sábado, 8 de julio de 2023

Primarias: ¿Liderazgo versus candidato?

Por Luis Manuel Aguana

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La evolución dinámica de la situación política en Venezuela comienza a perfilar un escenario más claro para el día después de la celebración de las primarias opositoras del próximo octubre 2023. De aquí a la celebración de primarias, si la situación política no cambia (ceteris paribus de acuerdo a la jerga económica), María Corína Machado (MCM) debería alzarse con la candidatura presidencial de la oposición.

Los últimos resultados de la encuestadora Meganálisis publicada el 4 de julio de 2023, indican que sobre el 75,5% que NO votaría por Maduro y el chavismo en una elección Presidencial, MCM se lleva el 35,1% de la intención frente a su más cercano contendor, Henrique Capriles, con 7,3%. A ese resultado le compite el 19,9% de los encuestados que indica que no votará en las primarias (ver Encuesta CATI Verdad Venezuela, del 23 al 30 de junio 2023 Meganálisis, Intención de voto opositor en primarias, en https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345479607533579/photo/1).

Igualmente, las tendencias de la preferencia al voto por MCM van en alza, saltando de un 24,2% en mayo a ese 35,1% en junio, mientras que aquellas que no votarían por ninguno o no saben, van claramente a la baja, lo que indica una mejor definición de la preferencia de la gente. El resto de los candidatos se encuentran estancados y muy alejados de los porcentajes de MCM (ver Meganálisis, Tendencias intención de voto en primarias, en  https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345479607533579/photo/2).

Pero como dije antes, esa tendencia se mantendrá en tanto y en cuanto los factores políticos continúen sin variación (ceteris paribus político), esto es, si los enemigos del régimen o de la oposición entregada a esa candidatura no hacen nada para cambiarla. La medida de inhabilitación política exacerbó los ánimos triunfalistas de los seguidores de la candidatura de MCM, a mi juicio, como el régimen esperaba, afianzando el camino anunciado de las elecciones primarias.

Ahora bien, como indiqué en una pasada nota, el objetivo fijado de la primaria de la Plataforma Unitaria, suerte de conglomerado partidista que la diseño y designó a la Comisión Nacional de Primaria (CNP), tiene un único y sólido resultado: un candidato único que enfrentarle al régimen para unas elecciones, NO OTRO. Pero las intenciones de MCM siempre fueron concurrir a las primarias para que el pueblo opositor decidiera en un proceso eleccionario a un nuevo liderazgo opositor.

Ambos objetivos no son necesariamente compatibles. Dicho de otra manera, MCM está usando deliberadamente ese proceso para aglutinar la fuerza política necesaria para pasarle por arriba al actual liderazgo opositor representado por los partidos del G4, actuales poseedores de la representación política opositora en Venezuela y el exterior. La percepción de todo el mundo sugiere que está logrando ese objetivo.

De ser electa candidata opositora única del proceso de primarias, MCM reclamaría para sí el apoyo sin discusión del resto de las fuerzas políticas que concurrieron a ese proceso, independientemente que el régimen haya puesto sobre ella una inhabilitación política.

Pero surge en ese momento una interrogante definitoria: ¿sería ella declarada como candidata frente al régimen, como lo indica la regla de la mayoría, sobre la base de su liderazgo ganado en las urnas, o la CNP como árbitro, al pesar sobre ella una inhabilitación política, decide conforme a lo esperado por el régimen señalando al siguiente candidato con más votos y no inhabilitado, para enfrentarlo en el 2024? ¿La CNP de la Plataforma Unitaria decidirá por el criterio del liderazgo de los votos, o por candidato, doblándose al régimen por el siguiente no inhabilitado? En otras palabras, ¿decidirá conforme al planteamiento de MCM o a la regla de los partidos de la oposición oficial? Menuda diferencia.

Lo correcto sería lo que todos piensan, que sean los votos opositores los que decidan la candidatura y que los que perdieron la apoyen con todo su poder de organización. Pero, ¿estarían todos los partidos de la oposición oficial de acuerdo en acompañar la candidatura de MCM a pesar de la negativa del régimen en aceptarla, y luchar hasta el final por eso? No lo diré aquí, ya que cada uno tiene una respuesta para eso.

¿Podría MCM ganar con un amplio margen e indiscutiblemente, como se requiere, sin el apoyo de las maquinarias del resto de los partidos del G4, en el caso hipotético de que el régimen acepte por presión externa su participación en las elecciones de 2024? Esa es la gran pregunta que se deberían estar haciendo quienes impulsan la candidatura de MCM. Si no vamos todos en contra del régimen, los partidos con sus respectivas organizaciones y el pueblo de Venezuela con sus votos, la cosa será cuesta arriba. Los que conocen de materia electoral saben que las maquinarias importan, y mucho…

No creo que el régimen se quede de brazos cruzados frente al hecho electoral que indica que a la fotografía de hoy MCM duplica la intención de voto nacional con un 26,5%, frente a un Maduro con 11,9% (ver Meganálisis, Intención de voto valores absolutos, Junio 2023, en https://twitter.com/Meganalisis/status/1676345482870681600/photo/1). Tratarán, como ya lo están logrando, de atomizar el voto opositor con las candidaturas que no acompañen a MCM, en especial la de aquellos partidos de la oposición oficial que no compran el liderazgo opositor de MCM. Le bastará al régimen un pequeño porcentaje diferencial creíble para que el CNE haga su magia fraudulenta.

El primer paso de toda esta cruzada pasa, en primer lugar, porque la CNP declare a MCM vencedora indiscutible de las primarias, y exhorte al resto de las fuerzas políticas a acompañarla en su lucha por lograr medirse con el régimen a pesar de su inhabilitación política. El rechazo internacional a esta medida es necesario, pero no suficiente. Ya el Departamento de Estado de EEUU reiteró el 30 de junio, en respuesta a la medida en contra de MCM “responsabilizar a quienes buscan frustrar la voluntad del pueblo venezolano”. De acuerdo al Consejo Editorial del Washington Post, “como mínimo, eso debería significar descartar más alivio de las sanciones hasta que se restablezcan los derechos políticos de todos los candidatos de la oposición, el régimen haya dado pasos verificables hacia el establecimiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral creíble y se hayan reanudado las conversaciones de buena fe con la oposición”. (ver Washington Post, Mientras Maduro pisotea la democracia, Biden necesita un nuevo plan para enfrentarlo, en https://www.washingtonpost.com/opinions/2023/07/06/maduro-democracy-venezuela-biden-plan/). Ustedes dirán si eso será posible. El camino no luce tan fácil como nos lo están vendiendo. Amanecerá y veremos…

Caracas, 8 de Julio de 2023

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miércoles, 5 de julio de 2023

El reino de la libertad

Por Luis Manuel Aguana

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 “Bienaventurados los que tienen el valor de cambiar porque de ellos será el reino de la libertad”

(A la memoria de) Carlos Alberto Montaner

Noviembre, 2016

Es difícil navegar en las aguas de la oposición en Venezuela. Hay demasiados espejismos. Por falta de agua creemos, repetidamente, como náufragos que no logramos llegar a tierra firme, que viene en la distancia el barco que por fin nos recogerá. Y cuando no pasa, viene el desencanto y la depresión, volviendo a las ganas de terminar con todo.

Pareciera que se nos hubieran olvidado las multitudes que nos congregamos en Chacaíto el 18 de febrero de 2014 solo para mirar cómo se llevaban detenido a Leopoldo López, el entonces principal líder de la oposición venezolana, sin que nada pudiéramos hacer para evitarlo. ¿Hemos aprendido algo de eso? Ahora vemos como la principal líder opositora, María Corina Machado (MCM), enfrenta los mismos embates del régimen. Y la respuesta sigue siendo la misma, como si no hubiéramos aprendido nada en todos estos años: “¡Ganaremos! ¡El régimen está asustado! ¡Los derrotaremos porque somos mayoría!”.

Y no tengo ninguna duda de que a la larga así será. Mientras tanto el régimen acciona y nosotros reaccionamos. Nunca ha sido lo contrario. Algunos lectores me han reclamado, y no sin cierta razón, que mis planteamientos son pesimistas. Y claro que lo son porque veo ese mismo aire de triunfalismo frente a la misma maquinaria demoledora que nos tiene completamente tabulados, y que conoce claramente como reaccionaremos ante cualquier barbaridad que hagan.

La inhabilitación de MCM va dirigida a exacerbar los ánimos de la oposición para aferrarse al mecanismo de primarias, llevándola precisamente al sitio más conveniente para el régimen. Victimizando a la “candidatura salvadora” de la oposición (ver nota anterior del mismo nombre en https://ticsddhh.blogspot.com/2023/06/candidatura-salvadora.html) como efectivamente lo han hecho, logran que ella se comprometa a insistir por esa vía con el respaldo de todo el mundo, y medirse en octubre aunque no sea la candidatura de MCM la que finalmente lo enfrente en el 2024. El régimen con eso gana 3 largos meses, tiempo suficiente para que toda la oposición esté metida en una elección estéril y sin sentido, que no mostrará a quien finalmente sea el verdadero contendor al candidato del régimen, sino hasta finales de octubre.

Una vez conformado el nuevo CNE -cosa que ocurrirá a la brevedad- el régimen podrá adelantar las elecciones lo más cercano posible, y el candidato que verdaderamente pueda competir no tendrá ni una fracción del respaldo que necesita para ir en contra de ellos, no solamente porque la mayoría estará lamentándose de lo que le hicieron a MCM y le negarán su apoyo, sino porque a este no le quedará tiempo suficiente para aglutinar las alianzas necesarias para lograr un bloque ganador creíble frente al régimen.

El régimen al victimizar a MCM conocía muy bien cuál sería la reacción. MCM seguiría "triunfante hasta el final" como esperaba el régimen, y si la estrategia sigue siendo la misma, difícilmente la candidatura de primarias escogida ganará esas elecciones. Y sus enemigos del G3, que son aún mayores que los del régimen, estarán encantados y no moverán un dedo para evitar eso, aunque perdamos todos.

¿Qué cosa debería estar estudiando una verdadera oposición, si realmente cree que la solución pasa por un enfrentamiento electoral con el régimen? Replantear la estrategia de las primarias y encontrar un candidato(a) INMEDIATAMENTE que reúna la suficiente adhesión opositora, y que no es ninguno de los que están en la papeleta de las primarias, incluida MCM. En otras palabras, llamar AHORA MISMO a una concertación política entre toda la oposición participante, incluido el G3, para poner todo el capital político de todo el mundo opositor en una figura indiscutible que todos acuerden. Esto es, encontrar una figura unificadora, moral y políticamente, como lo fue en su oportunidad Ramón J. Velásquez, capaz de montar y negociar entre toda la oposición, una transición a tres años con todos los sectores políticos, después de ser electo presidente en el 2024.

En este punto ustedes se preguntarán ¿y cuál es la diferencia? Esa nueva figura también sería objeto de inhabilitación política, como lo es ahora MCM, o cualquier otra medida que le impida competir electoralmente con el régimen. La diferencia estaría en que luego de un esfuerzo como ese de toda la oposición, al agotar todos los caminos democráticos posibles para dirimir la crisis con el régimen, quedaría demostrado definitivamente ante el mundo, en especial ante los países que siguen insistiendo en eso,  que no existe camino electoral posible en Venezuela.

Creo que establecer esa diferencia sería lo racional si los actores políticos de verdad desean una salida electoral que defendamos todos sin apasionamientos por nadie. Pero lamentablemente estamos, de nuevo, en un juego de emocionalidades y egos. Y cualquiera que asome lo contrario de “ir de frente hasta el final” será etiquetado de “pesimista”, “conformista” o “derrotista”. Y no es una crítica, es una realidad. No soy más que un analista político que aporta ideas frente a lo que sucede, dejando de lado las pasiones que puedan surgir de lo que hagan los delincuentes que nos desgobiernan.

En esta pelea, a diferencia de nosotros, estos criminales se están jugando la vida, y harán todo lo que tengan que hacer para quedarse. Y nosotros seguimos siendo reactivos frente a lo que consideramos un "encuentro electoral" que ganaremos porque somos mayoría, poniéndole el pecho a las balas con cartones. MCM es el personaje más estudiado de la oposición en estos momentos, así como el sentimiento de apoyo que genera. Es por eso que será muy fácil para unos criminales entrenados en operaciones psicológicas con los cubanos y rusos, realizar acciones y predecir los movimientos reactivos de ella y sus seguidores ante cualquier cosa que emprendan, si no es que no son los mismos cubanos y rusos quienes las están aplicando.

Escribo esta nota en homenaje a la memoria de Carlos Alberto Montaner, considerado el mejor analista político latinoamericano de nuestro tiempo, cuyo fallecimiento ha pasado por debajo de la mesa por todo este escándalo montado por el régimen por la inhabilitación política de MCM. Montaner descartaba la salida electoral a la crisis venezolana, a pesar de que conocía muy bien que no había espacio político para una intervención militar en Venezuela.

Cuando el Grupo de Lima descartó el uso de la fuerza para resolver el problema de la tiranía de Maduro, Montaner insistió, argumentando un texto de Humberto Belli, ex ministro de Educación de Nicaragua, en estos términos contundentes: “El problema es que el chavismo ha constituido una dictadura dedicada al narcotráfico y a expandir el terrorismo islamista. De ahí que Humberto Belli, el ex ministro de Educación de Nicaragua, ha planteado la necesidad de ponerle fin al régimen de Maduro por medio de las armas colectivas. Sus argumentos son impecables: si existe el “internacionalismo revolucionario”, y si la izquierda aplaude “la divina presencia del Comandante Che Guevara”, nadie puede oponerse a la existencia del “internacionalismo democrático”, especialmente cuando se estaría actuando a favor de la soberanía venezolana y por invitación de un gobierno legítimo presidido por Guaidó. Su texto termina con una salutación a “La Legión del Caribe” creada por José Figueres para luchar contra las tiranías de la época. Fue una magnífica iniciativa” (ver Carlos Alberto Montaner, ¿Qué pasará ahora con Venezuela y Juan Guaidó? en https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/carlos-alberto-montaner/article227023009.html).

Pero Humberto Belli, fue incluso más allá: “Seguramente, también, se escucharán voces criticando de injerencistas o contrarios a la soberanía nacional, a los gobiernos o instituciones que decidan tomar medidas concretas contra los que atropellan a sus pueblos. Al respecto es preciso recordar que la soberanía no reside en los gobiernos o estados, sino en los ciudadanos, y que cualquier régimen que niegue a ellos el derecho de elegir y quitar libremente a sus autoridades, no puede alegar a su favor un principio que pisotea en su propia casa. Respeto sólo merecen los gobiernos que respetan a sus pueblos; los que acatan la voluntad popular y protegen sus derechos” (ver Humberto Belli Pereira, Es hora de la solidaridad democrática, en http://www.elblogdemontaner.com/es-hora-de-la-solidaridad-democratica/). Nada más cierto que eso.

Si hemos de forzar una situación que nos conduzca a ese escenario concreto a través de unas elecciones que abiertamente se robe el régimen de Maduro en presencia de la Comunidad Internacional, será claro que todos los actores políticos deberán previamente cambiar sus posiciones inflexibles creando una posición electoral única frente al régimen de Nicolás Maduro Moros, con el máximo apoyo de todos los sectores de la oposición, dando un paso inusitado hacia la libertad. De ser así, se harán en ese momento realidad las palabras, ahora inmortales, de Carlos Alberto Montaner: Bienaventurados los que tienen el valor de cambiar porque de ellos será el reino de la libertad”. En ese caso, si encuentran el valor, el reino no solo será de ellos, sino de todos nosotros. Ojalá que así sea…

Caracas, 5 de Julio de 2023, un año más de la Declaración de Independencia de Venezuela, pero sin independencia…

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sábado, 1 de julio de 2023

Un nuevo juego político

Por Luis Manuel Aguana

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Como en un gran tablero de ajedrez, el régimen movió una de sus piezas, la Contraloría General de la República, y decidió la inhabilitación política de María Corina Machado (MCM) por 15 años. Son irrelevantes las opiniones jurídicas de si eso era legal o no, o los desgarramientos de vestiduras y los golpes de pecho de sus más fervientes seguidores nacionales e internacionales. Lo hizo y punto porque mandan y pueden hacerlo, porque si todavía no se han enterado, estamos en una TIRANÍA, y ellos deciden quién puede y quién no puede medirse con el régimen en unas “elecciones”. Como lo he mencionado antes, tal vez fue una buena dosis de “ubicatex” para los que todavía piensan que estamos en un clásico carnaval electoral, donde el que tiene más votos gana. Y lamentablemente en la Venezuela actual no es así. 

No esperaron siquiera la conformación del nuevo CNE para accionar en contra de las primarias –eso tardaría mucho en un juego político donde cada hora cuenta- aunque eso no significa nuevas jugadas posteriores utilizando su mejor pieza, el Poder Electoral, en contra de que se abra siquiera alguna posibilidad de que se unifique una oposición  alrededor de alguien antes de las elecciones de 2024.

Sin embargo, quiéranlo o no, esa jugada del régimen cambió el escenario político, y las posibles decisiones de sus actores frente a esa nueva realidad. Estamos ante un nuevo juego político. Y si esos actores piensan que pueden seguir tomando las mismas decisiones después de haber ocurrido esa jugada, están pensando con otro órgano diferente del cerebro, y tienen una altísima probabilidad de perder definitivamente el juego.

Hasta ahora, el arrollador avance de la precandidatura de MCM en las primarias, daban por descontado su triunfo para convertirse en la candidata opositora indiscutible frente al régimen. Todos los demás candidatos metidos en una licuadora no daban los números frente a ella. Ahora bien, después de esto, ¿irá alguien a votar en unas primarias por MCM a sabiendas de que aun así no podrá medirse con el régimen en las elecciones? ¿Eran por MCM los números arrasadores de ella en las encuestas, o, por el contrario, obedecían a que logró convencer, aun a aquellos que no la seguían antes de las primarias, de que era posible un triunfo electoral frente al régimen? Ahora que esa posibilidad se desvanece, ¿seguirán igualmente dispuestos a ir a unas primarias?

La inhabilitación política de MCM no le impide seguir en su camino de primarias y efectivamente convertirse en la vencedora de ese proceso. PERO -y aquí el pero es importante- ese proceso es para elegir a un candidato frente al régimen, aunque MCM insista tercamente que el resultado es para definir un nuevo liderazgo opositor. Y dada esa nueva condición impuesta a ella por el régimen, el proceso de primarias no arrojará al mejor candidato que refleje la preferencia de la mayoría del pueblo opositor venezolano, lo que en esencia DESNATURALIZA el mismo proceso de primarias.

En otras palabras, el régimen ha logrado, con la jugada en contra de MCM, meterle basura al sistema de primarias, trayendo como consecuencia que las primarias den como resultado no al mejor candidato opositor, sino al mejor bate quebrado de la oposición.

Entonces, a sabiendas de esa situación, la pregunta que deben hacerse los partidos de la oposición oficial, y mucho más importante todavía, el pueblo opositor venezolano, es si continuar por el camino de las primarias logra el objetivo de poner al mejor candidato al frente, con posibilidad cierta de vencer al candidato del régimen.

Al balancear a su favor el juego, el régimen logra dos cosas importantes: 1) que sea creíble internacionalmente un triunfo del régimen frente a cualquier bate quebrado de una oposición atomizada que salga de las primarias; y 2) aumentar considerablemente la abstención electoral para un proceso que sabemos estará arreglado a favor del régimen, con un CNE que vendrá peor que cuando vivía Tibisay Lucena.

Visto lo anterior, ¿cuál debería ser la respuesta opositora a eso? ¿Lanzarse a las calles insistiendo en MCM para que con ayuda exterior –la única posible- se logre que el régimen acepte medirse con alguien a quien le bloqueó el paso? ¿Funciono eso con la oposición a la tiranía de Daniel Ortega en Nicaragua? De nuevo, ESTAMOS EN UNA TIRANÍA. No olviden nunca esa realidad. Sería una pérdida de un tiempo valioso necesario para que se estructure una nueva estrategia que sí pueda utilizar ese valioso recurso de la calle, pero no salido de una reacción emocional inmediata desde las entrañas a una jugada previsible del régimen, sino como una acción bien pensada en el momento preciso, dirigida a ganar definitivamente este juego.

Lo que debería estar pensando el pueblo opositor venezolano es que el objetivo final de esta lucha es deponer al régimen, por mucha indignación que nos causen las acciones que tomen en contra de alguien. Y si de verdad creen que el mecanismo a utilizar son esas elecciones del 2024, independientemente de que vaya a existir un CNE claramente parcializado, entonces el candidato opositor ya no debería salir de entre quienes están la papeleta de primarias, porque de acuerdo a las encuestas la gente se había decantado a favor de alguien que el régimen decidió excluir, y ese alguien ya no correrá en las elecciones.

Aún todavía ganando las primarias, MCM ya no estará en la carrera electoral definida por el régimen. Y si se pretende seguir por ese camino, la apuesta de la oposición oficial continuará siendo por un candidato “válido” al régimen. Esa es la triste realidad de la oposición oficial cuando decidieron el camino electoral con una tiranía. Y dudo mucho que eso cambie por más presión internacional que se exija fuera del país, porque aun así ellos aceptaron el camino electoral.

A estas alturas debería estar surgiendo una pregunta: ¿y si no son unas primarias, qué? ¿Un consenso? Un consenso entre bates quebrados opositores no daría otra cosa que un candidato opositor perdedor. Por eso era que la presencia de MCM en las primarias era muy importante para la Plataforma Unitaria, y todavía sigue siéndolo aún inhabilitada. Y un consenso intentado con una precandidata clara ganadora de ese proceso no sería viable. Resultado: juego trancado. Conociendo su trayectoria, ¿creen ustedes que MCM negociaría otro candidato que no sea ella y menos aún endosarle sus votos?

A estas alturas el tiempo corre rápido en este nuevo juego político. La siguiente jugada del régimen vendrá con el nuevo CNE en funciones. Si se espera a octubre para definir un candidato opositor que ya no será MCM, se habrá perdido un tiempo precioso, importantísimo para lograr posicionar a otra persona que aglutine el sentimiento opositor, dándole al régimen la oportunidad de oro para que ese nuevo CNE adelante las elecciones, agarrando a la oposición con los pantalones abajo, solo teniendo en las manos a un candidato mediocre pero válido al régimen, producto de esas primarias.

Si eso es lo que desean, adelante con el plan de insistir que solo puede ser MCM después de las primarias. Y todos esos precandidatos, incluyéndola a ella, deberán seriamente evaluar, para lo que venga más adelante, si lo que quieren en realidad es una Venezuela libre, o sus propios intereses y egos de llegar a ser Presidentes de la República…

Caracas, 1ro. de Julio de 2023

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jueves, 29 de junio de 2023

Candidatura salvadora

Por Luis Manuel Aguana

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He recibido algunas consultas de amigos en el exterior, solicitando mi opinión acerca del registro en la plataforma técnica dispuesta para eso por la Comisión Nacional de Primarias (CNP), habida cuenta de la decisión de esa CNP de “autogestionar” el voto de los ciudadanos. Tal vez no sea yo la persona más apropiada para esa consulta, al haber expuesto públicamente mi opinión en contra de ese proceso de primarias que pienso coadyuva, no solo a generar otra vez una falsa expectativa en la gente de que “esta vez sí saldremos del régimen”, sino a legitimar con nuestra presencia en elecciones un nuevo fraude electoral por parte de quienes controlan el sistema de contar votos. Sin embargo, aun así, pienso que es importante que las personas posean la mayor cantidad de información posible para tomar la mejor decisión a favor de sus intereses.

Desde que anunciaron que el CNE no tendría injerencia en las primarias, la gente se sintió más cómoda en suministrarle sus datos a la CNP. Sin embargo, no debemos olvidar que ese capítulo del CNE todavía no ha terminado. Hasta el último momento el régimen tendrá algo que decir en ese proceso. Lo que sucedió fue que los Rectores del CNE fueron “renunciados” por el régimen, y la CNP decidió “autogestionar” el proceso y no seguir esperando debido al cronograma ajustado que tenían. Pero eso no significa que un nuevo CNE no decida, al entrar en funciones, luego de cualquier sentencia del TSJ del régimen frente a ese proceso, obligar a la CNP a entregar los datos que hayan recogido hasta ese momento para la celebración de las primarias.

Debo admitir que es un escenario hipotético, pero que puede ser muy posible por la larga experiencia que tenemos con la tiranía. El otro escenario es que no se celebren primarias por falta de recursos, o que los recursos que puedan reunir antes de octubre no les alcance para unas primarias como las que pretenden realizar, y decidan otro mecanismo a última hora (¿consenso?) entre los participantes inscritos. Entonces, los datos recogidos hasta ese momento quedarían en manos de alguien (no se sabe de quién) de la oposición oficial, dispuestos allí para ser posteriormente utilizados para cualquier antojo electoral.

En el caso de realizarse las primarias, alguien debería, en buena ley, hacerse responsable de los datos opositores, destruyendo o borrando lo que haya que destruir y borrar para no correr el riesgo de ir a parar en manos de la tiranía, como efectivamente lo hizo la Comisión de Primarias del año 2012, que responsablemente quemó los cuadernos electorales al finalizar el proceso, aun siendo amenazados por el régimen.

Debido a que en Venezuela no existe ninguna regulación en materia de protección de datos (¡no hay siquiera Estado de Derecho!), queda de los electores de la oposición en cualquier parte del mundo confiar en quienes administran ese proceso en la CNP (ver Primarias y protección de datos, en https://ticsddhh.blogspot.com/2023/06/primarias-y-proteccion-de-datos.html) y esperar lo mejor en sus actuaciones. Entiendo que muchos opositores en Venezuela y en el exterior ya se están registrando. Si esos venezolanos todavía creen que un candidato que salga de esas primarias hará alguna diferencia en el 2024 de lo que ha ocurrido hasta ahora con los procesos electorales conducidos por el régimen, regístrense y voten en ese proceso.

No deseo ser pesimista o transmitir pesimismo. Simplemente, expongo los hechos sin generar falsas expectativas. Escribí una tesis de doctorado alrededor de la protección de los datos de los ciudadanos en Latinoamérica, proponiendo una metodología para medir el fenómeno, y como era de esperar, Venezuela resulta el caso más grave en la protección de los datos de sus ciudadanos (ver Tesis de Doctorado de MSc. Lic. Luis Manuel Aguana, EL USO DE LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIONES (TIC) PARA EL CONTROL POLÍTICO Y LA LIMITACIÓN AL DERECHO A LA PRIVACIDAD: DESARROLLO DE INDICADORES PARA SU MEDICIÓN Y SU APLICACIÓN EN AMÉRICA LATINA, en https://tinyurl.com/5eh9v7a5). Allí encontrarán suficiente información para que ustedes saquen tus propias conclusiones.

Ahora bien, más allá de que los venezolanos se inscriban para votar en esas primarias, y que todos deseemos fervientemente que el candidato escogido tenga las mejores intenciones de plantarse ante el régimen para cobrar efectivamente el resultado, sería muy ingenuo de nuestra parte creer que el solo acto cívico de votar e irnos a nuestras casas será suficiente para que la pléyade de criminales que detentan el poder en Venezuela se separen de él cuando eso les representa perder la libertad o la vida.

El acto electoral es una acción CIVILIZADA, propia de ciudadanos que entienden que es el pueblo el que mayoritariamente decide quién debe conducir el Estado. Lamentablemente, ese no es el caso en Venezuela. Hemos sido testigos, a lo largo de estos muy duros 23 años, de cómo la tiranía ha ignorado olímpicamente ese principio democrático fundamental. ¿Por qué el régimen se comportaría de una manera distinta en esta nueva oportunidad? ¿Debido a qué los opositores somos mayoría? No podemos llevar esa pretensión hasta ese extremo.

Si bien es cierto que es importante demostrar al mundo por los votos que los venezolanos nos hemos decantado por un rechazo mayoritario y contundente ante quienes nos desgobiernan, no es menos cierto que esa demostración ya la hicimos en el pasado de la misma manera en dos Consultas Populares, en 2017 y 2020, sin que eso moviera ni un milímetro fuerza alguna de afuera ni de adentro del país. ¿Existe ahora algún indicio que señale lo contrario para el 2024?

Los venezolanos de nuevo seguimos esperando, y esta vez de las manos de una candidatura salvadora,  que alguien resuelva por nosotros lo que cada uno no ha afrontado desde la perspectiva de nuestra propia y terrible realidad. Y la realidad indica la necesidad de profundizar en la lucha dura y consistente, impulsada por un movimiento de movimientos ciudadano decidido, constante y permanente de resistencia civil organizada, que no se engañe a sí mismo en los términos y maneras que se requieren para enfrentar a una tiranía como la que tenemos, que es única en el mundo, dispuesta a pasar por encima de nosotros a cualquier precio para no desalojar el poder. De verdad espero que quien se lleve la victoria  en ese papel de marras no tenga el mismo destino histórico que han tenido todos los salvadores…

Caracas, 29 de Junio de 2023

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jueves, 22 de junio de 2023

La “casta política” de Venezuela

Por Luis Manuel Aguana

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A algunos de mis lectores les ha parecido odioso que me refiera a la precandidatura de María Corina Machado (MCM), como “oposición radical”, sin señalarla a ella directamente, en las notas donde refiero al tema de las primarias de la oposición. Eso tiene una razón. MCM no es la única persona en Venezuela que desprecia el comportamiento de la oposición oficial, ni la única con planteamientos distintos al formulado por ella para resolver el problema de Venezuela.

Pero ciertamente, MCM ha logrado a través del proceso de primarias aglutinar a la oposición radical que pone en tela de juicio el comportamiento de quienes tradicionalmente nos han representado en la oposición, y que lamentablemente ostentan nuestra representación oficial opositora dentro y fuera del país, a través de ese antro en que se ha convertido la Asamblea Nacional de 2015, que desnaturalizó la lucha de los venezolanos que sin ninguna aspiración ni interés de ninguna especie, verdaderamente deseamos salir cuanto antes de esta tragedia.

Javier Milei, uno de los principales candidatos a la presidencia en Argentina, bautizó en su país a ese tipo de grupo político, con importantes semejanzas en su perfil y actuación a los opositores que operan en Venezuela, como la “casta política”, definiéndolos claramente como “aquellos que están en política y son inmorales”, siendo este el término más utilizado por Milei en su campaña, que lo ha diferenciado claramente de quienes estando en la oposición y en el gobierno, de acuerdo a su criterio, han hundido a la Argentina.

Algo semejante podría ser aplicable en Venezuela. El término “casta política” como lo utiliza Milei en Argentina ha sido tan claro que ha definido perfectamente a aquellos que han utilizado la política como modo de vida, olvidándose de las necesidades de su pueblo. Podríamos identificar sin mucha explicación quienes pertenecen a esa “casta política” en Venezuela.

Dicho en estos términos, el efecto producido por MCM en el país no le pertenece a ella, sino a todos los venezolanos que llegamos al llegadero de despreciar esa “casta política” responsable de todo lo que ha pasado en Venezuela con la combinación nefasta de la oposición y régimen, viendo en ella el mismo fenómeno de “que se vayan todos” salvador observado en Hugo Chávez Frías en 1998, por supuesto conservando las distancias.

Eso explica el efecto espuma de su precandidatura en las primarias, porque no solo suma a quienes tradicionalmente la habían apoyado en sus aspiraciones, y que no reflejaban previamente más de un dígito en las encuestas de preferencia, sino a todos aquellos del espectro electoral que no le ven salida al régimen sin salir también de la “casta política”, que somos la mayoría. ¿Es eso bueno o malo? Si salimos del régimen con eso, ¡por supuesto que es muy bueno!

Pero no estamos en 1998. Hay un Poder Electoral secuestrado por una tiranía, y hay una oposición en bloque en contra de que MCM llegue a Miraflores, aun cuando eso represente una opción para salir del régimen.

Es esa misma "casta política" que no piensa en Venezuela, sino en sus propias aspiraciones de poder, la que hará todo lo que sea necesario para impedir que la precandidatura de MCM llegue a convertirse en candidatura frente al régimen. Es esa misma mezquindad, como la demostrada por Henrique Capriles al referirse a lo de las “Primarias VIP”, lo que hará que su despreciable partido no mueva ni un dedo para ayudar a poner los centros de votación que necesita la Comisión Nacional de Primarias para que se realicen las primarias. De hecho, ningún partido de ese “status quo” opositor ayudará a ese proceso, ni en gente ni en dinero.

¿Cuál debería ser el comportamiento lógico de una “oposición unida” en contra del régimen? Que renuncien todos los partidos a sus pretensiones candidaturales y decidir por aclamación a favor de MCM como la candidata opositora, y comenzar a luchar desde ya juntos por unas condiciones electorales transparentes para las elecciones en el 2024.

Pero eso no pasará. Nuestra experiencia histórica, a pesar de existir algo que se llamó Pacto de Punto Fijo, cuando los principales dirigentes políticos, estadistas conscientes del momento histórico, pensaron primero en el país y no en sus partidos. No pasará porque esa dirigencia política está tan comprometida en sus intereses vinculados con la tiranía, conocedora de todos sus secretos, que morirían antes que la población los perciba verdaderamente en su horrible y terrible realidad, impidiendo que puedan seguir viviendo de la política.

En esas circunstancias tan tétricas y que dicen mucho de quienes hacen política en este país, nos encontramos hoy los venezolanos. En consecuencia, todos aquellos que dicen que “a los partidos no le quedará otra alternativa” que apoyar a MCM, no han entendido lo que ha ocurrido en Venezuela en los últimos 20 años, minimizando la gravedad del problema opositor venezolano. MCM se quedará sola en las primarias porque esos partidos NO concurrirán ni colaborarán absolutamente en nada para que se den unas elecciones primarias donde saben que ella ganaría de largo, convirtiéndose en los principales saboteadores de ese proceso.

En Argentina es muy posible que Milei como fenómeno electoral logre vencer a esa “casta política” en las elecciones de octubre de 2023, al tener identificado perfectamente contra quien lucha, pero nosotros en Venezuela ni siquiera nos hemos percatado de que verdaderamente la tenemos, y en consecuencia ¿cómo podremos vencerla para sacar al país de este caos? ¿Se terminará convirtiendo la CNP en un árbitro entre MCM y la “casta política” de Venezuela, para definir el contendor del régimen en el 2024? Si no lo han pensado, es bueno de que comiencen a hacerlo, porque del resultado de eso va a depender el futuro de todos los venezolanos.

Caracas, 22 de Junio de 2023

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