viernes, 17 de julio de 2026

Venezuela: Negociar qué y con quién

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

Cuando los Estados Unidos se llevaron a Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores por la fuerza a través de una incursión militar la madrugada del 3 de enero de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de emergencia y el embajador de los EEUU ante la ONU, Mike Waltz en su intervención declaró: “Como ha dicho el secretario Rubio, no hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando un país, eso fue una operación policial” (ver France 24 Español, Consejo de Seguridad de la ONU se reúne tras ataque de EEUU en Venezuela, en https://youtu.be/4CwUwRynIZ4?t=79).

Ciertamente, fue una operación policial, pero montada sobre una intervención militar en toda regla. Sin embargo, así no lo consideró la ONU, cuya Carta fundamental establece en el Artículo 2, inciso 4, como principio rector para todos los miembros firmantes, que “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas” (ver Carta de las Naciones Unidas, en https://www.un.org/es/about-us/un-charter/chapter-1). Por ningún lado de ese texto se indica o infiere que están exceptuadas las “operaciones policiales” o de otra índole para buscar delincuentes con militares.

Sin embargo, para todos los efectos políticos y militares, a partir del 3 de enero existe un control de facto de los EEUU sobre Venezuela. Todas las decisiones del alto gobierno son autorizadas por los EEUU. Sin necesidad de poner posteriormente a esa fecha ni un soldado en el territorio venezolano, lo que no era necesario al disponer EEUU de la tecnología militar suficiente para un control a distancia, las fuerzas militares venezolanas se entregaron ante ese control. Posteriormente, luego de los terremotos que asolaron el país del 24 de junio de 2026, los EEUU hicieron presencia militar en el Estado Vargas (a mi juicio no existe un “Estado La Guaira”) con más de 2000 efectivos para ayuda humanitaria, lo que consolida ya su presencia y control en el país.

Todo esto se está produciendo al margen de cualquier normativa nacional e internacional. A partir del 3 de julio, Delcy Eloína Rodríguez Gómez está ejerciendo el poder ejecutivo en el país sin ningún sustento legal ni legítimo, ni siquiera el de las armas de la República como cualquiera que hubiera dado un golpe de Estado. Si ya era ilegitima su condición, heredada por la ilegitimidad Nicolás Maduro Moros, ahora solo sigue en el cargo por la fuerza de los EEUU.

Entonces, estamos en presencia de una situación de intervención directa de una potencia, los EEUU —solo que realizada de una manera diferente y no convencional—, y en virtud de esa condición se ha convertido en tutor o regente del país, demostrando en la práctica al sostener a Delcy Rodríguez, que puede dejar, poner y quitar gobernantes en Venezuela, tal y como lo ha realizado en el pasado en otras latitudes del mundo.

Habiendo llegado hasta este punto, la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, desde la sociedad civil ha propuesto a los EEUU que, en virtud de su regencia y fuerza militar, y atendiendo la grave situación del país agravada por las consecuencias de 2 terremotos, proceda a remover el régimen, colocando en su lugar una Junta de Gobierno de Transición, que se encargue del poder ejecutivo y el resto de los poderes públicos, por un periodo que permita rehacer el sistema electoral venezolano, acoplando al plan de 3 fases de los EEUU, libere los presos políticos, y que se ocupe al mismo tiempo de gobernar y atender la grave crisis humanitaria que Venezuela está sufriendo, permaneciendo en el poder hasta que le entregue el mando a un gobierno legítimo nacido de la soberanía popular en elecciones (ver ANCO RATIFICA ANTE LA NACIÓN Y LA ADMINISTRACIÓN DEL PRESIDENTE DONALD J. TRUMP SU PROPUESTA DE UNA JUNTA DE GOBIERNO TRANSICIÓN - 14 de julio de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/07/comunicado-anco-anco-ratifica-ante-la.html).

De acuerdo a las últimas informaciones recibidas, todo apunta a una vuelta a las negociaciones paralizadas por los terremotos, entre los “diputados” de la vencida Asamblea Nacional de 2015 presidida por Dinorah Figuera y la ilegítima Asamblea Nacional del régimen, presidida por Jorge Rodríguez.

Debemos recordar que la MUD/PU, previo a la tragedia de los terremotos, resolvió pasar por encima de María Corina Machado (MCM) y la promesa del Manifiesto de Panamá de dejar las negociaciones en sus manos. La “unidad” negoció directamente con los EEUU para lograr volver a participar en una mesa de negociación con el régimen, ahora de los Rodríguez, como antes lo hicieron con Maduro, y que produjo el Acuerdo de Barbados, acuerdo que recordamos el régimen violó a sus anchas, impidiendo la candidatura de MCM. Recuerden que los venezolanos tenemos poca memoria política.

Ahora bien, podría no objetar lo irregular de una situación donde dos partes sin legitimidad alguna deciden el destino de los venezolanos, porque nadie en el actual estado de cosas del país, incluyendo una Junta de Gobierno puesta por los EEUU, tampoco la tendría. El problema se encuentra en que Delcy Rodríguez y sus ladrones, con toda la historia delictiva del régimen, se encuentran gobernando el país indefinidamente y a instancias de los EEUU. A esos delincuentes NO SE LE PUEDE CONFIAR la ayuda mil millonaria que ya en este momento está recibiendo Venezuela, que de una u otra manera terminarán administrando finalmente las manos criminales del régimen, ni mucho menos la recuperación de un país que comprobadamente han destruido.

Hasta que concluyan esas negociaciones y el tiempo correspondiente a los cambios estructurales necesarios en el poder electoral, que no se pueden limitar solo al nombramiento de unos rectores para el CNE, Venezuela seguirá en la ruta de desmantelamiento y destrucción, empeorada por un régimen más que ilegítimo. Esto es, permanecerán allí todo el tiempo que requerirán las múltiples tareas necesarias para cambiar la ruleta cargada en que el régimen castro-chavista-madurista, con su creador a la cabeza, Jorge Rodríguez, convirtió al CNE, para transformarlo en un sistema decente, confiable y transparente y con voto manual, que garantice unas elecciones auténticas en el país. Esto es lo que se estaría negociando claramente sin la presencia de alguien que represente verdaderamente a los venezolanos.

Ahora bien, veamos quién negocia. En este momento ya los partidos de MUD/PU se encuentran acordando las cuotas de cuántos negociadores por partido tendrán de los 10 puestos por parte de la oposición. Esa es la manera tradicional en que la oposición venezolana aborda una materia como esta, el reparto. Después también habrá las cuotas con los rectores del CNE. Y las preguntas que me surgen: ¿Creen ustedes que los resultados serán diferentes después de 27 años de tener el régimen en su bolsillo a la dirigencia opositora? Y saben bien a lo que me refiero con “bolsillo”. ¿Cambiarán real y estructuralmente esos negociadores el sistema electoral a favor de los ciudadanos, cuando la mejor defensa que tuvo ese sistema automatizado que se utilizó hasta el 28J-2024 fue precisamente de la MUD/PU? Tengo mis dudas razonables después de escribir por 15 años la misma historia sin cambio alguno.

Un enfoque que beneficie una negociación con el régimen SIEMPRE ha perjudicado a los venezolanos porque entre estos delincuentes siempre ha existido la cohabitación. El régimen tiene mucha experiencia en esta materia y estará muerto de la risa con esta negociación entre bandas, aunque veamos a un Jorge Rodríguez aparentemente molesto porque lo obligaron a sentarse con la AN-2015.

Algunos dirán que en esta oportunidad será diferente porque el árbitro será los EEUU. A ese argumento responderé que los EEUU darán el visto bueno a cualquier cosa que AMBAS partes acuerden. Ellos no están allí para velar por los intereses de los venezolanos sino por los suyos. Y lo que salga de allí les dará estabilidad hemisférica que necesitan, así los venezolanos salgamos con las tablas en la cabeza.

El solo hecho de una negociación entre las bandas que manejaron el interinato de Guaidó, que no ha rendido cuentas de los millones de dólares que les entrego la administración de los EEUU, y la banda que destruyo a Venezuela en 27 años, no presagia nada bueno para nosotros. Antes de eso prefiero mil veces que el regente ponga una Junta a dedo respaldada por los fusiles norteamericanos que decida un sistema electoral confiable en el menor lapso posible para los venezolanos, y esos mismos fusiles obliguen a los militares venezolanos a respetar la decisión del pueblo en unas elecciones que esa Junta organice. Esto al parecer, como van las cosas, pareciera un sueño de una noche de verano. Pero algunas veces los sueños también se cumplen, y soñar no cuesta nada… 

Caracas, 17 de julio de 2026

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