Por Luis Manuel Aguana
El solo hecho de dejar la aplicación de la recién aprobada Ley de Amnistía a la discreción de un sistema judicial corrupto y venal, corresponsable de la detención injusta de más de un millar de personas en Venezuela, demuestra la farsa y la burla de lo que quedó del régimen de Nicolás Maduro Moros, no solo a los venezolanos, sino a la administración tutelada que comienza a ejercer el gobierno de los EEUU en nuestro país.
Serán los mismos jueces, con nombre y apellido, quienes pusieron presos a cientos de venezolanos por órdenes de una tiranía, los mismos que decidirán por esa ley si esta aplica o no para liberarlos. ¡Tremenda amnistía! La periodista Maibort Petit lo enfatiza claramente cuando indica que el proyecto “No plantea reformas estructurales al sistema judicial ni al aparato de seguridad del Estado, ni establece mecanismos robustos de verdad, reparación o garantías de no repetición. En la práctica, podría liberar a víctimas sin desmontar las condiciones que permitieron su persecución” (ver Proyecto de Ley completo: Amnistía en Venezuela: reconciliación o estrategia política, en https://www.venezuelapolitica.info/proyecto-de-ley-completo-amnistia-en-venezuela-reconciliacion-o-estrategia-politica/).
Pero el fondo del asunto pudiera ser mucho más grave. Muchos de esos presos pudieron dejar de serlo porque se convirtieron en desaparecidos de la tiranía (fallecieron en detención injusta y nadie, salvo sus verdugos, lo sabe, y sus familiares los esperan a las afueras de las cárceles); y los responsables de esas desapariciones serán, por virtud de esa nueva ley, parte del aparato del Estado que supuestamente los pondrá en libertad. Por supuesto, esas personas nunca saldrán, porque se les inventará cualquier excusa que no alcance los extremos de la amnistía para “no dejarlos en libertad”, o simplemente se excusarán indicando que esa persona nunca estuvo en una instalación carcelaria del régimen.
No se podrá resolver la situación política de Venezuela llevando a juicio a los responsables de los crímenes, y en especial la situación de los presos políticos, sin una purga completa de la tiranía, y no a medias como lo que está sucediendo ahora. Una Asamblea Nacional ILEGÍTIMA, con supuestos “opositores” previamente cooptados por el régimen, NUNCA podrá legislar a favor de resolverla, porque para que eso ocurra se requiere el desmontaje COMPLETO de la tiranía que encabezó Nicolás Maduro Moros. Y eso, de acuerdo al plan de los EEUU, ocurriría en la última fase de su plan —la transición política— de la que aún no tenemos claro cuándo ocurrirá.
Entonces esa Ley de Amnistía aprobada, así como cualquier otra que salga de ese poder legislativo ilegítimo, es transitoria y con “vigencia” hasta la recuperación total de nuestra soberanía como Estado. Y pongo la palabra entre comillas porque nadie debería acatar leyes que violan derechos humanos. Y lo que tendría que haber cuando ocurra esa recuperación y dejemos de ser un Estado tutelado por los EEUU, sería una Comisión de la Verdad que investigue a fondo lo que sucedió en Venezuela durante este periodo horrible de nuestra historia, desde 1999 hasta el momento en que se llevaron a Maduro.
No es la primera vez que han existido intentos de una amnistía en Venezuela. El 2 de febrero de 2019, publiqué una nota titulada “Por una verdadera Amnistía”. Allí remarcaba la verdadera razón de una amnistía. No es que venezolanos privados injustamente de su libertad y torturados por una tiranía en funciones, resulten ahora ser los “perdonados” por sus verdugos, y peor aún, ¡¡¡bajo sus condiciones!!! ¡Así no es! ¡La vaina es al revés! Es que aquellos que resulten culpables de esta tragedia de magnitudes nunca antes vistas en Venezuela, se les revise su caso y se decida aplicar o no un instrumento como ese:
“¿No sería mejor que, una vez caído el régimen de Nicolás Maduro, y atrapados o solicitados todos los responsables de esta horrorosa tragedia, estos sean debidamente enjuiciados y sentenciados, para luego, caso por caso, decidir en un Tribunal Ad-Hoc especialmente designado, como el Tribunal de Nuremberg, quiénes tienen y quiénes no tienen derecho a una amnistía, de acuerdo a su colaboración con la justicia? ¡Eso es lo que se tienen que preguntar los ciudadanos!” (ver Por una verdadera Amnistía, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/02/por-una-verdadera-amnistia.html).
Pero los venezolanos no acaban de entender que, a partir del 3 de enero de 2026, nos encontramos ahora bajo un ESTADO TUTELADO POR LOS EEUU, con soberanía y poderes públicos suspendidos, y ellos están permitiendo, por alguna razón, esta abierta injusticia en contra de los presos políticos de la tiranía. Aquí los jefes ya no son los Rodríguez, Cabello, Padrino, etc. ¡Son los EEUU! Y si algún reclamo debemos alzar los venezolanos, es AL TUTOR de lo que queda del régimen de Nicolás Maduro Moros.
Y si esta nueva Ley de Amnistía forma parte de alguna manera del plan de liberación del país, como lo anunciaron el presidente de los EEUU y su secretario de Estado, es importante que los venezolanos presionemos abiertamente para que ese plan se cumpla, pero sin la mayor afectación posible a los venezolanos, porque lo que queda del régimen en funciones, como la Asamblea Nacional ilegítima, siempre tratará de defenderse a costa de su sufrimiento. De allí que debamos denunciar esa nueva Ley de Amnistía con todas las fuerzas y hagamos lo posible para que se llegue a la última fase a la brevedad, con una Comisión de la Verdad en el marco de una transición política hacia una democracia legítima.
Pero, ¿qué podemos hacer mientras tanto los ciudadanos para protegernos de poderes públicos, como la actual Asamblea Nacional, que desde hace mucho tiempo ya eran ilegítimos, y ahora son tutelados por una potencia extranjera? Y más allá, ¿es posible la existencia de poderes públicos legítimos en Estados tutelados, y menos aún, ilegítimos? Y si la legitimidad de los poderes públicos depende de la autonomía soberana, ¿puede existir legitimidad plena sin soberanía plena? En ese contexto no hay cabida para una Asamblea Nacional.
Concluimos entonces que cualquier producto de la ya ilegítima Asamblea Nacional es aún más ilegítimo, al estar el Estado venezolano bajo la tutela de otro Estado. Y hasta cesar tal condición, mal puede cualquier ley producto de esa Asamblea Nacional ser de aplicación válida en el país.
Sugerimos respetuosamente al tutor de Venezuela, a los EEUU y sus representantes en el país, abstenerse de utilizar la Asamblea Nacional del antiguo régimen de Nicolás Maduro Moros como medio para ejecutar el plan y las órdenes del presidente Donald Trump. La excarcelación plena de los presos políticos pudo haber sido obra perfectamente del poder ejecutivo, a cargo de la tutelada y presidente encargada, a través de una orden directa; y a partir de ahora cerrar la Asamblea Nacional del régimen porque la soberanía venezolana se encuentra suspendida hasta nuevo aviso. Eso impedirá que lo que queda del régimen siga evadiendo una justicia que más temprano que tarde terminará alcanzándolos…
Caracas, 20 de Febrero de 2026
Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
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