domingo, 10 de diciembre de 2023

La narrativa interesada del Esequibo

Por Luis Manuel Aguana

English versión

 “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes. Los hombres fuertes crean buenos tiempos. Los buenos tiempos crean hombres débiles. Y los hombres débiles crean tiempos difíciles”.

 G. Michael Hopf, Those Who Remain

Si alguna consecuencia terrible ha traído las decisiones del régimen de Nicolás Maduro Moros con todas las acciones posteriores al referendo del 3 de diciembre, que incluyen la movilización de tropas hacia la frontera con Guyana, la designación de un gobernador para la Zona en Reclamación, incluido el cambio del mapa de Venezuela, junto con la aprobación en primera discusión de un proyecto de Ley Orgánica para la Defensa de la Guayana Esequiba, es que toda la narrativa que se está generando en la opinión pública internacional se está orientando a establecer que ese territorio no es nuestro sino que le pertenece a Guyana, y que la tiranía de Maduro se quiere apoderar de lo que pertenece a un pequeño país que no tiene como defenderse.

En otras palabras, “los malos” de esta película somos los venezolanos que aparte de sufrir una tiranía denunciada hasta la saciedad en esa Comunidad Internacional, nos presentamos al mundo “representados” por quienes ejercen el poder ilegítimamente en el país. Y “los buenos” son aquellos gobiernos que en Guyana, aprovechando esa tiranía venezolana, desde el año 2004 han desarrollado un territorio en reclamación sin que se hubiera llegado a ninguna negociación o decisión definitiva que fuera reconocida entre las partes.

El primer paso para perder el Esequibo, es perderlo en la percepción de la Comunidad Internacional, y eso es lo que ha logrado hasta ahora el régimen de Maduro. Y lo peor no es eso. Lo peor es que sin que se hayan dirimido nuestros derechos sobre el Esequibo en una Corte Internacional de Justicia, ya la opinión pública del mundo, con una narrativa construida de una manera interesada, haya decidido tratar de convencer al mundo que el Esequibo pertenece a la República Cooperativa de Guyana. Esa es la clase de estupidez que ha hecho que quienes han manejado históricamente el poder en Venezuela hayan perdido nuestro territorio.

Pero si a eso se le suma que hasta generadores importantes de opinión pública en Latinoamérica apuntan en esa misma dirección, con ignorancia manifiesta en un tema sumamente complejo, el cuadro se agrava exponencialmente. Tal es el ejemplo de Jaime Bayly, quien en su conocido programa de opinión en los EEUU, expresa cosas como esta:

“El argumento de los venezolanos que dicen el Esequibo es nuestro, me parece a mi folklórico, pintoresco. Porque ellos dicen, a mediados del siglo XVIII, o sea en los mil setecientos, cuando Venezuela no era una República independiente, era una colonia del imperio español, el Esequbo era parte de esa colonia, la colonia venezolana del imperio español. Pero, por lo tanto, no era parte de Venezuela, porque Venezuela no había sido fundada como República. El Esequibo era parte del imperio español. Luego, en 1899, hay un diferendo, no? Hay un litigio. Y se nombra a un tribunal internacional en París que tiene que decidir a quién le pertenece el Esequibo. Y ese tribunal internacional falla, dicta sentencia de que el Esequibo le pertenece al imperio británico, porque la Guyana era una colonia británica. Por tanto, el Esequibo era parte de esa colonia británica. Tampoco era venezolano. Finalmente, en 1966, y ante Naciones Unidas, delegados de Gran Bretaña, de Venezuela y de Estados Unidos, conferenciaron y el tribunal de Naciones Unidas ratificó el fallo del tribunal de París. O sea, el Esequibo es de Guyana. Guyana ese mismo año se independizó del imperio británico, pasó a ser una República independiente y desde entonces el Esequibo ha sido de Guyana. ¿En qué momento entonces el Esequibo ha sido de Venezuela? ¿En qué momento?...” (ver Jaime Bayly en La verdad oculta del Esequibo, en https://youtu.be/v-2Y2W7ebw4?t=128).

Esta larga exposición de Bayly en su programa contiene un conjunto de medias verdades para el consumo del hispano medio en los EEUU y Latinoamérica, que terminan dándole la razón a Guyana. ¿Esto lo expresa Bayly porque sea un agente de los intereses de Guyana? No lo creo. Bayly ha demostrado ser amigo de las causas por la libertad y la democracia en Venezuela y otros países, en su particular manera de tratar los asuntos. Pero eso es lo más preocupante, porque es un periodista creíble.

Muchas de estas anclas periodísticas, que llegan a miles de personas a través de muchos medios, están cayendo en ese error por una narrativa equivocada que se está esparciendo en el mundo, por una maquinaria de opinión que sí está interesada en que Venezuela pierda los derechos sobre el territorio Esequibo. Debemos entonces aclararle tanto a Jaime Bayly como a otros como él y al resto del mundo, cuál es la realidad para que no distorsionen la verdad en sus programas de opinión y sugerirles que hagan una investigación más a fondo acerca de la controversia venezolana con Guyana.

Comenzando por contestar la pregunta de Bayly en el programa: ¿En qué momento entonces el Esequibo ha sido de Venezuela?, la respuesta es DESDE EL MISMO MOMENTO EN QUE NOS INDEPENDIZAMOS DE ESPAÑA. ¿Basados en qué? En un principio internacionalmente reconocido en todas las naciones y aplicado históricamente por ellas para la delimitación de fronteras: El principio que se conoce como  Uti possidetis iuris:

“Tras los procesos de independencia surgidos desde el siglo XIX, el principio ha sido utilizado para establecer las fronteras de los nuevos estados, tal como en el caso de los países latinoamericanos los cuales mantuvieran los límites de los viejos territorios coloniales de los cuales emergieron.​ Asimismo, fue el principio rector del proceso de descolonización en África. Simón Bolívar, al finalizar las Guerras de independencia hispanoamericana, fue el primero en proponer que los países hispanoamericanos emancipados conservasen las antiguas fronteras de las posesiones del Imperio español en América. Es decir, que los nuevos estados surgidos tendrían provisionalmente como límites los que le corresponderían en el año 1810 hasta la existencia de un tratado, alegando el año 1810 como el último de la monarquía española para la posesión legítima de sus dominios americanos.​ Este principio ha sido alegado por diversos países hispanoamericanos. De esta forma los nuevos estados heredan lo que España efectivamente poseía, con o sin título de derechos, no lo que España tuviese derecho por el descubrimiento, como se aceptaba hasta finales del siglo XIX” (ver Uti possidetis iuris, en https://es.wikipedia.org/wiki/Uti_possidetis_iuris) (resaltado nuestro).

Lamentablemente, Venezuela llegó sin arreglo a 1899 con la Gran Bretaña, quien poseía esos terrenos de antigua posesión holandesa, aun teniendo Venezuela títulos que demostraban que el Esequibo era parte del territorio del imperio español para el momento de nuestra independencia, por lo que se acepó un Arbitraje en Francia que efectivamente fue concedido a la Gran Bretaña ese año. Sin embargo, Venezuela pudo demostrar el siglo siguiente que ese Arbitraje fue nulo e irrito porque los jueces en París se coludieron para darle a la Gran Bretaña la posesión de ese territorio. Quien desee ver el detalle de este despojo territorial a Venezuela en ese Arbitraje, puede leer Guyana-Venezuela border dispute, del Dr. Allan R. Brewer-Carias,  en https://tinyurl.com/4wyjd563.

Ahora bien, de lo anterior nace que los británicos reconocieran en 1966, en un Acuerdo –no un juicio ni se ratificó el fallo de París como lo expresa Bayly- celebrado en Ginebra en el marco de las Naciones Unidas, y precisamente antes de darle la independencia a su colonia, que el Arbitraje de 1899 fue NULO E IRRITO, por lo que a partir de ese mismo momento se establecía un “borrón y cuenta nueva” para que tanto la nueva colonia independizada, como Venezuela, llegaran a un arreglo pacífico entre ambas partes, en los términos especificados en ese mismo Acuerdo, ya que los países de las Naciones Unidas entendieron y aceptaron que el juicio de Arbitraje de 1899 había sido arreglado a favor de una de las partes.

Entonces, a partir de ese momento el territorio Esequibo se encuentra en disputa y no puede ser todavía considerado ni aceptado por la Comunidad Internacional como propiedad de ninguna de las partes. En el siglo XXI, el marco al que apuntan las naciones para resolver este tipo de controversia, si no se alcanza a un acuerdo, es la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Sin embargo, el régimen ilegítimo que gobierna Venezuela se niega a concurrir a esa instancia, a pesar de tener todos los documentos que comprueban nuestra legítima reclamación sobre ese territorio.

Sin embargo, entendiendo que lo anterior es así, a pesar de las repudiables acciones del régimen que gobierna Venezuela frente a Guyana, se ha empezado a construir una narrativa en contra de nuestros derechos sobre el territorio Esequibo. Pero, ¿quiénes podrían estar detrás de eso? Claramente, aquellos que les es muy conveniente que las cosas se queden como están, de preferencia a favor de Guyana. Incluso que exista un conflicto bélico entre ambas naciones, ya no solo para evitar unas elecciones, lo que sería lo de menos, sino para que intereses de escala mundial prevalezcan en la explotación de esa zona. Maduro no sería más que un peón de ese ajedrez geopolítico de escala mundial, metido en esto por quienes desean su cuello dentro del mismo régimen.

Memorables las palabras del novelista G. Michael Hopf aplicadas a Venezuela: Los hombres fuertes fundadores de nuestra democracia crearon los buenos tiempos de los 40 años del puntofijismo. Pero esos buenos tiempos crearon hombres débiles que no supieron defender lo que había que defender para evitarle al país esta desgracia. Y esos hombres débiles ahora están creando tiempos difíciles otra vez, que tendrán que ser recuperados por unos hombres fuertes que todavía no vemos en el horizonte. Esperemos que en la Venezuela por venir, esos hombres fuertes se resuman ahora en una mujer…

Caracas, 10 de Diciembre de 2023

Blog: TIC’s & Derechos Humanos,

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miércoles, 6 de diciembre de 2023

La Caja de Pandora del Esequibo

Por Luis Manuel Aguana

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Las acciones ilegales del régimen de Nicolás Maduro Moros comenzaron a traspasar las fronteras venezolanas. Ya no solamente los venezolanos somos las víctimas de un régimen al que la Comunidad Internacional considera ilegítimo desde el año 2018, año en el que Maduro hizo lo que le vino en gana y se autoproclamó Presidente de la República con la ayuda de una oposición comprada, sino que ahora justificándose con un referendo donde concurrió realmente menos del 10% del electorado venezolano, pretende ahora pasar por arriba del ordenamiento jurídico internacional y del Acuerdo firmado en Ginebra en 1966 con la Gran Bretaña, amenazando ocupar el territorio Esequibo, al crear un supuesto Estado inexistente, con todo lo que eso implica.

Lo anterior de ninguna manera justifica que la República Cooperativa de Guyana haya ocupado –ellos sí- el territorio Esequibo desde el año 2004, fecha en que Hugo Chávez Frías y su entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro Moros, actual usurpador, autorizaron a Guyana en una Declaración Conjunta a desarrollar la Zona en Reclamación. Ambos países debían antes arreglar sus diferencias para proceder a realizar cualquier actividad dentro de ese territorio.

Sin entrar en los detalles de lo que el régimen diga con relación a las cifras finales de participación en su referendo consultivo del 3 de diciembre, las decisiones respecto al Esequibo no se encuentran en Venezuela, sino en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, de conformidad con el Acuerdo firmado entre las partes en 1966, porque así lo decidieron en su momento dos gobiernos legítimamente reconocidos por la Comunidad Internacional, por más movilizaciones, leyes para la creación de un nuevo Estado, y un gobierno “a control remoto” del Esequibo, que se invente el régimen venezolano (ver La Voz de América, Venezuela tratará de gobernar el Esequibo “a control remoto” en una primera fase, en https://www.vozdeamerica.com/a/venezuela-tratara-de-gobernar-el-esequibo-a-control-remoto-en-una-primera-fase-analistas/7386408.html).

El reconocimiento de la CIJ que tanto desconoce el régimen, le fue dado por ambos gobiernos, de Venezuela y Gran Bretaña, mucho antes de la existencia de la República Cooperativa de Guyana, a esa instancia a través el Acuerdo de Ginebra, cuyo texto claramente estableció entregar la decisión del mecanismo para dirimir las diferencias al Secretario General de la ONU.

Efectivamente, el Artículo IV, párrafo 2, del Acuerdo de Ginebra de 1966, establece que si las partes no se ponían de acuerdo sobre la elección de uno de los medios de solución previstos en el Artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, estos referirían la decisión sobre el medio de solución a un órgano internacional que acuerden, y si no acuerdan alguno, al Secretario General de las Naciones Unidas (ver Acuerdo de Ginebra 1966, en http://www.consulvenevigo.es/subido/ACUERDO%20GINEBRA%20ONU%201966.pdf).

A su vez, el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas establece: “1.- Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección” (ver Carta de la ONU, en https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/carta_nu.pdf) (resaltado nuestro).

Lo anterior deja afuera la verborrea del régimen de insistir en no aceptar la jurisdicción de la CIJ, que por lo demás ya decidió acerca de su propia competencia al indicar: Si las Partes dieron su consentimiento al arreglo judicial de su controversia en virtud del párrafo 2 del artículo IV del Acuerdo de Ginebra–Decisión del secretario general vinculante para las Partes–El párrafo 2 del artículo IV se refiere al artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, que incluye el arreglo judicial como medio de resolución de controversias–Los medios de solución de controversias a disposición del secretario general, al que las Partes dieron su consentimiento, incluyen el arreglo judicial. Si el consentimiento otorgado por las Partes para la solución judicial de su controversia estaba sujeto a alguna condición–Si el secretario general debería seguir un orden particular al elegir los medios de solución de controversias enumerados en el artículo 33 de la Carta–La no obligación para el secretario general para seguir un orden particular o consultar con las Partes sobre su elección” (ver Sentencia de la CIJ del 18 de diciembre de 2020, en https://revistas.urosario.edu.co/xml/4295/429566597007/index.html) (resaltado nuestro).

Si en su borrachera de poder el régimen de Nicolás Maduro Moros, cree que llevando tropas a la frontera de la Zona en Reclamación, fabricando sin respaldo popular un Estado Esequibo, nombrando un Gobernador, dando licencias a sus compañías para la explotación de las riquezas petroleras en la zona, saldrá victorioso en su atropello como lo ha sido con nosotros dentro de las fronteras de Venezuela, se llevará una sorpresa (ver Diario Las Américas, Maduro ordena crear provincia y conceder licencia para explotar petróleo en el Esequibo, en https://www.diariolasamericas.com/america-latina/maduro-ordena-crear-provincia-y-conceder-licencia-explotar-petroleo-el-esequibo-n5347754).

Las leyes que rigen entre los Estados y los Acuerdos válidamente suscritos entre ellos se hacen respetar con la fuerza multinacional, para eso existe el Consejo de Seguridad de la ONU, y Guyana tiene ahora un asiento allí, Venezuela no. En ese terreno no vale que Padrino lleve soldados sin equipamiento para amenazar pendejos a la frontera con Guyana, o pongan un bate quebrado de gobernador del Esequibo, o entreguen licencias a compañías que no podrán operar en ese territorio. Lo que valdrá aquí será la fuerza de las leyes que rigen entre los Estados y que se soportarán precisamente en los argumentos arriba señalados para poner al régimen en su lugar.

Si Venezuela tuviera la fuerza y los cañones de los EEUU, no estuviéramos hablando de este asunto. Putin invadió Ucrania sin temor a mayores consecuencias porque lo respaldaron sus bombas nucleares y el terror del mundo ante una Tercera Guerra Mundial. Nuestro tamaño como país nos obliga a respetar mucho más el ordenamiento jurídico internacional que quienes tienen la fuerza para imponer su voluntad.

Estos criminales no se meterán –por ahora- en el territorio Esequibo, pero crearán el suficiente ruido para distraer al mundo para evitar unas elecciones el año 2024. Pero en el camino Venezuela puede perder el Esequibo. Si Venezuela pierde el juicio en la CIJ ante la no concurrencia de los argumentos y la presentación de nuestra memoria histórica que demuestra nuestros derechos sobre el territorio Esequibo, dudo mucho que el régimen pueda sostenerse ni un día más después de esa sentencia internacional. Creo que sus propios partidarios se los comerían vivos…

Al abrir la Caja de Pandora del Esequibo, Maduro decidió jugarse a Rosalinda –el Esequibo- para quedarse en el poder. Pero si decide ir a una siguiente fase de lo que han hecho, no creo que el lance salga tan exitoso como ocurrió en la copla de Ernesto Luis Rodríguez, todo lo contrario. Perderán –y ellos con nosotros- más que “el araguaney, la cobija y el sombrero” del llanero que se jugó a Rosalinda. Las razones las publica el analista político de clase mundial, Ian Bremmer: “Primero, porque los estadounidenses se opondrían firmemente. Los brasileños se opondrían firmemente y, como consecuencia de ello, se verían muchos castigos contra una economía que realmente no puede permitírselo. Pero también, China es propietaria parcial del enorme hallazgo de petróleo que se encuentra frente a la costa de este territorio en Guyana, y es el único amigo que gasta dinero real con los venezolanos en este momento…” (ver Ian Bremmer, Gzero, 6-12-2023, Todo es político, en https://www.gzeromedia.com/in-60-seconds/world/bidens-israel-policy-hurts-his-2024-reelection-chances-from-all-angles).

Entonces, ¿para dónde van a correr con esa pata hinchada? ¿Quién los acompañará en esa locura? ¿Cuba y el Caricom? Esos serán los primeros en acomodarse con Guyana. ¿China? Menos aún, como lo dice Bremmer. ¿La Rusia en conflicto que sacó militares apostados en Venezuela para su guerra? Estos delincuentes encontraron el peor momento para abrir esa Caja de Pandora. Maduro y su régimen no tienen otra salida que contarse en los términos acordados con la Comunidad Internacional. Cualquier cosa diferente, como esta Caja de Pandora que acaban de abrir, no solo significará demorar y hacer más dolorosa su salida, sino también modificar la manera en que saldrán…

Caracas, 6 de Diciembre de 2023

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