miércoles, 9 de septiembre de 2020

Una solución institucional

Por Luis Manuel Aguana

La cita del texto clásico de Juan Ignacio Jiménez, Política y Administración [1] que se me quedo para siempre fue la diferenciación entre lo institucional y lo político: “…La acción de gobierno no es función administrativa, sino intrínsecamente política, en el sentido más vulgar del arte de lo posible y en el más técnico de asignación autoritaria de prioridades, de acuerdo a la captación por el gobernante de las demandas del grupo gobernado. Se administran Instituciones y se gobiernan sectores…”. La institucionalidad sabe que es lo que hay que hacer, y su deber es acompañar a los políticos para determinar cuándo, dónde y en qué proporción aplicar la acción del Estado (o no aplicar ninguna acción), que es el trabajo de quienes ejercen el gobierno. Es por eso que los políticos deben respetar las instituciones porque por definición son ellos los que están de paso aunque detenten el poder, mientras que las instituciones son las que se quedan y deben prevalecer.

Se preguntarán porque traje a colación este clásico. Lo hago porque en este punto tenemos que separar, aunque sea difícil para mucha gente, lo institucional de lo político. ANCO ha propuesto a los políticos y al país una solución institucional, que de observarse con la rigurosidad y control técnico necesarios, puede desplazar al régimen de Nicolás Maduro Moros y sus delincuentes, obteniendo el objetivo político que todos buscamos de salvar a Venezuela. Pero para lograr que se haga realidad ese objetivo, la sociedad civil  DEBE ESTAR PRESENTE EN TODO EL PROCESO como condición "SINE QUA NON" (condición si la cual no) para que todo funcione como está planteado, obedeciendo a los intereses de los venezolanos.

Sin la participación ACTIVA de la sociedad civil, la solución planteada a los políticos desde la esfera de lo civil no funcionara y fracasará, porque los intereses que se mueven en los círculos políticos históricamente se han antepuesto a los intereses de la gente. Si los políticos deciden dejar fuera a la sociedad civil en la solución del problema político de los venezolanos, muy posiblemente el esfuerzo que hemos hecho se perderá. Esto no es una premonición ni una profecía auto-cumplida sino una experiencia que los venezolanos hemos pagado con sangre desde hace 20 años.

Por otro lado, es bueno recordarles a los críticos feroces de la solución de la Consulta Popular Plebiscitaria y Vinculante, que este NO ES UNA PROPUESTA DE JUAN GUAIDÓ SINO QUE NACE DE LA SOCIEDAD CIVIL, aunque él y su Gobierno Encargado le hayan dado su aval político. Esto es para aquellos que insisten en atacar la solución porque supuestamente viene de él. NO ES ASI, viene de la sociedad civil. De allí que haya que invertir la pirámide en la toma de decisiones. Solo los venezolanos seremos capaces de sobreponernos a nuestros propios males. Nadie lo hará por nosotros aunque digamos mil veces que “solos no podemos”.

El giro que tiene que darse en esta nueva etapa de la ruta para la recuperación de la libertad en Venezuela no pasa ni por Guaidó, ni por María Corina, ni por Capriles (quien últimamente trata de resucitar desesperadamente) sino que PASA POR LA DECISION DE TODOS LOS VENEZOLANOS. Es por eso que aquel político que entienda que esta no es su hora sino la de los ciudadanos, y coadyuva a que eso sea así, habrá dado con la clave de su futuro político.

Pero como bien dice el dicho popular, el demonio no descansa. Una vez anunciado el Pacto Unitario por la Libertad y Elecciones Libres donde se fija el camino para la realización de una Consulta Popular Vinculante a los venezolanos, saltaron las voces que al ver que ya no es posible parar esa consulta dicen ahora, como en el 2017, que la Consulta “no es vinculante”.

A todos esos señores les sugiero que se lean los Artículos 5, 62, 70 y 326 de la Constitución acerca del ejercicio directo de nuestra Soberanía y la responsabilidad de la sociedad civil en los asuntos del Estado. ¿Qué parte del Artículo 5 que garantiza el ejercicio directo de la soberanía no entendieron los que dicen que la participación, y más aun, la decisión de un pueblo, “no es vinculante”? Toda participación establecida en las formulas mencionadas en el Artículo 70 SI SON VINCULANTES.

Y tiene que ser así por la estrecha articulación entre los artículos 5 y 70: Artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta constitución y en la ley…”; y Artículo 70: “Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político…., y en lo social y económico…”. El Artículo 5 define quien es el dueño de la soberanía y como la puede ejercer de manera DIRECTA, y el Artículo 70 cuales son los medios establecidos para ejercerla en lo político, social y económico. ¿Cómo alguien que simplemente lea esa Constitución puede decir que no es vinculante lo que el pueblo decida cuando emita un mandato categórico en una Consulta Popular? Esa mamarrachada que inventaron los políticos para no hacer efectivo el mandato del pueblo el 16 de Julio de 2017 porque “la consulta no era vinculante” fue un engaño que le hicieron a los venezolanos porque habían negociado con el régimen de Nicolás Maduro Moros.

Ahora dicen que la Consulta Popular que se decidió en la ejecución del Pacto Unitario por la Libertad y Elecciones libres “no es vinculante” para despachar con un argumento espurio que el pueblo no se pronuncie y decida qué hacer con este régimen narco delincuente. Pues si es vinculante y los venezolanos deben saberlo a los fines de ejercer plenamente su derecho a expresarse en una Consulta Popular para decidir el futuro de Venezuela.

Este es quizás el mejor momento para que los venezolanos comencemos a ejercer nuestra ciudadanía. De allí que insistamos en intervenir cuando lo político ha sido sobrepasado por la crisis aplicando una solución institucional de protagonismo ciudadano. Nuestra participación está bien definida y escrita en una Constitución de la que soy el primero en insistir que es necesario cambiar, pero que también me atrevo a decir que muchos no se han leído bien. Ya es hora que sean los ciudadanos los que pasen al frente de las decisiones y comencemos a tomar las riendas de esta crisis…

Caracas, 9 de Septiembre de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

[1] Juan Ignacio Jiménez, Política y Administración, Cap 2. Modelo Tridimensional: Instituciones, Sectores y Sistemas, 1970.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Supervivencia grancolombiana

Por Luis Manuel Aguana

Describí la situación política de finales de 1824 en la República creada por el Libertador, la Gran Colombia, antes de la separación de los países hermanos, Colombia y Venezuela (ver Una solución grancolombiana, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/12/una-solucion-grancolombiana.html). Tal vez esto haya que repetirlo muchas veces dada la delicada situación política de la Venezuela de 2020. La corriente principal de los partidos políticos apuntaba a echar para atrás la independencia –¡aunque ustedes no lo crean!- queriendo regresarse a España; la segunda corriente impulsaba una federación entre la Nueva Granada y Venezuela; y la minoría todavía apoyaban el proyecto grancolombiano de El Libertador. Lo que finalmente prevaleció fue la separación de nuestros países, como la solución política que se albergaba en los corazones de Páez y Santander. Nadie daba un centavo por el proyecto grandioso de Bolívar, y por lo que luchó hasta su muerte en Santa Marta.

Tal vez si se le hubiera preguntado a la unión grancolombiana que pensaban ellos que se debía hacer después de tanta sangre derramada, las cosas podrían haber sido diferentes. Creo que si hubiera sido posible consultarle al pueblo esa separación, mucha gente se hubiera preguntado si era más fácil o mas difícil reconstruir toda una nación destruida por una guerra, unidos o separados, y el resultado hubiera sido sorprendente. Tal vez se les pudo vender a los grancolombianos en ese momento que más prometedor era un futuro unido. Pues bien, los políticos de ese entonces decidieron la cosa con la sangre derramada de ambos pueblos durante los años de la Independencia. No había otra forma de hacerlo en esa época, y el resto es historia.

Las presentes generaciones de venezolanos y colombianos tienen la gran ventaja de una historia común. De aprender de los errores que hemos cometido por separado para no cometerlos cada uno de su lado. Se ha dicho en Colombia que hasta que se resuelva el problema de Venezuela no se resuelve el problema en Colombia. Hoy puedo añadirle a eso la afirmación al revés: hasta que se resuelva el problema en Colombia, los venezolanos no veremos una solución definitiva del problema en Venezuela. Me atreví a decir en esa nota que el tamaño de la crisis que padecemos requiere de un genio como el de El Libertador, quien definitivamente era nuestro factor unitario, y que entre ambos países debemos formular una solución conjunta para realizar lo que sea necesario para desmontar la mafia delincuencial y terrorista que abate a nuestras naciones. Que aunque ambas naciones políticamente se hayan separado en 1830, los problemas siguen siendo comunes en diferentes escalas y requieren de soluciones concertadas, aprendiendo cada uno de los errores que comete el otro.

En atención a lo anterior, los colombianos cometieron nuestro error al cambiar su sistema electoral, aceptando en su legislación la figura del llamado voto electrónico en el año 2004, mediante la Ley 892 del Congreso de Colombia. En el año 2011, el Congreso colombiano aprobó la Ley Estatutaria 1475, que reafirmó el error del voto electrónico, e introduciendo el componente de identificación biométrica en el sistema electoral, abriendo la misma caja de pandora que se abrió en Venezuela con las famosas “captahuellas”.

Aun sin todavía ser implementado en su totalidad el voto electrónico, el partido Centro Democrático propone la implementación del “voto virtual para que los ciudadanos puedan prescindir del voto presencial”, llevando un sistema no probado al siguiente nivel de peligrosidad (ver nota de Alberto López Núñez en El Nacional, Un error suicida, https://www.elnacional.com/opinion/un-error-suicida/).

Tal y como menciona Alberto López Núñez en su excelente nota, a instancias de mi querido y desaparecido amigo grancolombiano Antonio Nicolás Briceño, presenté el 20 de Diciembre de 2013 a varias personalidades de la política colombiana los peligros que enfrentaba la democracia en su país con una legislación que establecía el voto electrónico en Colombia, indicándoles que estaban a tiempo de modificar las leyes que lo habían introducido, explicándoles como se desarrolló esa trampa en Venezuela, donde la eliminación del escrutinio manual por una verificación estadística por ley había sido la clave para llevar al cementerio la voluntad de los venezolanos. Desafortunadamente al parecer no me expliqué bien o no les transmití a los políticos colombianos, con la suficiente claridad, la gravedad y la importancia que tenia abordar este cáncer en sus primeras etapas en el cuerpo institucional de Colombia, al punto que parlamentarios del partido Centro Democrático están proponiendo la aprobación de una variante del mismo cáncer.

En Venezuela Hugo Chávez Frías pudo avanzar lo que avanzó en la destrucción sistemática de la institucionalidad democrática porque contó con una herramienta demoledora a partir del momento en que los venezolanos en las calles lo habíamos obligado a ir a un Referendo Revocatorio: un sistema electrónico para fabricar votos,  puesto al servicio de los intereses del castrocomunismo internacional, y construido especialmente para hacerlos perpetuar en el gobierno a partir del año 2004. Plantear la sofisticación de esa implementación en Colombia es cometer suicidio, como bien titula su artículo Alberto López Núñez. Y alguien se los tiene que repetir, como en efecto aquí lo hago, y en especial al partido del principal enemigo de los comunistas en Colombia, el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Desde esa época en Venezuela hemos avanzado en nuestra lucha por derogar esta maquinaria electoral del régimen, hasta aun después de la tiranía, y aunque no hayamos cambiado todavía el sistema electoral, si hemos logrado poner de manifiesto al mundo que es necesario ese cambio inmediatamente luego de recuperar la democracia y la libertad. Se han realizado esfuerzos de divulgación para alertar a los países acerca de este cáncer de laboratorio construido para penetrar las democracias del continente.

Les invito a ver una extraordinaria muestra de la investigación que se ha hecho de esta enfermedad con casos evidentes de fraude electoral cometidos utilizando medios electrónicos en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Filipinas, en el video “Dangerous Connections, a story behind the electronic vote” (ver en español en https://youtu.be/MTeSO8wjJVc), algunos de los cuales tienen un protagonista común: la empresa Smartmatic, engendro creado por el régimen de Hugo Chávez y que ha logrado colarse en varios países latinoamericanos, incluyendo sospechosamente a Colombia. Este video forma parte de una serie documental realizada por Guillermo Salas, abanderado de esta lucha por el restablecimiento de un sistema electoral justo, auténtico y transparente en Venezuela. Vista la magnitud de esta plaga, sorprendentemente todavía desconocida por muchos políticos latinoamericanos, hemos tenido que abrir esta lucha más allá de nuestras fronteras.

Un avance fundamental logrado el 13 de Junio de 2018 para Venezuela fue la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo en el exilio, que declaró “NULO E INAPLICABLE a partir de esta fecha el uso de del SISTEMA AUTOMATIZADO DE VOTACION Y ESCRUTINIO para la elección de cargos de representación popular de los poderes públicos, así como para la celebración de referendos, en los términos señalados en el artículo 295.5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela” (ver Sentencia completa en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/tribunal-supremo-de-justicia-declara.html).

Consideramos histórica ésta Sentencia, producto del esfuerzo de luchadores por un sistema electoral auténtico en Venezuela y a quienes me honra acompañar, y donde destaca la figura de la Dra. Adriana Vigilanza García, su principal promotora. Esta pieza jurídica es enseñanza de aplicación inmediata para cualquier país latinoamericano que desee conocer como enfrentar los daños que el voto electrónico ha provocado en Venezuela, y como muestra de lo que se puede y se debe hacer, aun cuando este mal haya comenzado a introducirse en la institucionalidad de nuestras naciones. Recomiendo encarecidamente a los legisladores colombianos leerla y proceder a invalidar a la mayor brevedad posible el voto electrónico en su legislación mientras tengan la posibilidad de hacerlo.

Si en su próximo proceso electoral presidencial, Colombia cae en las manos del castro-comunismo internacional como consecuencia de estos haberse apoderado de su sistema electoral, Venezuela sufrirá las consecuencias, aun cuando para ese momento nos hayamos desembarazado del régimen de Nicolás Maduro Moros. Y tanto si lo hayamos hecho o no, si los colombianos no derogan el voto electrónico de su sistema electoral, correremos en Venezuela el peligro permanente de agravar nuestra propia situación con los embates continuados de los elementos de la izquierda internacional que pretenden apoderarse del poder por la vía de un voto manipulado en Colombia por medios electrónicos. Nunca como en el pasado nuestro destino estuvo más cercano. Procedamos entonces, si ya no tenemos la unidad político-territorial que creo para nosotros El Libertador, por lo menos si a tener un criterio común de supervivencia grancolombiana. Al menos eso le debemos al Padre de nuestras Patrias…

Caracas, 6 de Septiembre de 2020

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana