domingo, 1 de febrero de 2026

Tecnócratas y Transición en Venezuela

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

No hay ejercicio que nos encante más a los venezolanos que devanear sobre lo que pudo haber sido y no fue. Nos montamos unas disquisiciones profundas sobre cómo debió haber ocurrido un hecho, y mientras hacemos eso, las consecuencias reales del hecho mismo ocurrido nos llevan a nuevas situaciones que no percibimos, lo que nos coloca siempre en la cola de los acontecimientos, y en la posición de ser sujetos pasivos y no activos de las cosas que nos pasan.

Sí, los EEUU se metieron en Venezuela, se llevaron a Maduro y a Cilia, dejando en su lugar a Delcy Rodríguez como encargada de la presidencia de la República, nos guste o no. Y no, no dejaron a quienes deseábamos. Pudo haber sido, pero no fue. Dejaron la estructura del régimen intacta porque no vinieron a eso, en primer lugar. Si hubieran venido a eso, como lo hicieron en Panamá en 1989, desembarcan completamente y traen más soldados para controlar completamente el país.

Impusieron un plan de tres fases, del que ya comenté en una nota pasada, y que no me gustó porque puso primero a la economía antes que a los derechos humanos, la recuperación de las libertades y las instituciones (ver De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/01/de-nuevo-la-primacia-de-las-libertades.html).

Pusieron primero poner orden a los locos armados (Fase Estabilización), luego la recuperación económica del país (Fase de Recuperación) y de último la normalización política (Fase de Transición), donde incluyeron elecciones. Es en realidad un plan muy pragmático, muy a la forma en que piensan los norteamericanos. Le ponen una pistola en la cabeza a la presidente encargada para que lo ejecute, quiera o no, y listo.

Claramente, hay factores dentro de los EEUU, como los petroleros, que indican que poner dinero en las cantidades solicitadas ahora a largo plazo en un país sin seguridad jurídica, cosa que el plan de Trump asegura en la tercera fase del plan, no es conveniente para sus intereses. Pero esa contradicción la resuelve el gobierno de Trump a la fuerza, porque su excusa es que no son los venezolanos quienes asegurarán esas inversiones, sino el poderío de los EEUU. Y tal vez tienen razón en eso…

Entonces, aunque no me guste el orden de cómo lo están haciendo, las cosas se miden por resultados y el movimiento se demuestra andando. Ayer el presidente de la Asamblea Nacional oficialista anunció que atenderán “la solicitud de la Presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para trabajar en una Ley de Amnistía General”… “que abarque el período político que va desde 1999 hasta el presente” (ver AN incorpora Ley de Amnistía General en su agenda, en https://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/an-incorpora-ley-de-amnistia-general-en-su-agenda).

La mencionada Ley de Amnistía sería parte del proceso de estabilización que busca encontrar una paz social para el logro de las fases posteriores del plan de tres fases de Trump, apuntando fundamentalmente a la liberación de los presos políticos. Nadie en este país podría estar en desacuerdo con eso.

Ante el anuncio del régimen de Delcy Rodríguez, el Foro Penal, organización de la sociedad civil venezolana dedicada fundamentalmente a la defensa de las personas privadas de libertad por razones políticas, publicó una propuesta titulada “Anteproyecto de Ley de Amnistía General - Foro Penal, Enero 2026” para ser sometido a la consideración del país y del mundo, que además de proponer la “Amnistía General de toda persona presa o perseguida política, investigada, imputada, procesada, acusada, condenada, multada, obligada a pagar indemnizaciones, privada de sus bienes o sancionada en general, en relación con delitos, faltas o infracciones de cualquier naturaleza, “cuando tales actuaciones hayan derivado, estén vinculadas o sean consecuencia directa o indirecta de hechos de naturaleza política”, ocurridos en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela desde el primero (1º) de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente Ley”, de manera amplia y precisa exhorta a la derogación y revisión de la normativa existente montada por años por el régimen para la persecución política, como la Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, y otras que le han servido al régimen para encarcelar opositores políticos (ver Foro Penal, Anteproyecto de Ley de Amnistía, en https://foropenal.com/wp-content/uploads/2026/01/ANTEPROYECTO-DE-LEY-DE-AMNISTÍA-GENERAL-FORO-PENAL-CON-EXPOSICIÓN-DE-MOTIVOS-Enero-2026.-GHS-LAB-ARM.pdf).

Este es un claro ejemplo de cómo la sociedad civil podría plantearle al mundo y, en especial a los EEUU, cómo se debe proceder para ayudar, sin sesgos políticos e intereses escondidos, al desmontaje de la estructura que ha construido el régimen de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, por casi 30 años, para sojuzgar al país y a la oposición política venezolana.

Sin embargo, para que estas iniciativas puedan ser escuchadas y aplicadas, se requiere que el plan de tres fases de Trump sea exitoso, pero eso dependerá de la estabilidad de Delcy Rodríguez, y que esta pueda convencer a los más radicales que ella del régimen, de que “no está entregándose a los EEUU” y que todo lo que realiza a instancias del norte va en beneficio de la famosa “revolución”, cosa que cada día que pasa le está resultando más cuesta arriba.

Si se lograra que este proyecto de Ley de Amnistía del Foro Penal fuera aprobado sin cambio alguno por la Asamblea Nacional del régimen heredado por Delcy Rodríguez, sería un buen indicador de que el plan de Trump está funcionando y va por buen camino. Pero si, por el contrario, la Ley de Amnistía que Jorge Rodríguez y sus diputados terminen aprobando no es más que una burla inaplicable, como ya han hecho en el pasado, hecha con el fin de ganarle tiempo a Trump, se demostrará que el plan requiere una revisión.

En ese caso, al parecer ya los EEUU están previendo una situación como esa y “se estudian mecanismos alternativos para el caso de que ese puente se rompa por presión interna, por una huida de la propia Delcy o por un golpe que la deje sin capacidad de mando”, como se ha dejado conocer, de acuerdo a un artículo del ABC de España, reseñado por AlbertoNews (ver ABC de España, Trump sopesa un gobierno de tecnócratas para Venezuela si Delcy no se afianza en el poder, en https://albertonews.com/principales/abc-de-espana-trump-sopesa-un-gobierno-de-tecnocratas-para-venezuela-si-delcy-no-se-afianza-en-el-poder/).

De acuerdo a esta versión, se tomaría “como referencia un modelo que Trump ha elevado a doctrina internacional: el precedente de Gaza. La Casa Blanca lo presentó como una arquitectura ejecutiva con miembros responsables de carteras definidas —gobernanza, reconstrucción, atracción de inversión, financiación— orientadas a estabilizar y levantar estructuras en un territorio devastado”. Esto es: “Se habla de perfiles con experiencia en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica; gente capaz de firmar decretos, reordenar ministerios y garantizar continuidad de servicios básicos. No se busca un «gobierno de unidad» con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia”.

¿Es esto posible sin un piso político previamente construido? ¿Que se le imponga al régimen post-Maduro un gabinete de especialistas, con experiencia en diferentes áreas del sector público, que hagan que la implementación del plan de Trump tenga éxito hasta el traspaso de la fase de Transición? Muchas preguntas surgen de este esquema, como, por ejemplo, ¿quiénes estarían dispuestos? ¿Tendrían luz verde y respaldo para hacer lo que hay que hacer, con un régimen agresivo en contra? ¿Dispondrían de seguridad y plenos recursos? ¿A quién responderían esos tecnócratas? Definitivamente, no al régimen…

En el gabinete del gobierno de transición del general Eleazar López Contreras (1935-1941), después de 27 años de una férrea tiranía, hubo figuras históricas como Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri, Manuel Egaña, Enrique Tejera Guevara, José Rafael Pocaterra, Diógenes Escalante y Tulio Chiossone, entre otros brillantes venezolanos. Nadie podría decir que estas lumbreras de nuestra reciente historia republicana no sirvieron a otra cosa sino a los intereses del país legítimos, y no a la continuidad del gomecismo, al margen de la historia pasada del general López Contreras (ver Anexo: Gabinete de Eleazar López Contreras, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Gabinete_de_Eleazar_López_Contreras).

Difícilmente ha existido en Venezuela mejor pléyade de tecnócratas juntos trabajando para el país en Hacienda Pública y Economía, Educación, Salud, Agricultura, y Trabajo, a pesar de la existencia de mucha gente en ese gobierno que deseaba volver a las tinieblas del pasado. Fueron ellos los principales artífices de poner al país en el siglo XX.

No existe comparación alguna entre los Rodríguez del siglo XXI y el general López Contreras de inicios del siglo XX, pero sí la situación histórica donde se encuentran, con dos tiranías dejadas detrás frente al futuro. Si López hubiera optado por ejercer una continuidad del gomecismo, la historia lo hubiera enterrado o ahogado junto con los grillos de Puerto Cabello. Pero decidió bien. Queda todavía por saber si sus sucesores históricos harán lo mismo.

Sigo creyendo que Venezuela necesita un cambio en las estructuras políticas fundamentales y en el balance del poder del centro a la periferia con plena autonomía regional, y eso no lo pueden discutir los venezolanos sino en una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, que produzca una nueva constitución que corrija las graves distorsiones provocadas por 27 años de la dupla Chávez-Maduro, bajo la influencia del castrismo cubano, y que finalmente convoque a elecciones bajo una nueva Constitución. Y que esas graves distorsiones no se corregirán, sin convocar al Constituyente, con unas simples elecciones en un contexto de destrucción de los partidos políticos. Eso lo deben entender los EEUU, en especial para su fase final de Transición.

Si Venezuela tiene que pasar por dos duras fases impuestas antes de llegar a eso, lo mejor que podemos hacer quienes nos hemos manifestado en contra de esta tiranía que va de salida es aligerar lo que sea necesario para que ese tránsito sea lo más rápido y exitoso posible en beneficio de los más afectados y perseguidos por tantos años.

Hay demasiados peligros gravitando sobre el plan aplicado por los EEUU, pero estoy seguro de que seremos muchos los que no apostaremos por su fracaso, sin pensar más en el pudo haber sido y no fue, así sea tragándonos el sapo desagradable del residuo de un régimen sobre el que no existe ninguna seguridad de que se autodesmonte a favor de los venezolanos. Dios con nosotros…

Caracas, 1 de Febrero de 2026

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