Por Luis Manuel Aguana
Intervención inicial del conversatorio
titulado “Análisis político de la situación actual de Venezuela y posibles
escenarios en el corto y mediano plazo”, sostenido con el Dr. José María
Rodríguez y el Dr. Jesús Domingo Ortiz, el 28 de noviembre de 2025
(ver video completo en https://tinyurl.com/3w768bpt)
Buenos días todos. Gracias por la invitación José María y Jesús Domingo.
Durante los últimos años, Venezuela ha entrado en una fase crítica de su historia política y social. Diversos análisis, tanto nacionales como internacionales, coinciden en que el país atraviesa un punto de inflexión en el que las decisiones que se tomen —o que se impongan— definirán las próximas décadas. Las notas que he publicado recientemente en mi blog, “El dilema de la transición venezolana” (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/09/el-dilema-de-la-transicion-venezolana.html) y “Venezuela ante su encrucijada final” (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/11/venezuela-ante-su-encrucijada-final.html) exploran, desde distintas perspectivas, los desafíos, peligros y posibilidades que acompañan un eventual cambio de poder en el país.
He expuesto públicamente la misma preocupación fundamental: la extrema fragilidad institucional de Venezuela. Desde hace años, el país opera sin contrapesos reales, sin poderes públicos legítimos y con una estructura estatal penetrada por redes criminales, intereses externos y grupos armados que ejercen influencia territorial. Cualquier transición, incluso aquella respaldada internacionalmente, enfrentaría un ambiente donde coexisten facciones militares enfrentadas, estructuras de seguridad politizadas, organizaciones criminales y actores externos con intereses propios.
Este contexto se hace aún más complejo ante la posibilidad de una intervención
internacional o de un desplazamiento abrupto del régimen. Estudios elaborados
por centros de análisis como Crisis Group, simulaciones del gobierno de Estados
Unidos y evaluaciones de publicaciones como Foreign Affairs y el New York Times
coinciden en advertir un escenario de alta inestabilidad posterior a la salida
de Nicolás Maduro Moros. En dichos ejercicios se describe un país donde, de
producirse un cambio forzado, distintas facciones competirían por ocupar el
espacio de poder dejado por el régimen. Esa disputa podría desembocar en
enfrentamientos armados, descontrol territorial y un incremento significativo
de la violencia.
Uno de los elementos más citados es la fragmentación interna dentro de las
Fuerzas Armadas venezolanas. Aunque sectores podrían respaldar un nuevo
gobierno, otros se opondrían o intentarían preservar sus estructuras de poder.
Los análisis señalan que esta fractura haría difícil sostener una transición
sin un respaldo militar unificado o sin la presencia de fuerzas externas
capaces de estabilizar el país durante el proceso. Sin embargo, Estados Unidos
ha insistido en que, aunque posee la capacidad de ejecutar operaciones de
precisión, no tiene la intención de mantener tropas en territorio venezolano
para sostener un gobierno de transición. Esto deja un vacío significativo en la
ecuación de seguridad.
A este panorama se suma la presencia de múltiples grupos armados con influencia
regional —desde colectivos urbanos hasta guerrillas transnacionales— que
podrían aprovechar un vacío de poder para expandir su control. La
desinstitucionalización prolongada ha permitido la formación de redes complejas
de economía ilícita y control social, lo que convierte a cualquier intento de
restablecer el orden en una labor extremadamente delicada.
En este contexto, surge la pregunta sobre cómo legitimar un proceso de
transición que permita reconstruir el país sobre bases firmes. Es aquí donde
desde ANCO hemos planteado en dos comunicados, uno el 6 de octubre (ver
Comunicado ANCO 06-10-2025 en https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html)
y otro el 17 de noviembre (ver Comunicado ANCO 17-11-2025, en https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html),
la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria como mecanismo
para devolver el poder al ciudadano y establecer nuevas reglas institucionales.
Esta propuesta parte del reconocimiento de que ninguna institución actual posee
legitimidad suficiente para dirigir o supervisar un proceso de transformación
profunda. Sin embargo, incluso esta vía requeriría condiciones mínimas de
seguridad, acuerdos políticos y un entorno pacificado que hoy no existe.
Más allá de los análisis técnicos, existe un elemento humano que ya he hecho
del conocimiento público: el cansancio colectivo del pueblo venezolano. Tras
más de dos décadas de deterioro económico, social y político, una parte
significativa de la población percibe cualquier desenlace como preferible al
estancamiento actual. Este sentimiento, aunque comprensible, contrasta con las
advertencias de los expertos sobre los riesgos de un colapso abrupto.
Mi conclusión: ¿hacia dónde puede
dirigirse Venezuela?
El futuro inmediato de Venezuela depende de factores que trascienden la
política tradicional. Si el cambio político ocurre sin planificación, sin
acuerdos y sin presencia de estructuras capaces de garantizar la seguridad en
el corto plazo, es posible que el país enfrente una fase de violencia y
competencia entre actores armados, poniendo en riesgo cualquier intento de
consolidar un gobierno democrático. El mediano y largo plazo depende de eso.
Sin embargo, si los distintos actores —internos y externos— logran coordinar
esfuerzos, establecer garantías de seguridad y abrir un camino hacia una
reconstrucción institucional basada en la legitimidad constituyente, Venezuela
podría iniciar un proceso de recuperación. No sería inmediato ni sencillo, pero
permitiría sentar las bases para un Estado funcional y orientado al bienestar
ciudadano.
Los
próximos años serán decisivos. Lo único claro es que Venezuela ha llegado a un
momento que exige definiciones. El desenlace no está determinado, pero
dependerá de la capacidad colectiva para evitar un colapso violento y construir
un proceso de transición que responda a la complejidad real del país. Pero por
sobre todo, aun sabiendo todo esto, estoy seguro que los venezolanos seremos
capaces de correr el riesgo de un país inestable. Ya lo hemos hecho por más de
25 años…
Muchísimas gracias…
Caracas, 29 de Noviembre de 2025
Blog:
TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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