Por Luis Manuel Aguana
Quisiera abordar esta nota con el mayor cuidado posible. No porque tema ser mal entendido, sino por las implicaciones que creo que tiene. Y esto es porque están surgiendo opiniones, según las cuales los venezolanos, y en especial el liderazgo opositor de María Corina Machado (MCM), podría estar arruinando el plan de los EEUU en Venezuela, lo que conduciría a un retroceso de lo que se ha logrado con la extracción de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores el 3 de enero de 2026.
Pongamos la lupa a esto porque, a mi juicio, eso no es un tema trivial y es para todos nosotros sumamente importante. Porque no es trivial responder la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si el gobierno de los EEUU, por entorpecimiento de los sectores opositores, decidiera congelar o cambiar su estrategia en Venezuela? Hasta ahora, el plan de 3 fases que han avanzado los EEUU desde el 3E-2026, de coaccionar a los principales del régimen para activar a su favor, primero el petróleo y luego el avance del desmantelamiento del régimen, ha tenido hasta ahora resultados, pero en mucha mayor medida para EEUU que para Venezuela en favor de la recuperación de la democracia. Pero, ¿qué pasaría si simplemente dijeran: “Bueno, ya que ustedes saben más que nosotros, nos retiramos”? Sin duda alguna, eso sería catastrófico…
Es un hecho que, como parte del plan Trump-Rubio, hasta ahora se ha removido al ministro de la Defensa, Padrino López, quien mantuviera esa cartera por más de 10 años defendiendo al régimen, y otras cabezas militares importantes, y se congelaron al resto de los factores paramilitares dispuestos a causar desestabilización, como es el caso de los mayores colectivos armados del país. Asimismo, se han extraditado personajes indeseables —y otros van en camino— que seguramente colaborarán con la justicia norteamericana para afianzar el caso en contra de Maduro.
Pero también se han modificado y aprobado leyes importantísimas del país de manera “express”, a favor de la entrega de recursos de los venezolanos a los EEUU, a pesar de que todos sabemos que el régimen igualmente los entregaba gratuitamente a Cuba, y por debajo del valor a China, Irán y Rusia, o simplemente los robaba, enriqueciendo a muchos de los que aún gobiernan este y otros países de la órbita socialista del mundo.
El antiamericanismo que aún persiste históricamente en Venezuela y en todos nuestros países ha prevalecido en el discurso político, en un momento donde el único país que nos ha tendido una mano para salir de la delincuencia que ha acabado en casi 30 años con Venezuela, esta decidiendo el futuro de los venezolanos. Y es allí donde creo que se encuentra el centro de esta historia.
Estamos en un hospital completamente destrozados y sangrando porque nos atropelló una gandola y milagrosamente aún estamos vivos, y manifestamos desconfianza de la operación que puede hacer el único médico calificado disponible. Esa es la simple y cruda situación de los venezolanos.
O confiamos en lo que hará, así sepamos que nos cobrará hasta el modo de caminar después que salgamos de la operación y nos restablezcamos, o quedamos en manos de cualquier carnicero, o peor aún, en manos de quien nos atropelló… No hay muchas opciones. El médico no tiene la culpa y nosotros debemos tomar una decisión. Podemos tener dudas y son válidas, pero nosotros mismos nos hemos puesto en esta situación.
Sin embargo, antes de una operación siempre podemos intervenir para conocer cuáles son las opciones, sin poner en tela de juicio la competencia del médico. Porque siempre hay opciones y, entre una conversación honesta entre médico y paciente, se pueden llegar a acuerdos. Y esos son los que precisamente no se están dando aquí.
Pero no se están dando porque quien representaba al paciente no tuvo esa conversación necesaria con el médico en los 5 meses posteriores a la extracción de Maduro, y el médico decidió por sí solo y a su criterio el curso de la operación para salvar la vida del paciente (y no es parte de este análisis resolver por qué no la tuvo). Esa es la situación a criterio de J.J. Rendón en el programa Arrímate al Mingo del 19 de octubre de 2026:
“Y además hay un poder real que es el poder que está presentado al tutelaje y que ese poder es preferible ayudarle y ser proactivo que darse por segregado. “Fuera, no me dejan participar, no me llamaron”. ¿Qué te crees tú? O sea, en este momento tú eres una venezolana más que aspira a la presidencia. Punto. Con tu Premio Nobel y lo que tú quieras. Pero ese cuento de que te tienen que llamar y que te tienen que convocar, bueno, te lo debiste haber ganado. Tuviste entre enero y mayo para hacer esa alianza. No la hiciste, no la consolidaste. Protestaste las inversiones, protestaste el proceso, quisiste hacer pulso, no te salió, te pusieron a Dinorah. Entonces, ahora, ¿qué haces? Ah, bueno, voy a sabotear a Dinora. En vez de entender el mensaje y decir: "Bueno, Dinorah, ¿cómo te ayudo?"…” (ver MingoTeVe, Otro Nivel, JJ Rendón, “Procesos que no construyen institucionalidad primero fracasan”, en https://youtu.be/vcGb40ceUt4?t=2934).
De acuerdo al fondo de este planteamiento, todos deberíamos estar preguntándole a Dinorah Figuera cómo le ayudamos a resolver las cosas fundamentales en su negociación con el régimen, dado que tanto ella como Delcy Rodríguez son parte del juego de Donald Trump y Marco Rubio para salir de la situación de Venezuela. Y Dinorah Figuera sería la verdadera “representante” de los intereses de Trump en Venezuela, coordinadora opositora que habla con esa administración de los EEUU y fiel ejecutora de su estrategia en el país. Y nadie más… Y además porque todos los venezolanos estamos interesados en salir lo antes posible de esta situación.
Dejando de lado el papel que debería estar jugando MCM dentro o fuera de Venezuela, creo que todos deberíamos empujar para que se resuelva lo antes posible la salida de quienes han destruido el país. Y si la representante es Dinorah Figuera, amén de que nos disguste la forma en que fue designada, está siendo la correa transportadora de las decisiones de los EEUU en los acuerdos que se hagan con el régimen de Delcy Rodríguez.
Pero no se equivoquen. Esto no quiere decir que ayudar a Dinorah Figuera signifique que los EEUU vayan a cambiar significativamente el plan que ya diseñaron para los venezolanos Y QUE NO CONOCEMOS, Y QUE A NUESTRO JUICIO PUDIERA ESTAR EQUIVOCADO. No porque venga de los EEUU significa que no haya errores en su implementación, comenzando por la ejecutora. Sin embargo, viéndolo de esta manera, existe una puerta a través de Dinorah Figuera para plantear nuestros criterios para que pueda corregirse, si es del caso, la implementación del plan para resolver la situación venezolana, cualquiera que este sea.
Si la intención real de los EEUU es dejar indefinido el interinato de Delcy Rodríguez SIN crear la legitimidad de base para unas elecciones, entonces es a Dinorah Figuera a quien deben ir dirigidas esas preocupaciones, con propuestas claras de solución incluidas. A nuestro juicio, es un grave error que sea el régimen de Delcy Rodríguez quien conduzca el proceso electoral para la recuperación de la democracia venezolana y de allí nuestra propuesta de una transición a manos de personas en el poder ejecutivo con la legitimidad y credibilidad necesarias para llevar a cabo ese proceso. Creemos que eso debe ser corregido a la brevedad posible.
Pero si los EEUU insisten en seguir apoyando a Delcy Rodríguez, entonces deben plantear vías -y comunicarlas al país- para garantizar de que independientemente de quien se encuentre en el poder, los venezolanos contaremos con un proceso electoral libre de las dudas, traumas y fraudes que produjo el sistema electoral automatizado implementado a partir del año 2004 en Venezuela.
Pues bien, si la pregunta es “Dinorah, ¿cómo te ayudo?” diría que lo primero sería manifestarle a Dinorah Figuera que se abstengan a designar nuevos Rectores del CNE SIN ANTES CAMBIAR el actual sistema electoral venezolano. Que negocie PREVIAMENTE la designación de una Comisión Técnica dirigida al cambio del sistema técnico-electoral venezolano de acuerdo a la Sentencia de Nulidad del Sistema Electoral Venezolano, Expediente No. SE-2018-001, de fecha 13 de junio de 2018, con ponencia del Magistrado Domingo Javier Salgado Rodríguez (ver TSJ declara nulo el uso del voto automatizado para elecciones en Venezuela, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/tribunal-supremo-de-justicia-declara.html).
La Comisión electoral designada debería darles respuesta a los venezolanos acerca de cuando sería viable hacer unas elecciones con garantías de transparencia, procediendo a coordinar lo que sea necesario para realizar las propuestas de cambio del ecosistema legal, organizativo y procedimental para garantizar elecciones auténticas en Venezuela.
En relación con las propuestas concretas acerca del sistema técnico a implementar, mención especial merece el más reciente capítulo de la serie Elecciones Soberanas 202X titulado “El protocolo para que Venezuela vuelva a votar” (ver Capitulo 7 Elecciones 202X, en https://youtu.be/DwJvAGg-flg?si=L55-wwgea5xE3orc), donde exponemos nuestras propuestas para un nuevo sistema técnico-electoral para Venezuela.
Todas las ideas contenidas en la serie Elecciones Soberanas 202X, disponible en YouTube en el canal Sin Filtros de la periodista Maibort Petit, son parte de ese “¿cómo te ayudo?” que hemos repetido a lo largo de estos años. Demás está decir que quienes realizamos estas propuestas las hemos puesto a la orden precisamente con el ánimo de colaborar con cualquiera que esté interesado en lograr que se realicen elecciones libres, justas y verificables en Venezuela.
Ahora bien, estamos partiendo de la premisa de la confianza (recuerden la confianza del paciente al médico) de que la administración Trump desea genuinamente un cambio democrático en algún momento para Venezuela antes del término del periodo del presidente Trump. Es por eso que es vital que la enviada de Trump, Dinorah Figuera, entienda la importancia trascendental de cambiar el sistema electoral, y que sin eso no hay cambio posible. Sería como que el médico intentara la operación sin tomar las medidas básicas de higiene o no tuviera los instrumentos necesarios. Si el médico opera sin eso, el paciente colapsará, así exista confianza en el médico.
No sería suficiente decir entonces “Dinorah, ¿cómo te ayudo?” si no existen las condiciones básicas. Hace falta también que se deje ayudar y entienda que la desean ayudar. Y allí caemos en otro terreno. Si no se deja ayudar debido a intereses que no son los de los venezolanos, si el paciente logra salir vivo de la operación, igualmente morirá poco tiempo después. Al menos debemos lograr que todo lo necesario esté disponible antes de la operación, para mejorar la probabilidad de supervivencia en el periodo postoperatorio, y hay que comprender que es para eso la presión de la ciudadanía a esos actores fundamentales.
Y en este punto es obligante decir que, más allá de la situación en que nos hemos puesto los venezolanos al permitir que otro país termine decidiendo nuestro destino, eso no nos impide expresar nuestro malestar y urgencia colectivos por una solución inmediata, así esta no sea posible por razones más allá de nuestra comprensión. Los venezolanos no necesitan regaños porque, a juicio de alguien, “no entendemos”; necesitamos empatía a nuestros gravísimos problemas y mejores explicaciones de las que hemos recibido de todos quienes pretenden gobernarnos en casi 30 años de destrucción. Necesitamos buenas guías y mejores liderazgos que puedan conducir este desastre al menor costo posible. ¿Tenemos eso? Yo creo que no. Por eso cada uno que aporte entonces según sus posibilidades…
Caracas, 22 de octubre de 2026
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