martes, 20 de junio de 2023

De elecciones y milagros en tiranía

Por Luis Manuel Aguana

English versión 

No ha sido para nadie un secreto que desde esta modesta tribuna de la red he estado en desacuerdo con cualquier proceso electoral como solución al problema que ha representado la narco tiranía militarizada de Nicolás Maduro Moros para Venezuela. En consecuencia, y en lógica transitoria, con cualquier proceso intermedio que retrase –una vez más- a los venezolanos para organizarse en una resistencia civil consistente, que busque una fórmula unificada y coherente para una lucha frontal en contra de la tiranía hasta que caiga. Ese retraso con seguridad nos traerá una nueva decepción, como ya lo está haciendo el circo montado por la oposición oficial alrededor de las elecciones primarias.

Algunos consideran pesimista esa afirmación. Por mi lado, insisto en llamarla realista, no solo por la inexistencia de las consabidas condiciones para ir a un proceso electoral bajo el control de quien pretendemos desplazar, sino que prácticamente toda esa “oposición” ya dejo de serlo hace mucho tiempo, ya bien sea porque fue comprada o bien porque sus aspiraciones no van más allá de una convivencia limitada que les permite sobrevivir bien y con lujos, en el medio de la espantosa tragedia del país.

Sin embargo, esa fue la desafortunada ruta -a mi juicio desinformada y repleta de intereses- escogida por la Comunidad Internacional y por quienes en Venezuela desean convivir con el régimen, apoyados en la Declaración Conjunta sobre Venezuela del 25 de junio de 2021 (ver Declaración EEUU-UE-Canadá: Declaración conjunta sobre Venezuela, en https://www.state.gov/translations/spanish/ee-uu-ue-canada-declaracion-conjunta-sobre-venezuela/), y reafirmada posteriormente por los países firmantes de la “Síntesis de la reunión de coordinación de alto nivel sobre Venezuela” (ver publicación oficial de los EEUU en https://www.state.gov/translations/spanish/sintesis-de-la-reunion-de-coordinacion-de-alto-nivel-sobre-venezuela/) ocurrida el 15 de febrero de 2022.

Esto nos ha metido en una interminable y tóxica discusión electorera, haciendo que la agenda opositora de los venezolanos no pase más allá de pensar en cuál será el precandidato “para salir de Maduro”, colocando de suyo al régimen en una posición de ventaja sin haber comenzado la pelea. Es realmente frustrante y deprimente, en especial si se cree que todo eso, desde su propia raíz, no resolverá el grave problema que tenemos los venezolanos.

Cualquiera que sea el resultado de las denominadas primarias opositoras, pasará, quiéranlo o no, por las alcabalas del CNE y el TSJ del régimen, haciendo que el candidato que finalmente resulte, se adecúe a sus decisiones, porque es el régimen el que está en la posición de decidir con quién se mide. ¿Es tan difícil comprender ese razonamiento? Si estamos en una tiranía, como efectivamente afirmamos estar, ese es el razonamiento correcto.

Pero al parecer a los opositores venezolanos se les olvidó eso. En los próximos días se designarán los nuevos Rectores del CNE con el resultado oficialista esperado en su totalidad. Renunció ayer uno de los de la llamada “oposición”, y pronto le tocará el turno al último para que el Comité de Postulaciones de la AN ilegítima designe de una vez a los 5. Y a partir de allí no habrá burro con reumatismo. El régimen a través de ese nuevo CNE no dejará pasar ninguna bola donde esté implicada la elección presidencial, comenzando por el proceso “autogestionado” del candidato de la oposición oficial.

Y nosotros del lado opositor, esperando ingenuamente que ocurran dos milagros: 1) que se haga efectiva la candidatura de la opción radical por encima de los precandidatos “opositores” afines al régimen, y 2) que en el 2024 logremos un triunfo sobre la tiranía con un Registro Electoral viciado y unas máquinas controladas bajo sus condiciones.

Si a eso se le suma el deseo demostrado de la Comunidad Internacional por legitimar al régimen, para “terminar con el molesto problema del éxodo venezolano”, los venezolanos habremos completado las aspiraciones de la tiranía. Y por favor no me malinterpreten. No es que no desee que esos milagros se cumplan. Es que no tenemos ninguna base para esperar que ocurran, conociendo el comportamiento predecible de la tiranía.

Siempre he pensado que los venezolanos podemos realizar proyectos que lucen imposibles. Y terminar con la narco tiranía militarizada de Maduro es uno de ellos. Solo miren lo que algunos compatriotas han hecho en el mundo. Pero para realizar ese milagro increíble deberemos comenzar por el principio, poniendo de manera realista los pies sobre la tierra, llamando al pan, pan y al vino, vino, planificando ese megaproyecto con todo lo que ello implica. Ese al menos sería el primer paso para salir de la fantasía en la que desesperadamente queremos creer…

Caracas, 20 de Junio de 2023

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

domingo, 18 de junio de 2023

La insoportable levedad de lo obvio

Por Luis Manuel Aguana

English versión

¿Qué mayor prueba necesita la Comunidad Internacional de que el Poder Electoral de Venezuela es una sucursal más del régimen de Nicolás Maduro Moros, que la renuncia masiva de los Rectores llamados oficialistas, por órdenes de la tiranía? ¿Qué más podríamos gritarle los venezolanos al mundo de que en este país está negada la posibilidad de solucionar el problema político que tenemos por la vía de los votos, si es la tiranía la que los cuenta a través de un Poder Electoral bajo su control?

Pero aun así, pareciera inexorable ese futuro, si las cosas siguen como van con una narco tiranía militarizada en el poder. Y una muestra de eso es la amenaza que se cierne sobre los dos que no firmaron esa “renuncia” en masa, que por lo demás no debían hacerlo si deseaban conservar su fachada “opositora” ante los venezolanos.

Efectivamente, el “diputado” Francisco Ameliach, encargado de presentar la renuncia de los Rectores del CNE ante la ilegítima Asamblea Nacional del régimen, amenazó a los no firmantes con una investigación. Y todos sabemos cómo concluyen las investigaciones de la tiranía, por lo que, con toda seguridad, también terminarán renunciando por cualquier trapo sucio verdadero o supuesto que les tengan guardado. El régimen requiere control absoluto del Poder Electoral en esta nueva fase (ver ¿Contra Roberto Picón y Enrique Márquez? Ameliach pidió a la AN revisar a todos los rectores del CNE tras renuncia del chavismo, en https://maduradas.com/roberto-picon-enrique-marquez-ameliach-pidio-la-an-2015-revisar-todos-los-rectores-del-cne-tras-renuncia-del-chavismo-video/).

Hay dos maneras de analizar este nuevo escenario planteado por el régimen al ordenar el cambio de los Rectores del CNE: 1) Concentrarse completamente en preservar el poder en las elecciones presidenciales, eliminando cualquier posibilidad de quiebre del Poder Electoral por presiones de la Comunidad Internacional, colocando figuras incondicionales del narco chavismo madurismo, como lo fuera Tibisay Lucena, independientemente de lo que pase con las Primarias opositoras; y b) Una maniobra abierta para obligar a la oposición oficial a tomar la decisión de excluir al CNE de sus Primarias, lo que daría pié a una acción del TSJ de la tiranía de intervenir en ellas.

En ambos casos, pareciera obvio que existe temor en las filas del alto castro chavismo madurismo, acerca del avance electoral de la oposición no alineada al régimen, lo que le obligaría a replegarse en una estrategia cerrada para evitar que esa oposición tenga algún chance en las elecciones de 2024.

Pero siempre he desconfiado de lo obvio. Lo obvio por su propia naturaleza es superficial. Y aquellos indicadores que dicen que ya el régimen perdió por la imparable precandidatura de la oposición dura, que ya tenemos una opción que arrasa en todo el país, y que lo único que falta para pasarle a Maduro por encima como un ferrocarril en el 2024 y ganarle las elecciones es que los opositores se cuenten en unas primarias sin el CNE. Pero si nosotros pensamos así, también lo hace el régimen. Es insoportable lo obvio que hace que la gente se descuide, y en especial aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir, olvidando en esa simpleza que estamos enfrentando a un enemigo que juega sin reglas, que arma la trampa para la puñalada sucia.

Lo primero que hay que preguntarse es porque el régimen decidió sacar del juego al CNE y dejar fuera a quienes desde sus precandidaturas suplicaban por su participación en las primarias, como Rosales y Capriles, obvios precandidatos títeres de la “oposición” entregada. El régimen conoce del desprecio generalizado de la población opositora hacia esos precandidatos. Ninguno se iba a tragar que “ganaran” unas primarias por votos opositores. Ahora, sin el CNE en el medio, nadie de adentro o de afuera del país puede achacar al régimen la responsabilidad por el candidato que decida elegir o designar la “oposición”, por el método que decidan utilizar.

Entonces, sin el CNE en la ecuación, la oposición colaboracionista convocante de esas primarias, debe ahora resolver sola el problema de una candidatura potable a la tiranía. Y si ellos no logran resolverlo, entonces el régimen tendrá que hacerlo por sus propios métodos. Lo que nunca podrá ser posible desde la perspectiva de un régimen narco delincuente, será aceptar una candidatura opositora capaz de derribarlos de su posición de poder, así sea tomando las decisiones que tengan que tomar que los acerquen más aún a Nicaragua o a Cuba, sin importar lo que digan en el mundo. Está en juego la supervivencia de los delincuentes que controlan el poder. Eso sin contar que son más que capaces de repetir lo que hicieron claques políticas menos desesperadas que ellos por mantenerse en el poder, en México, con Luis Donaldo Colosio, o en Colombia con Luis Carlos Galán, quienes igualmente lucían imbatibles.

La primera aproximación de tratar de resolver el problema dentro de la misma “oposición”, la acaba de dar Rafael Arraiz Lucca, renunciando a la Comisión Nacional de Primarias, manifestando en su cuenta de Twitter que: “sin el CNE, y los centros electorales, es imposible hacer la elección primaria de manera extendida” sugiriendo que la CNP “podría optar otro método para escoger el candidato presidencial de este sector de la oposición” (ver La Patilla, Arraiz Lucca abandona la Comisión de Primaria y sugiere utilizar “otro método” para elegir candidato opositor, en https://gitx.awsccs2.com/2023/06/16/arraiz-lucca-abandona-la-comision-de-primaria-y-sugiere-usar-otro-metodo-para-elegir-candidato-opositor/).

La renuncia de Arraiz Lucca no es más que un indicador de que no está dicha la última palabra con relación a como se elegirá el candidato de la oposición, porque no solamente él es de la creencia que la oposición debe realizar esa selección por una vía distinta, y eso es precisamente lo que desea el régimen.

Sin embargo, a pesar de esa opinión, la CNP comunicó su decisión de realizar unas “Primarias autogestionadas”, que es el nombre utilizado para contar por su cuenta los votos opositores (ver Comunicado de la CNP, 16-06-2023, en https://twitter.com/cnprimariave/status/1669876641768546305/photo/1). El régimen por supuesto hará lo propio para obstaculizar ese proceso como se espera, pero la decisión de iniciar ese esfuerzo no implica que a última hora la CNP decida que Arraiz Lucca tenía razón. ¿Quién sabe? Con la inestabilidad política del país, cualquier cosa puede pasar.

¿Será que lo obvio que todo el mundo opositor desea -unas elecciones contadas por los mismos opositores- traiga como consecuencia una candidatura capaz de acabar con el régimen? La mayoría siempre se decanta por lo obvio. Pero como ya anoté, desconfío de lo obvio, y más aún cuando el régimen lo facilita. Como decía “Yogy” Berra, “la pelota es redonda y viene en cajas cuadradas, y el juego no se acaba hasta que se acaba”. Y el proceso de primarias no se ha acabado para decir que ya tenemos un candidato para presentarle al régimen y al mundo, capaz de reventarlo, porque el diablo todavía está suelto y es lo suficientemente malo para sorprendernos.

Y todo lo anterior pasa sin contar que ya de por sí unas primarias opositoras en una tiranía son en sí mismas una contradicción. Parafraseando a Milán Kundera al titular a una novela “La insoportable levedad de ser” (1), creo en lo insoportable de lo obvio por lo superficial. En ese caso me pregunto al igual que el autor en su novela: “¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?”. Prefiero decantarme por el peso que me pega a la tierra, aunque me duela, porque me salva de sufrir otra nueva decepción…

Caracas, 18 de Junio de 2023

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

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Twitter:@laguana

(1) La insoportable levedad del ser, Milán Kundera, Colección Andanzas, Tuskets Editores, 1985.