miércoles, 2 de abril de 2025

EEUU y Venezuela, ¿destinos atados?

Por Luis Manuel Aguana

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Hace ya casi 40 años (julio 1986) tuve el privilegio de asistir, por invitación de mi muy estimado profesor de entonces, el Dr. Guillermo Márquez, a un seminario auspiciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Junta del Acuerdo de Cartagena, titulado “Los servicios y el desarrollo de Venezuela”.

El Dr. Márquez, hoy lamentablemente desaparecido, era una de las figuras más prominentes de ese tema en Latinoamérica, y figuraba como uno de los importantes ponentes del evento, junto con destacadas figuras de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo), la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) y el SELA (Sistema Económico Latinoamericano). Les acompañaban igualmente personalidades  relevantes como Constantino Vaitsos, para ese entonces expresidente del Banco Central de Grecia.

¿Por qué se le dio tanta importancia a este tema? Porque los Estados Unidos habían dado un paso inusitado en el marco del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio, sustituida posteriormente por la Organización Mundial del Comercio, OMC) en diciembre de 1983 para que se incluyera a los servicios, en las negociaciones de comercio de bienes, cosa que nunca había sido estudiada en profundidad en las economías de los países en desarrollo. El seminario en cuestión era el primer paso serio del gobierno venezolano de entonces para comenzar los estudios nacionales acerca de la incidencia de los servicios en nuestra economía.

¿Y por qué los EEUU dieron ese paso importante? Porque el mundo desarrollado, comenzando por los EEUU estaba moviéndose a pasos agigantados hacia una economía basada en la producción de servicios, soportada cada vez más en la aplicación de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones (TICs), dejándole a los países de más bajo índice de desarrollo, la producción de bienes en un futuro previsible.

Y esto no era más que el producto natural de las tendencias del momento y el aprovechamiento político y práctico de lo que dictaba la teoría: “La teoría clásica respecto a la función de los servicios en la economía ha tendido a sugerir que el crecimiento del sector de los servicios ha sido consecuencia del proceso de desarrollo. Según esta opinión, en los países industrializados el proceso de desarrollo ha supuesto tres etapas principales; a) la etapa “preindustrial”, en la que la economía es fundamentalmente extractiva; b) la atapa “industrial”, en la que las manufacturas tienen una función dominante; y c) la etapa “postindustrial” en la que la economía se convierte fundamentalmente en una economía de servicios” (3, Pág. viii). Y es en esta última etapa donde hoy se encuentran precisamente los EEUU.

“En efecto, el sector servicios, representó en 1979 el 60,4% del producto global mundial y en el caso de los países desarrollados de economía de mercado este indicador fue superior al 75%. Para los países en desarrollo, la participación de los servicios en el producto fue del 51% en ese año y en el caso de los países de América Latina dicha contribución alcanzó un 60%” (1, Pág.3). Los EEUU lograron lo que se propusieron y en la siguiente ronda de negociaciones del GATT en Punta del Este,  Uruguay, este Acuerdo da paso a la creación Organización Mundial del Comercio, el 1ro de enero de 1995. Nace allí el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS).

“Antes de que las negociaciones comenzaran en 1986, servicios públicos tales como la sanidad, correos, educación, etc. no estaban incluidos en los acuerdos de comercio internacional. La mayoría de estos servicios estaban restringidos a empresas locales o administraciones públicas, con dificultades y restricciones para extenderse más allá de las fronteras nacionales. Sin embargo, en muchos países existía participación extranjera en el ámbito de los servicios antes de la aprobación de AGCS. Parte de los sectores de servicios —en particular, las finanzas internacionales y el transporte marítimo— habían estado abiertos durante siglos, como elementos necesarios para el comercio de mercancías. Otros amplios sectores habían experimentado grandes cambios en las décadas previas, en los ámbitos técnicos y regulatorios, favoreciendo la participación privada y reduciendo las barreras al libre comercio. Con la aparición de las tecnologías de la información se amplió el rango de servicios susceptibles de comercio internacional, como la enseñanza a distancia, los servicios de ingeniería, arquitectura o la publicidad” (ver Wikipedia, Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, en https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_General_sobre_el_Comercio_de_Servicios).

Después de casi 40 años, se demostró que los EEUU no estaban equivocados. Sacaron el mayor provecho y ventajas derivadas de la acción de la política económica llevada a cabo por la administración del entonces Presidente Ronald Reagan, después de firmar la Ley sobre Tarifas y Comercio de 1984 que le daba al Presidente de los EEUU amplios poderes para “…estimular la expansión de: i) el comercio internacional de servicios a través de la negociación de acuerdos (tanto bilaterales como multilaterales) que reduzcan o eliminen las barreras al comercio internacional de servicios; y ii) las empresas internacionales de servicios en el comercio externo” (2, Pág. 4).

Debido a lo anterior, los EEUU son hoy por hoy la mayor potencia del mundo en el sector terciario de la economía: “La economía estadounidense se basa esencialmente en los servicios: el sector terciario representa más de tres cuartas partes del PIB (76,4%) y emplea al 79% de la mano de obra del país (Banco Mundial). Estados Unidos alberga los mercados financieros más grandes y líquidos del mundo. En 2023, el sector de las finanzas y los seguros representaba el 7,3% del PIB (U.S. Trade Dept.). Al final del mismo periodo, el sistema bancario estadounidense contaba con 23,7 billones de dólares en activos y unos ingresos netos trimestrales de 38.400 millones de dólares” (ver Santander Trade Markets, Estados Unidos: Política y economía, en https://santandertrade.com/es/portal/analizar-mercados/estados-unidos/politica-y-economia#:~:text=UU.).,grandes%20y%20l%C3%ADquidos%20del%20mundo).

Y ustedes se preguntarán el porqué saco a relucir esta parte de la historia del comercio internacional. Al mismo tiempo que los EEUU sacaron provecho de una política muy bien dirigida en el comercio internacional de servicios, y pusieron a descansar su economía en ese sector, el sector industrial se relocalizó en consecuencia, precisamente por esas mismas ventajas, fuera de los EEUU, dando como resultado bajas las cifras que se muestran hoy en ese sector dentro del país: “el sector industrial contribuye al 17,6% del PIB y emplea al 19% de la población activa (Banco Mundial)” (ver arriba  igualmente Santander Trade Markets).

“El PIB de los Servicios en los Estados Unidos aumentó a 17,050.50 mil millones de USD en el cuarto trimestre de 2024 desde los 16,949.30 mil millones de USD en el tercer trimestre de 2024. El PIB de Servicios en los Estados Unidos promedió 12448.44 mil millones de USD desde 2005 hasta 2024, alcanzando un máximo histórico de 16949.30 mil millones de USD en el tercer trimestre de 2024 y un mínimo histórico de 9721.70 mil millones de USD en el primer trimestre de 2005” (ver TradingEconomics, Estados Unidos PIB de Servicios, en EEUU: PIB de Servicios 2015-2024, en https://es.tradingeconomics.com/united-states/gdp-from-services).

Simplemente, no hay comparación posible. Desde el año 2004, la participación de la industria en el PIB norteamericano ha ido disminuyendo consistentemente, desde un 20,95% en ese año a 17,88% en el año 2021, mientras que el PIB de servicios tuvo la tendencia opuesta al crecer de 74,16% en el 2004 al 77,6% en 2021.

Como lo indicamos en la nota anterior, EEUU importa más de lo que exporta, teniendo una balanza comercial estructuralmente negativa (ver EEUU entre genialidad y locura, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/03/eeuu-entre-genialidad-y-locura.html). Sin embargo, “A pesar de ser un importador neto de bienes, Estados Unidos es un exportador neto de servicios: en 2023, las exportaciones de servicios ascendieron a 999.100 millones de USD (+7,6% interanual) frente a 719.300 millones de USD de importaciones (+3,2% interanual - OMC). Según cifras preliminares de la BEA, el déficit de bienes y servicios alcanzó los 918.400 millones de USD en 2024, lo que supone un aumento de 133.500 millones de USD frente a los 784.900 millones de USD del año anterior. Las exportaciones totalizaron 3.191.600 millones de dólares, con un aumento interanual de 119.800 millones, mientras que las importaciones ascendieron a 4.110.000 millones, con un incremento de 253.300 millones” (ver Santander Trade Markets, Cifras del comercio exterior de los EEUU, en https://santandertrade.com/es/portal/analizar-mercados/estados-unidos/cifras-comercio-exterior).

En otras palabras, en lugar de incentivar el crecimiento del sector servicios, sector en el que EEUU tiene una ventaja comparativa histórica indiscutiblemente superior, y con tendencia de ser aun mas fuerte con inversiones astronómicas en tecnología, y en especial en Inteligencia Artificial, IA, la política comercial de la administración del Presidente Trump es la de revertir más de 50 años de política comercial en servicios, intentando que el sector industrial, cuya participación en el PIB es ínfima en comparación con el sector terciario de la economía, se recupere regresando a los EEUU, con una política arancelaria dirigida a echar para atrás años de tendencias y cuyos  resultados, de ser exitosos, solo se verán mucho más allá de los 4 años de su mandato. Todos los indicadores apuntan que ese camino los conducirá al barranco de la recesión y a un periodo muy duro para los norteamericanos.

Pero mi interés en este análisis va más bien centrado en cómo quedamos los venezolanos en toda esta tragedia norteamericana. Las diferentes oposiciones que hemos tenido, desde el interinato manejado por la MUD-PU y la Asamblea Nacional de 2015, hasta la oposición conducida por María Corina Machado (MCM) y Edmundo González Urrutia (EGU), han enganchado la lancha sin fuerza que representa nuestro poder para hacer algo en contra del régimen de Nicolás Maduro Moros, al buque insignia conducido por los EEUU.

Si algunos vemos que ese buque insignia va directo a una terrible tormenta, ¿qué pasará con la frágil lancha venezolana que va enganchada? Esa lancha será la primera en naufragar. Los EEUU tienen cómo sobrevivir a lo que muy probablemente se les venga encima por esa tormenta, por sus buenas o malas decisiones en materia económica y política, nosotros no. Y Venezuela nunca será prioridad frente a los problemas que enfrentarán. En las presentes circunstancias, la decisión de hacer depender nuestro futuro a lo que decida el interés de los EEUU, debe ser al menos revisada. Nuestro destino no tiene que estar atado a la presente coyuntura de los EEUU, por más simpatía que les tengamos. Así como ellos, los venezolanos debemos velar por nuestros intereses.

Se deben reconsiderar decisiones como la de no juramentar a EGU en el exterior, para que de una manera independiente, la representación legítima de los venezolanos que votamos por un cambio el 28 de julio de 2024, decida cuál camino seguir, independientemente del curso de los acontecimientos políticos y económicos en los EEUU y el mundo. Que ese gobierno legítimo decida cuál curso de acción tomar en el medio de la tormenta, buscando los apoyos necesarios –incluyendo el de los EEUU si nos lo quiere dar- dirigidos a resolver nuestro problema –porque es nuestro, no de los EEUU- en un mundo que está convulsionando, para recuperar la libertad del país. Si fracasan, al menos será nuestro fracaso, porque se equivocó la dirigencia que elegimos en Venezuela, no quienes fueron elegidos en otro país…

Caracas, 2 de Abril de 2025

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

(1) Acuerdo de Cartagena, JUN/di 990, 16 de mayo de 1986, “El sector servicios en el desarrollo económico de los países andinos, en el contexto de la cooperación subregional y en el de las negociaciones internacionales”.

(2) Acuerdo de Cartagena, JUN/SEM.SERV/VE/di 107 de julio de 1986, “La internacionalización del sector servicios: Opciones y riesgos para América Latina y el Caribe.

(3) UNCTAD, TD/B/1008/Rev.1, Los servicios y el proceso de desarrollo, Naciones Unidas

miércoles, 26 de marzo de 2025

EEUU, entre genialidad y locura

Por Luis Manuel Aguana

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La expectativa que buena parte de los venezolanos teníamos de las primeras acciones sobre Venezuela de la administración de Donald Trump, al llegar al gobierno de los EEUU son muy diferentes ahora que antes del 20 de enero de 2025, fecha de la toma de posesión del Presidente Trump. La escala podía variar desde esperar a que en los siguientes días las sanciones sobre el régimen fueran tan fuertes que los obligaran a salir del poder, hasta la intervención violenta de grupos armados con la anuencia del gobierno de los EEUU.

Pero lo que nadie se esperó nunca fue que de las primeras decisiones tomadas se suspendieran los TPS (Estatus de Protección Temporal) concedidos a los venezolanos y se persiguieran a todos los compatriotas  que han migrado a los EEUU, con la excusa de ser criminales del Tren de Aragua, siendo estos criminales una minúscula minoría en relación con la cantidad de venezolanos en los EEUU; y menos aún, que fueran confundidos y mezclados con los verdaderos criminales de esa pandilla, y enviados a Guantánamo y El Salvador, utilizando una ley de guerra decimonónica que no se aplicaba desde la II Guerra Mundial, cuando Japón y los EEUU entraron en guerra por el ataque a Pearl Harbor, porque de acuerdo a esa ley, los EEUU están en guerra con Venezuela debido a una pandilla de criminales.

Tampoco antes de llegar Trump al poder esperábamos que viniera un enviado del Presidente de los EEUU a “conversar” con Maduro, y que de allí saliera una extensión de las licencias de la petrolera Chevron para operar en Venezuela –o al menos no tocar la que se había concedido en la administración de Joe Biden- a cambio de rehenes norteamericanos presos en las mazmorras del régimen, por más que se declare que “no negociaron nada”.

Pero es importante que aclaremos algo antes de continuar. Todo lo que hacen los gobiernos de los EEUU -o de cualquier otro país- va en la dirección de salvaguardar sus intereses, no nos nuestros, por lo que lo anterior no representa ninguna queja, disgusto o reclamo de mi parte, aunque las cosas pudieron ser manejadas de una manera distinta. Pero hay opiniones para todos los gustos. Eso fue lo que vino después de la administración de Biden, nos guste o no, aunque algunos hayamos tenido esperanzas de que las cosas a lo inmediato hubieran sido diferentes para nosotros.

Hay otro grupo de venezolanos que todavía apuestan fuertemente a que en algún momento el gobierno de Donald Trump se ocupará de los regímenes autoritarios del continente, existentes en Cuba, Nicaragua y Venezuela, opinión en la que coincido, pero aunque crea que eso pueda ser así, nuestro accionar opositor no puede ni debe estar sujeto a esa esperanza, y que de alguna manera pienso como venezolano, que las acciones que emprendamos en alguna medida deben sincronizarse con la situación por la que están pasando quienes pueden ayudarnos a salir del infierno castro-chavista-madurista, como efectivamente son los EEUU, y proponer acciones en consecuencia.

Pero para poder hacer eso, es necesario comprender por qué está pasando lo que está pasando en los EEUU –y en el resto del mundo por los EEUU-, y en lugar de molestarnos por lo que están haciendo con nosotros –aunque efectivamente sea horrible- veamos el panorama en una escala mayor, estableciendo en qué medida nos podemos insertar en lo que sucede –malo o bueno- y de qué manera positiva igualmente podemos actuar en consecuencia. Si no lo hacemos, seguiremos moviéndonos de manera reactiva –y por lo general mal- a lo que ellos hagan que nos afecte de una u otra manera, no utilizando a nuestro favor lo que sucede, por lo menos discursivamente.

Entonces, ¿qué pasaba en los EEUU antes de llegar Trump al poder? Independientemente de lo que muchos piensen, los EEUU confrontaban –y aún confrontan- serios problemas en su economía doméstica. La única razón por lo que la nación más poderosa del planeta no ha colapsado es porque, a diferencia del resto de los países del mundo, poseen la máquina de imprimir dólares. Para cualquier otro país, mantener a flote todos los indicadores económicos, generando permanentemente deuda sin respaldo, resulta más temprano que tarde en un caos inflacionario de la economía. El caso de Argentina es el más emblemático en nuestros tiempos, sin contar con nuestro caso.

Pero en el caso de EEUU se puede sostener si eres el dueño de la máquina que produce el signo monetario de más del 60% de todas las reservas monetarias mundiales y el 64% de la denominación de deuda mundial: “…alrededor del 60% de las reservas mundiales de divisas son dólares (en segundo lugar está el euro, con el 20%); el 54% del comercio internacional se realiza en dólares; el 64% de la deuda mundial se denomina en dólares” (ver Trump y los riesgos de perder el “privilegio exorbitante” del dólar, en https://letraslibres.com/politica/trump-y-los-riesgos-de-perder-el-privilegio-exorbitante-del-dolar/28/02/2025/).

Aunado a lo anterior, EEUU no produce lo que mayormente consume:“EE UU registró un déficit comercial récord de $131.4 mil millones en enero de 2025, frente al déficit revisado a la baja de $98.1 mil millones en diciembre de 2024 y superando las previsiones de un déficit de $127.4 mil millones. Las importaciones aumentaron un 10% hasta alcanzar un máximo histórico de $401.2 mil millones, impulsadas por la anticipación de aranceles próximos. … El déficit comercial de bienes de EE. UU. se amplió con China ($-29.7 mil millones frente a $-25.3 mil millones en diciembre de 2024), la UE ($-25.5 mil millones frente a $-20.4 mil millones), Suiza ($-22.8 mil millones frente a $-13 mil millones), México ($-15.5 mil millones frente a $-15.3 mil millones), Vietnam ($-11.9 mil millones frente a $-11.4 mil millones) y Canadá ($-11.3 mil millones frente a $-7.9 mil millones).” (ver Trading Economics, EEUU Balanza Comercial, en https://es.tradingeconomics.com/united-states/balance-of-trade).

En palabras simples, EEUU está importando mucho más de lo que produce, especialmente con China, la Unión Europea, México y Canadá. Y si no producen, ¿con qué lo pagan? Con deuda. Y si no puedes pagar, tienes déficit en tus cuentas presupuestarias que debes tapar. Desde el año 2000, la deuda de los EEUU pegó un salto al siguiente año 2001, de 33,3% a 52,4% del PIB. ¿La razón? Los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York. Y a partir de allí la deuda del gobierno central no ha parado de subir al punto que superó al 114,9% del PIB en el 2023 (ver Deuda del gobierno central, total como % del PIB, FMI, Anuario de Estadísticas de Finanzas Públicas y archivos de datos, y estimaciones del PIB del Banco Mundial y la OCDE, en https://datos.bancomundial.org/indicador/GC.DOD.TOTL.GD.ZS?locations=US).

¿Y en qué gastan los estadounidenses la mayor parte de su dinero? “El gasto en defensa de Estados Unidos representa el 13% del presupuesto federal estadounidense: en la tendencia de los últimos años, casi la mitad del déficit fiscal anual. Así pues, si por un lado las letras del Tesoro son el principal activo de garantía del sistema financiero internacional, por otro el déficit fiscal representa la fuente de financiación principal del paraguas militar con el que Estados Unidos ha ejercido hasta ahora su papel de garante de la seguridad en el sistema de relaciones políticas, económicas y comerciales mundiales” (ver Trump y los riesgos de perder el “privilegio exorbitante” del dólar, en https://letraslibres.com/politica/trump-y-los-riesgos-de-perder-el-privilegio-exorbitante-del-dolar/28/02/2025/).

Un profesor de economía una vez nos dijo: los bonos (letras) del Tesoro de los EEUU son la inversión más segura del mundo, y lo anterior lo confirma. El gobierno norteamericano siempre paga. Esa seguridad es comparable con que el día sigue a la noche y que el cielo siempre será azul. Otra cosa pondría de cabeza al mundo, por lo que se requieren medidas urgentes drásticas para evitar la suspensión de los pagos. Y es allí donde hay que entrarle a los mayores gastos del presupuesto federal: “La mayoría del presupuesto se otorga a programas de defensa, seguridad social y a programas importantes de salud: Defensa 13%, Seguridad Social: 21%, Seguro Médico (Medicare-Medicaid):24%” (ver Oficina de Presupuesto del Congreso, CBC, mayo 2023, en https://www.cbpp.org/es/research/federal-budget/como-se-distribuye-el-dinero-de-los-impuestos-federales-que-pagan-los).

Solo con esas cifras –y hay muchas más- se explica porque el gobierno de Trump aplica aranceles inusitados a China, la Unión Europea, México y Canadá, para reducir el déficit comercial, y deja a los europeos que se arreglen solos su problema en el conflicto Rusia-Ucrania en materia de defensa –mover ejércitos cuesta demasiado dinero-, y la oficina de la motosierra norteamericana de Elon Musk no se detiene en recortar cada pieza del gasto público, comenzando por las ayudas del USAID. Pero también explica la persecución y expulsión de inmigrantes, reduciendo su cantidad al mínimo, que el presupuesto federal no puede seguir manteniendo en materia salud, educación y seguridad. Que hayan tomado el caso venezolano como bandera me resulta despreciable como a todos, pero se explica. Lo lamentable es que no haya existido una contraparte opositora con influencia en esa administración que defendiera nuestra posición.

En palabras resumidas de Musk: “…pero creo que tenemos un déficit federal enorme, de 2 billones, sigue creciendo. Los intereses superan el presupuesto de defensa. Esa fue mi llamada de atención: ver que los intereses de la deuda superaban el presupuesto de defensa y seguía creciendo con el tiempo. Si no hacemos algo, no habrá dinero para nada, solo pagaremos deuda…” (ver Marc Vidal, El plan secreto de Trump: evitar el colapso de EEUU por el tsunami de deuda, en https://youtu.be/kBY12tKEotU?t=132).

Los gobiernos previos al de Trump 2025, incluyendo el del mismo presidente en su primer mandato, simplemente emitieron más deuda, corriendo el problema y dejándolo  a los gobiernos futuros, hasta que el sistema simplemente ya no aguantó más, y este año ya no pueden pagar. Y esta es una explicación simple a un problema mucho más complejo pero que ayuda a explicar porque Trump está haciendo lo que está haciendo, aunque posiblemente existan mejores maneras de hacerlo, pero si no se le ponían al frente al tema, simplemente el mundo que conocemos que depende por todos lados de los EEUU, simplemente se derrumbaría.

Dicen que la delgada línea que diferencia la locura de la genialidad es el éxito. No sé quien sea el genio o el loco, si Musk o Trump, pero algo si es cierto: si Trump no tiene éxito, será el loco que entró como un elefante en una cristalería rompiéndolo todo. Pero si lo tiene, será el genio que habrá salvado al mundo, estableciendo un nuevo orden.

En todo este contexto, ¿qué pueden hacer los EEUU por quitarnos de encima a estos criminales? Han visto que definitivamente no van a -ni pueden- poner un dólar por nosotros y cualquier cosa que hagan que tenga que ver con el régimen de Venezuela irá en la dirección de resolver su propio problema, no el nuestro. Y eso fue precisamente lo que hicieron con la Orden Ejecutiva de imponer aranceles adicionales a los países que compraran nuestro petróleo (ver The White House, Imposing Tariffs on Countries Importing Venezuelan Oil, en https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/03/imposing-tariffs-on-countries-importing-venezuelan-oil/).

Por un lado, impiden al régimen que abra nuevos mercados petroleros o amplíe los existentes, y fija como único comprador posible a los EEUU. Indirectamente, China recibe el mayor impacto porque el mayor porcentaje de nuestra deuda es con ellos y pagada con petróleo venezolano. Y vaya que eso ayuda a los EEUU porque directamente no están afectando a un socio comercial, pero si les imponen aranceles adicionales a los ya decretados a las importaciones de sus productos en los EEUU,  y a su vez nos ayuda a nosotros para ahorcar económicamente al régimen, en una jugada muy hábil de doble banda.

Es una medida certera para los intereses de los EEUU, pero que lamentablemente todavía se apoya en considerar que todos los venezolanos pertenecemos a la banda criminal del Tren de Aragua. Ya es hora que los norteamericanos fundamenten sus próximas decisiones respecto a Venezuela en otra cosa, pero eso definitivamente no va a pasar porque ese no es su problema, es nuestro, aunque sea una locura. A nosotros todavía nos falta mucho que trabajar en la genialidad correspondiente…

Caracas, 26 de Marzo de 2025

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