Suscribete a TICs & Derechos Humanos

martes, 29 de enero de 2019

El 333 soy yo

Por Luis Manuel Aguana

Al mejor estilo del monarca Luis XIV de Francia con su famosa frase el “Estado soy yo”, los venezolanos tendremos que decir ahora “El 333 soy yo”. Cada venezolano debe urgentemente expresar “asumo la defensa de la constitución” en los términos del Artículo 333: Artículo 333: Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. (resaltado nuestro)

De esa manera en lo personal he asumido ese compromiso al denunciar por este medio que la Asamblea Nacional, en una interpretación rebuscada de la Constitución, el 15 de Enero de 2019 promulgó un “Acuerdo sobre la declaratoria de usurpación de la Presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro Moros y el restablecimiento de la vigencia de la Constitución” (ver Acuerdo en http://www.asambleanacional.gob.ve/actos/_acuerdo-sobre-la-declaratoria-de-usurpacionde-la-presidencia-de-la-republica-por-parte-de-nicolas-maduro-moros-y-el-restablecimiento-de-la-vigenciade-la-constitucion) donde secuestró el Articulo 333 interpretándolo a su favor, y que en lugar de colaborar en el restablecimiento de la efectiva vigencia de la constitución, lo usó de manera indebida para atribuirse las competencias constitucionales del Presidente de la República, burlando así la posibilidad que los venezolanos tuviéramos un Presidente Encargado con competencias completas a partir del 10 de Enero de 2019. Evitó también de esta manera que el Tribunal Supremo de Justicia legítimo designara un Presidente Encargado de la República a través de este artificio jurídico.

Al evadir el nombramiento de un Presidente Encargado de la República, conculcó unas atribuciones que son incompatibles con las funciones del Parlamento. De acuerdo al principio de separación de Poderes, la Asamblea Nacional como institución no podría asumir las funciones ni las competencias constitucionales del Presidente de la República, ni su Presidente puede ejercer como Presidente Encargado de la República al mismo tiempo. La Asamblea es la contralora por excelencia del Poder Ejecutivo. Eso sería como pagar y darse el vuelto. Al asumir las funciones como Presidente Encargado de la República el 23 de Enero, Juan Guaidó está obligado a renunciar inmediatamente como Presidente de la Asamblea Nacional y asumir el 100% de sus competencias, pero ahora se encuentra mediatizado por los partidos y por su Acuerdo inconstitucional.

Ahora bien, ustedes dirán ¿y porque este tipo se está preocupando por eso ahora si mas bien la Asamblea Nacional está tratando de que exista una transición lo más pronto posible? Y la respuesta es que precisamente está logrando TODO LO CONTRARIO al violar la constitución, utilizando el referido Acuerdo como un refugio ilegal para, de acuerdo a su juicio, restaurar la vigencia de la Constitución. No se puede restaurar la constitución violándola y peor aún, usando precisamente como argumento el artículo que dice que todos los venezolanos investidos o no de autoridad debemos contribuir al restablecimiento de su vigencia, pero no saliéndonos de ella sino actuando dentro de ella. Es por eso que en mi condición de ciudadano no investido de autoridad ejerzo mi derecho de vigilancia contralora para colaborar por su restablecimiento efectivo. ¡El 333 soy yo!

Esto parece una jerga de abogados pero no lo es. Juan Guaidó está operando como ejecutor de ese Acuerdo de la Asamblea Nacional y no como Presidente Encargado de la República. De allí que los nombramientos realizados hasta ahora estén enmarcados dentro del Acuerdo político de la Asamblea Nacional y no producto de las decisiones de un Presidente Encargado de la República. Ambas condiciones son esencialmente diferentes, y en algunos casos excluyentes, y por supuesto tienen consecuencias distintas.

Y ustedes me dirán, ¿y cuál es el problema? En primer lugar la Asamblea Nacional está operando en una suerte de limbo jurídico donde tienen secuestradas las decisiones del Presidente Encargado. Guaidó no está gobernando, quien gobierna es la cúpula del G4 dentro de la Asamblea Nacional, lo que es muy diferente. El pueblo venezolano le dio a Juan Guaidó y a nadie más, el Poder el 23 de Enero de 2019. No se lo dio a Henry Ramos Allup, ni a Julio Borges, ni a Manuel Rosales, ni a Leopoldo López, se lo dio a Juan Guaidó. Menuda diferencia.

Este adefesio jurídico por el que están medio gobernando –porque Maduro todavía sigue en Miraflores- está permitiendo que se den esas negociaciones de amnistía con el régimen a través de esa ley que ahora administra –¡oh sorpresa!- Acción Democrática a través del primer Vicepresidente de la AN/Henry Ramos Allup, quien fue el que dijo que teníamos que calarnos al régimen en una transición, ¿qué tal? ¿A quien irá a perdonar y cuanto costará eso? Esto ha permitido que haya disminuido la velocidad de salida del régimen de Maduro, que ya todos veíamos fuera el fin de semana pasado, y se hayan nombrado como Embajadores a personas que, respetando su honorable condición de reconocidos venezolanos y salvo honrosas excepciones, no tienen la más absoluta experiencia en las funciones que les fueron encomendadas. Son de nuevo cuotas políticas de repartición, a la más vieja y rancia costumbre de los partidos. ¡¡¡¿Hasta cuándo?!!! ¿Es que no han sido suficientes 20 años de sufrimiento? ¿Es que no aprendieron nada? Maduro en el medio de esta repartidera gana tiempo y se queda. Ya el ex convicto del TSJ ilegal de la Av. Baralt está inventando dentro de muy poco una jugada seria en contra de Guaidó, y el tiempo sigue pasando.

¿Se están dando cuenta del porque es absolutamente importante que Juan Guaidó asuma sus competencias como Presidente Encargado de la Republica, y nombre desde su más absoluta conciencia el equipo que lo acompañará, comenzando por un nuevo Alto Mando Militar, asumiendo la responsabilidad plena por lo que pase? Pero eso no será así hasta que ocurra una de dos cosas: que se denuncie ese Acuerdo inconstitucional y lo derogue el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, o Juan Guaidó se ponga las 4 bolas y mande al carajo a la Asamblea Nacional y gobierne como Dios manda. Espero que pase lo segundo porque es lo más rápido, y porque si alguien está en riesgo aquí es precisamente él. Quien está apareciendo como responsable ante los venezolanos de esa transición negociada que están haciendo con ese Acuerdo, es Juan Guaidó.

Si Venezuela sale de estos delincuentes es porque Dios en su infinita misericordia nos está protegiendo, y no precisamente por las decisiones de quienes conducen el proceso. Gracias a Él un joven con kilometraje cero en política venezolana está al frente. Lo único que tiene para que lo guie es su amor por Venezuela, su conciencia y su determinación. Si no los usa, se lo comerá vivo lo más podrido de la clase política que le acompaña. Todos nosotros debemos ser entonces el 333 y evitar que se lo coman…

Caracas, 29 de Enero de 2019

Twitter:@laguana

No hay comentarios:

Publicar un comentario