martes, 3 de marzo de 2026

Después de todo, no somos comunistas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Hay una escena del clásico de Hollywood El Padrino, que por lo realista siempre me ha llamado la atención. Y es cuando, en la reunión de todos los jefes de la mafia, luego del asesinato del hijo mayor del Padrino, todos se quejaron amargamente de que El Padrino, Don Corleone, no compartía con el resto del grupo su red de políticos y jueces corruptos.

El Padrino respondió indicando que nunca se había negado a eso, con excepción del negocio de las drogas. El jefe mafioso Don Barzini, quien presidía la reunión, le respondió: “Los tiempos cambian. No es igual que hace años, que hacíamos lo que queríamos. Un rechazo no es actitud de un amigo. Si Don Corleone tiene a todos los jueces y los políticos de Nueva York, entonces debe compartirlos con nosotros, permitirnos sacar agua del pozo. Claro que puede presentar una cuenta por tal servicio. Después de todo, no somos comunistas…” (Traducción tomada de la película El Padrino).

Me vino a la mente esa escena al mirar al Presidente Donald Trump en un discurso en Corpus Christi, Texas, afirmando al lado de un tanquero petrolero venezolano que los EEUU “se encargará de refinar y comercializar el crudo procedente de Venezuela tanto en el mercado interno como a nivel mundial” (ver Versión Final, Trump anuncia que EE. UU. controlará la refinación y exportación del petróleo venezolano, en https://diarioversionfinal.com/mundo/trump-anuncia-que-ee-uu-controlara-la-refinacion-y-exportacion-del-petroleo-venezolano/).

Si por razones de la capitulación y arresto de Nicolás Maduro Moros, los EEUU ya controlan nuestra producción petrolera y deciden cuánto de eso destinar de NUESTRO petróleo al país, lo menos que cabría preguntar, de existir alguna soberanía en Venezuela, es cuánto sería la cuenta por tal servicio, como lo requirió Don Barzini, porque “después de todo, no somos comunistas”.

Pero en la actualidad no podemos presentar la cuenta que consideremos pertinente por el servicio, no solo porque ya están a cargo de todo, incluyendo de nuestro principal recurso de exportación, sino porque desde el 3 de enero somos un país tutelado, cuya soberanía fue desaparecida ese día por la fuerza militar de los EEUU.

No voy a entrar aquí en una discusión ideológica antimperialista, sería ridículo. Lo sucedido no es más que la resultante de una sucesión de eventos lamentables que comenzaron desde el mismo momento en que Hugo Chávez Frías se posesionó como presidente de la República y terminó sacándose la máscara después del 11 de abril de 2002, en una alianza ya abierta con la Cuba castrocomunista. El resto lo hicieron Chávez y sus sucesores, conjuntamente con sus asociados internacionales, que atornillaron el mal llamado socialismo del siglo XXI, y destruyeron literalmente la infraestructura productiva del país, sumiendo en la pobreza a más del 90% de la población venezolana, y causando el éxodo de más de 8 millones de compatriotas.

Pero el hecho de que hubieran existido razones válidas para extraer al jefe del narcotráfico de Venezuela, y que este coincidiera con la persona que ejercía ilegítimamente la presidencia de la República, no desaparece por obra de Trump, la soberanía que los venezolanos poseemos sobre nuestro territorio y los recursos que existen en él. Los venezolanos aún seguimos siendo dueños del petróleo y el resto de los recursos que se encuentran en el subsuelo, y que no han pertenecido nunca a ningún gobierno, sino al pueblo venezolano en su conjunto.

Sin embargo, la representación que la soberanía popular le concede a los gobiernos del país, la están ejerciendo ahora “temporalmente” los EEUU como resultado de un acto de fuerza, a través de su designada presidencia interina, que obedece a un plan trazado para el país, so pena de que le ocurra lo mismo que a su predecesor.

Ahora bien, la pregunta que muchos nos hacemos en Venezuela, incluyendo, por supuesto, la ambición de toda la dirigencia política, es cuándo la soberanía “regresará” a manos de los venezolanos. Y la pregunta se manifiesta en ellos con la solicitud al tutor de elecciones a la brevedad posible. Sin embargo, es muy prematuro para una respuesta clara. Todavía los EEUU tienen mucho que desmontar de la bomba dejada por el régimen tras 27 años de tiranía, en especial la estructura militar y de represión para su sostenimiento en el poder.

Pero es aquí donde se presenta la verdadera interrogante: ¿a quién se le regresaría después de ese desmontaje la soberanía? ¿A los políticos de unos partidos disueltos y destruidos por años de cohabitación con una tiranía? ¿A los dirigentes políticos corresponsables de la situación de miseria a la que nos han sumido por 27 años? Y es allí donde deben poner la lupa los EEUU, si en realidad, como yo lo deseo creer de cualquier administración de los EEUU (aunque dicen que me enterrarán en una urna blanca), desean regresarla a los venezolanos a la mayor brevedad posible.

Pero cada vez que leo o veo una declaración del presidente Donald Trump, pareciera que no es de su interés regresarnos la soberanía del país. Que los EEUU permanecerán manejando y administrando nuestros recursos -y al país en general- por tiempo indefinido, a pesar de la euforia inicial de habernos sacado de encima el yugo del socialismo del siglo XXI.

En este contexto, unas elecciones para entregar el país a quienes nunca lo han administrado bien y lograron quebrar la nación más rica de Latinoamérica —y aquí hablo en términos generales y poniéndome en los zapatos de los norteamericanos— pareciera no ser la mejor alternativa para EEUU en el corto ni mediano plazo. Y que incluso tal vez los venezolanos preferirían que los norteamericanos manejaran los asuntos del país por encima de estos políticos. A este lamentable estado nos ha llevado esta desgracia.

Cualquier presidente norteamericano con la suficiente audacia podía ver a distancia que quitarle el país a una parranda de delincuentes era de lejos como despojar a un niño de un caramelo, pero regresarlo a sus legítimos dueños es otra cosa muy diferente. Y aprovechar en el proceso lo que los delincuentes ya llevaban años explotando, y de paso contar con el agradecimiento de todo el mundo por habernos quitado de encima esa pesadilla, porque al final tendríamos, económicamente hablando, mucho más que con los anteriores.

Estas son realidades demasiado incómodas, pero hay que enfrentarlas porque está en juego el futuro de la Nación. Desde esta minúscula tribuna de la red hemos abogado siempre por que sea el pueblo venezolano el que decida su destino. De allí que haya que explicarle a los EEUU que una alternativa a no entregarle la soberanía a los políticos sería entregarla al pueblo venezolano en su más genuina expresión, una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, para que esta decida el futuro de Venezuela.

Es solo a través de la convocatoria del Constituyente donde mejor se materializaría el regreso de esa soberanía. Y solo sería a través de ella que se le entregue a la genuina representación del pueblo venezolano —contando previamente con un sistema electoral limpio— la posibilidad de designar un Gobierno de Transición legítimo, refundar el Estado y generar un nuevo texto constitucional que le dé inicio a un nuevo periodo político de la Nación. Las elecciones tendrían lugar después, bajo los términos de una nueva Constitución, una vez resuelta la reconstrucción del tejido de los partidos políticos destruidos tras 27 años de tiranía castro-chavista-madurista, en la Asamblea Nacional Constituyente Originaria.

Ese debería ser el proceso para regresarle la soberanía al pueblo venezolano. Pero también reconocemos que este paso no sería gratis, por lo que en su momento una legítima representación del pueblo venezolano tendrá que discutir abiertamente con el tutor, los Estados Unidos, los términos de ese regreso. Pero como bien apuntaron en El Padrino, los tiempos cambiaron, y claro que podrán presentarles la cuenta a esos representantes legítimos de la soberanía popular, por la apreciada ayuda desde el 3 de enero, con nuestro mayor agradecimiento. Después de todo, no somos comunistas…

Caracas, 3 de marzo de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


viernes, 27 de febrero de 2026

Venezuela: Tendencia irreversible

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Parafraseando a la siempre mal recordada Tibisay Lucena, desaparecida ex presidente del Consejo Nacional Electoral venezolano, CNE, lo que sucedió en Venezuela desde el 3 de enero del presente año 2026, definitivamente es irreversible. Muchos de los factores políticos venezolanos siguen insistiendo en hacer política, “ceteris paribus”, como dirían los economistas, como “si todo lo demás permaneciera constante”, cuando en realidad  ha cambiado, sin sacarse el “chip” en la cabeza de que Chávez se murió y Maduro está preso en los EEUU.

Tibisay Lucena, o Tiby, como la llamábamos desde la oposición, fue autora de la terrible frase “resultados electorales irreversibles” del último boletín en todas las elecciones manipuladas del CNE. ¿Y cómo no iban a ser “irreversibles”, si ya el resultado estaba cantado antes de ir a votar?

Pero nuestra oposición oficial reunida en la MUD y los partidos cooptados, cohabitantes naturales del régimen en todas las elecciones desde el año 2004, nunca puso en tela de juicio el sistema electoral venezolano, convirtiéndose en su principal aval ante el mundo, hasta que por desacuerdos con la tiranía, la misma compañía Smarmatic, proveedora de los sistemas tecnológicos, reveló la cruda realidad a los ojos de todos: los resultados electorales publicados por el CNE desde el año 2004 (primer año de la implementación de los sistemas de Smartmatic para el Referendo Revocatorio de Hugo Chavez Frías) podían ser perfectamente modificados:

“Las relaciones entre Smartmatic y el CNE se rompieron en agosto de 2017. Esto, luego de que representantes de la firma denunciaran que «hubo manipulación del dato de participación» en el proceso comicial del 30 de julio de ese año, en el que se eligió a los miembros de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente. “Estimamos que la diferencia entre la participación real y la anunciada por las autoridades es de al menos un millón de votos”, afirmó en esa ocasión, Antonio Mugica, director ejecutivo de la compañía en una conferencia de prensa desde Londres” (ver Transparencia Venezuela, Las 3 revelaciones de la demanda de Smartmatic contra el Estado venezolano en el CIADI, en https://transparenciave.org/las-3-revelaciones-de-la-demanda-de-smartmatic-contra-el-estado-venezolano-en-el-ciadi/).

Ya con esta sola declaración se comprobaban las múltiples denuncias realizadas públicamente por técnicos electorales venezolanos, dejando claro ante el mundo que ninguna elección realizada con los sistemas de Smartmatic en Venezuela era confiable, siendo cada proceso electoral automatizado desde el 2004 una trampa montada a los venezolanos.

Pero, aunque la querella de Smartmatic ante el CIADI en contra de su antiguo socio fue  una pelea entre bandas criminales, reveló también ante el mundo que el actual sistema de contar votos en Venezuela sigue siendo un fraude para los venezolanos: “La demanda señala que Ex-Clé realizó ingeniería inversa del sistema de votación implementado en Venezuela para eliminar todas las salvaguardas antifraude” (ver artículo citado de Transparencia Venezuela). Y ese sistema no ha cambiado en nada hasta el día de hoy, a pesar de que Venezuela es ahora un Estado bajo la tutela de EEUU.

¿A qué viene todo esto a colación? Por la “tendencia irreversible” de la situación política venezolana, con un régimen en retirada y una realidad futura todavía por definir. En ese contexto, ¿cómo y en cuál momento podrían celebrarse elecciones en este país? Todo esto sin contar con el limbo político y jurídico en el que se encuentran todavía las elecciones del 28 de julio de 2024.

Todos los factores políticos, incluyendo a María Corina Machado (MCM), han presionado públicamente para la celebración de nuevas elecciones al gobierno de los EEUU a la brevedad posible. Y la respuesta ha sido la misma desde el 4 de enero, día posterior de la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa a los EEUU: “Rubio dice que hablar de elecciones en Venezuela "es prematuro en este momento" (ver El Nacional, en https://elnacional.com.py/mundo/rubio-dice-hablar-elecciones-venezuela-es-prematuro-momento-n98704).

Pero de repente, aparece en el discurso del Estado de la Unión de 2026, en el Congreso de los EEUU, el excandidato presidencial y exvicepresidente del CNE, Enrique Márquez, recientemente liberado por el régimen luego de su encarcelamiento el 8 de enero de 2025, 2 días antes de la supuesta toma de posesión de Edmundo González Urrutia el 10 de enero en Venezuela, bajo una acusación por parte del Ministro del Interior, Diosdado Cabello, de estar involucrado en un golpe de Estado en Venezuela: “Cabello dijo que Márquez fue arrestado porque “forma parte de un complot” con el cual —aseguró— también estarían relacionados un ciudadano estadounidense del FBI y el yerno del líder opositor Edmundo González Urrutia, ambos detenidos recientemente” (ver CNN en Español, en https://cnnespanol.cnn.com/2025/01/09/venezuela/diosdado-cabello-acusa-enrique-marquez-intento-golpe-orix).

Es difícil hacer una especulación acerca de la presencia de Márquez en el Congreso y posteriormente en una reunión con funcionarios de la administración de Trump en la Casa Blanca. Pero también es difícil no relacionar su aparición con su condición de exvicepresidente del CNE y excandidato presidencial, único en solicitar formalmente ante el TSJ del régimen “que ordenara la apertura de las cajas electorales en resguardo del Plan República, en donde se encontraban los votos del 28 de julio para hacer un conteo manual y corroborar los resultados de los comicios” y se pudiera contar “voto a voto” la expresión popular (ver Crónica Uno, 14-08-2024, Enrique Márquez pide “conteo voto a voto” para verificar resultados del 28J, en https://cronica.uno/enrique-marquez-pide-conteo-voto-a-voto-para-verificar-resultados-del-28j/).

Esta exigencia -y muchas otras más- ya las habíamos solicitado, una década atrás, miembros de la sociedad civil, al CNE y a los partidos políticos agrupados en el Comando Simón Bolívar (de los cuales Marquez fue parte y posteriormente destacado miembro de la MUD como Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional de 2015), en una Carta abierta a la sociedad democrática venezolana en ocasión a las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, y concurrieron  sin condiciones a esas elecciones, desatendiendo todas nuestras recomendaciones (ver Declaración de Caracas, 20-03-2013, Carta Abierta en ocasión al 14 de abril, en https://declaraciondecaracas.blogspot.com/2013/03/ante-las-elecciones-del-14-de-abril.html).

No es extraño que una conversación acerca de la posibilidad de elecciones en el país y la situación del sistema electoral venezolano haya tenido lugar en la Casa Blanca con Enrique Márquez. Este personaje ha sido un miembro destacado de la cohabitante opositora principal del régimen, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tarjeta que acompañó a Edmundo González Urrutia (EGU) a las elecciones del 28 de julio, y al parecer, de acuerdo a la percepción de los EEUU, podría jugar un papel de intermediario en el balance régimen-oposición que pretenden los EEUU para ese supuesto proceso electoral que se daría al término de las fases de “Estabilización” y “Recuperación” del plan de Trump-Rubio, donde el CNE es factor fundamental.

Es muy importante destacar que, en esa solicitud de elecciones de los factores políticos, incluida MCM, nadie le ha explicado a los venezolanos qué ha pasado con los votos emitidos por EGU en las elecciones del 28J-2024, y que, en lugar de pedir nuevas elecciones, deberían estar solicitando el cumplimiento del verdadero resultado expresado en las actas depositadas en el Banco Central de Panamá. Los primeros que han enterrado ese resultado -y al mismo presidente electo- a los ojos de la opinión pública han sido precisamente los mismos que ahora le exigen nuevas elecciones en Venezuela a los EEUU desde la oposición política.

Los medios se han dedicado a especular que Márquez sería “el candidato de Trump” en unas venideras elecciones en Venezuela, olvidándose de que difícilmente los EEUU suelten el tutelaje impuesto al país, hasta asegurar que se hayan suprimido a fondo de las Fuerzas Armadas cualquier desviación castro-chavista-madurista, y se haya desmontado todo el aparato político y económico que impida que los intereses norteamericanos se encuentren a pleno resguardo, incluida su seguridad nacional.

En el actual estado de cosas político del país, unas elecciones en Venezuela podrían tomar lo que resta del período presidencial de Donald Trump. Si los EEUU desean entender si es “confiable” o no el sistema electoral en Venezuela, a mi parecer, Márquez sería el último a quien debieran preguntarle, al haber acompañado y aceptado ese sistema de contar votos, incluso como rector “opositor” en el CNE, en todas las elecciones venezolanas desde 2004. EEUU tiene los medios para averiguar quiénes han sido los verdaderos impulsadores de elecciones auténticas en este país, denunciando el sistema electoral del régimen desde el mismo momento de su implementación.

El régimen perdió una guerra no declarada con los EEUU, y lo que queda de él y la soberanía del país se encuentran bajo la tutela y las órdenes de los norteamericanos por la vía de la fuerza. El regreso de esa soberanía —lo hemos expresado innumerables veces por este medio— debería ser a través de la convocatoria inmediata a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, no unas elecciones; y que se le entregue a la genuina representación del pueblo venezolano, a través de un sistema electoral limpio, la posibilidad de designar un Gobierno de Transición, refundar el Estado y generar un nuevo texto constitucional que le dé inicio a un nuevo periodo político de la Nación. Las elecciones tendrían lugar luego bajo los términos de una nueva Constitución, con la reconstrucción en la Asamblea Nacional Constituyente del tejido de los partidos políticos destruidos en 27 años de tiranía castro-chavista-madurista.

Todo lo que mencionó Marco Rubio, secretario de Estado de los EEUU, en su intervención en la Conferencia de jefes de Gobierno de CARICOM, se inserta en un espacio que solo le corresponde al Constituyente en Venezuela: “Ese país necesita recuperarse de muchas cosas, incluidas fracturas internas profundas, pero también algunas disfunciones que existían en sus sistemas económicos. Les digo todo esto porque, en última instancia, creemos que una Venezuela próspera y libre, gobernada por un gobierno legítimo que tenga en mente los intereses de su pueblo, también podría ser un socio y un activo extraordinario para muchos de los países aquí representados hoy en en términos de necesidades energéticas y similares, y también una fuente menos de inestabilidad en la región” (ver Secretario de Estado Marco Rubio en la 50a Reunión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de CARICOM, en https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/02/secretary-of-state-marco-rubio-at-the-50th-regular-meeting-of-the-conference-of-caricom-heads-of-government/).

Solo resta esperar que los factores políticos entiendan que la situación después del 3 de enero es de tendencia irreversible y que, en lugar de trabajar activamente en contra de ella, colaboren para que pueda ser superada a la brevedad posible. Es tiempo de que comiencen a pensar en el país, en el bienestar colectivo de los venezolanos, de un pueblo arrasado sin haber pasado por una guerra, dejando pausadas sus propias ambiciones. Pero eso en Venezuela, lamentablemente, eso es como arar en el mar, como decía El Libertador…

Caracas, 27 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


viernes, 20 de febrero de 2026

Ley de Amnistía: Una farsa legislativa en Estado tutelado

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

El solo hecho de dejar la aplicación de la recién aprobada Ley de Amnistía a la discreción de un sistema judicial corrupto y venal, corresponsable de la detención injusta de más de un millar de personas en Venezuela, demuestra la farsa y la burla de lo que quedó del régimen de Nicolás Maduro Moros, no solo a los venezolanos, sino a la administración tutelada que comienza a ejercer el gobierno de los EEUU en nuestro país.

Serán los mismos jueces, con nombre y apellido, quienes pusieron presos a cientos de venezolanos por órdenes de una tiranía, los mismos que decidirán por esa ley si esta aplica o no para liberarlos. ¡Tremenda amnistía! La periodista Maibort Petit lo enfatiza claramente cuando indica que el proyecto “No plantea reformas estructurales al sistema judicial ni al aparato de seguridad del Estado, ni establece mecanismos robustos de verdad, reparación o garantías de no repetición. En la práctica, podría liberar a víctimas sin desmontar las condiciones que permitieron su persecución” (ver Proyecto de Ley completo: Amnistía en Venezuela: reconciliación o estrategia política, en https://www.venezuelapolitica.info/proyecto-de-ley-completo-amnistia-en-venezuela-reconciliacion-o-estrategia-politica/).

Pero el fondo del asunto pudiera ser mucho más grave. Muchos de esos presos pudieron dejar de serlo porque se convirtieron en desaparecidos de la tiranía (fallecieron en detención injusta y nadie, salvo sus verdugos, lo sabe, y sus familiares los esperan a las afueras de las cárceles); y los responsables de esas desapariciones serán, por virtud de esa nueva ley, parte del aparato del Estado que supuestamente los pondrá en libertad. Por supuesto, esas personas nunca saldrán, porque se les inventará cualquier excusa que no alcance los extremos de la amnistía para “no dejarlos en libertad”, o simplemente se excusarán indicando que esa persona nunca estuvo en una instalación carcelaria del régimen.

No se podrá resolver la situación política de Venezuela llevando a juicio a los responsables de los crímenes, y en especial la situación de los presos políticos, sin una purga completa de la tiranía, y no a medias como lo que está sucediendo ahora. Una Asamblea Nacional ILEGÍTIMA, con supuestos “opositores” previamente cooptados por el régimen, NUNCA podrá legislar a favor de resolverla, porque para que eso ocurra se requiere el desmontaje COMPLETO de la tiranía que encabezó Nicolás Maduro Moros. Y eso, de acuerdo al plan de los EEUU, ocurriría en la última fase de su plan —la transición política— de la que aún no tenemos claro cuándo ocurrirá.

Entonces esa Ley de Amnistía aprobada, así como cualquier otra que salga de ese poder legislativo ilegítimo, es transitoria y con “vigencia” hasta la recuperación total de nuestra soberanía como Estado. Y pongo la palabra entre comillas porque nadie debería acatar leyes que violan derechos humanos. Y lo que tendría que haber cuando ocurra esa recuperación y dejemos de ser un Estado tutelado por los EEUU, sería una Comisión de la Verdad que investigue a fondo lo que sucedió en Venezuela durante este periodo horrible de nuestra historia, desde 1999 hasta el momento en que se llevaron a Maduro.

No es la primera vez que han existido intentos de una amnistía en Venezuela. El 2 de febrero de 2019, publiqué una nota titulada “Por una verdadera Amnistía”. Allí remarcaba la verdadera razón de una amnistía. No es que venezolanos privados injustamente de su libertad y torturados por una tiranía en funciones, resulten ahora ser los “perdonados” por sus verdugos, y peor aún, ¡¡¡bajo sus condiciones!!! ¡Así no es! ¡La vaina es al revés! Es que aquellos que resulten culpables de esta tragedia de magnitudes nunca antes vistas en Venezuela, se les revise su caso y se decida aplicar o no un instrumento como ese:

¿No sería mejor que, una vez caído el régimen de Nicolás Maduro, y atrapados o solicitados todos los responsables de esta horrorosa tragedia, estos sean debidamente enjuiciados y sentenciados, para luego, caso por caso, decidir en un Tribunal Ad-Hoc especialmente designado, como el Tribunal de Nuremberg, quiénes tienen y quiénes no tienen derecho a una amnistía, de acuerdo a su colaboración con la justicia? ¡Eso es lo que se tienen que preguntar los ciudadanos!” (ver Por una verdadera Amnistía, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/02/por-una-verdadera-amnistia.html).

Pero los venezolanos no acaban de entender que, a partir del 3 de enero de 2026, nos encontramos ahora bajo un ESTADO TUTELADO POR LOS EEUU, con soberanía y poderes públicos suspendidos, y ellos están permitiendo, por alguna razón, esta abierta injusticia en contra de los presos políticos de la tiranía. Aquí los jefes ya no son los Rodríguez, Cabello, Padrino, etc. ¡Son los EEUU! Y si algún reclamo debemos alzar los venezolanos, es AL TUTOR de lo que queda del régimen de Nicolás Maduro Moros.

Y si esta nueva Ley de Amnistía forma parte de alguna manera del plan de liberación del país, como lo anunciaron el presidente de los EEUU y su secretario de Estado, es importante que los venezolanos presionemos abiertamente para que ese plan se cumpla, pero sin la mayor afectación posible a los venezolanos, porque lo que queda del régimen en funciones, como la Asamblea Nacional ilegítima, siempre tratará de defenderse a costa de su sufrimiento. De allí que debamos denunciar esa nueva Ley de Amnistía con todas las fuerzas y hagamos lo posible para que se llegue a la última fase a la brevedad, con una Comisión de la Verdad en el marco de una transición política hacia una democracia legítima.

Pero, ¿qué podemos hacer mientras tanto los ciudadanos para protegernos de poderes públicos, como la actual Asamblea Nacional, que desde hace mucho tiempo ya eran ilegítimos, y ahora son tutelados por una potencia extranjera? Y más allá, ¿es posible la existencia de poderes públicos legítimos en Estados tutelados, y menos aún, ilegítimos? Y si la legitimidad de los poderes públicos depende de la autonomía soberana, ¿puede existir legitimidad plena sin soberanía plena? En ese contexto no hay cabida para una Asamblea Nacional.

Concluimos entonces que cualquier producto de la ya ilegítima Asamblea Nacional es aún más ilegítimo, al estar el Estado venezolano bajo la tutela de otro Estado. Y hasta cesar tal condición, mal puede cualquier ley producto de esa Asamblea Nacional ser de aplicación válida en el país.

Sugerimos respetuosamente al tutor de Venezuela, a los EEUU y sus representantes en el país, abstenerse de utilizar la Asamblea Nacional del antiguo régimen de Nicolás Maduro Moros como medio para ejecutar el plan y las órdenes del presidente Donald Trump. La excarcelación plena de los presos políticos pudo haber sido obra perfectamente del poder ejecutivo, a cargo de la tutelada y presidente encargada, a través de una orden directa; y a partir de ahora cerrar la Asamblea Nacional del régimen porque la soberanía venezolana se encuentra suspendida hasta nuevo aviso. Eso impedirá que lo que queda del régimen siga evadiendo una justicia que más temprano que tarde terminará alcanzándolos…

Caracas, 20 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 15 de febrero de 2026

Desafíos políticos de una Venezuela tutelada

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Me parece increíble lo que está sucediendo en Venezuela. Es posible que algunos no lo hayan notado por la forma muy particular que tenemos los venezolanos de hacer política, que ha hecho pasar desapercibida la magnitud de lo que sucedió el 3 de enero de 2026.

Ese día cambió el paradigma político del país. De un Estado controlado por una tiranía narcomilitarizada, se pasó a un Estado tutelado por los EEUU. Algunos me dirán que esa tutela ya existía y que el régimen de Nicolás Maduro Moros ya respondía a las órdenes de Cuba, Rusia, China e Irán. Es posible. Pero no dejaba de ser un control coordinado para beneficio de todas las partes, y en especial de quienes se encontraban en el poder, quienes habían anunciado que nunca lo dejarían. Y así lo dejaron muy claro el 28 de julio de 2024, con la ayuda diligente de sus socios.

Ya lo mencionamos en la nota anterior (ver Estado de soberanía suspendida, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/02/estado-de-soberania-suspendida.html). Un Estado tutelado, según la definición expuesta, es “una entidad política formalmente autónoma pero subordinada en la práctica a otro Estado por coerción militar, ocupación, amenaza permanente o imposición institucional”. Y el otro Estado al que está subordinado por la fuerza se le denomina tutor.

El tutor, los EEUU, impuso a los venezolanos que fuera la Sra. Delcy Eloína Rodríguez Gómez quien estuviera a la cabeza, sin reconocimiento como jefe de Estado, y las órdenes precisas para seguir en el puesto (con amenaza de su vida) fueron administrar el país de acuerdo con las instrucciones del tutor, con el fin de desmontar el Estado narco terrorista impuesto a Venezuela por Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros

Pero aun conociendo esto, TODOS los factores opositores de Venezuela, incluyendo a María Corina Machado (MCM) han continuado su guion opositor COMO SI NADA DE ESTO HUBIERA OCURRIDO. Siguen dirigiéndose y accionando ahora en contra del “régimen de Delsy Rodríguez” de la misma manera que antes lo hacían en contra del  régimen de Nicolás Maduro Moros, sin percatarse de que no es en contra de ella que lo hacen, sino en contra de lo decidido por el tutor, al ser ella una marioneta del primero, y que su estabilidad es ahora lo que precisamente requiere el plan de Trump y Rubio para salir de lo que queda de la tiranía.

Si el régimen de Delsy Rodríguez colapsa, porque se encuentra en un equilibrio altamente inestable, seguramente habrá otro que ponga el tutor en sustitución, pero sería claramente un retraso en el plan que está en plena ejecución. Y ese plan solo está en conocimiento del presidente Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y la encargada de negocios en Venezuela, Laura Dogu. Y de nadie más.

Los norteamericanos finalmente entendieron, luego de las traiciones, corrupción e insidias de la oposición venezolana en su pelea permanente por el poder, como borrachos por una botella vacía, que era preferible resolver primero el problema del país y del pueblo, SIN LOS POLÍTICOS VENEZOLANOS, para encarrilar la situación de desestabilización regional que representaba el régimen de Maduro, dejándoles el país  para el final a nuestros políticos.

Y tal y como yo lo veo, tuvieron muchísima razón. De allí que se estén viendo los primeros resultados de ese plan, como el comienzo de la liberación de los presos políticos, la Ley de Hidrocarburos y la organización de los recursos petroleros para el financiamiento de la reconstrucción.

Sin embargo, ante la insistencia insana de los políticos de exigir “elecciones ya” en un país sin viabilidad institucional de ninguna clase, en especial la electoral (cosa que se abordaría en la tercera fase del plan de Trump-Rubio), los norteamericanos simplemente les han dicho que tengan paciencia, sin más explicaciones. Y le han ordenado a Delsy Rodríguez entregarles el mismo mensaje.

Decir “Creemos que un proceso de transición real con votación manual… todo el proceso podría completarse en nueve o diez meses” como lo ha indicado MCM, sin tener el control de lo que sucede, en un país tutelado por otro, no es realista y crea expectativas falsas en los venezolanos (ver María Corina Machado cree que podría haber elecciones en Venezuela en menos de un año, en https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo/internacional/maria-corina-machado-cree-que-podria-haber-elecciones-en-venezuela-en-rcna257551)

En otras palabras, los políticos volvieron al mismo guion opositor que le aplicaron a Maduro, cuando el paradigma actual no es el mismo que existía antes del 3 de enero. ¿Será que es necesario que el tutor les suministre también a ellos las famosas pastillas de “Ubicatex”, para que entiendan la nueva situación de Venezuela? ¿No debieran ellos más bien  preguntarle al tutor cuál sería el papel que deberían jugar si no se encuentran por ningún lado en las primeras fases de ese plan?

Es claro que debe presionarse a lo que queda del régimen para que cumpla como marioneta tutelada lo que se le ha ordenado, como por ejemplo la libertad de TODOS los presos políticos. Pero han ralentizado el proceso de una manera interesada. Esa debería ser una de las tareas principales de los dirigentes políticos durante la ejecución del plan, pero en lugar de eso su interés principal se centra en pedir elecciones. Es por acciones como esas que Venezuela llegó al punto de caer en la indignante situación de Estado tutelado.

La Dra. Blanca Rosa Marmol de León, Magistrada Emerita del TSJ ha indicado: “La Amnistía no procede El régimen fue derrotado, no puede darla. Los presos políticos deben ser liberados Todos Con Libertad Plena a lo cual se comprometió el régimen en el Acuerdo con el vencedor, EEUU. Nada que revisar, nada que consultar, solo un Acuerdo que cumplir” (ver red X, @Bmarmoldeleon, en https://x.com/BMarmoldeLeon/status/2022328287826157687).

EEUU no indico el cómo deberían liberarse los presos políticos, solo abrir las puertas de las cárceles a la salida de Maduro, como ocurrió luego de la huida del dictador Marcos Pérez Jiménez. Así debió ocurrir aquí. Pero no, las marionetas lo complicaron, y de allí la manifestación de madres y familiares a la espera de sus hijos a las puertas de las cárceles. ¿Era una amnistía lo que procedía? ¿Procedía un indulto masivo? Si bien es cierto que esto es materia de especialistas, lo mínimo que debió ocurrir fue que esta materia debió ser el rol principal que la oposición debió asumir al momento de darse esa orden del tutor a las ruinas del régimen de Maduro. Se dejó, sin ningún debate público a lo que quedó del régimen de Maduro, decidir una Ley de Amnistía.

¿A nadie se le ocurrió que muchos por quienes esperan esas madres fuera de las cárceles, no aparecerán nunca porque el régimen de Chávez y Maduro en más de 27 años los “desaparecieron” y se conocería la cadena judicial de los responsables directos que aún se encuentran despachando cómodamente en sus puestos en todos los poderes públicos podridos de lo que queda de la tiranía? Es por eso la manipulación de una Ley de Amnistía, y por lo que el papel de la oposición política no es el de pedir elecciones ahora, sino exigir el cumplimiento del mandato del tutor sin conspirar para su fracaso.

La Dra. Mármol de León fue muy precisa en lo anterior como destacada especialista en materia penal al indicar: “El régimen pretende darse Amnistía a si mismo... El régimen fue derrotado. La Amnistía no está en sus manos. ¿Qué parte de esto no se entiende? Tienen que abrirse las puertas de las cárceles a TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS. ESTÁ EN EL ACUERDO CON EEUU” (ver red X, @Bmarmoldeleon, en https://x.com/BMarmoldeLeon/status/2022132504698953754).

Entonces fue la Dra. Mármol de León como destacada miembro de la sociedad civil la que asume ese valiente rol, por encima de los partidos, exponiendo este problema ante la opinión pública, en una extraordinaria intervención en el conocido canal de entrevistas en YouTube, Mingo TeVe (ver Entrevista a la Magistrada Emérita, Dra. Blanca Rosa Mármol de León – Ley de Amnistía – 09-02-2026, en https://youtu.be/RKrpHHVbFMo?si=yy5p8dla-Gi35ZpW). Les sugiero a mis lectores ver la entrevista completa.

Entonces, ¿cómo pretende ningún sector político asumir el gobierno de un país, si han sido incapaces de dar una opinión calificada ante uno de los principales problemas que aqueja a la familia venezolana, como lo es la grave situación de los presos políticos?

Lo anterior nos obliga entonces a preguntarnos, ¿cuál es el rol de los partidos y los dirigentes políticos de la oposición en Estados tutelados? En la Venezuela de hoy, claramente no debería ser ir en contra de lo establecido por el tutor ni conspirar por su fracaso, hasta que concluya la situación que llevó, en primer lugar, al tutelaje del Estado en cuestión y la evidente incapacidad de NINGÚN sector político de llevar las riendas del país. Esto, por supuesto, sería en Estados tutelados donde se destruyó todo el tejido institucional sin la presencia de una guerra, como el caso venezolano, y el papel del tutor no es el de “invadirnos”, sino el de la recuperación del Estado de derecho.

De las fuentes consultadas, la única función estratégica que podría calzar en el plan que han explicado los principales voceros de los EEUU para Venezuela, donde se trata de la extirpación de un cáncer metido en la médula institucional del país, es la de Construir viabilidad post-tutela”. Veamos lo que significa esto:

“… los partidos de oposición enfrentan un dilema complejo: participar sin legitimar la tutela, resistir sin desaparecer. Uno de los mayores fracasos de oposiciones en Estados tutelados es no preparar el “día después”. Cuando la tutela colapsa (por retiro externo o quiebre interno), el vacío puede generar caos. La transición en República Checa fue relativamente estable porque existían cuadros técnicos, propuestas constitucionales y redes organizativas previas. Esto es: a) Formar equipos técnicos; b) Diseñar marcos institucionales alternativos; c) Mantener vínculos internacionales estratégicos” (ver Rol de la oposición, en https://chatgpt.com/s/t_69910024a5348191a4bf63a4ae811a42).

La oposición política venezolana tiene un largo y duro desafío para sanearse a sí misma. Reconstruir su propio tejido institucional, dejar de ser cascarones vacíos para convertirse en verdaderos representantes de las mayorías, con planteamientos y proyectos para la reconstrucción de Venezuela. Sin eso solo serán organizaciones aluvionales que dependen del carisma de un líder, y sin cuya presencia serían intrascendentes, pero con su presencia no vivirían más allá de él. Tenemos una oportunidad única para construir esas organizaciones políticas en este momento, preparadas para asumir los retos de la post-tutela. La sociedad civil venezolana ha demostrado estar mejor preparada que los partidos para esa tarea. Pero, lamentablemente, la duración del tutelaje de los EEUU dependerá de eso…

Caracas, 15 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

domingo, 8 de febrero de 2026

Estado de soberanía suspendida

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Difícilmente podemos entender lo que está ocurriendo en la Venezuela post-Maduro si no le echamos una mirada a lo que ha ocurrido en el pasado en situaciones similares. Al examinar una retrospectiva solicitada a una IA, surgieron ejemplos claros de otros Estados que han sido sometidos como lo ha sido Venezuela desde el 3 de enero. Observen la siguiente aproximación:

“Si usamos “Estado tutelado” en el sentido amplio de una entidad política formalmente autónoma pero subordinada en la práctica a otro Estado por coerción militar, ocupación, amenaza permanente o imposición institucional, hay ejemplos de sobra a lo largo de la historia”. La respuesta también incluyó una larga experiencia desde la antigüedad y el mundo clásico hasta el siglo XXI de Estados subrogados a otros por la vía de la fuerza, incluyendo la tutoría de la desaparecida Unión Soviética (URSS) de la antigua Alemania Oriental (RDA) (ver ChatGPT, Ejemplos de Estados tutelados, en https://chatgpt.com/s/t_6988bb05899081919c8c071378ab68e0).

Lo más interesante de la respuesta fueron los rasgos comunes en todos los casos y en toda la historia desde la antigüedad, desde que existe el concepto de tutelaje por la vía de la fuerza, y en especial uno de ellos que resalta por fundamental: la soberanía formal es distinta a la soberanía real. Y esto es lo que parece no haber entendido todavía el liderazgo político al pretender convencer a la población de que “existirán” elecciones para ellos en un supuesto corto plazo. Veamos.

“La soberanía formal es la que existe en el papel y en el discurso jurídico. La soberanía real es la capacidad efectiva de un Estado para decidir y ejecutar sin que otro actor pueda vetar, imponer o revertir esas decisiones. En los Estados tutelados por coerción, ambas se separan deliberadamente” (ver IA ChatGPT, La soberanía es el núcleo central de la tutela, en https://chatgpt.com/s/t_6988bd982dd4819187027aa6539d5418).

Analicemos el “Indicador práctico (regla empírica)”: “Un Estado no es soberano en sentido real si: No puede cambiar de rumbo político, militar o geopolítico sin riesgo inmediato de intervención, sanción decisiva o colapso inducido. No importa cuántas elecciones celebre ni cuántas embajadas tenga”.

La respuesta finaliza: “En síntesis: La tutela no elimina la soberanía: la vacía donde importa y la conserva donde legitima. Por eso es tan estable: Reduce resistencia, externaliza costos y preserva la apariencia de orden internacional”.

Y eso es exactamente lo que están haciendo los EEUU en Venezuela. Han vaciado nuestra soberanía, conservándola según sus intereses. La Constitución de 1999, y por consiguiente la soberanía del país, está suspendida hasta nuevo aviso. Ninguno de los actores políticos locales tiene decisión alguna en lo que ocurre u ocurrirá en el país hasta tanto cese la situación de tutela. Y esa es otra historia que habrá que analizar en algún momento, ya que no hay ninguna garantía de que la tutoría finalizará luego de que la tiranía castro-chavista-madurista haya cesado completamente, porque eso dependerá del interés político del tutor en ese momento. Y esto no tiene nada que ver con si nos gusta o no lo que está sucediendo. Son simplemente los hechos.

Entonces, ¿con cuál autoridad o respaldo puede cualquier político hablar de que en Venezuela existirán elecciones de cualquier naturaleza en algún momento, si no es porque el tutor así lo haya decidido?

En ANCO sugerimos respetuosa y públicamente al tutor, el presidente Donald J. Trump y a su Secretario de Estado, Marco Rubio, que ante una situación completamente inédita de un régimen sin ningún sustento legítimo, que el plan de 3 fases ideado por su Administración podía “ser mejorado sustantivamente con la inclusión de este  proceso constitucional (el proceso Constituyente), luego de la denominada fase de Estabilización, para que el pueblo venezolano pueda elegir en paz a sus representantes en toda la geografía del país, para que luego la Asamblea Nacional Constituyente electa, pueda designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347, 348 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de las fuerzas políticas y sociales del país que deseen una solución democrática y electoral para Venezuela” (ver Carta Pública al Presidente Donald, J. Trump, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html)

Creemos, al publicar esta sugerencia, que ese curso de acción es muy ventajoso para ambas partes, y que realizar elecciones en un contexto de ilegitimidad extrema del país y sus instituciones sería agravar la situación de los venezolanos, si en realidad el tutor desea devolver al país su soberanía plena.

Un estado de soberanía suspendida podría ser beneficioso para la ejecución del plan hasta su fase de estabilización, pero operar las dos fases restantes -Recuperación y Transición- con los 5 poderes públicos del Estado completamente ilegítimos desde hace más de 27 años, para intentar enderezar la legitimidad institucional del país eligiendo nuevas autoridades, no haría legítimo lo que venga, sino todo lo contrario. Ahora mismo, las leyes que están saliendo de una Asamblea Nacional ilegítima están naciendo con ese pecado original y pueden ser objetadas por cualquiera en un país con Estado de derecho. En otras palabras, esas leyes serían irritas al recuperar Venezuela su soberanía plena. Ningún inversionista correría el riesgo de colocar a largo plazo su dinero en un país en semejante situación.

Sin embargo, si la idea de los EEUU es extender el tutelaje a largo plazo, la situación sería diferente. El tutor -EEUU- defendería por encima de la soberanía formal del país cualquier inversión realizada como demostración de su control o tutelaje, ejerciendo la soberanía real.

El planteamiento que hemos hecho de devolver la soberanía del país a quien le pertenece, el pueblo de Venezuela, no solo podría darle respaldo popular formal a los EEUU por la acción realizada, sino que le daría sustento legitimo -político y jurídico- a cualquier acción que venga, y que vaya en un sentido acordado y conjunto, que respete la libertad y progreso de ambas naciones libres y autónomas, sin necesidad de tutela alguna, dando el tiempo y seguridad necesarios para la inversión estable de largo plazo y beneficio mutuo, que al final es lo que todos deseamos.

Caracas, 8 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 1 de febrero de 2026

Tecnócratas y Transición en Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

No hay ejercicio que nos encante más a los venezolanos que devanear sobre lo que pudo haber sido y no fue. Nos montamos unas disquisiciones profundas sobre cómo debió haber ocurrido un hecho, y mientras hacemos eso, las consecuencias reales del hecho mismo ocurrido nos llevan a nuevas situaciones que no percibimos, lo que nos coloca siempre en la cola de los acontecimientos, y en la posición de ser sujetos pasivos y no activos de las cosas que nos pasan.

Sí, los EEUU se metieron en Venezuela, se llevaron a Maduro y a Cilia, dejando en su lugar a Delcy Rodríguez como encargada de la presidencia de la República, nos guste o no. Y no, no dejaron a quienes deseábamos. Pudo haber sido, pero no fue. Dejaron la estructura del régimen intacta porque no vinieron a eso, en primer lugar. Si hubieran venido a eso, como lo hicieron en Panamá en 1989, desembarcan completamente y traen más soldados para controlar completamente el país.

Impusieron un plan de tres fases, del que ya comenté en una nota pasada, y que no me gustó porque puso primero a la economía antes que a los derechos humanos, la recuperación de las libertades y las instituciones (ver De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/01/de-nuevo-la-primacia-de-las-libertades.html).

Pusieron primero poner orden a los locos armados (Fase Estabilización), luego la recuperación económica del país (Fase de Recuperación) y de último la normalización política (Fase de Transición), donde incluyeron elecciones. Es en realidad un plan muy pragmático, muy a la forma en que piensan los norteamericanos. Le ponen una pistola en la cabeza a la presidente encargada para que lo ejecute, quiera o no, y listo.

Claramente, hay factores dentro de los EEUU, como los petroleros, que indican que poner dinero en las cantidades solicitadas ahora a largo plazo en un país sin seguridad jurídica, cosa que el plan de Trump asegura en la tercera fase del plan, no es conveniente para sus intereses. Pero esa contradicción la resuelve el gobierno de Trump a la fuerza, porque su excusa es que no son los venezolanos quienes asegurarán esas inversiones, sino el poderío de los EEUU. Y tal vez tienen razón en eso…

Entonces, aunque no me guste el orden de cómo lo están haciendo, las cosas se miden por resultados y el movimiento se demuestra andando. Ayer el presidente de la Asamblea Nacional oficialista anunció que atenderán “la solicitud de la Presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para trabajar en una Ley de Amnistía General”… “que abarque el período político que va desde 1999 hasta el presente” (ver AN incorpora Ley de Amnistía General en su agenda, en https://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/an-incorpora-ley-de-amnistia-general-en-su-agenda).

La mencionada Ley de Amnistía sería parte del proceso de estabilización que busca encontrar una paz social para el logro de las fases posteriores del plan de tres fases de Trump, apuntando fundamentalmente a la liberación de los presos políticos. Nadie en este país podría estar en desacuerdo con eso.

Ante el anuncio del régimen de Delcy Rodríguez, el Foro Penal, organización de la sociedad civil venezolana dedicada fundamentalmente a la defensa de las personas privadas de libertad por razones políticas, publicó una propuesta titulada “Anteproyecto de Ley de Amnistía General - Foro Penal, Enero 2026” para ser sometido a la consideración del país y del mundo, que además de proponer la “Amnistía General de toda persona presa o perseguida política, investigada, imputada, procesada, acusada, condenada, multada, obligada a pagar indemnizaciones, privada de sus bienes o sancionada en general, en relación con delitos, faltas o infracciones de cualquier naturaleza, “cuando tales actuaciones hayan derivado, estén vinculadas o sean consecuencia directa o indirecta de hechos de naturaleza política”, ocurridos en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela desde el primero (1º) de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente Ley”, de manera amplia y precisa exhorta a la derogación y revisión de la normativa existente montada por años por el régimen para la persecución política, como la Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, y otras que le han servido al régimen para encarcelar opositores políticos (ver Foro Penal, Anteproyecto de Ley de Amnistía, en https://foropenal.com/wp-content/uploads/2026/01/ANTEPROYECTO-DE-LEY-DE-AMNISTÍA-GENERAL-FORO-PENAL-CON-EXPOSICIÓN-DE-MOTIVOS-Enero-2026.-GHS-LAB-ARM.pdf).

Este es un claro ejemplo de cómo la sociedad civil podría plantearle al mundo y, en especial a los EEUU, cómo se debe proceder para ayudar, sin sesgos políticos e intereses escondidos, al desmontaje de la estructura que ha construido el régimen de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, por casi 30 años, para sojuzgar al país y a la oposición política venezolana.

Sin embargo, para que estas iniciativas puedan ser escuchadas y aplicadas, se requiere que el plan de tres fases de Trump sea exitoso, pero eso dependerá de la estabilidad de Delcy Rodríguez, y que esta pueda convencer a los más radicales que ella del régimen, de que “no está entregándose a los EEUU” y que todo lo que realiza a instancias del norte va en beneficio de la famosa “revolución”, cosa que cada día que pasa le está resultando más cuesta arriba.

Si se lograra que este proyecto de Ley de Amnistía del Foro Penal fuera aprobado sin cambio alguno por la Asamblea Nacional del régimen heredado por Delcy Rodríguez, sería un buen indicador de que el plan de Trump está funcionando y va por buen camino. Pero si, por el contrario, la Ley de Amnistía que Jorge Rodríguez y sus diputados terminen aprobando no es más que una burla inaplicable, como ya han hecho en el pasado, hecha con el fin de ganarle tiempo a Trump, se demostrará que el plan requiere una revisión.

En ese caso, al parecer ya los EEUU están previendo una situación como esa y “se estudian mecanismos alternativos para el caso de que ese puente se rompa por presión interna, por una huida de la propia Delcy o por un golpe que la deje sin capacidad de mando”, como se ha dejado conocer, de acuerdo a un artículo del ABC de España, reseñado por AlbertoNews (ver ABC de España, Trump sopesa un gobierno de tecnócratas para Venezuela si Delcy no se afianza en el poder, en https://albertonews.com/principales/abc-de-espana-trump-sopesa-un-gobierno-de-tecnocratas-para-venezuela-si-delcy-no-se-afianza-en-el-poder/).

De acuerdo a esta versión, se tomaría “como referencia un modelo que Trump ha elevado a doctrina internacional: el precedente de Gaza. La Casa Blanca lo presentó como una arquitectura ejecutiva con miembros responsables de carteras definidas —gobernanza, reconstrucción, atracción de inversión, financiación— orientadas a estabilizar y levantar estructuras en un territorio devastado”. Esto es: “Se habla de perfiles con experiencia en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica; gente capaz de firmar decretos, reordenar ministerios y garantizar continuidad de servicios básicos. No se busca un «gobierno de unidad» con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia”.

¿Es esto posible sin un piso político previamente construido? ¿Que se le imponga al régimen post-Maduro un gabinete de especialistas, con experiencia en diferentes áreas del sector público, que hagan que la implementación del plan de Trump tenga éxito hasta el traspaso de la fase de Transición? Muchas preguntas surgen de este esquema, como, por ejemplo, ¿quiénes estarían dispuestos? ¿Tendrían luz verde y respaldo para hacer lo que hay que hacer, con un régimen agresivo en contra? ¿Dispondrían de seguridad y plenos recursos? ¿A quién responderían esos tecnócratas? Definitivamente, no al régimen…

En el gabinete del gobierno de transición del general Eleazar López Contreras (1935-1941), después de 27 años de una férrea tiranía, hubo figuras históricas como Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri, Manuel Egaña, Enrique Tejera Guevara, José Rafael Pocaterra, Diógenes Escalante y Tulio Chiossone, entre otros brillantes venezolanos. Nadie podría decir que estas lumbreras de nuestra reciente historia republicana no sirvieron a otra cosa sino a los intereses del país legítimos, y no a la continuidad del gomecismo, al margen de la historia pasada del general López Contreras (ver Anexo: Gabinete de Eleazar López Contreras, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Gabinete_de_Eleazar_López_Contreras).

Difícilmente ha existido en Venezuela mejor pléyade de tecnócratas juntos trabajando para el país en Hacienda Pública y Economía, Educación, Salud, Agricultura, y Trabajo, a pesar de la existencia de mucha gente en ese gobierno que deseaba volver a las tinieblas del pasado. Fueron ellos los principales artífices de poner al país en el siglo XX.

No existe comparación alguna entre los Rodríguez del siglo XXI y el general López Contreras de inicios del siglo XX, pero sí la situación histórica donde se encuentran, con dos tiranías dejadas detrás frente al futuro. Si López hubiera optado por ejercer una continuidad del gomecismo, la historia lo hubiera enterrado o ahogado junto con los grillos de Puerto Cabello. Pero decidió bien. Queda todavía por saber si sus sucesores históricos harán lo mismo.

Sigo creyendo que Venezuela necesita un cambio en las estructuras políticas fundamentales y en el balance del poder del centro a la periferia con plena autonomía regional, y eso no lo pueden discutir los venezolanos sino en una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, que produzca una nueva constitución que corrija las graves distorsiones provocadas por 27 años de la dupla Chávez-Maduro, bajo la influencia del castrismo cubano, y que finalmente convoque a elecciones bajo una nueva Constitución. Y que esas graves distorsiones no se corregirán, sin convocar al Constituyente, con unas simples elecciones en un contexto de destrucción de los partidos políticos. Eso lo deben entender los EEUU, en especial para su fase final de Transición.

Si Venezuela tiene que pasar por dos duras fases impuestas antes de llegar a eso, lo mejor que podemos hacer quienes nos hemos manifestado en contra de esta tiranía que va de salida es aligerar lo que sea necesario para que ese tránsito sea lo más rápido y exitoso posible en beneficio de los más afectados y perseguidos por tantos años.

Hay demasiados peligros gravitando sobre el plan aplicado por los EEUU, pero estoy seguro de que seremos muchos los que no apostaremos por su fracaso, sin pensar más en el pudo haber sido y no fue, así sea tragándonos el sapo desagradable del residuo de un régimen sobre el que no existe ninguna seguridad de que se autodesmonte a favor de los venezolanos. Dios con nosotros…

Caracas, 1 de Febrero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


domingo, 25 de enero de 2026

El dilema venezolano: Institucionalidad o colapso

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Por años, la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO) ha intentado explicar sin éxito los alcances y los beneficios al país de un proceso constituyente originario en diferentes contextos políticos que ha vivido Venezuela, desde la creación de la norma constituyente en la Constitución vigente.

Pero un proceso constituyente transparente, limpio, verdadero, con la representación legítima de todos los sectores de la vida nacional, no solo los políticos. Y que ellos, reunidos, tomen las decisiones necesarias, por encima de los poderes públicos constituidos, porque sería el pueblo y solo el pueblo, el legítimo dueño de la soberanía popular de los venezolanos, el único que puede decidir qué hacer con el país.

Esa ha sido la invocación honesta de un grupo de venezolanos que, en todo el país, sin intereses escondidos, han prestado su concurso para convencer de este concepto al país nacional, de que sea el pueblo el que decida su porvenir. Ni la oposición, ni el gobierno, ni los partidos, solo el pueblo venezolano llano de todas las corrientes políticas y sociales. No es tan difícil de comprender.

Pero esta Asamblea, la madre de todas las reuniones políticas, tendría el más alto poder sobre cualquiera de los poderes públicos, capaz de hacerlos desaparecer y reconstruirlos con otro funcionamiento, y disponer de un nuevo balance de poder dentro del país.

Un grupo de personas con semejante poder es temido por mucha gente, en especial por aquellos que han usufructuado el presente status quo, tanto quienes están en el poder como quienes lo pretenden desde la oposición, en especial cuando ambos se han coludido para beneficiarse de los venezolanos.

En ANCO decidimos emprender el difícil camino de convencer a los ciudadanos directamente de lo que Bolívar tenía clarísimo, y que deliberadamente colocamos al final de cada comunicado que publicamos, y que en sus propias palabras expresó en una carta al general Santander en 1826: “En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce”.

En otras palabras, que sea el mismo pueblo el que componga a la brevedad lo que destruyó a partir de 1999, y rehaga su pacto social. Bolívar se preguntaba, y con razón, lo mismo que nos preguntamos nosotros: ¿qué delito se puede cometer al recurrir a la fuente de las leyes, el pueblo, para que remedie el mal que este mismo conoce? En octubre habrán pasado 200 años de esta lección básica del Padre de la Patria, y aún los venezolanos no la hemos aprendido, cuando más necesidad tenemos de ella, en especial si hemos destruido como sociedad toda institucionalidad conocida, reventando nuestro propio pacto social.

Comprendiendo que se requiere con urgencia la construcción de un nuevo pacto social que sustituya el presente deformado e inservible, cómo podría ser posible concurrir a unas nuevas elecciones en el marco de ese pacto demolido, precisamente con quienes fueron los responsables de esa acción por casi 30 años? Sería como ayudar a pintar una casa destartalada para engañar a sus ocupantes, haciéndoles creer, junto con el responsable de su destrucción, que estarán seguros. ¿Cuánto más podría resistir la casa antes de matarnos a todos?

Con ocasión de la nueva situación política creada en el país tras la ausencia provocada de Nicolás Maduro Moros, y el plan de 3 fases de los Estados Unidos, ANCO vuelve a plantear lo mismo, pero dentro del nuevo contexto político del país (ver Comunicado ANCO: Carta Pública al Presidente Donald J. Trump y Secretario de Estado Marco Rubio (Español/Inglés) - 23 de enero de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html). Pero ahora hay una diferencia muy grande con el planteamiento. Ya no se trata solo de Venezuela.

EEUU se ha mostrado muy diligente en el plano internacional en algo que bien podría catalogarse como de conquista territorial, en una política de intervención que incluye a Groenlandia, Canadá y Venezuela (ver Mapa de Estados Unidos publicado por Trump añade a Canadá, Venezuela y Groenlandia, en www.bloomberglinea.com/actualidad/mapa-de-estados-unidos-publicado-por-trump-anade-a-canada-venezuela-y-groenlandia/).

Y el hecho de ayudar a Venezuela a deshacerse de quienes han destruido al país, no solo pasa por liberar a los venezolanos de una tiranía, sino por aprovecharse en el camino de nuestra situación de minusvalía política e institucional, producto de 27 años de destrucción masiva y continua, controlando el petróleo y riquezas adicionales que ni los venezolanos conocemos de nuestro país.

No niego que muchos venezolanos pudieran estar de acuerdo con ese “takeover” del presidente norteamericano. De hecho, muchos podrían estar contentos de convertirse en un nuevo orden de Occidente, en parte de la Unión norteamericana. No seré yo quien discuta eso. Pero lo que sí discutiría es que no se someta a la discusión soberana del pueblo de Venezuela, mediante los mecanismos que nuestra institucionalidad tiene previstos.

Si los EEUU, bajo la presidencia de Donald J. Trump, quieren ponerle las manos al gobierno y las riquezas de Venezuela, que sea bajo un régimen de mutuo acuerdo y beneficio, aprobado por una representación legítima del pueblo venezolano -de nuevo- a través de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, y no a través de cualquier gobierno manejado a distancia, especialmente cuando no existe legitimidad alguna en quienes están conduciendo el país después de Nicolás Maduro Moros. Y mucho menos que la oposición concurra a unas elecciones con ellos, sin resolver el grave tema de la legitimidad de todos los poderes públicos. ¿Se dan cuenta de que ya no es solo el problema de “una Constituyente”? Ya es hora de que la dirigencia política opositora comience a ver este tema como un problema de Estado.

En la Carta Pública que ANCO le dirige al presidente Trump y a su secretario de Estado Rubio, se hace énfasis especial en que una Constituyente es la manera idónea y más conveniente para preservar los intereses y la soberanía de ambos Estados, y que no existe en absoluto ningún problema de aceptar una colaboración conjunta con los EEUU. Que le conviene más al presidente Trump para el éxito de su plan de 3 pasos, que Venezuela recupere, posterior a la fase de “Estabilización” y antes de la segunda fase de “Recuperación”, todas sus instituciones políticas a través del proceso Constituyente Originario, y que ambas fases sean llevadas a cabo por un gobierno designado por una representación legítima del pueblo venezolano.

Una constituyente es la manera de que su plan de 3 fases pueda tener éxito porque solo a través de ella se puede construir toda una institucionalidad capaz de generar la confianza requerida por todos los factores externos e internos, una vez se culmine la fase de “Estabilización” del plan. Su segunda fase de “Recuperación” nunca tendrá éxito sin una nueva institucionalidad política que solo el Constituyente reunido puede establecer. Eso sería imposible con unas elecciones que cambien tan solo uno de los poderes públicos, realizadas en el marco de todos los poderes constituidos, corrompidos e ilegítimos del régimen.

Creo que Venezuela debe pertenecer a la órbita de los países de Occidente en libertad y autodeterminación. Decidir libremente con quien establecer alianzas de largo plazo y en cuáles términos. Eso ya lo habíamos hecho en el pasado, siendo uno de los proveedores de petróleo más confiables de los EEUU durante sus conflictos, pero como una decisión nuestra, no de alguien más, así ese alguien sea el presidente de los EEUU.

En palabras del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney en el Foro de Davos: “Permítanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transición” (ver El texto completo del discurso que sacudió Davos, en https://www.lanacion.com.ar/ideas/el-discurso-que-sacudio-el-foro-de-davos-nid22012026/). Estados Unidos rompió el orden mundial establecido y hará lo que desee en Venezuela, con o sin nuestra aprobación. Pero estoy seguro de que su diplomacia convendría que sería mucho más conveniente para ambos, en aras de la mejor relación, que sea con la aprobación de nuestras legítimas autoridades, y que nuestra parte sea representada por un gobierno legítimo con instituciones plenamente recuperadas.

Estoy consciente de que Venezuela, en este particular momento histórico de su existencia como nación, no está en la mejor posición de resistir las pretensiones que sobre nuestros recursos están imponiendo los EEUU, bien sea con lo que quede del régimen, o de un nuevo posible gobierno. 27 años de ignominia lo han permitido.

El problema está en cuál tipo de gobierno descansará esa relación con los EEUU, si sobre un gobierno democrático y plural, producto de las decisiones de la soberanía popular después de refundar la nación, o en las sobras de un régimen cuya cabeza está frente a un tribunal norteamericano. Si es esto último, nada cambiará para los venezolanos, salvo el pronto colapso del espejismo de una mejora económica. Paradójicamente, eso lo decidirá la primera democracia del mundo occidental. Espero, en beneficio de las próximas generaciones, que prevalezca en su decisión la impronta y los principios de sus Padres Fundadores…

Caracas, 25 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana