viernes, 24 de marzo de 2017

Rosa María Zulueta, ciudadana integral

Por Luis Manuel Aguana

Me falta la moringa que me atribuía jocosamente Rosa María como secreto bien guardado para poder escribir esta nota. Tanto que decir de ella y me he quedado en blanco y mudo al saber que ya no estará entre nosotros. Se debe estar sonriendo al leer esto desde donde está. ¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo poder expresarme de alguien tan completo que se acerque en algo a lo que ella fue, y lo que pierde Venezuela con su ausencia? No solo por su don de gentes y humanidad, su venezolanidad, su profundo conocimiento de la psicología del país en su conjunto, su extraordinaria comprensión de los más humildes…Perdimos todos con su ausencia.

Pero no quiero dejar que Rosa María Zulueta se vaya de este mundo sin que los venezolanos la conozcan, y hasta donde yo pueda llegar modestamente desde este rincón de la red, que sepan que existió una persona como ella y lo que quería para Venezuela. Y también para que igualmente sepan que aunque sea muy difícil encontrar otra semejante, en nuestro país si existen y están allí muchas mujeres extraordinarias como Rosa María, y que eso nos da esperanzas para seguir luchando como lo hacemos para soñar con un país mejor, como ella lo hizo con nosotros.

Me siento como en una guerra, donde dejamos en cualquier momento a compañeros de lucha en el medio del campo de esta batalla interminable que tenemos contra la ignorancia, la indolencia, la falta de creatividad, la falta de fe y esperanza, y todo por lo que Rosa María luchó hasta su último día. Hacemos un alto, recogemos a nuestros caídos, los lloramos, secamos nuestras lágrimas y continuamos con el corazón encogido por ellos, asumiendo nuestra causa con mayor ahínco y determinación. Así lo hubiera hecho ella por nosotros.

Quisiera centrarme en los aspectos fundamentales de las preocupaciones que la Dra. Rosa María Zulueta, Educadora y Psicóloga, experta en Dificultades de Aprendizaje, Estimulación de Trastornos del Desarrollo y Desarrollo Humano, quiso enfatizarnos en sus últimos años con nosotros, y que nos deja como una enseñanza que asumo como su mejor legado en lo humano e intelectual, y que espero que lo sea igualmente para todos ustedes.

Me atrevería a decir que la principal preocupación intelectual y personal de Rosa María Zulueta fue la educación, en especial la de los niños y adolescentes. Si alguien tenía una claridad meridiana de la importancia de la educación desde el comienzo de la vida de un ser humano era ella, y el impacto de eso en todo lo que nos está pasando en Venezuela. Dedicó muchos años de su vida al estudio de ese tema, no solo por el hecho de haber desempeñado posiciones de importancia como la Presidencia del INAM (Instituto Nacional del Menor) en el segundo gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, sino por haber escrito toda una obra dedicada a ese tema para la enseñanza de maestros y padres de familia.

En los últimos años Rosa María intentó con sus propios recursos hacer pública su obra que brevemente ella misma describe en un programa para la televisión ecuatoriana en el 2012 (ver Cara a Cara con Rosalía desde Venezuela en https://youtu.be/azao6lgXci4). Así son las cosas con los mejores venezolanos, los reconocen desde afuera. En algún momento cuando la sindéresis regrese a Venezuela tendremos que buscar la obra de Rosa María Zulueta y aplicarla para educar a quienes tienen la altísima y última responsabilidad de crear ciudadanía desde la cuna misma del desarrollo de la personalidad del venezolano. Cuantas veces Venezuela ha desestimado la obra de sus propios hijos y tal vez ella sea un claro ejemplo de esa conducta desviada, tal vez producto de lo que la misma Rosa María estudió y sistematizó.

Horas de discusión fructífera con una venezolana de la talla intelectual de Rosa María me pone en contacto de primera mano con la inmensidad de lo que Venezuela acaba de perder con su desaparición física. Y lo peor de eso es que la mayoría no lo sabe por la gravísima distorsión de valores que padece nuestro país.

Una preocupación importante que nos transmitió esta venezolana de excepción fue la afectación a la que ha sido sometida la población a causa de una “revolución” que, de acuerdo a su diagnostico, enfermó a Venezuela. Rosa María decía que el régimen nos había aplicado deliberadamente una estrategia conformada –en sus propias palabras- de “discursos violentos, intolerancia, chantajes y manipulaciones, engaños y rebotes de culpa, violaciones de derechos humanos, discriminación política, ineficiencia, corrupción y pobreza”.

Esa estrategia de dominación nos había producido “quiebres de lógica, desesperanza, inermidad, incertidumbre, frustración, resentimiento, rabia tóxica, paranoia y reactividad”. Y como una consecuencia de todo eso, los venezolanos enfermos sentíamos los efectos más perversos: “evasión, postergación, habituación, resignación y paralización”. Y que eso hacía que nosotros mismos nos saboteáramos con estas tres armas de destrucción: “El miedo, la resistencia psicológica al cambio y la desconfianza”.

De allí que nos dijéramos masivamente que “no podíamos”, que “el régimen siempre nos ganaría”, que “esto no tiene salidas”, que “me voy del país”. La Dra. Zulueta llamaba a esos pensamientos asociados al miedo “falsas creencias o creencias limitantes” que nos impedían movernos psicológicamente a la libertad, a la independencia y a la democracia. De esa forma nos dio una visión muy aleccionadora del grave problema que padecemos que no tiene otra manera de combatirse sino con actitudes proactivas. Qué hermoso es utilizar lo que sabes, lo que has aprendido a favor del bienestar de tu país. Eso era ella en esencia…

Siempre sus mensajes apuntaban a lo positivo, a lo importante de cada ser humano. “Cada ser humano es valioso”, “Es la hora de comenzar a escribir las nuevas páginas de nuestra historia republicana”, “Es la hora de mentes y corazones”, eran frases que le salían con la naturalidad de aquellos que verdaderamente sienten lo que dicen.

No puedo dejar de mencionar una dimensión extraordinaria de la vida de Rosa María Zulueta que fue el espacio que le dedicó a la importancia de la mujer venezolana, y a sus luchas por un mejor país. Pero mejor voy a dejar que ella misma lo cuente en dos tiempos de su vida.

El primero de ellos cuando en 1987 tuviera su “debut político”, como ella misma lo calificara, al intervenir con una extraordinaria ponencia titulada “El Estado como ente de apoyo al desafío de la mujer” (ver la ponencia en http://tinyurl.com/lourpgw), en un Foro realizado en el entonces Ateneo de Caracas, dedicado a los 40 años de la conquista de los “Derechos Políticos y Constitucionales de la Mujer”, donde diagnosticó muy acertadamente la situación social de la Venezuela de finales de los años 80s.

El segundo fue en el 2006, cuando la Secretaría Femenina del partido Acción Democrática invitó a Rosa María a dar el discurso de Orden del Día Internacional de la Mujer, en representación de la mujer venezolana. Sin embargo es obligante decir que su discurso fue saboteado por el entonces y aun actual Secretario General de AD, en una “proeza” de mezquindad y sectarismo político.

Sin embargo como las redes no olvidan les dejo para la historia ese discurso inédito y no pronunciado en Acción Democrática en honor a la mujer venezolana, y que ahora hago público para que todo el mundo lo conozca, en desagravio de una mujer que hizo gala de ese gentilicio que enaltece a nuestras mujeres, al guardárselo con la dignidad de la que solo ellas son capaces (ver discurso en http://tinyurl.com/lc85tw4). Esa realidad que Rosa María describió en el 2006 esta agravada hoy en modo superlativo, paradójicamente por la ayuda que quien no la dejo dar ese discurso, y sin embargo sus recomendaciones tienen ahora más vigencia que nunca.

En esa búsqueda del reconocimiento de la mujer venezolana Rosa María rescató para la posteridad en su libro “Blanquita, a corazón abierto” (1), “la historia de una digna mujer venezolana, cuyos valores humanos y democráticos, le permitieron salir ilesa junto a su familia en una de las noches más aciagas de la vida democrática de Venezuela”, como ella misma colocara en la dedicatoria que me hiciera a su relato de la vida de Blanca Rodríguez de Pérez, quien fuera una de las Primeras Damas más admiradas por los venezolanos.

Sería muy largo enumerar los aportes que una persona de las características humanas e intelectuales de Rosa María Zulueta dio y estaba en posibilidades de seguir dando a esta Venezuela destruida y por reconstruir. Esa es precisamente la pérdida que tuvimos el día de ayer y que muchos venezolanos no conocen en su magnitud con la desaparición física de esta venezolana integral. Imposible relatar toda su obra en pocas líneas, solo mostrar la relevancia de lo que perdimos.

Sin embargo quiero finalizar regalándoles una reflexión suya que resume la preocupación permanente de esta entrañable amiga acerca de los mensajes que día a día el liderazgo opositor le envía a una población enferma, como ella insistía que somos, sin tener idea del daño que nos hacen. Rosa María todos los días machacaba lo indeseable de esa conducta y que nos queda claro a quienes le sobrevivimos como una enseñanza indeleble para el futuro:

“Estos pseudolíderes han elegido ser TÓXICOS en sus discursos y acciones. Piensan que es la vía más efectiva de hablarle a lo que ellos llaman "el populacho" y ganarse su apoyo. Estaba yo fuera del país, cuando uno de estos líderes, en una rueda de prensa a la que asistían periodistas internacionales, soltó la frase: "Maduro se tiró un barranco"...la cara de desconcierto y confusión de los reporteros internacionales fue evidente y, de inmediato, solicitaron el auxilio para su traducción al castellano, consultando a los periodistas locales. Qué bochorno!! La refundación de nuestro país, actualmente arruinado en lo económico y social, ameritará una intensa campaña y del diseño de políticas y programas de reeducación ciudadana, de enaltecimiento de los Valores Humanos y de la concientización de una pléyade de dirigentes políticos y sociales emergentes, que estarán obligados a entender que, la praxis política, tiene un importante componente pedagógico.”

“Nuestros niños y adolescentes, los estudiantes universitarios, así como también quienes por razones psico-sociales tuvieron que desertar del sistema escolar, son una enorme población joven, que merecen tener mejores oportunidades para aprender a expresarse adecuadamente, con buena dicción, con respeto y ajenos al refranero que bajo la excusa de lo "cultural", les impide expresar con civilidad sus sentimientos, deseos, conocimientos y emociones.”…

Esa fue y mucho más nuestra amiga Rosa María Zulueta. Supondrían muchas más líneas las innumerables enseñanzas de educadora y maestra (que era como quería que se le llamara) para describirla en su toda su extensión humana, para merecer ese enorme título: Maestra. Y realmente fue de las mejores, cumpliendo ese sueño que siempre la acompañó desde temprana edad.

Pues bien Maestra, usted ya hizo su trabajo, y lo hizo tan extraordinariamente bien en la Tierra que Dios decidió llevarla al Cielo para que enseñara en otro nivel. Solo nos queda a nosotros aplicar ese Gran Cambio que usted nos enseñara, para realizar las transformaciones que Venezuela necesita en toda su extensión; no solo un cambio en lo político sino el más importante de todos y requisito fundamental para un país del futuro: un cambio en los mismos venezolanos para convertirlos en ciudadanos. Nadie más que tu, Rosa María Zulueta, podía saberlo por haber sido toda tu vida, y desde ahora y para siempre una ciudadana integral…

Caracas, 24 de Marzo de 2017

Twitter:@laguana

(1)     Rosa María Zulueta, Blanquita, A corazón Abierto, Editorial Libros Marcados, Noviembre 2009, ISBN: 978-980-6933-56-9, Caracas-Venezuela