miércoles, 11 de julio de 2012

Frente a Las Elecciones de 2012 o El tema del cual nadie quiere hablar

Nota previa del TICs y Derechos Humanos:

El informe que encontrarán a seguidas fue publicado por la página web del Frente Patriótico el 12 de Agosto de 2011, con su correspondiente nota introductoria. Creo que sus palabras son más actuales que nunca dada la cercanía del proceso electoral y los tapones que han saltado como consecuencia de las denuncias realizadas, no solo en este blog, acerca de la posibilidad técnica de un fraude electoral el 7 de Octubre. Las advertencias ya están dadas. Juzguen ustedes mismos, porque como dice al final, el tiempo se está acabando.

Luis Manuel Aguana


Nota de Frente Patriótico

“Este escrito sobre el Fraude Electoral en Venezuela, fue redactado por un conocido asesor electoral y analista político, en colaboración con el consejo directivo de nuestra web y prestigiosas personalidades conocedoras de la materia, quienes nos han autorizados para publicarlo sin su nombre, por lo cual por la importancia del mismo lo hacemos como parte de nuestro editorial.”

http://www.frentepatriotico.com/inicio/2011/08/12/frente-a-las-elecciones-de-2012-el-tema-del-cual-nadie-quiere-hablar/

Frente a Las Elecciones de 2012 o el tema del cual nadie quiere hablar

Autor Anónimo

Muchas personas me han preguntado últimamente qué opino sobre lo que está pasando en nuestro mundo político, y qué veo de cara a las elecciones presidenciales. Como asesor y analista político he seguido de cerca a cada una de las elecciones presidenciales desde 1983, y he tenido el privilegio de poder examinar muy de cerca las dinámicas que rigen los procesos electorales. Evidentemente tengo mis opiniones al respecto.

Me preocupan enormemente aspectos claves de nuestro entorno político actual. Hace poco decidí plasmar mis inquietudes en un simple manifiesto, un llamado a la toma de consciencia, y a la acción. Ahora más que nunca los venezolanos necesitamos ver la cruda realidad de nuestro realpolitik y desenmascarar los mitos y las mentiras que lo encubren. Así que, como Diógenes con su linterna, busco a alguien que difunda la verdad que se esconde detrás de las apariencias, y que nos despierte mientras que todavía hay tiempo. Para comenzar, pensé en un aviso:

Se busca un hombre, o una mujer, una persona madura, sensata, valiente, que goce de un gran prestigio en la comunidad, con talla de estadista probado, capaz de articular con autoridad y de manera contundente una serie de planteamientos controversiales de la más absoluta trascendencia para las venideras elecciones. Puede ser, pero no es imprescindible que sea, un candidato a la presidencia, pero sí tiene que ser una persona de gran valor moral. Debe estar dispuesta a llevar a cabo un proceso y asumir con firmeza un papel protagónico frente al país, en los medios de comunicación, y decir, como osaba decir el niño en “El traje nuevo del Rey”, que el Rey está desnudo.

El fraude electoral – el último tabú

Venezuela es un país regido por tabúes. Aquí por ejemplo, desde hace varios años, pareciera que es tabú hablar de fraude electoral. Los pocos actores políticos que han osado afirmar, después de unas elecciones obviamente trampeadas, que se ha hecho fraude, se han convertido en parias políticos. Henry Ramos Allup, tan vilipendiado hoy en día (y con razón), tuvo sin embargo suficiente lucidez y coraje el 16 de agosto de 2004 para acusar el gobierno de fraude en el RR. Como consecuencia medio país, desde el gobierno hasta líderes y voceros de la oposición, le cayó encima. Nunca más habló de fraude. (De hecho, hoy su complicidad con el gobierno es harto reconocida: ver http://es.groups.yahoo.com/group/medicosdevenezuela/message/8434)

Voceros de Súmate en varias oportunidades tantearon el tema, y frente al oprobio, tanto de poderosos voceros del gobierno como de la oposición, terminaron callando. También Oswaldo Álvarez Paz y Pablo Medina, entre otros, acusaron al gobierno de manipular los resultados electorales, pero no encontraron eco dentro de la oposición, y quedaron marginados.

En breve, si uno quiere hacer política desde la oposición y mantener cierta credibilidad, parece que uno no puede, ni debe, hablar de fraude.

Está más que comprobado, sin embargo, que desde el 2004 el oficialismo emplea sistemáticamente en cada elección una vasta y variada gama de artilugios para manipular los resultados electorales a su favor. Los datos y las pruebas contenidas en el Informe DDHH ONU 2011 elaborado por ESDATA (http://esdata.info/pdf/onu-epu.pdf) son más que elocuentes, son contundentes, y las evidencias irrebatibles en este sentido. Pero para la opinión pública en general, y hasta para los pocos medios de comunicación supuestamente independientes que nos quedan, es como si nunca existieran.

La conspiración del silencio

Vivimos entonces una especie de conspiración de silencio, impuesta por la férula de un gobierno que se sabe, desde el 2004, ilegítimo (ver Summary del informe de la International Statistical Review, por M. M. Febres Cordero y G. Márquez, publicado en diciembre, 2006: http://bit.ly/gFZela), y aupada desde los más altos niveles de un gran sector sedicente de la oposición, para callar cualquier acusación de fraude. Después de cada elección se habla de “anomalías”, de “irregularidades” y de “inconsistencias”. Pero nunca de fraude. Sin embargo, hoy día en el mundo entero, hasta en Irán, cuando gobiernos autoritarios roban elecciones, los ciudadanos indignados toman la calle y gritan ¡Fraude! Pero aquí no. A qué se debe esta extraña situación, y cuáles son las consecuencias para el país?

Por un lado, se puede sospechar que algunos prominentes dirigentes y voceros de la oposición están jugando el juego del gobierno. Existen indicios confiables de que por lo menos una campaña presidencial de oposición en los últimos años fue financiada en gran parte por el gobierno, con la condición de que el candidato y su equipo, después de sufrir la anticipada derrota, se abstuvieran de acusar el oficialismo de fraude. Es un hecho notorio que prominentes voceros opositores dieron declaraciones a la prensa nacional y extranjera, y emprendieron un ciclo de charlas a nivel internacional para convencer a diversos públicos que las elecciones habían sido absolutamente transparentes.

Los argumentos fraudulentos que sostienen la conspiración

Pero estas especulaciones son, al final, simples especulaciones. El hecho es que el pretexto que se usa, el argumento que se esgrime en círculos entendidos de la oposición donde se considera que el fraude es un hecho, es que no se puede hablar abiertamente de fraude porque si se supiera que los resultados electorales están manipuladas, los votantes dejarían de votar.

Este pretexto enmascara o una complicidad tácita con el gobierno, la de mantener el tema fraude fuera del léxico del venezolano, o refleja un frío cinismo que supone que un pequeño grupo de privilegiados puede saber la verdad, pero no pueden decírselo al gran público, ya que el juego consiste en llevarlos, cuan ganado, al matadero de las urnas año tras año.

Sin embargo, nuestra élite política, atrapada como está en un laberinto de mentiras, se ha olvidado de una verdad fundamental: el pueblo no es bruto, y no se le puede engañar a perpetuidad. La mayoría de los venezolanos intuyen ya desde hace tiempo que el sistema electoral es fraudulento. Ya en 2005, según un estudio de Datos, casi el 40% de los votantes creía que el uso de las capta huellas era para determinar cómo había votado cada elector. En 2004 la firma de encuestadores Zogby International determinó que el 53% de los venezolanos creían que el gobierno había cometido fraude para ganar el Referéndum Revocatorio (http://zogby.com/news/2004/12/14/venezuelans-see-their-country-as-unstable-and-risky-for-foreign-investors/)

Haz tu propia encuesta, en la calle, y te sorprenderá el grado de cinismo que existe alrededor del tema. La mayoría de la gente sospecha que las elecciones son amañadas. ¿Y por qué no? Si el gobierno tiene todas las facilidades para hacerlo, sin impedimento ninguno, ¿Porqué no lo haría? He preguntado a varios encuestadores si han indagado sobre la percepción del público en relación con el tema del fraude, y pareciera que los mismos encuestadores forman parte de esta conspiración de silencio, ya que simplemente no existen estudios serios sobre el tema.

Recientemente tuve una experiencia que ilustra perfectamente el grado de negación que en este sentido aqueja a nuestros formadores de opinión. Una conocida ONG nacional que aboga a favor de los DDHH decidió colocar en su página de Facebook (una de las más visitadas del país) una encuesta en la que se preguntaba si los lectores pensaban que el gobierno recurriría al fraude para asegurarse una victoria electoral en 2012. Claro que una encuesta así formulada no tiene ninguna validez estadística, ya que la muestra está conformada por personas altamente comprometidas con la defensa de los DDHH que pueden no son representativas de la población en general, pero fue interesante constatar que en menos de 12 horas, 410 personas contestaron que en su opinión el gobierno sí manipularía los resultados electorales; sólo 30 opinaron que no.

A fin de repetir el experimento en otro medio de comunicación, esta vez con un público cuyas opiniones fueran quizás menos uniformes, un amigo preguntó al editor de un prestigioso periódico en línea – que se presenta como “la clave de información, análisis y opinión para comprender a Venezuela”- si podría formular la misma pregunta en una encuesta en su medio. La respuesta fue un rotundo No. El editor calificó el mero hecho de querer preguntar sobre el tema como una actitud de “anti-política”, y basó su decisión de negar la encuesta en que “esto es lo que Chávez nos quiere hacer creer.” Curiosa lógica, ¿No es cierto? Es preferible, entonces, ignorar lo que piensa el público sobre el tema. Y es preferible, además, que los mismos lectores ignoren lo que otros lectores piensan! ¿Autocensura o Hermano Mayor? Los resultados son los mismos. El estalinismo periodístico en su más pura expresión.

En mi opinión este fraude moral perpetrado contra el votante ha contribuido en gran parte a la creación de un votante nunca conocido en Venezuela antes del 2004, el llamado Ni-Ni. Se supone que estos votantes no comulgan con el chavismo pero tampoco con la oposición. ¿Por qué será? Hay muchas teorías, y cada cuanto en la prensa se derrama mucha tinta en análisis y especulaciones. Se dice que sufren de anomia, desconfían de ambas bandas, no encuentran propuestas válidas o candidatos atractivos en la llamada oposición, o sencillamente no votan porque no les interesa la política.

La disonancia cognitiva, arma de destrucción masiva

Pero la teoría que más tiene sentido para algunos es que estos votantes sufren de disonancia cognitiva. El psicólogo Leo Festinger, autor de la teoría de la disonancia cognitiva, describe esta condición así: “El estado de tensión que se produce cuando una persona tiene dos pensamientos, creencias o sentimientos que considera importantes, y que están contrapuestos”. En nuestro caso, los votantes intuyen, sienten y por ende “saben” que el gobierno roba elecciones. El gobierno lo niega, por supuesto, lo que es de esperar. Para eso está.

Qué pasa sin embargo en la mente de este votante opositor cuando los voceros de ONGs y organizaciones políticas que a todas luces se oponen férreamente al gobierno (por ejemplo voceros del Grupo la Colina, de la MUD, asesores, técnicos, encuestadores, y hasta algunos pre-candidatos) también se suman al coro oficialista, y nos aseguran que, aunque tenga fallas, el CNE está cada día más transparente, que hay muy pocas posibilidades de fraude, que nuestro verdadero único enemigo es la abstención, y que si se defiende el voto en las mesas podremos triunfar en 2012.

Hablemos entonces de la abstención, nuestro sempiterno enemigo, según los analistas y voceros de la oposición. Uno podría preguntarse que si hay tantos votantes desilusionados – y los hay — con el sistema, ¿Por qué entonces tenemos una muy saludable tasa de participación en la votación, que hasta supera el 60% en las contiendas más reñidas?

La respuesta evidentemente está en la composición fraudulenta del REP, el cual contiene, según estimaciones bien fundadas (ver apéndice http://esdata.info/pdf/LOPE.pdf) un altísimo porcentaje, un mínimo de 20% y hasta un 30%, de votantes virtuales o fantasmas. Es cierto, entonces, que la verdadera abstención está muy por encima de lo que indican las cifras del CNE, pero la abstención oficial es baja porque millones de votantes “virtuales”, personas que no existen, pero que sí están inscritas, sí votan. La verdadera abstención podría bien superar el 50%, pero los votos virtuales hacen parecer que los venezolanos acuden a las urnas con entusiasmo y un gran sentido de responsabilidad cívica.

Es decir, la verdadera abstención opositora es altísima, mucho más de lo que reflejan las cifras oficiales. Pero dado el hecho que ningún vocero creíble de la oposición está dispuesto asignar la culpabilidad al CNE y la composición fraudulenta del REP como la fuente de votos virtuales, nos hacen creer que el oficialismo es mucho más fuerte de lo que es en realidad. Al no divulgar la verdad sobre el fraude sistémico (los multi-cedulados, el fraude electrónico, las máquinas de votación nunca auditadas, los votantes fantasmas) la oposición le hace el juego al gobierno y confunde el público, ya que con su doble discurso los mismos que claman contra la abstención son los responsables por ella. Es un círculo vicioso: cuando los discursos no cuadran, surge inevitablemente la disonancia cognitiva.

¿Qué podemos suponer cuando nos damos cuenta que las más prominentes figuras de la oposición repiten día tras día el mismo mensaje del gobierno? Supongo que muchos intuyen que gran parte de sus líderes les están mintiendo, y por ende no son confiables. Recuerdan que quienes prometieron en 2006 “cobrar el voto” nunca lo cobraron. ¿Porqué será distinta la situación la próxima vez? se preguntan. Quizás en ese momento simplemente dejarán de pensar, ya que la carga de disonancia cognitiva será demasiada pesada. Quizás en ese momento experimentarán un corto circuito mental y dejarán de creer en todos los políticos. Y prefieren no votar. Será que así nace el Ni-Ni.

Lo que nos depara el 2012

Corremos no el riesgo, sino la certeza, de repetir en el 2012 el mismo escenario de las elecciones presidenciales de 2006, donde encuestas altamente confiables (Penn & Schoen) proyectaban a cinco semanas del 3 de diciembre un empate técnico entre Hugo Chávez y Manuel Rosales, pero los resultados oficiales dieron al primero un margen de victoria inédito de 27 puntos, si no tratamos con transparencia y seriedad el tema del fraude electoral, y si no hacemos nada para contrarrestarlo.

Afirmar que no se debe hablar del fraude para no espantar a las ovejas es, en sí, un fraude cometido por nuestra élite política contra el pueblo venezolano. Equivale a decir que uno no debe hablar de los tiburones que nadan a la orilla de la playa porque no debemos espantar a los bañistas.

La conspiración del silencio está promovida conscientemente, con gran cinismo, por un pugno de cínicos y de oportunistas.

Los cínicos porque aparentan oponerse a Chávez, pero para muchos los odios son más fuertes que los deseos de cambio. Impedir a como dé lugar “que vuelvan los adecos”, por ejemplo, significa que es mejor aguantar unos años más de Chávez que correr el riesgo de que vuelva lo que para ellos era la pesadilla de la mal llamada IV República. Los oportunistas, porque donde hay dinero, y quien lo distribuye, habrá oportunidades. Estos dirán que el primer deber de un político o empresario es simplemente sobrevivir. O hasta prosperar, si posible. Si esto significa decir mentiras y recibir dinero del gobierno en cambio, el fin justifica los medios. El chantaje económico, en un país donde el gobierno controla la mayoría de la actividad económica, es un arma muy eficaz. Cuántos políticos, cuántos partidos, cuántos periódicos dependen de la partida secreta del gobierno para sobrevivir? La realidad es brutal. Nada nuevo bajo el sol.

La conspiración del silencio está promovida también, inconscientemente, por seres de buena voluntad actuando de buena fe, que confían en sus mentores políticos y no se dan cuenta del fraude moral cometido por ellos. Estos inocentes prefieren no investigar, indagar, ver la realidad en frente. Prefieren vivir en la negación, y hasta negar con vehemencia que lo están haciendo. La mentira, aunada a la disonancia cognitiva, son las armas más potentes de esta dictadura. Cuando no puede convencer con mentiras, compra consciencias y fabulistas de toda índole para confundirnos, neutralizarnos, volvernos miedosos y pasivos, y así aniquilarnos.

Un llamado a la acción

¿Quién tendrá el coraje político para denunciar este crimen contra los electores de este país? ¿Quién tendrá la valentía de decir en voz alta que el Rey está desnudo, que lo que reina en la Venezuela de hoy es el imperio de la mentira, en todos los sentidos; que vivimos en una dictadura singularmente única, una dictadura del siglo XXI, donde muchos de nuestros líderes políticos son nuestros propios verdugos políticos, envueltos en un siniestro juego donde sus oscuros intereses personales anulan el interés público.

Hay que comenzar con algo. Hay que hablar del tema. Hay que preguntar, investigar, exigir, y coordinar una campaña, una lucha por la verdad. Hay que reconocer el peligro que nos acecha, y sacar por fin el tema fraude electoral del armario. Y que caiga quien caiga en el proceso.

Debemos entender que sí podemos derrotar al dictador en las urnas en 2012, pero sólo si tomamos las precauciones necesarias, exigiendo transparencia en todos los pasos requeridos para llegar a las elecciones. Quienes se oponen a Chávez ya son mayoría, desde hace años! Las encuestas, casi todas, dejaron de reflejar la realidad del país hace muchos años. Acudiendo con confianza masivamente a las urnas y votando por el candidato opositor, sí podemos derrotarlo. Pero primero, para superar la anomia, la desconfianza y el derrotismo frutos de la disonancia cognitiva, tenemos todos el derecho y la responsabilidad de actuar y denunciar con firmeza el fraude.

Es un hecho indiscutible que el oficialismo tiene la capacidad de inventar de la nada una cantidad de votos virtuales que suman hasta un 30% de los votantes inscritos en el REP. Esto significa que la oposición, para superar el fraude, debe conseguir un mínimo de 65% de los votos. Una tarea hercúlea. Pero no imposible.

El proceso de cambio que debemos emprender comienza con una profunda toma de consciencia. Debemos entender que las apariencias engañan. Que gran parte de los líderes y voceros más prominentes de la oposición nos están mintiendo, consciente o inconscientemente. Que existe, dentro de nuestra siempre muy viva sociedad de cómplices, una conspiración de silencio cuyo propósito es mantener a como dé lugar el estatus quo que beneficia tanto al gobierno como a grandes sectores de quienes dicen oponerse al gobierno. Y recordemos que no sólo la oposición sufre las consecuencias del fraude electoral y la conspiración de silencio. Importantes corrientes políticas dentro del mismo chavismo son marginadas electoralmente por las manipulaciones electorales de su líder.

En muchos países que han sufrido la violencia política bajo regímenes autoritarios, en África y los países de Europa oriental, la antigua Yugoslavia, los nuevos gobiernos emergentes han creado comisiones de la verdad para que se descubran y se asignen responsabilidades por delitos cometidos durante estas dictaduras, y para ayudar a conciliar el pasado con el presente. Reconocen que no se puede crear bases sólidas para un nuevo país sobre cimientos fracturados por mentiras, rencores, recelos, y desconfianza mutua.

En estos tiempos, cuando existe desconfianza sobre quién es quién, Venezuela necesita una Comisión de la Verdad y de la Reconciliación, en materia electoral, pero antes de las elecciones. De no hacerlo, repetiremos sin ninguna duda las tristes experiencias del pasado.

De no hacerlo, enfrentaremos la venidera contienda electoral con los ojos otra vez vendados, convencidos otra vez por nuestra clase política que la victoria está a la vuelta de la esquina, y perderemos de nuevo. Y de ahí en adelante dejarán de existir las condiciones para un cambio de gobierno pacífico e institucional.

¿Quién tendrá el valor de enfrentar la conspiración de silencio, abrir la caja de Pandora de la mentira, y hablar en voz alta sobre un tema que está en la mente de todos, pero que muy pocos se atreven a abordar? ¿Quién tendrá la visión y la lucidez para entender que nunca podremos reconstruir este país sobre una base de mentiras? ¿Quién nos recordará que el fin no puede justifica los medios?

Que llegue rápido. No nos queda mucho tiempo más.

Caracas, 11 de Julio de 2012

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Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

martes, 10 de julio de 2012

De Máquinas Inalámbricas y otras Fraudulencias

Por Luis Manuel Aguana

La insistencia de indicar que las maquinas de votación estarán "desconectadas" el día de las elecciones, provoca risa en una población extremadamente familiarizada con el hecho tecnológico. Señores del CNE: ¡estamos en el siglo de las comunicaciones! Eso era antes que había que constatar que "el cable" de la CANTV estaba "despegado" mostrando que la maquina no estaba transmitiendo al CNE y así convencer a las personas presentes en el centro de votación que no había ninguna transmisión antes del cierre de la mesa. Recuerdo que antes los miembros de la mesa le decían a los testigos "miren, la maquina esta desconectada, no se está transmitiendo", mostrando el cable desconectado.

Ahora un muchacho de primaria o bachillerato se reiría de esa antigüedad. Manejan la tecnología como jamás se imagino Bill Gates que lo haría nadie en el Tercer Mundo. Para ellos cualquier cacharro electrónico si no se pega al Internet hay que botarlo por inservible. En mis tiempos de estudiante de computación, hace casi 40 años, mi carrera era considerada como una exquisitez tecnológica propia de iniciados en una secta que nadie entendía. Nos sentíamos en una aureola importante por el solo hecho de tener acceso a una perforadora de tarjetas de 80 columnas y un supercomputador de 64K de memoria. Vaya tiempos…

Ese mismo estudiante de primaria o bachillerato te habla ahora en términos de "megas de memoria", "gigabytes", "correo electrónico", "web", "Skype", "SMS" y pare usted de contar. La tecnología de la información ahora es del acceso y conocimiento del que lo quiera ver. Lamentablemente muchos saben operarla pero pocos aun la entienden en su justa dimensión.

Y ahora el CNE nos dice que una maquina, que no siguió un proceso licitatorio, con especificaciones técnicas desconocidas -esto es, no sabemos qué fue lo que compraron o mandaron a fabricar bajo contrato- "estará desconectada". ¡Como si eso fuera como antes que necesitaba un cable! ¡Claro que puede estar conectada sin que nadie lo pueda ver! Incluso puede tener la electrónica y la tecnología necesaria incorporada para conectarse con el sistema de telefonía celular de la CANTV, sin que se le prenda un bombillito que la delate.

Recuerdo que en una oportunidad, hace varios años, representé a una empresa internacional que fabricaba portátiles a prueba de golpes y caídas; y el mecanismo de conexión celular estaba incorporado en la electrónica interna de la máquina. Era una portátil dirigida a ingenieros de campo. El celular interno se programaba como un teléfono celular de ahora y podía ser encendida remotamente. ¿Qué tal? Eso fue hace muchos años. ¡Que no habrá ahora en tecnología! Si no sabemos las especificaciones de las máquinas que compró el CNE con sus 45 millones de dólares, mal nos podrían pedir a nosotros que confiemos en ellas. Salvo que lo hagan público y se certifique, desconfiaremos de esas máquinas que compraron a dedo, sin una licitación transparente y honorable.

Ahora bien, ¿sabe el Comando Venezuela como son técnicamente por dentro esos aparatos? No lo sé y tampoco lo han dicho. Tampoco es una maquina estándar que uno pueda ver en un catalogo por la web como cualquier equipo electrónico. Imagino que si no lo saben, al menos deben haberlo preguntado al CNE. ¿Lo hicieron? Tampoco lo sé. ¿Alguno de ustedes lo sabe? Me gustaría tener en las manos las características técnicas de esos equipos para poder opinar con mayor exactitud. Mientras sea un secreto de Estado, puedo creer cualquier cosa, desde que esa máquina sea revisada en remoto desde Fuerte Tiuna hasta que Fidel, sin moverse de su mansión en La Habana, pueda ver cuántos votaron en Amazonas a las 2 de la tarde del 7 de Octubre, cable dixit....

Y de verdad no es ninguna campaña para desprestigiar el proceso técnico que lleva a cabo la gente del Comando Venezuela, como lo han hecho resaltar algunos ingenieros de la oposición que han opinado -respondiendo a intereses bien conocidos- que estas observaciones que hemos hecho públicas son unos rumores oficialistas orientados a preocupar votantes, sin basamento serio. Se nos asocia con el chavismo para asustar a la gente sembrando desconfianza en el proceso y en el CNE. ¡Como si el CNE necesitara ayuda para desconfiar en él! Al parecer algunos ingenieros opositores no asistieron al Foro del 23 de Mayo en El Nacional donde se argumento todo lo que se debía argumentar. En la oposición hay quienes desconfiamos y otros que confían. Pero algunos de estos últimos nos señalan de alborotadores pero no argumentan razones técnicas.

En estas opiniones lamentablemente no se aporta ningún elemento para respaldar esa confianza en el proceso electoral, más allá de asegurar la confiabilidad de los equipos técnicos del Comando Venezuela, sin refutar técnicamente ni uno solo de los señalamientos hechos al RE ni la posibilidad de que esa conexión cubana le entregue a Fidel los resultados antes que a los venezolanos, por solo indicar lo más simple que puede pasar. Me recuerda la tristemente célebre frase de Alberto Quiroz Corradi: "estamos blindados", del 2006.

Cuando se han señalado los huecos que no ha respondido todavía la gente técnica del Comando Venezuela, es precisamente por eso. No se puede decir que todo está bien sin dar una explicación técnica creíble del porqué se sustenta eso, más allá de decir "tenemos a los mejores elementos". Y no es que no los tengan, pero ¿no deberían ser otros los que juzguen eso? ¿Por qué en lugar de técnicos no son organizaciones de la sociedad civil con experiencia electoral y que disponen de las mejores capacidades para colocarse al frente de cualquier cosa que invente el CNE y trabajar en equipo? De otra manera se da cabida a pensar que la poca transparencia que hay tiene otras razones, y eso si nos hace daño. En fin, como eso no variará a estas alturas, lo que queda es exigir transparencia, tanto de nuestra gente como del CNE.

Ese llamado a ignorar la posibilidad de un fraude electrónico en Venezuela no es más que propaganda para el consumo de los necios que desean meter la cabeza como el avestruz. Si los que escriben estos señalamientos son los técnicos que dicen ser, saben de cierto que lo que denunció el General Peñaloza en la Revista Zeta se puede hacer. Y si luego de analizar eso, todavía algún ingeniero defiende esa posición sin dar un sustento técnico a sus afirmaciones, entonces hay algo detrás de todos estos señalamientos que va más allá de lo técnico, poniendo en el terreno equivocado esta discusión y haciéndoles un daño tremendo a los venezolanos. Y en ese terreno el juego se llama política y no es lo que tratamos aquí.

Caracas, 10 de Julio de 2012

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

viernes, 6 de julio de 2012

El Acta que Falta

Por Luis Manuel Aguana

Considero muy importante que se esté tratando el tema de la posibilidad de un fraude electrónico el 7 de Octubre en los más importantes medios de comunicación del país. Y más aún, que se le esté dando un tratamiento serio y técnico más allá de la simple denuncia descolgada de alguna persona o político interesado en la abstención durante ese importante día.

Por otro lado, es imprescindible resaltar que aquellos que hemos referido el tema en su aspecto técnico, no lo hemos ventilado para asustar al elector para que no acuda a votar, sino todo lo contrario. Su voto contribuye a que un posible fraude sea aun más difícil de ejecutar por un gobierno que se sabe perdido. ¿Y quién más que ellos que tienen todos los recursos para saberlo antes que nosotros, el venezolano común? Poseen todas las herramientas para saber de cierto que eso que pasa en las calles cuando pasa el "flaquito" es un revolución pero de verdad-verdad. No hay encuesta truculenta que valga ante esa realidad de se toca hasta en el ultimo pueblito que visita el candidato opositor. Eso los tiene muy desesperados, tanto, que son capaces de hacer cualquier trampa para evitar que llegue a ser Presidente de la República.

Y allí llegamos al fraude electoral, o más precisamente, al fraude electrónico y técnico electoral que muchos tememos para el 7 de Octubre.

La Revista Zeta de la presente semana (6 al 12 de Julio de 2012, No. 1860) destaca en su primera página un extenso estudio del General (R) Carlos Julio Peñaloza, titulado “Mecánica del Fraude”, donde se da una pormenorizada descripción de cómo eventualmente se ejecutaría este fraude electrónico. Sin lugar a dudas es el informe más completo que he leído sobre el tema, ya que quienes lo hemos tratado solo hemos hecho referencia a partes del proceso y no a su mecánica global de conjunto. El General Peñaloza no es un militar cualquiera, es un militar técnico, ingeniero especialista en comunicaciones y guerra electrónica. Eso lo coloca en una situación privilegiada para poder analizar desde la perspectiva de quienes nos quieren imponer un régimen de fuerza, la lógica militar que nos podría estar aplicando el régimen castrochavista, advirtiéndonos que pueden hacer y como lo pueden hacer. Eso, a mi juicio, agrega una seriedad indiscutible al planteamiento y que pone a la clase política opositora en un predicamento al que hay necesidad de responder.

En la lectura del extenso informe me saltaron a la vista varias consideraciones que no puedo dejar pasar en mi condición de observador técnico de este proceso. Entre muchas, la que creo de la mayor importancia es lo del asunto de la bidireccionalidad de las maquinas de votación y la denuncia que hace el General Peñaloza en relación a la intervención de actores ajenos al proceso, accediendo a los datos de las máquinas en el transcurso del acto de votación y previo a la totalización de los resultados en el CNE. Estos actores, operando en centros ubicados fuera del ámbito del proceso de votación, tendrían la capacidad técnica de introducirse en las maquinas, contabilizando en tiempo real la información “apenas se produce”, tal y como denuncia el informe.

Esto podría ejecutarse sin que el CNE intervenga, más allá de haberles dado toda la información técnica para el acceso y las claves de encriptación a esos actores que no son otros que el gobierno de Chávez y los invasores cubanos.

Al tener conocimiento de la situación en vivo y en directo, el gobierno obviamente dispondría de una ventaja estratégica, no solo para movilizar a su gente que no ha votado, sino para utilizar a quienes no lo han hecho para colocar de manera forzada sus votos a favor del candidato Chávez. Para hacer esto el gobierno precisa saber cuántos se abstuvieron de votar al cierre de las máquinas en la mesas no auditadas para variar el resultado en los centros de totalización intermedios que denuncia el General Peñaloza, incluyendo por supuesto, los votos de aquellos que no irán a votar porque están de una manera inflada en el RE. Este es en realidad el meollo del fraude electrónico.

Una manera, y tal vez no la única de prevenir que esto ocurra, es a través de un control que nunca se ha planteado en comicios anteriores, y que sugiero ahora: Un Acta de Cierre del Cuaderno de Votación. Allí, al cierre de la mesa, los testigos de la oposición y del gobierno, conjuntamente con los miembros de mesa firmarían un acta manual que refleje el conteo de las personas, firmas y huellas, que se presentaron físicamente a votar, reflejados en el Cuaderno de Votación. Eso debe coincidir con la suma del total de los votos emitidos que la maquina refleje en su acta de cierre impresa. Pero también indicaría el conteo físico de cuantos NO SE PRESENTARON a votar en la mesa.

Los controles de tinta y de huella hacen garantía sobre los que fueron a votar pero el Acta de Cierre del Cuaderno garantizaría que todos los presentes están de acuerdo en cuantos NO FUERON A VOTAR. De esa manera cualquier truco que se haga en la totalización tendría que hacerse sobre los que fueron a votar, no sobre los que no fueron. Y así el gobierno no podría endilgarle votos virtuales a quienes no participaron en el proceso en la sala de totalización del CNE o en cualquier otro centro ilegal intermedio, como se denuncia en ese informe de la Revista Zeta, porque tendrían que cuadrar con las Actas del Cierre de los Cuadernos de Votación.

Si el gobierno se presenta ganando tendrán que coincidir las cifras de presencia y abstención de las Actas del Cuaderno de Votación con las cifras totales de votos realmente emitidos por las máquinas. No podría la sala de totalización trasladar votos virtuales porque tendríamos las Actas de cuantos NO VOTARON físicamente. Y aunque cuadre el total de votos, no cuadrarían las cifras de presentes y ausentes de las Actas del Cuaderno de Votación. Hay entonces que exigir esa nueva Acta. Este texto pudiera ser colocado en el Acta que saque la maquina y se llene a mano al cierre del cuaderno y se lleve una copia cada testigo.

Y ya hablando desde el punto de vista estrictamente de tecnología, en lo que indica el General Peñaloza en su tesis del Maestro-Esclavo, estoy de acuerdo que si alguien está debidamente permisado por una máquina Esclava que está en línea secretamente con un servidor Maestro, puede entrar a ese equipo sin mayores problemas. Y no solo podrá sacar información, sino también poner información en ella. Eso lo puede hacer cualquier servidor en el Internet actual si se establece un enlace VPN desde un centro que tiene autorización de un esclavo para entrar. Pero a eso se le pueden poner límites técnicos.

Mi objeción a este planteamiento no es que eso no se pueda hacer o no pueda pasar. Es que si los técnicos del Comando Venezuela no han revisado exhaustivamente el HW/SW operativo de esas maquinas y su configuración de arranque, algo está muy mal hecho. Es allí donde se detecta que una máquina sea esclava de otra. Eso de que un servidor entre sin permiso del esclavo no existe sin una configuración para eso. Esto es el ABC de una revisión técnica. Puede ser que las maquinas tengan dispositivos inalámbricos para comunicarse porque ellas pueden estar en lugares donde la CANTV no tiene acometidas. Lo que no puede permitirse es que se use esa facilidad para que un servidor entre en ellas inadvertidamente. Y eso se predefine dentro de cada máquina, de tal manera que al momento del inicio de su operación esta actúe conforme a lo establecido: que no haya bidireccionalidad.

No quiero suponer que nuestros técnicos no hayan revisado de “cabo a rabo” esos equipos y evitar técnicamente que eso pase. No puede ser que le crean a ciegas al CNE y no hayan desarmado una maquina de esas, tanto en su configuración del sistema operativo como en sus programas y aplicaciones. Y si no lo han hecho, entonces hay que empezar a exigir esa revisión de auditoría porque el planteamiento técnico que hace el General Peñaloza podría entonces suceder.

Cualquier mecanismo electrónico puede ser intervenido si existen las condiciones para ello. Si confiáramos en que el árbitro es imparcial y el oponente no contara con todos los recursos del Estado para financiar su campaña, no habría problemas. Sería una situación ideal. Pero estamos en el peor de los mundos y ocurre exactamente lo contrario. Debemos contar entonces con el mayor número de controles posibles y nuevas propuestas para evitar que realicen un fraude electrónico. Desde aquí propongo una manera para evitar que gente que no votó se contabilice como votando a través de una nueva y sencilla Acta. Si existe otra manera, seguimos oyendo propuestas en positivo. Aun estamos a tiempo…

Caracas, 6 de Julio de 2012

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martes, 3 de julio de 2012

El Poder de una Frase

Por Luis Manuel Aguana

En el transcurso de la historia del mundo han existido frases que han definido los momentos de un país y de una sociedad. Es impresionante como el poder de una frase dicha en el momento justo ha cambiado para siempre el curso de los acontecimientos.

Nadie se puede imaginar cual habría sido el destino de Inglaterra si Winston Churchill no hubiera pronunciado esa frase en la Cámara de los Comunes en 1940 al reemplazar al anterior Primer Ministro Chamberlain y que se hizo tan famosa: "No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.". El pueblo inglés soportó bombardeos, penurias y sangre, resistiendo los embates de un enemigo poderosísimo solo porque su liderazgo le insufló el coraje para hacerlo y salieron adelante.

Que hubiera pasado en Venezuela en 1812 si luego del terremoto de Caracas, con un pueblo sometido al dominio español, si Bolivar no hubiera pronunciado "…si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!...", en un claro desafío pecaminoso ante Dios. Muchos lo atribuyeron a que era necesaria esa dura expresión porque la gente estaba moralmente derrotada y había que estremecerla para que saliera de su depresión y peleara por su libertad.

Otra frase que repitió hasta el cansancio Martin Luther King en su discurso desde las escaleras del Monumento a Lincoln en 1963..."Yo tengo un sueño, yo tengo un sueño..." fue definitoria para el Movimiento de los Derechos Civiles de los Estados Unidos cuando todas las minorías negras soñaron que era posible vivir con igualdad de derechos y oportunidades en un país que no había terminado de entender que la esclavitud se había acabado con Abraham Lincoln.

Que importante resultan las frases bien dichas en los momentos aciagos cuando un liderazgo entiende y se sintoniza con la gente. En el medio de la más atroz depresión de los años 30’s, en los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt pronunció un discurso memorable al momento de asumir la Presidencia en 1933 y en el que indicó, de entrada y en sus primeras frases: “Esta gran nación va a salir adelante como lo ha hecho hasta ahora; revivirá y prosperará. En consecuencia, primero que nada, permítanme manifestar mi firme convicción, de que a la única cosa a la que tenemos que temer, es al miedo mismo- miedo anónimo e irracional y sin sentido que paraliza todos los esfuerzos que son necesarios para convertir el retroceso en una marcha hacia adelante…”. ¡Las palabras justas para el momento justo! No en vano Roosevelt repitió cuatro veces como Presidente hasta que la muerte lo sorprendió no terminando su último período.

Ya más de cerca, otras frases se hicieron célebres y ciertamente marcaron un rumbo al país. La famosa frase “Compañeros: Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder.”. Esto fue pronunciado por Hugo Chávez cuando ladinamente los oficiales que lo custodiaban desobedecieron las ordenes de mostrar a los medios al principal responsable del golpe del 4 de Febrero de 1992. Esa frase se grabó en el imaginario popular al punto que todo el mundo, incluyendo a quien escribe esta nota, pensó que por fin aparecía un venezolano responsabilizándose de sus acciones cuando todo el mundo en este país, en particular en el mundo político, escurría el bulto a las suyas.

Esos 15 segundos de fama se le metieron en los poros a miles de venezolanos hasta el punto que hoy todavía hay gente que cree que este golpista sigue siendo la solución. Vean que poder tuvo eso que aun sufrimos.

Una de las frases más importantes del siglo XX venezolano y que cambió el imaginario popular en el tema económico y político la constituyó el famoso “Sembrar el Petróleo” de Arturo Uslar Pietri, escrita por primera vez por el insigne venezolano en el editorial del diario “Ahora” en Julio de 1936. Tanto caló este pensamiento que todavía los venezolanos nos debatimos en su significado, dando un sin número de interpretaciones a como debe ser utilizado el producto de nuestra renta petrolera. Desde ese momento y hasta que se acabe el petróleo como bien comercial en el mundo y para Venezuela, este concepto prevalecerá en la mente de todo aquel que gobierne este país para siempre.

Las frases no son solo celebres. Marcan un rumbo. Algunos recordamos todavía el “Recibo una Venezuela hipotecada” de Luis Herrera Campins al asumir la Presidencia de la República en 1979, para luego realizar la mayor devaluación conocida por el país hasta ese entonces durante el famoso “Viernes Negro” de 1983. Todo el mundo le recordó al Presidente Herrera en su gobierno que si el había recibido una Venezuela en hipoteca, él perdió la casa. Aun muchos decíamos, antes de conocer el actual desgobierno de Chávez, que el de Herrera Campins había sido el peor gobierno de la democracia. Chávez nos sorprendió con uno, o mejor dicho varios, gobiernos mucho peores que el del recordado Presidente Herrera, especialista en salidas inteligentes y famosos dichos. Es por eso que por la boca muere el pez.

Y entre frase y frase llegamos a la ultima perla del collar del Presidente: “Quien no es chavista no es venezolano”, pronunciada durante el discurso del 191 Aniversario de la Batalla de Carabobo. Menudo sitio que escogió para insultarnos y dividirnos aun más a todos los venezolanos. Cualquiera que estuviera presente en el acto debió haber sentido terror a que las almas de aquellos bravos guerreros que lucharon en el Campo de Carabobo, que selló la libertad de todo un continente, abrieran de par en par esa tierra y se tragara vivo al insolente que pronunció tal blasfemia. Ya los venezolanos perdimos nuestra capacidad de asombro ante este adefesio político que funge como Presidente de la Republica. Pero lo que tal vez no haya previsto este blasfemo son las consecuencias de esa frase.

Y así como en 1992 esos segundos en los que pronunció su famosa frase del “Por Ahora” que le dieron fama mundial, elevando al golpista a la categoría de Presidente, esa frase lamentable y excluyente pronunciada en el Campo de Carabobo lo llevará a una estrepitosa derrota. Los venezolanos no somos así y parece que el golpista lo ha olvidado en el camino. No hay nada más desagradable e intolerable para un venezolano que alguien discrimine por cualquier condición. Es como un requisito básico de nuestra nacionalidad. Esa frase lo llevará indefectiblemente a su muerte política.

Pero lo más hermoso, incluyente y abrumador, fue la respuesta de su principal contendor y próximo Presidente de todos los venezolanos: "El Presidente no decide quién es venezolano, son los venezolanos quienes deciden quien es el Presidente". Esa frase cambiará la historia de Venezuela…

Caracas, 3 de Julio de 2012

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