martes, 30 de junio de 2020

Una propuesta ingenua

Por Luis Manuel Aguana

Recuerdo con cariño las discusiones que tenía con mi hija periodista. A pesar de su juventud era de un criterio muy bien formado producto de una excelente formación universitaria y del manejo constante que tenía con sus estudiantes de la universidad –era profesora de medios digitales, especialización que tenía a pesar de su corta edad- lo que la hacía un reto permanente para la capacidad argumentativa de su viejo padre.

Una discusión que sosteníamos con frecuencia era el tema de la objetividad del periodista y si de verdad era posible que alguien –no solo un periodista, cualquier persona- pudiera ser verdaderamente objetivo ante temas controversiales y presentar los casos al público sin un sesgo interesado. No estoy hablando que fuese adrede, sino de manera inconsciente. Ella indicaba que eso no era posible, que un buen periodista presentaba los hechos al público y hacía lo necesario para que este llegara a sus propias conclusiones. Yo insistía que esa pureza no podía existir en ningún ser humano y que siempre saldría a relucir lo que de verdad pensaba, su real interés, por más objetividad que pretendiera aplicar, tomando partido aún sin querer hacerlo, de manera inconsciente. Y mi argumento era que todos los seres humanos somos el producto de nuestra propia historia y era imposible esa objetividad al 100% en nadie. Dios se la llevó dejando la discusión abierta.

Cuando leí la invitación de Mingo en su cuenta de Twitter a la entrevista de la Dra. Blanca Rosa Mármol con el titular “¿Es "Naif" dirigir otra carta a la OEA clamando su ayuda para lograr una "Solución Humanitaria de Carácter Electoral"?” me sonreí recordando la vieja discusión con mi hija María Cecilia (ver tuit en https://twitter.com/laguana/status/1277405690252886017). Y tal como Mingo lo explicó en la entrevista (ver Solución Humanitaria de carácter Electoral: entrevista a la Dra. Blanca Rosa Mármol de León, en https://youtu.be/ZpmgC8u1uqM) salté y le contesté, en lugar de invitar a la gente a su programa, como si estuviera en plena discusión con mi hija, porque eso es lo que le hubiera dicho a ella, argumentando: ¡Ajá! ¿Ves? ¡Es a eso a lo que me refiero! Mis sinceras disculpas a Mingo por un salto del que él no podía tener idea…

Le hubiera dicho a mi hija: ya el periodista etiquetó la propuesta antes de oír la explicación de la invitada, que aunque lo haga como pregunta, el titular predispuso al oyente: ¡La propuesta es ingenua! ¡El score comienza 1 a 0 a favor de negarla antes de comenzar el partido! Y no es que diga que Mingo hizo algo indebido a propósito, ¡no!. Al contrario, considero que es uno de los mejores periodistas de Venezuela. Lo que digo es que, volviendo a mi punto de la vieja discusión con mi hija periodista, hay algo que está sesgando cualquier debate en Venezuela en relación con la solución que hay que lograr para esta crisis. Y es que llegamos a un punto donde todos decidimos desde muy adentro la solución que hay que aplicar, sin ver para ningún otro lado. Pareciera que todos nos polarizamos a favor o en contra de la intervención militar, y cualquier cosa que diga “electoral” ni lo miramos porque es colaboracionista. Y me estoy temiendo que si ya un periodista equilibrado de la talla de Mingo ya tomó un bando a favor de una solución, las cosas estarán muy difíciles para explicar este tema.

La Dra. Mármol hizo una extraordinaria exposición en la entrevista, y Mingo hizo el papel que mi hija me indicó que hacen los buenos periodistas. Hizo las preguntas necesarias para que la gente llegara a su propia conclusión, y eso me encantó porque desde mi perspectiva Mingo le dio la razón… ¡Pero yo todavía tengo mi punto! Debe estar riéndose de mí…

Ahora bien, hay dos cosas que quisiera añadir –si es que todavía hay algo que añadir a esa explicación tan completa de la Dra. Mármol- y  la primera es la que tituló Mingo: ¿Es “Naif” (o ingenua, “naive” en inglés) la propuesta que realizamos? Algunos tal vez digan que la pregunta finalmente no quedó completamente contestada a satisfacción de quienes quieren una solución inmediata, esto es, a los partidarios de una intervención militar. Y desde la óptica de la respuesta de la Dra. Mármol, indicando que este paso debe darse antes, para definitivamente dejar fuera de toda discusión cualquier solución pacífica y constitucional, y proceder a las armas, debo indicar que creo que esa es parte de la respuesta.

Si la OEA nos hace trompetillas, haciendo caso omiso, y ni siquiera discute el tema, significa como lo indicó la Dra. Mármol, que los Cancilleres –y en consecuencia sus gobiernos- no estarían ni siquiera dispuestos a darnos esa ayuda electoral de mediación, lo que nos pone a los venezolanos a resolver por nosotros mismos este problema por las malas. Y eso es muy peligroso para la región –y para ellos-, aumentando significativamente el riesgo que ya de por si representa Venezuela. Eso lo deberían comprender los diplomáticos y sus gobiernos.

A partir de ese momento los países de la OEA habrían dado indirectamente la luz verde para que nosotros intentemos lo que sea, desde la solución de los contras nicaragüenses hasta una rebelión interna, con el consiguiente agravamiento de la vida de los venezolanos. La propuesta en ese sentido, no es de ninguna manera “ingenua”, tiene más bien un fundamento político y diplomático muy profundo porque daría fin a la discusión subjetiva, fijando donde terminan las propuestas pacíficas y constitucionales. Este sería el punto final. Porque como indico la Dra. Mármol, el continente no tendría manera de excusarse para servirnos de árbitros de una propuesta como esa. Y si lo hace entonces damos por terminada cualquier discusión pacífica para Venezuela porque esa sería la comprobación final de esa gestión. Y no se equivoquen, se requiere esa formalidad antes de llegar a las armas.

La segunda es que insistir en una intervención militar sin que alguien trabaje por eso con los países que pueden hacerla posible, hace muy cuesta arriba esa solución. Hasta donde conocemos nadie fuera del Gobierno Interino estaría en la capacidad para trabajar en eso, y hemos visto que los factores políticos de la oposición oficial, con Guaidó a la cabeza, se han negado consistentemente a gestionar una ayuda militar para resolver el problema en Venezuela. En el caso de que la OEA nos niegue esa cooperación para arbitrar el problema de Venezuela, ¿cómo haríamos los ciudadanos de a pié para hacer cambiar la posición de los países signatarios del TIAR, si nuestro liderazgo opositor se niega a concretar esa ayuda? No es una pregunta retórica para resolver aquí, pero les dejo esto: nadie que no esté investido de la legitimidad reconocida de Guaidó se le considerará beligerante para resolver eso en ningún país del mundo. Y a partir de diciembre, por la vía que llevan las cosas, honestamente no creo que exista Guaidó políticamente…Y eso es gravísimo.

Esto nos deja en una situación que predice un país con un futuro de anarquía y violencia, desatada por quienes desesperadamente tratarán de enfrentar al régimen, en un caos de violencia interminable. No califico eso, simplemente sería nuestro futuro previsible al no haber ayuda militar de fuera, ni suficiente fuerza interna para desplazar a quienes nos desgobiernan. No es suficiente con decir que hace falta una intervención militar si no se contesta como se podría llevar a cabo esa intervención sin el apoyo de quienes reconocen el Gobierno Interino. Si tienen esa respuesta, por favor no esperen más y procedan de una vez, no necesitan tomarnos en cuenta. Y yo sería el primero en reconocer que tenían la razón. ¡Qué más quisiera que eso ocurriera mañana y todo se terminara!

Pero lo lamentable es que los que claman por esa intervención militar usen como excusa una propuesta pacífica de un alcance como el descrito para distorsionarla, culpabilizándola desde ya de la posible paralización de esa intervención, que de por si no se ha movido desde mucho antes, porque los países amigos no desean hacerla, y así se lo han hecho saber al Gobierno Interino. Creo que si no existiera la propuesta llevada a la OEA, igual habría que inventarla porque hasta este momento no se perciben para la situación de Venezuela estadios intermedios antes de llegar a un enfrentamiento final armado, como ocurre en toda situación de conflicto. Ojala que eso no sea tampoco lo suficientemente ingenuo de mi parte…

Caracas, 30 de Junio de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

viernes, 26 de junio de 2020

Dos propuestas para la crisis venezolana

Por Luis Manuel Aguana

Conferencia dictada en la red por invitación de la Asociación de Venezolanos Egresados de la República Federal de Alemania

Estimados amigos,

Antes que nada deseo agradecer a la Asociación de Venezolanos Egresados de la República Federal de Alemania, AVERFA, y su anfitrión, el Ing. Carlos Granados, por esta invitación. Soy especialmente sensible a las Asociaciones de Egresados al haber formado parte de la Directiva de Egresados del Programa Avanzado de Gerencia- PAG en el IESA por muchos años y haberla representado en una oportunidad como su Presidente. Es por eso que se de lo difícil que resulta ser mantener a los egresados interesados en temas de relevancia para su Alma Mater y para ellos, y en especial en el caso de ustedes, alrededor de temas de importancia del país en conexión con sus respectivas universidades de origen.

Hoy nos toca intercambiar acerca de un tema de especial relevancia: las opciones que tiene Venezuela para salir de la crisis política. Intentaré abordar este tema de la manera más ejecutiva, esto es, no preguntarme cómo llegamos a la situación que vivimos sino plantearnos las alternativas para resolver el problema. Podríamos pasar muchas horas aquí especulando como llegamos a este estado de destrucción masiva cuyo resultado es exactamente el mismo de un país que padece una guerra: gente escapando por las fronteras, hiperinflación, persecución política, hambre, incertidumbre, solo por contar unas pocas.

A mi juicio, la dirigencia política opositora ha tratado de aplicar remedios ordinarios y simples a un problema extraordinario y complejo, y en la medida que se ha agravado en el transcurso de los años, se ha puesto aun más lejos de su alcance poder resolverlo, al punto que ya la solución esta fuera de su alcance y no lo puede resolver. Hubo particularmente un momento en la historia política del país en toda esta tragedia donde fue posible abordarlo con la solución política ordinaria electoral, luego de la muerte de Hugo Chávez en las elecciones Capriles-Maduro en Abril de 2013, al presentarse el fraude de Maduro con la diferencia de 200.000 votos. Ese fue un momento en esencia equiparable a la gesta boliviana donde el pueblo se sacudió a Evo Morales porque hizo fraude. Lamentablemente Henrique Capriles paralizó al país en un momento crucial y no sacó a la gente a la calle como si hicieron los bolivianos. No era posible para el CNE esconder ese fraude pero los políticos venezolanos no lo entendieron. Y no ha sido la primera vez, ni antes ni después. Pero como dije, no miremos atrás.

¿Qué tenemos ahora mismo? Existen dos propuestas básicas sometidas al debate. La primera de ellas puede decirse que está liderada por María Corina Machado, que fundamentalmente propone una coalición internacional de países que intervengan en la situación de Venezuela. Esta propuesta no es nueva. Ya Machado había publicado esa posición en un artículo en El Mundo de España en el mismo sentido, donde planteó una “Coalición Internacional que despliegue una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela” (ver Venezuela: el desafío ineludible para Occidente, en https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2020/06/08/5ede1f2cfdddff85af8b45e5.html).

Sin embargo esta propuesta se oficializó a través de un comunicado encabezado por María Corina Machado en su condición de Coordinadora de Vente Venezuela, Antonio Ledezma, Diego Arria, Humberto Calderón Berti, Carlos Ortega, Enrique Aristeguieta Gramcko y Asdrúbal Aguiar, donde luego de una amplia exposición de motivos, lanzan un mensaje de auxilio a la Comunidad Internacional:

Urge de la comunidad internacional una nueva y precisa condena de la farsa electoral en la que avanza su régimen despótico en esta hora, en complicidad con falsos actores de oposición democrática. Ella cuenta con mecanismos políticos y jurídicos a su alcance. Los conoce a cabalidad, pero reclaman de voluntad política, como el principio universal de Responsabilidad de Proteger (R2P), las obligaciones que impone la Convención de Palermo contra la Delincuencia Organizada Transnacional, y en lo regional, el apoyo que a la acción colectiva multilateral facilita el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). No pueden permanecer más como letras muertas. Una acción internacional que le devuelva la paz y su identidad a Venezuela es impostergable.” (resaltado nuestro)(ver Comunicado completo en  http://www.ventevenezuela.org/2020/06/17/comunicado-maria-corina-ledezma-arria-calderon-berti-aguiar-aristeguieta-gramcko-y-carlos-ortega-piden-accion-internacional-que-le-devuelva-la-paz-a-venezuela/).

Esta solicitud supone una acción proveniente en su totalidad del exterior, asumiendo que no se han intentado todas las opciones en Venezuela, en especial la militar. Y aunque esta acción no fue específicamente nombrada en esa comunicación quedo implícita en el imaginario popular. Volveremos sobre eso más adelante.

La segunda propuesta proviene de actores de un amplio sector de la sociedad civil venezolana, planteando una acción desde el marco de la Organización de Estados Americanos, solicitando lo que se llamó una Solución Humanitaria de carácter Electoral al Secretario General de la OEA en el seno del Consejo Permanente:

“Dicha Solución puede expresarse mediante la realización de: a) un acto electoral que obligue al régimen que usurpa el poder en Venezuela a aceptar el mandato del pueblo en una Consulta Popular vinculante, establecida en nuestra Constitución, que permita al pueblo en ejercicio de la soberanía popular decidir sobre el Cese de la Usurpación, la conformación de un Gobierno de Transición que garantice condiciones básicas e institucionales, de convivencia social, que permitan proceder a la celebración de elecciones libres y democráticas; o b) por una Elección Presidencial que reponga el ejercicio legítimo de la Presidencia de la República usurpada. En cualquiera de los dos casos (a-b), el apoyo efectivo, organizativo y disuasivo de la Comunidad Internacional, es imprescindible para garantizar su plena realización y cumplimiento; privilegiando lo político sobre el uso de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. En esta solución reiteramos: la OEA sería la encargada de organizar, realizar y supervisar directamente el proceso electoral, conforme con las previsiones establecidas en la Carta Democrática Interamericana.” (ver Carta al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que puede ser suscrita por cualquier venezolano, en https://www.gopetition.com/petitions/apoyo-la-solicitud-de-la-sociedad-civil-venezolana-al-secretario-general-de-la-oea-para-la-aplicaci%C3%B3n-de-una-soluci%C3%B3n-humanitaria-de-caracter-electoral.html).

En esta propuesta, es la Soberanía Popular quien decidiría el destino del país dentro de un marco institucional, solicitando a los países hermanos del continente su apoyo para conformarse en árbitro confiable para la realización de un proceso electoral libre y transparente.

Creemos que si la Comunidad Internacional se moviera en el sentido de una intervención extranjera, esta ya se hubiera materializado. Todo apunta a que esa solución no está en la mente de los Gobiernos de los 13 países firmantes del Tratado de Río (TIAR), tal y como lo indica nuestro Embajador en la OEA, Gustavo Tarre Briceño en entrevista el 18 de Junio en EVTV en Miami (ver EVTV, Ma. Corina sabe que los países TIAR no quieren intervenir…, en  https://youtu.be/w_ri8pR09LI y https://youtu.be/zZVNCxONw-k), por lo que definitivamente la primera opción solo tendría posibilidades de éxito si el Gobierno Interino de Juan Guaidó se moviera internacionalmente para su ejecución, cosa que vemos muy difícil, más aun cuando los partidos de su coalición, el G4, han rechazado la intervención militar como una solución para Venezuela, privilegiando elecciones con el régimen de Nicolás Maduro Moros y su CNE. Aunque esta propuesta luce muy atractiva para el común de los venezolanos, debemos reconocer que es muy poco posible en la práctica, y seguir insistiendo en ella retarda la llegada de una solución con mayores probabilidades de éxito.

La propuesta realizada a la OEA está alineada con la solución electoral que han sugerido todos los países para Venezuela, en especial aquellos que apoyan a Maduro, como la Federación Rusa, pero pasa por la aceptación del régimen para su implementación. De allí que el planteamiento requiera que la Comunidad Internacional se convenza previamente que cualquier presión que se realice de ahora en adelante a quienes detentan el poder sea para que éste acepte contarse de manera arbitrada por la Comunidad Internacional, específicamente a través de la OEA, de acuerdo a la solicitud formulada, basándonos principalmente en que en el país no existe un árbitro que sea de la confianza general de los venezolanos. De allí que la presión de los países deba continuar, pero a partir de ahora focalizada al logro del objetivo fundamental de conseguir que la OEA sea ese árbitro y el régimen lo acepte.

El régimen no aceptará una imposición de este tipo si esta no es acompañada por los países que lo sostienen desde el exterior, principalmente Rusia y China. De allí que el rol que jueguen los Estados Unidos y el resto de los países acompañantes de esta solución es crucial para el éxito de esta propuesta. De conseguirse ese primer paso indispensable, el pueblo venezolano se expresaría dentro y fuera de Venezuela, o bien en una Consulta Popular, estableciendo las bases de un Gobierno de Transición o una Elección Presidencial.

Ahora bien, ambas propuestas no son necesariamente excluyentes, todo lo contrario, creo que son complementarias. Porque el hecho de que un grupo de venezolanos empujen en el sentido de lograr que el régimen se cuente con un árbitro internacional confiable, no quiere decir que si esta gestión fracasa como último bastión de lograr un cambio por la vía pacifica y electoral, no exista un plan que se desarrolle en paralelo que genere una amenaza creíble que obligue al régimen a una solución pacífica. En otras palabras, ESTA SOLUCION PACÍFICA. Sin embargo, no nos corresponde, como parte de una propuesta pacífica, indicar como o quienes desarrollarían ese plan. Eso queda para quienes lo están defendiendo y dicen que los estamos saboteando. Cuando Henry Kissinger negociaba la paz de Vietnam en una mesa en Paris, la guerra seguía su curso, sin perder de vista que siempre era más probable conseguir la paz mucho más rápido por la vía pacífica, cualquiera fuese tiempo que se llevara, que continuar indefinidamente una guerra. Esa es la enseñanza de una solución como la planteada a la OEA, pero fundamentada en una estrategia dirigida a presionar un árbitro confiable entre las partes. La solución de la OEA es la vía institucional, la otra es la vía de la continuación de la guerra, como lo explique en mi último artículo (ver Entre lo institucional y lo político, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/06/entre-lo-institucional-y-lo-politico.html).

Sin embargo, increíblemente hemos polarizado hasta las soluciones. Han atacado la propuesta sin conocerla desde que salió con el nombre de Solución Humanitaria de carácter Electoral, solo por llevar el nombre “electoral”. ¡Increíble hasta donde ha llegado la intolerancia entre nosotros mismos! A las personas les cuesta leer más allá de los 240 caracteres de Twitter. Y es por eso nos encontramos aquí. Creo que a la oposición le conviene altamente comenzar a construir esta solución con la OEA, en especial al Presidente Encargado. Está a unos meses de unas elecciones convocadas por un CNE ilegitimo, al que concurrirán los partidos que le apoyan en la Asamblea Nacional – secuestrados o no- pero sin Voluntad Popular. Y creo que su desaparición política se concretaría después de esas elecciones.

De allí que el Presidente Encargado deba actuar muy rápido. Sin embargo, sin un gabinete de crisis o grupo que seriamente se dedique a construir una solución política o militar, si es del caso, con nuestros aliados internacionales, no tendremos ciertamente una salida al problema. Nadie moverá un dedo afuera por nosotros si nosotros no nos movemos antes, porque las respuestas no caen del cielo, hay que trabajarlas. Es por eso que la sociedad civil deberá mantenerse permanentemente generando ideas para llevarlas al ruedo político, en la esperanza de que sean aprovechadas por aquellos que tienen la responsabilidad de hacerlas realidad. Y creo firmemente que esta es una de ellas.

Muchísimas gracias.

Caracas, 26 de Junio de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana