domingo, 30 de agosto de 2026

Petróleo venezolano, ¿el nuevo Canal de Panamá?

Imagen resumen de la nota cortesía de AI Google Gemini

Por Luis Manuel Aguana

Versión en inglés

No era de ninguna manera extraña la reacción venezolana al anuncio del presidente Donald Trump acerca del acuerdo petrolero cocinado con el interinato de Delcy Rodríguez (ver Commentary Donald J. Trump Truth Social On X, @TrumpTruthOmX, en https://x.com/TrumpTruthOnX/status/2093471486334181481).

No hay mucho más que decir en relación a su inconstitucionalidad, representación cero de la firmante -Delcy Rodríguez- para suscribir en nombre de los venezolanos semejante cosa, y por supuesto la fragilidad del acuerdo de cara a conseguir lo que se requiere en inversiones. Difícilmente se harán presentes inversiones de la naturaleza de las involucradas allí solo teniendo la presencia en el poder de los herederos del régimen de Nicolás Maduro Moros en un país sin institucionalidad, sin contar con la poca continuidad del mismo Donald Trump en la Casa Blanca en el largo plazo.

Lo que me motiva a escribir estas líneas no es eso, sino lo que viene después. Era obvio el rechazo de todos los venezolanos al atropello de la soberanía que suscitaría un acuerdo como ese. No hay mucho que agregar en torno al tema. Los venezolanos somos culturalmente patrioteros y “antimperialistas”, y si hay algo que nos une a todos los latinoamericanos es el atropello exterior, razón por la cual hemos sido pasto seco para el fuego destructor que los comunistas han prendido en todos nuestros países. Y lamentablemente, los EEUU han dado razones para ello.

Pero no nos equivoquemos, ni comencemos a quemar banderas norteamericanas. Lo que sucede en cada país no es más que el resultado de sus propios errores e imbecilidades. Donald Trump solo se está aprovechando de ambas. O tal vez cualquier otro presidente norteamericano en su posición lo hubiera hecho, ya bien sea buscando votos o para sellar el control sobre un territorio bajo su influencia.

De hecho, no es la primera vez que una situación semejante ha ocurrido en Latinoamérica —preservando las distancias históricas— cuando los EEUU está particularmente muy interesados en algo de nosotros.  Y eso ocurrió en 1903 en lo que hoy conocemos como República de Panamá. Veamos:

“…la afirmación "Estados Unidos separó Panamá de Colombia para quedarse con el Canal" contiene una parte sustancial de verdad, pero es demasiado simplificadora si se utiliza como descripción histórica completa. Una formulación más rigurosa sería:

Existía un movimiento separatista panameño con antecedentes propios, pero la independencia de 1903 difícilmente habría triunfado en esas circunstancias sin el respaldo militar y diplomático de Estados Unidos. Washington tenía, además, un interés estratégico previamente establecido en obtener el territorio y los derechos necesarios para construir y controlar un canal interoceánico. El nuevo Estado panameño, en una posición negociadora extraordinariamente débil, concedió mediante el Tratado Hay-Bunau-Varilla derechos territoriales y jurisdiccionales a Estados Unidos mucho más amplios que los que Colombia había estado dispuesta a aceptar” (ver Separación de Panamá, ChatGPT, en https://chatgpt.com/s/t_6a94658dc92c81919cebdad7632ec27a) (resaltado nuestro).

Y ustedes se preguntarán: ¿y qué tiene que ver eso con nosotros y lo que sucedió hace más de 120 años en nuestra hermana República de Colombia? ¡Muchísimo! Los EEUU deseando algo que geopolíticamente les era urgente y necesario, y que, aprovechando la circunstancia de la presencia de grupos separatistas panameños, los respaldaron luego de haberles planteado a los colombianos un arrendamiento de parte del territorio por 100 años:

“Estados Unidos negoció con Colombia un tratado para obtener los derechos necesarios para construir el canal. El resultado fue el Tratado Hay-Herrán, firmado el 22 de enero de 1903 entre Estados Unidos y Colombia. Estados Unidos ofrecía, entre otras cosas, una compensación económica y un arrendamiento por 100 años de una franja de territorio para construir y operar el canal. Pero el Congreso colombiano consideró que el acuerdo era desfavorable para Colombia y que comprometía excesivamente su soberanía. El Senado colombiano rechazó el tratado el 12 de agosto de 1903(ver referencia anterior) (resaltado nuestro).

¿Luego de eso, qué hicieron entonces los norteamericanos? LO TOMARON por otras vías con mejores ventajas para ellos y “a perpetuidad”, como lo indicó el acuerdo suscrito entre la reciente República de Panamá y los EEUU. Posteriormente, esa condición perpetua cambiaría con el Tratado Torrijos-Carter en 1977 y la devolución del canal en 1999.

¿Qué tenía la recién independizada franja que ahora conocemos como Panamá? ABSOLUTAMENTE NADA, salvo su posición geográfica para unir 2 océanos. Para sobrevivir, tener ingresos y lograr reconocimiento internacional, NECESITABAN a los EEUU. ¿Les parece conocida la situación? Pero tenían que venderles el alma.

Los colombianos, enarbolando la bandera de su soberanía, no solo perdieron una parte importantísima de su territorio, sino la posibilidad de hacer un negocio que cambiaría para siempre el futuro de Colombia. ¿Qué ganaron los panameños? Tal vez un país, pero sometido a las reglas y el sustento por parte de otro. Una situación que, a mi juicio, en el neto y en el tiempo, fue un mal negocio tanto para Colombia como para Panamá, siendo los EEUU los únicos beneficiados.

Pero hay un aparte en esta historia muy interesante que puede servirnos para evaluar la situación venezolana: el interés de los EEUU de aquella época en realizar un canal en el medio de la nada. Veamos:

“Había al menos cuatro razones estratégicas:

1)     Interés: Militar; Importancia: Permitir que la Marina estadounidense pasara rápidamente del Atlántico al Pacífico.

2)     Interés: Comercial; Importancia: Reducir enormemente las rutas marítimas entre ambas costas.

3)     Interés: Geopolítico; Importancia: Consolidar la influencia estadounidense en el Caribe y Centroamérica.

4)     Interés: Imperial/estratégico; Importancia: Evitar que una potencia europea controlara una futura vía interoceánica.

El contexto de la época es importante: Estados Unidos acababa de convertirse en una potencia internacional de primer orden después de la guerra de 1898 y estaba desarrollando una política exterior mucho más activa en el Caribe y América Latina” (ver referencia anterior).

Podríamos esgrimir y explicar los mismos intereses norteamericanos descritos y que movieron a esa potencia a ser parte imprescindible en el desmembramiento de Colombia. Esto es, los mismos intereses Militares, Comerciales, Geopolíticos e Imperial/Estratégicos, actualizando su importancia para Venezuela. Pero eso no será necesario, porque el petróleo venezolano los explicaría todos…

Y si tenemos al frente a una potencia capaz de cortar un país en el pasado, entonces hay que sentarse a pensar con la cabeza bien fría y lo más alejada posible de las fiebres patrioteras y de soberanía que hundieron a Colombia en 1903, para lograr un acuerdo acorde con las circunstancias y beneficioso para las futuras generaciones de venezolanos.

No creo que el acuerdo de Trump con el interinato de Delcy Rodríguez prospere en el futuro porque, para lograr lo que pretende, Venezuela debe recuperar su autonomía política, y ya todos sabemos cómo se lograría eso. Pero lo que no podemos obviar es que el interés de los EEUU por nuestro petróleo continuará, el mismo interés en los 4 ejes descritos que tenían por hacer un canal en 1903, y buscarán la manera de lograrlo hasta conseguirlo. No permitamos que nos suceda, tal vez no el desmembramiento territorial de Colombia, pero sí algo de semejante magnitud…

Caracas, 30 de agosto de 2026

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/

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