jueves, 12 de enero de 2023

La maldición de Andrés Eloy Blanco

Por Luis Manuel Aguana

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Dedicado al Teniente Coronel (Ej) Igbert Marín Chaparro, en el día 51 de huelga de hambre en las mazmorras de la DGCIM: ¡Libertad para los presos políticos!

No creo que exista una referencia histórica más importante a la determinación de no volver a las tiranías en Venezuela, que la que hiciera el Poeta del Pueblo, Andrés Eloy Blanco, a pocas semanas de caer la tiranía de Juan Vicente Gómez:

"Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a las escuelas a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos. Y maldito el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla en la carne de un hijo de Venezuela" (Andrés Eloy Blanco, 1ro. de Febrero de 1936, Puerto Cabello. Acto de arrojar al mar los grillos de la dictadura gomecista).

Pero lamentablemente, luego de casi 87 años de ese día, a estas alturas no hemos podido sacudirnos ni los grillos de la carne, y mucho menos los grillos de la cabeza. Pero la maldición del poeta sigue viva: “…maldito el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla en la carne de un hijo de Venezuela”. Pues hay más de 300 hijos de Venezuela con nuevos grillos, encerrados en las mazmorras de una nueva tiranía.

Un observador descuidado de nuestra situación política diría que somos nosotros mismos los culpables de esa lamentable realidad. Al no habernos sacudido los grillos de la cabeza en las escuelas, como bien nos alertó en su momento el Poeta del Pueblo, la ignorancia nos condujo de nuevo a unos grillos modernos en las carnes de los opositores de la nueva tiranía.

Sin embargo, un observador más detallista de nuestra realidad política debería concluir que durante más de 60 años, los 40 después de 1958 y los más de 20 después de 1998, a pesar del aumento del número de escuelas y universidades, la calidad de nuestra educación, y en especial la remuneración de los maestros y profesores pertenecientes a toda la cadena educativa del país, ha sido realmente miserable, y motivo de permanentes reclamos sindicales y luchas sociales de nuestros educadores.

Y si a ello le añadimos la disposición socialista de mantener a la población pobre e ignorante para hacernos depender económicamente de ellos como borregos hambrientos, podría concluirse que la ignorancia aún campea en el país, ya no producto de una decisión propia del pueblo venezolano, sino de aquellos que lamentablemente y en mala hora nos tocaron como gobernantes, haciendo deliberadamente que la educación se halle en el último escalón, sin que esa situación haya cambiado en lo absoluto.

Entonces “la ignorancia es el camino de la tiranía” como lo indicó acertadamente Andrés Eloy Blanco en Puerto Cabello, y mucho antes que él, El Libertador en el discurso de Angostura de 1819, en una definición mucho más amplia:“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”.

¿Cómo ha conducido la clase política venezolana de los últimos 60 años a un pueblo ignorante? Principalmente, ha sido con dinero, luego con mentiras populistas, y más recientemente, los que se dicen opositores, con las esperanzas de sacarlo de una tiranía con la que conviven, y, por otro lado, el régimen sometiéndolo y manteniéndolo a la fuerza, con las migajas de una riqueza que ya no existe.

Bajo ese escenario, es posible esperar que si pasado mañana llega dinero a las arcas de la tiranía por la vía de los acuerdos petroleros con el gobierno norteamericano, se acabarán o bajarán al mínimo las protestas. Y eso es precisamente porque la protesta generalizada no se basa en conseguir la libertad, sino por lograr el dinero necesario para sobrevivir este infierno. Es por eso que afirmo que la democracia de los 40 años se acabó cuando se terminó el dinero, con un pueblo buscando soluciones de un militar golpista en 1998. Obviamente, no las encontraron, y el resto es historia.

Aquellos opositores que todavía insisten en afirmar que la tiranía que precedió a esta se fue el 23 de enero de 1958 porque el pueblo se echó a las calles, se aprovechan de nuevo de la ignorancia de un pueblo noble. La tiranía se fue y luego el pueblo se echó a las calles. Aquí el orden de los factores es -y sigue siendo- importante. Y en ese caso el tirano se fue porque los militares le sacaron el piso, en especial aquellos que mostraron valentía y nobleza en sus actuaciones en contra de esa tiranía. El régimen le tiene pánico a esas actuaciones porque le afloja los tornillos a sus soportes fundamentales. ¿Qué tanto habrán sido aflojados durante una huelga de hambre de 51 días? Esa pregunta se la deben estar haciendo hoy con mucho temor, quienes han ignorado las peticiones del Teniente Coronel (Ej) Igbert Marín Chaparro y lo mantienen prisionero.

El reto de una legítima oposición política en esas condiciones, pasa por ponerse al frente de ese malestar por un tirano sin dinero, combinado con la angustia de la supervivencia de un pueblo en tiranía, y transformar todo eso en una lucha por la libertad y la recuperación de unos valores que se pierden cuando el razonamiento se escapa por el estómago. Eso no lo vamos a conseguir con quienes se fueron a entregar a Miraflores, ni quienes intentan convencer a un pueblo ignorante de que saldremos de la tiranía por la vía de los votos, por más respaldo norteamericano que tengan.

Y para hacer eso deben lograr que esa maldición de Andrés Eloy Blanco se haga realidad en dos factores fundamentales: que nadie más después de la tiranía se atreva a ponerle grillos a ningún venezolano en este país, garantizando que eso no vuelva a pasar de la única manera posible, quitándole al pueblo los grillos de la cabeza, desapareciendo la ignorancia de un pueblo con educación de calidad, con todo lo que ello implica, comenzando por una remuneración de primer mundo para los maestros y profesores universitarios, e instalaciones de primera calidad para impartirla.

Y aunque todavía no se haya revelado al país una oposición política con esas intenciones, no significa que no exista. Una de las grandes ventajas que han tenido los que nos han entregado al régimen ha sido precisamente ocultar e invisibilizar a quienes podrían ser sus eventuales sustitutos, a punta de dinero y manipulaciónes. De nuevo allí juega un importante papel la ignorancia popular. “Maldito el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla en la carne de un hijo de Venezuela”. Que esa maldición queme lo más profundo de quienes encierran a los hijos de Venezuela…

Caracas, 12 de Enero de 2023

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jueves, 5 de enero de 2023

La muerte de la oposición política

Por Luis Manuel Aguana

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Creo que de las decisiones materializadas por la Asamblea Nacional de 2015 la última semana del año 2022, se podría llegar a la conclusión del título de la presente nota, que en Venezuela murió la oposición política. Al entregarle al régimen la cabeza de Juan Guaidó a cambio de convivir con él -incluso hasta después de las elecciones que con seguridad saben que perderán- la oposición oficial a partir de ese momento oficializo su condición de “Opositores de Vichy” como los bauticé hace más de 11 años (ver Opositores de Vichy, en https://ticsddhh.blogspot.com/2011/09/los-opositores-de-vichy.html), motivo por el cual he sido señalado en reiteradas oportunidades como “antipolítico”, o promotor de la “antipolítica”, por muchos de sus integrantes. Pero a la  presente fecha, como dicen los abogados, “a confesión de parte, relevo de pruebas”…

Los diputados de la Asamblea Nacional de 2015, con sus principales dirigentes a la cabeza –el llamado G4- en su mayoría, son lo que queda de expresión más rancia y acabada de la dirigencia política que condujo al país durante los 40 años de aquella democracia que, por nuestra edad, algunos recordamos, porque fuimos testigos de sus ejecutorias. Y por eso mismo es que me he tomado muy en serio la tarea de comunicarle al país que sería un error histórico ayudarles para que vuelvan a conducir al país.

En otras palabras, suponer que el regreso al poder de unos partidos que por cuya carga culposa se creó el fenómeno de Hugo Chávez Frías y todo lo que eso implicó hasta hoy, significará el fin de nuestras dificultades y el retorno a una democracia, resulta tan fantasioso como salir del régimen por la vía electoral de Maduro.

Para aquellos jóvenes –y no tan jóvenes- que por razones obvias no conocen esa época les recomiendo hacer un poco de investigación, y encontrarán distintas versiones del porqué el chavismo llega al poder en 1998. Pero en todas ellas posiblemente se topen con un personaje de la historia contemporánea de Venezuela que nunca bajo la guardia para señalar las desviaciones de los principales partidos que se repartieron el poder en Venezuela entre 1958 y 1998. Este fue el Dr. Arturo Uslar Pietri.

El Dr. Uslar, aparte de ser uno de los intelectuales más importantes de la Venezuela del siglo XX, tal vez sea posiblemente señalado como el fundador de eso que llaman “antipolítica” y tuvo un rol fundamental en la denuncia permanente durante esos años de los errores cometidos por los principales partidos de la democracia de esos 40 años, desde los tiempos de la defenestración del General Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945, gobierno donde el Dr. Uslar Pietri tuvo un rol protagónico, al ser el Ministro de Relaciones Interiores del Gral. Medina.

Pero menciono hoy al Dr. Uslar Pietri, no porque fuera considerado un opositor acérrimo de lo que esos partidos hicieron durante ese período, sino por algo que dijo en un programa de televisión en un homenaje que le hicieron al cumplir 90 años de edad.

Tal vez eso nos podría explicar la entrega al régimen de esos viejos dirigentes políticos, correspondiendo a esa expresión asquerosa de “doblarse para no partirse” de los adecos (siempre me pareció fuera de lugar esa expresión, proviniendo del partido de Leonardo Ruiz Pineda y Alberto Carnevali, gente que no “se dobló”) y más allá de los intereses de convivencia común que ambos tengan:

Decía Uslar Pietri en 1996: “Pero la democracia venezolana adoleció de dos defectos fundamentales que son los más graves que tiene y de los cuales no se ha curado. Uno es que no tuvo oposición. El Pacto de Punto Fijo mató la democracia venezolana, porque la despojó de un mecanismo esencial que es la oposición. Porque la oposición significa, en primer lugar, la dificultad de hacer disparates desde gobierno, porque hay una oposición vigilante encima parea denunciar, y gritar y protestar. Y en segundo lugar significa una alternativa de poder...” (ver Entrevista a Arturo Uslar Pietri en su 90 aniversario, 24 Horas, min 10:05, en  https://www.youtube.com/watch?v=PvLAMaPYtWE&t=605s).

Oír de nuevo a Uslar Pietri decir eso en ese programa me retrotrajo 27 años, cuando Venezuela post golpe de 1992 buscaba su rumbo desesperadamente, por la sucesión de errores cometidos por esos partidos, y que él había reiteradamente advertido sin que nadie lo escuchara.

Uslar me recordó que vieja dirigencia que se refugia en la Asamblea Nacional de 2015 ¡NUNCA TUVO REALMENTE UNA OPOSICIÓN POLÍTICA porque fue pactada! Siempre sobrevivieron con arreglos y negociados, repartiéndose siempre las posiciones conforme al Pacto firmado. El castro-chavismo-madurismo no es más que una expresión espejo de ellos, porque los del PSUV no vinieron de Marte, son parte de esa misma claque política que hasta 1998 acompañaron la política tradicional de Venezuela. ¿Por qué creen ustedes que los políticos tradicionales de la AN-2015 hicieron lo que hicieron? Porque actuaron conforme a su historia y su naturaleza, como el alacrán del cuento.

¿Por qué dice Uslar Pietri que el Pacto de Punto Fijo mató a la democracia venezolana y en consecuencia a una verdadera oposición? Porque en la práctica, aunque ese Pacto garantizara la estabilidad política del país, esa garantía tuvo un precio altísimo que finalmente terminó pagando el pueblo venezolano. Y los partidos no se ocuparon de renovarlo aunque se les cayera el mundo alrededor. Por eso lo dejaron morir por intereses subalternos. Y cuando se presenta la verdadera oposición política, la de Hugo Chávez Frías, ya era demasiado tarde para los venezolanos. Esta se presentó revanchista, resentida y carente de fuero democrático. Y lo demás es historia.

Pero hay algo que también dijo Uslar en 1996, que el Pacto mató a la democracia venezolana. Es muy doloroso constatar, después de todo lo que ha ocurrido, que eso termino siendo cierto. No por el Pacto en sí, que todavía sigo considerándolo como la única herramienta que era posible aplicar en ese momento por los mayores estadistas que ha tenido el país, Betancourt, Caldera y Villalba, para estabilizar una nueva democracia, sino por sus herederos políticos que no tuvieron la altura de sus creadores para evitar la catástrofe que posteriormente se suscitó.

Pues bien, esos “herederos”, como Henry Ramos Allup, Manuel Rosales, Julio Borges –este último llegado posteriormente- están allí todavía, vivos y coleando, queriendo gobernar aún la vida de los venezolanos, usando la misma práctica que acabo con la democracia imperfecta de 1998. Si usted tiene entre 30 y 40 años, oiga completo el programa homenaje de Uslar Pietri, y tal vez entienda la angustia de un venezolano de excepción, que tuvo la visión de predecir la catástrofe que estamos viviendo.

Termino esta primera nota de este año 2023 con la misma fe y esperanza del Dr. Arturo Uslar Pietri: “Yo creo y tengo esperanza señores, porque tenemos identificados claramente los disparates que hemos hecho. De modo que si insistimos en ellos es por estupidez, o por otras razones peores. Porque tenemos los recursos materiales para salir de la circunstancia. Y porque tenemos los recursos humanos para salir. Sería verdaderamente una maldición increíble de que los venezolanos no pudieran darse cuenta de que tienen que salir de esta situación, que tienen los medios materiales, los medios humanos para salir. Y que los pasos que hay que dar son sabidos y conocidos por todos y que lo que basta es que nos pongamos de acuerdo para salir adelante…” (ver Entrevista a Arturo Uslar Pietri en su 90 aniversario, 24 Horas, min 52:47, https://youtu.be/PvLAMaPYtWE?t=3167

Y así como en ese momento se tenía claramente identificado el problema y no se tomaron los correctivos correspondientes, ahora tenemos plenamente identificados quienes son los que han impedido salir de esta desgracia que nos ha ocurrido. Venezuela todavía cuenta con sus hijos donde quiera que estén, y con la infinita riqueza de este generoso país, que más que las que todavía quedan en la naturaleza, están en su gente.

Desde ANCO, en la sociedad civil, hemos identificado el QUÉ: Una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario; el CÓMO: la convocatoria y  correspondiente elección de los representantes legítimos del pueblo venezolano a esa Constituyente, con el respaldo, el poder sancionatorio y el auxilio electoral independiente de la Comunidad Internacional, sin la intervención de los Poderes Públicos corruptos del régimen; el CUÁNDO: en el momento en que todos los venezolanos afirmemos con la convicción de Uslar Pietri: Si “los pasos que hay que dar son sabidos y conocidos por todos …lo que basta es que nos pongamos de acuerdo para salir adelante…” . Así lo espero en este 2023… 

Caracas, 5 de Enero de 2023

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sábado, 31 de diciembre de 2022

Por un amanecer en el 2023

Por Luis Manuel Aguana

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La famosa frase de una novela de Stephen King, "La noche es más oscura justo antes del amanecer" quizás pueda ser una promesa para el año 2023. Sea quien sea su autor, esta frase es en esencia optimista, especialmente para aquellos quienes hemos estado metidos en una noche que lleva más de 20 años, y cuya oscuridad más negra la constatamos ayer cuando la oposición termino de demostrar  ante los venezolanos su verdadera esencia.

No voy a someterlos en este último día del año 2022, a un análisis del porqué la Asamblea Nacional decidió lo que decidió. Creo modestamente que eso ya lo he hecho en las notas publicadas desde este rincón de la red durante todo el año. Un alacrán es un alacrán, y por más promesas que nos haga de no picarnos en el medio del río, acabará haciéndolo sobre nuestra espalda porque es su naturaleza. Y cuando me refiero a ese animal, no me estoy refiriendo al apodo endilgado a la micro oposición que se pasó al régimen, sino a todos los que pidieron en diciembre de 2015 la confianza del pueblo opositor para solucionar el problema de Maduro si les daban la mayoría de la Asamblea Nacional. Se les dio, y ayer demostraron su naturaleza.

Entonces la pregunta no es si es posible pasar un río con un alacrán a cuestas, porque esa respuesta ya la conocemos, sino si seguiremos creyendo en las promesas del alacrán. De allí que me refiera a la famosa frase de King. Tengo la profunda sensación -que no es convicción- de que por fin dejaremos de hacerlo, lo cual abre la enorme posibilidad de pasar este río solos, sin el alacrán.

Pero, ¿es posible hacer eso? A mi juicio, siempre fue posible, como fueron posibles todas las victorias de la humanidad, cuando por fin un pueblo se convence de sus propias capacidades. ¿Quiénes son estas personas que nos dicen que "derrotaremos" al régimen en un encuentro electoral en 2024 -o 2023- con ellos montados en nuestra espalda? Ayer confirmaron lo que algunos insistíamos que eran: Alacranes que pican porque esa es su naturaleza...

La decepción generalizada de ayer –que para mí es prueba fundamental de la entrega opositora al régimen- es solo el comienzo, y prerrequisito fundamental e indispensable para dar los pasos necesarios que nos lleven a una verdadera derrota de la tiranía, en algún momento a partir de este último día del año del Señor 2022. Si será en el corto, mediano o largo plazo, dependerá de que tan generalizada fue esa decepción, y de la credibilidad que le den los venezolanos a las excusas que ha dado la oposición oficial para constituir de hecho un gobierno parlamentario en Venezuela pasando por encima de la Constitución.

Y no vale la excusa de que todo el mundo ignora o viola la Constitución sin consecuencias. Eso es como quitarle la luz roja que indica que hay falla del alternador al tablero de tu carro porque te molesta. Tarde o temprano te quedarás accidentado. El hecho de que la ignores no significa que siga allí como recordatorio de algo descompuesto que debe ser reparado y que está pudriendo el cuerpo social del país. Tampoco vale la excusa de que los políticos de esa mayoría de partidos “no son pendejos” y saben lo que hacen. Yo creo que si lo saben, pero no es precisamente para el beneficio de todos. ¡Y esa es la verdadera situación aquí!

Esa justificación de la viveza de unos delincuentes con poder político es lo que nos ha traído a este nuevo límite de la catástrofe de magnitudes continentales que seguimos viviendo. De allí que debamos darles la espalda y dejarlos solos para cualquier iniciativa a la que nos convoquen. Se dice fácil porque esa pléyade de alacranes -en el más amplio sentido de la palabra- constituye hasta el día de hoy el liderazgo reconocido de la oposición oficial del país. Y partir de hoy ya no se puede contar con eso.

Y ustedes dirán. ¿Y entonces? ¿La nada? ¿El vacío político? Siempre existen alternativas y de allí que haya que comenzar a escuchar y someter a la consideración de todos otras propuestas. Debemos abrir nuevos cauces para que el río mayoritario que desea salir de este régimen se manifieste con el poder que ya tiene y le pase como un tsunami tanto al régimen como a su oposición.

Al finalizar el año 2022, la circunstancia política pareciera presentarse con una sola manera de enfrentar ta tragedia que vivimos: ir a unas “primarias opositoras” para luego concurrir a unas elecciones con el régimen, esperando un resultado irreal. Los hechos de ayer demostraron que hacerlo es un error que pagarán las próximas generaciones de venezolanos, y cada uno de nosotros correrá con parte de esa grave responsabilidad, no solo los alacranes que ayer picaron a Guaidó y lo hundieron junto a su Presidencia Encargado al fondo del río. Los partidos políticos no podrían hacer nada sin el apoyo popular. Y esa es la respuesta de esta coyuntura: el apoyo de la gente.

No concurrir a esas primarias y a elecciones presidenciales subsecuentes, sería una respuesta más que proporcional a la eliminación inconstitucional de la Presidencia Encargada, y a la forma de gobierno parlamentario por la vía de comisiones repartidas entre los mismos partidos, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los abogados constitucionalistas más renombrados del país. Falta entonces que sientan el rechazo político del pueblo venezolano.

Desde ANCO hemos insistido, desde antes y durante todo el 2022, en una idea fuerza que no tiene discusión alguna: ¡Que el pueblo decida! ¿Quién puede objetar eso? Ese es el principio fundamental de la democracia, la voluntad popular; y dadas las condiciones políticas del país, sin la intermediación de ninguna fuerza interesada en la continuación del régimen imperante. Pero hacer que eso ocurra pasa por la creación de las condiciones necesarias y suficientes para una convocatoria, con arbitraje internacional, a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria.

Esta posibilidad se nos pondría mucho más cerca en la medida en que la gente se convenza de que definitivamente no existe otra manera de restablecer el imperio de la Constitución y rescatar las instituciones que hemos perdido a causa de un arreglo de intereses, externos e internos, de oposición y régimen, que dejan afuera al pueblo venezolano. Si tomamos conciencia de eso en su correcta magnitud, no estaríamos buscando otra cosa que la manera de hacer que esa voluntad popular constituyente sea posible y se exprese, decidiendo qué hacer con el régimen, dando el primer paso para el restablecimiento del orden constitucional y la Refundación de la Nación.

Estas no son meras palabras para finalizar un año lleno de conflictos políticos con pobreza extrema y éxodo, bajo la represión de una tiranía, ni el deseo de un loco desesperado porque las cosas cambien. Es la convicción de quien al llegar este día final de otro año nefasto, se siente esperanzado de la posibilidad de un amanecer pleno porque ve con dificultad que exista una noche más oscura que la de esta última semana de diciembre de 2022.

Si por esa máxima oscuridad llegamos a tener esa conciencia colectiva de pueblo que nos ponga en la vía de convocarnos para decidir nuestro destino a través del ÚNICO instrumento constitucional que apunta hacia la Refundación de la Nación, no importaría que el amanecer no fuera el 2023, porque habríamos dado el primer paso de darnos cuenta de nuestra condición, pero estamos dispuestos a cambiar para mejorar. Si esto es así, habrá valido la pena pasar por este año desastroso con una oposición política que no merecemos como pueblo. Con la ayuda de Dios encontraremos el camino para hacer posible una nueva solución política para este Nuevo Año del Señor 2023. De nuevo, y como todos los años, agradezco profundamente a todos mis seguidores otro año más por su acompañamiento solidario, y solo me resta desearles un Feliz Año 2023, pleno de salud, éxitos y oportunidades para todos ustedes…

Caracas, 31 de Diciembre de 2022

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martes, 27 de diciembre de 2022

La oposición que necesitamos

Por Luis Manuel Aguana

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En estos días me respondía un lector, a la pregunta que me hacía en una pasada nota (ver Ese Estatuto no es de Transición, en https://ticsddhh.blogspot.com/2022/12/ese-estatuto-no-es-de-transicion.html), ¿Es esa la oposición que necesitamos?, que si no era esa, entonces ¿cuál debía ser? Y a estas alturas, con todo lo que ha pasado en Venezuela, me atrevería a responder que ninguna, por aquello de más vale andar solo que mal acompañado. Pero esa pregunta si debería tener una respuesta, más aún cuando la ya rayada oposición oficial que tenemos, está enfrentada por la Presidencia Encargada, peleando como borrachos por una botella vacía.

¿Cuál es el rol de un opositor en una democracia que funcione? Intuitivamente, podríamos decir que el rol opositor es fundamentalmente contralor. Estar pendiente del accionar de quienes detentan el poder y fungir de contrapeso a las decisiones que tomen que afectan a las mayorías. Debatir públicamente en un parlamento democrático lo que hace el gobierno y bloquear cualquier iniciativa que crea que perjudica al país. De allí se deriva la alternancia en el poder que de cara al pueblo al que sirven, luego de elecciones democráticas. Ese es el panorama ideal, el deber ser.

La oposición debe cambiar su rol cuando quien detenta el poder dejó por alguna razón de ser democrático en el gobierno –aunque haga “elecciones”, y en el mejor de los casos debe desaparecer para convertirse en resistencia. Así ocurrió en Venezuela en la dictadura de Juan Vicente Gómez, y durante los 10 años de la Junta Militar de Marcos Pérez Jiménez. Tanto en uno como en otro caso, la oposición que imperaba se centró en el derrocamiento de los tiranos por la vía de la fuerza. Ningún partido existente durante los casi primeros 60 años del siglo XX se plantearon maneras de convivir con los tiranos de sus respectivas épocas.

Podría asegurar, sin llegar a equivocarme, que la principal dirigencia política opositora de los primeros 60 años del siglo XX, forjada en la lucha en contra de esas dos tiranías predominantes, tenían muy claro la tesitura de los tiranos que enfrentaron, y sabían que no había lugar posible a ninguna convivencia. O eran ellos o los tiranos, sin grises. Los muertos, perseguidos, exiliados y torturados en prisión lo dejaban muy en claro y sin lugar a dudas. Lamentablemente, durante los siguientes 40 años del siglo pasado fueron muriendo uno a uno sin dejar un relevo político que lo comprendiera a cabalidad, pero que vivió, sin mayores problemas ni tiranías, los mejores 40 años de Venezuela, con ingresos y alternabilidad democrática.

El siglo XXI nos encuentra a los venezolanos sin anticuerpos para combatir la peste de una nueva tiranía, muertos en su casi totalidad quienes la habían vivido y combatido. Lo que quedaba de allí eran las sobras de unos partidos que una vez fueron los estandartes de las luchas democráticas, casi todos convertidos en cascarones vacíos, sin credibilidad. Hugo Chávez les paso por encima como un ferrocarril, con la ayuda de los poderosos medios de entonces y el dinero de quienes siempre se anotan a ganador.

¿Y qué hicieron esos partidos? Ante la perspectiva de desaparecer, convivieron. También el régimen los necesitaba para dar la apariencia democrática hacia afuera. El año 2012, después de las elecciones del 7-O, días antes de morirse realmente Chávez en Cuba, profundicé en este análisis de la relación simbiótica entre el régimen y la oposición oficial, que en aquel entonces llamaba “formal”. Nada de lo que escribí allí hace 10 años no ha cambiado ni un ápice: “Esa es la razón por la cual prefieren que Chávez continúe en el poder porque así sobrevivirían en una relación simbiótica mutualista y asqueante, ya que por un lado dicen defender los valores de la democracia y por el otro la traicionan en conciliábulos y negociaciones. Y por ninguna causa permitirán que el estado de cosas cambie, ni que el CNE cambie, aunque las cárceles revienten de presos políticos atropellados y vejados. Por esa razón pienso que son peores que el régimen que combatimos y por eso Chávez se defeca en ellos porque, así como el resto de sus sigüises, están en su nómina” (ver Simbiosis, en https://ticsddhh.blogspot.com/2012/12/simbiosis.html).

Sistemáticamente, he seguido día a día este juego opositor desde hace muchos años, como aquel que mantiene una estadística cerrada que con el tiempo puede predecir con un error muy pequeño lo que podría ocurrir. Esto lo he hecho a beneficio de la sociedad civil, a los fines que tome sus mejores decisiones a la hora de acompañar o no a quienes dicen que representan los intereses de los venezolanos, llegando a la conclusión lamentable que el régimen continuará en el poder mientras sigamos apoyando a esta oposición miserable. De hecho, aunque la simbiosis sigue siendo mutualista, el régimen parece depender más de esa oposición que en aquellos años, antes de la existencia de Maduro en el poder.

¿Qué quiero decir con esto? Que todo esto que ha pasado con la primera votación de la Asamblea Nacional para la eliminación del Gobierno Encargado y su muy probable aprobación definitiva, no es más que la prueba demostrativa de la necesidad de un cambio en la conducción política opositora. Pero eso se dice fácil. Los venezolanos nos debemos quedar sin oposición oficial para que de una vez se entienda el cambio que forzosamente se tiene que dar para salir del régimen. Esto es, el surgimiento espontáneo de nuevas formas opositoras radicales que terminen por dar al traste con la tiranía.

Cuando la oposición oficial, los dos toletes, los que están a favor y en contra de la existencia del Gobierno Encargado, dejen de alimentarse de los activos de los venezolanos en el exterior, se desaparecerán aquellos que han trabajado activamente en contra de que exista una solución al problema de la tiranía. Esos son los verdaderos parásitos de esta historia. De allí que responsablemente prefiera que el régimen mate la relación simbiótica con esta pseudo oposición, al quedarse con el control de los activos en el exterior, porque de lo que se trata esa pelea de perros por la existencia de un Gobierno Encargado, es de la supervivencia de ese engendro llamado G4.

A los que se escandalicen por la afirmación anterior, desde ya les digo que aquí la lucha no es por CITGO o el oro de Londres o los haberes mal habidos del régimen, NO. Es por LA LIBERTAD DE ESTE PAÍS. Una vez recuperado el supremo bien de la libertad, como lo llamaba el Libertador, recuperaremos lo que tengamos que recuperar. Aquellos que entiendan eso son la oposición que necesitamos…

Caracas, 27 de Diciembre de 2022

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sábado, 24 de diciembre de 2022

La Noche de las Hallacas lloronas

Por Luis Manuel Aguana

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A diferencia de lo que tal vez la mayoría piense, los partidos mayoritarios de la oposición oficial le dieron en esta Navidad su mejor regalo a los venezolanos: revelar sus verdaderas intenciones. Pero no lo hicieron adrede. Fue más bien el natural proceso de descomposición al que está sometido todo aquel se hace pasar por quien no es, y llega el punto estelar en que la única manera de lograr su cometido es desnudando las verdaderas intenciones. Es ese el momento clave de la trama de la película, donde el villano se enfrenta a su víctima frente a frente con el arma en la mano, en una clara disposición de quitarle la vida.

Pero ese momento no es malo en sí mismo. Es el momento de la revelación. Es el momento preciso donde los roles están claros para todo el mundo, dónde el villano se quita la máscara que había utilizado en toda la trama y le dice al mundo: ¡este soy yo!, mi verdadera esencia, y tengo la abierta intención de matar al protagonista, para quedarme con cualquier cosa que represente la continuación de la vida de quien está al frente de la historia.

Pero el tema central aquí, no es el preciso momento de la revelación, sino que pasará después, aunque este hito es obligatorio y crucial para el desenlace final, y constituye, a mi juicio, un regalo, ya que es un firme indicador del lugar en donde nos encontramos parados. Eso definitivamente nos sirve para decidir qué hacer en el futuro.

Y aunque no lo recordemos así, algo semejante paso el 4F-1992, cuando luego de años de encubrirse como demócratas, los militares felones y golpistas descubrieron a todos finalmente sus verdaderas intenciones y se mostraron al mundo tal cual eran, y con la excusa de “salvar al país” decidieron –gracias a Dios sin éxito- un golpe de Estado, que incluía matar al Presidente de la República y su familia en su residencia oficial. Al final lo lograron, luego de la muerte política de quien no pudieron derrocar con las armas. Y pudieron conseguirlo gracias a la pequeña ayuda de la misma clase política que ahora lleva al cadalso al Gobierno Interino de Juan Guaidó.

Chávez fue el producto directo e indirecto de quienes ahora dicen que no necesitan un Gobierno Encargado. Lamentablemente, cuando se descubrió la identidad de los responsables del 4F, la sociedad en su conjunto no los rechazó, así como su artero intento de acabar con las instituciones, sino que, por el contrario, los abrazó y elogió sin saber que estaban acogiendo un cuervo que nos sacaría los ojos. De allí la importancia de advertir en este nuevo golpe, quienes son los que lo llevan a cabo y qué propósito tienen sus protagonistas, de manera de no volver a cometer el mismo error. Es por eso que este momento es crucial, porque definirá la continuación de la historia de la lucha democrática en contra del régimen que ha acabado con Venezuela.

En 1998 la decepción política llevo a los venezolanos a votar mayoritariamente por un engendro que arruinó nuestra forma de vida. Nuestra decisión colectiva al votar por ese resentido social afectó por más de 20 años –y contando- el rumbo del país hacia un barranco del que no hemos podido salir. Pero las señales estaban allí cuando se presentaron en 1992 en ese histórico día cuando Venezuela amaneció de golpe.

En este momento, los partidos de la oposición oficial nos obsequian en esta Navidad nuevas señales, creando una Navidad de golpe, al acabar con la institucionalidad legítima que quedaba, asumiendo desde la Asamblea Nacional las funciones de un poder que no les corresponde, modificando un Estatuto que dejo de ser de transición.

Miremos con mucho cuidado y precisión quiénes son y porque lo hacen. Pero más allá de eso, lo que vendrá producto de esa decisión. Eso nunca lo analizamos después de votar por Chávez en 1998, como consecuencia de ese entusiasmo militarista de 1992.

La oposición oficial pretende negar con manotadas jurídicas la realidad de que Nicolás Maduro Moros es un usurpador del poder, y la necesidad que este país requiera de un gobierno de transición que nos lleve a unas elecciones libres, justas y verificables. Eso no se puede borrar así como así del ADN venezolano con un nuevo “Estatuto”. Y el hecho que Juan Guaidó y su Gobierno Encargado desde el 2019 haya fracasado en desplazar al régimen que usurpa el poder en Venezuela, no significa que eso no sea verdad. El rey está desnudo desde hace mucho tiempo.

Pero las razones que aducen los ciudadanos diputados de los partidos AD, PJ y UNT, es que el Gobierno Encargado -que ellos manejaron a su antojo- fracasó, y es necesaria una nueva estrategia que nos lleve a elecciones con el que sigue siendo usurpador y culpable de delitos de Lesa Humanidad. Y que en lugar de un necesario gobierno de transición luego de desplazado Maduro y sus delincuentes, vayamos a unas elecciones con él y su poder electoral corrupto e ilegítimo, manteniendo al tirano en el poder. Menudo cambio de estrategia…

Lamentablemente, el Presidente Encargado y su partido Voluntad Popular, nunca asumieron sus responsabilidades ejecutivas, poniendo por encima la Constitución a cualquier Estatuto que aprobara la Asamblea. Eso también los hace responsables ante los venezolanos de la situación que hoy se presenta en la Navidad de 2022, como un golpe jurídico del Parlamento, a la casi nula institucionalidad que existe en el país.

Pero, como señalé antes, lo importante es lo viene después. De lo que decidamos los venezolanos, y del cómo acojamos esas nuevas decisiones políticas, se determinará nuestro destino para los próximos 20 o 30 años. Recuerden, los errores en esos hitos históricos nos cuestan generaciones. Existe hoy, después de 1998, toda una generación de jóvenes que nunca han sabido lo que es comprar una vivienda propia con su trabajo, así como levantar normalmente una familia en su propio país.

Esta Navidad de 2022 les invito a reflexionar sobre esa realidad. Somos nosotros los que avalaremos con nuestra conducta los errores de quienes dicen representarnos. ¡Nos equivocamos como pueblo en 1998! ¡No podemos repetir ese error! El error de 1998 lo hemos pagado muy caro, con sangre en las calles, sudor del esfuerzo inhumano de poder sobrevivir en un país que han vuelto invivible, y las lágrimas por toda nuestra familia que se fue y no está ya con nosotros.

No podemos seguir respaldando partidos, grupos y estrategias que no pongan por delante la salida inmediata del régimen que ha acabado con Venezuela. Eso no es negociable, sin contar lo inmoral de tan siquiera plantearlo a los venezolanos En ANCO hemos propuesto la convocatoria del dueño de la soberanía a una indispensable Refundación de la Nación, planteamiento en el que acompañamos a la Iglesia Católica venezolana, a través de nuestra convicción de que solo el pueblo venezolano será capaz de resolver el daño causado por nuestro error de 1998.

La manera de hacer eso pasa por una elección arbitrada internacionalmente de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario, donde todos los sectores políticos y no políticos, de todos los rincones del país, se encuentren representados y resuelvan qué hacer con Maduro y con el país. Lo demás es continuar avalando rutas y caminos que acepten a un régimen que todos los venezolanos rechazamos mayoritariamente por criminal. El golpe que nos acaba de hacer la oposición oficial en esta Navidad deja claro a todos en Venezuela, quienes desean descaradamente y a toda costa la continuidad del régimen de Maduro. ¡Rechacemos de ahora en adelante todas sus manifestaciones!

Luego de 27 años en el poder, el dictador Juan Vicente Gómez murió apaciblemente en su cama de Maracay, el 17 de diciembre de 1935. Mucha gente murió en las mazmorras de ese régimen implacable, y nunca nadie de esa oposición férrea de profundo amor venezolanista se planteó convivir con él. Se dejaron matar como relatan las historias que ya son parte de nuestro gentilicio. Nadie negoció para cohabitar con el tirano porque era un asunto de ética, de moral, de hombres y mujeres intachables que muy poco se ven en nuestra lamentable realidad política.

Pues bien, estamos ahora en esa misma situación como claramente nos ha revelado la oposición oficial. Nos encontramos con un régimen sin oposición política porque la que existe demostró estar comprada para convivir electoralmente con él. Queda la resistencia abierta y franca de la sociedad civil venezolana, que con esa fibra moral que no se ha extinguido, tiene clarísimo el camino que tiene por delante.

Y en la medida que seamos más quienes tengamos esa claridad, más cercana estará la Noche de las Hallacas lloronas para Venezuela, así bautizada la Navidad de 1935 por la familia de Oscar Yanes, extraordinario recordado periodista venezolano, cuando al morir el tirano resaltó en su obra un fenómeno hermosísimo: “Los presos que vienen de La Rotunda, del Castillo y de las carreteras y los desterrados, que retornan, algunos con hijos grandes, que jamás han visto las hallacas, lloran al contemplar el pastel, envuelto en hojas, que escurriendo agua en el plato, sirve la madre, la abuela, o la novia ya vieja”(1).

Muchos preferimos morirnos esperando la Noche de las Hallacas lloronas, como la vivieron las abuelas de mi generación, que traicionar las vidas de quienes se han sacrificado noblemente -y todavía se sacrifican perseguidos, presos y exiliados por el régimen- por alcanzar la libertad de Venezuela. A ellos, nuestra eterna gratitud y lealtad; y a todos ustedes, mis mayores deseos, porque esta Nochebuena de Navidad, el Niño Jesús les regale la fortaleza para esperar el momento supremo en que toda la familia venezolana unida llore alrededor de una hallaca, por el porvenir que con justicia nos merecemos. Amén y Dios los bendiga a todos…

Caracas, 24 de Diciembre de 2022

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(1) Oscar Yanes, Memorias de Armandito, Editorial Planeta Venezolana, S.A., Tercera Edición, 1993. Pag. 341.