Por Luis Manuel Aguana
“Politics makes strange bedfellows” (La política hace extraños compañeros de cama). Esa frase en inglés original la aprendí de uno de los mejores analistas políticos que he conocido y mentor único en sistemas electorales, Eric Ekvall (ver Farewell Eric en http://ticsddhh.blogspot.com/2013/11/farewell-eric.html).
¿Cómo puede ser posible la coincidencia exacta entre los intereses de la oposición y los intereses del régimen en ir a “elecciones ya”, a contrapelo de los planes que ejecuta la administración Trump en Venezuela para desmontar al régimen? Como decía Eric, ambos están en la cama, y hay que precisar por qué.
En la actual ecuación política existen tres variables muy importantes:
Por un lado, lo que queda de un régimen interesado en sobrevivir a la hecatombe del 3 de enero ha seguido las instrucciones de la administración Trump de ir desmontando la estructura de poder del castro-chavismo-madurismo, aunque no a la velocidad requerida por los venezolanos, precisamente haciendo lo que mejor saben hacer, ganar tiempo. Todo lo que hagan —incluyendo prorrogar todo lo que se pueda el interinato ilegítimo de Delcy Rodríguez— irá en el sentido de ganar tiempo. Pero a medida que pasa el tiempo, el “Rodrigato” a las órdenes del regente de Venezuela en la Casa Blanca pierde terreno y llegará al punto donde no puedan moverse lo suficiente para sobrevivir. Necesitarán unas “elecciones” a la brevedad posible, del tipo a las que nos tienen acostumbrados desde 2004, para legitimarse en el poder frente al mundo.
Por el otro lado, una oposición que no ha cristalizado su ascenso al poder a pesar de haber ganado unas elecciones en el 2024 y que luce muy apurada en hacerlo, pero no precisamente por resolver nuestros problemas, sino por su propia supervivencia política. Y ustedes dirán que es muy duro y mezquino ese señalamiento, pero solo se trata de “realpolitik”. Llámese como se llame, quien o quienes se encuentren al frente de la oposición, el tiempo resulta en un desgaste inevitable. Eso le pasó a la MUD frente a María Corina Machado (MCM). Y la única manera de que un político sobreviva a ese desgaste que produce el tiempo, por el solo hecho de haber fracasado año tras año en esa tarea, es ascendiendo al poder. De resto, el tiempo es su peor enemigo. Necesitan también unas “elecciones”, pero en la creencia, a mi juicio errónea (ya veremos más abajo en esta nota por qué), de que “repetirán” lo que ocurrió el 28 de julio de 2024.
Pero la tercera y más importante variable es la grave situación económica —que también podríamos llamar psicológica y de hastío— del pueblo venezolano debido a la urgencia de un cambio inmediato en nuestras condiciones de vida, que sabemos desde hace casi 30 años, es producto del sistema político que impuso en Venezuela la tiranía de Hugo Chávez Frías, heredada por Nicolás Maduro Moros.
Esas 3 variables de la ecuación política venezolana han coincidido en un llamado electoral imposible de ignorar, pero que en el fondo resulta engañoso y peligroso para una población que se encuentra desesperada porque las cosas cambien en el país.
¿Y por qué engañoso y peligroso? Porque, de resultar exitoso, los venezolanos seríamos la mejor ayuda que el régimen de Delcy Rodríguez podría tener para quedarse en el poder.
Unas elecciones sin que se hayan desmontado las tres principales estructuras que mantienen de pie al régimen que dejó Nicolás Maduro Moros para perpetuarse en el poder resultará en la continuidad de la tiranía que hemos vivido en Venezuela desde 1999.
¿Y cuáles son esas 3 estructuras? Las Fuerzas Armadas, el Poder Electoral y el Poder Judicial del régimen. Y no incluyo al Poder Legislativo y al Poder Ciudadano porque no valen nada sin esos tres y hasta ahora han realizado todo lo que se les ha ordenado desde Washington, a través del Poder Ejecutivo a cargo de un interinato títere. Sin embargo, las órdenes las han seguido a sus anchas. No han liberado a todos los presos políticos civiles y militares como se les ordenó. Lo están haciendo a cuentagotas precisamente por la importancia de conservar un control que sienten que están perdiendo a medida que pasa el tiempo.
Realizar hoy unas elecciones sin que se hayan intervenido y desmontado esas tres estructuras que son los pilares más fuertes y fundamentales de los que se sostiene lo que queda del régimen de Nicolás Maduro Moros, MUY EN ESPECIAL EL PODER ELECTORAL, sería el “autosuicidio” más espantoso que podríamos cometer los venezolanos.
Los intereses mencionados del régimen y la oposición están coincidiendo y se están aprovechando de la grave situación del pueblo venezolano para consumar un proceso electoral sin que el plan iniciado por los EEUU con la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa haya concluido. Y están utilizando fórmulas de presión de calle para presionar a Trump y su administración para que se acelere una cosa imposible de acelerar. Eso podría dar al traste con el plan de tres fases de los EEUU y se nota muy evidente que existe gente apostando en contra de Trump en los EEUU y en Venezuela por el fracaso de ese plan, por razones de política tanto en los EEUU como en Venezuela.
Se comenzó con éxito el desmontaje de las Fuerzas Armadas, independientemente de que no nos hayan gustado los ejecutores. Pero aún persiste sin desmontar la estructura de represión política. ¿Ustedes creen que Trump y Rubio no están conscientes de la presencia allí de los mayores responsables de delitos en contra de los derechos humanos en Venezuela? Pero esa estructura no es de ninguna manera fácil de desmontar simplemente con el cambio del ministro de la Defensa, y aún faltan decisiones que aún no se toman en los EEUU, que pueden o no tomar un tiempo que desconocemos. Una vez resuelta esa situación, lo que ocurra en Venezuela tendrá un ritmo diferente.
Todo este panorama tiene una similitud que me es imposible no mencionar: la situación que se presentó a comienzos del año 2013 cuando era del conocimiento público -pero no oficial- el fallecimiento en Cuba de Hugo Chavez Frías. Eso es lo mismo, respetando las distancias, que está ocurriendo ahora. La gente, como ahora, estaba muy esperanzada por la desaparición del tirano y la respuesta opositora fue aceptar ir a unas elecciones, después que el régimen que quedó lanzó al designado por Chavez en cadena nacional, Nicolás Maduro Moros. ¿Quién podría decir que nuestro candidato Henrique Capriles perdería las elecciones frente a ese oscuro personaje? ¡¡¡Nadie!!!
Capriles había “perdido” las elecciones de diciembre de 2012, siempre por escaso margen. Nadie lo creía, pero la oposición lo aceptó, incluso él mismo. Los venezolanos igualmente se lo tragaron porque era perder frente a Chávez, cuando su imagen, aun enfermo, era imbatible. Pero ganarle a Maduro sería un tiro al piso.
Eso es lo que la gente cree con una candidatura de María Corina Machado. Será un tiro al piso ganarle a Delcy Rodríguez. ¿Por qué no ir a unas elecciones con ella inmediatamente? Entonces la decisión que han tomado es forzarlas afuera y adentro del país.
Pero lo que no se ve a simple vista es que la estructura de sostenimiento del régimen estaba intacta en 2013. Y aún sigue intacta, pero golpeada y en reconstrucción incompleta, de allí que sea impostergable para lo que queda del régimen consumar el acto electoral frente al mejor candidato de la oposición. MCM “perdería” frente a Delcy Rodríguez, de la misma manera que Capriles “perdió” frente a Maduro en 2013, incluso hasta por la misma mínima diferencia. Lo que ocurriría después sería que el sistema electoral “transparente” del CNE convencería a la comunidad internacional, como ocurrió en 2013, de que las actas daban los números que el régimen elaboró cuidadosamente.
¿Y qué harían los EEUU? Absolutamente nada. Reconocerían a ese gobierno legitimado luego de la “elección” de Delcy Rodríguez, sin importarles absolutamente lo que nos suceda a los venezolanos. Si ahora ellos están desmontando las instituciones de la tiranía y en el medio del camino “el pueblo venezolano decide” de manera legítima ir a unas elecciones antes de que se termine el trabajo de desarmar el régimen de Maduro, ¿quiénes son ellos para intervenir en eso?
¿Creen ustedes que estoy siendo pesimista? A algunos les parecerá un futuro distópico y bizarro. Pero ya nos sucedió en el año 2013 y no lo recordamos. Estábamos eufóricos porque teníamos un candidato que no podía perder las elecciones frente a un desconocido. Pero las perdió, pero no frente a Maduro. Las perdió frente a una superestructura montada que todavía existe en pleno 2026. Eso es lo que se esconde detrás de todo esto. Si no se interviene en el Poder Electoral, como lo abordé en mi nota pasada, no habrá garantía de conservar la soberanía en las manos del pueblo venezolano (ver Intervención electoral: Garantía de soberanía, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/04/intervencion-electoral-garantia-de.html).
Durante poco más de 15 años he explicado tercamente en este espacio la infraestructura del poder electoral del régimen para ganar elecciones. Una máquina extraordinariamente bien aceitada para lograr ese objetivo, independientemente de quiénes sean los candidatos. Y todavía la oposición insiste en que ganarán “solo con testigos” porque supuestamente lo hicieron en julio de 2024. Vana ilusión engañosa.
En la serie de programas titulada “Elecciones Soberanas 202X” en el canal de YouTube Sin Filtros, estamos analizando en detalle que no solamente se trata de un fraude técnico aplicado al pueblo venezolano, sino de toda una estructura que hay que derribar antes de ir a unas elecciones, y que incluye la falacia opositora que grita esa ilusión de los testigos al pueblo venezolano, para convencernos de ir de nuevo a un matadero electoral. Les invito a ver el primer programa titulado “¿ELECCIONES SOBERANAS EN VENEZUELA? El FRAUDE y la Captura del Estado” (ver Maibort Petit, Sin Filtros en https://www.youtube.com/live/QIxjzaQ-Xy4?si=DQvFtdtflAR7oXwB). Muy pronto se publicará el segundo programa de la serie.
No sé cuándo los EEUU podrán terminar el trabajo de desmontaje del régimen de los Rodríguez para llegar verdaderamente a unas elecciones auténticas. Ni siquiera si están interesados en soltarnos la soberanía. Pero lo que sí sé es que el régimen no permitirá que eso suceda si todavía controlan la infraestructura de sostenimiento del poder descrita. Lo mejor que podría estar haciendo la oposición es convertirse en un catalizador para acelerar la ejecución de las fases del plan de Trump-Rubio, para garantizar derribar las estructuras de poder del régimen, en especial la electoral, antes de ir a unas elecciones. Si no lo hacen, representan más bien un estorbo y un peligro para los venezolanos. Si no lo entienden, difícilmente llegarán al poder…
Caracas, 12 de abril de 2026
Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
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