domingo, 11 de enero de 2026

Venezuela: El botín de Yalta 2.0

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

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Debo confesar que nunca había tenido tanta cantidad de sentimientos encontrados en relación con lo que está pasando en Venezuela. Es una mezcla rara de alegría, sorpresa,  indignación, frustración, esperanza, expectativas, rabia y, finalmente, aceptación, por algo de lo que todos en este país somos responsables de una manera u otra. El país se hizo inviable para todo el mundo, propios y extraños, al punto que los extraños, al ver que sería imposible que se pudiera alcanzar el orden y eliminar la amenaza que significábamos para ellos, y la situación los afectara, decidieron actuar por encima de nuestra autodeterminación, por encima de lo que los venezolanos decidimos soberanamente el 28J-2024.

Como sociedad enferma, fuimos responsables por la llegada de un golpista al poder en 1998. Fuimos responsables como país de la aprobación de una nueva Constitución en 1999 que atropelló y centralizó el poder en una sola persona, sin control alguno de los demás poderes públicos del Estado. Fuimos responsables. Me siento aludido como venezolano, como el propio muchacho regañado que no supo cómo hacer su trabajo y se lo quitaron por la fuerza para enseñarle cómo se hace. Algunos estarán muy contentos por lo que ha sucedido, pero lo que realmente significa en el fondo es el completo fracaso de una sociedad que generó demonios amenazantes para el resto del mundo.

Y uno tiene que preguntarse primero por qué es así. Es así porque la gente que desgobierna desde hace 27 años no vino del espacio exterior ni de otro país; es lo peor de la misma gente que gobernó al país por 40 años hasta 1998 y fueron responsables directos de la aparición de un fenómeno como Chávez. En la medida en que los verdaderos liderazgos de 1958 se fueron extinguiendo, fueron tomando el control del país con su más genuina creación. Hugo Chávez Frías.

Los venezolanos por fin llegamos al extremo de la Fábula de Esopo, “Las Ranas pidiendo Rey” que describí hace muchos años: Aún estamos sintiendo lo que deseamos como país en 1998, a alguien que pusiera orden. Pareciera que todos los venezolanos fuimos a pedírselo juntos en cola al dios Júpiter de la fábula. Y nuestra suplica fue concedida cuando nos llegó alguien que se está comiendo a las ranas en el más absoluto desorden. Pero este país merece algo más que el lapidario designio de Júpiter acerca del reinado eterno de ese rey (ver Fabulas de Esopo en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/03/fabulas-de-esopo.html).

Me siento en la obligación moral y política de ser consistente, luego de más de 12 años de haber escrito lo anterior, al no unirme al “coro de ranas” (con perdón de la expresión, que no es mía sino de la fábula y que uso solo por motivos explicativos) que todavía le piden orden al “dios Júpiter”, y este nos envió un depredador, y que luego, como depredador que es, terminará comiéndoselas a todas una por una. ¿Nos encontramos ahora en esa situación? Hagan una visión introspectiva y cada cual respóndase a sí mismo.

La vorágine de los acontecimientos posteriores al 3 de enero apunta a que los venezolanos de los dos bandos perdimos totalmente el control de lo que sucederá en el país, porque EEUU lo tomó por tiempo indefinido. Los norteamericanos, al solicitar a la oposición política si tenía algún plan para lo que terminó sucediendo la madrugada del 3 de enero, no hubo para nuestra desgracia ninguna respuesta. Y ellos no deseaban seguir perdiendo tiempo.

Pero si nosotros los venezolanos no teníamos ningún plan, confiando en un deslave de las FFAA, como lo aseguraron asesores de la oposición, EEUU definitivamente sí lo tenía y nos lo está aplicando. Que eso sea bueno o malo, aunque brille como los espejitos de los españoles de la conquista, no lo sabemos todavía. No estoy aquí haciendo una apreciación de si la situación es buena o mala para los venezolanos. Eso solo lo dirá el tiempo. Para los efectos de la presente nota, sigo haciendo abstracción deliberada de si los hechos ocurridos serán positivos o negativos para el país.

Técnicamente, Venezuela es objeto ahora de una ocupación formal sin “ocupantes” en el terreno…todavía. Algunos no lo querrán admitir de esa manera, pero ahora estamos como los países que perdieron la guerra después de la II Guerra Mundial. Venezuela es ahora el botín preciado de los EEUU en una guerra que se está llevando a cabo en varios tableros del mundo por la dominación de bloques continentales. Somos solo una ficha vital en un juego de Monopolio mundial, donde está jugando gente a la que tal vez le importe un carajo lo que nos pase ahora a los venezolanos.

En agosto del año pasado señalaba que la movilización de los buques de guerra de los EEUU al Caribe, más que obedecer al combate del narcotráfico o la extracción de sus jefes, se debía mayormente a marcar territorio, en una suerte de repartición del mundo, que llamé Yalta 2.0, y que se estaba operando a beneficio de las principales potencias (ver Yalta 2.0, en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/08/yalta-20.html).

Pero me equivoqué parcialmente; eran las dos cosas. Extraer también a Nicolás Maduro Moros de Venezuela no solo trajo como consecuencia los resultados que obtuvieron muy fácilmente del control del país, sino que también aseguraron el dominio en esta zona del mundo para la influencia de los EEUU, en un área absolutamente clave que se estaba deslizando peligrosamente hacia China y Rusia: el petróleo.

Al tomar el control del petróleo venezolano, los EEUU cambian la ecuación energética mundial a su favor. No más envíos de petróleo a China con descuento, alimentando las fábricas de su principal rival comercial, no más envíos gratis a Cuba, asfixiando la tiranía cubana,  no más compra de chatarra rusa con petróleo venezolano. Todo irá a las cuentas de los EEUU, que lo utilizarán en parte para pagar las deudas contraídas por Chávez y Maduro con compañías norteamericanas. Me recordó el tristemente célebre episodio de Cipriano Castro de diciembre de 1902, cuando los norteamericanos nos salvaron de los alemanes, ingleses e italianos que bloquearon las costas de Venezuela para cobrar compulsivamente sus deudas, para que luego ellos hicieran exactamente lo mismo, pero exitosamente 123 años más tarde. Las vueltas que da la historia…

Administrar la industria petrolera venezolana es el primer paso, no solo para controlar el país, sino la posición estratégica de la energía en los EEUU y el mundo occidental. Si bien es cierto que los venezolanos ganamos a través de la reactivación futura de nuestra principal industria, no es menos cierto que dejó de ser nuestra…

Durante muchos años, los compañeros de ANCO en todo el país y mi persona, a través de este rincón de la red, le pedimos al sector político opositor que tomara la iniciativa de convocar al pueblo venezolano para que decidiera su propio destino directamente a través de la convocatoria constitucional a una Asamblea Nacional Constituyente, incluso cuando fueron mayoría en la Asamblea Nacional hace 10 años. Sin embargo, decidieron hacer caso omiso a esa petición, y finalmente ese destino lo resolvió Donald Trump en solo una noche, decidiendo por todos nosotros. ¿Nos merecemos eso? Muchos dirán que sí. Que nos quitaron esta plaga de encima. Que incluso prefieran que los EEUU gobiernen el país para siempre como un estado más de la unión americana (“We’re going to run the country”, Trump dixit).

Algunos me dirán que “esto es solo temporal”, que EEUU gobernó Japón después de la destrucción ocasionada a ese país por la II Guerra Mundial (igual que ocurre aquí, pero sin la guerra) y que en solo 6 años tuvieron su propia plataforma para el despegue al desarrollo. Pero los venezolanos no somos suizos ni japoneses. De hecho, no hay nada más alejado de esas culturas que nosotros. Hay personas que a estas alturas en Japón opinan lo contrario:

“Ahora bien, ¿debemos quedarnos con la idea de que la hoja de ruta de americanización que tomó Japón tras la guerra, que vino a suceder a la occidentalización promovida por la Restauración Meiji del siglo XIX, fue una bendición para Japón que dejó solo un legado positivo? La respuesta de quien suscribe estas líneas es un “no”. Me veo obligado a decir que, con esta fase de ocupación, los japoneses y la sociedad japonesa cometieron un error histórico de grandes proporciones. ¿A qué me refiero? A la pérdida de autonomía e iniciativa ocasionada por la forma en que Japón pudo eludir las responsabilidades de la guerra” (ver Nippon.com, Masuda Hiroshi, El otro legado de la ocupación, en https://tinyurl.com/mwchysmc). Será interesante seguir abordando posteriormente el gobierno de un país sobre otro y sus consecuencias, con mayor profundidad.

Destruimos entre todos (régimen y oposición) el país que nos legaron, y aparentemente lo que comienza a suceder es lo que nos corresponde al final de un camino para comenzar uno nuevo. No prefiero que se queden quienes destruyeron el país, ni sus socios que aún siguen en Venezuela con responsabilidades políticas activas, sobreviviendo dentro de la oposición, y que seguirán existiendo como lo hacen las cucarachas después de una explosión atómica.

No se equivoquen. Por supuesto que celebro las consecuencias positivas que se hayan comenzado a sentir, como la libertad de algunos presos políticos en todo el país y el cierre del Helicoide. Pero aún esperamos que TODOS los presos políticos sean liberados, incluyendo a los Policías Metropolitanos de 2002. Esa es una condición innegociable, como lo señalara María Corina Machado (MCM). Habrá que esperar para ver qué tan lejos llegarán las consecuencias del 3 de enero, y si esta distensión no es más que la muy conocida búsqueda de tiempo para ver hasta dónde es capaz de llegar Donald Trump, o si su poder disminuye en los EEUU, para seguir permaneciendo en el poder.

En ANCO lo que siempre deseamos, solicitamos y gritamos a los 4 vientos a través de nuestros múltiples comunicados fue que los venezolanos decidieran su propio destino, como lo hicimos en 1811, y lo reafirmamos en 1821 con Bolívar a la cabeza de una guerra en Carabobo. La libertad en ese entonces costó mucho para haber llegado a este lamentable punto en el 2026. No soy antinorteamericano y creo profundamente en el modelo democrático de sus Padres Fundadores. Pero no creo en concesiones gratuitas de libertad de nadie, en especial cuando se queda en deuda con quien la consiguió por ti. Lo que pasó el 3 de enero, aunque sea motivo de festejo general, tendrá un costo altísimo que pagaremos los venezolanos con intereses por muchos años. Por ahora será con petróleo, ¿y después? Eso es lo que pasa cuando la libertad la consigue otro por ti. Y con ella ocurre algo importante: solo funciona bien y a tu favor cuando tú mismo la obtienes producto de tu esfuerzo. Lamentablemente, así no ocurrió aquí a pesar del sacrificio de muerte, prisión y torturas de muchos venezolanos. Simplemente, como sociedad en su conjunto, no pudimos…

Y sí, es verdad, Maduro está preso y la estructura que quedó será sometida en algún momento por los EEUU. Y la gente podrá estar feliz por eso. Después de la tragedia castro-chavista-madurista, otro pondrá orden, no el pueblo venezolano con sus legítimos representantes. ¿Será que estamos condenados al sometimiento para poder vivir bien y en paz? No lo logro tragar y no lo acepto. Prefiero comerme un pan hecho por mí, buscando que sea mejor cada día. Y no será el mejor como el de cualquier país que no haya sufrido lo que nosotros, pero será el mío, el nuestro. Y no, no es una muestra de nacionalismo retro, sino el lamento legítimo de un venezolano, parte de un pueblo al que le quitaron las opciones para que decidiera su destino, porque otro lo decidió por él. Los venezolanos no recuperamos la libertad, solo cambió el administrador.

Espero no encontrarme en algún momento futuro –si todavía me queda vida para eso– en la misma acera de los independentistas de Puerto Rico, solo con la diferencia de que esa hermosa isla no tiene ni de lejos la riqueza que tenemos en Venezuela, tan ansiada por todas las potencias, y que al parecer su futuro ya fue definido en otro Yalta 2.0, lo que hará que ese nuevo esfuerzo libertario sea extraordinariamente más difícil. Veamos ahora cuál será el resultado de todo esto y qué papel jugaremos en ese nuevo escenario. Por eso, más nos vale comenzar temprano a movernos allí… Que Dios bendiga el futuro de Venezuela…

Caracas, 11 de enero de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana


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