viernes, 13 de octubre de 2017

Abstención en tiempos de colaboracionismo

Por Luis Manuel Aguana

Había decidido no entrar en la discusión acerca de votar o no votar en las elecciones del 15-O para no echar más leña a un fuego que considero completamente manipulado e intrascendente. Pero hay unas discusiones en las cuales “te meten” aunque no quieras, porque aun sin dar alguna opinión ya te asignan una. Y en este caso, siendo que es la misma oposición la que sataniza a quienes consideramos que la opción de no ejercer ese derecho ahora (hago énfasis en el ahora) que es completamente personal e individual, me veo en la obligación de intervenir porque creo que a pesar de tantos golpes todavía hay mucha gente confundida que defiende posiciones ajenas sin sentarse a analizar este hecho político con su propia cabeza.

Sin pretender reescribir mi última nota del año 2012, dedicada precisamente a este tema por la torta puesta por nuestra oposición oficial en las elecciones del 7-O del mismo año (por favor leer especialmente “Abstencionismo en tiempos de dictadura”, en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/12/abstencionismo-en-tiempos-de-dictadura.html), intentaré explicar –de nuevo- esta posición, no con la idea de influir en la decisión de nadie de votar o no, sino para que quien haya tomado su decisión en uno u otro sentido lo haga con el mejor conocimiento de causa posible.

Decía en esa nota del 2012 que no era lo mismo el fenómeno de la abstención en un contexto democrático que en un contexto NO democrático o autoritario. De acuerdo a la definición de CAPEL (Centro Interamericano de Asesoría y Promoción Electoral), Programa especializado del Instituto Interamericano de los Derechos Humanos, el abstencionismo electoral tiene en su definición diferentes modos de interpretarse según el régimen donde se produzca (ver CAPEL, Diccionario Electoral, Primera Edición, Costa Rica, 1989.

 “El abstencionismo electoral se plantea desde perspectivas distintas en los regímenes democráticos y en los regímenes autoritarios. En los primeros puede suponer la existencia de corrientes políticas que no se integran en el juego político normal, si bien con carácter general responde a impulsos o motivaciones individuales plenamente respetadas y asumidas incluso cuando sobrepasan determinados límites porcentuales. En los regímenes autocráticos, en los que se pone especial énfasis –a veces adulterando las cifras– en conseguir las mayores tasas de participación electoral, la no participación se considera la expresión pública de una oposición y está expuesta, además de a las sanciones legales – pues el voto se considera más un deber que un derecho–, a otras sociales.”

En otras palabras, de acuerdo a esta definición del Diccionario Electoral de CAPEL, la oposición oficial sataniza al elector venezolano de una reacción que es completamente natural en regímenes autoritarios. De nuevo, y como en el 2012, la abstención que se mostraba en un régimen autoritario como el del Hugo Chávez en ese entonces y en el de la dictadura de Nicolás Maduro ahora, tiene un significado distinto que en el de una democracia. Y de nuevo, este significado internacionalmente es el de la protesta cívica.

Colocar en contraposición a aquellos que desean votar con aquellos que no lo desean por las razones internacionales antes expuestas es por decir lo menos, un acto de miseria y de manipulación abyecta de una oposición colaboracionista que necesita de esos votos a como de lugar con unos propósitos que van en la misma dirección que los propósitos del régimen: la supervivencia.

Una población manipulada con algo que es completamente sentido y sagrado por todos los venezolanos como lo es la institución del voto, no estará en las condiciones de pelear por lo que es lo verdaderamente medular como lo es la solución inmediata de sus problemas, porque precisamente esa manipulación le dice que si no vota no se resolverán. Y lo más triste es que habiéndolo hecho masivamente y por encima de las mismas expectativas de la oposición oficial en Diciembre de 2015, nos encontramos en una peor situación que ese momento. Entonces el problema pareciera no ser que les demos el respaldo a los lideres de esa oposición sino lo que hacen ellos con el mandato que se les da. El 16J es una muestra conocida de eso.

Nos piden de nuevo el voto, y algunos estarán convencidos de dárselos. Respeto eso. Pero así como se les da el poder para dirigir las acciones opositoras también debe exigírseles resultados. A mi juicio más lamentables resultados no hemos podido tener desde la última elección. Los partidos opositores ahora necesitan de nuestros votos para mantener su infraestructura clientelar. Necesita pagar militancia. Si, suena duro. Muchos de esos muchachos vestidos de colores opositores son pagados por las nominas de gobernaciones y alcaldías opositoras de la misma manera como lo hace el gobierno.

Esa suerte de simbiosis donde yo vivo de ti y tu de mi, coloca el colaboracionismo de Vichy, como lo dice el Embajador Diego Arria en su último y clarificador articulo del Nuevo Herald (ver ¿Vichy en Venezuela?, en  http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-venezuela/article178268281.html) como la guía de supervivencia a como de lugar por encima de las necesidades perentorias de los venezolanos, dejando de lado la lucha medular que TODOS debemos estar haciendo para salir de este régimen. Esa simbiosis no es nueva. Ya había abordado eso desde hace tiempo (ver Simbiosis, en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/12/simbiosis.html) donde el problema principal no es salir del régimen sino sobrevivir con él.

Pero lo más grave en este momento particular de la República es algo que escapa a los ojos de todos. El colaboracionismo opositor en ese proceso de supervivencia llegará a su clímax cuando al haber “ganado” las gobernaciones que persigue le ponga el último clavo a la cruz de los venezolanos al reconocer a la Constituyente fraudulenta del régimen a cambio de esas gobernaciones, no ganadas por ellos sino por la confianza que los venezolanos tuvieron al votar por ellos. Mayor traición será imposible.

Al régimen no le importan esas gobernaciones lo que quiere es el reconocimiento opositor de su Constituyente (ver El País “Maduro convierte las elecciones regionales en un reconocimiento a la constituyente”
https://elpais.com/internacional/2017/10/12/america/1507779306_002047.html). Con ese reconocimiento neutralizará cualquier cosa que se haya ganado. Eso que parece claro para los españoles de El País, no lo es tanto para quienes en Venezuela nos enfrentamos entre nosotros mismos por una botella vacía que ya se bebió el régimen brindando con Henry Ramos y Julio Borges.

Estimados amigos, este próximo domingo la suerte no estará echada en el resultado de esas votaciones, sino en lo que hagan con ese resultado los dirigentes opositores a quienes se les dio la confianza para solucionar el problema de Venezuela. Si nos venden, tanto a los que votaron como a los que no, ya sabremos a qué atenernos…

Caracas, 13 de Octubre de 2017

Twitter:@laguana

domingo, 8 de octubre de 2017

¿Quién será el ganador el 15-O?

Por Luis Manuel Aguana

Luego de la gran estafa protagonizada por el régimen y su oposición oficial (ver La gran estafa, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/10/la-gran-estafa.html), los venezolanos nos quedamos peleando entre nosotros por una cosa completamente intrascendente como lo es la disyuntiva entre votar o no votar en las elecciones de Gobernadores, que no resuelve ni resolverá la crisis por la que atravesamos en el país. El régimen astutamente nos puso en una discusión en donde no estaba en juego su estabilidad logrando su reafirmación y afianzamiento en el poder. Y nosotros caímos –porque nos llevaron nuestros propios partidos opositores- en esa trampa.

Tanto el régimen como la oposición oficial se salieron con la suya en ese juego donde ambos ganaron. Como ya indique en esa anterior nota la oposición “ganó” al lograr llegar a esas elecciones con una alta probabilidad de alcanzar varias gobernaciones en el país. Pero también perdió porque el gobierno mientras más gobernaciones pierda mas ganarán en legitimidad. Me explico mejor.

Maduro ha indicado claramente que “todos los gobernadores que resulten electos en las elecciones regionales deberán subordinarse ante la ANC o serán destituidos” (ver http://www.el-nacional.com/noticias/gobierno/maduro-gobernadores-electos-deberan-subordinarse-ante-anc_202572). En otras palabras que lo que pierda el régimen en gobernaciones lo ganará en reconocimiento de su fraudulenta constituyente, ya que los gobernadores electos de la oposición, si desean esas gobernaciones, deberán arrodillarse ante el trono de Delcy Rodríguez en la Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta, ¿qué tal?

Pero lo más triste ES QUE LO HARAN. El gran “ganador” de esa jornada electoral será Henry Ramos Allup quien es el que más coronará peones en este ajedrez en el que se ha convertido tristemente la política de permanencia en el poder de Nicolás Maduro.

El régimen decidió sacrificar gobernaciones pero legitimar su constituyente para después recuperar ese terreno perdido cortándoles la cabeza a los sinvergüenzas que nos dejaron matar a más de 130 muchachos en las calles por alcanzar esas gobernaciones. Entonces, ¿quién resultará ganador en esas elecciones, la oposición o el régimen? Desde mi punto de vista el régimen ganara aunque pierda.

El gran ganador Ramos Allup, reconocerá a esa Asamblea Constituyente fraudulenta con tal de tener a esos adecos en las gobernaciones respectivas que se ganen el 15-O porque aspira a ser Presidente en el 2019 o cree el que será Presidente. Eso se llama cohabitación. Mientras tanto Venezuela se muere de hambre y de mengua en los hospitales, comiendo de la basura.

El problema de de Ramos y Borges no era salir del régimen que nos está matando –literalmente- desde Miraflores como lo exigieron los venezolanos en las calles, sino conseguir posiciones políticas para una futura contienda electoral, que nadie está al cabo de saber si se realizará porque esa Constituyente una vez reconocida puede colocar ese evento electoral presidencial para el 2050, año donde Henry Ramos Allup seguramente deberá estar momificado y los venezolanos en peores condiciones que los cubanos, si es que eso es posible (aunque ahora mismo ellos están mejor que nosotros en muchos aspectos).

Pero lo más triste de toda esta ópera bufa electoral, es que nos estamos peleando entre “votar o no votar”. Pobres venezolanos ingenuos. ¿Hasta cuándo esta gente –los unos y los otros- nos seguirán llevando nariceados como rebaño sin cerebro para pensar? ¿Hasta cuándo seguimos dejando que otros piensen por nosotros? ¿Cómo es posible que esta calidad de dirigencia inmoral y éticamente corrompida siga marcando la pauta del devenir histórico-político de Venezuela?

Y conste que aquí no estamos diciéndole a la gente que vote o no vote. Esta es una discusión que va muchísimo más allá de eso. Aquí estamos hablando del sistema político que nos ha llevado hasta aquí, que se ha distorsionado y pervertido tanto que estamos a punto de echar por la borda lo poco que nos queda de institucionalidad por un par de chancletas. Eso es precisamente lo que deberemos reconstruir en una nueva Venezuela antes de volver a entregarle a nadie el Poder.

Si los venezolanos permitimos pasivamente que la oposición oficial que llevó a Venezuela a esas elecciones de Gobernadores, apartándola de una lucha que costo tanta sangre, reconozca a esa Asamblea Constituyente fraudulenta, Venezuela se acaba para los próximos 100 años. Se trata ya de un problema de supervivencia. Los intereses de la clase política no pueden estar por encima de la supervivencia de los venezolanos. Y si el liderazgo político no lo ha entendido, ya es hora que nosotros se lo hagamos entender desplazando el centro de ese liderazgo hacia otro lado, redefiniendo esta lucha en los términos correctos.

Los venezolanos tendremos que recordarle en las calles a los jefes políticos de esos Gobernadores opositores que resultarán electos, que ninguno de esos funcionarios tiene la obligación ni el derecho de solicitar reconocimiento de nadie más que del pueblo que los eligió, y menos aun de una entidad fraudulenta inventada por el régimen para atornillarse en el Poder, y al que ellos le han hecho el juego macabro para asegurar su permanencia. Todavía no es tarde para que la MUD le diga a Maduro y a Venezuela que no irán a rendirle pleitesía a ese adefesio constituyente planteándose desde ahora mismo un enfrentamiento inmediato que el mismo régimen verá como resuelve.

Culmino esta nota recordando lo que siempre he reiterado en este blog desde hace años: Venezuela necesita y requiere discutirse con urgencia. No es un asunto del tema reiterativo de un loco que repite siempre lo mismo. Es un hecho político que cada vez más se hace evidente y que si no lo resolvemos entre todos nos perderemos como nación. Eso solo lo lograremos convocándonos a la verdadera mesa de diálogo de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario por iniciativa popular, que reordene el desastre de estos delincuentes, nombre un gobierno de Unión Nacional, y enrumbe al país al Siglo XXI. Muy pronto la Alianza Nacional Constituyente le planteará a la Nación y al mundo la reformulación de la Ruta Constituyente que había sido temporalmente detenida como consecuencia del secuestro que hizo el régimen de la Soberanía Popular, al convocar una Constituyente de manera fraudulenta. Venezuela si tiene solución.

Caracas, 8 de Octubre de 2017

Twitter:@laguana