sábado, 3 de agosto de 2019

Por una nueva trilogía: Plebiscito, Consejo de Gobierno y Constituyente

Por Luis Manuel Aguana

No es fácil concebir una propuesta alternativa sin decir que pasará después de que la apliques. Hasta ahora nuestra propuesta plebiscitaria llega hasta la salida del régimen de Nicolás Maduro Moros, como una solución al “cese de la usurpación”, en contraposición a unas elecciones, que nadie en su sana lógica logra entender como sirve para expulsarlo. ¿Cómo se expulsa a alguien del poder compitiendo en elecciones precisamente con el que pretendes expulsar, y para colmo manejadas por él? Si no fuera tan serio diría que es un chiste.

La lógica supone que los debes expulsar previamente a través de un mecanismo constitucional (esto es, cesar la usurpación), para luego de expulsado, proceder a conformar un Gobierno de Transición que convoque a unas elecciones libres. Pero esa lógica irrebatible -que no inventamos nosotros- está siendo rechazada por la oposición oficial, al punto de ser ahora un estorbo para quienes aprobaron el Estatuto de la Transición que fue el que la estableció.

Negociar unas elecciones -y otras cosas importantes de la vida del país que aún no conocemos- para convivir con el régimen, es lo que está a la orden del día de la oposición oficial. No están siguiendo el orden establecido en el Estatuto de la Transición, así nos digan que negocian para el “cese de la usurpación”. Lo que nos están vendiendo va en contra del sentido común. De allí que todos los venezolanos esperemos con cierta ansiedad el resultado de esas negociaciones de Barbados (antes Oslo, Noruega) para pronunciarnos definitivamente acerca de esa mamarrachada que lo único que ha tenido de exitoso es haberle dado más tiempo a Maduro en el poder.

Luchando contra esa lógica electorera hemos planteado el Plebiscito para que sea el pueblo quien decida la continuidad del régimen de Maduro, aunque muchos se pregunten cómo puede ser posible sacudirse una tiranía con votos. Pues de la manera en que planteamos la secuencia, creemos que es posible si tenemos todo el apoyo de la Comunidad Internacional.

Sin embargo, no quiero detenerme aquí en el mecanismo del Plebiscito planteado, que creo que está suficientemente explicado en mis notas anteriores (ver Porque un Plebiscito SI y unas Elecciones NO en Venezuela, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/07/porque-un-plebiscito-si-y-unas.html, Las tres fases del Plebiscito, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/07/las-tres-fases-del-plebiscito.html, Plebiscito, que el pueblo decida el cese de la usurpación, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/07/plebiscito-que-el-pueblo-decida-el-cese.html), sino ver un poco más allá, en lo que debería ocurrir al cesar la usurpación.

Y es allí donde creo que debería empezar a desarrollarse más análisis porque es de lo que menos se ha hablado en toda esta historia. El régimen y el castro-chavismo-madurismo no se irán de la estructura del Estado ni de la realidad política venezolana inmediatamente aunque los venezolanos lo decidamos y tengamos la ayuda externa para expulsarlos del poder.

Habrá un periodo especial de la vida del país que denominamos “transición” en el cual se necesitarán tomar decisiones muy duras y difíciles que requerirán de mucha experiencia política y sabiduría, cosas de las que consistentemente han demostrado adolecer quienes nos han llevado hasta este momento a dos intentos fallidos de recuperación utilizando la estructura criminal del régimen. Tanto en el 23F como el 30A la oposición oficial realizó negociaciones fallidas encubiertas con parte de esa estructura criminal, y que luego siguieron abiertas en Noruega y Barbados. Si por alguna providencia la sociedad civil, a través de un proceso plebiscitario, logra la recuperación de Venezuela de manos de estos secuestradores, el control del país caerá constitucionalmente en manos de los novatos que negociaron con el régimen. No se nos puede olvidar ese detalle ni por un segundo.

No se nos puede olvidar que los partidos que establecieron el Estatuto de la Transición y acordaron a regañadientes que Juan Guaidó ejerciera un mandato mediatizado como Presidente Encargado de la República, sin ejercer todas sus atribuciones constitucionales, son las personas que gobernarían el país después de Maduro, de acuerdo a ese Estatuto, y por supuesto de acuerdo al mandato constitucional del Artículo 233. Sería poco menos que una ingenuidad pensar que la maraña de corrupción política con la que se pensaba gobernar el 30A quedara disuelta después del “cese de la usurpación”. ¿Cómo se puede evitar eso?

Algunos de ustedes podrá decirme “pero Ud. lo que quiere es que nos coma el tigre” argumentando que después que se vaya el régimen todas estas cosas se podrán controlar porque estará gobernando “la oposición”. A aquellos que digan eso les deberé indicar respetuosamente que se bajen de esa nube. El país estará completamente descuadernado y destruido institucionalmente, por lo que cualquiera que le ponga las manos, hará con él prácticamente lo que le venga en gana. ¿Contaremos con instituciones para controlar la corrupción de los nuevos gobernantes y evitar el “quítate tú para ponerme yo” que seguramente vendrá, que se aprovechará del descontrol y del caos que nos dejarán? No, porque esas instituciones habrá que construirlas durante el período de la transición. Pero, ¿y mientras tanto, qué?

Entonces durante ese periodo especial de transición los venezolanos debemos exigir que no sea solamente Juan Guaidó el que esté al frente del nuevo gobierno de Transición, como está establecido en el Estatuto de la Transición, sino que sea un Consejo de Gobierno que encabece el Presidente Encargado, que sea representativo de la sociedad civil y compuesto por personalidades en las que el país confíe. Que no esté solamente allí el país político que resulte heredero sino el país nacional, con personalidades representativas de la vida del país, y con la suficiente experiencia política y administrativa para apoyar el proceso complejo y difícil que deberá encarar esta dirigencia novata, y sobre quien recaerá la responsabilidad de conducir el país después de salir de la tragedia de este régimen.

En este sentido, la Asamblea Nacional, de acuerdo al Estatuto de la Transición, tiene la obligación de “Articular acciones con la sociedad civil para promover mecanismos de participación ciudadana que legitimen el proceso de transición democrática y favorezcan la cesación de la usurpación de los poderes presidenciales por parte de Nicolás Maduro Moros” (Artículo 16.6 de la Ley del Estatuto que rige la Transición). ¿Y qué mayor participación ciudadana que una representación calificada de la sociedad civil democrática que conduzca conjuntamente con Juan Guaidó el destino del país, en el que sería el momento más importante de la historia de Venezuela?

Esta interpretación del Estatuto de la Transición a favor de los ciudadanos es necesaria para salvaguardar los intereses de los venezolanos hasta que pueda ser construida una base mínima de institucionalidad que proteja los intereses de todos, comenzando por el Sistema de Justicia. Debemos lograr que luego de esta tragedia el país no sea manejado por personas ni por partidos sino por instituciones que puedan ser controladas por los ciudadanos. Y esto nos lleva al siguiente paso de esta trilogía propuesta: un verdadero proceso Constituyente de carácter Originario que de paso a una nueva institucionalización de Venezuela.

Algunos podrán decir que estoy adelantando demasiado los acontecimientos y tal vez tengan razón. Sin embargo, ese Gobierno de Transición está en la obligación ética y moral de tomar las decisiones que nos lleven sentar las bases de una nueva estructura de funcionamiento político, económico y social del país después de la destrucción socialista. Y eso NO LO PUEDE HACER solamente la fracción política que resulte gobernante. Seria, además de excluyente, aberrante. En esa histórica tarea deben y tienen que intervenir todos los venezolanos a través de su representación genuina. Y eso no se puede lograr sino a través de un proceso Constituyente Originario que convoque la representación legitima de todos los ciudadanos. Juan Guaidó y ese Consejo de Gobierno tienen la altísima responsabilidad de convocar y consultar al país la realización de un proceso Constituyente de carácter Originario para rehacer las bases institucionales de este país destruido. Y a la finalización de ese proceso constructivo, que incluye el Poder Electoral, convocar a unas elecciones libres, justas y transparentes que maneje el inicio de una nueva Venezuela.

Les invito a pensar ahora en una nueva trilogía posible, compuesta por un Plebiscito para el “cese de la usurpación”, un Consejo de Gobierno para la Transición, que incluya a la sociedad civil como garantía de los ciudadanos de un gobierno decente durante la transición, y finalmente la convocatoria al Constituyente Originario que construya el país sobre nuevas bases políticas, económicas y sociales, para la Venezuela de las nuevas generaciones.

Caracas, 3 de Agosto de 2019

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

viernes, 26 de julio de 2019

Venezuela: ya es hora de trancar la partida

Por Luis Manuel Aguana

Durante el Foro-Conversatorio de ANCO en Maturín comparaba la situación de la oposición oficial con la de un jugador de dominó que levantando una mano de 7 blancos prefería dejar correr el juego hasta el final corriendo el riesgo de que se lo ganaran sin trancarlo, esperando que le favoreciera el conteo. Y les preguntaba, ¿y quién no tranca una mano así? ¿Por qué negociar si te lo puedes llevar todo trancando la partida, si sabes que el contrario tiene la mano perdida porque tú tienes los blancos? Para poder sanear lo que nos quede de país luego de esta tragedia tienes que ganar la partida sacándolos del poder, no pretender la mitad ni lo que el régimen te quiera dar después de una negociación.

Por eso siempre he creído que como no están “trancando la partida” teniendo la certeza de ganar, es porque están vendidos al régimen. Veamos: ¿A quién favorecen la mayoría de los venezolanos para salir de Maduro? ¿Al régimen o a la oposición? ¿A quién respaldan más de medio centenar de países, que están dispuestos a apoyar lo que el Gobierno Encargado de Juan Guaidó decida? Pero aún así nos encontramos “negociando” con el régimen. Y yo me pregunto, ¿negociando qué? ¿Qué fue lo que nos perdimos los venezolanos que no alcanzamos a entender que teniendo los blancos no tranquemos la partida?

Perdonen lo coloquial de la comparación, pero es que no todavía alcanzo a llegar a la gente para explicar lo que consideramos obvio. ¿Cómo es eso que personalidades del mundo intelectual escriban cartas indicando que maltratamos a Guaidó en las redes sociales? ¡Que no es Guaidó, por Dios!  ¡Es el camino que escogió la oposición para salir de la usurpación! Con eso lo que hacen es esconder el fondo diciendo que estamos en contra de quien aparece públicamente como el responsable.

Por mi Guaidó puede quedarse todo lo que quiera –de hecho está en campaña-. Es más, deseo que encabece el Gobierno de  Transición, por encima de quienes quieren ver rodar su cabeza, saltándose esa transición utilizando unas elecciones con el régimen. Pero por favor no les vendan a los venezolanos que estamos en contra de Juan Guaidó, utilizando una estratagema para encubrir un arreglo electoral indefendible.

¿Por qué esas anclas de la intelectualidad opositora oficial que critican que nos metemos con el santo, están escondiendo que el régimen y esa oposición que defienden, se están llevando por la puerta trasera la limosna con unas elecciones? ¿Por qué no dicen que estamos en contra de unas elecciones? ¿Por qué insisten que estamos en contra de Guaidó? Eso es lo que la gente se tiene que preguntar. Mientras que el país en más de un 90% quiere que se vayan, la oposición busca una componenda electoral con el régimen para que se quede. ¿Quién entiende esa vaina?

Entonces es aquí donde quiero enfatizar nuestra propuesta plebiscitaria. Esta propuesta SE CONTRAPONE a la propuesta electorera del régimen y su oposición oficial. ¿Por qué siendo el Plebiscito una propuesta igualmente electoral no se debate abiertamente? ¿Por qué las anclas comunicacionales de la oposición no la discuten de la misma manera que las elecciones en sus programas por las redes sociales o programas de radio? ¿Por qué?

Tengo una teoría que respondería a eso. A la oposición oficial no le conviene dejar al régimen afuera y usa todo su influencia comunicacional para evitarlo. Miles de razones, comenzando por la más obvia, la corrupción. Con un Plebiscito que declare abiertamente a la Comunidad Internacional el rechazo unánime de la población a que sigan en Miraflores los delincuentes que nos desgobiernan, todo el “establishment” castro-chavista-madurista se tendría que desaparecer para dar paso a un Gobierno de Transición “sin enclaves del régimen”, tal y como sostiene la teoría de Henry Ramos Allup. Esto es, no trancar la partida de dominó aun habiendo levantado todos los blancos. Y eso en este caso es criminal porque alarga el sufrimiento de la gente, porque produce más muertes de venezolanos por medicinas, enfermedades y hambre, porque profundiza el desangre de nuestra juventud en ese éxodo masivo.

Y un Plebiscito nos da la certeza de ganar y cobrar. Ustedes dirán ¿y porque estás tan seguro que se irían con un Plebiscito? Porque la manifestación del pueblo sería tan abrumadora y contundente que sería prácticamente imposible que la Comunidad Internacional se niegue materialmente a movilizarse a favor del pueblo venezolano. Que el Consejo de Seguridad de la ONU se las vería verdes para oponerse a una intervención humanitaria cuando se lo solicita la propia población. ¡Sería inédito! La estructuración de las preguntas que hemos propuesto así lo indica:

1) ¿Exige usted el cese inmediato de la usurpación de los poderes presidenciales que ejerce Nicolás Maduro Moros?
2) ¿Exige usted, al ciudadano Juan Guaidó Márquez que ejerza a plenitud sus atribuciones como Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela, y en tal condición, constituya un Gobierno de Transición y convoque elecciones libres, justas y transparentes?
3) ¿Solicita usted a la Comunidad Internacional tomar medidas inmediatas y efectivas, con el objetivo de proteger y socorrer al pueblo, realizando las acciones que fueren necesarias para detener las gravísimas y continuadas violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela?

(Ver Comunicado ANCO: Un Plebiscito para que el Pueblo Soberano Decida, en https://ancoficial.blogspot.com/2019/07/comunicado-anco-un-plebiscito-para-que.html).

Con la primera pregunta el pueblo decidiría el Cese de la Usurpación de Nicolás Maduro Moros, sin equívocos: NO LO QUEREMOS. No sería Juan Guaidó, ni la oposición oficial. NOSOTROS LOS VENEZOLANOS lo despedimos (eso le gustará a Donald Trump: ¡You’re fired!).

Con la segunda pregunta los venezolanos estaríamos dando pleno respaldo popular al ciudadano Juan Guaidó Márquez como el Presidente de la Transición para que convoque a un proceso electoral que garantice elecciones libres, justas y transparentes; y para que ejerza el Gobierno de Transición con todas las atribuciones que le confiere la Constitución al Presidente de la República.

Hasta ahora Guaidó es un Presidente sujetado con alfileres. Este Plebiscito lo legitima y le da piso político para actuar por encima de todos los partidos políticos y les callaría la boca a todos los países que todavía dudan de su legitimidad. No más la excusa de no nombrar un Gabinete para gobernar. Luego del Plebiscito no habría más la expresión “el autoproclamado” Presidente Juan Guaidó. En las letras pequeñas de las preguntas (ver en detalle el comunicado de ANCO con la propuesta completa) se establece como serían realizadas esas elecciones para garantizar a la finalización de la Transición esas elecciones libres justas y transparentes. NADIE podrá decir que esta es una propuesta “anti Guaidó”, TODO LO CONTRARIO, es a Juan Guaidó al que más le conviene porque llevaría implícito el respaldo del pueblo venezolano para actuar.

Pero la tercera pregunta es fundamental. Es el Pueblo venezolano el que solicita la intervención de la Comunidad Internacional para que proteja y socorra al pueblo venezolano ante un régimen que ejerce el poder y es responsable de crímenes de Lesa Humanidad en nuestro territorio. De nuevo, no es otro sino el pueblo venezolano el que lanza un SOS al mundo. ¿Creen ustedes que con ese permiso los países que han reconocido a Guaidó escurrirán el bulto? No les quedaría más alternativa que intervenir y entregarle a Juan Guaidó el poder porque así lo decidieron los venezolanos en este Plebiscito.

Ahora bien, es claro que esta consulta plebiscitaria NO PUEDE REALIZARSE CON LOS PODERES CORROMPIDOS DEL REGIMEN y que debemos utilizar a la sociedad civil y las organizaciones internacionales, como la OEA, la UE, el Grupo de Lima, el Grupo IDEA, etc.,  para contar los votos de los venezolanos en ese Plebiscito porque no se puede usar el CNE del régimen.

¿Hasta cuándo debemos repetir y explicar que este Plebiscito no se puede realizar sin la presión internacional de los países amigos y sin la presión interna de los venezolanos? Que el régimen NO PERMITIRA este proceso si no le ponen una pistola en la sien. Y esa pistola lo representa el poderío de las naciones más importantes del mundo interesadas en una solución electoral y democrática para Venezuela. Y lo más paradójico de todo este asunto es que quienes saldrían políticamente beneficiados serían los mismos partidos del G4 porque son los que manejan la Asamblea Nacional y herederos constitucionales del poder, y en ningún caso quienes proponemos esta solución.

Ya es hora que se pongan los caballos frente a la carreta. Ya es hora de trancar esta partida. Los venezolanos ya tienen una propuesta seria diferencial que discutir frente a unas elecciones chimbas con el régimen. Ahora son ellos los que tienen la palabra…

Caracas, 26 de Julio de 2019

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