Por Luis Manuel Aguana
Una de las cosas que me motivó a abrir este pequeño espacio en la red hace muchos años fue expresar ideas acerca del futuro de Venezuela en el marco de dos ejes fundamentales: la tecnología y los derechos humanos. De allí el nombre de este blog, TICs & Derechos Humanos (algunos todavía me preguntan qué significa eso de TICs, que no es otra cosa que Tecnologías de Información y Comunicaciones, confundiéndolo con “tips”, que significa otra cosa). En el transcurso del tiempo lo convertí en una trinchera de expresión de la lucha política que tenemos en Venezuela tratando de recuperar nuestras libertades, y que no se aleja mucho de esos dos ejes, que en el devenir del tiempo cada vez confluyen más.
La tecnología se ha vuelto progresivamente una parte del ser humano, y en el presente siglo veremos una fusión de uno en el otro, en especial con el advenimiento de la inteligencia artificial (IA), convirtiéndose esta herramienta en una extensión del ser humano, acercando irremediablemente la tecnología a lo político.
Inicio esta reflexión por allí al escuchar con mucha seriedad la entrevista que diera Elon Musk a Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, una de las revistas más importantes e influyentes en la economía mundial (ver entrevista completa Elon Musk en The Economist, 29 de julio de 2026, en https://youtu.be/XuoqKYxDHVc).
Es posible que alguno que la haya escuchado piense que Musk hablaba de cosas que bien pudieran tomarse como ideas de la “Guerra de las Galaxias” o alguna película futurista. Yo no lo creo así. Muchas, si no todas, las afirmaciones realizadas por Musk tocan a la humanidad completa, y tendrán de alguna manera influencia en lo que nos pase en Venezuela.
¿Y por qué afirmo esto? Porque el horizonte del que habla es de 5 a 10 años, considerado por el mismo Musk como el largo plazo. Veamos las primeras ideas del resumen de The Economist:
“La primera idea es que Musk considera inevitable la llegada de una inteligencia superior a la humana. Ya no habla de si ocurrirá, sino de cuándo. Su cálculo es que la IA podría superar toda la inteligencia humana combinada en aproximadamente cinco años y dominar la economía junto con los robots antes de 2036. La segunda es que esa transformación rompería las reglas económicas conocidas. En su escenario, el trabajo sería opcional, el ingreso alto universal reemplazaría parte de los salarios y una expansión gigantesca de la oferta convertiría a la deflación —no a la inflación— en el principal problema. Es una apuesta teórica enorme: supone que la producción crecerá más rápido que la creación de dinero y que la abundancia podrá distribuirse sin destruir el sistema político durante la transición” (ver El Economista, Elon Musk anticipó el fin del dinero y del trabajo: sus 100 frases más poderosas, 27 de julio de 2026, en https://eleconomista.com.ar/internacional/elon-musk-the-economist-100-frases-entrevista-inteligencia-artificial-n96966).
Es por eso que cuando veo esa discusión intrascendente de dos grupos completamente alejados de la representación popular venezolana, decidiendo nuestro futuro próximo, que por cierto estaría en el mismo horizonte del que habla Elon Musk, imagino cómo nos pueden estar viendo desde fuera: como dos tribus indígenas decidiendo los linderos de sus parcelas para no matarse entre sí, alejados de lo que en realidad estará sucediendo en el mundo en vuelta de 5 a 10 años, nada en comparación con nuestros casi 30 años de autodestrucción continua. Visto así, es verdaderamente patético.
¿Cómo podemos siquiera pensar en insertarnos en un mundo como el que predice Elon Musk si ni siquiera podemos gobernarnos solos? ¿Cómo es posible siquiera pensar en “elecciones” si cualquiera que se haga cargo del país encontrará la tierra arrasada que nos dejaron 30 años de destrucción, donde lo primero que tendría que hacer ese nuevo gobernante dentro de 2 o 3 años es figurarse cómo darle de comer a la gente y que no se muera de mengua, en un país sin los mínimos servicios sanitarios? ¡Y no tengo ni siquiera que probarlo! Ya lo están viviendo hoy mismo la gente del estado Vargas. Simplemente, el futuro nos alcanzó, como en la famosa película de Charlton Heston.
Estas dos tribus, que es como nos miran desde el exterior, deberán ser guiadas y encausadas por un regente para que retomen un mecanismo civilizado de vida y se puedan gobernar por sí mismas. Eso es un regreso a los tiempos del colonialismo imperial, donde los reinos existentes se hacían cargo de la ley en sus colonias. Y el “reino” cercano que nos ha tocado son los EEUU. Lo lamentable es que fuimos nosotros mismos los que provocamos ese atraso; nadie lo hizo por nosotros.
Cualquier decisión que se tome en esa supuesta “mesa de negociación” entre ambas tribus obligadas a sentarse a regañadientes atenderá una ruta previamente trazada por ese reino. Podemos disentir de ella, incluso hasta podemos intentar sabotearla. Pero, ¿es eso lo más conveniente para todos?
Sabemos muy bien la calaña de quienes se sentaron allí y están firmando acuerdos sin ninguna representación de los venezolanos. Incluso hasta podemos proponer vías de actuación más cercanas a esa representación ciudadana. Pero perdimos, precisamente por causa de quienes ahora son obligados por fuerzas externas a “negociar”, la capacidad real de poder cambiar el curso de los acontecimientos, por más gritos y amenazas a la desestabilización del país. Simplemente se desapareció esa capacidad por cansancio, amenazas, desangre, violencia, diáspora o simplemente hambre porque no se puede protestar con el estómago vacío y la tercera parte de la población fuera del país.
En este punto, lo que queda es el poder y la fuerza de quienes están diseñando una nueva ruta para regresar a Venezuela a la civilización occidental. Ya lo había comparado con intentar hacer parar de una cama a un enfermo en coma. Lo que le queda es confiar en el tratamiento que OTROS le pongan para su recuperación.
Y esto no significa que nos rindamos para siempre. Lo que significa es que, por más que analicemos, propongamos e incluso podamos hacer en esta condición de minusvalía, debe estar dirigida, por más que nos resulte detestable, a la recuperación del cuerpo del país, dejando que los médicos hagan su trabajo.
Y es en este punto donde nos debemos preguntar adónde nos lleva el proceso de recuperación. ¿La idea es que cuando podamos caminar es para volver a las andadas de lo mismo que nos llevó a la cama y con los mismos delincuentes en roles principales? Al parecer es lo que están pidiendo a gritos: que cese el tutelaje de los EEUU para volver a lo mismo.
Esto es, elecciones presidenciales para darle al próximo presidente el poder máximo de ordenar la vida del país; elecciones legislativas para darle a un parlamento sin la representación igualitaria de los Estados en un Senado, donde los ciudadanos de Caracas tienen más derecho a los servicios que los de cualquier Estado del país por tener más personas y ser el asiento principal de los Poderes Públicos; elecciones de alcaldes y concejales de papel, que no tienen manera alguna de poder hacer absolutamente nada por los vecinos de sus municipios, porque sus finanzas no dependen de ellos. En otras palabras, regresar a un sistema de gobernanza absolutamente atrasado y fracasado, que originó en primer lugar la tragedia que nos consumió por casi 30 años.
¿No creen ustedes que lo primero que deberíamos hacer al levantarnos de esa cama, aparte de agradecerles a quienes nos cuidaron, es rehacer TODO el orden establecido y pensar que un nuevo gobierno no haría absolutamente nada bueno ni mejor si utiliza el mismo sistema para una nueva era del país? ¿No creen ustedes que el problema no es el chofer, sino el autobús que ya no funciona?
Es por eso que en un país completamente des-institucionalizado, que está funcionando a juro por la fuerza de un reino que está imponiendo un orden artificial en el medio de todo lo que nosotros destruimos, lo primero a realizar es construir un orden completamente nuevo, para luego de hacerlo, llamar a elecciones basadas en ese nuevo orden.
Creo que es preferible para los EEUU y para Venezuela toda, que en lugar de convocar elecciones generales o presidenciales como lo han dispuesto en su plan de 3 fases, después de reconstruido el sistema electoral mientras estamos en coma, que se convoque al país a una Asamblea Nacional Constituyente para rehacer adecuadamente todos los Poderes Públicos y los procedimientos que fueron improvisados por encima de la voluntad popular para poder salvar al país, construyendo un nuevo paradigma de desarrollo para Venezuela, para que el país pueda acoplarse a una nueva era acorde a un nuevo orden económico internacional, como el que plantea Elon Musk para el futuro de la humanidad. Ese es el sentido de lo que ahora llamamos REFUNDAR LA NACIÓN.
Doy por descontado que, de no realizar correctamente la secuencia, esto es, hacer unas elecciones primero esperando que posteriormente un nuevo gobierno convoque al Constituyente para resolver el problema institucional del país, Venezuela seguirá siendo lo que es ahora, pero sin regente: tribus que seguirán destrozando el país sin remedio alguno. Nunca convocarán a la representación más genuina del pueblo para discutir su futuro por las mismas razones por las que nos autodestruimos. Y habremos desperdiciado la mejor oportunidad de enlazar nuestro vagón a un tren mundial que la humanidad no desperdiciará, y que no se va a detener por nosotros.
El mundo seguirá girando y nosotros seguiremos en nuestras insignificantes peleas tribales. Ojalá los venezolanos podamos entender lo que el futuro nos deparará a la vuelta de la esquina. The Economist lo resume al final de su análisis de la entrevista con Elon Musk:
“Musk no se presenta como alguien que intenta decidir si la revolución tecnológica debe ocurrir. Se presenta como alguien que ya la considera inevitable y quiere influir en los valores, la infraestructura y las compañías que la conducirán. La gran pregunta no es solamente si sus fechas serán correctas. Es si las sociedades podrán atravesar ese "camino accidentado" sin quedar atrapadas entre la concentración de poder, la destrucción de empleos, la polarización política y una tecnología que, según el propio Musk, pronto será demasiado inteligente para que los humanos sigan al mando”.
Nuestra sociedad ya se encuentra “accidentada” y atrapada en la concentración de poder, en el medio de una destrucción de empleos y la polarización política. Lo que queda por decidir es si queremos o no encontrarnos en la misma página de lo que vendrá para la civilización occidental y lo que se definirá como desarrollo, donde la tecnología ya está jugando un papel estelar. No nos queda mucho tiempo para decidir estar dentro o fuera de ese camino…
Caracas, 14 de agosto de 2026
Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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