primeros, estar preparados para una elección inmediata después que Maduro se vaya (cosa que nos pondría a todos en el primer cuadro a la espera de un evento que quizá no llegue nunca), y los segundos buscando las elecciones parlamentarias que ambos –o al menos una parte importante de la oposición oficial (AD-UNT)- buscan para finales del año 2020. En todo caso, todos se aprestan para un evento electoral.

Y yo me pregunto ¿qué fue lo que nos perdimos? Porque que yo sepa, no ha cambiado absolutamente nada, salvo la promesa después del viaje de Guaidó al exterior, de que seguirán las sanciones al régimen y sus delincuentes. Y han seguido. La primera aplicada a Rosneft Trading, la empresa rusa que comercializa el petróleo venezolano desde que PDVSA dejo de existir para el mundo internacionalmente. Eso nos deja un campo infinito de posibilidades, pero una muy probable: que las cosas sigan empeorando para los venezolanos sin que el régimen se mueva ni un milímetro de Miraflores. Pregúntenle al del Mazo Dando si le importa que los venezolanos pasen más hambre y más hiperinflación porque Trump imponga un bloqueo a las costas venezolanas. Seguirán muertos de la risa viviendo del contrabando de nuestras riquezas. ¡Mejor que Cuba que tiene ya más de 60 años, pues!

Y ustedes dirán: “¡Este tipo si es negativo! ¡Qué va a saber el! ¡Guaidó negoció con Trump que Maduro se iría, ahora le toca a él movilizar a la gente!”. Veo con mucha dificultad que la gente se movilice como antes, no solo porque se han ido del país, sino porque no existe un liderazgo capaz de inspirar eso. Guaidó dejo de serlo… Mis disculpas por la desconfianza. Mi punto aquí es que el problema sigue siendo NUESTRO, no de los norteamericanos ni de Trump. No podemos seguir en una actitud de espera indefinida, por más promesas que le haya hecho Trump a Guaidó. Tenemos la responsabilidad de hacer algo grande que cambie el estado de cosas actual, más allá de seguir pidiéndole a la gente simplonamente que salga a marchar a las calles. ¡Eso tiene que tener propósito!

La crisis económica le ha pegado muy duro a la población y la oposición oficial se ha encargado de hacer que la gente pierda la confianza en ellos. No dudo que exista todavía algún nivel de movilización y respaldo en las calles pero no al punto de lograr la masa crítica necesaria y suficiente para un cambio político, por más sanciones que aparezcan en el camino. De seguir intentando lo mismo, el régimen seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer, esto es agredir a todo aquel que asome la cabeza, asesinando jóvenes en las calles, con la consiguiente vuelta al círculo vicioso que todos conocemos. Einstein no se equivoco en su sentencia, y se obtendrán por consiguiente los mismos resultados.

¿Qué hacer entonces? Algo diferente. La oposición está en la obligación de hacer algo distinto para movilizar un rechazo masivo de la población al régimen y generar esa presión interna que le pidieron a Guaidó en la Casa Blanca, más allá de los pocos manifestantes en la calle que pueda levantar. Y aquí no estoy diciendo que nos olvidemos de las movilizaciones de calle en protesta por todo lo que ocurre en el país. Estoy diciendo que debemos sumar algo adicional completamente nuevo y diferente para lograr ese punto crítico necesario para el cambio que necesitamos.

En marzo de 2014 publique una nota -de hecho es la más leída de mi blog hasta ahora- (ver Caída inevitable, en https://ticsddhh.blogspot.com/2014/03/caida-inevitable.html) donde reseñaba la investigación de la Dra. Erica Chenoweth de la Universidad de Colorado, en Boulder (ver conferencia de la Dra. Chenoweth en http://youtu.be/y4xcimkAFNc), que arrojó que durante el período de 1900-2006 las insurgencias No Violentas de todo el mundo tuvieron dos veces más probabilidades de triunfar completamente sobre aquellas donde hubo violencia. La investigación reveló que NINGUNA insurrección había fracasado durante ese período (1900-2006) después que se llegara a una participación activa y constante de solo el 3,5% de la población, habiéndose contabilizado históricamente  insurrecciones exitosas con mucho menos que ese porcentaje.

Ahora bien, si atendemos las cifras aproximadas de la población de Venezuela luego del éxodo masivo calculado alrededor de 5Millones de personas, nos quedamos en Venezuela unas 25Millones de personas. El 3,5% de esa cantidad son 875.000 personas. ¿Ustedes creen que el actual liderazgo político opositor inspire a la presente fecha a alrededor de 1Millon de personas a salir a las calles en una participación activa y constante, como indica la investigadora que debe hacerse? Seamos serios. Los mejores números los obtuvimos en los años de máxima protesta activa en las calles, comenzando el año 2002, donde se contabilizaba esa cifra en cada marcha, sin éxodo alguno.

Los mayores picos de protesta contabilizados por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social tuvieron lugar en el 2014 (9.286) en una subida consistente desde el 2017 (9.787), 2018 (12.715) y 2019 (16.739) (ver Informe Anual Conflictividad Social en Venezuela 2019, en https://www.observatoriodeconflictos.org.ve/tendencias-de-la-conflictividad/conflictividad-social-en-venezuela-en-2019). Esos números indican que la gente no se ha quedado tranquila y puede ser la chispa detonante de un conflicto mayor pero eso no ha sido suficiente, aun habiéndose casi duplicado el año pasado la conflictividad del año 2014.

He hecho esta exposición de motivos previa para hacerle entender a los políticos de la oposición oficial que una Consulta Popular Plebiscitaria administrada por los ciudadanos, que hemos planteado desde ANCO, pondría en las calles de Venezuela en un acto cívico a no menos de 4millones de personas, asumiendo que se hayan ido 3Millones de electores de los 7Millones contabilizados dentro de Venezuela en la consulta realizada el 16J-2017. Sin embargo esta consulta no dejaría afuera a los venezolanos de la diáspora, y haría presentes en la protesta cívica a las miles de personas que por razones obvias no saldrían a marchar por edad o condiciones físicas, y por esas mismas razones no se han ido del país.

De esta manera el grito de protesta cívica que daríamos al mundo exigiendo la salida del sátrapa estaría por el orden de los 10Millones de personas. Eso es muchísimo más que convocar marchas en deplorables condiciones de credibilidad aunque estas no sean excluyentes. Podemos –y debemos- hacer ambas cosas: una gran Consulta Popular Plebiscitaria, y posteriormente salir a las calles -y no dejarlas consistentemente- exigiéndole al mundo nos ayuden a hacer efectivo el cumplimento del resultado del mandato popular con todas las protestas y marchas que deseemos. ¡Las marchas serían el complemento necesario de esa Consulta Plebiscitaria! Eso nos pondría a todos en la misma página y con un propósito común: exigir masivamente el cumplimiento de nuestro mandato como pueblo.

Si el liderazgo político no puede poner ahora en las calles a marchar a 1Millon de personas todos los días como en otros tiempos, si puede ayudar a la sociedad civil a convocarlo para un acto cívico de esta magnitud en el mundo. El efecto político creado por una Consulta Popular Plebiscitaria que exprese el sentir de 10Millones de venezolanos residentes en Venezuela y fuera del país, le daría la vuelta al planeta, y sería de una magnitud tal que si estaría en la posición de ser el detonante que todos esperamos para el cambio político del país, dándole a la Comunidad Internacional un respaldo imposible de ignorar para actuar en Venezuela.

La Consulta y las marchas en protesta por el cumplimiento de su resultado estarían entre las acciones que si podemos hacer sin esperar por Trump ni por nadie, podría darle el respaldo político y popular necesario para actuar y respaldar al Presidente Encargado en su ejercicio del poder, más allá del Art. 233 Constitucional, y nos daría los argumentos de peso para solicitar con firmeza y en una sola voz, la ayuda de fuerza necesaria para desalojar al tirano y recuperar la libertad. Todavía no se que están esperando…

Caracas, 25 de Febrero de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

martes, 18 de febrero de 2020

Las sanciones: ¿y si no se van?

Por Luis Manuel Aguana

La oficina del portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos hizo pública una declaración el pasado 9 de Enero de 2020 que fue ahora que se hizo viral en las redes sociales en Venezuela. La traducción oficial de esta declaración se refiere a “Elecciones presidenciales  y parlamentarias libres y justas en Venezuela” (ver Global Public Affairs, US Departament of State, Elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas en Venezuela”, en https://translations.state.gov/2020/01/09/elecciones-presidenciales-y-parlamentarias-libres-y-justas-en-venezuela/ original en https://www.state.gov/free-and-fair-presidential-and-parliamentary-elections-in-venezuela).

Esta declaración tiene un efecto importante en Venezuela luego de la gira del Presidente Encargado Juan Guaidó a los Estados Unidos. En primer lugar, nada de lo que indica esa declaración está ocurriendo en Venezuela. No existen elecciones libres y justas en nuestro país desde el año 1998, año de la elección de Hugo Chávez. A partir del año 2004 se cambió el sistema electoral venezolano. Jorge Rodríguez como Presidente del CNE de Hugo Chávez al momento de su Referendo Revocatorio Presidencial, y SmartMatic, la empresa escogida por el CNE para contar los votos de los venezolanos para ese Referendo, se encargaron de allí en adelante de manipular los resultados de todas y cada una de las elecciones que han ocurrido desde esa fecha en Venezuela.

Como esa historia es muy larga y los venezolanos tienen la memoria muy corta, mejor les remito al extraordinario informe político que el Dr. Genaro Mosquera Castellanos, Director en la Benjamin Franklin Shool of Goverment en los Estados Unidos, catedrático y especialista en investigación a base de muestreo estadístico y en el manejo de datos electorales y de población, realizara para la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, y titulado “Consulta Popular sobre la salida del régimen usurpador”, y que dada su importancia trascendental hemos decidido publicar para que cada venezolano pueda entender mejor las razones que tenemos para proponer una Consulta Popular Plebiscitaria en Venezuela como solución a la crisis política (ver Informe Consulta Popular sobre la salida del régimen usurpador, en http://ancoficial.blogspot.com/2020/02/comunicado-anco-consulta-popular-sobre.html).

Si luego de leer ese informe, que nos recuerda cada proceso electoral fraudulento del régimen desde hace 16 años a esta fecha, y aun no reconoce todas las trampas que el régimen ha hecho a los venezolanos para mantenerse en el poder, es porque usted era solo un colegial sin memoria política. El informe les servirá a todos para entender porque no podemos ir a una nueva elección de ninguna naturaleza con este régimen delincuente en el poder.

De allí que la referencia del portavoz del Departamento de Estado norteamericano hace del sistema electoral venezolano sea de una importancia capital. La declaración comienza con la siguiente frase: “Un gobierno de transición negociado y ampliamente aceptable debe ser responsable de supervisar las elecciones”. La primera pregunta que me viene a la mente es ¿Cómo puede, en primer lugar, existir tal gobierno de transición negociado sin un cese de la usurpación? ¿Negociado con quien? ¿Por qué el Departamento de Estado habla de Elecciones Presidenciales cuando el régimen ha rechazado de plano tal posibilidad, poniendo por delante la validez que le han dado a la elección fraudulenta de Nicolás Maduro Moros del 20 de Mayo de 2018?

Entonces, están claramente suponiendo unas elecciones Presidenciales después de la salida de Nicolás Maduro del poder. La lógica no puede indicar otra cosa. Y esto se ratifica con las declaraciones reiteradas de voceros oficiales del Departamento de Estado norteamericano indicando que no reconocerán una elección más en Venezuela con Maduro en el poder. Y lo más importante y para tranquilidad de los venezolanos: ese mismo discurso avala las declaraciones del Presidente Encargado Juan Guaidó desde el año pasado pero que ahora se sincronizan con la posición de los Estados Unidos: “Guaidó reitera que no irán a comicios mientras Maduro usurpe el poder” (ver Diario Las Américas, https://www.diariolasamericas.com/guaido-reitera-que-no-iran-comicios-mientras-maduro-usurpe-el-poder-n4183220).

Todo esto nos coloca en una sola vía: habrá que forzar un “gobierno de transición negociado” que supervise esas elecciones del país de las maravillas que describe la declaración del Departamento de Estado, que tenga “una Comisión Nacional Electoral (CNE) nueva, equilibrada e independiente, seleccionada a través de la Asamblea Nacional…”, que exista el “Restablecimiento de todos los poderes y autoridades de la Asamblea Nacional…”, y la eliminación de “… todas las restricciones a individuos y partidos políticos para permitir su libre participación en las elecciones presidenciales y parlamentarias. Esto incluye protecciones para aquellos que huyeron del país por temor a su seguridad, y la liberación de todos los detenidos arbitrariamente, incluidos los presos políticos”.

Una parte que delata que hay que salir primero del régimen es la siguiente frase reveladora: “No se debe permitir que el exrégimen de Maduro dicte el contenido de los medios independientes…”.  Para que exista “el exrégimen de Maduro” tenemos que salir de los delincuentes primero. Después que eso ocurra, entonces la declaración indica que Estados Unidos y sus socios facilitarían “el proceso para que los ciudadanos venezolanos en cualquier parte del mundo ejerzan sus derechos al votar en una elección presidencial libre y justa desde el extranjero” y proporcionarían  “apoyo técnico y/o fondos, según corresponda, para ayudar al proceso de registro de votantes” y “…un equipo de observadores electorales independientes altamente respetados para comenzar a trabajar con la nueva CNE tan pronto como sea designada”.

Esto sería una maravilla. Pero antes hay que salir primero de Maduro y sus delincuentes narcoterroristas. Y eso nos pone entonces en el primer cuadro. Si ellos no lo sacan a través de las sanciones que han ido creciendo en el tiempo, ¿para cuándo tendremos ese cuadro electoral ideal? El tiempo corre y la situación de los venezolanos se agrava. Guaidó promete que “pronto” Maduro se irá, porque es la única manera de que existan “elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas en Venezuela” como dicen los norteamericanos titulando esa declaración.

Si ellos logran sacarlo a través de esa presión, como lo indica el periodista Casto Ocando en su reciente nota, que revela que “Rusia busca secretamente una transición negociada en Venezuela” (ver Revelan que Rusia busca secretamente una transición negociada en Venezuela, en https://primerinforme.com/index.php/2020/02/16/revelan-que-rusia-busca-secretamente-una-transicion-negociada-en-venezuela/) entonces no habría mas nada que decir. De acuerdo a la nota periodística “Las conversaciones se iniciaron luego del anuncio de nuevas sanciones por parte de Washington, una campaña de presión máxima que busca acelerar un cambio de gobierno en Caracas, según fuentes familiarizadas con las discusiones entre ambos países. El gobierno de Vladimir Putín habría reaccionado con preocupación tras la posibilidad de que esta semana el Departamento del Tesoro norteamericano anunciara masivas sanciones contra la petrolera rusa Rosneft, por su participación en la extracción y distribución de crudo venezolano en el mercado internacional”…”Rusia estaría dispuesta a retirar el apoyo a Maduro a cambio de que el nuevo gobierno reconozca sus intereses en Venezuela, una idea que tanto Washington como el presidente interino Juan Guaidó están considerando seriamente…”.

Esto sería una extraordinaria noticia. Pero ¿estarían Maduro y los delincuentes radicales dispuestos a irse solo así? Si se van se acaba la historia y comenzaría la transición negociada ideal que nos pinta el Departamento de Estado en su declaración y hasta aquí nos trajo el río. Pero ¿qué tal si todavía no se van? ¿Qué tal si esto aun no es suficiente y el tiempo nos consume y estrangula más en este infierno castrocomunista? Cuba tiene más de 60 años de bloqueo con gente que esperando ya perdió su deseo de seguir luchando. ¿Hasta dónde más tendremos que aguantar desnutrición y más muertes en nuestros hospitales? ¿Hasta dónde creen los políticos y los gobiernos que puede alargarse más el sufrimiento de todo un pueblo? Los venezolanos no estamos dispuestos a quedarnos de brazos cruzados. Esto tiene que tener un plazo cortísimo de desenlace, y los dolientes tenemos que hacer algo. Eso es lo que estamos exigiendo a través de la Consulta Popular Plebiscitaria.

Con este mecanismo forzamos a un desenlace inmediato de las manos del pueblo en un tiempo determinado y medido, no cuando “la salida se de sola” porque el régimen “cedió”. La Comunidad Internacional no puede hacerse la vista gorda del mandato de todo un pueblo que decide su libertad, y solicita la ayuda de la fuerza de quienes pueden y tienen el deber acordado por resoluciones de las Naciones Unidas de intervenir cuando hay delitos de lesa humanidad y una situación de crisis humanitaria reconocida por todo el planeta. Si las potencias se ponen de acuerdo y estrangulan el régimen, eso está muy bien para nosotros. Pero si el régimen se niega a irse en paz (cosa que lamentablemente creemos porque esa ha sido el proceder permanente de estos delincuentes), exigimos una actuación acorde con el tamaño del delito. No esperemos más para exigir nuestra participación y autodeterminación como pueblo en este problema para decidir nuestro destino a través de una Consulta Popular Plebiscitaria que decida una intervención humanitaria en Venezuela inmediatamente…#ConsultaPopularPlebiscitariaYA

Caracas, 18 de Febrero de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

viernes, 14 de febrero de 2020

La formalidad para el uso de la fuerza

Por Luis Manuel Aguana

El atropellado regreso de Juan Guaidó al país y la agresión que sufriera por parte de las autoridades que administran el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, y las hordas de delincuentes especialmente convocadas por ellos para vejarlo y golpearlo, a la vista gorda de la Policía y la Guardia Nacional, no es más que otro claro el ejemplo que nos debe indicar a todos, y en especial al agredido, Juan Guaidó, la imposibilidad de convivencia pacífica con el régimen de Nicolás Maduro Moros y de solucionar este problema por la vía electoral.

Pareciera de Perogrullo pero hay que recordárselos una y otra vez a aquellos que insisten en un esquema de cohabitación tolerante a través de la teoría de los “enclaves autoritarios” de Henry Ramos Allup, teoría según la cual este pseudolíder “opositor” trata de imponer la idea de un supuesto gobierno de transición que tolere de manera negociada las estructuras delincuenciales y los protagonistas del régimen. Algo así se nos propuso el 30 de Abril de 2019 pero fracasó por la traición de los mismos delincuentes con quienes se pretendió negociar, razón de más para rechazar categóricamente cualquier esquema que involucre a los protagonistas de esta tragedia en la solución del país.

Quiero suponer que después del secuestro de su tío Juan José Márquez, Juan Guaidó debería estar pensando de una manera diferente, aunque luego de su regreso los venezolanos hemos visto con asombro las imágenes del Presidente Encargado con los principales protagonistas de la política de cohabitación del G4. Eso ya luce contradictorio con lo que el ha afirmado de no ir a elecciones con el régimen en Miraflores. Esperemos ver como se desenvolverán los acontecimientos de los próximos días, sin embargo las señales y los movimientos de los partidos ya se perfilan en todo el país hacia una campaña electoral, como si el país estuviera normal. Y eso es precisamente lo que quiere el régimen que suceda de cara al mundo.

Los venezolanos añoramos tanto esa normalidad que tendemos a autoengañarnos y olvidar todo lo que ha hecho el régimen trampeando todas las elecciones desde el 2004 y a la oposición oficial decir una y otra vez lo mismo, para de nuevo caer. ¿Qué cambió desde el año 2015? Los diputados nos prometieron en esa última campaña parlamentaria que el régimen se iría. Y aun habiendo una mayoría “opositora” en la Asamblea Nacional, ahora hay una Constituyente ilegitima, hiperinflación de 5 dígitos, dolarización forzada de la economía,  diputados perseguidos y exilados, más presos políticos y un Presidente de la Asamblea legitima sesionando en las plazas públicas. ¿Con que cara nos pueden llegar a decir que otra elección parlamentaria resolverá el problema de Maduro y sus delincuentes? ¿Es esa la solución que proponen? Deberían avergonzarse de solo proponernos a los venezolanos esa salida inaceptable.

Pero los partidos viven de elecciones. Al parecer hay un consenso entre ellos que debemos seguir, seguir y seguir bailando ese tango toxico con el régimen hasta que ellos se cansen, con el inútil argumento de los “espacios”, porque “estando en la Asamblea seguimos dando la pelea”. ¿Eso nos ha servido en estos últimos 5 años, los peores que hemos vivido los venezolanos desde la Guerra de Independencia? ¿No creen que ya sea momento de parar eso?

Pero los políticos “opositores” están bien. Los principales encontraron una manera de “convivir” con el régimen y mantenerse. Ya tienen una línea de supervivencia con el exterior. Hay recursos entregados por la Comunidad Internacional. Ya hay un “modus vivendi”. Algunos tienen estipendios permanentes en moneda extranjera. ¿Por qué cambiar esa situación en el corto plazo? Si se puede ir por la vía lenta hasta que se resuelva el país, a ellos les viene perfectamente. Pero mientras tanto la población languidece y muere, y el país es un infierno. Tenemos un serio problema de ética y moralidad en nuestra dirigencia política. Solamente miren las fotos de los protagonistas del “Cucutazo” acompañando a Guaidó en esa gira, gastándose los dólares que le han dado al interino para salir del problema. ¿Podría alguien creer que algo cambió? Aparentemente nada…

Pero todavía seguimos con el problema. Quieren llevar a la población a otra elección con el régimen en funciones, sin el famoso “cese de la usurpación”. Pronto comenzará la campaña masiva con reales del régimen y su oposición entregada. ¿Qué hacer? Es la pregunta que nos hacen una y otra vez. Veamos…

Hay dos posiciones extremas. Por un lado los partidos del “status quo” llevándonos a unas elecciones como si aquí no hubiera pasado nada en 5 años brutales, y por el otro aquellos que deseamos que esto se acabe inmediatamente para comenzar el proceso de reconstrucción. Los que nos acercamos a esta última posición apostamos por una intervención humanitaria en el país por parte de la Comunidad Internacional. Sin embargo esta intervención tiene poca probabilidad de ocurrir solo porque algunos la pidan. La mayoría de los países han reaccionado a esto negativamente.

Ningún país apoyará abiertamente una intervención armada con fines humanitarios en Venezuela aunque sepan que es necesaria por los crímenes de lesa humanidad que a diario se están cometiendo. Las cosas internacionalmente no se resuelven ahora de esa manera. En la actualidad las potencias no envían a sus buques de guerra a cobrar las deudas como ocurrió en Venezuela a principios del siglo pasado.

Como nos convencimos que no existe manera de resolver electoralmente el grave problema que padecemos por la vía pacífica porque lo que tenemos aquí es el secuestro institucional de un país por parte una mafia narcoterrorista, cosa que no había ocurrido nunca antes en el mundo, nosotros mismos tenemos que encontrarle soluciones creativas que no impliquen forzar la posición diplomática e institucional de la Comunidad Internacional.

No puede ser que porque esta situación sea inédita, todo un pueblo sufra como está sufriendo el pueblo venezolano. Entonces, el problema se reduce para nosotros en encontrar un mecanismo que legitime esa decisión que tendrían que tomar fuera del país aquellos países que si cuentan con la fuerza suficiente para cambian la situación. Un mecanismo que pueda convencer a los países que integran en Consejo de Seguridad de la ONU que su injerencia no sería una decisión unilateral de la Comunidad Internacional poseedora de la fuerza suficiente para terminar con esta situación. En oras palabras, un mecanismo que formalice nuestra decisión soberana de cambio y al mismo tiempo le de la autorización a la fuerza para intervenir.

Ahora bien, el mecanismo debe ser constitucional, y electoral en el sentido de recabar el mandato soberano de la población acerca de ese cambio, siendo en consecuencia profundamente democrático. Si los venezolanos decidimos que debe existir un cambio en cualquier momento de aquellos que ejercen el poder en Venezuela, ese mandato debe ser acatado solamente por ese principio fundamental: la autodeterminación de los pueblos. Eso lo entienden afuera en la Comunidad Internacional. Y si quienes deben acatar el mandato popular en el país no lo hacen, entonces los países que nos han acompañado deben intervenir, no ya en auxilio de las autoridades legitimas que puedan solicitarlo, sino por mandato del propio pueblo.

Ese es el principio que mueve la propuesta de ANCO por una Consulta Popular Plebiscitaria, administrada por la misma sociedad civil, sin la intervención de los poderes públicos y con la ayuda de todos los países que han apoyado al Presidente Encargado. Es el mecanismo idóneo, constitucional, pacífico y electoral para solicitarle al pueblo, único que no ha sido tomado en cuenta en todos estos años por los políticos, a que se pronuncie en torno a la permanencia o no de Nicolás Maduro Moros del poder. De allí el apellido plebiscitario.

No somos enemigos de los políticos que llaman a elecciones. Somos enemigos de que engañen a la población indicando que eso será una solución para Venezuela, alargando el sufrimiento de todo un pueblo. La Consulta Popular Plebiscitaria es la formalidad necesaria para que pueda existir el uso de la fuerza. Y remarco el “pueda existir” especialmente. No se aplicaría la fuerza si se cumple el mandato del soberano pueblo de Venezuela. De no acatarse, un Consejo de Seguridad de la ONU puede debatir su uso legítimo en contra de quienes se nieguen a acatar el mandato del pueblo, teniendo en las manos los resultados observados de la Comunidad Internacional, donde nosotros los venezolanos autorizamos su uso. No habría nadie que pueda oponerse si ese es nuestro mandato. Nadie quiere una intervención pero si no se cumple lo que el pueblo decida, todo el país en una sola voz le haría una clara solicitud en la consulta a quienes tienen la fuerza para que la aplique de no acatarse el resultado. Eso no es muy difícil de entender.

La Consulta Popular Plebiscitaria sería entonces el medio para llegar a esa fuerza que muchos están pidiendo y que la Comunidad Internacional no puede ni quiere dar. ¿Y porque si la daría por intermedio de una Consulta Popular Plebiscitaria? Porque ya no sería Juan Guaidó en su condición de Presidente Encargado no electo quien la pida, ni siquiera una Asamblea Nacional que ha olvidado que son nuestros representantes, sino el mismo ciudadano puro y simple doliente y principal protagonista de una crisis humanitaria, en voto directo y en autodeterminación de su destino. De eso se trata el principio de autodeterminación que tanto defienden los países. El tsunami político de esa decisión popular haría obligante su cumplimiento so pena de la violencia que es la última frontera. Nadie del régimen ni de la oposición está por encima de la voluntad popular. Consultémosla, es hora…

Caracas, 14 de Febrero de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
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