lunes, 3 de febrero de 2014

Lecciones de liderazgo de un loco que se marchó


Por Luis Manuel Aguana

Desde hace muchos años me ha fascinado el tema de gerencia y liderazgo. Empecé primero con los temas del liderazgo empresarial y luego con los del liderazgo político, ambos muy responsables del crecimiento económico y el desarrollo de un país. Traté, hasta donde pude, de mantener la suscripción a revistas internacionales en relación a esos temas pero como al resto de los venezolanos esa puerta también se cerró con la imposibilidad de adquirir divisas para renovarlas. Sin embargo, aun nos queda la Red que veremos hasta donde nos dura. De allí el comentario de mi presente nota.

Uno de los aspectos más resaltantes del liderazgo es la inspiración. Un líder además de muchas otras cualidades debe inspirar a quienes aspira que lo sigan. Si, inspirar, ese no-se-qué que hace que a una persona la sigan porque tiene un efecto mágico sobre el resto, pareciendo dar la sensación de saber a dónde se dirigen.

El líder define, marca e impone un rumbo porque está convencido y es capaz de convencer que ese rumbo que ha escogido es el correcto, inspirando a sus seguidores a recorrer ese camino. Un líder no le pregunta a nadie cual es el camino, lo sabe y punto. El líder sabe cuál es la salida y la puede explicar, no se la pregunta a nadie ¿Les suena conocido? Es por eso que el liderazgo político tiene una altísima responsabilidad en los eventos de un país.

El líder no es la persona que mas grita en una tarima. Es la que hace algo que es disruptivo y la gente la sigue. A veces no es la que tiene más carisma sino aquella que la gente percibe que sabe dónde va. Es algo que tiene esa persona que no se puede explicar. Por eso aquella discusión eterna de las escuelas de negocios acerca de si el líder nace o se hace. Lo cierto es que ya bien sea una u otra cosa, los liderazgos también pueden ser negativos, haciendo que todos nos vayamos por un barranco. De esto muchos casos ilustran la historia, la nuestra y la del mundo.

De una de las últimas entregas de las conferencias TED (Technology, Entertainment & Design) recibí una secuencia de 10 charlas precisamente acerca del tema del liderazgo que inspira y que comparto con ustedes: “How leaders inspire” (Cómo los líderes inspiran http://www.ted.com/playlists/140/how_leaders_inspire.html?utm_source=newsletter_weekly_2014-01-25&utm_campaign=newsletter_weekly&utm_medium=email&utm_content=playlist_title). Dos horas y media que son oro en polvo para estudiar en detalle y comprender este fenómeno. La mayoría están subtituladas al español (no tienen excusas).

Recomiendo particularmente la primera de Simon Sinek “How great leaders inspire action” (Cómo los grandes líderes inspiran a la acción) con una teoría muy interesante (The Golden Circle) que en cualquier momento les comentaré en el blog. Por ahora más bien me referiré a una de ellas que me llamó poderosamente la atención ya que en alguna medida se parece mucho a lo que nos ha pasado en Venezuela.

La charla de Derek Sivers, “How to start a movement” (Cómo comenzar un movimiento), que recomiendo ver para entender mejor esta nota, es la explicación mas corta que haya visto (algo más de 3 minutos) acerca de cómo un líder impone una manera de actuar. Con la ayuda de un video casero de menos de tres minutos Sivers muestra un campus lleno de jóvenes donde uno de ellos salta al ruedo y comienza un baile extraño que causa risas.

De acuerdo a Sivers, un líder necesita tener las suficientes agallas (para no mencionar la palabra correspondiente) para sobresalir y ser objeto del ridículo para comenzar algo. Después de unos momentos aparece el primer seguidor que baila con él. El papel de este individuo es crucial para lo que sucede después ya que es el seguidor quien le enseña al resto que es fácil seguir el baile. El líder lo acoge porque es el primero que se suma a su “causa” y le enseña los pasos. Ya no es uno solo sino dos los que bailan la música alocada. Y aquí Sivers llega a una primera conclusión “es el primer seguidor el que convierte a un chiflado solitario en un líder” ¡Qué interesante!

Luego el primer seguidor llama a sus amigos a sumarse y se suma un tercero. Ya empieza a crecer “el movimiento” que debe ser público para que la gente lo vea, no solo mostrando al líder sino también a sus seguidores, porque de acuerdo a Sivers, los nuevos seguidores emulan a los viejos, no al líder. Tomen nota de esto último.

Y así se van sumando y sumando personas al “movimiento” hasta llegar a lo que llama “El punto de Inflexión”. Sivers recalca que la medida que más personas se unen es menos arriesgada la cosa porque los que estaban alejados ahora no tienen motivos para estarlo y se unen. Ellos no van a sobresalir, no serán ridiculizados-en el caso del ejemplo-, porque si se dan prisa serán parte de la multitud que está “de moda”. Sorprendentemente se nota que todos se unen al “movimiento” porque llega el punto en que los que están fuera serán los ridiculizados por no estar.

Pero de las lecciones más interesantes de este simple ejemplo de Sivers es que el crédito será siempre del “loco” que dio el primer paso pero fueron realmente los primeros seguidores los que transformaron a ese “loco” solitario en líder…Sivers difiere de aquellos que dicen que todos deberíamos ser lideres ya que eso sería realmente ineficaz, porque lo más importante es tener el valor de seguir y enseñar a otros de cómo seguir al “loco” que dio el primer paso.

De acuerdo a esto último, cuando vean a un “loco” haciendo algo increíble, tengan las agallas de ser los primeros en sobresalir, unirse y seguirlo, porque son esos a los que emularan los siguientes. Aunque me parece correcto que los nuevos emulan a los viejos y no precisamente al líder, difiero de la idea de estar buscando “locos” haciendo algo que consideren increíble, sino plantearse uno mismo la iniciativa de ser el “loco” e irrumpir en la escena, contribuyendo a mejorar el liderazgo existente.

Y eso pasó con el “loco” Hugo Chávez, que hasta los que le llevaron tortas a Yare están aún bailando al son que tocó cuando salió al ruedo solo a bailar una música extraña llamada comunismo. Y vean que la teoría de Sivers no estaba tan pelada. Ya el “loco” se marchó y todavía el “movimiento” comunista sigue con aquellos primeros que se unieron al baile desde el comienzo.

Ahora desde el Táchira salieron unos “locos” a plantear un nuevo baile al país, La Rebelión de las Regiones. Algunos comenzamos a enseñar ese baile y hacer crecer el “movimiento” con una música llamada democracia. Ya tenemos la partitura y la obra se llama Proyecto País Venezuela…

Caracas, 3 de Febrero de 2014

Twitter:@laguana