martes, 3 de marzo de 2026

Después de todo, no somos comunistas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Hay una escena del clásico de Hollywood El Padrino, que por lo realista siempre me ha llamado la atención. Y es cuando, en la reunión de todos los jefes de la mafia, luego del asesinato del hijo mayor del Padrino, todos se quejaron amargamente de que El Padrino, Don Corleone, no compartía con el resto del grupo su red de políticos y jueces corruptos.

El Padrino respondió indicando que nunca se había negado a eso, con excepción del negocio de las drogas. El jefe mafioso Don Barzini, quien presidía la reunión, le respondió: “Los tiempos cambian. No es igual que hace años, que hacíamos lo que queríamos. Un rechazo no es actitud de un amigo. Si Don Corleone tiene a todos los jueces y los políticos de Nueva York, entonces debe compartirlos con nosotros, permitirnos sacar agua del pozo. Claro que puede presentar una cuenta por tal servicio. Después de todo, no somos comunistas…” (Traducción tomada de la película El Padrino).

Me vino a la mente esa escena al mirar al Presidente Donald Trump en un discurso en Corpus Christi, Texas, afirmando al lado de un tanquero petrolero venezolano que los EEUU “se encargará de refinar y comercializar el crudo procedente de Venezuela tanto en el mercado interno como a nivel mundial” (ver Versión Final, Trump anuncia que EE. UU. controlará la refinación y exportación del petróleo venezolano, en https://diarioversionfinal.com/mundo/trump-anuncia-que-ee-uu-controlara-la-refinacion-y-exportacion-del-petroleo-venezolano/).

Si por razones de la capitulación y arresto de Nicolás Maduro Moros, los EEUU ya controlan nuestra producción petrolera y deciden cuánto de eso destinar de NUESTRO petróleo al país, lo menos que cabría preguntar, de existir alguna soberanía en Venezuela, es cuánto sería la cuenta por tal servicio, como lo requirió Don Barzini, porque “después de todo, no somos comunistas”.

Pero en la actualidad no podemos presentar la cuenta que consideremos pertinente por el servicio, no solo porque ya están a cargo de todo, incluyendo de nuestro principal recurso de exportación, sino porque desde el 3 de enero somos un país tutelado, cuya soberanía fue desaparecida ese día por la fuerza militar de los EEUU.

No voy a entrar aquí en una discusión ideológica antimperialista, sería ridículo. Lo sucedido no es más que la resultante de una sucesión de eventos lamentables que comenzaron desde el mismo momento en que Hugo Chávez Frías se posesionó como presidente de la República y terminó sacándose la máscara después del 11 de abril de 2002, en una alianza ya abierta con la Cuba castrocomunista. El resto lo hicieron Chávez y sus sucesores, conjuntamente con sus asociados internacionales, que atornillaron el mal llamado socialismo del siglo XXI, y destruyeron literalmente la infraestructura productiva del país, sumiendo en la pobreza a más del 90% de la población venezolana, y causando el éxodo de más de 8 millones de compatriotas.

Pero el hecho de que hubieran existido razones válidas para extraer al jefe del narcotráfico de Venezuela, y que este coincidiera con la persona que ejercía ilegítimamente la presidencia de la República, no desaparece por obra de Trump, la soberanía que los venezolanos poseemos sobre nuestro territorio y los recursos que existen en él. Los venezolanos aún seguimos siendo dueños del petróleo y el resto de los recursos que se encuentran en el subsuelo, y que no han pertenecido nunca a ningún gobierno, sino al pueblo venezolano en su conjunto.

Sin embargo, la representación que la soberanía popular le concede a los gobiernos del país, la están ejerciendo ahora “temporalmente” los EEUU como resultado de un acto de fuerza, a través de su designada presidencia interina, que obedece a un plan trazado para el país, so pena de que le ocurra lo mismo que a su predecesor.

Ahora bien, la pregunta que muchos nos hacemos en Venezuela, incluyendo, por supuesto, la ambición de toda la dirigencia política, es cuándo la soberanía “regresará” a manos de los venezolanos. Y la pregunta se manifiesta en ellos con la solicitud al tutor de elecciones a la brevedad posible. Sin embargo, es muy prematuro para una respuesta clara. Todavía los EEUU tienen mucho que desmontar de la bomba dejada por el régimen tras 27 años de tiranía, en especial la estructura militar y de represión para su sostenimiento en el poder.

Pero es aquí donde se presenta la verdadera interrogante: ¿a quién se le regresaría después de ese desmontaje la soberanía? ¿A los políticos de unos partidos disueltos y destruidos por años de cohabitación con una tiranía? ¿A los dirigentes políticos corresponsables de la situación de miseria a la que nos han sumido por 27 años? Y es allí donde deben poner la lupa los EEUU, si en realidad, como yo lo deseo creer de cualquier administración de los EEUU (aunque dicen que me enterrarán en una urna blanca), desean regresarla a los venezolanos a la mayor brevedad posible.

Pero cada vez que leo o veo una declaración del presidente Donald Trump, pareciera que no es de su interés regresarnos la soberanía del país. Que los EEUU permanecerán manejando y administrando nuestros recursos -y al país en general- por tiempo indefinido, a pesar de la euforia inicial de habernos sacado de encima el yugo del socialismo del siglo XXI.

En este contexto, unas elecciones para entregar el país a quienes nunca lo han administrado bien y lograron quebrar la nación más rica de Latinoamérica —y aquí hablo en términos generales y poniéndome en los zapatos de los norteamericanos— pareciera no ser la mejor alternativa para EEUU en el corto ni mediano plazo. Y que incluso tal vez los venezolanos preferirían que los norteamericanos manejaran los asuntos del país por encima de estos políticos. A este lamentable estado nos ha llevado esta desgracia.

Cualquier presidente norteamericano con la suficiente audacia podía ver a distancia que quitarle el país a una parranda de delincuentes era de lejos como despojar a un niño de un caramelo, pero regresarlo a sus legítimos dueños es otra cosa muy diferente. Y aprovechar en el proceso lo que los delincuentes ya llevaban años explotando, y de paso contar con el agradecimiento de todo el mundo por habernos quitado de encima esa pesadilla, porque al final tendríamos, económicamente hablando, mucho más que con los anteriores.

Estas son realidades demasiado incómodas, pero hay que enfrentarlas porque está en juego el futuro de la Nación. Desde esta minúscula tribuna de la red hemos abogado siempre por que sea el pueblo venezolano el que decida su destino. De allí que haya que explicarle a los EEUU que una alternativa a no entregarle la soberanía a los políticos sería entregarla al pueblo venezolano en su más genuina expresión, una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, para que esta decida el futuro de Venezuela.

Es solo a través de la convocatoria del Constituyente donde mejor se materializaría el regreso de esa soberanía. Y solo sería a través de ella que se le entregue a la genuina representación del pueblo venezolano —contando previamente con un sistema electoral limpio— la posibilidad de designar un Gobierno de Transición legítimo, refundar el Estado y generar un nuevo texto constitucional que le dé inicio a un nuevo periodo político de la Nación. Las elecciones tendrían lugar después, bajo los términos de una nueva Constitución, una vez resuelta la reconstrucción del tejido de los partidos políticos destruidos tras 27 años de tiranía castro-chavista-madurista, en la Asamblea Nacional Constituyente Originaria.

Ese debería ser el proceso para regresarle la soberanía al pueblo venezolano. Pero también reconocemos que este paso no sería gratis, por lo que en su momento una legítima representación del pueblo venezolano tendrá que discutir abiertamente con el tutor, los Estados Unidos, los términos de ese regreso. Pero como bien apuntaron en El Padrino, los tiempos cambiaron, y claro que podrán presentarles la cuenta a esos representantes legítimos de la soberanía popular, por la apreciada ayuda desde el 3 de enero, con nuestro mayor agradecimiento. Después de todo, no somos comunistas…

Caracas, 3 de marzo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

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Twitter:@laguana


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