domingo, 25 de enero de 2026

El dilema venezolano: Institucionalidad o colapso

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Por años, la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO) ha intentado explicar sin éxito los alcances y los beneficios al país de un proceso constituyente originario en diferentes contextos políticos que ha vivido Venezuela, desde la creación de la norma constituyente en la Constitución vigente.

Pero un proceso constituyente transparente, limpio, verdadero, con la representación legítima de todos los sectores de la vida nacional, no solo los políticos. Y que ellos, reunidos, tomen las decisiones necesarias, por encima de los poderes públicos constituidos, porque sería el pueblo y solo el pueblo, el legítimo dueño de la soberanía popular de los venezolanos, el único que puede decidir qué hacer con el país.

Esa ha sido la invocación honesta de un grupo de venezolanos que, en todo el país, sin intereses escondidos, han prestado su concurso para convencer de este concepto al país nacional, de que sea el pueblo el que decida su porvenir. Ni la oposición, ni el gobierno, ni los partidos, solo el pueblo venezolano llano de todas las corrientes políticas y sociales. No es tan difícil de comprender.

Pero esta Asamblea, la madre de todas las reuniones políticas, tendría el más alto poder sobre cualquiera de los poderes públicos, capaz de hacerlos desaparecer y reconstruirlos con otro funcionamiento, y disponer de un nuevo balance de poder dentro del país.

Un grupo de personas con semejante poder es temido por mucha gente, en especial por aquellos que han usufructuado el presente status quo, tanto quienes están en el poder como quienes lo pretenden desde la oposición, en especial cuando ambos se han coludido para beneficiarse de los venezolanos.

En ANCO decidimos emprender el difícil camino de convencer a los ciudadanos directamente de lo que Bolívar tenía clarísimo, y que deliberadamente colocamos al final de cada comunicado que publicamos, y que en sus propias palabras expresó en una carta al general Santander en 1826: “En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce”.

En otras palabras, que sea el mismo pueblo el que componga a la brevedad lo que destruyó a partir de 1999, y rehaga su pacto social. Bolívar se preguntaba, y con razón, lo mismo que nos preguntamos nosotros: ¿qué delito se puede cometer al recurrir a la fuente de las leyes, el pueblo, para que remedie el mal que este mismo conoce? En octubre habrán pasado 200 años de esta lección básica del Padre de la Patria, y aún los venezolanos no la hemos aprendido, cuando más necesidad tenemos de ella, en especial si hemos destruido como sociedad toda institucionalidad conocida, reventando nuestro propio pacto social.

Comprendiendo que se requiere con urgencia la construcción de un nuevo pacto social que sustituya el presente deformado e inservible, cómo podría ser posible concurrir a unas nuevas elecciones en el marco de ese pacto demolido, precisamente con quienes fueron los responsables de esa acción por casi 30 años? Sería como ayudar a pintar una casa destartalada para engañar a sus ocupantes, haciéndoles creer, junto con el responsable de su destrucción, que estarán seguros. ¿Cuánto más podría resistir la casa antes de matarnos a todos?

Con ocasión de la nueva situación política creada en el país tras la ausencia provocada de Nicolás Maduro Moros, y el plan de 3 fases de los Estados Unidos, ANCO vuelve a plantear lo mismo, pero dentro del nuevo contexto político del país (ver Comunicado ANCO: Carta Pública al Presidente Donald J. Trump y Secretario de Estado Marco Rubio (Español/Inglés) - 23 de enero de 2026, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html). Pero ahora hay una diferencia muy grande con el planteamiento. Ya no se trata solo de Venezuela.

EEUU se ha mostrado muy diligente en el plano internacional en algo que bien podría catalogarse como de conquista territorial, en una política de intervención que incluye a Groenlandia, Canadá y Venezuela (ver Mapa de Estados Unidos publicado por Trump añade a Canadá, Venezuela y Groenlandia, en www.bloomberglinea.com/actualidad/mapa-de-estados-unidos-publicado-por-trump-anade-a-canada-venezuela-y-groenlandia/).

Y el hecho de ayudar a Venezuela a deshacerse de quienes han destruido al país, no solo pasa por liberar a los venezolanos de una tiranía, sino por aprovecharse en el camino de nuestra situación de minusvalía política e institucional, producto de 27 años de destrucción masiva y continua, controlando el petróleo y riquezas adicionales que ni los venezolanos conocemos de nuestro país.

No niego que muchos venezolanos pudieran estar de acuerdo con ese “takeover” del presidente norteamericano. De hecho, muchos podrían estar contentos de convertirse en un nuevo orden de Occidente, en parte de la Unión norteamericana. No seré yo quien discuta eso. Pero lo que sí discutiría es que no se someta a la discusión soberana del pueblo de Venezuela, mediante los mecanismos que nuestra institucionalidad tiene previstos.

Si los EEUU, bajo la presidencia de Donald J. Trump, quieren ponerle las manos al gobierno y las riquezas de Venezuela, que sea bajo un régimen de mutuo acuerdo y beneficio, aprobado por una representación legítima del pueblo venezolano -de nuevo- a través de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, y no a través de cualquier gobierno manejado a distancia, especialmente cuando no existe legitimidad alguna en quienes están conduciendo el país después de Nicolás Maduro Moros. Y mucho menos que la oposición concurra a unas elecciones con ellos, sin resolver el grave tema de la legitimidad de todos los poderes públicos. ¿Se dan cuenta de que ya no es solo el problema de “una Constituyente”? Ya es hora de que la dirigencia política opositora comience a ver este tema como un problema de Estado.

En la Carta Pública que ANCO le dirige al presidente Trump y a su secretario de Estado Rubio, se hace énfasis especial en que una Constituyente es la manera idónea y más conveniente para preservar los intereses y la soberanía de ambos Estados, y que no existe en absoluto ningún problema de aceptar una colaboración conjunta con los EEUU. Que le conviene más al presidente Trump para el éxito de su plan de 3 pasos, que Venezuela recupere, posterior a la fase de “Estabilización” y antes de la segunda fase de “Recuperación”, todas sus instituciones políticas a través del proceso Constituyente Originario, y que ambas fases sean llevadas a cabo por un gobierno designado por una representación legítima del pueblo venezolano.

Una constituyente es la manera de que su plan de 3 fases pueda tener éxito porque solo a través de ella se puede construir toda una institucionalidad capaz de generar la confianza requerida por todos los factores externos e internos, una vez se culmine la fase de “Estabilización” del plan. Su segunda fase de “Recuperación” nunca tendrá éxito sin una nueva institucionalidad política que solo el Constituyente reunido puede establecer. Eso sería imposible con unas elecciones que cambien tan solo uno de los poderes públicos, realizadas en el marco de todos los poderes constituidos, corrompidos e ilegítimos del régimen.

Creo que Venezuela debe pertenecer a la órbita de los países de Occidente en libertad y autodeterminación. Decidir libremente con quien establecer alianzas de largo plazo y en cuáles términos. Eso ya lo habíamos hecho en el pasado, siendo uno de los proveedores de petróleo más confiables de los EEUU durante sus conflictos, pero como una decisión nuestra, no de alguien más, así ese alguien sea el presidente de los EEUU.

En palabras del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney en el Foro de Davos: “Permítanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transición” (ver El texto completo del discurso que sacudió Davos, en https://www.lanacion.com.ar/ideas/el-discurso-que-sacudio-el-foro-de-davos-nid22012026/). Estados Unidos rompió el orden mundial establecido y hará lo que desee en Venezuela, con o sin nuestra aprobación. Pero estoy seguro de que su diplomacia convendría que sería mucho más conveniente para ambos, en aras de la mejor relación, que sea con la aprobación de nuestras legítimas autoridades, y que nuestra parte sea representada por un gobierno legítimo con instituciones plenamente recuperadas.

Estoy consciente de que Venezuela, en este particular momento histórico de su existencia como nación, no está en la mejor posición de resistir las pretensiones que sobre nuestros recursos están imponiendo los EEUU, bien sea con lo que quede del régimen, o de un nuevo posible gobierno. 27 años de ignominia lo han permitido.

El problema está en cuál tipo de gobierno descansará esa relación con los EEUU, si sobre un gobierno democrático y plural, producto de las decisiones de la soberanía popular después de refundar la nación, o en las sobras de un régimen cuya cabeza está frente a un tribunal norteamericano. Si es esto último, nada cambiará para los venezolanos, salvo el pronto colapso del espejismo de una mejora económica. Paradójicamente, eso lo decidirá la primera democracia del mundo occidental. Espero, en beneficio de las próximas generaciones, que prevalezca en su decisión la impronta y los principios de sus Padres Fundadores…

Caracas, 25 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


lunes, 19 de enero de 2026

De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Si alguna situación puso en evidencia la debilidad del plan de los EEUU para la recuperación de las libertades en el país, fue la respuesta clara que le dio al presidente Donald Trump, el director ejecutivo (CEO) de ExxonMobil Corp, Darren Woods, al calificar a Venezuela como “no apta para invertir”, como lo reportara la agencia Bloomberg el mismo día de la reunión con 20 representantes de la industria petrolera en la Casa Blanca (ver Bloomberg, Exxon califica a Venezuela como “no apta para invertir” pese a la presión de Trump, en https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/petroleras-se-muestran-cautelosas-ante-el-regreso-a-venezuela-pese-a-la-presion-de-trump/).

Y esto resulta lógico si se le mira desde los zapatos de un individuo que responde ante una junta directiva por el dinero de sus accionistas. Trump habló de una inversión en Venezuela de alrededor de 100.000 millones de dólares, que no saldrán de sus bolsillos, ni del tesoro norteamericano, sino de las 20 empresas petroleras reunidas en esa ocasión.

Si bien es cierto que ellas serían las beneficiadas de cualquier plan petrolero favorable a los EEUU, no es menos cierto que Trump estará en la Casa Blanca solo 3 años más (si es que no ocurre un cambio en contrario para las próximas elecciones de medio término en los EEUU), y ellos seguirán lidiando con cualquier gobierno que termine quedándose en Venezuela. Y, por supuesto, es lógico suponer que el presidente de una empresa como ExxonMobil crea mucho más conveniente meter su dinero en un país donde funcione la justicia y no se violen los derechos de los ciudadanos, en especial, en su caso, los de aquellos que invierten desde afuera. Eso se conoce internacionalmente como “Rule of Law”, o Estado de Derecho.

Pero el Plan de 3 fases de Trump para Venezuela pone primero la economía que la recuperación de la libertad y la democracia. En otras palabras, antes de la recuperación de ese Rule of Law en el país.

En efecto, la primera fase la llamaron “Estabilización”, la segunda “Recuperación” y la tercera “Transición” (ver Runrunes, ¿Cómo es el plan de tres fases de Estados Unidos para Venezuela?, en https://runrun.es/noticias/596576/claves-como-es-el-plan-de-tres-fases-de-estados-unidos-para-venezuela/?tztc=1).

La primera fase de “Estabilización” tiene que ver, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el secretario de Estado, Marco Rubio, con poner orden al “caos” que los EEUU concluyeron que se puede crear en el país tras la “extracción” de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero. Sin embargo, el país ya estaba en un caos político, económico y social. Y lo que realmente EEUU llama estabilización es la presión de fuerza ejercida sobre lo que quedó del régimen de Nicolás Maduro Moros para que actúe conforme a sus intereses. La gran pregunta aquí es qué tanto se podría sostener ese estado de cosas.

La segunda fase, llamada de “Recuperación”, garantizará “que las empresas estadounidenses, occidentales y de otro tipo tengan acceso al mercado venezolano de manera justa”, de acuerdo a las palabras del secretario de Estado norteamericano.

Esta es la fase económica del plan, que incluye la supuesta inversión de las compañías del mundo occidental, en especial las empresas petroleras norteamericanas, en un entorno de Estado de Derecho completamente incierto. Sin embargo, a la preocupación de algunas de ellas acerca de eso, como ExxonMobil, el presidente Trump ha respondido que “Estados Unidos podría gobernar Venezuela y aprovechar sus reservas de petróleo durante años”. "Sólo el tiempo lo dirá" (ver EuroNews, Trump se autodenomina presidente interino de Venezuela en su red de Truth Social, en https://es.euronews.com/2026/01/12/trump-se-autodenomina-presidente-interino-de-venezuela-en-su-red-social-truth-social). Claramente, eso no es aceptable para los inversionistas.

Algo importante mencionado por Rubio: la fase incluye “un proceso de reconciliación nacional, excarcelaciones y reconstrucción de la sociedad civil”. Todo eso ANTES de resolver el problema político del país. En otras palabras, los caballos detrás de la carreta…

La tercera fase, denominada “Transición”, es aquella en donde vendrían los cambios políticos a través de un llamado a elecciones “que piden las fuerzas democráticas” venezolanas. Es claro que, al ser esta la última fase, no se verá a corto plazo. De hecho, todos piden paciencia (como si no la hubiéramos tenido en 27 años). Pero Rubio no dio mayores explicaciones de esta fase, que por cierto el presidente Trump descarta a priori.

Este es el plan que está en ejecución. Es un excelente plan para los EEUU, porque controla desde afuera el remanente de la tiranía venezolana, que se somete a la fuerza de la potencia que demostró de lo que es capaz el 3 de enero. Detienen de inmediato los envíos petroleros a países competidores y enemigos de los EEUU, y usan el dinero de su venta en los mercados internacionales en beneficio de la economía norteamericana y luego de la venezolana, asegurando el control del país con las mayores reservas de petróleo del planeta. Envían una clara señal a todo el mundo de que, si no se someten, les podría pasar lo mismo.

Es un plan excelente para lo que quedó del régimen porque, si no se salen del riel señalado por los EEUU, vivirán en paz y protegidos, incluso con una promesa de supervivencia futura. Mantienen la represión, las cárceles, y los presos políticos, en especial a los militares, ante la vista gorda de los EEUU, que luce más interesado en que se cumpla el sometimiento económico. Reciben dinero fresco y mejor pagado, de la escasa producción petrolera del país, ya que los chinos pagaban el petróleo con descuento por la deuda descomunal que tenemos con ellos. Ese dinero le permitirá a la nueva inquilina de Miraflores reforzar su posición frente a quienes la adversan internamente, al tiempo que se mejoran de cara al público los indicadores económicos del país, comenzando por el tipo de cambio. Pero lo más importante: les da tiempo para acomodarse ante una nueva situación y salir airosos del ataque.

¿Pero y la población venezolana? ¿Les parece que el venezolano común se verá beneficiado con ese plan de Donald Trump, de tiranía tutelada desde los EEUU de manera indefinida, con el incentivo general de una mejora efímera? A las primeras de cambio parecería que sí, pero es un espejismo en medio de un desierto.

Al voltear las prioridades de su plan, al plantear que la recuperación económica precede a la recuperación de las libertades políticas, los EEUU cometen un error porque se ha demostrado que es precisamente todo lo contrario. Solo con libertades políticas es posible la recuperación económica. No dicho por mi persona, sino por un Premio Nobel de Economía:

En efecto, en su obra fundamental “Desarrollo y Libertad”, Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998, se pregunta y responde: “¿Es razonable esta manera de enfocar los problemas de las necesidades económicas y las libertades políticas basada en una dicotomía elemental que parece que socava la importancia de las libertades políticas debido a que las necesidades económicas son urgentes? Yo diría que no, que es una manera errónea de ver las necesidades económicas o de comprender la importancia de las libertades políticas. Las verdaderas cuestiones que hay que abordar se encuentran en otro lugar e implican prestar atención a las extensas conexiones que existen entre las libertades políticas y la comprensión y satisfacción de las necesidades económicas. Las conexiones no sólo son instrumentales (las libertades políticas pueden contribuir de manera extraordinaria a dar incentivos y a suministrar información para solucionar las necesidades económicas acuciantes) sino también constructivas. Nuestra conceptualización de las necesidades económicas depende fundamentalmente de las discusiones y debates públicos abiertos, cuya garantía requiere la insistencia en las libertades políticas y en los derechos humanos básicos.” (1)

Entonces, mal podría EEUU, en especial cuando se trata de poner a funcionar a Venezuela en la órbita económica de Occidente, hacer caso omiso al orden de cómo se debe enfrentar el grave problema político por el que atraviesa el país. Amartya Sen llamó a esto la Primacía de las Libertades Políticas.

El enfoque de Sen de las capacidades básicas del ser humano, que le valiera un Premio Nobel de Economía, indica que “las acuciantes necesidades económicas se suman a –no se restan de- la urgente necesidad de reconocer las libertades políticas…”.

Entonces, como lo señalé hace más de 10 años (ver La Primacía de las libertades políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2015/07/la-primacia-de-las-libertades-politicas.html), si queremos tener comida en la mesa del venezolano, lo primero que debemos garantizar es un sistema político que respete las libertades civiles y los Derechos Humanos, en insistir de nuevo en la Primacía de la Libertades Políticas de Sen, y que todos entiendan que sin tener eso resuelto antes, no es posible que resolvamos el problema económico. Por lo tanto, ese plan de Trump no resolverá el problema de Venezuela; lo profundizará, con el agravante de la perpetuidad del régimen que sigue vivo, aunque le hayan cortado la cabeza.

¿Y por qué? Porque el régimen está contando que Donald Trump no tendrá el mismo poder para dañarlos en Venezuela en la medida en que pierda poder político dentro de los EEUU durante el transcurso del año, apostando que 2026 será determinante con las elecciones de medio término del próximo mes de noviembre. Para el momento en que se planteen unas nuevas elecciones en Venezuela, como contempla el plan, de continuar previsiblemente el régimen con las cabezas conocidas en el poder, ocurrirá exactamente lo mismo que en el 2024, con la ayuda del sistema electoral del hermano de la presidente interina. Si algo ha perfeccionado el régimen en 27 años es el manejo del tiempo y la ingenuidad de los EEUU. Este peligro es muy cierto y ya ha sido abordado en medios internacionales por importantes analistas políticos:

“Tampoco se puede subestimar al chavismo, o lo que queda de él. Aunque todos estén cooperando, no dejan de tener bajo la manga la carta que mejor han sabido jugar durante estos 26 años: la de ganar tiempo. Un revés electoral para los republicanos en las elecciones de medio término de noviembre podría representar algo de oxígeno para el régimen, que intentará extender la transición más allá del final del mandato de Trump, aprovechando los vacíos jurídicos en la Constitución para declarar la ausencia absoluta y la convocatoria a elecciones, e imponiendo el dominio casi total que hoy tienen en la Asamblea Nacional” (ver Panam Post, ¿Saldrá impune la cúpula chavista con el plan de Trump para Venezuela?, en https://panampost.com/jose-marcelo/2026/01/16/saldra-impune-la-cupula-chavista-con-el-plan-de-trump-para-venezuela/).

¿Existe manera de evitar eso? En la opinión de la Alianza Nacional Constituyente, ANCO, la respuesta es sí. Nuestra propuesta ha sido publicada en tres oportunidades: el 6 de octubre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html), el 17 de noviembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html) y el 23 de diciembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/12/comunicado-anco-propuesta-de-solucion.html), al proponer la solución Constituyente como paso inmediato posterior a la materialización de la situación sobrevenida que se acaba de producir el 3 de enero de 2025, con la falta absoluta de Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de la Presidencia de la Republica.

Pero es muy importante que primero el gobierno de los EEUU comprenda que el orden del plan que están aplicando es erróneo. Lo primero que debe existir en ese plan, luego de su fase de “Estabilización”, es la recuperación de las libertades políticas de los venezolanos. Y eso no se puede ni se debe realizar mediante elecciones, sino a través de la convocatoria inmediata de la soberanía popular, a través de una Asamblea Nacional Constituyente para “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”, de acuerdo a la actual Constitución venezolana de 1999, en su Artículo 347. La actual inquilina de Miraflores puede convocarla a instancias del gobierno de los EEUU, pero previa y necesariamente controlada en sus términos y condiciones (Bases Comiciales limpias y transparentes, con un Tribunal Electoral ad hoc Independiente, supervisado internacionalmente por EEUU).

La materialización de esa convocatoria le permitiría a una Asamblea Nacional Constituyente electa, en representación legítima del pueblo venezolano, destituir al gobierno interino, organizar y designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de todas las fuerzas políticas y sociales del país, incluidos quienes desde el partido del régimen crean en una salida democrática para Venezuela. Las elecciones generales vendrían posteriores a la promulgación de una nueva Constitución por parte de esa Asamblea Nacional Constituyente, que recuperaría toda la institucionalidad dañada por el régimen castro-chavista-madurista en 27 años, con la creación de nuevos Poderes Públicos.

Ese Gobierno de Transición establecería las bases de funcionamiento de la economía, sería completamente legítimo y respaldado por la fuerza de los EEUU. De esa manera existiría el comienzo de un nuevo Estado de Derecho o Rule of Law que requieren los inversionistas de petróleo y otras áreas, pudiéndose promulgar las leyes para darles el piso jurídico necesario a sus inversiones e intereses en el país. Esta manera de proceder les daría a los venezolanos un cambio en libertad, y a los EEUU lo que desean, pero dentro del marco de un estricto cumplimiento de la ley venezolana y la soberanía de nuestros recursos.

Esta salida le sería más conveniente y mucho más beneficiosa al gobierno de Donald Trump que mantener funcionando en Venezuela una mala copia del régimen de Nicolás Maduro Moros, y a los venezolanos presos sin libertad ni democracia. Y aquellos que no lo crean posible, los reto a que copien esta nota y se la envíen al mismísimo Donald Trump o Marco Rubio. Estoy seguro de que al menos se darán la oportunidad de estudiarla, que es lo mínimo que merece esta propuesta, privilegio que lamentablemente hasta ahora no se le ha dado en Venezuela….

Caracas, 19 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

(1)  Amartya Kumar Sen, Desarrollo y Libertad, La importancia de la Democracia, La Primacía de las Libertades Políticas y la Democracia, Cap. 6, Págs. 184-185, Ed. Planeta, ISBN 84-08-03524-X, 1999

domingo, 11 de enero de 2026

Venezuela: El botín de Yalta 2.0

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Debo confesar que nunca había tenido tanta cantidad de sentimientos encontrados en relación con lo que está pasando en Venezuela. Es una mezcla rara de alegría, sorpresa,  indignación, frustración, esperanza, expectativas, rabia y, finalmente, aceptación, por algo de lo que todos en este país somos responsables de una manera u otra. El país se hizo inviable para todo el mundo, propios y extraños, al punto que los extraños, al ver que sería imposible que se pudiera alcanzar el orden y eliminar la amenaza que significábamos para ellos, y la situación los afectara, decidieron actuar por encima de nuestra autodeterminación, por encima de lo que los venezolanos decidimos soberanamente el 28J-2024.

Como sociedad enferma, fuimos responsables por la llegada de un golpista al poder en 1998. Fuimos responsables como país de la aprobación de una nueva Constitución en 1999 que atropelló y centralizó el poder en una sola persona, sin control alguno de los demás poderes públicos del Estado. Fuimos responsables. Me siento aludido como venezolano, como el propio muchacho regañado que no supo cómo hacer su trabajo y se lo quitaron por la fuerza para enseñarle cómo se hace. Algunos estarán muy contentos por lo que ha sucedido, pero lo que realmente significa en el fondo es el completo fracaso de una sociedad que generó demonios amenazantes para el resto del mundo.

Y uno tiene que preguntarse primero por qué es así. Es así porque la gente que desgobierna desde hace 27 años no vino del espacio exterior ni de otro país; es lo peor de la misma gente que gobernó al país por 40 años hasta 1998 y fueron responsables directos de la aparición de un fenómeno como Chávez. En la medida en que los verdaderos liderazgos de 1958 se fueron extinguiendo, fueron tomando el control del país con su más genuina creación. Hugo Chávez Frías.

Los venezolanos por fin llegamos al extremo de la Fábula de Esopo, “Las Ranas pidiendo Rey” que describí hace muchos años: Aún estamos sintiendo lo que deseamos como país en 1998, a alguien que pusiera orden. Pareciera que todos los venezolanos fuimos a pedírselo juntos en cola al dios Júpiter de la fábula. Y nuestra suplica fue concedida cuando nos llegó alguien que se está comiendo a las ranas en el más absoluto desorden. Pero este país merece algo más que el lapidario designio de Júpiter acerca del reinado eterno de ese rey (ver Fabulas de Esopo en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/03/fabulas-de-esopo.html).

Me siento en la obligación moral y política de ser consistente, luego de más de 12 años de haber escrito lo anterior, al no unirme al “coro de ranas” (con perdón de la expresión, que no es mía sino de la fábula y que uso solo por motivos explicativos) que todavía le piden orden al “dios Júpiter”, y este nos envió un depredador, y que luego, como depredador que es, terminará comiéndoselas a todas una por una. ¿Nos encontramos ahora en esa situación? Hagan una visión introspectiva y cada cual respóndase a sí mismo.

La vorágine de los acontecimientos posteriores al 3 de enero apunta a que los venezolanos de los dos bandos perdimos totalmente el control de lo que sucederá en el país, porque EEUU lo tomó por tiempo indefinido. Los norteamericanos, al solicitar a la oposición política si tenía algún plan para lo que terminó sucediendo la madrugada del 3 de enero, no hubo para nuestra desgracia ninguna respuesta. Y ellos no deseaban seguir perdiendo tiempo.

Pero si nosotros los venezolanos no teníamos ningún plan, confiando en un deslave de las FFAA, como lo aseguraron asesores de la oposición, EEUU definitivamente sí lo tenía y nos lo está aplicando. Que eso sea bueno o malo, aunque brille como los espejitos de los españoles de la conquista, no lo sabemos todavía. No estoy aquí haciendo una apreciación de si la situación es buena o mala para los venezolanos. Eso solo lo dirá el tiempo. Para los efectos de la presente nota, sigo haciendo abstracción deliberada de si los hechos ocurridos serán positivos o negativos para el país.

Técnicamente, Venezuela es objeto ahora de una ocupación formal sin “ocupantes” en el terreno…todavía. Algunos no lo querrán admitir de esa manera, pero ahora estamos como los países que perdieron la guerra después de la II Guerra Mundial. Venezuela es ahora el botín preciado de los EEUU en una guerra que se está llevando a cabo en varios tableros del mundo por la dominación de bloques continentales. Somos solo una ficha vital en un juego de Monopolio mundial, donde está jugando gente a la que tal vez le importe un carajo lo que nos pase ahora a los venezolanos.

En agosto del año pasado señalaba que la movilización de los buques de guerra de los EEUU al Caribe, más que obedecer al combate del narcotráfico o la extracción de sus jefes, se debía mayormente a marcar territorio, en una suerte de repartición del mundo, que llamé Yalta 2.0, y que se estaba operando a beneficio de las principales potencias (ver Yalta 2.0, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/yalta-20.html).

Pero me equivoqué parcialmente; eran las dos cosas. Extraer también a Nicolás Maduro Moros de Venezuela no solo trajo como consecuencia los resultados que obtuvieron muy fácilmente del control del país, sino que también aseguraron el dominio en esta zona del mundo para la influencia de los EEUU, en un área absolutamente clave que se estaba deslizando peligrosamente hacia China y Rusia: el petróleo.

Al tomar el control del petróleo venezolano, los EEUU cambian la ecuación energética mundial a su favor. No más envíos de petróleo a China con descuento, alimentando las fábricas de su principal rival comercial, no más envíos gratis a Cuba, asfixiando la tiranía cubana,  no más compra de chatarra rusa con petróleo venezolano. Todo irá a las cuentas de los EEUU, que lo utilizarán en parte para pagar las deudas contraídas por Chávez y Maduro con compañías norteamericanas. Me recordó el tristemente célebre episodio de Cipriano Castro de diciembre de 1902, cuando los norteamericanos nos salvaron de los alemanes, ingleses e italianos que bloquearon las costas de Venezuela para cobrar compulsivamente sus deudas, para que luego ellos hicieran exactamente lo mismo, pero exitosamente 123 años más tarde. Las vueltas que da la historia…

Administrar la industria petrolera venezolana es el primer paso, no solo para controlar el país, sino la posición estratégica de la energía en los EEUU y el mundo occidental. Si bien es cierto que los venezolanos ganamos a través de la reactivación futura de nuestra principal industria, no es menos cierto que dejó de ser nuestra…

Durante muchos años, los compañeros de ANCO en todo el país y mi persona, a través de este rincón de la red, le pedimos al sector político opositor que tomara la iniciativa de convocar al pueblo venezolano para que decidiera su propio destino directamente a través de la convocatoria constitucional a una Asamblea Nacional Constituyente, incluso cuando fueron mayoría en la Asamblea Nacional hace 10 años. Sin embargo, decidieron hacer caso omiso a esa petición, y finalmente ese destino lo resolvió Donald Trump en solo una noche, decidiendo por todos nosotros. ¿Nos merecemos eso? Muchos dirán que sí. Que nos quitaron esta plaga de encima. Que incluso prefieran que los EEUU gobiernen el país para siempre como un estado más de la unión americana (“We’re going to run the country”, Trump dixit).

Algunos me dirán que “esto es solo temporal”, que EEUU gobernó Japón después de la destrucción ocasionada a ese país por la II Guerra Mundial (igual que ocurre aquí, pero sin la guerra) y que en solo 6 años tuvieron su propia plataforma para el despegue al desarrollo. Pero los venezolanos no somos suizos ni japoneses. De hecho, no hay nada más alejado de esas culturas que nosotros. Hay personas que a estas alturas en Japón opinan lo contrario:

“Ahora bien, ¿debemos quedarnos con la idea de que la hoja de ruta de americanización que tomó Japón tras la guerra, que vino a suceder a la occidentalización promovida por la Restauración Meiji del siglo XIX, fue una bendición para Japón que dejó solo un legado positivo? La respuesta de quien suscribe estas líneas es un “no”. Me veo obligado a decir que, con esta fase de ocupación, los japoneses y la sociedad japonesa cometieron un error histórico de grandes proporciones. ¿A qué me refiero? A la pérdida de autonomía e iniciativa ocasionada por la forma en que Japón pudo eludir las responsabilidades de la guerra” (ver Nippon.com, Masuda Hiroshi, El otro legado de la ocupación, en https://tinyurl.com/mwchysmc). Será interesante seguir abordando posteriormente el gobierno de un país sobre otro y sus consecuencias, con mayor profundidad.

Destruimos entre todos (régimen y oposición) el país que nos legaron, y aparentemente lo que comienza a suceder es lo que nos corresponde al final de un camino para comenzar uno nuevo. No prefiero que se queden quienes destruyeron el país, ni sus socios que aún siguen en Venezuela con responsabilidades políticas activas, sobreviviendo dentro de la oposición, y que seguirán existiendo como lo hacen las cucarachas después de una explosión atómica.

No se equivoquen. Por supuesto que celebro las consecuencias positivas que se hayan comenzado a sentir, como la libertad de algunos presos políticos en todo el país y el cierre del Helicoide. Pero aún esperamos que TODOS los presos políticos sean liberados, incluyendo a los Policías Metropolitanos de 2002. Esa es una condición innegociable, como lo señalara María Corina Machado (MCM). Habrá que esperar para ver qué tan lejos llegarán las consecuencias del 3 de enero, y si esta distensión no es más que la muy conocida búsqueda de tiempo para ver hasta dónde es capaz de llegar Donald Trump, o si su poder disminuye en los EEUU, para seguir permaneciendo en el poder.

En ANCO lo que siempre deseamos, solicitamos y gritamos a los 4 vientos a través de nuestros múltiples comunicados fue que los venezolanos decidieran su propio destino, como lo hicimos en 1811, y lo reafirmamos en 1821 con Bolívar a la cabeza de una guerra en Carabobo. La libertad en ese entonces costó mucho para haber llegado a este lamentable punto en el 2026. No soy antinorteamericano y creo profundamente en el modelo democrático de sus Padres Fundadores. Pero no creo en concesiones gratuitas de libertad de nadie, en especial cuando se queda en deuda con quien la consiguió por ti. Lo que pasó el 3 de enero, aunque sea motivo de festejo general, tendrá un costo altísimo que pagaremos los venezolanos con intereses por muchos años. Por ahora será con petróleo, ¿y después? Eso es lo que pasa cuando la libertad la consigue otro por ti. Y con ella ocurre algo importante: solo funciona bien y a tu favor cuando tú mismo la obtienes producto de tu esfuerzo. Lamentablemente, así no ocurrió aquí a pesar del sacrificio de muerte, prisión y torturas de muchos venezolanos. Simplemente, como sociedad en su conjunto, no pudimos…

Y sí, es verdad, Maduro está preso y la estructura que quedó será sometida en algún momento por los EEUU. Y la gente podrá estar feliz por eso. Después de la tragedia castro-chavista-madurista, otro pondrá orden, no el pueblo venezolano con sus legítimos representantes. ¿Será que estamos condenados al sometimiento para poder vivir bien y en paz? No lo logro tragar y no lo acepto. Prefiero comerme un pan hecho por mí, buscando que sea mejor cada día. Y no será el mejor como el de cualquier país que no haya sufrido lo que nosotros, pero será el mío, el nuestro. Y no, no es una muestra de nacionalismo retro, sino el lamento legítimo de un venezolano, parte de un pueblo al que le quitaron las opciones para que decidiera su destino, porque otro lo decidió por él. Los venezolanos no recuperamos la libertad, solo cambió el administrador.

Espero no encontrarme en algún momento futuro –si todavía me queda vida para eso– en la misma acera de los independentistas de Puerto Rico, solo con la diferencia de que esa hermosa isla no tiene ni de lejos la riqueza que tenemos en Venezuela, tan ansiada por todas las potencias, y que al parecer su futuro ya fue definido en otro Yalta 2.0, lo que hará que ese nuevo esfuerzo libertario sea extraordinariamente más difícil. Veamos ahora cuál será el resultado de todo esto y qué papel jugaremos en ese nuevo escenario. Por eso, más nos vale comenzar temprano a movernos allí… Que Dios bendiga el futuro de Venezuela…

Caracas, 11 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


lunes, 5 de enero de 2026

Una transición que no es transición

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Suelo tomarme algunos días de principios de enero para escribir la primera nota del año, pero con el correr del tiempo la realidad política de Venezuela lo permite cada vez menos. Y efectivamente, después de los sucesos de la madrugada del 3 de enero, Venezuela cambió su realidad política. Y más que analizar la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores por parte de fuerzas militares de los EEUU, con el consiguiente ataque a instalaciones militares venezolanas para lograr ese objetivo, creo que los venezolanos deberíamos estar más interesados en lo que pasará a continuación, y si ese hecho efectivamente cambiará el estado de cosas político del país.

Dada la complejidad de los hechos y sus consecuencias en Venezuela, elaboré a comienzos de septiembre del pasado año un sencillo modelo teórico para poder comprender y encausar lo que ha sucedido en Venezuela, y que puede ser útil para lo que viene después de los hechos de la madrugada del 3 de enero de 2026. El modelo lo llamé Desplazamiento-Transición-Refundación (ver Venezuela: Desplazamiento, Transición y Refundación, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/09/venezuela-desplazamiento-transicion-y.html).

Utilizaré ese modelo para el análisis de lo ocurrido, haciendo abstracción deliberada de si lo que pasó contribuye o no a alcanzar la liberación del país.

¿Hubo en realidad un DESPLAZAMIENTO del régimen el 3 de enero?

Para poder contestar esa pregunta apropiadamente, me referiré a lo que debía garantizar la oposición previo a generar la matriz de la “extracción” como mecanismo para resolver el desplazamiento del régimen de Nicolás Maduro Moros.

En septiembre 2024 indiqué: La narrativa opositora ha convencido a los venezolanos de que la única manera de salir del régimen es por la fuerza. Ese convencimiento por parte de los actores políticos a la población nos tiene a todos a la espera de los marines de Trump, o las bombas de los barcos, o del comando de “extracción”, porque eso terminaría con el sufrimiento del pueblo venezolano… Los factores opositores, al plantear una solución como la anterior, tienen la obligación a cambio, de responder a los EEUU, país al que le están solicitando esa ruta que podríamos llamar de “violencia controlada”, con lo que se podría llamar “un plan político”. Esto es, fundamentalmente, responder qué pasaría cuando ellos hagan su parte, que garantice que ellos, los EEUU, no sean los que recojan los vidrios rotos que esa acción traiga como consecuencia.

Pues llegaron los militares norteamericanos y extrajeron a Maduro y su esposa, justo 4 meses después. Las horas que sucedieron luego de las bombas y los helicópteros norteamericanos sobre Fuerte Tiuna no nos decían absolutamente nada de lo que vendría después, porque era precisamente en ese momento cuando unas fuerzas internas a favor del cambio democrático debían tomar el control del gobierno del país, cerrando el vacío de poder que dejaba el gobernante depuesto. Pero no ocurrió nada. E incluso tampoco ocurrió nada hasta que nos enteramos por la intervención del presidente norteamericano ante la prensa del mundo que sería Delcy Rodríguez quien se haría cargo de la primera magistratura del país. Es algo bastante patético…

¿Qué otra cosa podía suceder si no se había previsto lo anterior? Únicamente la sucesión correspondiente del presidente en falta absoluta, como lo indica el artículo 233 de la Constitución, por la Vicepresidencia de la República.

Como lo indiqué cuando definí el modelo: El desplazamiento del régimen que existe en Venezuela NO SE PUEDE REALIZAR sin contar previamente con un comando militar perfectamente definido. No se trata de decir "se los dije". La única manera en que Edmundo González Urrutia (EGU) y María Corina Machado (MCM) asumieran el control del país SIN que la fuerza de los EEUU se quedara en Venezuela para sostener su gobierno, era que existieran fuerzas militares locales suficientes que garantizaran su sostenibilidad. Y constatamos tristemente que no había ninguna para ese día, ni tampoco el tan esperado derrumbe anunciado de los militares para apoyar la caída. En otras palabras, no existió el plan político y militar opositor que esperábamos después de ocurrida la extracción.

Tampoco se demostró coordinación alguna entre los EEUU y la oposición encabezada por el Presidente Electo y MCM con esa acción, independientemente de que esa operación fuera obviamente secreta por parte del gobierno de los EEUU, lo que demostró también la desestimación que ese gobierno tiene por lo que los venezolanos consideramos nuestro principal bastión de lucha para la recuperación de las libertades del país: los votos del 28J-2024.

En consecuencia, a la pregunta de si existió o no desplazamiento del régimen el 3 de enero, podemos contestar claramente que no lo hubo; en consecuencia, lo que viene, mal podría llamarse transición, sino la evolución del régimen a otro estado, que todavía no estamos al cabo de saber si será más favorable que el anterior desde la perspectiva del venezolano común.

Una TRANSICIÓN que no es transición

El régimen en una sucesión post Maduro sigue siendo régimen. El presidente Donald Trump, en su conferencia de prensa del 3 de enero, reafirmó la sucesión presidencial mencionada en el punto anterior en la ronda de preguntas y respuestas, pero con un añadido fundamental: Trump afirma que administrará a Venezuela:

“P: Señor Presidente gracias ¿Usted está diciendo que el presidente, el secretario Hegseth y Rubio van a administrar a Venezuela y que enviarán tropas militares estadounidenses a Venezuela…?

DT: Ellos van a ser un equipo que va a trabajar con el pueblo venezolano para asegurarnos de que las cosas se hagan bien en Venezuela. Si nosotros nos vamos, ¿quién se va a encargar? Hay una vicepresidenta que fue designada por Maduro. Bueno, en ese momento ella es la vicepresidente; me imagino que la presidente, ella acaba de asumir el mando. Ella tuvo una conversación con Marco (Rubio). Ella dijo: "Vamos a hacer lo que ustedes necesiten".  Creo que ella fue bastante, eh, bastante cortés. Vamos a hacer esto bien. No vamos a hacer esto como Maduro y sencillamente irnos. No vamos a hacer lo que hacen todos los demás, irnos y que todo se vaya al demonio. Si nos vamos, entonces eh va a ser lo mismo. Esto se va a administrar correctamente, profesionalmente; las compañías petroleras van a administrar todo, van a ser correctamente beneficiados van a ser de los venezolanos…” (ver CNN en español, Conferencia de prensa de Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro, en https://youtu.be/6qegCqTn9gA?t=2808).

No supe si alegrarme o llorar al escuchar esa declaración, solo posible si realmente hubieran invadido y ocupado militarmente el país, con el consiguiente respaldo al gobierno legítimo de Edmundo González Urrutia, que está claramente refrendado por los votos del 28J-2024. Eso hizo EEUU en Panamá en 1989 al colocar al Presidente Electo Guillermo Endara como Presidente de la República, al extraer a Manuel Noriega por narcotraficante. Misma situación, diferente ejecución.

Para comenzar, si la sucesora de Maduro hubiera dicho “"Vamos a hacer lo que ustedes necesiten", acto seguido la primera solicitud impuesta debió haber sido “liberen a todos los presos políticos de las cárceles venezolanas”, y no hacerlo en buen cristiano significa que aún seguimos en la etapa de desplazamiento. Sin embargo, este todavía puede seguir siendo el primer acto de cooperación que puede solicitar el presidente Trump a quienes ahora gobiernan en Miraflores en beneficio de los venezolanos, como afirma.

La primera declaración de Delcy Rodríguez después de la extracción de Maduro no fue precisamente colaborar con Trump en una nueva fase, sino reclamar la fe de vida de Nicolás Maduro Moros y reafirmar que es el único presidente de Venezuela: “Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, único presidente de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro” (ver CNN en español, La vicepresidenta de Venezuela exige “la inmediata liberación” de Maduro y su esposa, en https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/03/venezuela/delcy-rodriguez-vicepresidenta-exige-liberacion-maduro-esposa-venezuela-orix).

Si se entiende la declaración de Trump como un peine para demostrar la traición de Rodríguez y generar fracturamientos a lo interno del régimen, solo las acciones de esa nueva presidencia corroborarán tal afirmación, por lo que veo con mucha dificultad un gobierno de Delcy Rodríguez como títere de los EEUU para hacer lo que ellos quieran. Por el contrario, estoy convencido de que intentará, por su propia seguridad, demostrar a sus seguidores que puede ser igual o peor que Nicolás Maduro Moros.

Y si esa es la excusa que busca el presidente Trump para intervenir militarmente en Venezuela y administrarla como anunció, le dará al régimen el argumento perfecto para darle la razón a los que afirman que Venezuela puede convertirse en Libia o Irak, con el respaldo subterráneo de China, Rusia e Irán.

¿Y cuál sería el nuevo papel de Presidente Electo EGU y MCM en este nuevo escenario?

El Presidente Trump no le asignó ningún papel a EGU, a quien ni siquiera mencionó, y de hecho desestimó el rol de MCM en este momento tan importante, indicando: “Creo que sería para ella muy difícil ser el líder. Ella es una mujer muy gentil, pero ella no tiene respeto dentro del país” (ver CNN en español, Conferencia de prensa de Donald Trump tras el ataque de EE.UU. a Venezuela y la captura de Maduro, en https://youtu.be/6qegCqTn9gA?t=3030). Con la palabra “respeto”, Trump significaba en su lenguaje que no tenía el necesario respaldo de la Fuerza Armada, no del pueblo. Y eso es bien triste porque justamente la lucha es por restituir el valor de la democracia, donde la voluntad popular es el único respaldo que se debe tener.

¿Cómo se puede interpretar eso? Los EEUU tomaron una decisión por encima de la oposición liderada por MCM. Eso fue evidente, lo que dice mucho de cómo el Presidente de los EEUU concibe pragmáticamente el problema de Venezuela. De acuerdo con esa decisión de “realpolitik”, fue la falta de fuerza real la que dejó de lado al liderazgo opositor, frente a una dolorosa realidad de no poder lograr concebir un plan político-militar que los pudiera sostener en la conducción del país, luego de extraído al principal sujeto de esta historia, independientemente de la excusa que utilizaran para realizar tal acción.

¿Será viable una “TRANSICIÓN” conducida por Delcy Rodríguez?

Todo indica que el régimen continuará “business as usual”, porque precisamente NO ES DE TRANSICIÓN SINO DE CONTINUIDAD, así Trump lo repita todas las veces que desee. Los venezolanos podemos tener o no una posición al ver encadenados a Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores frente a un tribunal en los EEUU, pero eso, al menos para este escribidor, no resuelve el problema de fondo y menos si se deja de lado a la representación genuina de la voluntad del pueblo venezolano y sus liderazgos naturales, expresado en elecciones.

Nicolás Maduro Moros  y su tren ejecutivo, incluyendo a su vicepresidente, y el resto de los actuales Poderes Públicos del Estado venezolano SON ILEGÍTIMOS; por lo tanto, el nuevo gobierno de Delcy Eloína Rodríguez Gómez también lo es. Eso no ha cambiado con las cadenas de Maduro. Por lo tanto, cualquier decisión que tome su gobierno, como unas elecciones a las que debería llamar en 30 días, de acuerdo a la ausencia absoluta constitucional del Presidente de la República, viene con el sello de origen de ilegitimidad de nacimiento. Eso lo deberían saber el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.

La continuidad del régimen de Maduro, ahora en las manos de su sucesora, no hace más viable el estado de cosas en Venezuela. La primera reacción de la gente a la extracción de Maduro fue pensar en la escasez de alimentos, agotando los inventarios de farmacias, abastos y supermercados, sin contar con la violencia callejera de sus seguidores traducida en saqueos puntuales en el país. ¿Habrá más confianza y apertura económica con un nuevo gobernante en Miraflores que siga las mismas políticas de Maduro? ¿Existirán más inversiones con Delcy Rodríguez? ¿Dejará de devaluarse la moneda? ¿Mejorará la calidad de vida del venezolano con los mismos que estaban antes y que gobernaban con Maduro? Háganse ustedes mismos esas preguntas y tendrán una respuesta. El problema de Venezuela es estructural y su corrección comienza con un cambio fundamental en el sistema político.

REFUNDACIÓN: ¡Que el pueblo decida!

Si realmente la administración de Donald Trump desea ayudar a los venezolanos a la recuperación de la libertad y las instituciones en Venezuela, se debe convocar a todos los venezolanos  a refundar el Estado. Eso ya existe en nuestra Constitución en los artículos 347, 348 y 349, sin contar con el artículo 5 que indica que la soberanía reside en el pueblo venezolano.

Como al parecer el gobierno de los EEUU está pensando en que Delcy Rodríguez convoque a unas nuevas elecciones –con el mismo aparato del Estado completamente ilegítimo y podrido– y que MCM y el resto de los liderazgos políticos se midan allí “para recuperar la democracia”, con la presencia de Jorge Rodríguez, hermano de la actual mandataria, y principal artífice electoral de la permanencia de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros en el poder por más de 27 años.

¿Por qué no ensayar una fórmula diferente, que no se haya aplicado antes, convocando  al Constituyente para rehacer el Estado venezolano desde sus cimientos? ¿Por qué no establecer un Tribunal Electoral independiente del CNE solo para esos efectos, y administrado por especialistas calificados e independientes de todo el mundo, arbitrado por los EEUU para que el resultado no esté en las manos ni el control del gobierno de Delcy Rodríguez?

El constituyente electo y constituido en Asamblea Nacional Constituyente decidiría un Gobierno de Transición, para luego, con una nueva Carta Magna, convocar a unas elecciones justas, libres y verificables donde efectivamente compitan todos los candidatos en igualdad de condiciones.

Esta fórmula la hemos propuesto por años desde la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, modificándola según las circunstancias políticas; y más recientemente en tres fechas consecutivas, con diferentes comunicados: el 6 de octubre de 2025 (ver abajo), el 17 de noviembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html) y el 23 de diciembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/12/comunicado-anco-propuesta-de-solucion.html), al proponer la solución Constituyente como paso inmediato posterior a la materialización de la situación sobrevenida que se acaba de producir, con la falta absoluta de Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de la Presidencia de la Republica:

“Siendo testigos de excepción hasta hoy de la actual situación política del país, consideramos que el rol de la ciudadanía tiene que ser auténticamente protagónico, en el caso de que se produzca cualquier evento sobrevenido o no, que interrumpa el actual estado institucional del país. A este respecto, fieles a nuestra tradición republicana, a la libertad y la paz, ANCO PROPONE para enfrentar la crisis que se conforme un Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, donde se reconozca la voluntad expresada por la soberanía popular el 28 de julio del 2024, y que sea obligatoriamente ratificada por el pueblo venezolano, y legitimada en su origen y desempeño, mediante una Convención Constituyente, que brinde legitimidad a la gestión de la transición y elabore un nuevo, moderno y urgente Pacto Social conforme al Artículo 347 Constitucional. El corazón de esta transición radica en establecer las bases para acometer la gran tarea de reconstrucción de Venezuela, bajo el acompañamiento soberano y respaldo del pueblo.” (ver Comunicado ANCO a la Nación Venezolana, 6 de octubre de 2025, en https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html).

No es tarde para comenzar ese camino y proponerlo al gobierno de los EEUU, como una salida pacífica para Venezuela, en especial porque el presidente Trump no indicó en ningún momento que reconociera al régimen venezolano con Delcy Rodríguez a la cabeza, luego de la extracción de Nicolás Maduro Moros; y además que desestimara abiertamente los votos de los venezolanos del 28 de julio de 2024 como solución de la crisis venezolana.

Espero que esta situación nos dé la oportunidad para que la oposición coincida con nuestro planteamiento de valorar que solo el pueblo venezolano tiene la decisión en sus manos y puede cambiar el rumbo de los acontecimientos, por más fuerza que solicite EEUU para sostener la gobernabilidad del país. En tiempo constituyente, la Fuerza Armada estará alineada con la decisión de la representación del pueblo venezolano, porque tendría cabida en el Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo propuesto por ANCO. A nadie le conviene más que a MCM en este momento exigir que el pueblo decida…

Caracas, 5 de enero de 2026

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