lunes, 19 de enero de 2026

De nuevo, la Primacía de las Libertades Políticas

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

English versión

Si alguna situación puso en evidencia la debilidad del plan de los EEUU para la recuperación de las libertades en el país, fue la respuesta clara que le dio al presidente Donald Trump, el director ejecutivo (CEO) de ExxonMobil Corp, Darren Woods, al calificar a Venezuela como “no apta para invertir”, como lo reportara la agencia Bloomberg el mismo día de la reunión con 20 representantes de la industria petrolera en la Casa Blanca (ver Bloomberg, Exxon califica a Venezuela como “no apta para invertir” pese a la presión de Trump, en https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/petroleras-se-muestran-cautelosas-ante-el-regreso-a-venezuela-pese-a-la-presion-de-trump/).

Y esto resulta lógico si se le mira desde los zapatos de un individuo que responde ante una junta directiva por el dinero de sus accionistas. Trump habló de una inversión en Venezuela de alrededor de 100.000 millones de dólares, que no saldrán de sus bolsillos, ni del tesoro norteamericano, sino de las 20 empresas petroleras reunidas en esa ocasión.

Si bien es cierto que ellas serían las beneficiadas de cualquier plan petrolero favorable a los EEUU, no es menos cierto que Trump estará en la Casa Blanca solo 3 años más (si es que no ocurre un cambio en contrario para las próximas elecciones de medio término en los EEUU), y ellos seguirán lidiando con cualquier gobierno que termine quedándose en Venezuela. Y, por supuesto, es lógico suponer que el presidente de una empresa como ExxonMobil crea mucho más conveniente meter su dinero en un país donde funcione la justicia y no se violen los derechos de los ciudadanos, en especial, en su caso, los de aquellos que invierten desde afuera. Eso se conoce internacionalmente como “Rule of Law”, o Estado de Derecho.

Pero el Plan de 3 fases de Trump para Venezuela pone primero la economía que la recuperación de la libertad y la democracia. En otras palabras, antes de la recuperación de ese Rule of Law en el país.

En efecto, la primera fase la llamaron “Estabilización”, la segunda “Recuperación” y la tercera “Transición” (ver Runrunes, ¿Cómo es el plan de tres fases de Estados Unidos para Venezuela?, en https://runrun.es/noticias/596576/claves-como-es-el-plan-de-tres-fases-de-estados-unidos-para-venezuela/?tztc=1).

La primera fase de “Estabilización” tiene que ver, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el secretario de Estado, Marco Rubio, con poner orden al “caos” que los EEUU concluyeron que se puede crear en el país tras la “extracción” de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero. Sin embargo, el país ya estaba en un caos político, económico y social. Y lo que realmente EEUU llama estabilización es la presión de fuerza ejercida sobre lo que quedó del régimen de Nicolás Maduro Moros para que actúe conforme a sus intereses. La gran pregunta aquí es qué tanto se podría sostener ese estado de cosas.

La segunda fase, llamada de “Recuperación”, garantizará “que las empresas estadounidenses, occidentales y de otro tipo tengan acceso al mercado venezolano de manera justa”, de acuerdo a las palabras del secretario de Estado norteamericano.

Esta es la fase económica del plan, que incluye la supuesta inversión de las compañías del mundo occidental, en especial las empresas petroleras norteamericanas, en un entorno de Estado de Derecho completamente incierto. Sin embargo, a la preocupación de algunas de ellas acerca de eso, como ExxonMobil, el presidente Trump ha respondido que “Estados Unidos podría gobernar Venezuela y aprovechar sus reservas de petróleo durante años”. "Sólo el tiempo lo dirá" (ver EuroNews, Trump se autodenomina presidente interino de Venezuela en su red de Truth Social, en https://es.euronews.com/2026/01/12/trump-se-autodenomina-presidente-interino-de-venezuela-en-su-red-social-truth-social). Claramente, eso no es aceptable para los inversionistas.

Algo importante mencionado por Rubio: la fase incluye “un proceso de reconciliación nacional, excarcelaciones y reconstrucción de la sociedad civil”. Todo eso ANTES de resolver el problema político del país. En otras palabras, los caballos detrás de la carreta…

La tercera fase, denominada “Transición”, es aquella en donde vendrían los cambios políticos a través de un llamado a elecciones “que piden las fuerzas democráticas” venezolanas. Es claro que, al ser esta la última fase, no se verá a corto plazo. De hecho, todos piden paciencia (como si no la hubiéramos tenido en 27 años). Pero Rubio no dio mayores explicaciones de esta fase, que por cierto el presidente Trump descarta a priori.

Este es el plan que está en ejecución. Es un excelente plan para los EEUU, porque controla desde afuera el remanente de la tiranía venezolana, que se somete a la fuerza de la potencia que demostró de lo que es capaz el 3 de enero. Detienen de inmediato los envíos petroleros a países competidores y enemigos de los EEUU, y usan el dinero de su venta en los mercados internacionales en beneficio de la economía norteamericana y luego de la venezolana, asegurando el control del país con las mayores reservas de petróleo del planeta. Envían una clara señal a todo el mundo de que, si no se someten, les podría pasar lo mismo.

Es un plan excelente para lo que quedó del régimen porque, si no se salen del riel señalado por los EEUU, vivirán en paz y protegidos, incluso con una promesa de supervivencia futura. Mantienen la represión, las cárceles, y los presos políticos, en especial a los militares, ante la vista gorda de los EEUU, que luce más interesado en que se cumpla el sometimiento económico. Reciben dinero fresco y mejor pagado, de la escasa producción petrolera del país, ya que los chinos pagaban el petróleo con descuento por la deuda descomunal que tenemos con ellos. Ese dinero le permitirá a la nueva inquilina de Miraflores reforzar su posición frente a quienes la adversan internamente, al tiempo que se mejoran de cara al público los indicadores económicos del país, comenzando por el tipo de cambio. Pero lo más importante: les da tiempo para acomodarse ante una nueva situación y salir airosos del ataque.

¿Pero y la población venezolana? ¿Les parece que el venezolano común se verá beneficiado con ese plan de Donald Trump, de tiranía tutelada desde los EEUU de manera indefinida, con el incentivo general de una mejora efímera? A las primeras de cambio parecería que sí, pero es un espejismo en medio de un desierto.

Al voltear las prioridades de su plan, al plantear que la recuperación económica precede a la recuperación de las libertades políticas, los EEUU cometen un error porque se ha demostrado que es precisamente todo lo contrario. Solo con libertades políticas es posible la recuperación económica. No dicho por mi persona, sino por un Premio Nobel de Economía:

En efecto, en su obra fundamental “Desarrollo y Libertad”, Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998, se pregunta y responde: “¿Es razonable esta manera de enfocar los problemas de las necesidades económicas y las libertades políticas basada en una dicotomía elemental que parece que socava la importancia de las libertades políticas debido a que las necesidades económicas son urgentes? Yo diría que no, que es una manera errónea de ver las necesidades económicas o de comprender la importancia de las libertades políticas. Las verdaderas cuestiones que hay que abordar se encuentran en otro lugar e implican prestar atención a las extensas conexiones que existen entre las libertades políticas y la comprensión y satisfacción de las necesidades económicas. Las conexiones no sólo son instrumentales (las libertades políticas pueden contribuir de manera extraordinaria a dar incentivos y a suministrar información para solucionar las necesidades económicas acuciantes) sino también constructivas. Nuestra conceptualización de las necesidades económicas depende fundamentalmente de las discusiones y debates públicos abiertos, cuya garantía requiere la insistencia en las libertades políticas y en los derechos humanos básicos.” (1)

Entonces, mal podría EEUU, en especial cuando se trata de poner a funcionar a Venezuela en la órbita económica de Occidente, hacer caso omiso al orden de cómo se debe enfrentar el grave problema político por el que atraviesa el país. Amartya Sen llamó a esto la Primacía de las Libertades Políticas.

El enfoque de Sen de las capacidades básicas del ser humano, que le valiera un Premio Nobel de Economía, indica que “las acuciantes necesidades económicas se suman a –no se restan de- la urgente necesidad de reconocer las libertades políticas…”.

Entonces, como lo señalé hace más de 10 años (ver La Primacía de las libertades políticas, en https://ticsddhh.blogspot.com/2015/07/la-primacia-de-las-libertades-politicas.html), si queremos tener comida en la mesa del venezolano, lo primero que debemos garantizar es un sistema político que respete las libertades civiles y los Derechos Humanos, en insistir de nuevo en la Primacía de la Libertades Políticas de Sen, y que todos entiendan que sin tener eso resuelto antes, no es posible que resolvamos el problema económico. Por lo tanto, ese plan de Trump no resolverá el problema de Venezuela; lo profundizará, con el agravante de la perpetuidad del régimen que sigue vivo, aunque le hayan cortado la cabeza.

¿Y por qué? Porque el régimen está contando que Donald Trump no tendrá el mismo poder para dañarlos en Venezuela en la medida en que pierda poder político dentro de los EEUU durante el transcurso del año, apostando que 2026 será determinante con las elecciones de medio término del próximo mes de noviembre. Para el momento en que se planteen unas nuevas elecciones en Venezuela, como contempla el plan, de continuar previsiblemente el régimen con las cabezas conocidas en el poder, ocurrirá exactamente lo mismo que en el 2024, con la ayuda del sistema electoral del hermano de la presidente interina. Si algo ha perfeccionado el régimen en 27 años es el manejo del tiempo y la ingenuidad de los EEUU. Este peligro es muy cierto y ya ha sido abordado en medios internacionales por importantes analistas políticos:

“Tampoco se puede subestimar al chavismo, o lo que queda de él. Aunque todos estén cooperando, no dejan de tener bajo la manga la carta que mejor han sabido jugar durante estos 26 años: la de ganar tiempo. Un revés electoral para los republicanos en las elecciones de medio término de noviembre podría representar algo de oxígeno para el régimen, que intentará extender la transición más allá del final del mandato de Trump, aprovechando los vacíos jurídicos en la Constitución para declarar la ausencia absoluta y la convocatoria a elecciones, e imponiendo el dominio casi total que hoy tienen en la Asamblea Nacional” (ver Panam Post, ¿Saldrá impune la cúpula chavista con el plan de Trump para Venezuela?, en https://panampost.com/jose-marcelo/2026/01/16/saldra-impune-la-cupula-chavista-con-el-plan-de-trump-para-venezuela/).

¿Existe manera de evitar eso? En la opinión de la Alianza Nacional Constituyente, ANCO, la respuesta es sí. Nuestra propuesta ha sido publicada en tres oportunidades: el 6 de octubre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html), el 17 de noviembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html) y el 23 de diciembre de 2025 (ver https://ancoficial.blogspot.com/2025/12/comunicado-anco-propuesta-de-solucion.html), al proponer la solución Constituyente como paso inmediato posterior a la materialización de la situación sobrevenida que se acaba de producir el 3 de enero de 2025, con la falta absoluta de Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de la Presidencia de la Republica.

Pero es muy importante que primero el gobierno de los EEUU comprenda que el orden del plan que están aplicando es erróneo. Lo primero que debe existir en ese plan, luego de su fase de “Estabilización”, es la recuperación de las libertades políticas de los venezolanos. Y eso no se puede ni se debe realizar mediante elecciones, sino a través de la convocatoria inmediata de la soberanía popular, a través de una Asamblea Nacional Constituyente para “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”, de acuerdo a la actual Constitución venezolana de 1999, en su Artículo 347. La actual inquilina de Miraflores puede convocarla a instancias del gobierno de los EEUU, pero previa y necesariamente controlada en sus términos y condiciones (Bases Comiciales limpias y transparentes, con un Tribunal Electoral ad hoc Independiente, supervisado internacionalmente por EEUU).

La materialización de esa convocatoria le permitiría a una Asamblea Nacional Constituyente electa, en representación legítima del pueblo venezolano, destituir al gobierno interino, organizar y designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de todas las fuerzas políticas y sociales del país, incluidos quienes desde el partido del régimen crean en una salida democrática para Venezuela. Las elecciones generales vendrían posteriores a la promulgación de una nueva Constitución por parte de esa Asamblea Nacional Constituyente, que recuperaría toda la institucionalidad dañada por el régimen castro-chavista-madurista en 27 años, con la creación de nuevos Poderes Públicos.

Ese Gobierno de Transición establecería las bases de funcionamiento de la economía, sería completamente legítimo y respaldado por la fuerza de los EEUU. De esa manera existiría el comienzo de un nuevo Estado de Derecho o Rule of Law que requieren los inversionistas de petróleo y otras áreas, pudiéndose promulgar las leyes para darles el piso jurídico necesario a sus inversiones e intereses en el país. Esta manera de proceder les daría a los venezolanos un cambio en libertad, y a los EEUU lo que desean, pero dentro del marco de un estricto cumplimiento de la ley venezolana y la soberanía de nuestros recursos.

Esta salida le sería más conveniente y mucho más beneficiosa al gobierno de Donald Trump que mantener funcionando en Venezuela una mala copia del régimen de Nicolás Maduro Moros, y a los venezolanos presos sin libertad ni democracia. Y aquellos que no lo crean posible, los reto a que copien esta nota y se la envíen al mismísimo Donald Trump o Marco Rubio. Estoy seguro de que al menos se darán la oportunidad de estudiarla, que es lo mínimo que merece esta propuesta, privilegio que lamentablemente hasta ahora no se le ha dado en Venezuela….

Caracas, 19 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

(1)  Amartya Kumar Sen, Desarrollo y Libertad, La importancia de la Democracia, La Primacía de las Libertades Políticas y la Democracia, Cap. 6, Págs. 184-185, Ed. Planeta, ISBN 84-08-03524-X, 1999

No hay comentarios:

Publicar un comentario