miércoles, 31 de diciembre de 2025

Venezuela 2026: ¿Libertad o traición?

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Llegados a fin de año, las personas tienden a realizar un balance, así sea simple, de lo logrado este año que termina, frente a lo que se espera para el siguiente. Tengo la mala o buena costumbre de mirar lo que he escrito el mismo día en años anteriores solo para ver si al menos progresamos un poco en nuestra gesta de regreso a quienes una vez fuimos, aunque a cada año que pasa somos menos quienes podemos recordar eso.

Han pasado 27 años desde que el pueblo venezolano que fuimos en diciembre de 1998 decidió en mayoría, en elecciones justas, libres y transparentes, poner a un golpista de Presidente de la República porque ya habíamos dado por muerta la posibilidad de que alguno de los partidos existentes del estatus político vigente nos dejara de tratar como ovejas de matadero para su supervivencia. Pues miren que el remedio resultó peor que la enfermedad. Cualquier venezolano que haya estado en su niñez en esa época no tendrá idea de lo que se perdió en ese momento.

Por ejemplo, cualquiera que haya tenido 10 o 15 años en 1998 (sin mencionar los que nacieron ese año o después) no podía entender en ese entonces el problema que significó el agotamiento del modelo político construido en 1958. Luego de 27 años, estamos ante adultos de 37 o 42 años, respectivamente, que no tienen ni idea de las libertades que disfrutamos en el transcurso de esos 40 años de democracia, o lo que significaron para la generación de venezolanos que sí los vivimos. Solo tienen una vaga idea etérea de lo que pudieron contarles sus padres o sus mayores cercanos. Lo único que realmente han vivido en lo político, en lo económico y en lo social es el legado basura  del golpista de 1992 y la banda que lo siguió, y que todavía continúa en el poder este 31 de diciembre de 2025. ¿Se dan cuenta de lo grave del problema?

El gran reto que nos queda a los viejos es convencer a esas nuevas generaciones de que es posible una Venezuela muchísimo mejor y perfectible, no solo porque antes la tuvimos y no supimos apreciarla como sociedad, sino que el precio de no hacerlo será  repetir los errores de quienes nos llevaron a ese barranco político en 1998, y que lamentablemente aún no desaparecen del escenario político, pretendiendo acercarse al nuevo liderazgo del país con intenciones harto conocidas de meterle la mano a una nueva y posible conducción del gobierno. Y eso es completamente inaceptable, así el nombre de la líder indiscutible sea María Corina Machado (MCM).

De allí que en este último día de 2025, desee examinar mi aproximación de los dos últimos años, fin de año de 2023 y 2024, para no irme mucho más atrás, porque considero que esos dos hitos comentados este mismo día al final de cada uno de esos años, pueden ser la clave de lo que debería suceder el próximo 2026.

El 31 de diciembre de 2023 se lo dediqué a un concepto muy poco revisado: la certidumbre (ver Certidumbre para 2024, en https://ticsddhh.blogspot.com/2023/12/certidumbre-para-el-2024.html). Y en especial la certidumbre como responsabilidad de aquellos a quienes, por los azares del destino, les ha correspondido liderar a todo un pueblo en los momentos cruciales del país. Les invito a leerlo para que se familiaricen con el concepto base. Para ponerlos en autos, solo mencionaré un párrafo que sintetiza lo que deseo recalcar ahora:

Los líderes, quienes conducen al grupo, los niveles decisores de la acción política, deben, al contrario de la gente que se encuentra en la base de la pirámide, funcionar acorde con el ambiente, y respondiendo ante sus cambios permanentes, para derivar de allí las decisiones que incidan sobre el comportamiento natural de la gente que los sigue. Los líderes Y NO LA GENTE son los que deben trabajar y convivir en la constante incertidumbre, atentos a lo que pueda suceder para tomar las acciones correspondientes, transformando incertidumbre en certidumbre para su gente. ¿Es eso fácil? ¡Por supuesto que no! Por eso tienen que ganarse el puesto de líderes.

Con esto quise significar que es trabajo del liderazgo enfrentar la incertidumbre del camino que ellos mismos deben abrir, para que los que vengan detrás lo afiancen en certidumbre una vez abierto. Son ellos los que van adelante, llevando los machetes y cortando la maleza en una selva, y cualquier peligro que aparezca al frente, son ellos los primeros que tendrán que enfrentarlo. Esto es, abren caminos y deciden dirección. Los de atrás lo pavimentan una vez decidida esa dirección y sorteados los peligros.

El 31 de diciembre de 2023, preguntaba lo que deberíamos esperar para el año 2024. Mi deseo de ese día fue que ese liderazgo surgido el 22 de octubre de ese año, comenzara por bajarnos la incertidumbre, poniéndose al frente de ella y protegiendo a los venezolanos de las distorsiones de una fatal dirección opositora, que había sido completamente derrotada. Y decía que esperaba no cometer el mismo error de años anteriores,  sugiriendo hoy a esta nueva oposición un manejo acertado de la certidumbre.  Pero, ¿ocurrió eso el año 2024? Sigamos recordando.

El 30 de diciembre de 2024 lo dedique a revisar la teoría de las aproximaciones sucesivas, aplicándola a la realidad política venezolana. Algunos científicos conocedores mejor que yo de ese tema tal vez se escandalicen por haber hecho uso de esa metodología en la política. Pero eso es lo hermoso de haber pasado de las ciencias exactas primero y la política después. Hay coincidencias que no pueden ser desperdiciadas en beneficio del entendimiento común (ver Aproximaciones sucesivas 2024-2025, en https://ticsddhh.blogspot.com/2024/12/aproximaciones-sucesivas-2024-2025.html).

Allí me paseaba por la siguiente proposición: sacar al régimen de Nicolás Maduro Moros de Venezuela es un problema lo suficientemente complejo que amerita enfrentarlo a través del método de aproximaciones sucesivas. Y el siguiente año 2025, estábamos en posición de comenzar con ese proceso.

La primera pasada o iteración sucedió al arrasar MCM con la oposición tradicional el 22 de octubre de 2023, cuando todos los venezolanos le dimos a ella el claro mandato de conducirnos a la salida del régimen SIN EL PESO MUERTO DE UNA OPOSICIÓN derrotada, representada por los factores claves del interinato de Juan Guaidó y de la vieja MUD/PU.

La segunda iteración, que debió ser aplicada este año 2025, como mencioné en mi última nota del año 2024, tenía que ver con la expulsión del sistema político de esa oposición mencionada y completamente derrotada en 2023, pero la vimos por todos lados en Oslo el 10 de diciembre de 2025 abrazada de MCM, con pretensiones de participar en el gobierno de Edmundo González Urrutia (EGU), a pesar del completo rechazo de todo el pueblo venezolano, en octubre de 2023 y julio 2024.

El año 2025 transcurrió políticamente en solo 10 días. ¿Y por qué? Porque solo 10 días bastaron para definir políticamente el resto del año. EGU no se juramentó como constitucionalmente tenía la obligación de hacer, y el resto de los meses hasta hoy 31 de diciembre, los venezolanos continuamos esperando que el gobierno de los EEUU resuelva la salida del régimen con todas las acciones que han tomado. En el medio del camino, el Comité del Nobel de Noruega reconoció la lucha del pueblo venezolano en la figura del MCM, concediéndole el Premio Nobel de la Paz. Y punto. Ese fue el resumen político de 2025.

Venezuela dejó de iterar y de moverse políticamente este año. La metodología se congeló. La nueva oposición encabezada ahora por MCM y EGU no se sacudió a los líderes derrotados políticamente por los venezolanos desde el año 2023, y eso tendrá consecuencias en el 2026. Los venezolanos rechazamos con los votos a los representantes del  interinato que terminó retrasando la evolución que había comenzado con la victoria popular en las primarias de MCM y la aplastante victoria electoral de EGU a Maduro, objetivo imposible de realizar si ella no le endosaba sus votos. ¿Dónde estamos ahora? ¿Qué pasará el 2026, entendiendo lo que ha pasado en 2023, 2024 y 2025?

En lo personal, no tengo dudas de que las cosas no permanecerán igual para el régimen ni para la oposición en el 2026. La misma oposición encabezada por MCM tendrá un reajuste porque ahora no se la percibe como químicamente pura, al haberse mezclado fatalmente con factores políticos rechazados por los venezolanos, y no sabremos hasta qué punto esta mezcla es determinante hasta que veamos a quiénes ponen al frente para comenzar a resolver los asuntos para lidiar con un régimen cada vez más amenazado.

Y ya lo estamos comenzando a ver con el nombramiento de la nueva vocería de MCM y EGU, en la escogencia de la vocera natural de MCM y el vocero del antiguo y fracasado interinato de Guaidó, famoso por aquel “el régimen se encuentra débil” en todos los medios internacionales, ¿qué tal? Eso nos comienza a dar la medida de quiénes están teniendo peso en las decisiones que se estarán tomando, siendo esta la primera señal de lo que nos depara el futuro.

Por otro lado, pareciera aún no estar resuelta la situación que impide a los EEUU resolver definitivamente las amenazas que han hecho al régimen de Nicolás Maduro Moros. En un reciente artículo publicado después de Navidad, en el New York Times, el exembajador de EEUU en Venezuela, con sede en Bogotá, Colombia, James Story, sugiere al gobierno de Donald Trump lo siguiente:

“El gobierno de Trump debería crear un grupo de trabajo interinstitucional, con la participación de las autoridades de la comunidad de inteligencia y de los Departamentos del Tesoro y Justicia, para trabajar con la oposición democrática e identificar elementos de confianza en las fuerzas armadas de Venezuela que se encarguen de la seguridad durante una transición política, siempre y cuando Maduro abandone el poder” (ver New York Times, Esta puede ser la última oportunidad de EE. UU. de tener un buen resultado en Venezuela, 26 de diciembre de 2025, Jimmy Story, https://www.nytimes.com/es/2025/12/26/espanol/opinion/maduro-trump-venezuela.html).

¿Y entonces? ¿No lo han hecho todavía? Creo que si alguien pretende desplazar al régimen en la circunstancia actual, esta debería haber sido una de las primeras tareas a completar del equipo EEUU-oposición, si tal equipo existe en la práctica. Pero si a estas alturas no lo han hecho, difícilmente lo veamos en el corto plazo con una administración Trump en asedio cada vez mayor en los EEUU durante 2026, y más todavía cuando esta ha sido la advertencia de Story desde hace meses (ver Hacer política en Venezuela, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/hacer-politica-en-venezuela.html).

Si por alguna razón divina, los venezolanos salimos de este régimen en el año 2026 y comenzamos una nueva historia, lamentablemente no será por lo que hizo nuestra dirigencia política opositora en el año 2025, sino por el sufrimiento y la resiliencia del pueblo venezolano, más que demostrada al mundo en 27 años. Y tal vez alguno de ustedes me dirá mezquino al sostener tal apreciación. Y quizá tenga razón.

Yo solo soy un simple espectador montado en las gradas de un juego donde veo a nuestro equipo perder, perder y perder, con jugadores que juegan y se “equivocan” a favor del otro equipo. Y cuando sale una nueva estrella que batea jonrones, los demás jugadores –los buenos y los malos- se las arreglan (estos sí por mezquindad) para que fracase; y lo peor es que ella “se sacrifica” por ellos porque “todo el equipo debe ganar”. Peor equivocación, imposible.

Lamentablemente así no funciona el juego de la política en Venezuela. En este juego, si perdemos, no solo pierde el equipo, sino que pierde todo el estadio lleno de gente, debido a la traición del voto de los venezolanos en dos elecciones sucesivas -22Oct/2023 y 28J/2024-, al confiar su libertad en un nuevo liderazgo emergente representado por MCM, con la consecuente decepción moral del país y victoria para el régimen. Los venezolanos aún esperamos saber que será: libertad o traición. Ojalá estos jugadores, y en especial nuestra estrella, comiencen a entenderlo de una buena vez en el 2026, dándole el sentido correcto a nuestra decisión irrevocable de poner en sus manos y no de otras, la libertad de nuestra Nación.

De nuevo, mis queridos amigos, seguidores y lectores de TICs & Derechos Humanos, mi más sincero agradecimiento por acompañar estas notas durante todo el año 2025, deseándoles lo mejor posible para ustedes y sus familias para el año 2026, y esperando que, con el favor de Dios –otra vez- este sí sea verdaderamente el año de la libertad… Trabajemos mucho más y mejor para que sea así. ¡Amén! ¡Feliz Año 2026!

Caracas, 31 de diciembre de 2025

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miércoles, 24 de diciembre de 2025

El pesebre de este año

Imagen de la nota restaurada por cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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La Navidad de este año es particularmente importante para una profunda reflexión acerca de lo que está viviendo el país. En esta época, donde la tradición indica que deberíamos estar evocando principalmente lo mejor para todo el mundo, y expresando nuestro mayor optimismo y deseo para el bienestar del prójimo, nos encontramos todavía en la dura incertidumbre del propio bienestar.

¿Cómo llegamos hasta aquí? Con un liderazgo fuerte y sólido, María Corina Machado (MCM) condujo una cruzada que terminó en Oslo con el Premio Nobel de la Paz. El Comité del Nobel reconoció la lucha del pueblo venezolano, en cuya cabeza se encontraba la hoy laureada del Premio. Pero aun así, ¿por qué sentimos, en la Navidad de 2025, que nos encontramos todavía en la orilla, luego de haber nadado tanto?

MCM llegó al sitial que ostenta, ahora como Premio Nobel de la Paz, porque encarnó una aspiración unánime de las mayorías: el regreso a casa de su familia, y en especial para estas fechas sentidas del pueblo venezolano.  Deseo especialmente recordar las palabras del periodista  Leoncio Martínez en su editorial del 26 de septiembre de 1936, en su semanario Fantoches, titulado “El Significado de las Masas Populares”:

“Los pueblos no siguen a sus agitadores sino a quienes encarnen a una aspiración unánime de la mayoría. Los pueblos no conocen agitadores sino interpretes, por eso siguen a quien les promete alimento cuando tienen hambre, a quien les habla de justicia cuando se sienten oprimidos, y hasta a aquellos que les prometen venganza cuando se sienten víctimas” (ver Leoncio Martínez,  El Significado de las Masas Populares”, en https://ticsddhh.blogspot.com/2011/06/el-significado-de-las-masas-populares.html).

Y vaya que esta fue y sigue siendo una aspiración transversal unánime que nos une a todos los venezolanos sin distingo de bandos: el regreso de la familia, luego de la salida del régimen. Y MCM interpretó correctamente ese sentimiento y se coloco delante de todo un pueblo para la construcción de la solución de ese problema. Y aunque le impusieron un candidato, forzado por las circunstancias, después de haber hecho esa promesa, el pueblo paso por encima de esa barrera para hacer efectiva esa sentida aspiración, votando abrumadoramente el 28J-2024 por quien fuera que representara ese anhelo que ella encarnó. Pero esa esperanza no llegó a concretarse para esta Navidad.

Y aun cuando exista un conjunto de graves elementos que expliquen el porqué todavía el régimen sigue gobernando en Venezuela, y se tengan las mejores y más fundamentadas razones del porqué esa aspiración aún no se ha hecho efectiva, la simple realidad que nos golpea hoy en la cara, habiendo esa masa popular puesto indiscutiblemente el liderazgo político en las manos de quienes lo tienen, toda la situación se siente en Venezuela esta Navidad como un fracaso en sí mismo. Y esa es la reflexión profunda que deben hacer hoy, en este día especial para la familia venezolana, quienes, estando al frente del liderazgo opositor, tienen aún en espera trágica a las masas populares.

En este sentido, quise traer para la memoria de los venezolanos y la reflexión de la Navidad de 2025 la imagen de cómo se percibía para la Navidad de 1936 el gobierno del General Eleazar López Contreras, considerado a la fecha como de transición, para finales de ese año, especialmente con la portada del semanario Fantoches de hoy, hace 89 años, que ilustra esta nota. Fíjense bien en la imagen que acompaña esta nota, que pude, con los milagros de la tecnología gráfica de la IA, obsequiarles para esta Navidad.

Leoncio Martínez, Leo, quien dirigía el semanario, era muy agudo en las ilustraciones que colocaba en la portada del semanario. La portada de hoy hace 89 años de Fantoches, se titulaba “El pesebre de este año”. Como recordarán, el General Eleazar López Contreras, sucesor del dictador Juan Vicente Gómez, fallecido oficialmente el 17 de diciembre de 1935, cumplía un año en el poder para la fecha del número 568 del semanario.

En el pesebre, “el Niño Jesús” estaba representado por el niño Eleazar en pañales, rodeado por San José y la Virgen María, representados por el popular “Juan Bimba” y su mujer, como padres de la criatura, simbolizando al pueblo de Venezuela. Como todo venezolano debiera conocer, el Poeta del Pueblo, Andrés Eloy Blanco, en su prisión del Castillo de Puerto Cabello, describió el perfil de nuestro pueblo en una sola figura conocida como “Juan Bimba”, a partir de ese momento y para siempre.

Los tres “Reyes Magos” postrados a la orilla del pesebre constituyen un trío muy conocido en Venezuela: el famoso lagarto político corrupto, ofreciendo la bolsa de dinero; el viejo miserable empresario “robagallinas” oportunista, siempre presente, ofreciendo su negocio; y el “chácharo” armado, supuesto conocedor del problema militar, con machete en la mano, ofreciendo el arma. Los tres obsequiando lo único que tienen y lo que son, para la importante ocasión.

Al fondo, la coreografía completa de los partidos de aquel entonces, haciendo cola para presentar sus respetos, buscando, como siempre, lo que puedan conseguir. Encima del pesebre, una cinta larga con el texto “CALMA Y CORDURA….GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y DEMOCRACIA EN LA TIERRA PARA LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD”. Con la famosa frase del General López Contreras –Calma y Cordura-, ese pesebre era y todavía es, la viva representación de la “democracia para los hombres de buena voluntad” de Venezuela que ha prevalecido hasta ahora.

¿No les parece conocida esa imagen? Es la misma corte que se presentó en Oslo, Noruega, en estos días, por supuesto actualizada en tiempo y personajes, con motivo del nacimiento oficial del liderazgo nuevo del país, en ocasión de su Premio Nobel de la Paz, con la participación estelar de los especímenes que aparecen inmediatamente al momento de un alumbramiento similar en nuestro país. La política en Venezuela no ha cambiado en nada después de 89 años, solo en las formas y los protagonistas, y en especial, la representación del pueblo, “Juan Bimba” y su mujer, como los padres y creadores indiscutibles del niño en el pesebre.

Pero lo que sigue después de esa portada es lo más interesante. El editorial de semanario  Fantoches de ese 24 de diciembre de 1936, No. 568, reseña las conclusiones de una  entrevista realizada por el periodista colombiano, Luis Enrique Osorio al General Eleazar López Contreras, ya en su condición de Presidente de la República, para la revista “Acción Liberal” de Bogotá, Colombia, y que les transcribo a continuación:

“Su PORVENIR

En torno a la personalidad del General Eleazar López Contreras se tejen las más variadas suposiciones.

Para los extremistas de uno u otro cuño, es un hombre débil. Para los impacientes, un continuador de la autocracia andina, que juega a la libertad mientras se afianza en el mando. Para algunos conservadores extranjeros parece una figura de transición a lo Kerensky, que facilitará incontenibles reacciones populares.

Pero todos esos conceptos, ¿no serán cálculos hechos a base de criterio europeo, por quienes creen que la política americana debe ser siempre un eco de las reacciones del viejo mundo?

Nosotros nos limitamos a afirmar que Eleazar López Contreras es el hombre que tiene hoy más poder en Iberoamérica. Poder material y moral.

Le respalda un ejército leal que confía en él y ha de seguirle adonde él indique. Le respalda una fuerza intrínseca que nadie discute: la honradez. Posee serenidad de piloto. Cuenta con un fisco rico y saneado, y con medio territorio nacional confiscado a Juan Vicente Gómez. Cuenta con el pueblo más dinámico, plasmable, audaz, emotivo y visionario del continente. Tan fuerte es, que no le da miedo repartir libertades públicas en un país que llevaba cien años de dictaduras.

Tócale además gobernar en un momento propicio a las grandes transformaciones sociales, cuando la humanidad busca nuevos derroteros y la América Ibera tiende a la madurez frente al desconcierto de Europa.

Si el General Eleazar López Contreras aprovecha su poderío para realizar en verdad las ideas de Bolívar, no habrá fuerza capaz de cerrarle el paso.

Aún más: el es hoy quizá el único mandatario  de la América tropical que puede darse el lujo de ser bolivariano.” (Leoncio Martínez, extracto del editorial del Semanario Fantoches, No. 568, Caracas, 24 de diciembre de 1938) (resaltado nuestro).

Podríamos calcar con precisión el pasado con el presente. ¿Cuál es el porvenir que le espera a este nuevo liderazgo opositor? Hoy, al igual que ayer, tenemos un nuevo liderazgo catalogado por propios y extraños como honrado, con un pueblo extraordinario que lo respalda, en un momento estelar de la historia del mundo. Al igual que se describió hoy hace 89 años, si se aprovecha ese poderío, “no habrá fuerza capaz de cerrarle el paso”. ¿Será posible que perdamos el autobús de la historia por un liderazgo que decida aceptar los “regalos” de estos tres “Reyes Magos” que se aparecieron en el “pesebre” de Oslo? “Juan Bimba” está observando con preocupación legítima el desenlace de los eventos actuales de toda esta historia…

Para finalizar haré mías las palabras de Leo en su inmortal editorial de las masas populares: “A nombre de ese pueblo que sabe lo que siente y sabe lo que quiere, a nombre de esa masa que es la misma que luchó y venció al lado del Libertador hasta lograr implantar las doctrinas de la democracia y la igualdad social, a nombre de ese conglomerado consciente que no ha servido de pedestal para la gloria de nadie sino para su propia gloria, ya que el Libertador era a la vez hombre y masa, porque dentro de él dormía el pueblo libre a que aspiraba, pedimos para Venezuela la legitima apreciación de la democracia, de esa democracia siempre reñida con quienes pretenden imponer sin oír, gobernar sin acatar.

Léase bien, ese liderazgo no fue entregado por las masas populares para servir “de pedestal para la gloria de nadie sino para su propia gloria”, y a eso nos debemos todos. Y en justicia pedimos, o mejor aún, exigimos, que sea para “la legítima apreciación de la democracia, de esa democracia siempre reñida con quienes pretenden imponer sin oír, gobernar sin acatar”, tanto como para los que se aparecieron en el pesebre de ayer en 1936 y los que ahora vimos en Oslo hace algunos días. Que lo que pedimos desde el 28 de julio de 2024 no sea solo un regalo solicitado hoy al Niño Jesús en vísperas de su nacimiento, sino el cabal cumplimiento de una promesa hecha y respondida, con la generosidad que solo el pueblo de Venezuela es capaz de dar, en justa interpretación de sus más sentidas necesidades y anhelos. No es un regalo, es un mandato…

Como todos los años, reciban mis mejores deseos porque pasen la mejor Feliz Navidad posible del mundo, en estos momentos llenos de ansiedad e incertidumbre, y en especial a quienes he tenido el honor de contar como mis lectores durante este duro Año del Señor 2025. Dios me los bendiga siempre…

Caracas, 24 de diciembre de 2025

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viernes, 19 de diciembre de 2025

El Plan de María Corina

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Siempre ha sido del interés de este escribidor conocer, y por motivos meramente académicos de seguimiento histórico de lo que sucede en Venezuela (por si acaso), cómo serían los primeros minutos siguientes a una posible caída del régimen de Nicolás Maduro Moros. Esto es, cuando ya fuera evidente el vacío de poder generado por tal evento. Y no es porque espere que esto vaya a suceder pronto, a pesar de la presión armada de los EEUU en el Caribe, sino por el cuadro complejo que rodea ese evento, anterior y posterior, y cuya complicación se eleva exponencialmente en este momento conforme pasan las horas.

Para muchos no luce tan claro porque, luego de tanta amenaza, el gobierno de los EEUU aún pareciera estar pensando de qué manera podría lograr la salida del régimen de Nicolás Maduro Moros de Venezuela. Algunos se preguntarán: si tienen los soldados mejor entrenados, los portaviones, los cañones, los aviones, la mejor tecnología de guerra, trasladada a las costas venezolanas, ¿por qué aún Maduro sigue en el poder?

En agosto pasado publiqué una nota que contesta parcialmente esa pregunta, y la titulé “Hacer política en Venezuela” (ver Hacer política en Venezuela, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/hacer-politica-en-venezuela.html), que resume el punto: la oposición para ese entonces no tenía un plan para esos primeros minutos a los que me referí al principio, como lo revelara el exembajador de los EEUU en Venezuela con sede en Bogotá, Colombia, James Story, y que amplío en esa nota.

Story indicaba que si los venezolanos les pedían ayuda de los EEUU, debían presentarles la versión venezolana del Marco para la Transición Democrática para Venezuela, que aunque antes fuera rechazado por la oposición, tampoco propuso ninguno (para aquellos que deseen recordar esta propuesta, les sugiero leer Marco para la transición democrática de Venezuela, presentado por Mike Pompeo, Secretario de Estado de los EEUU, en marzo de 2020, en https://tinyurl.com/2n92p47v).

Sin embargo, aun así, el Presidente de los EEUU despachó sus barcos a Venezuela, sin un plan opositor de qué hacer cuando ellos se “hicieran cargo de Maduro y sus principales” dentro del país, ya que ellos solo llegarían hasta allí. Lo que pase después estaría a cargo de la oposición y “su plan” para sostenerse en el poder. Y si no se tiene ese plan, de nada valdría que los EEUU “nos hicieran el favor” de liberarnos de la cúpula que nos desgobierna. Pero como dije antes, las cosas no son tan simples como parecen.

Y no fue sino hasta hace pocos días que nos enteramos por noticias del Washington Post del 8 de diciembre, reseñadas en español por el portal Primicias, que “la opositora venezolana (Maria Corina Machado, Premio Nobel de la Paz) le entregó un plan a Estados Unidos para facilitar la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela” (ver Primicia, Trump analiza un plan de María Corina Machado para facilitar la salida de Maduro en Venezuela, en https://www.primicias.ec/internacional/plan-maria-corina-machado-salida-maduro-venezuela-estados-unidos-111329/?utm_source=taboola&utm_medium=cpc).

De acuerdo al Washington Post aunque el equipo de MCM “no compartió al Gobierno de Trump su plan completo por razones de seguridad, funcionarios estadounidenses admitieron al Post que "tienen una mayor preparación de lo que se creía" (ver nota señalada del portal de Primicia).

Lo anterior no es nada halagador. De no tener nada, a admitir que al menos existe “una mayor preparación”, no es suficiente para emprender una acción de la significación de la que estamos hablando. Pero lo que mayor inquietud me provocó fueron las estrategias reveladas por el Post:

  • "​Los documentos internos del Gobierno estadounidense, al que accedió el medio, señalan que el plan esbozado por Machado y su equipo propone crear fuerzas para estabilizar el país entre las primeras 100 horas y los primeros 100 días tras la salida de Maduro. 
  • Luego de esto se celebrarán nuevas elecciones presidenciales durante el primer año.
  • El equipo opositor realizó un análisis detallado del Ejército venezolano y concluyó que solo sería necesaria una purga "limitada" de militares. 
  • Señalan que únicamente el 20% de los oficiales son "irredimibles" y el resto se muestran contrarios a Maduro o son apolíticos" (ver nota señalada del portal de Primicia).

Me voy a atrever a comentar esta estrategia, aun reconociendo que, de no tener nada como indicaba James Story a esto, es un paso realmente significativo, pero desconectado de la realidad. Veamos.

¿Qué significa “crear fuerzas para estabilizar el país” entre cero y 100 días? Si no existen previamente esas fuerzas y se van a crear del momento cero del vacío de poder, ese plan va directo al fracaso antes de comenzar. Es por eso que los EEUU no se quieren quedar después de resolver la salida del régimen, ¡y eso es completamente lógico! Si lo hacen, se involucrarían en la confrontación interna que están precisamente tratando de evitar. ¿Quién crearía esas fuerzas? ¿Los EEUU? ¿Algún otro gobierno? ¿Edmundo González Urrutia (EGU) y María Corina Machado (MCM)? Cualquier fuerza creada previamente –y no puede ser creada de otra manera– se deberá quedar en Venezuela para sostener la gobernabilidad del país y la estabilidad de cualquier nuevo gobierno.

No me extrañó ver una llamada de elecciones en un plan como este. No repetiré lo que ya he escrito en relación a realizar elecciones luego del desplazamiento del régimen (pueden leer las razones en Constituyente antes que elecciones, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/11/constituyente-antes-que-elecciones.html). Lo único que recordaré aquí es que cualquier gobernante que se le ocurra llamar a elecciones generales –descartando una Constituyente- sin rehacer completamente la institucionalidad del país, está montado sobre una bomba de tiempo política.

En 1958, a pesar de que la Junta Militar de Wolfgang Larrazábal legalizó a unos partidos existentes y vertebrados para que se pusieran de acuerdo para unas elecciones generales en diciembre de ese año, prevaleció el espíritu de unidad para la estabilidad política del país. Firmaron un Pacto político –Punto Fijo- para que quien resultara electo lo respetara y mantuviera lo que tanto había costado.

Y aun así, con la estabilidad que le dieron al gobierno los militares de entonces, y todas las fuerzas políticas cohesionadas para que el país saliera adelante, los intentos de golpe de Estado estuvieron a la orden del día. Hubo uno el mismo año 1958, y el Presidente que salió electo tuvo otros 5 intentos de golpe e insurrecciones militares. La inestabilidad durante esos 6 años, la de Larrazábal de 1958 y la de los 5 años del gobierno de Rómulo Betancourt, estuvo a la orden del día, a pesar de los consensos políticos entre verdaderos partidos. Pero se sostuvo por la cohesión política y militar. ¿Habrá esa cohesión después del desplazamiento de Nicolás Maduro Moros, con partidos destruidos? Definitivamente  no…

El gobierno que presidiría EGU tendría una fracción de la estabilidad política de esa época y menos aún el gobierno que vendría luego de esas supuestas elecciones, con una Constitución especialmente diseñada para un gobierno autoritario, sin parlamento con dos cámaras, sin controles constitucionales al gobernante, altamente centralizado y unas Fuerzas Armadas desmanteladas, sin contar con partidos sólidos –no los actuales cascarones- que defiendan la democracia porque absolutamente todos con sus liderazgos fueron cooptados por el régimen. ¿Qué parte de la palabra REFUNDACIÓN todavía no comprenden? Muy diferente a la situación de 1958 y siguientes. ¿Duraría un gobierno producto de esas supuestas elecciones? Lo dudo mucho…

Pero la guinda de la torta que cierra la estrategia publicada por el Washington Post es definitivamente memorable. El análisis realizado por el equipo opositor concluye que “solo sería necesaria una purga "limitada" de militares”, ya que “únicamente el 20% de los oficiales son "irredimibles" y el resto se muestran contrarios a Maduro o son apolíticos”.

Me intrigó de dónde habían salido esos números que asumen que solo el 20% de la oficialidad de las Fuerzas Armadas era “irredimible”, hasta que vi el programa de Nitu Pérez Osuna en su canal de Youtube, entrevistando a Vladimir Petit Medina, y el porqué la oposición piensa que ese 80% “se muestran contrarios a Maduro o son apolíticos”. Allí Petit habla de un estudio donde se remarcan las razones según las cuales se piensa que la mayoría –el 80%-  de los militares no actuarían frente a un cambio de sistema. Inferí que fue de allí donde salieron los números que publica el Post:

“VPM: Porque fíjate, la gente asume y entiende que esta gente no son soldados profesionales, son gente de negocio. Que lo que hacen es negocio, les gusta el negocio, saben de costo de oportunidad, de número, de pago de nómina, de inflar las cosas, de cuánto queda por la comisión en el depósito, etcétera. Y eso los hace altísimamente oportunistas, pero además lo disfraza como pretoriano puro, porque un ejército que no le sirve profesionalmente al Estado y a sus conciudadanos es un ejército que se ha convertido en una especie de partido político o un conjunto, un digamos un consejo de príncipe de un Estado en el cual todo tienen y nada le falta. Y están rechazados ampliamente por los venezolanos. Entonces, este tipo de persona me permite concluirte que en un momento determinado, frente a un cambio de sistema, ellos por su espíritu de negocio y su sentido olfato de costo de oportunidad, son los primeros que van a ver, sobre todo si hay un referéndum andante en las calles y todo el mundo desplegado y tal, ¿qué es lo que está pasando? Cómo sus capacidades de preservación del sistema están muy disminuidas o inexistentes y oportunistamente van a respaldar el cambio.

NPO: Entonces, vengo a a la pregunta inicial y leemos unos comentarios y me la respondes. Fíjate. La pregunta inicial es, ¿quién controlará a las fuerzas armadas luego que llegue la democracia?

VPM: El gobierno de transición va a estar en condiciones de controlar la Fuerza Armada…

NPO: ¿Pero con quién?

VPM: Pero ya va…Con el esquema legítimamente constituido de María Corina y González Urrutia.

NPO: Está bien, pero esa no es la pregunta….

VPM: Pero déjame decirte, porque oportunistamente ellos se van a plegar, pero el asunto es que se van a plegar, pero no van a dejar de hacer lo que hacen porque en el tipo de negocio que están metidos no es un tipo de negocio al cual la gente se puede salir” (ver Entrevista de Nitu Perez Osuna con Vladimir Petit Medina, ¿Quién va a controlar al Ejército después del régimen? 15 diciembre de 2025, en https://youtu.be/JsUg3z4oNEo?t=2074).

En otras palabras, el 80% de los militares aceptarían de buena gana ese cambio porque ahora son “gente de negocio”, y que con eliminar (eso lo digo yo) el 20% sería suficiente, y luego un gobierno civil de EGU y MCM controlaría el país. Lamento tener otra interpretación de esa teoría.

Precisamente PORQUE ES AHORA que controlan los negocios, que de acuerdo a Petit Medina no podrían continuar en democracia, y que todos sabemos cuáles son, es que estarían claramente en contra de un cambio de sistema. Nitu con su extraordinario olfato periodístico, no consideró contestada adecuadamente la pregunta acerca de ¿quién controlará a las fuerzas armadas luego que llegue la democracia?”. Y mi respuesta a esa pregunta no puede ser otra que las mismas Fuerzas Armadas que hipotéticamente cambien de bando (y lo digo así porque alguien tendría que estar haciendo PREVIAMENTE el trabajo para garantizarlo), u otra fuerza que en contrario las supere y las obligue al sostenimiento de un nuevo estado de cosas, con un nuevo gobierno. Y no creo que esa otra fuerza sean los EEUU por muchas razones geopolíticas que no caben discutir en este espacio.

Y esa es la situación que reiteradamente se niega a aceptar la oposición venezolana. Y hasta que esa pregunta no sea adecuadamente respondida, con un plan creíble y ejecutable, el estado de cosas en Venezuela difícilmente mejorará. Al contrario, empeorará. De nuevo, como lo indiqué en agosto, cualquier plan opositor debe incluir a todos los sectores, sociedad civil, Iglesias, trabajadores, etc., pero en especial a los dolientes que han participado en esta lucha en contra de lo que sucede en Venezuela. ¡Eso lo llamé hacer política! Y fue lo que se hizo durante el transcurso de 1958 y de allí salió un Pacto de gobernabilidad con 40 años de estabilidad política y Constitución incluida. Y hasta que eso no se entienda, no saldremos del problema…

Caracas, 19 de diciembre de 2025

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sábado, 13 de diciembre de 2025

Nobel, Poder y Juramentación

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Existe un principio asociado a la mecánica cuántica, denominado “El efecto del observador”, que tiene implicaciones prácticas profundas, que van mucho más allá de las ciencias naturales, que fue donde se originó. Este principio indica que el hecho mismo de observar un fenómeno lo cambia en su esencia. En otras palabras, el observador no es neutro. Al observar, interviene en el fenómeno mismo y lo cambia.

Me vino a la mente todo esto al observar lo que sucedió en Oslo, con la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado (MCM). Cuando el Comité del Nobel decidió entregarle el premio a MCM, produjo un fenómeno observable, que luego el resto del mundo –en especial los venezolanos- lo cambiamos cuando efectivamente nos abocamos a reaccionar ante eso.

Escribía en una nota reciente dedicada a la decisión del Nobel para MCM (ver Nobel de la Paz en el borde de una guerra, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/10/nobel-de-la-paz-en-el-borde-una-guerra.html)  que ese Premio Nobel la había colocado en otro nivel de competencia –en otro lote-, haciéndola imbatible en cualquier circunstancia de confrontación política futura.

Pero me quedé corto. Los venezolanos y el grave problema que padecemos estuvimos en el ombligo del mundo el día de la premiación del Nobel de la Paz del 10 de diciembre. Presidentes y figuras de talla mundial estuvieron presentes el día de la premiación, convirtiendo el acto en uno de los eventos históricos más importantes de los últimos tiempos a escala planetaria. Eso cambió la esencia misma de la significación de la protagonista.

A partir de ese momento, MCM dejó de ser una figura de importancia relativa en Venezuela, para convertirse en una figura de escala mundial. Y aunque eso ayuda en positivo a la recuperación del país del secuestro al que está sometido, distorsiona la realidad política interna. Y algunos me preguntarán: ¿y eso es malo? Sí y no. Todos los factores políticos, buenos, malos y peores que por una u otra razón están fuera de Venezuela, estuvieron presentes en el besamanos de Oslo, buscando revalidación, con un abrazo o una fotografía con MCM. Todos, incluso aquellos considerados traidores al esfuerzo realizado por ella. Su bendición a partir de hoy es ahora esencial.

Si antes era importante que la líder opositora opinara acerca de la dirección que debe tener la lucha en contra del régimen, como consecuencia de su esfuerzo para llegar al triunfo electoral del 28 de julio de 2024, a partir de hoy se hace indiscutible. Se vería muy mal si a alguien se le ocurriera decir algo en contrario. ¿Y eso es bueno? Definitivamente no. No creo que sea bueno que sobre un ser humano recaiga a partir de ahora la responsabilidad de algo tan complejo como el problema que tiene Venezuela.

A partir de hoy, a ninguno de esos líderes –incluso los que hicieron cola para la fotografía de Oslo- y que antes le disputaban una posible presidencia a MCM, se les ocurriría pensar ahora que podrían estar antes que ella. Y yo creo que eso no estaría mal dada la calidad que han demostrado esos pretendientes.

MCM, a partir de este momento estelar de su vida está condenada a conducir el destino político de Venezuela. Y eso para nada estaría mal si la extraemos del contexto político tóxico en el que se encuentra la oposición venezolana, que para sobrevivir después de 1998 se abrazaron al régimen de Hugo Chávez Frías y luego al de Nicolás Maduro Moros. Muchos de ellos estuvieron “felicitándola” en Oslo por su logro, pero con la idea detrás de continuar con su supervivencia, metiéndose como sea por las costuras de su vestido. De nuevo, sobre una sola persona recaerán ahora las decisiones finales del problema venezolano.

Esa definición política previa de la situación que presenta MCM mucho antes de que sea efectiva la libertad de Venezuela, podría ser una gran ventaja, pero también una tremenda desventaja, si ella permite que quienes se le acerquen vayan con intenciones escondidas. Esa es la maldición de los liderazgos absolutos, no saber en quién confiar. Y esa condición es de una soledad aterradora. Habrá en su cercanía quienes le digan que la solución está por un lado y otros en la dirección contraria por puro interés particular. Pero la equivocación será solo de ella.

Aquellos que nos encontramos lejos de eso y vemos solo los resultados de las decisiones que se están tomando ahora, solo podemos especular de acuerdo a lo que vemos desde afuera. Y mi preocupación ahora se centra en todo lo que ha sucedido después del 28 de julio de 2024 y que se hagan efectivos esos resultados una vez que el régimen de Nicolás Maduro Moros ya no exista en Venezuela.

MCM ha insistido de manera reiterada en que la juramentación de Edmundo González Urrutia (EGU) debe ser en Venezuela. Y muchos juristas han apoyado esa posición, sustentándose en que el gobierno de los EEUU se hará cargo del régimen de Maduro a la brevedad. Pero muchos creemos que eso es un error. Los EEUU se harán cargo del régimen CUANDO ELLOS LO CONSIDEREN CONVENIENTE a sus intereses, internos y externos. Incluso, podrían no hacerlo. Es algo que escapa al control de la oposición venezolana, incluso de la premiada con el Nobel de la Paz.

Si algo nos ha enseñado la historia de este país, es que lo jurídico siempre se ha subrogado a lo político cuando hace falta y es de la conveniencia del poder. Mi preocupación se centra en que no fue a MCM a quien eligieron los venezolanos el 28J-2024, sino a EGU, y ella todavía no ha sido empoderada como la vicepresidente que puede continuar como tal con la lucha si hace falta. Les pregunto: ¿qué pasaría si EGU –Dios no lo permita- desapareciera mañana, por enfermedad o porque el régimen se encargó con sus socios? ¿Les parece loca o extraña esa preocupación? A mí no, a la luz de lo que han hecho en el pasado.

Si EGU desaparece antes de ser juramentado y no empodera a MCM, todo lo que se ha hecho desde el 2023, incluido el 28J-2024, se perdería de manera irremediable. Pero no solo el esfuerzo de MCM y su Nobel, sino lo más grave, habrían sido inútiles los muertos, desaparecidos y presos por hacer respetar la soberanía popular.

Todo eso refuerza la teoría expuesta en mi nota de enero (ver Hay que juramentar a Edmundo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/01/hay-que-juramentar-edmundo.html) del dinero que administra la MUD y la pérdida de su control. Si EGU se juramenta, y la MUD pierde el control administrativo del dinero de la OFAC, pasaría  todo a EGU-MCM por la legitimidad de su mandato.

La MUD no estaría de acuerdo en perder el control del dinero de su supervivencia por juramentar a EGU sin negociar el “cómo quedo yo allí”. Y eso es lo preocupante de quienes ahora se acercan a la Premio Nobel buscando reconciliar el pasado, aconsejando al oído esperar interesadamente “a que se recupere Venezuela”. Y en el medio de eso todos podemos perder porque sabemos cuál ha sido el comportamiento histórico de esos partidos cuando se trata de la conservación de su influencia política.

La juramentación de EGU no es solo la pequeñez de si se hace o no en el país o ante quién lo hace. Eso lo puede resolver cualquier buen jurista si hay la voluntad política de hacerlo. Ese será el menor de los problemas para la nueva laureada del Nobel de la Paz si el Presidente Electo desaparece esperando a que se acomode Venezuela.  Será la preservación del esfuerzo de todo un pueblo que la acompañó hasta Oslo y lo hizo posible.

El problema de fondo es quién sería el verdadero gobernante legítimo del país ante la presencia de un vacío de poder en Venezuela. Ahora lo sería EGU, pero no se le ha transferido oficialmente el poder ante una autoridad legítima, y por consiguiente tampoco a MCM. Hay gente poderosa que no está interesada en que eso ocurra. Quedará para la historia si quienes tuvieron la oportunidad de salvaguardar ese esfuerzo ante cualquier cosa que pase, no lo hicieron  por conveniencia política. Ese sería el primer trabajo que le corresponderá resolver a la nueva jefe del futuro político previsible de Venezuela…

Caracas, 13 de diciembre de 2025

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

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domingo, 7 de diciembre de 2025

Un Nuevo Pacto para Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Intervención en el foro Aniversarios del chat “Crecimiento Personal” y Alianza Bravo Pueblo, ABP, del Estado Apure, 7 de diciembre de 2025

Buenas tardes,

Antes que nada, mi agradecimiento a Rafael Polanía y demás organizadores de este foro por la cordial invitación y, por supuesto, mis felicitaciones por los aniversarios del chat de “Crecimiento Personal” y de Alianza Bravo Pueblo, ABP, en el Estado Apure. Siempre es bienvenida para mí una oportunidad para conversar acerca del proyecto El Gran Cambio de ANCO, y que en estos momentos aciagos del país se hace  cada vez más necesario.

No es para nadie un secreto que desde hace varios años ANCO le ha planteado al país un nuevo modelo de desarrollo, fundamentado en las raíces históricas de la fundación de la República. Hemos explicado una y otra vez que nuestra primera Constitución de 1811, origen de nuestra nacionalidad, estableció un modelo federal de Estado en el que se apuntaron las 7 provincias de la Capitanía General de Venezuela, que estuvieron de acuerdo con cortar lazos independientes del imperio español. Toda nuestra historia republicana comenzó a partir de  ese momento. Y ese modelo federal de Estado fue inspirado en los aires de libertad de los Padres Fundadores de los EEUU, y que se plasmó en su primera y única Constitución sancionada el 17 de septiembre de 1787, poco más de 23 años antes de la nuestra.

Uno de los aportes fundamentales para la humanidad de los Padres Fundadores de los EEUU, y específicamente de Thomas Jefferson (1743-1826), fue la Declaración de Independencia de los EEUU, redactada en 1776. En ella está la mejor definición del principio básico sobre el cual se sustenta toda democracia:

“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados…” (ver Declaración de Independencia de los EEUU en español, en https://www.archives.gov/espanol/la-declaracion-de-independencia.html).

En este sentido, Jefferson define qué es lo que debe defender y garantizar un gobierno: el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; y que los hombres se organizan en gobiernos para proteger estos derechos. Léase bien: los poderes de los gobiernos derivan del consentimiento de SUS CIUDADANOS. De nosotros. Ese principio fundamental está contenido en el Artículo 347 de la Constitución venezolana de 1999. Porque ese  principio es la razón de la existencia de un gobierno. De allí debemos partir.

Quise aclarar este punto al comienzo de esta presentación porque si lográramos convencer a los venezolanos de este principio fundamental que fue enunciado hace 238 años en los Estados Unidos, y que ya es un principio universal para el todo el mundo, de que la razón por la cual existen gobiernos es para garantizarnos a NOSOTROS, EL PUEBLO (“WE, the People” como comienza la Constitución de los EEUU) el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, y que somos la razón por la cual ellos detentan el poder, entonces estaremos garantizando que cualquier gobierno que venga después de este o cualquier otro, se subrogue a los ciudadanos y tengamos un país verdaderamente democrático, en paz y con libertad para siempre.

Ahora bien, ¿de qué se trata en el fondo nuestra propuesta, El Gran Cambio? ¿Cuál es el concepto que está detrás de todo el planteamiento, que asumo que ustedes ya habrán leído o visto en la presentación que les hice llegar? De llevar al poder lo más cerca posible al ciudadano y que podamos verdaderamente garantizar el principio anteriormente enunciado.

Que todo el entramado de representación popular que se ha distorsionado con los años desde nuestra Guerra de Independencia, por la exigencia del Libertador de centralizar el Estado para pelear una guerra, y que se profundizó después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia hasta nuestros días, se revierta de una manera tal que haga regresar a los venezolanos al concepto que prevaleció en los orígenes de nuestra nacionalidad: somos los ciudadanos los que decidimos cómo deberá construirse el Estado para lograr el máximo bienestar posible.

Esta es otra manera de plantear el concepto de la inversión de la pirámide del poder en Venezuela que les expliqué en la presentación que les envié: Primero los municipios, luego los Estados y luego el país reunido en una federación de Estados autónomos, fuertes e independientes, a través de un Nuevo Pacto Constitucional que nos garantice la aplicación de todos estos principios.

Esto es a lo que nosotros llamamos REFUNDACIÓN de Venezuela. Como verán, no he hablado hasta ahora ni la primera vez de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Y por qué? Porque si no se entiende este concepto antes, lo que he llamado el “para qué” de una Constituyente, no le puede hacer sentido a nadie porque la necesitamos como la herramienta indispensable para poder hacerlo.

Es por eso que no podemos plantearle a nadie una Asamblea Nacional Constituyente si no explicamos para qué la queremos. Y eso es precisamente El Gran Cambio. Pero voy más allá: ¿para qué la queremos en cada Estado del país? El proyecto general que hemos escrito explica cambios en la estructura general del Estado, para de nuevo llegar al Estado federal de una forma actualizada, como, por ejemplo, el regreso a la representación federal de los Estados en un Congreso de dos Cámaras, como ha existido desde los tiempos de la victoria federalista en la Guerra Federal y de la Constitución de 1864, donde el texto constitucional vuelve a llamarse federal de un modo formal.

A ese respecto, la Dra. Irene Loreto González, en un extraordinario trabajo sobre el federalismo, indica: “Esta Constitución (la de 1864), sancionada por la Asamblea Constituyente y promulgada por el general en jefe y presidente de la República, Juan Crisóstomo Falcón, es una de las principales constituciones de Venezuela, porque genera una transformación del sistema constitucional venezolano al establecer la forma federal del Estado y acentuar la descentralización político-territorial contenida en la Carta de 1858” (ver Irene Loreto González, Federalismo como sistema político, en http://historiaconstitucionalvenezuela.blogspot.com/2010/06/federalismo-como-sistema-politico.html).

En nuestro proyecto le asignamos una importancia categórica a una nueva división político-territorial del país, desde la perspectiva municipal en cada Estado, introduciendo un concepto reformulado de provincia. Cada Estado deberá, luego de promulgada una nueva Constitución Federal para la República de Venezuela, establecer una Constituyente para sus propios ciudadanos, que defina su propia identidad y modelo de desarrollo económico de acuerdo con sus propias potencialidades para generar desarrollo y crecimiento económico. Solo ustedes saben las suyas en el Estado Apure.

Eso amerita la definición previa de un proyecto El Gran Cambio para cada Estado, donde se formulen prioridades y organización para cada entidad federal, así como los mecanismos de representación política de cada Estado en la federación. Ese es el siguiente paso de nuestra cruzada, donde ustedes son los protagonistas principales. Nadie puede desde ningún lugar definir qué es lo mejor para ustedes en su propio Estado, solo ustedes lo saben, como dije antes. Quisiéramos trabajar con ustedes para definir el proyecto El Gran Cambio de ANCO en el Estado Apure. 

Como podrán notar, lo que planteamos con el Gran Cambio NO ES de ninguna manera un programa de gobierno para una estructura del Estado predefinida. Es una nueva estructura sobre la cual descansará un nuevo modelo de desarrollo político, económico y social, basado en la independencia regional y que representaría un Nuevo Pacto entre gobernantes y gobernados que se  materializaría en una nueva Constitución Política para Venezuela.

Y esto no es de ninguna manera cualquier cosa, y de allí la importancia de esta discusión desde la base misma de la sociedad: el ciudadano. Y más importante aún: una vez definido ese proyecto en cada Estado, es por eso por lo que se lucharía políticamente, y los liderazgos que salgan serán precisamente por defender ese cambio, no la posición de algún dirigente político, ni el liderazgo de nadie, sino la mejora de la calidad de vida de las personas, fundamentados en un proyecto de cambio concreto.

El Gran Cambio es, respetando la debida distancia histórica, un proyecto político de magnitud, como lo fue en su oportunidad el Plan de Barranquilla, pero sin el corte ideológico de la izquierda revolucionaria de quienes lo impulsaron.  El último punto del Programa de ejecución del Plan de Barranquilla establecía “Convocatoria dentro de un plazo no mayor de un año de una Asamblea Constituyente, que elija gobierno provisional, reforme la constitución, revise las leyes que con mayor urgencia lo reclamen y expida las necesarias para resolver los problemas políticos, sociales y económicos que pondrá a la orden del día la revolución…” (ver Rómulo Betancourt, Plan de Barranquilla, 22 de marzo de 1931, en  https://es.wikisource.org/wiki/Plan_de_Barranquilla). No estamos inventando nada que no haya ocurrido en el pasado en Venezuela. La Constitución de 1961 salió de ese Plan.

Los impulsores del Plan de Barranquilla tardaron 30 años en cristalizar ese proyecto que se materializó con la Constitución de 1961 y con 40 años de democracia continua. Lamentablemente, ese modelo se extinguió cuando sus principales protagonistas traicionaron los valores que hicieron posible la democracia pactada en 1958 con el Pacto de Punto Fijo, dándole paso a la nada de un proyecto castro-comunista fracasado. No se puede regresar al mismo sistema anterior so pena de cometer los mismos errores que hicieron colapsar las bases del país en 1992, con el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez Frías, y su materialización posterior al llegar al poder en 1998. Debemos comenzar algo completamente nuevo.

Solamente el pueblo puede cambiar la ecuación del poder y revertirla a favor del ciudadano. De allí mi referencia al comienzo a las ideas de libertad que prevalecieron en el mundo a finales del siglo XVIII y que desafortunadamente en Venezuela no se desarrollaron de la misma manera. Es tiempo de entenderlo y reflexionarlo para el futuro. Y este es quizá el mejor momento para esa discusión cuando todo está destruido en Venezuela. Espero haber sumado con ustedes más voluntades para esa noble causa…

Muchísimas gracias…

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